Infesta, María Elena (coord). El centenario de los estudios históricos en La Plata. La Plata: Facultad de Humanidadesy Cie...
Infesta, María Elena (coord). El centenario de los estudios históricos en La Plata. La Plata: Facultad de Humanidadesy Cie...
Infesta, María Elena (coord). El centenario de los estudios históricos en La Plata. La Plata: Facultad de Humanidadesy Cie...
Infesta, María Elena (coord). El centenario de los estudios históricos en La Plata. La Plata: Facultad de Humanidadesy Cie...
Infesta, María Elena (coord). El centenario de los estudios históricos en La Plata. La Plata: Facultad de Humanidadesy Cie...
Infesta, María Elena (coord). El centenario de los estudios históricos en La Plata. La Plata: Facultad de Humanidadesy Cie...
Infesta, María Elena (coord). El centenario de los estudios históricos en La Plata. La Plata: Facultad de Humanidadesy Cie...
Infesta, María Elena (coord). El centenario de los estudios históricos en La Plata. La Plata: Facultad de Humanidadesy Cie...
Infesta, María Elena (coord). El centenario de los estudios históricos en La Plata. La Plata: Facultad de Humanidadesy Cie...
Infesta, María Elena (coord). El centenario de los estudios históricos en La Plata. La Plata: Facultad de Humanidadesy Cie...
Infesta, María Elena (coord). El centenario de los estudios históricos en La Plata. La Plata: Facultad de Humanidadesy Cie...
Infesta, María Elena (coord). El centenario de los estudios históricos en La Plata. La Plata: Facultad de Humanidadesy Cie...
Infesta, María Elena (coord). El centenario de los estudios históricos en La Plata. La Plata: Facultad de Humanidadesy Cie...
Infesta, María Elena (coord). El centenario de los estudios históricos en La Plata. La Plata: Facultad de Humanidadesy Cie...
Infesta, María Elena (coord). El centenario de los estudios históricos en La Plata. La Plata: Facultad de Humanidadesy Cie...
Infesta, María Elena (coord). El centenario de los estudios históricos en La Plata. La Plata: Facultad de Humanidadesy Cie...
Infesta, María Elena (coord). El centenario de los estudios históricos en La Plata. La Plata: Facultad de Humanidadesy Cie...
Infesta, María Elena (coord). El centenario de los estudios históricos en La Plata. La Plata: Facultad de Humanidadesy Cie...
Infesta, María Elena (coord). El centenario de los estudios históricos en La Plata. La Plata: Facultad de Humanidadesy Cie...
Infesta, María Elena (coord). El centenario de los estudios históricos en La Plata. La Plata: Facultad de Humanidadesy Cie...
Infesta, María Elena (coord). El centenario de los estudios históricos en La Plata. La Plata: Facultad de Humanidadesy Cie...
Infesta, María Elena (coord). El centenario de los estudios históricos en La Plata. La Plata: Facultad de Humanidadesy Cie...
Infesta, María Elena (coord). El centenario de los estudios históricos en La Plata. La Plata: Facultad de Humanidadesy Cie...
Infesta, María Elena (coord). El centenario de los estudios históricos en La Plata. La Plata: Facultad de Humanidadesy Cie...
Infesta, María Elena (coord). El centenario de los estudios históricos en La Plata. La Plata: Facultad de Humanidadesy Cie...
Infesta, María Elena (coord). El centenario de los estudios históricos en La Plata. La Plata: Facultad de Humanidadesy Cie...
Infesta, María Elena (coord). El centenario de los estudios históricos en La Plata. La Plata: Facultad de Humanidadesy Cie...
Infesta, María Elena (coord). El centenario de los estudios históricos en La Plata. La Plata: Facultad de Humanidadesy Cie...
Infesta, María Elena (coord). El centenario de los estudios históricos en La Plata. La Plata: Facultad de Humanidadesy Cie...
Infesta, María Elena (coord). El centenario de los estudios históricos en La Plata. La Plata: Facultad de Humanidadesy Cie...
Infesta, María Elena (coord). El centenario de los estudios históricos en La Plata. La Plata: Facultad de Humanidadesy Cie...
Infesta, María Elena (coord). El centenario de los estudios históricos en La Plata. La Plata: Facultad de Humanidadesy Cie...
Infesta, María Elena (coord). El centenario de los estudios históricos en La Plata. La Plata: Facultad de Humanidadesy Cie...
of 33

Politica Exterior Argentina y Guerra Fria

Published on: Mar 4, 2016
Source: www.slideshare.net


Transcripts - Politica Exterior Argentina y Guerra Fria

  • 1. Infesta, María Elena (coord). El centenario de los estudios históricos en La Plata. La Plata: Facultad de Humanidadesy Ciencias de la Educación, 2010, ISBN 978-950-34-0677-9, http://cehlp.fahce.unlp.edu.ar La política exterior argentina durante la guerra fría: interpretaciones y debatesAlejandro SimonoffUniversidad Nacional de La Plata La política exterior argentina constituye tanto un objeto de estudio como uncampo disciplinar. Esta ambigüedad ha dado lugar a cierta tensión entre su contenido ysu forma que ha llevado a caracterizarla como proceso carente de coherencia, e inclusomuchas veces ha sido denunciado su inexistencia. Si bien podríamos encontrarelementos reconocibles en tal sentido, las diferentes perspectivas de análisis, en su afándeslegitimador de las otras y relegitimador de la propia, aportaron más elementos parala confusión. Esto fue evidente, ya que lo observamos en las interpretaciones sobre nuestrasvinculaciones externas para todos los periodos históricos, y dentro de los cuales laguerra fría no fue la excepción. 1 Por ese motivo, nos proponemos ver cuáles han sido los usos del pasado en lostrabajos de política exterior desde las distintas perspectivas teóricas. Para hacerlo,presentaremos un brevísimo racconto del desarrollo disciplinar dónde señalaremoscuales son sus principales enfoques sobre el periodo, tanto en términos generales, comoespecíficos, cuando terminó esta fase, para finalmente realizar una conclusión sobre lamisma. 1. LAS POSICIONES DISCIPLINARES Desde sus orígenes disciplinares, los análisis de política exterior argentinabuscaron encontrar ciertas lógicas que permitieran un análisis estructural. La apariciónde distintos conceptos (Autonomía, Inserción, Aislamiento, etc.), determinó, a la manerade los tipos ideales de Weber, diversas construcciones explicativas. Por ese motivo, para el presente trabajo hemos tomado aquellas investigacionesque interrogaron a la política exterior, no como una simple sumatoria departicularidades, sino como una articulación entre múltiples niveles de acción, en donde1 No trataremos aquí las relaciones entre la historia y la política exterior como campos disciplinaresporque excedería los límites de este trabajo.Alejandro Simonoff. La política exterior argentina durante la Guerra Fría...
  • 2. Infesta, María Elena (coord). El centenario de los estudios históricos en La Plata. La Plata: Facultad de Humanidadesy Ciencias de la Educación, 2010, ISBN 978-950-34-0677-9, http://cehlp.fahce.unlp.edu.arse priorizaron aquellas cuestiones que se consideraron relevantes y permitieron describirun amplio panorama. Estos análisis tuvieron originalmente en nuestro país un largo camino en lahistoria diplomática y la geopolítica. De estas dos tradiciones académicas, la primerafue interpretada exclusivamente en sus aspectos jurídicos y no como relaciones depoder. También la geopolítica fue otra de las perspectivas que trató la relación de laArgentina con el mundo, influido por la presencia militar en los asuntos políticos engeneral y en este campo en particular. 2 Éstos eran sumamente descriptivos y el proceso general era visto como algocontradictorio, incoherente y sumamente fragmentado. Recién en las últimas cuatrodécadas del Siglo XX, la disciplina ha desarrollado sus propias categorías einstrumentos de análisis. Su discurso se volvió “competente”.3 En su recorrido disciplinar pudimos identificar por lo menos cuatroconceptualizaciones teóricas distintas, tres desde un análisis eminentemente político yotra, con una prevalencia de lo socioeconómico. Dentro de las primeras encontramos ala puigiana o autonómica clásica, la escudeana o noventista, otra de inspiraciónneoliberal o relacionalista, y la última expresada por Mario Rapoport. 4 Desde los años sesenta la disciplina fue determinando un espacio propio, tantopor la construcción de un objeto de estudio como por la elaboración de teorías ymetodologías propias para su análisis.5 A ello contribuyeron de manera determinantemuchos estudiosos, entre los que se contaron Juan Carlos Puig y sus discípulos, queaportaron “una buena dosis de componentes teóricos, un manejo riguroso de lasconceptualizaciones y metodologías” (Colacrai, 1992:33). La principal diferencia conotros autores fue que sus orientaciones teóricas estuvieron marcadas de maneradeterminante por el concepto de autonomía.62 Claramente aquí estamos frente a una instancia preparadigmática en un sentido khuniano.3 En este proceso de generación de competencia discursiva, la producción académica a la vez valora yreprime el saber, ya que éste se restringe al “discurso instituido”, que es “aquel en el cual el lenguaje sufreuna restricción que podría ser resumida así: no cualquiera puede decir cualquier cosa, en cualquier lugar yen cualquier circunstancia.” [Chaui, 1989:12-13]4 De ellas, a nuestro entender, solo dos llegaron a conformarse como instancias paradigmáticas: lapuigiana y la escudeana.5 En este proceso de formación resultaron determinantes las ideas de la Comisión Económica paraAmérica Latina, como la Teoría de la Dependencia.6 Como en el resto de la región existieron dos grupos que interpretaron las estrategias internacionales delos países en este marco: los tercermundistas o latinoamericanistas, y los occidentalistas, que propiciabaun alineamiento con Estados Unidos. [Figari, 1985:24] En nuestro caso, los primeros estuvieronAlejandro Simonoff. La política exterior argentina durante la Guerra Fría...
