Porejemplo
Director de la colección:ERNESTO GORECoordinación editorial:DÉBORA FEELYDiseño de tapa:MVZ ARGENTINA
ALBERTO LEVYCON HANNAH LEVYPorejemploDiálogos entre un padrey su hija de quince años sobre valoresde liderazgoGRANICABUENO...
© 2006 by Ediciones Granica S.A.BUENOS AIRES Ediciones Granica S.A. Lavalle 1634 - 3º ...
ÍNDICELA DECISIÓN 111. AMOR, BENEVOLENCIA Y BONDAD 17 1. El lazo más fuerte...
POR EJEMPLO4. PERSISTENCIA, FORTALEZA Y AMBICIÓN 73 1. El amor por lo que hago 74 2. Nuestra lucha int...
Para Claudia. Te quiero, mamá.Te quiero, Claudita.
LA DECISIÓNBarajas, aeropuerto internacional de Madrid, casi 10 y me-dia de la noche. Volvía de dar clases en la Escuel...
POR EJEMPLO de segundo pasa por nuestra cabeza: “Esa cara la conoz- co...”. Y, en seguida: ¡Pero claro, si soy yo!...
LA DECISIÓNque era de noche y debajo de nosotros sólo había mar.¿Qué podía ver? Sólo mi cara reflejada. Otra vez. Me obser...
POR EJEMPLO zacional, dado que no es posible disociar entre una ética de la vida personal y otra de la profesional...
LA DECISIÓNboradores que muchas veces analizo, a menudo se basan enel autoritarismo de unos y la rencorosa sumisión de otr...
POR EJEMPLO tener confianza, sin consistencia y compromiso. El valor central del líder es ser un modelo a imitar. ...
1. AMOR, BENEVOLENCIA Y BONDAD Amor es el origen y fundamento de todas ...
POR EJEMPLO El amor y la bondad son los únicos temas que no apa- recen en los libros de management y, sin embar...
AMOR, BENEVOLENCIA Y BONDAD Esa mañana, no hace mucho, yo estaba sentado en el li-ving de casa escuchando música. Hanna...
POR EJEMPLO Nunca me propuse querer a mis amigas, a ustedes, a los abuelos. Simplemente me pasó. –¡Porque...
AMOR, BENEVOLENCIA Y BONDADa sufrir más tarde, o porque no saben cómo demostrar loque sienten. Esa gente se retrae, no se ...
POR EJEMPLO –Cuando alguna tiene dificultades o se siente trabada, ¿la alientan para seguir adelante? ...
AMOR, BENEVOLENCIA Y BONDAD –¿Por qué? –Pensá, por ejemplo, hasta dónde puede permitirse unjefe ser bondadoso. Ima...
POR EJEMPLO timientos. Eso es muy lógico. Está muy bien que la gente quiera preservarse. Pero si decidís actuar co...
AMOR, BENEVOLENCIA Y BONDADno deben traducirse en un “vale todo”, sino que nos de-mandan estar atentos a nuestros sentimie...
POR EJEMPLO entrega. Debemos fijarnos si son capaces de corresponder- nos con el mismo afecto. Querer sanamente, s...
AMOR, BENEVOLENCIA Y BONDADto genuino. Para construir una relación sana hay que con-fiar en uno mismo y no usar al otro de...
POR EJEMPLO participamos en causas nobles. Mi hija sabe que mi orien- tación liberal no excluye el compromiso soci...
AMOR, BENEVOLENCIA Y BONDADteresadamente o, más bien, con un interés especial porproblemas colectivos, no personales. –...
POR EJEMPLO paces de acercarnos a los más altos valores humanos, y para muchos, a Dios. –Otra vez, el bien ...
AMOR, BENEVOLENCIA Y BONDADrría permanecer más tiempo que el imprescindible. ¿Ves?Es otra cualidad del amor y la bondad. ...
POR EJEMPLO prueba todo el tiempo. Tenemos que estar presentes cuan- do nos necesitan, responder cuando nos piden ...
AMOR, BENEVOLENCIA Y BONDAD –Exacto. Cuando hay de por medio benevolencia, res-peto, comprensión y solidaridad, todo es...
POR EJEMPLO tido, sino de una convicción profunda, universal, tras- cendente. –Era una broma, pá. Lo que ...
AMOR, BENEVOLENCIA Y BONDADque “se las sabía todas”, según la broma de Hannah, teníatanto pudor como curiosidad por indaga...
POR EJEMPLO Me refiero a otra clase de afinidades. No a gustos irrele- vantes como la pasión por las galletitas de...
AMOR, BENEVOLENCIA Y BONDADcorrespondencia, se apaga. Hay que reanimarlo siemprepara que exista un mutuo beneficio, porque...
POR EJEMPLO Ella, con los ojos cerrados como para oír mejor, asentía con la cabeza. No sé por qué, en ...
2. DISCIPLINA, JUSTICIA Y RESTRICCIÓN Si el amor es el lecho de roca de la expresión humana...
POR EJEMPLO respeto por el otro, hacen que la energía amorosa se frag- mente y desaparezca finalmente en la oscuri...
DISCIPLINA, JUSTICIA Y RESTRICCIÓNbenevolencia. Y eso le molesta. No había previsto que algoque considera una traición pud...
POR EJEMPLO amistad dándole la oportunidad de revisar lo que hizo y a vos, la de recuperar el vínculo con ella. La...
DISCIPLINA, JUSTICIA Y RESTRICCIÓNde ir a la universidad durante años. Me pregunto si vale lapena, si seré capaz de alcanz...
POR EJEMPLO –¡Por supuesto! Pero exige esfuerzo y saber cómo ca- nalizarlo, hacer un buen uso del tiempo, orga...
DISCIPLINA, JUSTICIA Y RESTRICCIÓNproyecto quedó plantado. Puede decirse que en ese mo-mento comenzó a escribirse este lib...
POR EJEMPLO –¡Nada de eso! No justifico la actitud de tu amiga. Pe- ro no te olvides de que los humanos somos ...
DISCIPLINA, JUSTICIA Y RESTRICCIÓN4. Jamás claudiquesFui a buscar a Hannah a su clase de tenis. La encontré ra-diante y de...
POR EJEMPLO a sí mismos, con un mínimo de respeto y seriedad, seguro que entrenan para mejorar su nivel de competi...
DISCIPLINA, JUSTICIA Y RESTRICCIÓNla tarea de aprender, jamás logrará realizarse. Será toda lavida un soñador incapaz de c...
POR EJEMPLO pertenecieran a un equipo olímpico. ¿Quiénes creen que son? –Eso se ve bastante en el deporte....
DISCIPLINA, JUSTICIA Y RESTRICCIÓNPero es sabido que las burbujas, tarde o temprano, serompen. Anoté mentalmente la últ...
POR EJEMPLO doy permisos y exijo, en una disciplina compartida de la que salimos fortalecidos los dos. Mi ...
DISCIPLINA, JUSTICIA Y RESTRICCIÓNes, en este momento de mi vida, una de las principalesresponsables de mi educación, de m...
POR EJEMPLO ba con la carga de bolsas de shopping que debería haber- las puesto a las dos de mejor humor que el qu...
DISCIPLINA, JUSTICIA Y RESTRICCIÓN Al principio no contestábamos sus desafíos, esperandoque bajara su virulencia para d...
POR EJEMPLO Creo que la disciplina debe aplicarse para fomentar el desarrollo, la evolución, la autorrealizaci...
3 . C O M PA S I Ó N , A R M O N Í A Y VERDAD La compasión comb...
POR EJEMPLO ¿Qué significa apoderarse de la verdad interior y en qué nos beneficia? Sencillamente cambia nuest...
COMPASIÓN, ARMONÍA Y VERDADcionen como brújulas de la evolución. Siento que es miresponsabilidad compensar la influencia d...
POR EJEMPLO –Qué sé yo. Negarme fue un bajón. ¿Cómo creés que me siento? –Sin embargo, hiciste lo corr...
COMPASIÓN, ARMONÍA Y VERDAD Su voz sonaba segura y sentí orgullo. Me estaba dandouna lección de verdadera compasión. Re...
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
Por Ejemplo
of 143

Por Ejemplo

Diálogos sobre valores de liderazgo entre un padre y su hija de 15 años.
Published on: Mar 4, 2016
Published in: Business      
Source: www.slideshare.net


Transcripts - Por Ejemplo

  • 1. Porejemplo
  • 2. Director de la colección:ERNESTO GORECoordinación editorial:DÉBORA FEELYDiseño de tapa:MVZ ARGENTINA
  • 3. ALBERTO LEVYCON HANNAH LEVYPorejemploDiálogos entre un padrey su hija de quince años sobre valoresde liderazgoGRANICABUENOS AIRES - MÉXICO - SANTIAGO - MONTEVIDEO
  • 4. © 2006 by Ediciones Granica S.A.BUENOS AIRES Ediciones Granica S.A. Lavalle 1634 - 3º G C1048AAN Buenos Aires, Argentina Tel.: +5411-4374-1456 Fax: +5411-4373-0669 E-mail: granica.ar@granicaeditor.comMÉXICO Ediciones Granica México S.A. de C.V. Cerrada 1º de Mayo 21 Col. Naucalpan Centro 53000 Naucalpan, México Tel.: +5255-5360-1010 Fax: +5255-5360-1100 E-mail: granica.mx@granicaeditor.comSANTIAGO Ediciones Granica de Chile S.A. San Francisco 116 Santiago, Chile E-mail: granica.cl@granicaeditor.comMONTEVIDEO Ediciones Granica S.A. Salto 1212 11200 Montevideo, Uruguay Tel./Fax: +5982-410-4307 E-mail: granica.uy@granicaeditor.com www.granica.comReservados todos los derechos, incluso el de reproducciónen todo o en parte, en cualquier formaISBN-10: 950-641-488-2ISBN-13: 978-950-641-488-7Hecho el depósito que marca la ley 11.723Impreso en Argentina. Printed in ArgentinaLevy, Alberto Por ejemplo : diálogos sobre valores de liderazgo entre unpadre y su hija de 15 años - 1a ed. - Buenos Aires : Granica, 2006. 144 p. ; 22x15 cm. ISBN 950-641-488-2 1. Liderazgo. I. Título CDD 303.34
  • 5. ÍNDICELA DECISIÓN 111. AMOR, BENEVOLENCIA Y BONDAD 17 1. El lazo más fuerte 18 2. La frontera 24 3. La generosidad 27 4. En las buenas y en las malas 30 5. Humildad 32 6. Lo permanente y lo efímero 34 7. El liderazgo del amor 382. DISCIPLINA, JUSTICIA Y RESTRICCIÓN 39 1. Por qué poner límites 40 2. Ley de causa y efecto 42 3. Acerca de la compasión 45 4. Jamás claudiques 47 5. Sobre la arrogancia 59 6. Disciplinarse 51 7. Divino tesoro 533. COMPASIÓN, ARMONÍA Y VERDAD 57 1. Cómo ayudar 58 2. Cuándo ser solidarios 59 3. La mejor manera de dar 62 4. Fiel a sí mismo 65 5. Somos iguales 67 6. Unidos para siempre 69 7. Cuestión de dignidad 71
  • 6. POR EJEMPLO4. PERSISTENCIA, FORTALEZA Y AMBICIÓN 73 1. El amor por lo que hago 74 2. Nuestra lucha interior 78 3. Siete visualizaciones del éxito 82 4. Tenacidad 83 5. La necesidad de ceder 86 6. Compromiso 90 7. Más sobre la dignidad 925. HUMILDAD, RESPETO Y TOLERANCIA 93 1. La humildad en el amor 94 2. La medida de la humildad 98 3. Convivencia 100 4. Los límites personales 102 5. Empezar por casa 105 6. Confianza 107 7. Dignidad, otra vez 1096. VINCULACIÓN, COHESIÓN Y FUNDAMENTO 111 1. Actos de amor 112 2. Lo que alimenta y lo que lastima 116 3. Correspondencias y desencuentros 119 4. El pasado 122 5. El juego de las frases perfectas 123 6. Cómo construir nuevos lazos 125 7. Nuestra mitad proactiva 1277. NOBLEZA, SOBERANÍA Y LIDERAZGO 129 1. Liderazgo 130 2. Poder 135 3. Para una nueva dirigencia 138 4. Mi legado 138 5. Libertad 140 6. Independencia 142 7. ¿Por qué estoy acá? 144
  • 7. Para Claudia. Te quiero, mamá.Te quiero, Claudita.
