EL PORTAFOLIO DE EVIDENCIAS DEL JEFE DE ENSEÑANZA
MTRO. ADOLFO NAPOLEÓN FLORES MTZ.
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EL PORTAFOLIO DE EVIDENCIAS DEL JEFE DE ENSEÑANZA. MTRO. ADOLFO NAPOLEÓN FLORES MTZ.

EL PORTAFOLIO DE EVIDENCIAS DEL JEFE DE ENSEÑANZA. MTRO. ADOLFO NAPOLEÓN FLORES MTZ.
Published on: Mar 4, 2016
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  • 1. EL PORTAFOLIO DE EVIDENCIAS DEL JEFE DE ENSEÑANZA MTRO. ADOLFO NAPOLEÓN FLORES MTZ. BREVE MARCO REFERENCIAL La Ley General del Servicio Profesional Docente (SEP:2013a) establece que el personal con funciones de supervisión, es la autoridad que, en el ámbito de las escuelas bajo su responsabilidad, vigila el cumplimiento de las disposiciones normativas y técnicas aplicables; apoya y asesora a las escuelas para facilitar y promover la calidad de la educación; favorece la comunicación entre escuelas, padres de familia y comunidades, y realiza las demás funciones que sean necesarias para la debida operación de las escuelas, el buen desempeño y el cumplimiento de los fines de la educación. Este personal comprende, en la Educación Básica, a Jefes de Sector, Supervisores y Jefes de Enseñanza. Por su parte, el documento Perfil, Parámetros e Indicadores para la Evaluación para Personal con Funciones de Dirección, de Supervisión y de Asesoría Técnica Pedagógica (SEP:2015), asienta que el personal con funciones de supervisión en Secundarias (Técnicas y Generales), únicamente lo integran el Supervisor y los Jefes de Enseñanza de la Zona Escolar. Cabe señalar que el nombramiento correspondiente a Jefe de enseñanza, se otorga por parte de la autoridad educativa, con base en las asignaturas del mapa curricular de secundaria; es decir, el nombramiento es de Jefe de Enseñanza de Español, Inglés, Matemáticas, etc. (SEP:2011a). Otro aspecto a resaltar es que en el caso del Supervisor, la prioridad radica en: 1). Promover la autonomía de gestión escolar, y 2). Garantizar el funcionamiento eficaz de las escuelas a su cargo; mientras que para el Jefe de Enseñanza es prioritaria: 1). La asesoría académica, 2). El desarrollo profesional de los docentes, 3). La planeación didáctica, 4). El seguimiento, y 5). La evaluación del aprendizaje (INEE:2015); con base en estos cinco aspectos y en estrecha relación con los dos que corresponden al Supervisor Escolar, se debe integrar un Portafolio de Evidencias por parte del Jefe de Enseñanza, que en su momento se utilizará para la evaluación de su desempeño. PROPÓSITO DEL PORTAFOLIO COMO HERRAMIENTA DE EVALUACIÓN El empleo del portafolio de evidencias como herramienta de evaluación se sustenta en la práctica reflexiva del Jefe de Enseñanza como una actitud sistemática de análisis y valoración de su quehacer para diseñar nuevas estrategias que puedan incidir de manera positiva en su desempeño profesional. Esta práctica reflexiva debe enfocarse a situaciones, acciones y problemáticas concretas de las escuelas, los directivos, los docentes, y particularmente, en los aprendizajes de todos los alumnos; por lo tanto, tiene que estar estrechamente vinculada con la acción y transponer el espacio del aula (Rodrigues:2013). La Ley General del Servicio Profesional Docente, establece como Servicio de Asistencia Técnica a la Escuela (SATE) : “al conjunto de apoyos, asesoría y acompañamiento especializados al Personal Docente y Personal con Funciones de Dirección para mejorar la práctica profesional docente y el funcionamiento de la Escuela”; además, puntualiza que el SATE será brindado por personal con funciones de supervisión que determinen las Autoridades Educativas, cuando este personal cumpla con los procesos de evaluación correspondiente. Ante estas nuevas disposiciones, el portafolio de evidencias proporciona el soporte necesario para documentar y reflexionar sobre la práctica que el Jefe de Enseñanza debe realizar; este recurso debe concebirse como una colección de información y datos, seleccionada por él mismo, sobre su propia práctica, donde se evidencie su concepción pedagógica, desarrollo profesional, experiencias, fortalezas y áreas de oportunidad. El portafolio es útil para una gran variedad de propósitos, ya que presenta un conjunto de evidencias organizadas en una estructura que responda al Perfil, parámetros e indicadores estructurados para una función educativa específica. En síntesis, el portafolio de evidencias tiene como propósito proporcionar la estructura necesaria para que el Jefe de Enseñanza documente y reflexione sobre su propia práctica profesional (Klenowski:2005).