  • 3. Infesta, María Elena (coord). El centenario de los estudios históricos en La Plata. La Plata: Facultad de Humanidadesy Ciencias de la Educación, 2010, ISBN 978-950-34-0677-9, http://cehlp.fahce.unlp.edu.ar Juan Carlos Puig observó que eran necesarios análisis que apuntaran acomprender “estructuralmente mediante la selección de variables relevantes ysignificativas” y que permitan “por lo menos delinear las tendencias relevantesprofundas y apreciar los errores y aciertos en función del logro de una mayor autonomíapara el país.”7 Como sostuvo Mario Rapoport, la preocupación de Puig era analizar “losgrupos de presión” y buscar “el significado de las fuerzas profundas” (Rappoport,1990:565). Sus análisis del sistema internacional se concentraron en la asimetría existenteen la relación entre América Latina y los Estados Unidos, los efectos negativos de ellas,pero también de los márgenes de maniobra que permitirían la consecución de losObjetivos Nacionales por parte del Estado-Nación, siendo éste, su variable de análisis.La ideología que lo sustentó fue de tipo nacionalista y mercadointernista, asimilable alos populismos existentes en esta época. Y percibió a la integración como la expansiónde su modelo económico orientado hacia el mercado local, para favorecer la autonomía.Esta última fue percibida como el desarrollo del Interés Nacional, objetivado por un usoracional y no por deseos y pasiones. Con la aparición de estos enunciados generales, la determinación deregularidades específicas y las herramientas conceptuales (modelos), la política exteriorse conformó como un campo disciplinar que avanzó hacia una desideologización de suscontenidos. Sin embargo, para Rapoport este análisis a pesar de ser “sugerente”, susconclusiones resultaron “algo esquemáticas” y carecieron de una “confirmación defuentes primarias”. Además de entender que el concepto de autonomía heterodoxa “esrepresentados por Juan Carlos Puig, y los segundos por autores como Gustavo Ferrari y Alberto Conil PazEste ultimo grupo determinó que en sus análisis la relación con Gran Bretaña no fuera vista como unatendencia sino como algo “natural” y que el alineamiento con Occidente era la “consecuencia de latradicional afinidad argentina a la esfera de influencia británica.” [Ferrari, 1981:24] El aporte de este grupo no fue significativo desde el punto de vista teórico, muchos de sustrabajos terminaron siendo “tendenciosos” y con un juicio crítico no fundamentado “en fuentes primariaso secundarias relevantes." [Rappoport, 1990:556] Tardíamente, Gustavo Ferrari, a la zaga de la interpretación puigiana, avanzó en buscar “unalínea de conducta, o en todo caso algunas líneas, en nuestra conducción exterior.” El autor hizo algunasadvertencias sobre su formulación, ya que consideraba a las tendencias como un esquema más pobre quela realidad, no todas surgen al mismo tiempo; y que las constantes son positivas.[Ferrari, 1981:1-6]7 (Puig, 1984: I, 91). Esta idea de fuerza profunda, o tendencia, como la llamó Puig, fue tomada tanto poréste como por Jaguaribe de las obras de Renouvin y Duroselle, quienes plantean: “las iniciativas de losestadistas quedan determinadas en gran medida por fuerzas profundas, es decir, la influencia de lasmasas.” Así, este accionar de los gobiernos se explicaba tanto por las condiciones económicas como delos sentimientos y pasiones colectivas. [Duroselle, 1994:128]Alejandro Simonoff. La política exterior argentina durante la Guerra Fría...
  • 4. Infesta, María Elena (coord). El centenario de los estudios históricos en La Plata. La Plata: Facultad de Humanidadesy Ciencias de la Educación, 2010, ISBN 978-950-34-0677-9, http://cehlp.fahce.unlp.edu.arsin duda insatisfactorio” aunque estas investigaciones abrieron “un fértil terreno para losestudiosos en la materia y tuvo fuerte influencia en escritos posteriores” (Rappoport,1990:565-566). Nos resultó evidente que muchas de las falencias de la teoría puigiana pudieronser visualizados gracias a los efectos de los cambios operados en el orden mundial desde1973, que afectaron las capacidades del Estado Nación como actor central de lasrelaciones internacionales. Esta situación llevó tanto a una revisión de estospresupuestos por los continuadores de esta corriente, como así también, alentaron a suscríticos. La última dictadura militar (1976-1983) significó para estos estudios un retornoa sus aspectos más tradicionales: la diplomacia y la geopolítica. En este marco, lossectores académicos derivaron hacia los análisis de aspectos burocráticos, un usosistemático de archivos y el abandono de las generalizaciones (Rappoport, 1990:564).Este tipo de enfoques profundizó la “profesionalización”, lo que provocó que ladescripción perdiera su carácter global, a favor de análisis más específicos,circunscriptos y puntuales. Ya no se trataba de distinguirse de otras disciplinas sino quese fueron creando divisiones dentro de ella misma, lo que inició una crisis en el primerparadigma.8 En los ochenta se observó por un lado un desplazamiento de las investigacionesdesde la autonomía hacia la inserción y en segundo lugar se prefiguraron dos líneascriticas al autonomismo que marcaron un “nuevo impulso” disciplinar que seejemplifican en la polémica entre Rapoport (1984) y Escude (1984) por la aparición delibro de este último, La Declinación Argentina que giró en torno a los orígenes de ladesinserción producida por la Segunda Guerra Mundial.9 El camino seguido por Mario Rapoport estuvo definido por entender al análisisde la política exterior, no solo en términos político sino que éstos no podíandesentenderse de la “influencia decisiva” de los modelos de acumulación “en laevolución del Estado, los regímenes políticos y en la formación de la política exterior.”108 En este sentido, la Política Exterior como campo disciplinar siguió un camino similar al resto de lasciencias sociales, el de la pérdida de sus Grandes Relatos.9 Aunque también se observó en este debate cierta referencia implícita a la desinserción producida tras laGuerra de Malvinas y a los modos en los que el país debería insertarse en el escenario internacional.10 Aunque esos nexos entre la economía y la política en general, y la política exterior en particular, nosparecen mucho más sinuosas, lo que no implica desconocer su relevancia.Alejandro Simonoff. La política exterior argentina durante la Guerra Fría...
  • 5. Infesta, María Elena (coord). El centenario de los estudios históricos en La Plata. La Plata: Facultad de Humanidadesy Ciencias de la Educación, 2010, ISBN 978-950-34-0677-9, http://cehlp.fahce.unlp.edu.ar Si bien critico del análisis puigiano al sostener su falta de aplicabilidad, excesivafocalización en la relación con Washington, etc., se mantuvo más próximo a él, el otro,la matriz escudeana, no. Este último desarrollo, próximo a las lecturas occidentalistas, encontró en laoleada neoliberal y neoconservadora del fin de la Guerra Fría un impulso singular. 11Mientras el modelo clásico vio en el sistema internacional las asimetrías, este sesustentó en la aceptación del orden político (de características unipolares), económico yfinanciero internacional (marcados por la globalización). Su ideología navegó entre elneoconservadurismo político y el neoliberalismo económico. De allí que su variable deanálisis se concentró en el rol que la fuerzas del mercando internacional le otorgaron alpaís y el rol de la integración regional estuvo en función de la apertura económica. ElInterés Nacional fue definido solo en términos económicos, haciendo de la autonomía, através de un proceso de disección conceptual en consumo e inversión, un elemento cuyouso fue diferido permanentemente hacia el futuro, hasta hacerlo desaparecer comopráctica (Simonoff, 2003:133-142). La vinculación existente entre la teoría escudeana y la política exterior llevada aadelante por la administración de Carlos Menem, llevó, tras los escasos resultados a uncambio en el análisis realizado por Russell y Tokatlián, quienes pasaron de entender laevolución disciplinar como una continuidad a interpretarla como una ruptura, cuandopropusieron su nuevo modelo, la autonomía relacional. 12 Sus influencias estuvieronvinculadas al constructivismo de Alexander Wendt (idealismo estructural) y para losanálisis de alianzas regionales a Kenneth Waltz (realismo estructural) y a Stephen Walt(origen de las alianzas) (Russell y Tokatlian, 2002:405). Esta tuvo elementos críticos con respecto al primer modelo ya que descreía quela autonomía dependiese exclusivamente del grado de oposición a Estados Unidos, o deltipo de régimen que la impulsan.13 El nuevo tipo concentró su radio de acción en el11 Este aspecto no fue percibido por Russell y Tokatlián en los noventa, quienes en ese tiempo vieron unacontinuidad entre esa autonomía, la puiguiana, y la nueva que giró en torno del realismo periférico deCarlos Escudé, solo a fines de los noventa o principios del nuevo siglo la identificaron como un corte conaquella tradición. [Simonoff, 2007:53 y ss.]12 Uno de estos autores, Juan Gabriel Tokatlián (1996), analizó a mediados de la década de los añosnoventa al realismo periférico escudeano como una “autonomía ambigua”, cuando esa teoría tiene pocoque ver con ese concepto, a definirla posteriormente como de aquiescencia pragmática, en un claroquiebre con el periodo que denominó globalista [Russell y Tokatlian, 2003:107]13 Estas debilidades del modelo puigiano, ya habían sido señaladas por Mario Rapoport en los añosochenta. [Rappoport, 1990:563-574]Alejandro Simonoff. La política exterior argentina durante la Guerra Fría...