  • 8. LA DECISIÓNBarajas, aeropuerto internacional de Madrid, casi 10 y me-dia de la noche. Volvía de dar clases en la Escuela de Negocios de Nava-rra. El vuelo desde Pamplona había llegado a tiempo parala conexión con Aerolíneas hacia Buenos Aires. Elegí un sillón ante una mesa baja, acomodé mis co-sas y me puse a leer un libro que me acompaña todos losdías desde hace muchos años. La página 23 me proponía:“Demuestra a tu hijo o a tu alumno cómo la disciplina ex-presa la intensificación de vuestra unión y compromisomutuo”. Aparté la vista del texto dejando que vagara por allímientras, una vez más, reflexionaba sobre lo que acababade leer. Algo me llamó la atención. Era mi propia imagenreflejada en el ventanal que estaba frente a mí y que la os-curidad de afuera había convertido en un gigantesco espe-jo. Experimenté esa extrañeza fugaz que sentimos, porejemplo, al descubrirnos en una fotografía que no sabía-mos que nos habían tomado. En una pequeñísima fracción 11
  • 9. POR EJEMPLO de segundo pasa por nuestra cabeza: “Esa cara la conoz- co...”. Y, en seguida: ¡Pero claro, si soy yo!”. Mi larga permanencia en las salas de espera de los ae- ropuertos me ha dado la oportunidad de desarrollar una suerte de “tipología del pasajero en pre-embarque”. Allí in- cluyo (entre otras) categorías tales como la del que va a to- mar un avión por primera vez, el que viaja por negocios, el que tiene miedo a volar, el que está dejando un lugar para siempre. Y, por supuesto, soy casi infalible para detectar a los colegas consultores. Decidí en ese momento prestarme yo mismo al juego de observarme como si no me conocie- ra. Definitivamente, con mi notebook, las bolsitas del free shop y el aire de estar muy habituado a ese lugar, parecía –y lo soy– un “viajero frecuente por cuestiones profesiona- les”. Ese Banco en Lima. (Vuelo, trabajo, vuelo.) Aquella compañía de maquinaria pesada en Guayaquil. (Vuelo, tra- bajo, vuelo.) La compañía de productos alimenticios en Bogotá. (Vuelo, trabajo, vuelo.) La clase en Pamplona. (Vuelo, trabajo, vuelo.) El laboratorio de productos farma- céuticos en Caracas. Vuelo, trabajo, vuelo, casa; vuelo tra- bajo, vuelo, casa. Siempre estoy con ganas de volver a mi familia, pero mezcladas con la vocación de crecer en mi es- pecialidad. Tal vez, pensé, liderar a los colaboradores, en- señar a liderar a gerentes y alumnos, demandaba la misma vocación que guiar a los hijos. Eso había entendido del li- bro que tenía entre mis manos, con sus hojas trajinadas, los párrafos subrayados con tinta roja, mis múltiples anota- ciones marginales. Sí: estaba en el hogar menos tiempo de lo que se aconseja, pero confiaba en que ese tiempo fuera intenso, pleno de intercambios, de afecto profundo. Abrí mi notebook y escribí el párrafo que cierra este libro. Enseguida, abordé el avión y me ubiqué en el asiento 2-A. Después que retiraron la bandeja de la cena, dirigí la mi- rada hacia la ventanilla. Fue sólo un gesto mecánico, ya12
  • 10. LA DECISIÓNque era de noche y debajo de nosotros sólo había mar.¿Qué podía ver? Sólo mi cara reflejada. Otra vez. Me obser-vé con mayor atención que en la sala de embarque: ¿podíaleerse en esa mirada mi firme propósito de ser un autén-tico líder? ¿Uno de esos que, basados en valores como elamor y la humildad llegaban a ser modelos vivientes de loque querían transmitir? ¿Dueño de un liderazgo conferi-do por los otros y no tomado por la fuerza y sostenido conautoritarismo? Por cierto, ese del espejo se había equivo-cado varias veces a lo largo de su vida, y seguiría hacién-dolo, pero estaba dispuesto a reconocerlo; sin duda igno-raba muchas cosas, pero estaba dispuesto a aprender; teníala suerte de saber muchas otras, pero estaba dispuesto acompartirlas. Y este libro, al que acababa de dar fin, eraprueba de todo ello. Tengo tres hijos, dos varones ya adultos y una niña dequince años. Hablo mucho con ella, trato de enseñarleconceptos fundamentales y ella me los enseña también.No sólo porque sus preguntas me obligan a organizar mipensamiento y sus objeciones a revisar mis certezas, sinotambién porque, concretamente, me aporta sus propiasconclusiones. De hecho, este libro se trata de recreacionesde diálogos entre padre e hija, en los que se hizo una bús-queda conjunta de soluciones positivas a problemas de lavida diaria que pueden aplicarse al ejercicio de la profe-sión, a los que agregué algunas reflexiones y apuntes a mo-do de introducción o de glosa. En ellos, rara vez se hacealusión directa a la gestión, a la estrategia, a la psicología yal liderazgo empresarios, pero el lector será capaz sin du-da de encontrar los paralelos correspondientes en cada si-tuación cotidiana, porque el sistema de valores trascen-dentes y universales sobre el que están sustentadas esascharlas es único, constituye al mismo tiempo el soporte yfundamento de la conducta privada y del liderazgo organi- 13
  • 11. POR EJEMPLO zacional, dado que no es posible disociar entre una ética de la vida personal y otra de la profesional. Ese es, precisa- mente, el mensaje esencial que intento comunicar en estas páginas. Los diálogos que aquí se reconstruyen no están ordena- dos en forma cronológica, ni de acuerdo con los temas clá- sicos de los textos de management (misión, trabajo en equipo, sinergia, proactividad...), si bien se refieren a ellos, sino según las pautas del ajado libro que siempre me acompaña: la Guía espiritual para la cuenta del Omer, de Si- mon Jacobson1, por eso cada capítulo está encabezado por una cita de esta obra profundamente sabia. Por supuesto, no son esos asuntos los únicos de los que hablamos mi hija y yo –aunque debo admitir que soy bas- tante recurrente– sino que hemos hecho juntos una selec- ción de fragmentos que pueden ser relevantes para los de- más. Para recuperarlos, hemos apelado a la memoria –mía, de Hannah, de ocasionales testigos que no son menciona- dos como tales, pero sin embargo intervinieron–, a algu- nas notas que suelo tomar tras arribar a conclusiones inte- resantes u oír frases motivadoras, y a los comentarios por e-mail que mi hija ha hecho a sus hermanos. En el avión, antes de entregarme al sueño, volví a pre- guntarme si mis clientes, mis lectores habituales o mis alum- nos podrían opinar que lo que planteo esta vez es lírico, ro- mántico o místico, alejado de la realidad empresarial y de mis libros anteriores. Es cierto que mi especialidad tiene que ver con el conflicto: la competencia en los negocios so- bre la que asesoro a empresarios suele implicar agresividad y hasta una brutal violencia; las relaciones entre jefes y cola- 1. Jacobson, Simon, Guía espiritual para la cuenta del Omer. Cuarenta y nueve pa- sos hacia el refinamiento del carácter y la libertad personal, Editorial Lubavitch Sudamericana, Buenos Aires, 1998. www.kehot.com.ar14
  • 12. LA DECISIÓNboradores que muchas veces analizo, a menudo se basan enel autoritarismo de unos y la rencorosa sumisión de otros. Alo largo de mi carrera he visto feroces enfrentamientos depoderes y de voluntades; sin embargo, también he compro-bado que eso está muy lejos de ser el camino para lograr lospropósitos de sus actores, porque no hay ninguna posibili-dad de obtener el bien individual si no se trabaja en pro delbien común. Y la única forma de obtener ambas cosas es, se-gún mi experiencia, trabajar sobre la sólida base de los valo-res trascendentes, universales y eternos que definen al serhumano como tal. No es mi postura lírica, romántica ni mís-tica, me aseguré, volviendo a mirarme a los ojos de mi refle-jo en la ventanilla, sino tan práctica como pueden serlo lasrecomendaciones tradicionales sobre estrategias de mana-gement y marketing, e inconmensurablemente más eficacesy efectivas que aquellas. En la familia, la empresa, el aula, elequipo deportivo y toda clase de organización, hay un lídery liderados. El primero tiene una gran responsabilidad, por-que todo se desarrolla en armonía y redunda en favor delverdadero y perdurable éxito cuando el liderazgo se ejercedesde la comprensión del otro y se legitima a través del ejem-plo, con el ejercicio y difusión de aquellas actitudes y con-ductas capaces de contribuir al ennoblecimiento de la hu-manidad, hoy y en el futuro. Este libro está dedicado a los líderes y también a quie-nes son o habrán de ser liderados. El líder es una personacorriente que se distingue de las demás solamente porquebusca la identificación y el logro de los objetivos, entusias-ma a la gente para conseguirlos y trabaja para conducir atodos al éxito; lo hace desde la humildad, la compasión y elamor, y eso incluye la responsabilidad de poner límites y es-tablecer reglas. No es posible liderar si no se tiene el deseode controlar los hechos y sin una aspiración por la cual lu-char. No es posible liderar sin la capacidad para inspirar y 15
  • 13. POR EJEMPLO tener confianza, sin consistencia y compromiso. El valor central del líder es ser un modelo a imitar. A través del ejem- plo, el líder motiva las voluntades de los demás, enseña lo que se debe saber, no como jefe, sino como persona, y des- de el respeto y el cariño que despierta en la gente. Porque no exige más de lo que se exige, porque representa con su acción los valores que defiende con la palabra, y porque re- conoce y satisface las necesidades de sus colaboradores. Cerré los ojos, pensé una vez más en mi hija y en los va- lores que como padre busco legarle. Entonces aprobé, definitivamente, mi propia decisión de publicar este texto. Muchas personas colaboraron para hacer realidad este libro. Entre ellas, quiero expresar mi agradecimiento a Ariel Granica por su aliento y sus observaciones agudas, a Adriana Roldán por su invalorable colaboración y su amis- tad, y a Lucila Galay por su excelente revisión estilística del texto. También mi más sincero agradecimiento a Vanina Petti- grossi, Senior Consultant de Deloitte Latin America, por ha- berme convencido de que este libro fuera publicado cuan- do me dijo: “Esto es lo que me encantaría decirle a mi hija”. A todos los que a lo largo de mi vida me han enseñado y estimulado a nunca perder el Norte, a tratar constante- mente de distinguir entre lo trascendente y lo circunstan- cial, entre lo valioso y lo insignificante. Y, especialmente, a mi hija por todo lo que ha sido y es capaz de revelarme. Creemos que los valores que en este libro exponemos son los que debemos tratar de lograr, día a día, para que constituyan el mapa de ruta de nuestras vidas. Dios quiera que los alcancemos. Avi Levy16
  • 14. 1. AMOR, BENEVOLENCIA Y BONDAD Amor es el origen y fundamento de todas las interacciones humanas. (...) Amor es trascendencia.Creo en mí y creo en vos. Eso es confianza, amor, benevo-lencia. Todo lo que podemos decir de una comunidad, de unequipo, de una empresa, todo tiene que ver con el lideraz-go. Y, como la esencia del verdadero liderazgo es confian-za, amor y bondad, vivimos en comunidad por amor, lamás poderosa de las emociones, la más necesaria, porquenos une y nos hace trascender en la íntima convivenciacon los otros. La benevolencia dirige nuestros actos y mo-dela nuestro carácter. Crea un estilo de vida y una ética.Los valores de la vida cotidiana se fundan en el amor y labondad como expresiones de armonía y solidaridad. Por-que cuando hay amor, actuamos con benevolencia. Olvidé-monos del liderazgo si no hay armonía y solidaridad. Olvi-démonos del liderazgo si no amamos ni somos bondadososcon nuestra gente. 17