  • 2. ESTRUCTURA DEL PORTAFOLIO DE EVIDENCIAS Con base en las prioridades del Jefe de Enseñanza, la estructura básica de su portafolio e evidencias debe contemplar los siguientes apartados. 1). La asesoría académica. Como señala Molina (2004), la función supervisora del Jefe de Enseñanza tiene que transitar de un enfoque jerárquico a uno colaborativo y democrático, a través de estrategias como la asesoría, tutoría y acompañamiento a los docentes y directivos, tiene que cumplir con la función asignada de garantizar la calidad del sistema educativo en el ámbito de su competencia. Marín (2012), señala que a la profesionalización docente se le puede definir como un compromiso que el maestro adquiere desde su formación inicial y, posteriormente, durante su desempeño laboral; aspectos que promueven el desarrollo de la eficacia y eficiencia para acrecentar las capacidades requeridas en el trabajo educativo. En este sentido y en cuanto a las funciones de asesoría, acompañamiento y tutoría, al Jefe de Enseñanza se le debe concebir como un agente mediador entre el conocimiento pedagógico disponible y las prácticas docentes. Por lo tanto, el Jefe de Enseñanza debe poseer un dominio sobre las diversas técnicas y estrategias para comunicarse con el docente frente a grupo, y tener elementos para motivar el trabajo de su colega. En este sentido, la SEP (2006) ha establecido que el proceso de intervención es de suma trascendencia; éste se define como un tipo de asesoramiento centrado en el punto de vista del asesor, quien interpreta y define de acuerdo con su propio marco conceptual, la realidad de la parte asesorada, determinando y prescribiendo aquellas actividades que van a permitir solucionar sus problemas, superar sus necesidades o compensar sus deficiencias. Ante ello, es imprescindible que el Jefe de Enseñanza posea conocimientos sobre: Plan y Programas de estudios de educación básica; libros de texto; metodologías y estrategias de intervención pedagógica; metodologías y estrategias de enseñanza para el docente y de aprendizaje para el alumno; planificación, diseño, implementación didáctica y evaluación formativa; liderazgo y de relaciones humanas; uso de las TIC; entre otras más. Todo con el propósito de asesorar y apoyar al maestro frente a grupo a resolver las situaciones problemáticas que se le presenten en el ámbito educativo y, específicamente, en su quehacer docente cotidiano en el espacio áulico. En síntesis, el mejoramiento educativo escolar, es determinado en gran medida por el ejercicio de la asesoría, ya que repercute directamente en los colectivos escolares y, por ende, en la calidad educativa de las instituciones educativas bajo su jurisdicción. 2). El desarrollo profesional de los docentes. El desarrollo profesional de los profesores es una tarea ineludible para enriquecer las prácticas docentes y, en consecuencia, mejorar el aprendizaje de los alumnos. Ante ello, las escuelas pensadas como comunidades de aprendizaje son espacios muy importantes para el desarrollo profesional de los docentes, ya que constituyen una oportunidad de encuentro entre colegas, donde se reflexiona acerca de su propia práctica y de los resultados de aprendizaje que se están obteniendo y, a partir de ello, decidir acciones para su formación, a través de trayectos formativos individuales y colectivos, a fin de enriquecer de forma constante su quehacer pedagógico. Jaques Delors (1997) en su informe presentado a la UNESCO, resalta como características esenciales para la educación en el siglo XXI, cuatro premisas que todos los gobiernos mediante sus sistemas educativos, deben implantar: aprender a aprender, aprender a hacer, aprender a ser y aprender a vivir juntos; premisas que se hacen tangibles al aprender a trabajar en grupo, de ahí la importancia de los Consejos Técnicos Escolares y de Zona como espacios de desarrollo profesional. 3). La planeación didáctica. La planeación es un elemento sustantivo de la práctica docente para potenciar el aprendizaje de los estudiantes hacia el desarrollo de competencias. Implica organizar actividades de aprendizaje a partir de diferentes formas de trabajo, como secuencias didácticas y proyectos. Para la planeación, el desarrollo y la evaluación, el referente inmediato son los aprendizajes esperados de los alumnos; por ello, es conviene tener presente que el primer paso en la gestión de los aprendizajes es conocer el Plan y los Programas de Estudio. La planeación se debe entender como un proceso complejo, abarcador y continuo, en constante interrelación con la evaluación, lo que excede ampliamente el documento de carácter administrativo que debe realizar todo docente. La planificación didáctica, es una clase especial