  • 6. Infesta, María Elena (coord). El centenario de los estudios históricos en La Plata. La Plata: Facultad de Humanidadesy Ciencias de la Educación, 2010, ISBN 978-950-34-0677-9, http://cehlp.fahce.unlp.edu.arCono Sur, propició el multilateralismo y la creación de instituciones “que sirvan anuestros intereses.” Su variable de análisis estuvo en la construcción de una “estrategiade internacionalización, o de regionalización, más que de nacionalización como en elmodelo clásico (Russell y Tokatlian, 2002:408).” La integración fue percibida más en sus aspectos económicos que políticos, adiferencia del modelo de Puig, las reformas estructurales y la apertura fueron integradasal análisis, más cercana al modelo escudeano, y además fue más preciso en cuanto a lainterdependencia intraregional, la integración física y energética, y la convergenciapolítica. Su menor énfasis en la política, según sus autores “no implica la renuncia a lautilización de la estrategia para favorecer el poder regional frente a Estados Unidos.”Para estos autores: … si la autonomía es un mayor grado de libertad, es poco significativo que estapráctica coincida o no con los intereses de Estados Unidos, puede haber muchaautonomía con gran nivel de coincidencia con Estados Unidos (Russell y Tokatlian,2002:407). Sus referencias teóricas se enmarcaron en el neoinstitucionalismo neoliberal, deallí que se desplazó al concepto de autonomía, ya que éste quedó subordinado “al gradode instrumentalización que logren los países periféricos” (Miranda, 2005:55). A pesar de sus divergencias que determinan matices y divergencias en lavaloración, periodización y conclusión de todo el proceso histórico, éstas no nosimpidieron ver algunos núcleos de confluencia de la historia de nuestra política exterior:uno en la segunda mitad del siglo XIX hasta la Segunda Guerra Mundial; otro, el de lainestabilidad política y la relación con Washington en el marco de la Guerra Fría, o elinicio de una nueva etapa en los años de la democratización. 2. ANÁLISIS ESTRUCTURALES SOBRE EL PERIODO14 Como hemos señalado, los tiempos de la Guerra Fría marcaron uno de los tresmomentos de confluencia entre las diversas interpretaciones de nuestra política exterior,expondremos cada una de estas vertientes la percibió.2.1. La lectura puigiana o autonómica clásica Para Puig este periodo estuvo marcado la aparición de un autonomismoheterodoxo que se diferenció del modelo anterior, de dependencia racionalizada, como14 Para una mejor visualización de las diversas interpretaciones hemos incorporado en un anexo un graficoexplicativo.Alejandro Simonoff. La política exterior argentina durante la Guerra Fría...
  • 7. Infesta, María Elena (coord). El centenario de los estudios históricos en La Plata. La Plata: Facultad de Humanidadesy Ciencias de la Educación, 2010, ISBN 978-950-34-0677-9, http://cehlp.fahce.unlp.edu.ardel autonomismo secesioncita.15 Su presencia, ya sea imponiéndose o en puja con ladependencia racionalizada, fue lo que marcó la periodización del este lapso. Ysiguiendo esa lógica el autor determinó cinco momentos (primeros intentos deautonomía heterodoxa con referencia a Estados Unidos, resabios autonomistas yvacilaciones dependentistas, ventajas y desventajas del nuevo proyecto autonomistaheterodoxo, persistencia de autonomía heterodoxa en un contexto disfuncional yeconómico dependentista y la autonomía heterodoxa ¿entre la espada y la pared?). La Autonomía Heterodoxa fue el modelo en el cual un país periférico aceptó laconducción estratégica del bloque, pero existen tres aspectos que lo diferencian de ladependencia racionalizada: a) el modelo de desarrollo interno pudo no coincidir con lasexpectativas de la metrópoli; b) las relaciones internacionales del país periférico nofueran globalmente estratégicas; y, c) separó el interés nacional de la potenciadominante y el interés estratégico del bloque (Puig, 1984:68). Tras la Segunda Guerra Mundial, la aparición de este modelo autonomista notuvo la exclusividad, y constituye una lógica “cíclica que no se desarrolla por etapas” yaque existió una puja con los esquemas de alineamiento con Estados Unidos (Puig,1984:63). El primer periodo, “Los primeros intentos de autonomía heterodoxa conreferencia a Estados Unidos”, que coincidió con los gobiernos peronistas entre 1946 y1955, estuvo marcado por el “inevitable reconocimiento del ascenso de Washington,pero por otra parte “no podía volver a cometer el error de renunciar al desarrolloautonómico” (Puig, 1988:29).15 Ellas fueron tres de las cuatro categorías establecidas por Juan Carlos Puig. Brevemente explicaremoslas tres que no corresponden centralmente a este período: La Dependencia Para-Colonial fue aquel modelo en el cual “el Estado posee formalmente ungobierno soberano y no es una colonia, pero en realidad los grupos que detentan el poder efectivo en lasociedad nacional no constituyen otra cosa que un apéndice del aparato gubernativo y de la estructura delpoder real de otro Estado.” El segundo modelo puiguiano fue, el de Dependencia Nacional, en la cual “los grupos quedetentan el poder real racionalizan la dependencia y, por tanto, se fijan fines propios que pueden llegar aconformar un proyecto nacional compartido globalmente en sus rasgos esenciales.” La existencia de unproyecto nacional marcó la diferencia con el modelo de dependencia paracolonial, ya que “se impusieronalgunos límites a la influencia, en principio determinante, de la potencia imperial.” Como ejemplo de ello,Puig destaca las doctrinas Calvo, Tejedor y Drago en donde el país enfrentó la pretensión de las potenciaseuropeas de imponer principios como el de extraterritorialidad o el cobro compulsivo de deudas. La Autonomía Secesionista "significa el desafío global. El país periférico corta el cordónumbilical que lo unía a la metrópoli." Esta etapa no es recomendable, para el autor, ya que agota losrecursos nacionales y puede derivar en una situación absolutamente contraria a la deseada. [Puig,1984:74-79]Alejandro Simonoff. La política exterior argentina durante la Guerra Fría...
  • 8. Infesta, María Elena (coord). El centenario de los estudios históricos en La Plata. La Plata: Facultad de Humanidadesy Ciencias de la Educación, 2010, ISBN 978-950-34-0677-9, http://cehlp.fahce.unlp.edu.ar El primer aspecto, el reconocimiento del liderazgo de Washington lo encontró enel apoyo del gobierno argentino a las negociaciones en torno al TIAR que era uninstrumento de la estrategia de seguridad norteamericana para la Guerra Fría. Y elsegundo aspecto, lo observó en el rechazo al multilateralismo de Bretton Woods, laposición respecto a la crisis de Guatemala en los cincuenta, la búsqueda de polosregionales y extra regionales para contener las presiones de Estados Unidos (Puig,1988:29-33). Este periodo se resaltó como novedoso, por la aplicación de la autonomía, y esvisto como homogéneo pero no se perciben los cambios producidos al inicio de ladécada de 1950. En cambio para Ferrari y Conil Paz, esta estrategia fue una renovación de lavieja técnica de buscar un aliado extra-hemisférico (ahora en Europa Occidental o elBloque Socialista) para contener a EEUU. Aunque coincidieron en la apreciación delTIAR, señalaron como negativo el rechazo a Bretton Woods que sugirieron afectó elingreso al Plan Marshall y la posición sobre Guatemala (Ferrari, 1981:82). No dudaron en calificas a estas políticas como de de aislamiento regional ymundial y que esta actitud era una “pieza de museo” y que se concentro en sus aspectoshemisféricos mas que en los mundiales (Ferrari, 1981:82-83). Aunque no queda muy claro, cuales son las condiciones de ese aislacionismo, yaque cuando lo describe como esquema lo vinculó con una cuestión geográfica, espacialy no de naturaleza política (Ferrari, 1981:83). Podemos inferir que las estrategias queconfrontaban en algún plano con Washington fueron consideradas como desafíos alalineamiento occidental, cuando en realidad fue lógico que los países disputasen entresi, ya que representaron intereses diversos, la cuestión esta en el grado de esaconfrontación, cosa que no es aclarada debidamente. El segundo, “Resabios autonomistas y vacilaciones dependentistas (1955-1973)”, estuvo caracterizado por “una incoherencia manifiesta” y “vacilacionescontinuas desde el punto de vista estratégico” (Puig, 1988:36). Esto llevó a una carencia“de una orientación política definida” que “nunca pudo resolver en forma coherente susconexiones externas, ora por la vacilación estructural, ora por los sucesivos planteosmilitares o los derrocamientos de los gobiernos civiles” (Puig, 1988:35).Alejandro Simonoff. La política exterior argentina durante la Guerra Fría...