  • 15. POR EJEMPLO El amor y la bondad son los únicos temas que no apa- recen en los libros de management y, sin embargo, el lide- razgo se construye a partir de ellos. Por eso, quien se pro- ponga convertirse en un auténtico líder debe comenzar por reflexionar sobre estos sentimientos. ¿Se puede aprender a amar, a ser bondadoso, o son emociones y cualidades espontáneas e impredecibles? ¿Qué nos exigen? ¿Hay una manera correcta de ponerlas en práctica? ¿Somos capaces de hacerlo en libertad? ¿Pode- mos buscar su perfección? Cuántos interrogantes despier- tan estas fuerzas vitales, tan profundas como trascendentes. 1. El lazo más fuerte Cuando era chiquita, mi hija solía “asaltarme”, subiéndose a mi falda y abrazándome fuerte. Apoyaba su cabeza en mi pecho y me decía: “Papi, te quiero”. Y me besaba. Lo hacía con total libertad y confianza. Yo me deshacía de emoción y le respondía con otro abrazo y un montón de besos. Des- pués venían las cosquillas y las sonrisas se transformaban en carcajadas. Atrás quedó su niñez. Perdió mucho de esa efusividad infantil y le molesta que la abrace, creo que por vergüen- za. Se hizo reservada. Me pregunto con frecuencia si volve- rá a abrazarme alguna vez como lo hacía antes. Sin embargo, los chicos nunca dejan de sorprender- nos. Cuando creemos que sólo encuentran interlocutores válidos en personas de menos de veinte años, se nos plan- tan con una de esas “preguntas fáciles” que hace apenas una vida estamos tratando de responder.18
  • 16. AMOR, BENEVOLENCIA Y BONDAD Esa mañana, no hace mucho, yo estaba sentado en el li-ving de casa escuchando música. Hannah entró, se sentófrente a mí, sobre la alfombra, y sin anestesia me lanzó: –Los músicos de una banda, ¿siempre son amigos? –¿Estamos hablando de Coltrane? –No. –Entonces, mejor saco el CD, ¿no te parece? –Sí, mejor, o bajá el volumen. Porque estuve pensan-do... –¡Dios mío! –interrumpí, y los dos reímos–. ¿Qué? –Sobre la diferencia de lo que nos une a los amigos y alos que sólo son compañeros. Lo charlé con Jackie, porqueella es las dos cosas para mí, y yo para ella, y es muy distin-to de la relación que tenemos con el resto del curso. –¿En qué les parece que reside la diferencia? –Bueno, a los compañeros uno los trata bien y nadamás, pero a los amigos los quiere de verdad. –Entonces, según ustedes, ¿a los compañeros no se losquiere? –¡Eh, no tanto! Digo “de verdad”... –¿Y qué creés que significa “de verdad”? –Ay, pá, si la tuviéramos tan clara no te estaría pregun-tando... Fácil, ¿no? Acababan de invitarme a conversar sobreuno de los temas más importantes de la vida. En efecto,Coltrane sobraba. Si bien una cierta clase de amor entre losmúsicos era indispensable para que sonara así, tal vez seríamotivo de otra charla... Apagué el equipo y así, sin escalas,me zambullí en el compromiso de dar respuesta a Hannah. –El amor es un acto de entrega –comencé–, una ener-gía que te carga y ante la que no podés permanecer indi-ferente. Hay que estar abierto y dispuesto a sentirlo. –Lo decís como si uno tuviera que prepararse para que-rer a alguien. A mí, en cambio, me parece que pasa y listo. 19
  • 17. POR EJEMPLO Nunca me propuse querer a mis amigas, a ustedes, a los abuelos. Simplemente me pasó. –¡Porque te abriste a los demás! ¿Nunca notaste que hay gente que es huraña, arisca, a veces demasiado suspicaz? –¿Personas antipáticas? ¡Hay miles! Pero eso no tiene que ver con lo que te contaba. –Yo creo que tiene mucho que ver. La simpatía, la be- nevolencia, significan la búsqueda de la conexión entre los sentimientos propios y la emoción del otro. Los que llamás “antipáticos” se niegan a sí mismos justamente eso: tomar contacto con lo que le pasa al otro, ponerse en su lugar, tratar de comprender lo que le ocurre y lo que siente para acompañarlo y apoyarlo. ¿Cómo te das cuenta de que que- rés a alguien? Porque permitís que nazcan y crezcan en vos con naturalidad todos esos sentimientos de simpatía y soli- daridad. –El otro día la profesora de Lengua nos explicó que la palabra “simpatía” viene del griego y es la capacidad de sentir junto con el otro –reflexionó Hannah en voz alta– ...y que es igual a “compasión”, que quiere decir lo mismo, pero en latín. Para variar, mi hija me maravillaba con su agudeza, su memoria, su facilidad para asociar ideas y la naturalidad con la que ella me enseñaba a mí. Estaba cada vez más interesado en la charla, porque el tema constituye lo que entiendo como el eje conceptual de mi trabajo en las empresas: el desarrollo del liderazgo y la construcción de equipos. Pero no a través de recetas mecá- nicas, sino desde valores permanentes y auténticos. –Cuando querés a alguien –siguió ella después de un si- lencio– no necesitás preguntarte demasiado. Lo vivís y lo demostrás. –La mayoría de la gente actúa así, pero no todos. Hay personas que pierden la espontaneidad, ya sea por miedo20
  • 18. AMOR, BENEVOLENCIA Y BONDADa sufrir más tarde, o porque no saben cómo demostrar loque sienten. Esa gente se retrae, no se entrega y por eso es-tá sola. –¿Te referís a los tímidos? –Sí y no. Hay personas que están solas porque no seaniman a dar amor, a ser bondadosas, solidarias, “simpáti-cas”. Lo veo con frecuencia en mi trabajo. –¿En tu trabajo hablan del amor y la bondad? ¡No mehagas reír, pá! –Por lo general, no se usan esas palabras. Muchas per-sonas las consideran términos inadecuados, edulcorados,líricos, románticos. Pero aunque les den otros nombresmás técnicos o “científicos”, esos temas están en el aire to-do el tiempo. –Disculpame, papá, pero pensar que en las empresas sepreocupan por esos asuntos me suena a ciencia ficción. –¿Cómo creés que un jefe logra transformar a unconjunto heterogéneo de personas en un equipo de tra-bajo? Estableciendo un vínculo fundado en el amor y labondad. –No sé si estoy de acuerdo. Yo no me quiero con todaslas chicas de mi equipo de hockey ni me hago la buenitacon ellas. Y sin embargo somos un equipo. No veo eso delo que hablás. –¿Querés decir que no todas son tus amigas? –Eso. –No obstante, ¿se prestan apoyo mutuamente? –Sí, por supuesto. –¿Se preocupan por entenderse, escucharse, por to-marse en cuenta? –Obvio, pá. No somos de madera. –¿Se ayudan entre todas para alcanzar un objetivo co-mún? –Desde luego. 21
  • 19. POR EJEMPLO –Cuando alguna tiene dificultades o se siente trabada, ¿la alientan para seguir adelante? –Claro, pero sobre todo si la dificultad tiene que ver con el hockey. Somos un equipo, y el problema de una puede entorpecer el rendimiento de todas. –Sin embargo, un problema personal también puede tener ese efecto. Y si de verdad son un equipo, ¡tienen que haber desarrollado un vínculo fundado en el amor y la bondad! –De acuerdo, pero eso nos pasa a nosotras porque so- mos todas chicas, de la misma edad, nos gustan cosas pare- cidas. Pero en una empresa... –En una empresa no siempre existen equipos, aunque todas las organizaciones necesitan tener equipos y ser un gran equipo. Por eso algunas fracasan y otras florecen. –Yo me imagino que, en el fondo, cuando estás en un trabajo hacés caso a tu jefe, te portás de manera educada con los que te rodean, y punto. Los sentimientos, las amis- tades y todo eso son para tu vida fuera de la empresa. –¿Podrías suspender por completo una parte tan im- portante de vos, tus sentimientos, durante, digamos, unas cuarenta horas por semana? –¡No, por Dios! Me sentiría una especie de maquinita. –Justamente. Aunque suene a frase hecha, el capital más importante de una organización es su gente, gente que debe cumplir con una misión. La única forma de al- canzar ese objetivo colectivo es a través del trabajo en equi- po, esto es, de grupos de individuos que se reconozcan y respeten como personas. Que actúen de manera solidaria y que sean capaces de comprenderse, valorarse, comple- mentarse y asistirse. Aunque te sorprenda, estas también son formas del amor y la benevolencia. –De todas maneras, pá, me sigue resultando raro juntar “amor” o “bondad” con “empresas”.22
  • 20. AMOR, BENEVOLENCIA Y BONDAD –¿Por qué? –Pensá, por ejemplo, hasta dónde puede permitirse unjefe ser bondadoso. Imaginate que tiene un empleado quellega tarde todos los días, cada vez con una excusa nueva.Si el jefe es tan comprensivo, solidario, bueno, ¿no va a ter-minar dejándose tomar el pelo? –Me estás preguntando, hija, hasta dónde dar, porquea veces podés salir defraudado. –Eso mismo. O descubrir simplemente que el otro noestá dispuesto a jugarse por vos de la misma manera. Me sorprendió la madurez de sus palabras. Evidente-mente, había estado pensando sobre el tema y quise trans-mitirle confianza. Yo quería hablar de liderazgo y ella meestaba liderando. –¿Sabés qué hace mucha gente en las empresas paraprevenirse de esas situaciones? Empieza por “mostrar losdientes”, por ser agresiva, suspicaz. Parte del supuesto deque todos actúan de mala fe. Y se mantiene en esa convic-ción, por lo menos, hasta que se demuestre lo contrario. Yocreo que, en el fondo, cuando alguien adopta esa actitud,se está dejando avasallar por el miedo y pierde la oportuni-dad de armar un equipo, de hacer de su trabajo un espaciode realización personal. En mi opinión, ocultar o despre-ciar la capacidad de comprender, de ser solidario, de con-fiar en las aptitudes y los valores de los demás, son gestos decobardía. Aunque se suele restar valor a las emociones ymuchos las consideran una molestia porque nos hacen vul-nerables, la vida afectiva es una parte esencial de nosotros,que nos da energía para todo lo que emprendemos. –Pero a mí no me gustaría que me tomen el pelo –in-sistió–. Eso de confiar en alguien y que al otro no le impor-te o, peor, que te traicione, me parece horrible. –Hay personas que tienen miedo de eso, o de hacer elridículo, o de que no sepan valorar sus condiciones y sen- 23
  • 21. POR EJEMPLO timientos. Eso es muy lógico. Está muy bien que la gente quiera preservarse. Pero si decidís actuar con mezquindad o egoísmo, si dejás que el miedo te supere, entonces te vas a privar de la oportunidad de querer y de hacer millones de cosas importantes. Si no tuvieras confianza en tus com- pañeras de hockey, si no creyeras que cada una va a salir a la cancha a dar lo mejor de sí, si no estuvieras dispuesta a respaldarlas y auxiliarlas cuando están en dificultades, ¿se- rían un equipo? –De ninguna manera. –Esas convicciones son el vínculo amoroso que las reú- ne y las hace tan valiosas. Por eso las querés, seguramente no de la misma manera que a tu amiga Jackie o a nosotros, pero hay amor entre ustedes. Lo importante es que tus sentimientos fluyan, como cuando eras chiquita y nos abra- zabas a mamá y a mí cada vez que sentías ganas de hacer- lo. Preservar una parte de esa espontaneidad y esa inocen- cia no viene nada mal porque, al contrario de lo que pareciera, los seguidores valoran la emotividad de un líder. 2. La frontera La idea de no haber sido claro comenzó a preocuparme. No quería que mi hija creyera que uno puede establecer lazos de amor y solidaridad sin tener en cuenta quién es el destinatario. En un equipo, los miembros detestan com- probar que alguien recibe un trato benevolente aun cuan- do no lo merece. Eso quiebra el liderazgo. Pensé que era necesario retomar la conversación para advertirle que la bondad, la generosidad y la comprensión24