  • 3. de planificación que se refiere a las actividades técnico-pedagógicas realizadas en el espacio áulico, que se orienta a organizar las acciones de enseñanza, de aprendizaje y de evaluación que se llevarán a cabo durante un periodo determinado, ya sea a lo largo de un ciclo escolar, un proyecto o una clase. Se planifica para dar orden, desde un principio de flexibilidad, al conjunto de elementos que conforman el proceso educativo, ya que se ajusta según los logros de los estudiantes o los obstáculos en el aprendizaje que enfrenten. 4). El seguimiento. El docente como actor escolar de primer orden, es el responsable de propiciar los climas y procesos necesarios que faciliten el aprendizaje de los alumnos en su espacio áulico (SEP:2011a) . Actualmente, existe coincidencia en el sentido de reconocer “que el quehacer docente es fundamental para fortalecer la calidad educativa” (Bonilla:2011); ante ello, el profesionalismo de los docentes es uno de los factores que inciden con mayor fuerza en los logros del aprendizaje, este proceso es protagonizado por los profesionales de la educación en los niveles individual y colectivo para comprender y mejorar su práctica docente cotidiana. En ambos casos se tiene que participar en varios espacios colaborativos como son las Academias de maestros a nivel escuela y zona escolar y, particularmente en los Consejos Técnicos Escolares y de Zona, que deben ser desarrollados bajo la conducción, asesoría, seguimiento y evaluación del personal directivo y de supervisión. En estos espacios de toma de acuerdos, los integrantes de cada colectivo escolar deben afrontar el reto de transformar sus escuelas como una premisa para todos; propiciando acciones concretas para lograr que cada escuela sea capaz de brindar un servicio educativo de calidad, ya que esto es un mandato constitucional. Para ello, la SEP, desde el ciclo lectivo 2013-2014, ha impulsado el Sistema Básico de Mejora (SBM), que contempla la atención de cuatro prioridades: 1). Garantizar la normalidad mínima de operación escolar; 2). Mejorar los aprendizajes de los estudiantes; 3). Abatir el rezago y el abandono escolar; y 4). Promover una convivencia escolar sana, pacífica y formativa; a partir de concebir de una nueva forma a la escuela. Es decir, la escuela es el lugar donde se concreta la actual reforma, ya que los cambios no se suscitan si no se involucra a la comunidad escolar como figura central de la política en educación básica; esto implica otorgar al colectivo escolar la confianza para alentar la autogestión, fortalecer su toma de decisiones, ampliar sus márgenes de responsabilidad y rendir cuentas sobre lo realizado; en otras palabras, hacer válida la autonomía de gestión de cada una de las escuelas de educación básica. Esta autonomía de gestión significa crear una comunidad de trabajo con un proyecto común con colaboración, comunicación y participación efectiva entre supervisores, directivos, docentes, padres de familia y alumnos; revisando avances, evaluando el cumplimiento de acuerdos y metas, y realizando ajustes en función de los retos que se enfrenten, retroalimentando y dando seguimiento a la toma de decisiones (SEP:2014). 