  • 9. Infesta, María Elena (coord). El centenario de los estudios históricos en La Plata. La Plata: Facultad de Humanidadesy Ciencias de la Educación, 2010, ISBN 978-950-34-0677-9, http://cehlp.fahce.unlp.edu.ar En este caso tomemos como ejemplo la administración de Arturo Frondizi, paraPuig ésta acompañó a EEUU aunque existieron con tensiones con la autonomía que semanifestó en forma asilada (Puig, 1988:35-36). Este carácter predominantementeoccidentalista de esta política no fue compartida por Ferrari y Conil Paz quienes nodudaron de calificarla como hibrida debido a dos cuestiones: la prioridad de Brasil ydisolución del occidentalismo (Ferrari, 1981:84). El tercero, “Venturas y desventajas del nuevo proyecto autonomistaheterodoxo”, coincidió con el retorno del peronismo al poder en los setenta, donde enlas gestiones de Càmpora y Perón hicieron “inteligible” y “coherente” al autonomismoheterodoxo con la Tercera Posición, aunque con la muerte de este último se diluyeron“progresivamente el contenido estratégico de esta orientación”(Puig, 1988:36). Para Ferrari esta política, lejos de ser coherente e inteligible, fue marcadamenteaislacionista, con preferencia exóticas (así denominó al acercamiento hacia el Magreb) ycon perdida de poder regional(Ferrari, 1981:66). La llegada del Proceso de Reorganización Nacional, significó para Puig unanueva etapa, “Persistencia de autonomía heterodoxa en un contexto disfuncional yeconómico dependentista” que marcó la continuidad del lineamiento autonómicoheterodoxo que obedeció a motivos formales y a la profundización de otros (la cuestiónnuclear, las políticas de derechos humanos, las sanciones a la URSS por la invasión aAfganistán, etc.), pero la apertura y liberalización económica generaron latransnacionalización de sectores estratégicos que generaron tensiones con aquelloslineamientos (Puig, 1988:38-39) El último periodo analizado por Puig fue el gobierno de Alfonsín, al cual noduda en calificar como de autonomía heterodoxa, y que fue “expuesto en formacoherente”, al no renegar de valores occidentales pero a la vez afirmar la independencia,la posición frente a la Deuda Externa, las relaciones con EEUU, la CE y la prioridad deAmerica Latina, aunque también se pregunta sobre su viabilidad en el futuro (Puig,1988:46). Como se observar los lineamientos autonomistas se encuentran presentes en todoel período y son su criterio ordenador. Pero como indican sus críticos, allí convergieron“sectores ideológicamente diversos y en muchos casos hasta opuestos” (Russell yTokatlian, 2001). Y a eso se debió a que estos no se relacionaban con un determinadoAlejandro Simonoff. La política exterior argentina durante la Guerra Fría...
  • 10. Infesta, María Elena (coord). El centenario de los estudios históricos en La Plata. La Plata: Facultad de Humanidadesy Ciencias de la Educación, 2010, ISBN 978-950-34-0677-9, http://cehlp.fahce.unlp.edu.artipo de régimen político interno (gobierno civil o militar), lo que llevó a confundir“políticas tan diversas como las de Perón e Illia, por un lado, con las de Lanusse, Videlao Viola por el otro” (Rappoport y Spiguel, 2003:197). A esta incongruencia se le sumó otra, indicada por Rapoport: “Siendo el único parámetro del grado de autonomía la distancia respecto de lapolítica de Washington, se opaca la concurrencia entre distintas potencias del mercadomundial contemporáneo y en el sistema internacional de relaciones y su incidenciaparticular en las clases dirigentes argentinas a lo largo del siglo XX. Se paga tributo así(...) a una visión estructuralista extrema del escenario internacional, que absolutiza laexistencia de un solo centro y hegemón internacional, siempre relativa y en pugna, ydesvanece las rivalidades estratégicas a nivel mundial”(Rappoport y Spiguel, 2003:197). Aunque coincidimos en la descripción hecha sobre Puig por su esquematismoque no permite develar el proceso con la claridad y la profundidad requeridas, nocreemos que ésta invalidase su pretensión de observarlo desde un punto de vistaestructural. Sobre esta cuestión nos pareció importante señalar que una cosa fue poderdiferenciar los intereses en juego, si son del Bloque o de la potencia hegemónica, comoPuig lo hizo, para determinar este tipo de política, y otra muy distinta fue medir laautonomía por el grado de oposición a la potencia. 16 Si bien creímos necesarioestablecer esta división, la cuestión principal estaba en determinar si se siguen lospropios intereses o no. Estos criterios, sumados al desplazamiento de la pregunta por los márgenes demaniobra hacia las dificultades de la inserción, llevaron a la disciplina hacia unatransformación paradigmática. Se había iniciado una flexibilización de lo que debía serla proyección política del país con una autonomía menos rígida, con ciertos rasgos decontinuidad que estaban en la elección de los actores (Estados Unidos América Latina yEuropa Occidental) que se dieron con matices propios en cada gestión.172.2. El análisis socioeconómico de Mario Rapoport Como hemos indicado, Mario Rapoport se ocupó del tema desde una perspectivaque combina el relacionamiento externo con los modelos económicos.1816 Aunque teóricamente muy claro, en los textos de Puig uno pudo observar cierto acercamiento a laautonomía secesionista, al priorizar en esta división la oposición.17 FIGARI, Guillermo. De Alfonsín a Menem. Política exterior y globalización. Buenos Aires, Memphis,1997. 130.18 Al modelo agroexportador le correspondió un modelo de inserción “atlantista y liberal” de aperturahacia el mundo de las finanzas europeo, principalmente británico que existió entre el ultimo tercio delAlejandro Simonoff. La política exterior argentina durante la Guerra Fría...
  • 11. Infesta, María Elena (coord). El centenario de los estudios históricos en La Plata. La Plata: Facultad de Humanidadesy Ciencias de la Educación, 2010, ISBN 978-950-34-0677-9, http://cehlp.fahce.unlp.edu.ar Si bien en los ochenta había determinado la existencia de dos variables larelación con Washington –cercana o distante- y la inestabilidad interna (Rappoport,1988:22), Rappoport planteó salir de la lógica dominante: discontinuidad política –erratismo, incorporando un tercer término, “las condiciones de producción de lasdiversas política exteriores” que permetirían develar: … que la propia discontinuidad institucional ha sido a su vez expresión deagudos conflictos sociopolíticos emergentes tanto entre la sociedad y el Estado como enel interior del mismo Estado conflictos que se han expresado también en pugnas ydisputas por la política exterior del país... (Rappoport y Spiguel, 2003:169-170). Estas expresaban las “tendencias dominantes” que se explicaron “por loscondicionamientos de las diferentes estructuras económicas y sociales:” (Rappoport,2009:26) Esta fase de “inestabilidad institucional y pugnas por la inserción internacional”fue más reducida que en otros autores, ya que llegó hasta 1976, cuando el modelo desustitución de importaciones fue reemplazado por el rentístico financiero. Este modeloespeculativo tuvo dos momentos: la dependencia heterodoxa (1976-1983) y el deglobalización, política exterior y democracia (1983-2003). Para este autor desde el fin de la Segunda Guerra Mundial se enfrentaron dosconcepciones contrapuestas: un modelo de inserción que buscó “prolongar la GranAlianza de la guerra echando los cimientos de un nuevo orden global”, y otro ligado “alplanteo de mayor autonomía nacional, bajo postulados nacionalistas-industrialistas”(Rappoport y Spiguel, 2003:169-235). El triunfo de ésta ultima concepción, llevó a la definición de “una nuevainserción internacional de país en el mundo bipolar creado por la guerra fría a través dela llamada Tercera Posición”, por la cual: … se pretendía balancear el peso considerable de los EE.UU. procurando unmayor protagonismo en América Latina, consolidando la tradicional contención conEuropa y estableciendo vínculos diplomáticos con el bloque socialista, aunque sin queesto significase abandonar la alineación con Occidente (Rappoport y Spiguel,2003:190).siglo XIX y los años 1930 y 1943. [Rappoport y Spiguel, 2003:169-78] El periodo siguiente, la delmodelo de sustitución de importaciones, la trataremos aquí, junto con las fases del rentístico financierohasta el gobierno de Menem, Desde la llegada de Néstor Kirchner estamos viviendo uno nuevo dereindustrialización, desendeudamiento y desarrollo económico “que todavía estamos transitando”[Rapoport, 2009:26].Alejandro Simonoff. La política exterior argentina durante la Guerra Fría...