  • 22. AMOR, BENEVOLENCIA Y BONDADno deben traducirse en un “vale todo”, sino que nos de-mandan estar atentos a nuestros sentimientos y a los de losdemás, ir conociendo nuestro modo de querer y de quémanera nos quieren y aprecian. Deseaba que supiera de lanecesidad de ser muy cuidadosos para no herir ni ser he-ridos y, fundamentalmente, de ser tan libres como respe-tuosos. Ella seguía sentada en el piso. Había extendido las pier-nas y miraba las copas de los árboles a través del ventanal.Decidí romper el silencio. –Ser amoroso y bondadoso significa cuidar a los otros,respetar su libertad, pero sin perder el respeto por unomismo. Por eso se necesita mantener una distancia sufi-ciente como para poder discernir entre lo bueno y lo ma-lo, lo que nos hace bien y lo que nos provoca tristeza o me-noscaba nuestra dignidad. Nunca hay que perder lalibertad ni dejar de buscar la conexión con nuestros de-seos. Por supuesto, esto no significa alimentar nuestros ca-prichos o actuar de un modo arbitrario. Respetar al otro yrespetarse uno: eso es amar, eso es ser benevolente. Sersensible a sus necesidades y que las personas a quienesqueremos sean receptivas de las nuestras. Dios nos dio el li-bre albedrío, la posibilidad de optar entre el bien y el mal,entre la vida y la muerte. Y nos pidió que eligiéramos elbien y la vida. –Un ida y vuelta positivo. –Positivo, enriquecedor para todas las partes. Cuandoel intercambio es desigual, la relación tarde o temprano seconvierte en un lastre que impide crecer y consume. –Alguna vez me pasó de darle una mano a alguien y quedespués me siguiera todo el tiempo, pidiendo más y másayuda, sin preguntarme si yo necesitaba algo. –Por eso hay que tratar siempre de tener en claro cómonos damos a los demás y cómo ellos interpretan nuestra 25
  • 23. POR EJEMPLO entrega. Debemos fijarnos si son capaces de corresponder- nos con el mismo afecto. Querer sanamente, sin egoísmos, significa nunca convertir al otro en una tabla de salvación, en “el único sentido de mi vida” ni en “el bombero de to- dos mis incendios”. Porque cuando es así, la bondad deja de ser una fuerza energizante para convertirse en un peso imposible de cargar. –Te pusiste muy serio. Además, lo que decís es compli- cado. –En todas las relaciones, las que se establecen con ami- gos, con compañeros de equipo, con empleados, con jefes, es necesario fijar límites. Porque la generosidad, la bondad y el afecto se transforman en una fortaleza, adquieren tras- cendencia, sólo cuando se logra darles un cauce. No se tra- ta de sofocar a los otros, y tampoco de que se aprovechen de lo que sentís o estás dispuesta a dar por ellos. Sólo sien- do libre y dando libertad podés convertir las ilusiones, la pasión y los sueños en algo sano. Ese es el tipo de bondad, de solidaridad, que te hace trascender. Esa es la clase de amor que hace que te quieran. Hannah no dijo nada. La observé, buscando una res- puesta en su expresión, pero parecía lejos de allí, tal vez tratando de evocar algún ejemplo al que aferrarse para comprenderme. Quise aclararle más mis ideas. Explicarle que la mayoría de las veces que la gente se hace daño no es porque se lo haya propuesto, pero me costaba encontrar las palabras justas. –Los lazos motivados por la inseguridad –retomé–, la desesperación o la falta de confianza personal son siempre fugaces y no ayudan a crecer como persona. La benevolen- cia y el afecto necesitan límites para no desbocarse. Cuan- do alguien dice querer a otro pero demanda sin medida o se entrega y obedece sin reparos, lo que hace tiene que ver más con sus dificultades personales que con un sentimien-26
  • 24. AMOR, BENEVOLENCIA Y BONDADto genuino. Para construir una relación sana hay que con-fiar en uno mismo y no usar al otro de muletilla, como unapersona que viene a cubrir las propias inseguridades. Enlos lazos afectivos juega el sentimiento, desde ya, pero tam-bién la reflexión. –Como decís vos: “fácil de decir, difícil de hacer...” –co-mentó mi hija. –“... pero debe ser hecho” –completé–. No te olvides deque esa es la consigna final. Pensar acerca de los senti-mientos es una tarea tan difícil como necesaria. Por ejem-plo, en mi trabajo, trato de pensar siempre si con mis ac-ciones hago sufrir a alguien, si hiero a alguien o si meestán hiriendo. Estoy convencido de que tengo la obliga-ción de preguntarme si practico la bondad, la compren-sión y la solidaridad de la manera correcta, si soy sensiblea las necesidades de los otros, o si sólo veo a las personasque me rodean como una extensión de mis necesidades.Porque creo que en el fondo eso es la base de la justicia,palabra que reemplaza a “caridad”. Discernir estas cuestio-nes no es sólo un asunto de mi vida personal sino tambiénde mi trabajo en las organizaciones porque es la base delliderazgo, del trabajo en equipo, del respeto por las perso-nas, de la dignificación de la dignidad.3. La generosidadLa bondad nos mueve a ser solidarios y a hermanarnospara vivir en armonía pese a las diferencias que nos sepa-ran. La bondad que no espera recibir algo a cambio es laque ejercemos cuando ayudamos a quienes lo necesitan o 27
  • 25. POR EJEMPLO participamos en causas nobles. Mi hija sabe que mi orien- tación liberal no excluye el compromiso social. Tenía claro que no podía abusar de su concentración, que no se quedaría mucho más tiempo sentada frente a mí, pero quería hablarle de esta otra forma de benevolen- cia que nos une en pos de un objetivo justo. Ella misma ha- bía definido la compasión como la capacidad de compar- tir el sufrimiento ajeno, así que le pedí que me diera un ejemplo de ese sentimiento. –Tengo compasión por la naturaleza –contestó viva- mente, sin vacilar, sorprendiéndome de nuevo–. Sufro por la destrucción de la vida en el planeta, la extinción de es- pecies, la contaminación, el destino de la humanidad. Admití que había ido más lejos que yo mismo; que su mirada era más abarcadora, más expansiva; que su criterio de bondad excedía no sólo lo personal, sino hasta lo social, para incluir a los animales, las plantas, los paisajes. –Hay maneras más elevadas que otras de ser bondado- so –aprobé, lleno de orgullo–. Tu preocupación por el am- biente es noble, y es compasiva en el verdadero sentido. Hay mucho por hacer para lograr un equilibrio ecológico sustentable, creando conciencia entre la gente y exigiendo a los gobiernos que lleven adelante políticas de protec- ción. En la medida en que actúes uniéndote a otras perso- nas que comparten ese mismo interés, vas a estar contribu- yendo a una mejoría que beneficiará a las generaciones futuras. Yo no estaba pensando en eso cuando te dije lo de la compasión, pero ahora lo agrego, y te agradezco la in- tervención. –Pero contame en qué pensabas. –Iba a hablarte en términos sociales. Por ejemplo, de los líderes espirituales, los iluminados, la gente que entre- ga su vida al servicio de una causa humanitaria, o los que asisten a quienes más lo necesitan. Seres que actúan desin-28
  • 26. AMOR, BENEVOLENCIA Y BONDADteresadamente o, más bien, con un interés especial porproblemas colectivos, no personales. –Que seguramente son muy felices. –¡Claro que sí! Si no, no lo harían. Eso es compasión.Como vos me explicaste a mí, la compasión no es lástima.Es responsabilidad y compromiso. Se trata de un aspectodel amor y la bondad que es universal, que no se alimentade los intereses egoístas sino del deseo de compartir. –Lo que me suena raro es usar las palabras “amor” o“bondad”. –Porque el amor, hija, no es sólo el de los novios, lasnovelas o las películas románticas. Es también lo que debeunirnos a nuestros semejantes, a la humanidad en general.Es liderazgo. Y la humanidad necesita liderazgo. –Pero un montón de veces te escuché rezongar y la-mentarte por las dificultades que surgen cuando la gentepretende ponerse de acuerdo, porque parece que cadacual defiende lo suyo y quiere imponerse a los demás.Igual, no me parece bien que la gente acepte cualquier co-sa con tal de no discutir. –¿Por ejemplo? –No me gustaría que quieran usarme para hacer algoque no comparto. –Los seres humanos siempre estamos enfrentandodos aspectos distintos de nuestra naturaleza. Por un lado,somos creativos y poseemos una capacidad única para lle-var adelante nuestros proyectos. Pero por otro, tendemosa esperar que los demás resuelvan las cosas por nosotros.Una parte nuestra es compasiva y sueña con un mundomejor. Otra, menos elevada, baja los brazos y deja salir ala luz la envidia, la comodidad, la pereza, los abusos delpoder. Los dos aspectos forman parte de nuestra índole.Pero es la compasión, precisamente, la que nos hace ca- 29
  • 27. POR EJEMPLO paces de acercarnos a los más altos valores humanos, y para muchos, a Dios. –Otra vez, el bien y el mal... –... la vida o la muerte. Hay que elegir el bien y la vida. 4. En las buenas y en las malas La luz del mediodía se estaba opacando. Para mi sorpresa, mi hija no mostraba intenciones de abandonar el diálogo. Por el contrario, continuó la conversación. –Me parece que hay muchas cosas que pueden arrui- nar las relaciones entre las personas. Pero, para mí, la en- vidia es la peor. Dos amigas del grupo del colegio dejaron de juntarse conmigo porque me vieron hablar con un chi- co que les gusta. Un día estaba todo bien y al otro, ni me saludaban. Yo les pregunté a las demás si sabían qué les pa- saba. ¿Qué les hice? Nadie pudo responderme, pero la co- sa es que están enojadas y eso me duele, porque sé que no hice nada malo. Creí que me querían, pero si lo demues- tran así... –dijo con una conmovedora mezcla de bronca y dolor. –En principio no es la mejor manera de quererte. Eso de cambiar de parecer, de no hablarte, no las pinta como ver- daderas amigas. La amistad requiere comprensión. Siendo los seres humanos tan contradictorios como somos, ¿te imaginás lo que ocurriría si no pusiéramos voluntad para entender y comprender antes de juzgar? Sin esa voluntad no podríamos estrechar ninguna clase de vínculo ni armar jamás un equipo. Cambiaríamos de amistades todos los días o, como ocurre en algunas organizaciones, nadie que-30
  • 28. AMOR, BENEVOLENCIA Y BONDADrría permanecer más tiempo que el imprescindible. ¿Ves?Es otra cualidad del amor y la bondad. –¿La comprensión? –Sí, y también la coherencia, la persistencia. El apego ala misión –me dejé llevar por el entusiasmo. –Ay, pá... –Lo que quiero decir –retrocedí– es que no se puedeandar jugando con las personas. No se puede decir hoy “teapoyo y confío en vos” para mañana negarlo. En este pun-to, no puede admitirse la vacilación. Uno tiene que com-prometerse con su gente y ser consecuente, hay que teneruna presencia en sus vidas. Los caprichos, el acercamientopor conveniencia y el abandono nada tienen que ver conel amor o la bondad. Ese compromiso nos exige responderen las buenas y en las malas. Por eso la confianza es funda-mental. –Si no confiás, no te entregás, y ante la menor duda,te vas. –Eso, y más: si no somos capaces de enfrentar la adver-sidad y nos retiramos ante el primer contratiempo o la pri-mera dificultad, no estamos confiando en nosotros mis-mos. La vida nos pide que luchemos, que no huyamos delos problemas, que nos atrevamos a enfrentarlos, aunquenos equivoquemos, porque sólo así es posible fortalecerse.No podemos andar escapando. –Tampoco hay que exagerar, ¿no? Porque esas chicasdel colegio no eran tan amigas mías. –Quizás no llegaron a ser tan amigas justamente por-que faltó esa decisión de jugarse y tratar de aclarar el ma-lentendido, o la capacidad de confiar en que, aunque lespareciera lo contrario, no estabas siendo desleal con ellas. –Es cierto, se apuraron a pensar lo peor, y eso me hizosentir mal. –Los lazos que construimos con la gente nos ponen a 31