5). La evaluación del aprendizaje. La evaluación es una de las tareas de mayor complejidad que realizan los docentes, tanto por el proceso que implica como por las consecuencias que tiene emitir juicios sobre los logros de aprendizaje de los alumnos. La evaluación, por un lado, verifica lo que los alumnos aprenden y cómo lo aprenden, pero además, propicia la reflexión de los docentes sobre lo que enseñan y cómo lo enseñan, qué contenidos y mediante qué estrategias. Es decir, la actividad educativa de alumnos y docentes está orientada por la evaluación para mejorar el aprendizaje. La evaluación debe ser un proceso integral y sistemático a través del cual se recopile información de manera metódica y rigurosa, para conocer, analizar y juzgar el valor de un objeto educativo determinado: los aprendizajes de los alumnos; el desempeño de los docentes y su grado de dominio del currículo; los programas educativos del orden estatal y federal; y la gestión de las instituciones, con base en lineamientos definidos que fundamentan la toma de decisiones orientadas a ayudar, mejorar y ajustar la acción educativa, entre otros (SEP:2013b). EVIDENCIAS A INCORPORAR Y SU UTILIDAD La heteroevaluación, coevaluación y autoevaluación, la reflexión sobre las evidencias de su ejercicio profesional, permite al Jefe de Enseñanza recapacitar sobre su propia práctica, acerca de sus avances, aciertos, ventajas, retrocesos, problemas en los procesos y áreas de oportunidad de su desarrollo profesional; además, le permite ajustar su Plan y Ruta de Mejora conforme a sus necesidades e intereses
  • 4. profesionales. En este sentido, para emitir un juicio de su desempeño necesita establecer criterios de evaluación, con base en su Perfil, Parámetros e Indicadores, seleccionando las evidencias de desempeño que permitan verificarlos; además de determinar los criterios que se usarán para evaluar dichas evidencias. Por lo tanto, su portafolio de evidencias se constituye en una herramienta de seguimiento y evaluación que favorece la mejora de su gestión; éste se debe caracterizar por una gran variedad de evidencias, materiales y documentos sobre su trabajo en relación con el ejercicio de su función, entre los que destaquen: 1. Plan y Ruta de Mejora de la Jefatura de Enseñanza. 2. Plan y Ruta de Mejora de la Zona Escolar. 3. Bitácora de actividades de la Jefatura de Enseñanza. 4. Blogspot de la Zona Escolar. 5. Agendas de trabajo, presentaciones en ppt, fotografías y video de cursos, talleres y capacitaciones a docentes y directivos. 6. Agendas de trabajo, fotografías y video de Visitas de asesoría, acompañamiento, seguimiento y evaluación técnico-pedagógica a docentes y directivos. 7. Ficha de acompañamiento docente (heteroevaluación, coevaluación y autoevaluación). 8. Ficha de acompañamiento a docentes de Tecnologías (heteroevaluación, coevaluación y autoevaluación). 9. Ficha de acompañamiento directivo (heteroevaluación, coevaluación y autoevaluación). 10. Instrumento de Acompañamiento, Seguimiento y Evaluación del Consejo Técnico Escolar (CTE). 11. Plan y Ruta de Mejora de las Escuelas de la Zona Escolar. 12. Planeaciones e instrumentos de evaluación de los docentes de la asignatura correspondiente. 13. Plan y Ruta de Mejora de las Coordinaciones de Actividades de las Escuelas de la Zona Escolar. 14. Instrumento de acompañamiento, seguimiento y evaluación del Consejo Escolar de Participación Social. 15. Instrumento de observación y seguimiento para Escuelas Secundarias Técnicas. INSTRUMENTOS A UTILIZAR De acuerdo a las prioridades del Jefe de Enseñanza, los principales instrumentos a utilizar para estructurar su portafolio son, los siguientes: 1. Instrumento de acompañamiento docente (heteroevaluación, coevaluación y autoevaluación). 2. Instrumento de acompañamiento a docentes de Tecnologías (heteroevaluación, coevaluación y autoevaluación). 3. Instrumento de acompañamiento directivo (heteroevaluación, coevaluación y autoevaluación). 4. Instrumento de autoevaluación del desempeño del Jefe de Enseñanza. 5. Instrumento de Acompañamiento, Seguimiento y Evaluación del Consejo Técnico Escolar (CTE). 6. Instrumento de acompañamiento, seguimiento y evaluación del Consejo Escolar de Participación Social. 7. Instrumento de observación y seguimiento para Escuelas Secundarias Técnicas. A MODO DE CONCLUSIÓN La profesión docente se ha visto marcada por el individualismo y el aislamiento de los profesores a la hora de trabajar y de aprender de otros y con otros compañeros. Aún cuando los documentos normativos enfatizan la importancia del trabajo colaborativo y, al interior de las escuelas y zonas escolares, existen espacios para el trabajo en colectivo, como son los Consejos Técnicos de Escuela y de Zona, las Academias de Maestros a nivel escuela y zona escolar, actualmente, el trabajo del profesor se caracteriza por procesos compartidos reducidos, existiendo poco diálogo reflexivo entre colegas acerca de su práctica docente cotidiana. Superar este estado de individualismo y aislamiento, obliga a tomar medidas, eficaces y eficientes, de gestión del trabajo colaborativo en las escuelas, que impliquen superar la concepción que “visualiza a los docentes como trabajadores que se desempeñan solitaria y aisladamente” (SEP:2009). Diversas