  • 12. Infesta, María Elena (coord). El centenario de los estudios históricos en La Plata. La Plata: Facultad de Humanidadesy Ciencias de la Educación, 2010, ISBN 978-950-34-0677-9, http://cehlp.fahce.unlp.edu.ar En este punto no encontramos mayores diferencias con el análisis puigiano,salvo en la cuestión del ajuste de los años cincuenta. Pero incluso cuando analizó a losgolpes de Estado que se sucedieron desde 1955 hasta 1976: … estuvo presente el conflicto en torno a la inserción internacional de país, supolítica económica internacional y la orientación de sus relaciones internacionales, nosólo entre las fuerzas autonomistas respaldadas en las mayorías populares por un lado yel poder económico y social dominante por el otro, sino también en el seno de esteúltimo(Rappoport y Spiguel, 2003:194). Este último aspecto resaltado por Rapoport resultó novedoso, la contradicciónexistente entre los intereses de los grupos dominantes, vinculados a la exportaciónagropecuaria y su falta de complementariedad con los Estados Unidos y su adscripciónideológica a Occidente. La incorporación de esta variable explicativa resultó sumamenteútil para comprender las tensiones existieron, sobre todo en los regímenes de facto, Estofue reforzado por el siguiente argumento: no fueron los sectores del nacionalismoempresario los que impulsaron las estrategias autonómicas, sino que éstas: Surgen por el contrario de los núcleos terratenientes y grandes empresariosintermediarios de capitales extranjeros, y en el seno del Estado dependiente, y hancaracterizado a gobiernos y periodos en los que se reforzó la subordinación económica ypolítica...(Rappoport y Spiguel, 2003:197). La caracterización de la política exterior de Arturo Frondizi estuvo determinadapor dos aspectos. Por un lado en el hecho que: … El proyecto desarrollista, inspirado en las ideas de Rogelio Frigerio,concordaban, de hecho, con los planes de expansión e inversión en America Latina degrandes compañías transnacionales… Esto llevó al diseño de una estrategia especializada hacia los Estados Unidos quese sustentó en la “inevitabilidad de la coexistencia pacifica” que “estuvo sujeta acontroversias.” Cuyos resultados dieron una forma de relación con Washington quebuscó: … una mayor diversificación de las relaciones internacionales, especialmentehacia Europa Occidental y la Unión Soviética. Impulsó, asimismo un acercamiento conBrasil, a través del Tratado de Uruguayana con el Presidente Quadros, critico la Alianzapara el Progreso y tuvo una actitud “compresiva” con Cuba, negándose a seguir aEstados Unidos en su planteo de expulsarla de la OEA y recibiendo la visita secreta enBuenos Aires del Che Guevara, un hecho que tuvo rápida difusión y provoco un granrevuelo entre los militares.Alejandro Simonoff. La política exterior argentina durante la Guerra Fría...
  • 13. Infesta, María Elena (coord). El centenario de los estudios históricos en La Plata. La Plata: Facultad de Humanidadesy Ciencias de la Educación, 2010, ISBN 978-950-34-0677-9, http://cehlp.fahce.unlp.edu.ar Aquí la relación con Washington, del mismo modo que Puig y Ferrari, resultónuclear para su calificación como “ambivalente” que derivó en los famosos planteosmilitares que determinaron “finalmente en la caída del gobierno por un golpe deEstado” (Rappoport, 2009:35-36). Estas perplejidades, entre la autonomía y la inserción, tuvieron en principio unaexplicación ideológica, como sostuvo Acuña: La diplomacia desarrollista fue audaz, relativamente independiente y mostró unaordenación progresista por la cual habría de pagar el máximo precio político. Si bienalgunos hechos de la política exterior del gobierno de la UCRI... se insertanperfectamente en la concepción modernizante e industrialista del desarrollismo, existenotros hechos que denotan un serio intento de consolidar una posición independiente dela Argentina en el concierto mundial (Acuña, 1984:I,122). En este tipo de lectura no se evidenció el pragmatismo que pareció regir otrosaspectos de la política frondizista, como en el caso cubano donde mantuvo casi hasta loimposible una posición idealista. Toda su política de acercamiento hacia Estados Unidos tuvo una claraorientación económica, pero se encontraron con escollos como lo fueron el replanteo dela Alianza para el Progreso o el problema de Cuba que eran analizados desde unaperspectiva mucho más política. Tal vez la pregunta que deberíamos hacernos ¿esposible el desarrollo y la inversión con una política autónoma? O para profundizar másaún cuáles fueron sus márgenes. Las respuestas se deberían encaminar hacia los usos deun pragmatismo entendiéndolo como la búsqueda de oportunidades y de nuestracapacidad de decisión para explorar todas las posibilidades que el mundo ofrecía. En el caso de la última dictadura militar se instituyó un cambio de modeloeconómico que afectó al relacionamiento externo de la Argentina, produciendo un cortecon la etapa anterior: La apertura financiera, la subvaluación de dólar, la elevación de las tasas deinterés internas con la atracción de los capitales golondrinas se combinaron con losmecanismos especulativos del sistema financiero garantizados por el Estados, haciendoposible su valorización usuraria y una formidable exportación de capitales desde laArgentina, alimentada con el endeudamiento del Estado y las empresas publicas. Seinició así un modelo “rentístico-financiero” que perduraría bajo los gobiernosdemocráticos posteriores. A ello se sumo una drástica redistribución regresiva delingreso, hecho posible por la inflación y la represión de la actividad sindical (Rappoporty Spiguel, 2003:199).Alejandro Simonoff. La política exterior argentina durante la Guerra Fría...
  • 14. Infesta, María Elena (coord). El centenario de los estudios históricos en La Plata. La Plata: Facultad de Humanidadesy Ciencias de la Educación, 2010, ISBN 978-950-34-0677-9, http://cehlp.fahce.unlp.edu.ar Esta política económica se articuló sobre una estrategia de inserción que generó: … un nuevo tipo de relaciones triangulares... no se trataba de relacionescomplementarias y armónicas sino de la manifestación de la competencia económica yestratégica internacional por el mercado (y el Estado) argentino (Rappoport y Spiguel,2003:201) Polemizó con la tesis de Roberto Russell [1988a, 101-102] –respecto a quedurante esta dictadura militar existieron contradicciones entre una diplomacia militar yotra económica-, a la cual no dudó en calificarla como: … superficial, abstracta e impotente para explicar las determinaciones esencialesde la política exterior del régimen y sus variaciones en el tiempo. En primer lugar laideología del nacionalismo territorial y las políticas de poder dentro de América latina,características por cierto de muchas dictaduras militares, lejos de la incoherenciaestuvieron presentes desde la formación del Estado oligárquico argentino en épocas del“civil” régimen conservador...(Rappoport y Spiguel, 2003:208). Pero no es su única línea de critica, en una clara contraposición con Puig,Rappoport sostuvo que si bien esta política exterior “tuvo características heterodoxasrespecto de las otras dictaduras militares latinoamericanas”. Esa “heterodoxia” estaba“en las antípodas de la autonomía” (Rappoport y Spiguel, 2003:203). El quiebre de esta fase, vino como consecuencia de la Guerra de Malvinas que: … cambió todo el escenario político interno e internacional, colocando enprimer plano la especificidad del “conflicto Norte-Sur” en las relaciones internacionalesy la política exterior argentina” (Rappoport y Spiguel, 2003:213). Desde 1983: … la consolidación del régimen constitucional argentino y el logro de una“democracia estable”, se fue asociando a la búsqueda de un inserción económica ydiplomática de la Argentina en el sistema internacional que dejara atrás definitivamentelas políticas mercadointernistas y nacionalistas. Un nuevo “consenso” en la visión de lossectores dirigentes, consenso que no anulaba su heterogeneidad, emergía de las nuevasrelaciones de fuerzas internas e internacionales (Rappoport y Spiguel, 2003:203). La inserción internacional llevada adelante por el gobierno radical fuecatalogada como “heterodoxa”, pero en un sentido autonómico, no como en la dictaduramilitar: … que al principio se manifestó en intentos de una negociación política de ladeuda externa con la banca occidental, particularmente estadounidense, pronto encontróAlejandro Simonoff. La política exterior argentina durante la Guerra Fría...
  • 15. Infesta, María Elena (coord). El centenario de los estudios históricos en La Plata. La Plata: Facultad de Humanidadesy Ciencias de la Educación, 2010, ISBN 978-950-34-0677-9, http://cehlp.fahce.unlp.edu.artambién sus propios limites el apoyo de gobierno europeos no fue óbice para evitar lapresión de los acreedores externos y de los organismos financieros internacionales. Para este autor, el nuevo consenso se expresó en una política exterior que: … todavía en los marcos de la bipolaridad mundial, la búsqueda de apoyos alnuevo régimen democrático entre los gobiernos europeos, particularmente los deorientación social democrática, y la profundización de las relaciones argentinosoviéticas en los planos económicos y diplomático opera, junta a la políticalatinoamericana del gobierno constitucional, como pivot para procurar de lo que secatalogó como “una relación madura” con los EEUU., cuya administración aparecefavoreciendo el retorno de los países del hemisferio a sistemas democráticos degobierno...(Rappoport y Spiguel, 2003:220). Este análisis no nos pareció suficientemente concluyente, ya que existencontradicciones entre esa estrategia de inserción, mucho más próxima al autonomismoque al modelo rentístico financiero. No creemos que estas políticas fuesen el “prólogo” de las de los noventas, yaque sus diferencias se encuentran en lo ideológico, mientras la gestión de Alfonsínposee un innegable cuño socialdemócrata, las de Menem expresaban al consenso deWashington, de matriz neoliberal y neoconservador.192.3. La lectura escudeana o noventistas La llegada de Carlos Menem marcó en el plano de las relaciones internacionalesargentinas la hegemonía de un discurso, el realismo periférico escudeano, quecombinaba elementos neoconservadores y neoliberales. En este caso, el tiempo de labipolaridad se encontró dentro de la “Argentina subordinada (1942-1989)” 20 que se19 Si bien es cierto que debemos reconocer el giro dado por la socialdemocracia desde el keynesianismode la inmediata posguerra hacia mecanismos de democracia de mercado desde los ochenta, cuando loslimites entre ella y el neoliberalismo se muestran confusas.20 Las otras etapas son: 1) La Argentina embrionaria (1806-1881) está enmarcada en el proceso de gestación de losEstados del Cono Sur. Esta posición se sustenta en el hecho por el cual, a pesar de la independenciaformal, “aún nos encontramos con Estados embrionarios” y los autores señalan que la incomprensión deeste fenómeno lleva a muchos trabajos a adolecer “de grandes defectos”. Para los autores, esta falta decomprensión “ha sido en muchas ocasiones el producto de las mitologías historiográficas”. 2) La Argentina consolidada (1881-1942): sus inicios están delimitados por la afirmación yadquisición de “algún grado de estabilidad territorial y política”. En la integración al mercado mundial elpaís se vincula con las economías centrales. Escudé y Cisneros lo interpretan sobre la base de la teoría dela dependencia, aunque en un marco de mayor paridad que la actual. 3) La Argentina posmoderna (1989-1999): El fin de la guerra fría y la consolidación de losregímenes democráticos son “un cambio cualitativo” en la política exterior, fundados en la aceptación delas reglas de juego y la “renuncia a las confrontaciones del pasado”. [Cisneros y Escudé, 1998, I, 16-19]Alejandro Simonoff. La política exterior argentina durante la Guerra Fría...