  • 29. POR EJEMPLO prueba todo el tiempo. Tenemos que estar presentes cuan- do nos necesitan, responder cuando nos piden ayuda, brindar consuelo ante el dolor. Uno debería siempre pre- guntarse: “¿Poseo la voluntad necesaria para luchar por mis amigos, mi familia, mis hijos, mi equipo? ¿Soy capaz de comprometerme para que puedan contar conmigo ante las contrariedades?”. Porque cuando un vínculo es autén- tico, resulta, sencillamente, incondicional. –No parece fácil, pá. –No lo es. Pero se puede aprender. Y se debe, porque es trascendental tanto en la vida privada como en el traba- jo en equipo, tanto para el líder como para sus colabora- dores, tanto para el jefe como para los empleados... –... para los padres como para los hijos... 5. Humildad –No puedo aceptar todo –dijo Hannah–. El compromiso no puede ser incondicional. Si te dejás agredir, por ejem- plo, ¿no estarías aceptando ese “vale todo” del que me ha- blabas hace un rato? –También te dije que la personalidad se compone de emociones positivas y negativas. Y uno debe resolver por qué actitud optará. No hay que dejarse agredir ni ofender. ¡Nada de eso! Pero antes que reaccionar del mismo modo que el otro, es preferible ponerse por encima de la situa- ción, seguir adelante, no quedarse pegado a los malos tra- tos ni, mucho menos, devolverlos. –No hay que responder a las agresiones ni buscar salir- te con la tuya a cualquier precio... –masculló, pensativa.32
  • 30. AMOR, BENEVOLENCIA Y BONDAD –Exacto. Cuando hay de por medio benevolencia, res-peto, comprensión y solidaridad, todo es posible. Al fin decuentas, tejer esos lazos es un privilegio y hay que estar a laaltura de las circunstancias. Cuando no podés ceder en tupostura durante una discusión, te convertís en una perso-na intolerante. ¿Para qué? Ser arrogante no tiene ningúnsentido. –¿Benevolencia, respeto, comprensión, solidaridad?–fue contando con los dedos mientras hablaba–. ¿En unadiscusión? Ahí, me perdí. –Por lo menos alguna forma o manifestación del amorestá siempre presente en las relaciones, incluso en las dis-cusiones. Es más: si está ausente el amor, no habrá motivosni siquiera para discutir. Yo no discutiría con Hitler... –... porque está muerto, claro –bromeó, pero la luz desu mirada me decía que estaba asimilando a fondo mis pa-labras. –Bueno, si querés, lo discutimos –sonreí a mi vez, peroseguí sin darle mucho respiro–. Por supuesto, hay relacio-nes más cercanas que otras, pero uno debe proponerseconciliar las diferencias en vez de considerarse el dueño dela verdad. Y esto vale para cualquier ámbito, sea el de la fa-milia, los amigos, el colegio, el club o el trabajo. Si uno ac-tuara únicamente movido por su orgullo y su arrogancia,terminaría estando solo de por vida. De lo que te hablo esde la necesidad de ser humilde, de no creértela, de nopensar que “te las sabés todas” o que los demás te debenobediencia. Y cuando te das cuenta de esto, ya no te danganas de imponer nada, en todo caso negociás. –¿Y vos no estás hablando ahora como si “te las supie-ras todas”? –Si eso parece, te pido disculpas. Pero creo que no esasí, que hablo con pasión, pero no en defensa de unaposición mía, que pueda favorecerme en cualquier sen- 33
  • 31. POR EJEMPLO tido, sino de una convicción profunda, universal, tras- cendente. –Era una broma, pá. Lo que sí quiero decirte es que una cosa es discutir y otra muy distinta que te insulten o agredan. Porque ahí tenés que defenderte. –Sí, pero la clave es cómo. Pienso que hay que comba- tir las emociones como el resentimiento, el rencor o el de- seo de venganza, y ser capaces de salir de las situaciones que las provocan. Eso no significa dejarse maltratar sino alejarse, para evitar la tentación de pagar con la misma moneda. Si uno se coloca al mismo nivel de quien ofende y desata un intercambio violento, no resuelve nada. Lo im- portante es sobreponerse. Eso es humildad. Y también in- teligencia, ya que de ese modo se deja de perder el tiempo en asuntos que no lo valen. Significa pegar un gran salto, realizar un movimiento de elevación que te convierte en una mejor persona. Cuando uno es capaz de ceder, aun sa- biendo que tiene razón, abre su corazón y recibe más de lo que da. Eso es la humildad. 6. Lo permanente y lo efímero Con un poco de infantilismo, lo reconozco, traté de volver al comienzo de la conversación. Aunque los celos, la duda y la invasión de la intimidad no están entre los valores que defiendo con ardor, soy humano... y padre de una chica di- vina de quince años. Esa preocupación por el amor, que había desencadenado la charla, ¿no se debería a, digamos, la existencia de alguien especial? ¿A la aparición de un sen- timiento distinto? Tenía ganas de reírme de mí mismo: el34
  • 32. AMOR, BENEVOLENCIA Y BONDADque “se las sabía todas”, según la broma de Hannah, teníatanto pudor como curiosidad por indagar en su corazón.Estuve un rato dando vueltas, hasta que elegí la opción dela sinceridad y le pregunté directamente si estaba enamo-rada o creía estarlo. Lanzó una de sus cristalinas carcajadas. –¡Tardaste más de lo que esperaba! –exclamó, diverti-da–. No, pá, vos sabés que te lo hubiera contado. Tengotantos amigos como amigas, y los quiero mucho. Punto.–Debo de haber suspirado, o soltado el aire, o algo así, por-que agregó, con cómico gesto amenazante: –Por ahora... El clarín llamó a retirada. No había terminado de asu-mir mi derrota cuando ella contraatacó. –Hay algo en lo que dijiste que no me cierra. Si el amores algo tan maravilloso, ¿por qué tantas parejas se separan,algunos amigos se alejan? ¿Qué pasó, por ejemplo, con miscompañeras de la primaria? Estuvimos siete años juntas, yahora apenas nos llamamos para los cumpleaños, si nosacordamos. –Para que un vínculo perdure en el tiempo tiene quehaber algo que se pueda compartir, una afinidad de algu-na naturaleza. Por lo general, el afecto, el compañerismo,incluso el amor, se da entre personas que se conocen y ex-perimentan las mismas emociones, los mismos valores, unavisión del mundo, los mismos sueños. Para mí, uno lograconstruir una familia, un mundo de amigos o un verdade-ro equipo sólo cuando encuentra esa armonía profunda,más allá de las contradicciones cotidianas o puntuales.Creo que el afecto y la unión duran tanto como esos inte-reses comunes. –A mí no me parece que se necesiten tantas coinciden-cias de gustos, objetivos o preferencias. Si no, uno nuncaconocería algo distinto. –Tenés razón, sería aburrido y no muy enriquecedor. 35
  • 33. POR EJEMPLO Me refiero a otra clase de afinidades. No a gustos irrele- vantes como la pasión por las galletitas de chocolate o la preferencia por un color, porque cuando el nexo se basa en cuestiones superficiales, es probable que se rompa en cuanto alguno de los dos cambie. Por ejemplo, cuando el sueldo es lo único que une a una persona con la empresa en la que trabaja, se va en cuanto encuentra otra organi- zación que le paga más. No plantea que quiere que le au- menten la remuneración o que se le otorgue algún bene- ficio compensatorio. Llegado el día, sólo avisa que se va. No pelea por quedarse, porque nada de lo que hasta ese momento le ofreció su compañía le resulta valioso, nada lo une a ese trabajo. –Como esos compañeros con los que te da lo mismo es- tar o no estar porque sólo te juntó con ellos la casualidad –intervino. –Así es. Lo que convoca y amalgama a la gente es el compromiso y la pasión por un objetivo común. El amor de verdad se funda en una comunión de principios en los que las personas sustentan sus vidas. Esto lo ves en las fa- milias tanto como entre los amigos o los equipos. Las úni- cas amistades que perduran son las que logran realimentar una y otra vez las afinidades compartidas. Y con el lideraz- go y el trabajo en equipo pasa lo mismo. Sólo se sostienen cuando se basan en una correspondencia profunda de principios. –¿Nada es para siempre y el amor no es la excepción? –Para que perdure tiene que existir una unión bien concreta, que se alimente y realimente en forma perma- nente. Una pareja, una amistad o un equipo son un puro presente, un presente donde se reaviva esa conexión. –¿Estás empecinado en complicarme, pá? –Lo que digo, simplemente, es que el amor es acción, un acto de vida, una recreación permanente, y si no hay36
  • 34. AMOR, BENEVOLENCIA Y BONDADcorrespondencia, se apaga. Hay que reanimarlo siemprepara que exista un mutuo beneficio, porque si uno es felizy el otro es infeliz, también se rompe. El beneficio debe serpara ambas partes por igual. –Se ve que eso no les sucede a muchas parejas, porqueunas cuantas terminan divorciándose. –Sí, cuando se pierde ese nexo inicial basado en la afi-nidad, está todo perdido. Las personas cambian con eltiempo y eligen libremente lo que quieren ser. En el trans-curso de la vida, muchas veces se redefinen de otra mane-ra y eso las lleva a cambiar de pareja o de amigos. –A mí me pasó. Cuando empecé el secundario descu-brí un montón de chicas y chicos que tenían otra clase deintereses y eso me gustó. Tener amigos es genial, aunqueme decís que difícilmente lo sean para siempre. –El amor crece a través de la unión, y con la amistad su-cede exactamente lo mismo. El amor se construye entredos, nace de dos deseos por lo mismo. Crece de parecidosentusiasmos y esperanzas iguales. Hay que trabajar diaria-mente por preservarlo. Y cuando se alcanza esa unidad,dura para siempre. La luz se había puesto algo amarillenta. Por esa vez, era suficiente. Volví a poner el CD de Col-trane y dije: –Escuchá un momento, Hannah. Ellos –señalé el equi-po de audio– se ceden humildemente los espacios de luci-miento personal; respetan y cuidan a su líder y él los respe-ta y los cuida; de vez en cuando, dos instrumentos“discuten” y en seguida se vuelven a “poner de acuerdo”;todos se necesitan y se entregan en forma mutua, pero sinperder su independencia esencial; son individualmenteresponsables del resultado conjunto; su afinidad estética esprofunda y duradera. Hannah: la música de conjunto, yasea orquesta, banda, dúo o coro, es el sonido del amor. 37
  • 35. POR EJEMPLO Ella, con los ojos cerrados como para oír mejor, asentía con la cabeza. No sé por qué, en ese instante recordé que en la gue- rra uno pelea por su compañero. Pelea para que su padre no pelee. Pelea para que su hijo no pelee. Pelea por el que tiene al lado. Ese amigo, ese compañero, ese padre, ese hi- jo son la patria, pensé, pero no dije nada. 7. El liderazgo del amor Qué distinto sería el mundo si nos dejáramos llevar por nuestros sentimientos y emociones más nobles. Para mu- chos el amor es el regalo de Dios, la oportunidad que nos ofrece de parecernos a Él. También es el mejor de los ca- minos hacia la realización personal. El amor despierta nuestra grandeza, nos vuelve mejo- res. Es la manifestación de nuestra dignidad. Nos revela una parte de nosotros mismos, aquella capaz de la entrega absoluta, del compartir más profundo, de la generosidad más franca. Nos hace sentir especiales y confiados, y pone el brillo de la libertad a nuestra esencia. El otro amor, aquel carente de sensaciones, que nos in- hibe y empequeñece, no es verdadero. Es un remedo. De él se obtienen sólo temor y tristezas. ¿Cómo saber si nues- tro amor, nuestra bondad, nuestra solidaridad son auténti- cos? Cuando nos vuelven soberanos, cuando nos confieren dominio personal y plena libertad, entonces somos líderes de la humanidad.38
  • 36. 2. DISCIPLINA, JUSTICIA Y RESTRICCIÓN Si el amor es el lecho de roca de la expresión humana, la disciplina es el canal a través del cual expresamos el amor. (...) Concentra y encamina nuestros esfuerzos, nuestro amor, en la dirección apropiada.No podríamos percibir la inmensidad del mundo sin lapresencia de límites. De igual modo, tampoco podríamosapreciar el amor o la justicia si no existieran el desamor yla injusticia. Amar requiere bondad, justicia, disciplina. Deotro modo el amor no podría manifestarse ni escapar de lafugacidad del instante. Un amor sin medida se encuentra expuesto a los capri-chos del tiempo y de las circunstancias cambiantes. Seme-jante a una luz que estalla repentinamente sin cauce alguno,su resplandor durará escaso tiempo antes de su completaextinción. Amar hasta la locura, hasta la muerte o hasta el aburri-miento son ejemplos de actos tan extremos como destruc-tivos, ya que la escasez de objetivos, la falta de dominiopersonal, la ausencia de compromiso o de un verdadero 39