  • 5. investigaciones destacan la importancia de los colectivos docentes, como unidad que favorece la gestión escolar y los procesos de enseñanza y aprendizaje (POZNER:2000); lo que implica que la supervisión escolar replantee sus acciones en las escuelas, y favorezca, entre otras, que el conocimiento se comparta entre los educadores, y se enfoque en la organización de comunidades de práctica docente (DARLING- HAMMOND:2005) más que en los maestros de forma individual. • Correo electrónico: napo_flores_1963@hotmail.com • http://adolfonapoleonflores.blogspot.mx/ • http://supervision09escuelassecundarias.blogspot.mx/ • http://asesoriatecnicajefaturadeensenanza.blogspot.mx/ • http://impulsoinformativo.net/author/napoleon-fm/ • https://www.facebook.com/adolfonapoleon.floresmartinez • https://twitter.com/naponapo2000 • https://www.youtube.com/channel/UC7SOCSJ02yHmYNETpryap0Q • http://www.slideshare.net/NapoFlores REFERENCIAS • ANTÚNEZ (2000). Claves para la organización de centros escolares: hacia una gestión participativa y autónoma. Barcelona: Horsori. • DARLING-HAMMOND, Linda y McLaughlin, Milbrey W. (2005). El desarrollo profesional de los maestros. Nuevas estrategias y políticas de apoyo. Cuadernos de discusión 9, SEP. • DELORS, Jaques (1997). La educación encierra un tesoro. Informe a la UNESCO de la Comisión Internacional de la Educación para el siglo XXI. Compendio. Santillana, Ediciones UNESCO. • ELBOJ SASO, Carmen (2009). Comunidades de aprendizaje, transformar la educación. México: Grao. • FULLAN (2002), Los nuevos significados del cambio en la educación. Barcelona: Octaedro. • INEE (2015). Criterios técnicos y de procedimiento para el análisis de los instrumentos de evaluación, el proceso de calificación y la definición de las listas de prelación de los concursos para la promoción a cargos con funciones de dirección, supervisión y asesoría técnica pedagógica en Educación Básica y Media Superior para el ciclo escolar 2015-2016. Diario Oficial de la Federación: 2 de julio de 2015. • KLENOWSKI, V. (2005). Desarrollo de portafolios para el aprendizaje y la evaluación. Madrid: Narcea. • MARÍN, Marín Álvaro (S.F.). Profesionalización docente y globalización, disponible en URL:http://www.congresoretosyexpectativas.udg.mx/Congreso%202/Mesa%205/b)%20Personal%20acad%E9 mico,%20funciones,%20perfiles,%20etc/5.b.1..pdf • MOLINA RUIZ, Enriqueta (2004), Asesoramiento de compañeros, en Asesoramiento al centro educativo, México, Biblioteca para la actualización del maestro, SEP. • POZNER (2000). Claves para la organización de centros escolares: hacia una gestión participativa y autónoma. Barcelona: Horsori. • Rodrigues, R. (2013). “El desarrollo de la práctica reflexiva sobre el quehacer docente, apoyada en el uso de un portafolio digital, en el marco de un programa de formación para académicos de la Universidad Centroamericana de Nicaragua”. Tesis doctoral. Barcelona: Universitat de Barcelona. Disponible en: www.tdx.cat/ handle/10803/108035. • SEP (2006). Orientaciones generales para orientar el Servicio de Asesoría Académica a la Escuela. SEP. • SEP (2009). Antología de gestión escolar. Programa Nacional de Carrera Magisterial. SEP. • SEP (2011). Plan de Estudios 2011. Educación Básica. SEP. • SEP (2011a). Orientaciones para fortalecer las competencias profesionales de los equipos de supervisión en las Escuelas de Tiempo Completo. Dirección General de Desarrollo de la Gestión e Innovación Educativa de la Subsecretaría de Educación Básica, SEP. • SEP (2013a). Ley General del Servicio Profesional Docente. Diario Oficial de la Federación. • SEP (2013b). El enfoque formativo de la evaluación. SEP. • SEP (2015). Perfil, Parámetros e Indicadores para la Evaluación para Personal con Funciones de Dirección, de Supervisión. Ciclo Escolar 2015-2016. SEP-CNSPD.