  • 16. Infesta, María Elena (coord). El centenario de los estudios históricos en La Plata. La Plata: Facultad de Humanidadesy Ciencias de la Educación, 2010, ISBN 978-950-34-0677-9, http://cehlp.fahce.unlp.edu.arinició con el ingreso de los Estados Unidos a la Segunda Guerra Mundial y terminó en1989 cuando los países del Cono Sur, en general y, la Argentina, en particular, iniciaronuna “política que acepta las reglas del juego, renunciar a confrontaciones del pasado”(Cisneros y Escudé, 1998, I, 19). En esta lectura, la fase estuvo marcada por la confrontación; aquí los desafíos alpoder hegemónico estuvieron marcados por una asimetría cada vez mayor entre lasgrandes potencias y la periferia. La oposición aunque exitosa, “resultaba con frecuenciaen victorias pírricas” cuyos costos eran muy superiores a los que debía pagar EstadosUnidos por ese mismo fracaso. El otro elemento señalado fue que la pérdida de interéspor parte de los Estados Unidos en la región, y particularmente en el Cono Sur. Losdesafíos a la potencia, al ser un sistema asimétrico, tienen un costo diferente para una yotra nación (Cisneros y Escudé, 1998, I, 17). La Argentina subordinada poseyó las mismas dificultades señaladas por Puig,aunque con una interpretación diferente, la autonomía es vista como confrontación. A pesar de que la Tercera Posición implicaba mantener una equidistancia de“ambos imperialismos”, Escudé señaló el acento puestos en la fuerte crítica justicialistaal capitalismo foráneo” y cómo éste ejerció “la tutela, el control y el dominio sobre unpaís.” Para este autor esta crítica de Perón, sumada a toda su acción regional de unioneseconómicas con los países vecinos con el propósito de mantener una posición neutralrespecto de los dos “imperialismos” en pugna -pero que en el continente americanosignificaba independencia frente a Estados Unidos- impidió que su política tuvieraviabilidad. Llegando a conformarse un círculo perverso en las relaciones de los paísesde la región con la Argentina y Estados Unidos (Cisneros y Escudé, 1998, XIII, 169-172). Tras la caída de Perón: La crisis de 2001 abrió una última etapa, la del Estado Parasitario, donde la política exterior “seconvierte en un instrumento” de la política interna, por ello vaticinó que: ...es improbable que el futuro depare políticas exteriores “racionales”, pensadas en función de losintereses de largo plazo en un contrato social democráticos. Por lo menos hasta que la condición deparásito sea superada, no volverán a implementarse políticas exteriores como las de Menem y Alfonsínque más allá de sus aciertos o errores fueron por momento admirables en su disposición al sacrificioelectoral.... [Escudé, 2005:117] Aunque en conferencias recientes este autor en un inexplicable giro ha ensayado que laadministración de Néstor y Cristina Kirchner son una expresión de realismo periférico blando, frente a laortodoxia de los noventa. [Escudé, 2009]Alejandro Simonoff. La política exterior argentina durante la Guerra Fría...
  • 17. Infesta, María Elena (coord). El centenario de los estudios históricos en La Plata. La Plata: Facultad de Humanidadesy Ciencias de la Educación, 2010, ISBN 978-950-34-0677-9, http://cehlp.fahce.unlp.edu.ar ... la política exterior del país fluctuaba dramáticamente entre el tercermundismoanti-occidental de algunos gobiernos de la democracia restringida… y los alineamientosinternacionales con espíritu de cruzada, auspiciados por las fuerzas más reaccionariasdurante los gobiernos militares de las autodenominadas “Revolución Argentina” y“Proceso de Reconstrucción [sic] Nacional (Cisneros, 1998:61). En su análisis de la política exterior frondizista, a diferencia de los autoresanteriores, Escude rescató un postmodernismo avant la lettre, tanto por sus tácticasinescrupulosas de lucha por el poder, como por sus políticas respecto del capitalextranjero. Según este autor las debilidades de esta estrategia estuvieron en: 1) lainadaptación de la cultura política argentina para las necesidades funcionales de undesarrollo económico que requería indispensablemente del aporte foráneo, y; 2)presencia de un pragmatismo excesivo y contraproducente (el caso cubano). En el caso del Proceso de Reorganización Nacional, la lectura escudeanaconsideró la existencia de cuatro rasgos característicos: 1) La supuesta coherencia y rapidez de decisión de las dictaduras militares, las disputas intra y inter Fuerzas estuvieron a la orden del día. 2) La caracterización de la política regional del Proceso militar como exclusivamente basada en las hipótesis de conflicto con los vecinos es una lectura parcial, ya que percibió dos tipos de amenazas que llevaron a actitudes distintas en la región: una en lo referente a la subversión de izquierda que se caracterizó por la cooperación con ellos (Plan Cóndor) y otra de la percepción geopolítica de competencia regional donde predominó la confrontación. 3) Impugnó la idea que el Occidentalismo castrense fuese de la mano de una alineamiento con Estados Unidos: el caso de Videla es el más evidente, pero va más allá, ni siquiera “el occidentalismo galtierista fue mucho más allá del rol que la perspectiva “globalista” de la administración Reagan quería otorgar al régimen militar argentino.” 4) El último viraje hacia el Tercer Mundo, desde el conflicto de Malvinas hasta el final del régimen con Bignone “no implicó necesariamente la total renuncia de los militares argentinos a un perfil “autónomo” y “occidentalista” (Cisneros y Escudé, 1998, XIV, 380-382). Estos elementos encarnados en una cuestión de falso prestigio, una mala lecturade la realidad internacional, la reivindicación de un supuesto realismo, o "realismoingenuo" - como lo denominó el mismo Escudé - fueron los elementos constitutivos deesta política exterior (Escudé, 1992:42). En esta lectura la inestabilidad política interna se convirtió en el factordeterminante para las estrategias utilizadas en este periodo, lo que aumentó el grado deAlejandro Simonoff. La política exterior argentina durante la Guerra Fría...
  • 18. Infesta, María Elena (coord). El centenario de los estudios históricos en La Plata. La Plata: Facultad de Humanidadesy Ciencias de la Educación, 2010, ISBN 978-950-34-0677-9, http://cehlp.fahce.unlp.edu.araislamiento, hasta llegar a su punto culminante la guerra de Malvinas (Cisneros,1998:63). A pesar de este quiebre la continuidad de la confrontación fue la regla, de hechola administración de Alfonsín fue catalogada como un “idealismoconfrontacionista”(Escudé, 1992:42). Éstas fueron calificadas como “estridentes”,ejemplo de ello fueron: 1) los esfuerzos por organizar un "club de deudores" latinoamericanos; 2) la actitud de respaldo al proyecto misilístico "Cóndor II", que atentaba contrala política de "no proliferación" de Estados Unidos y otras potencias occidentales; 3) la actitud de no ratificar Tlatelolco y no firmar el TNP y los esfuerzos porlograr el enriquecimiento de uranio; 4) las medidas confrontativas adoptadas en relación con la cuestión Malvinas; y 5) una serie de confrontaciones políticas relativamente secundarias, como labúsqueda de protagonismo en América Central, o la participación argentina en el Grupode los Seis por el desarme mundial(Cisneros y Escudé, 1998, XIV, 581-586). Basándose en una peculiar lectura de la memoria histórica norteamericana y otrascategorías de análisis que poco tienen que ver con el realismo, podríamos llamar a lateoría escudeana más que como "realismo periférico" como un producto de la periferiadel realismo, incluso de un realismo mágico. Para los llamados realistas periférico,como sus antecesores occidentalistas, "no se trataba de desarrollar una relación maduray equilibrada... (sino)... lo aconsejable era repetir la fórmula" con Estados Unidos comolo había sido con Gran Bretaña a fines del siglo XIX y principios del XX (Paradiso,1993:195). Aunque el análisis escudeano le asignó al gobierno radical de 1983 un escasocambio con respecto al pasado, limitó sus innovaciones al plano regional, “alestablecimiento de relaciones cooperativas con Brasil y Chile” (Escudé, 2005:109) En esta interpretación el verdadero cambio llegó en 1989, ya que la política deMenem representó “un giro brusco respecto de la política del gobierno de Alfonsín y unviraje de 180 grados de la política altamente confrontacionistas de la dictadura militar.”Las diferencias que encontraron residían en que las políticas de Alfonsín y su equipo“condujeron siempre a la confrontación con los poderosos” lo que habría generadocostos. Las de Menem, Cavallo y Di Tella partieron “de la aceptación realista delliderazgo de los Estados Unidos” y por lo tanto “no tienen costos y puedeneventualmente, generar beneficios significativos”(Escudé, 1992:36-38).Alejandro Simonoff. La política exterior argentina durante la Guerra Fría...