  • 37. POR EJEMPLO respeto por el otro, hacen que la energía amorosa se frag- mente y desaparezca finalmente en la oscuridad de los tiempos. Al concentrar nuestra energía, somos capaces de enca- minar el esfuerzo en la dirección apropiada. Eso es disci- plina. Y el motivo y la intención de toda disciplina es el amor; y también la bondad, porque lo canaliza, lo condu- ce. Porque es el lenguaje en que el amor se expresa sana- mente. ¿Cómo lograr ser disciplinados para alcanzar nuestros propósitos sin extraviarnos en el camino? ¿Qué aspectos de nuestra personalidad debemos atender, desarrollar o corregir para no claudicar en el intento? ¿Por qué vale la pena intentarlo? La respuesta es sencilla y su alcance, in- finito: por la satisfacción de ser creadores de nuestro des- tino. 1. Por qué poner límites –Romina y yo –comentaba Hannah, apesadumbrada, otro día– estamos en el mismo equipo de Biología. Habíamos acordado que cada una resumiría la mitad del libro del que teníamos que sacar la información, pero ella no cum- plió con lo pactado y no nos aprobaron el trabajo. Me dio rabia y me molestó su falta de compromiso. Mi hija estaba desconcertada, porque se maneja con to- tal confianza hacia sus amigas. Y está bien que así sea. En ella la vida desborda de energía y, muy a su pesar, está aprendiendo a conocer el mundo de los adultos. Quizás sea la primera vez que decide poner límites, restringir su40
  • 38. DISCIPLINA, JUSTICIA Y RESTRICCIÓNbenevolencia. Y eso le molesta. No había previsto que algoque considera una traición pudiera sucederle a ella. –No me pude contener y discutimos. Hubiese preferi-do compartir con ella la alegría de aprobar. Me enojé. Leeché en cara nuestro fracaso y ahora me siento súper tris-te, como vacía. –Cuando ponemos límites, estamos demostrando inte-rés por el otro. Así como intentamos respetar la libertad delas personas que queremos, esperamos también que nostraten con el mismo respeto. En eso consiste la amistad ycualquier clase de vínculo entre las personas. –Cuando me pasa algo así, me parece que me están de-mostrando que no les importo. Pensé que éramos amigas,pero me doy cuenta de que no es así. En fin. Supongo quecada cual es libre de hacer lo que mejor le parezca. –Tampoco exageres. El amor por los amigos y por losseres queridos nos hace sentir unidos y desear crecer jun-tos. La amistad implica querer que nuestros amigos seanmejores cada día, y uno no debe dejar de señalarles erro-res o poner límites cuando nos dan motivo. No tenemosderecho a juzgar a otro, pero sí de comunicarle nuestraopinión. Si no lo hiciéramos, expresaríamos desinterés yeso nos distanciaría. No se trata de condenar sino de amar.Los límites que ponemos sirven para eso. –Pero es muy difícil que alguien acepte que se equivo-có. En casos como este, no me parece que hablar sirva demucho. –¿A Romina? Tal vez no le sirva. Y quizás sí. ¿Cómo po-drías saberlo si no lo intentás? Pero de lo que podés estar se-gura es de que a vos sí te va a servir, para no sentirte culpa-ble de tu bronca, ni estafada en tu confianza. Paradeshacerte del germen del rencor y del peso del remordi-miento Creo que la relación con esa chica te importa. ¡En-tonces demostralo! Hablá. Conversá. Mostrá tu interés en su 41
  • 39. POR EJEMPLO amistad dándole la oportunidad de revisar lo que hizo y a vos, la de recuperar el vínculo con ella. La indiferencia o el silencio son los caminos más seguros hacia el final de cualquier amistad. No quise sobrecargarla. Pero hubiese sido una excelen- te ocasión para señalarle que el tema que estaba en juego en ese episodio no era otra cosa que las claves de la ges- tión, el liderazgo y el trabajo en equipo. –No sé, es difícil –dijo, pensativa–. Creo que por ahora lo voy a dejar así, y si la próxima vez sucede algo igual, ha- blaré como me aconsejás. ¿Vamos a comer algo? –procuró cambiar de tema. –Bueno, pero no por eso vamos a dejar de revisar un poco eso de postergar las decisiones para “la próxima vez”. “En el presente construimos el futuro” –cité, camino a la cocina. 2. Ley de causa y efecto “En el presente construimos el futuro”. Quizás esta frase sue- ne un tanto obvia, pero revela una gran sabiduría. Durante la juventud, percibimos con otra sensibilidad la dimensión del tiempo y mi hija, con apenas quince años, tiene una visión del futuro bastante incierta. Le cuesta encontrar el punto de contacto entre la vida recorrida, el presente y el tiempo por vivir. Aunque la intención de mi comentario era seguir hablando de Romina, Hannah se apresuró a desviar el diálogo, prendida de la palabra “futuro”. –A veces me cuesta imaginar el futuro –declaró mien- tras abría la heladera–. Pienso en el esfuerzo de estudiar,42
  • 40. DISCIPLINA, JUSTICIA Y RESTRICCIÓNde ir a la universidad durante años. Me pregunto si vale lapena, si seré capaz de alcanzar un título y luego otro, yotro, como hiciste vos. –Lo imposible no existe. Para realizar nuestras metasno se requiere un don especial. Es sólo cuestión de propo-nérselo sin olvidar que cualquier proceso de aprendizajelleva tiempo. –¿Sabés? A veces me imagino grande y haciendo mil co-sas que me encantan. Pero a veces... Dibujó con las manos figuras en el aire, tratando de ex-presar algo para lo que no terminaba de hallar las palabrasadecuadas. –El futuro es siempre una consecuencia de lo que ha-cemos en el presente. Uno es el efecto y el otro, la causa.Es cierto que ser disciplinados no es tarea fácil. A veceserramos por falta de orden, por no ser consecuentes, y asínos privamos de disfrutar de nuestros logros. –¿Querés decir que sin plan lo más probable es que nologres nada? ¿Qué nada te viene “de arriba”? –Precisamente. Muchos piensan que el éxito se alcanzamágicamente. Son los mismos que consideran que la vidade una estrella de cine, el bienestar económico de un em-presario o el prestigio profesional son sólo cuestión de suer-te. Y, en mi opinión, nada está más alejado de la realidad.Acordate de que soy consultor en estrategia y planeamien-to. ¡Vivo de eso! Y fijate –intenté de nuevo forzar la vuelta alepisodio de Romina–, si hubiera habido un plan prolijo yfirme para la tarea de Biología, no habrían fracasado. Pero, evidentemente, no era el momento. –No sé, pá –torció de nuevo el rumbo Hannah–. A ve-ces yo también tengo la sensación de que hay seres tocadospor una varita mágica o que están predestinados paratriunfar. Porque, decime la verdad, ¿vos creés que todo elmundo puede alcanzar el éxito? 43
  • 41. POR EJEMPLO –¡Por supuesto! Pero exige esfuerzo y saber cómo ca- nalizarlo, hacer un buen uso del tiempo, organizarse, fi- jarse pequeñas metas hasta alcanzar logros mayores. Sin presiones ni falsas expectativas. Sólo así les damos una di- rección a nuestros sueños, a nuestras fantasías más genui- nas. Usando el presente para planear cada acción y para ir paso por paso hacia la meta. Cuando uno toma concien- cia de que hoy se está forjando el mañana, empieza a ac- tuar con sentido y a encontrar el cauce propicio para su realización. –Bueno, depende. ¿Por qué tendría necesariamente que buscar el éxito? –Como decís vos, depende de lo que entiendas por “éxito”. Para mí, el éxito es la realización de un sueño, cualquiera sea, nada más y nada menos. Pero el éxito sin más, considerado en sí mismo, no dice nada. Lo que im- porta es el proceso previo, el aprendizaje, la tenacidad. En el camino hacia el logro cometemos equivocaciones, que debemos corregir y superar. –La sola idea me agota, pá. –Sí, es un trabajo tremendo. Pero que brinda el disfru- te de saberse capaz de ajustarse a las propias reglas, de ser disciplinado en la búsqueda de un objetivo claro, que uno creó y formuló libremente para su vida en el marco de la bondad. –¡Otra vez la disciplina y la bondad! Pá, ¿por qué no lo grabás y lo...? –Calló repentinamente, con expresión de haber descubierto algo. Yo también acababa de hacerlo. Aunque disparada por un comentario de pura impacien- cia de mi hija, la idea que los dos habíamos concebido en el mismo instante era: si estas charlas que solíamos tener eran tan importantes para nosotros, tal vez valía la pena re- gistrarlas de algún modo y “prestarles” nuestros aprendiza- jes a otros. Todavía no sabíamos cómo hacerlo, pero el44
  • 42. DISCIPLINA, JUSTICIA Y RESTRICCIÓNproyecto quedó plantado. Puede decirse que en ese mo-mento comenzó a escribirse este libro.3. Acerca de la compasiónDejé pasar un par de días antes de preguntarle a mi hijasi había vuelto a charlar con Romina, la compañera que nohabía cumplido con su parte del trabajo de Biología. –No me da ganas de hablar, porque me demostró quepara ella no valgo nada. Su respuesta me desalentó. Pensé en el amor propio.¡Cuántas veces funciona como un obstáculo! Por culpa deél se quiebran relaciones valiosas en todos los ámbitos. Enla amistad, en la pareja, en los equipos, en el trabajo. Creo que el verdadero amor propio, el que vale la pe-na respetar, es el que contribuye a valorar quiénes somos,a estimar los rasgos de nuestra personalidad que nos enor-gullecen y de los que sacamos provecho cuando aprende-mos a encaminarlos y aplicarlos de una manera sabia. Ne-cesitaba transmitir a mi hija un mensaje positivo para quepudiera liberarse de tanta bronca y, por eso, decidí volversobre el tema. –Si no hablás con tu compañera nunca llegarán a unacuerdo. Y, mientras tanto, vas a seguir sola, alimentando yrumiando tu bronca. La herida todavía estaba fresca y mis palabras la moles-taron más de lo que había previsto. Una demostración más–y van...– de que “no me las sé todas”... –Papá, lo único que falta es que me digas que soy la res-ponsable de que no aprobáramos el trabajo práctico. 45
  • 43. POR EJEMPLO –¡Nada de eso! No justifico la actitud de tu amiga. Pe- ro no te olvides de que los humanos somos un reflejo los unos de los otros, y que todos compartimos las mismas de- bilidades. Pensá que no estás exenta de actuar alguna vez como ella. Tras un breve silencio, su voz se endureció. Clavó su mi- rada en la mía. –No veo adónde querés llegar. –A un lugar de encuentro. Ahí quiero llegar. Cuando nos consideramos víctimas y les echamos a otros la culpa de lo que nos pasa, abandonamos la perspectiva correcta. Ya hablamos de la compasión, que es el amor incondicio- nal, aquel que no establece diferencias, que no considera los rechazos o el desprecio como ataques personales. La compasión es el rostro más universal y solidario del amor y la bondad. Al ser compasivos somos más justos, y estamos en condiciones de admitir que quien nos hace daño se en- cuentra atrapado dentro de sus propias limitaciones. –¿Me pedís que la justifique? –Más bien te propongo un gran desafío: transformar tu enojo en una energía positiva. Que abandones la queja, la mufa, y te brindes la oportunidad de crecer y evolucionar como ser humano. –Tal vez tengas razón. Quizás no se trata de perdonar ni de olvidar, sino de entender. De pronto, su cara se iluminó simultáneamente con los últimos rayos de la tarde y la chispa de la comprensión. Hannah había llegado a un acuerdo conmigo y consigo misma. Ese viernes la cena en familia fue tan plácida y alegre co- mo siempre, pero tuvo un valor agregado: la sola decisión de hablar sincera y maduramente con su compañera para resolver el conflicto, incluso antes de ser puesta en prácti- ca, ya había borrado la tensión de los rasgos de mi hija.46