  • 19. Infesta, María Elena (coord). El centenario de los estudios históricos en La Plata. La Plata: Facultad de Humanidadesy Ciencias de la Educación, 2010, ISBN 978-950-34-0677-9, http://cehlp.fahce.unlp.edu.ar2.3. La lectura del relacionalismo neoliberal El deterioro del modelo de inserción de los años noventa, llevó a la aparición deuna nueva interpretación, de clara inspiración neoliberal, representada por RobertoRussell y Juan Gabriel Tokatliàn. En el caso, este periodo se encontró dentro de lo quedenominaron el “paradigma globalista”.21 Este fue producto de los cambios internos yexternos, los enfrentamientos Este-Oeste y Norte-Sur, y la aparición de una nuevaestrategia de desarrollo. Para Russell no fue casual que Perón y Alfonsín, como lospuntos de inicio y final de esta etapa, plantearan como desafío “lograr una “nuevainserción internacional”, ya que existió entre estos periodos “una singularconstante….causada por las sucesivas crisis políticas de esos años y seguramente por elsistemático retroceso de la posición relativa del país.” Los rasgos predominantes de estas políticas exteriores estuvieron caracterizadospor una serie de elementos: a) No alineamiento con Estados Unidos, no equidistante b) Alto perfil en los foros en defensa de la paz, el desarme y la distensión Este- Oeste. c) Rechazo a organismo y regimenes internacionales que procuran congelar la distribución de poder mundial (p.e. proliferación de tecnologías sensitivas) d) Oposición al establecimiento de Organismos supranacionales que coarten la autonomía y el desarrollo. e) Impulsar la integración regional. f) Establecer el desarrollo de la sustitución de importaciones a nivel nacional y regional para superar el subdesarrollo, y del modelo tradicional. g) El impulso de medidas de reformas en el sistema económico y financiero internacional que contemple la situación de los países en desarrollo (Russell, 2001:121-122). En principio muchas de estas características fueron reconocibles para variosgobiernos, pero no todas se ajustaron a todos ellos. Por ejemplo, en el caso del no21 Existen tres modelos de inserción: el de relación especial con Gran Bretaña, el paradigma globalista yla estrategia de aquiescencia pragmática. Para el primero señalaron que se venia dando desde 1860, toman de Ferrari y Puig cuatroelementos constitutivos de ellos: el europeismo; la oposición a los Estados Unidos; el pacifismo, y; elasilamiento de América Latina (y también de Brasil). La estrategia de aquiescencia pragmática se caracteriza por: 1) plegamiento a los intereses de losEstados Unidos; 2) definición del interés nacional, sólo en términos económicos; 3) posicionamientointernacional en sintonía con los países desarrollados; 4) la integración regional en un marco de aperturaeconómica; 5) estrategias de desarrollo de acuerdo a los postulados del Consenso de Washington; 6)creencia en que las fuerzas del mercado ordenarán el rol internacional del país; y 7) aceptación del ordeneconómico y financiero actual. [Tokatlian, 2003, 46-47].Alejandro Simonoff. La política exterior argentina durante la Guerra Fría...
  • 20. Infesta, María Elena (coord). El centenario de los estudios históricos en La Plata. La Plata: Facultad de Humanidadesy Ciencias de la Educación, 2010, ISBN 978-950-34-0677-9, http://cehlp.fahce.unlp.edu.aralineamiento con Washington, muchos de ellos lo buscaron aunque no lo lograron,como las dictaduras de la Revolución Argentina durante Onganía, o el Proceso deReorganización Nacional hasta la Guerra del Malvinas. Lo mismo pudo decirse de laintegración regional, no todos lo impulsaron, es más tuvieron estrategias contrarias aella, como la dictadura de Juan Carlos Onganía. Aunque existió un elemento sumamente didactivo aportados por estos autores,fue la estructuración en tres ejes: uno asimétrico con Estados Unidos, otro compensadorcon Europa y los países socialistas, y uno horizontal con América Latina y los países deldenominado sur que se mantuvieron inalterablemente (Russell, 2001:122-123). Resultó evidente para estos autores, del mismo modo que para Rapoport, que eleje con Washington impidió la construcción “de un equivalente funcional al construidocon Londres durante los años de apogeo del modelo agroexportador. “ Aunque ladiferencia se encentraban el grado de innovación de éstas políticas ya que para Russellse: … siguió un patrón básico de conducta que se nutrió de la tradición diplomáticaargentina y de un conjunto de ideas fuerza, muchas de ellas aggiornadas al marco de laGuerra Fría, que también inspiraron la acción internacional de los países másimportantes de América Latina (Russell, 2001:130). Además señaló que las políticas exteriores desde el fin de la Segunda GuerraMundial hasta el Proceso procuraron: … mantener espacios de autonomía frente a Estados Unidos, cuya amplitudvarió en función de los sistemas de creencias prevalecientes en cada gobierno y de losmárgenes de maniobra que brindaba el escenario internacional y domestico…(Russell,2001:132). Si bien se pareció a la lectura puigiana, se distinguió de ella al considerar a todoel período como de búsqueda de autonomía, cuando en aquella existió una puja con elmodelo de dependencia racionalizada, cosa que en este paradigma globalista no sepercibe. En esa lectura, este paradigma estuvo amenazado efímeramente por derecha eizquierda, entre los que impulsaban una relación prioritaria con Estados Unidos (comolas realizadas por la Revolución Libertadora, la presidencia de facto de Guido, ladictadura de Leopoldo F. Galtieri previo a la Guerra de Malvinas) y por otro, antagónicoAlejandro Simonoff. La política exterior argentina durante la Guerra Fría...
  • 21. Infesta, María Elena (coord). El centenario de los estudios históricos en La Plata. La Plata: Facultad de Humanidadesy Ciencias de la Educación, 2010, ISBN 978-950-34-0677-9, http://cehlp.fahce.unlp.edu.arcon Washington, de características secesioncitas (durante el gobierno de Cámpora y elde Galtieri desde el conflicto en el Atlántico Sur)(Russell, 2001:123). Sin embargo estas excepciones, no lo son tanto, ya que Guido “no se apartó de lafórmula de convivencia [con Estados Unidos] propuesta por Perón” y en el caso de laprimera fase del gobierno de Galtieri a pesar querer ponerle fin a las “posicionesequivocadas o grises” en su adscripción a la política reaganiana de la Segunda GuerraFría “tampoco implico un alineamiento automático”(Russell, 2001:130-131). En el caso del gobierno de Cámpora la estrategia de inserción, la observó comouna especie de contrasentido, ya que considera que la “retórica antiimperialistadisminuyó, aunque tuvo ciertos destellos en los años de Illia”(Russell, 2001:132).Además de considerar: … la oposición a Estados Unidos durante el gobierno de Cámpora, ciertamenteuno de los capítulos importantes de giro nacionalista y antiimperialista que adoptaronlas políticas exteriores de varios países de la región a principios de los setenta, nuncatuvo consenso dentro del propio movimiento peronista. Tras la renuncia de Cámpora,Perón volvió a encaminar la relación con Estados Unidos conforme a las pautas quehabía delineado en los cuarenta. El giro tercermundista de la política exterior argentinaluego del fallido propósito de la misión secreta de Alexander Haig… fue un producto dela necesidad…(Russell, 2001:131). Este modelo terminó siendo tan amplio que careció de capacidad explicativa, yaque todo lo ocurrido estuvo inmerso en él, incluso hasta sus desafíos. Tanto las características como los lineamientos del paradigma globalistaestuvieron inspirados desde el primer gobierno de Perón y permanecieron hasta su final,sobre todo a partir del … el giro pragmático económico hacia Estados Unidos realizado por Perón apartir de 1950… [que] … procuró ser equilibrado a un tiempo, mediante un discursoantiimperialista y la firma de convenios bilaterales con países de Europa Occidental yOriental, de América Latina y la URSS…(Russell, 2001:132). A pesar de que muchas de estas iniciativas no contaron con una interlocuciónpor parte de los otros actores, como por ejemplo: La causa latinoamericana impulsada por Perón nunca logró a entusiasmar a losgobernantes brasileños, que la vieron no sólo con escepticismo y desconfianza sinocomo una amenaza a su relación especial con Estados Unidos… (Russell y Tokatlian,2002:416).Alejandro Simonoff. La política exterior argentina durante la Guerra Fría...