  • 44. DISCIPLINA, JUSTICIA Y RESTRICCIÓN4. Jamás claudiquesFui a buscar a Hannah a su clase de tenis. La encontré ra-diante y de muy buen humor. Me hace sentir indescriptible-mente feliz esa manera en que transmite tanta vitalidad. Le pregunté cómo le había ido con su saque. Quieroque entienda que cualquier aprendizaje exige práctica, in-sistencia y constancia. En suma, que se necesita disciplina.Pero a ella no le gusta que use esta palabra. –La disciplina, esto; la disciplina, aquello… Un mon-tón de veces me hablaste de ser disciplinada. Me resultauna palabra antigua. Cruzamos una mirada de entendimiento: los dos recor-damos en ese instante el compromiso de reproducir nues-tras diálogos “interesantes” para que les sirvieran a otros, ytambién que no habíamos encontrado, ni siquiera busca-do, el método para hacerlo. Pero yo no quería abandonartodavía el tema en que nos habíamos metido, así que seguíadelante. –Tan antigua como la aspiración a convivir de maneracivilizada –respondí–. Por eso las instituciones y las empre-sas, por ejemplo, deben manejarse con reglas estrictas,porque son espacios de convivencia. Pero yo me refiero aotro aspecto de la disciplina, el que está vinculado al amorpor lo que hacemos. Disciplina es continuidad, persisten-cia, paciencia, entrega. Sé que no tiene la mejor prensa,pero no es una palabra fea. –Esta bien, pá, ya lo discutimos quinientas veces, peroel tenis, por lo menos para mí, es un juego, no un trabajo,ni una carrera. –También los juegos merecen perseverancia. No todoslos que practican deportes aspiran a ser profesionales, ni,menos, los número uno, pero si toman su esparcimiento, y 47
  • 45. POR EJEMPLO a sí mismos, con un mínimo de respeto y seriedad, seguro que entrenan para mejorar su nivel de competitividad, preparan sus cuerpos, tratan de automatizar ciertos movi- mientos, dominar una técnica. ¿Acaso tu profesor no te ha- ce repetir el saque una y otra vez para que el golpe sea más eficaz? –Para mí el deporte es gusto, no una disciplina. Ya sé que si no entreno no voy a ser campeona, pero no me ima- gino una vida pensando todo el tiempo en ganar. –A vos te molesta que te hable de disciplina –interpre- té– porque lo traducís por maltrato, imposición y autorita- rismo. Es un concepto equivocado. Si estamos dispuestos a entregar lo mejor de nosotros, ya sea en el colegio, en el trabajo o en un deporte, necesitamos un orden. Primero esto, después aquello. Si no nos condujéramos así, estaría- mos perdidos y nadie obtendría resultados positivos. Nos encontraríamos en un verdadero caos. –Uf, suena terrible. –Pensá qué pasaría si tu entrenador te enseñara todos los días algo distinto sin hacerte practicar lo aprendido. Se- guramente, tus movimientos serían erráticos, torpes y sin sentido. Tiene que haber un seguimiento, una lógica en nuestras acciones. De eso se trata aprender. –Me parece que vos lo pintás muy estricto. Yo veo que muchas personas abandonan sus proyectos o cambian de planes. Mis amigas, por ejemplo, toman cursos o hacen de- portes que luego dejan. Una empieza a estudiar guitarra, y se da cuenta de que le gusta más la danza, y así. Yo misma me arrepiento de decisiones que he tomado, y las cambio. Me parece que no está bien hacer cosas sólo por obliga- ción, por disciplina. ¿Está mal dejar de hacer lo que ya no te atrae? ¿A eso llamarías ser indisciplinado? –En absoluto. Pero si uno descuida o abandona el es- fuerzo por lograr lo que se propuso, o no es constante en48
  • 46. DISCIPLINA, JUSTICIA Y RESTRICCIÓNla tarea de aprender, jamás logrará realizarse. Será toda lavida un soñador incapaz de convertir sus anhelos en rea-lidad. Una vez que los propósitos están bien definidos,hay que poner garra, entereza. Ser consecuentes. No teolvides de que somos hacedores y nuestra misión es supe-rar nuestras limitaciones, paso a paso, día a día, sin clau-dicar. –Seguir adelante sin importar lo que pase. –Seguir adelante, sí, pero reflexionando siempre sobrenuestros actos para ver en qué fallamos y en qué podemosevolucionar. ¿No te parece? Silencio. De pronto, el entusiasmo de mi discurso sedesvaneció ante la sensación de que estaba hablando solo.Me volví hacia ella. Se había quedado detenida unos me-tros atrás, frente a una vidriera. Traté de consolarme pen-sando que su actitud evidenciaba un disciplinado, perseve-rante interés en las novedades de la moda.5. Sobre la arrogancia–Cero humildad. Se la re-creen, pá. Mi hija y yo estábamos en la entrega de premios delcampeonato de hockey. El equipo de ella había salido ter-cero. En su opinión, las que habían ganado el primer pues-to no lo merecían. –Reconozco que juegan bien, pero son demasiado...¿Cuál es la palabra? –¿Arrogantes? –Eso. Arrogantes. Se la pasan gritando que van a ganary cuando hacen un tanto, se burlan de las rivales, como si 49
  • 47. POR EJEMPLO pertenecieran a un equipo olímpico. ¿Quiénes creen que son? –Eso se ve bastante en el deporte. Están los que ganan y se retiran de la cancha con humildad, casi con cierta re- serva. Así se conduce Federer, uno de los mejores tenistas del mundo. No sólo tiene un dominio personal admirable y un alto nivel de confianza: ¡el tipo, además, es humilde! Para mí su carisma reside en esa cualidad. Pero volviendo al hockey, ¿qué hay de ustedes? Las he oído contar cada cosa… –A la hora de competir vale todo. Ellas nos superaron porque son un grupo más sólido, juegan más coordinadas. Eso lo reconozco. Pero son unas agrandadas y nosotras, no. Mi equipo tiene jugadoras con talento, pero no nos creemos Las Leonas. –Ese, precisamente, es el problema, lo que les resta ha- cer. Les falta visión, confianza y, muy especialmente, más horas de entrenamiento para aprender a funcionar como grupo, en forma organizada. Para eso, Las Leonas pueden ser un modelo estimulante, porque no sólo son humildes sino también muy unidas. Son un verdadero equipo. –Pero para mí lo más patético que existe es la soberbia. Eso de sentirte superior porque ganaste un campeonato, tenés más plata, te vestís con determinadas marcas o salís con un chico lindo que les gusta a todas. Una cosa es que te sientas bien, contenta, y otra es que actúes como si estu- vieras por encima del resto. –Hay personas que se vanaglorian exageradamente de sus éxitos. La arrogancia provoca estragos en la personali- dad, en los vínculos, porque altera la visión de las cosas y la valoración de las personas. En esas conductas hay algo de desprecio y también de inseguridad. –En eso tenés razón. Las que ganaron actúan como si estuvieran dentro de una burbuja. Una burbuja de éxito.50
  • 48. DISCIPLINA, JUSTICIA Y RESTRICCIÓNPero es sabido que las burbujas, tarde o temprano, serompen. Anoté mentalmente la última frase de Hannah. Noquería olvidarme de ponerla en nuestro futuro libro. –Lo único que logran las personas que se comportande ese modo es que los demás las miren con recelo. Y si ala soberbia se le suma el poder, las consecuencias son másnefastas todavía. Como dirían en el campo, “no hay peorcruza”, ya sea en cuestiones de deporte, de trabajo o de lavida en sociedad. –¿Vos te referís a los que son pedantes y, encima, man-dones? –Algo así. Cuando en las empresas, por ejemplo, te en-contrás con un sector que alcanzó un logro importante y“se la cree”, lo más probable es que termine por caer enla prepotencia, el autoritarismo y la intolerancia. Si al-guien se arroga ser el dueño de la verdad y tiene poder,resulta casi inevitable que se cometan injusticias. Para seruna persona justa se necesita desarrollar humildad y dis-ciplina. –“Fácil de decir. Difícil de hacer. Pero debe ser hecho”–y me guiñó un ojo.6. DisciplinarseAunque mi carrera como padre comenzó hace ya unoscuantos años con mis hijos mayores –hoy, dos hombres jó-venes hechos y derechos–, mi hija menor me obliga a reva-lidar mi título cotidianamente. Como en el juego de la cin-cha, ambos tiramos y aflojamos: ella demanda y cumple, yo 51
  • 49. POR EJEMPLO doy permisos y exijo, en una disciplina compartida de la que salimos fortalecidos los dos. Mi esposa Claudia y yo procuramos no transmitirle nuestros miedos para ayudarla a crecer en libertad. Sabe- mos que debemos ser su guía y contenerla, y no sólo cuan- do lo pide expresamente. Por sobre todo, sentimos la gran responsabilidad de transmitirle valores trascendentes y fo- mentar el respeto hacia sí misma. Ella comienza a descubrir quién es. Cuando era chiqui- ta, muchas veces nos quedábamos charlando con Claudia sobre cómo sería nuestra hija cuando fuera adulta. Nos preguntábamos a quién se parecería, si podríamos recono- cernos en ella. La adolescencia, sin dudas, representa el gran momen- to de los sueños, del entusiasmo ilimitado. Se trata de una etapa cargada de tensiones en la que se hace preciso defi- nirse, elegir la vida que se desea, y convertirse en el único responsable de la propia existencia. Aunque esa es la me- lodía que acompaña toda nuestra vida, creo que durante la adolescencia el aprendizaje se transforma en el desafío clave. En esta etapa, el grupo más próximo desempeña un pa- pel fundamental a la hora de llevar a cabo esa difícil tarea de forjar la identidad. Para no sentirse solo, el adolescen- te se apoya en quienes comparten sus ideales, valores y pre- ferencias. Podría decirse que la etapa exige algo bastante similar a lo que se requiere en cualquier empresa que bus- que actuar con éxito en el desafiante contexto actual: aprendizaje constante y trabajo en equipo. Por mi parte, siempre me gustó enseñar, aunque de- bo reconocer que por una razón profundamente egoísta: me permite aprender muchísimo. Educar a un hijo es una forma de enseñar y aprender, la más compleja y am- biciosa que se pueda encarar. Por eso siento que mi hija52
  • 50. DISCIPLINA, JUSTICIA Y RESTRICCIÓNes, en este momento de mi vida, una de las principalesresponsables de mi educación, de mi formación, de miaprendizaje. Por supuesto, la crianza representa también el trabajode un equipo muy especial: la familia. La mamá, el papá,los hermanos, los abuelos, los primos, los tíos. Todos apor-tan al logro de esa fascinante, extraordinaria y desafianteobra de criar. Y del mismo modo que cuando trabajo conlas empresas, me resulta muy gratificante comprobar quelos resultados se materializan gracias al protagonismo detodos. Porque cuando desaparecen los personalismos, so-mos capaces de avanzar colectivamente. Es la disciplinacompartida la que canaliza el esfuerzo y la que fortalece eldiario compromiso mutuo. Cuando se trabaja en equipo, cuando se vive en fami-lia, se desarrolla un vínculo fuerte. Eso es disciplina, la quese sustenta en la unión, en el compañerismo y en el apor-te de las habilidades de todos. Para mí, trabajar en equiposignifica disciplinarnos juntos para beneficio del conjunto.Creo que esa es la esencia de la vida familiar, de la vida enlas organizaciones y de la vida en sociedad.7. Divino tesoroClaudia y Hannah habían ido de compras. Yo, en mi sillónpredilecto, escuchaba a Jarret. Adentro, el sonido del pia-no lo inundaba todo. Afuera, los árboles llevaban el ritmo,como si oyeran. Pero no hay éxtasis que dure cien años: derepente entraron las dos, mi hija con cara de pronósticode tormenta, mi mujer con una tensión que no armoniza- 53
  • 51. POR EJEMPLO ba con la carga de bolsas de shopping que debería haber- las puesto a las dos de mejor humor que el que traían. “Problemas”, vaticiné y, para variar, apagué el equipo de música. El asunto era que Hannah quería viajar a Europa con sus amigas, y se lo había comunicado a la madre como un hecho. Y la madre había dicho que no. Solas, un grupo de chicas tan chicas, no. Yo también me opuse. Entendíamos que el ímpetu de la vida se agita en su interior y que se alimenta de sueños e ilusiones. No teníamos dudas de que, si fuera por ella, viaja- ría hasta el fin del mundo. Es intrépida, inquieta, audaz, aunque, por suerte, algunos miedos sabios aún la contie- nen. Teníamos presente que una forma de impedir que se hiciera daño era alentarla para que aprendiese a cuidarse por sí misma. Pero la decisión no tenía apelación: sin adul- tos, a Europa, no. Primero nos presionó con que otros padres ya habían aceptado el plan. Después, con la sostenida hostilidad que desplegó durante días. –¡Claro! ¡Todas van a ir menos yo! “Mis papis no me dejan porque dicen que soy chiquita” –parodiaba enojadí- sima. He aquí nuestro eterno tema de discusión: los límites. Cuando el diálogo sube de tono y no llegamos a un enten- dimiento, si debemos imponernos, lo hacemos. Es una ta- rea que Claudia y yo detestamos, ya que estamos plena- mente convencidos de que las imposiciones sirven de muy poco y, por lo general, coartan lo mejor de nosotros, el po- tencial, el talento, el goce de ser libres. Pero en este caso, debíamos sostener la negativa, y ella aceptarla. Claro que no sería “porque sí”, ni “porque se nos da la gana”, sino con la debida explicación, y la suficiente flexibilidad como para negociar un acuerdo.54
  • 52. DISCIPLINA, JUSTICIA Y RESTRICCIÓN Al principio no contestábamos sus desafíos, esperandoque bajara su virulencia para dialogar. Una tarde que mepareció el momento propicio, le respondí: –Es verdad: no te dejamos porque sos chica. –Perdón, pero, ¿soy grande para hacerme responsabledel colegio, del hockey, del tenis, de las amistades que eli-jo? ¿Para solucionar conflictos por mí misma, empezar aconstruir el futuro, cumplir con mis compromisos y no sécuántas cosas más? Sin embargo, ¿soy chica para darme ungusto? –Sí, si el gusto es ir tan lejos, a países donde, aunque ha-yas conocido con nosotros, se hablan otros idiomas, las cos-tumbres y los códigos son distintos de los de aquí, y si hayel riesgo de que alguna de tus compañeras no sea tan res-ponsable como creés. Me encanta que comiences a planearviajes, me contagia tu entusiasmo, me gusta que luches porcumplir un sueño, y tu mamá piensa lo mismo que yo. –Lasonrisa casi imperceptible que comenzó en los ojos antesque en los labios me animó a seguir. –Pero nos tranquiliza-ría que tu primera experiencia fuera en un lugar donde sete pueda ubicar fácilmente, donde puedas ponerte en con-tacto con nosotros con rapidez si te hace falta y del que note tengas que mover demasiado. Es una cuestión de seguri-dad. ¿Por qué no piensan en algo más cercano? –¿Quiere decir que si me fuera con las chicas a otro lu-gar no tendrían problema? –preguntó en un tono ya me-nos belicoso. –Quizás sí y tal vez no. Todo depende de cómo se orga-nicen. En un abrir y cerrar de ojos, desapareció de la habita-ción mientras yo me quedaba pensando acerca de la liber-tad. Sin duda, la disciplina es beneficiosa cuando nos mo-tiva, cuando nos hace crecer y transformarnos en personasmejores. Pero las restricciones ahogan el alma. 55
  • 53. POR EJEMPLO Creo que la disciplina debe aplicarse para fomentar el desarrollo, la evolución, la autorrealización. Pero bajo nin- guna condición debe vulnerar el espíritu humano. Por el contrario, la disciplina debe ser útil para realzar la digni- dad y consolidar la integridad personal porque, de lo con- trario, sólo acarrea sufrimiento y desazón. Me parece que algunos males corrientes –la depresión, el estrés, el abatimiento– con frecuencia tienen su origen en las exigencias no deseadas ni consensuadas. En estos ca- sos, la disciplina ya no es sana, creativa. No genera confian- za ni valoración personal. Las restricciones desmoralizan a las personas hasta de- bilitarlas. Son las prohibiciones arbitrarias, no la discipli- na, la verdadera fuente de degradación, que corrompe nuestra libertad y autoestima. La disciplina sana debe traer a la superficie lo mejor de nosotros para hacernos soberanos. Tiene que servir para independizarnos y dirigirnos con convicción hacia la meta elegida.56
  • 54. 3 . C O M PA S I Ó N , A R M O N Í A Y VERDAD La compasión combina y armoniza el libre flujo del amor con la disciplina. Posee este poder al introducir una tercera dimensión –la de la verdad sincera–, la que no es amor ni disciplina y por lo tanto puede integrar a ambas. (...) El introducir la verdad, al dejar en suspenso los prejuicios personales, te permite expresar tus sentimientos (incluyendo la síntesis de bondad y disciplina) de la manera más sana.Cuando el amor encuentra su cauce para fluir librementey se manifiesta a través de una sana disciplina, nuestros ac-tos empiezan a responder a una verdad sincera. Es el pun-to de partida de todo cambio interior. Gracias a la integración del amor y la disciplina, la per-cepción de nosotros y del mundo se transforma. Al mismotiempo, nuestra conciencia se acrecienta al hallar el equi-librio emocional y una valoración personal justa, condicio-nes indispensables para encarar toda acción. Cuando nuestra mirada trasciende el individualismo ylos prejuicios personales, comenzamos a actuar sustenta-dos en una verdad cristalina, capaz de traslucir nuestra na-turaleza primordial, esencialmente solidaria. Entonces ex-perimentamos satisfacción en lo que hacemos, en quiénessomos, en dar y recibir. 57
  • 55. POR EJEMPLO ¿Qué significa apoderarse de la verdad interior y en qué nos beneficia? Sencillamente cambia nuestra escala de valores. La mirada adquiere mayor claridad, los sentimien- tos se tornan más francos y genuinos, y la visión del mun- do gana en objetividad. ¿Qué ha sucedido? ¿Cómo se produjo semejante trans- formación? Habiendo aprendido a amar de manera desin- teresada y puesto orden en nuestras vidas. Así nos prepara- mos para iniciar el camino de la realización personal. Así vamos descubriendo la belleza y la armonía en la existen- cia, y asimilando que la verdad nos enaltece. 1. Cómo ayudar Mi hija ha iniciado su camino hacia la edad adulta. ¿Cuá- les son sus aspiraciones? ¿Optará por la frivolidad de un éxito fácil, o se encaminará hacia el logro de sus metas con una visión trascendente de la vida? Sé que ella no puede madurar sin contar con la liber- tad de aprender, de equivocarse, de elegir y de volver a arriesgar todas las veces que sean necesarias. No quiero condicionarla, pero tampoco dejarla expuesta y sin defen- sas frente a una sociedad muchas veces deshumanizada. Deseo para mi hija toda la felicidad. Sé que en el pro- ceso de su integración social puede convertirse en al- guien materialista, carente de una visión solidaria y res- ponsable. Que puede quedar atrapada en ese “sálvese quien pueda” tan propio de una comunidad que ha olvi- dado aquellos valores que la hacían respirar, y que ha abandonado la búsqueda de ideales más nobles que fun-58
  • 56. COMPASIÓN, ARMONÍA Y VERDADcionen como brújulas de la evolución. Siento que es miresponsabilidad compensar la influencia descomunal desemejante maquinaria. Tengo la convicción de que debo insistir en transmitir-le un conjunto de valores, aunque no sean los dominantesen nuestra cultura. Soy consciente de mi responsabilidad,de que estoy poniendo en juego un modelo de vida y unavisión del mundo. Ella confía en mí y no quiero defraudarla. Para mí, laúnica opción ha sido y es darle el ejemplo y ofrecerle, sinprepotencia ni altivez, un referente. Creo que el caminoes demostrarle en cada acto la importancia de los afectos,de ser condescendiente, solidario y, muy especialmente,cuán diferente es la vida cuando se la encara con alegríay entusiasmo.2. Cuándo ser solidariosFue un domingo de invierno a última hora de la noche.Mónica, una buena compañera y amiga de mi hija, la lla-mó por teléfono para pedirle un favor. Necesitaba ayudacon la tarea que debían presentar al día siguiente. Se trataba de un trabajo escrito, un análisis literario deciertos cuentos de Cortázar. Como la entrega era personaly la amiga ni siquiera había leído el material, le pidió a mihija que redactara el informe por ella. Por suerte se negó,pero no pudo evitar que le ganaran la culpa, el enojo y latristeza. Quise contenerla. –¿Vos creés que realmente estarías dándole una manoa Mónica si le escribieras el trabajo? 59
  • 57. POR EJEMPLO –Qué sé yo. Negarme fue un bajón. ¿Cómo creés que me siento? –Sin embargo, hiciste lo correcto. Muchas veces he tratado de transmitirle la importancia de ser solidaria, pero también de advertirla sobre los abu- sos a los que con frecuencia nos vemos sometidos. Sé que el equilibrio entre la solidaridad y la prevención constitu- ye una cuestión tan delicada como importante. Por eso, me parece imprescindible que aprenda a poner límites y a actuar con fundamento. –¿Sabés qué pasa, pá? Le dije que no por mí, porque me tendría que haber quedado despierta hasta cualquier hora. Pero, además, tampoco me parecía justo hacerlo por ella. –Lo que tenés entre manos es el famoso problema del “todo vale”. Hay que decidir a conciencia cuándo y por qué ofrecemos ayuda. El asunto no es brindarla porque sí. La ayuda debe tener un fundamento, un motivo justo. En el caso de tu amiga, el pedido no tiene ninguna lógica. Vos cumpliste con una responsabilidad que te asignaron y ella también debe hacerlo. Eso de escribirle el trabajo no ser- viría de nada porque ella debe aprender a hacerse cargo de su estudio. ¿Por qué no lo hizo? ¿Por qué espera a últi- mo momento para resolver el problema? ¿Por qué te pone a vos en esta situación? –Porque no consiguió los cuentos. Además, tiene pro- blemas en la casa. –Si es así, Mónica debe hablar con la profesora y discul- parse, o pedirles a sus padres que la acompañen y compro- meterse a entregar el trabajo otro día. Como ves, hay otros caminos además de pedirte a vos que se lo hagas. ¿Creés que si hubieras aceptado habría cambiado su estado de ánimo? –Me necesita y vos creés que se aprovecha de mí. En realidad, yo sé que la que se está perjudicando es ella. Mó- nica es la débil, papá. Yo no.60
  • 58. COMPASIÓN, ARMONÍA Y VERDAD Su voz sonaba segura y sentí orgullo. Me estaba dandouna lección de verdadera compasión. Respetaba a su ami-ga pero, como sucede tantas veces en las relaciones huma-nas, estaba molesta por tener que llegar hasta el extremode decir “no”. –Precisamente, la conducta de Mónica muestra descui-do, porque no puede esperarse que otro haga las cosas poruno. La solidaridad debe funcionar cuando alguien real-mente no está en condiciones de acceder a lo más elemen-tal que se necesita para superar un problema, cuando al-guien sufre y otro puede calmar su dolor sin importar lacausa. Pero la solidaridad debe siempre ponerse al serviciode atender urgencias específicas. No es cuestión de darporque sí, ni de recibir porque sí. La ayuda debe fundarsesiempre en una buena razón. –¿Y te parece que no alcanza con que Mónica esté de-primida para que yo deba ayudarla? –La mejor manera de ayudar a Mónica es hablar conella sobre lo que le pasa, orientarla para que encuentre sa-lidas y darle una mano para organizarse con el estudio.Ayudar es brindar las herramientas necesarias para que elotro pueda desenvolverse por sí mismo, para que salga dela encrucijada, y no para que se eternice en ella. El benefi-cio de la ayuda debe ser para ambas partes porque, de locontrario, se desatienden las necesidades de unos, porejemplo, tu descanso, para satisfacer las de otros. Si pordar al otro yo me hago vulnerable, la ayuda no sirve. La so-lidaridad funciona cuando ambas partes se dignifican,cuando el sacrificio personal no es un hecho gratuito oinútil. –Entiendo y estoy de acuerdo con lo que decís, perome duele no estar ayudando a Mónica de un modo mejor. –Ya lo vas a hacer. 61

Related Documents