  • 22. Infesta, María Elena (coord). El centenario de los estudios históricos en La Plata. La Plata: Facultad de Humanidadesy Ciencias de la Educación, 2010, ISBN 978-950-34-0677-9, http://cehlp.fahce.unlp.edu.ar Pero volviendo a las políticas hacia los Estados Unidos, esta forma derelacionamiento tuvo además del citado ajuste, una innovación durante laadministración frondizista, la cual: … separó los consensos básicos argentino-norteamericanos en el plano de losvalores, de las diferencias instrumentales para realizarlos. Su objetivo era poner demanifiesto que las divergencias propias de la relación bilateral no tocaban cuestionesfundamentales que, como tales, constituían la base permanente del vínculo entre los dospaíses. Así justificó el voto de abstención en al VII Reunión de Consulta de Ministrosde Relaciones Exteriores de la OEA, realizada en Punta de Este en enero de 1962…(Russell, 2001:132). Siendo éste un anuncio de las políticas desplegadas por Alfonsín en los ochentaen las relaciones con Washington, así como en el plano regional, donde Frondizi, dondepaso de la competencia por la influencia en el Cono Sur a la cooperación con la firma delos Acuerdos de Uruguayana de 1961 (Russell y Tokatlian, 2002:415). Como observamos, al igual que la lectura de Carlos Escudé, existió unavaloración de la gestión frondizista, aunque con distintos fundamentos, apartándose delas otras más tradicionales que la muestran como contradictoria. En la descripción delProceso de Reorganización Nacional “aunque de un modo muy particular, siguieronigualmente con los lineamientos básicos del patrón descripto, en parte porconvencimiento en parte por necesidad.” Esta situación encontró motivos en laideología nacionalista que: … compensó al anticomunismo que conducía naturalmente a una aproximaciónestratégica con Estados Unidos y puso freno a quienes desde la economía proponíanpolíticas consensuadas con las pretensiones de Washington (Russell, 2001:131). Nuevamente encontramos coincidencias con las descripciones de Carlos Escudé,y en modo inverso a las interpretaciones de Puig y Rapoport. Aunque en el planoregional se diferenció del realista periférico al señalar que con el Acuerdo Tripartito de1979 “se puso fin a la rivalidad y empezó una estrategia cooperativa, Brasil ya habíadejado de ser hipótesis de conflicto prioritaria para el pensamiento estratégico militarargentino” (Russell y Tokatlian, 2002:418).Alejandro Simonoff. La política exterior argentina durante la Guerra Fría...
  • 23. Infesta, María Elena (coord). El centenario de los estudios históricos en La Plata. La Plata: Facultad de Humanidadesy Ciencias de la Educación, 2010, ISBN 978-950-34-0677-9, http://cehlp.fahce.unlp.edu.ar La principal tarea de la política exterior democrática era reinsertarse en el sistemainternacional tratando de romper el aislamiento en que se encontraba el país luego delconflicto bélico de Malvinas y la cesación de pago por la deuda externa.22 Para el caso de la política de Alfonsín hacia los Estados Unidos, Russell encontródos planos: 1) el de las convergencias esenciales que eran los valores compartidos porambos países (la democracia, el pluralismo, los derechos humanos, la libertad y lajusticia social), y por otro, 2) el de los disensos metodológicos que se ubicaban en laasimetría existente entre ambos países y en la amplia divergencia de intereses y puntosde vista. En 1984 se produjo un ajuste, el del advenimiento del “giro realista” en dondeel gobierno fue volcándose más hacia el primero de los puntos, debido al condicionantegenerado por el alto endeudamiento, con una “disminución relativa” del segundo. Eneste proceso internamente se trató de limitar la acción de los grupos que favorecían“políticas más duras respecto al gobierno norteamericano, la banca acreedora y losorganismos multilaterales de crédito.” Y desde el punto de vista externo enfrentar eltriunfalismo de la Segunda Guerra Fría iniciada por Reagan que también limitaba a losdisensos metodológicos (Russell, 1988:131). Como evaluación de la misma podemos decir que se pasó de un completocongelamiento de las relaciones durante la dictadura militar a algo que en su momentose denominó "relaciones maduras". Estas fueron definidas como una políticaequidistante "tanto del alineamiento automático como de posiciones aventureras o deruptura"(Russell, 1988:130). La llamada "carta europea" marcó las relaciones con Europa Occidental,principalmente con los gobiernos de orientación socialdemócrata, y fue uno de los ejescompensadores y apareció desde un principio como una fuerte apuesta que recién se viomaterializada tardía y parcialmente con los acuerdos con Italia y España sobre el fin dela gestión. Esta opción era planteada como una alternativa a la influencianorteamericana que permitiría a Europa Occidental cumplir "un rol significativo" en esamateria (Russell, 1988:149). Siguiendo con este plano compensador debe interpretarse también las relacionescon el Bloque Oriental, fundamentalmente con la URRS que era el principal cliente dela Argentina en ese entonces, y que había iniciado su proceso de desintegración.22 Entendemos la reinserción no en un sentido de relación especial con la potencia hegemónica sino conrespecto a varios actores internacionales.Alejandro Simonoff. La política exterior argentina durante la Guerra Fría...
  • 24. Infesta, María Elena (coord). El centenario de los estudios históricos en La Plata. La Plata: Facultad de Humanidadesy Ciencias de la Educación, 2010, ISBN 978-950-34-0677-9, http://cehlp.fahce.unlp.edu.ar Las estrategias horizontales, con los países de la Región fundamentalmente, sesustentaron en la cuestión del endeudamiento que se resumió: … a) percepción compartida acerca del fenómeno de la desigualdad e inequidaddel orden vigente; b) consenso sobre su "ilegitimidad" de origen; y, c) propósito comúnde aumentar su influencia en un orden reestructurado que contemple másadecuadamente sus intereses nacionales (Russell, 1988:131). Pero en este plano también existieron dificultades, por el fracaso del Consensode Cartagena para la Deuda, el gobierno pasó a un esquema integrativo selectivo con locual se reafirmó una visión cooperativa con Brasil que fue: … claramente en predominante. De la competencia se pasa gradualmente a laconstrucción de una sociedad, a la que se convirtió como un proyecto de carácterestratégico para consolidar el proceso democrático en ambos países…(Russell yTokatlian, 2002:418). En este tipo de lectura observamos en las diversas gestiones fue resaltada lacreación de instrumentos regionales, sobre todo con Brasil para disminuir la presión quese ejerció desde Washington.3. ¿CUÁNDO CONCLUYE ESTA ETAPA? La llegada del primer gobierno democrático ha planteado un debate en tornohasta dónde el nuevo régimen impactaría en un nuevo diseño de política exterior, o sucontinuidad con las ejecutadas desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Nadie discute que la política exterior de Carlos Menem está inscripta una fasedistinta, la discusión, como se ha entrevisto, es cuando comenzó. Mientras paraRapoport la continuidad estuvo dada por la implantación de un modelo económiconeoliberal que se remonta a la última dictadura militar, y que como hemos señalado notermina por ser satisfactoria, ya que el gobierno radical experimentó una políticaeconómica heterodoxa, y no ortodoxa como del Proceso o la gestión de Carlos Menem. Para el caso de Carlos Escudé, el corte es la propia gestión menemista. Elfundamento de esta fecha para la finalización de la etapa estuvo en la relativización del"giro realista" de 1984 que fue limitado por el doble peso del legado cultural denacionalismo confrontacionista y los altos costos políticos internos que sufriríacualquier intento de cambio respecto de este legado cultural-ideológico (Cisneros yEscudé, 1998:XIV,584-585).Alejandro Simonoff. La política exterior argentina durante la Guerra Fría...
  • 25. Infesta, María Elena (coord). El centenario de los estudios históricos en La Plata. La Plata: Facultad de Humanidadesy Ciencias de la Educación, 2010, ISBN 978-950-34-0677-9, http://cehlp.fahce.unlp.edu.ar Pero la valoración positiva del mismo lleva a otro tipo de lectura, como la deotros autores que interpretaron a las estrategias que llevó adelante Alfonsín, como “unapolítica de autonomía ingenua” aunque esta actitud “no constituyó ningún inconvenientepara que reconociera una realidad insoslayable no comprendida en el pasado: con losEstados Unidos debían existir relaciones maduras.” Y que, en cambio Menem, “no sóloaceptó la dependencia de hecho, sino que también reflotó la persistente mentalidaddependiente, con una alineamiento a ultranza con respecto a Estados Unidos.” La diferencia entre las políticas exteriores estuvo, para Figari en “la cuestión dela elección de las prioridades, referidas a con quién me debo relacionar más y con quiénme tengo que relacionar menos. Y dentro de esas relaciones cual constituye la alianzaprincipal.” Para este autor, el dilema de nuestro rol en el mundo siguió siendo laconstrucción de autonomía para reducir la dependencia. El autor colocó la disyuntiva enla que se encuentra nuestra política exterior en un debate de fondo y no de forma, yaque, desde la teoría y la práctica los analistas y hacedores de la política exteriorderivaron hacia lo instrumental y abandonaron la discusión principal (Figari,1997:19,130-135). Recién en 1983, los gobiernos civiles tuvieron la intención de acercarse aEstados Unidos, con sus propios matices diferenciales, a partir de cómo se interpretó lainserción. Mientras que para el alfonsinismo la relación con Estados Unidos era unamás, ante la opción europea y América Latina, para el gobierno peronista de Menem,ésta fue su relación privilegiada. Otro dato significativo de las gestiones fue la fuerteapuesta a la región con la integración que más allá de las diferencias existentes entreambas fue un espacio que garantizo un mejor futuro para la inserción del país como asítambién la búsqueda de soluciones pacíficas a los últimos conflictos limítrofespendientes. 4. CONCLUSIONES Resultó evidente que una de las preguntas fue si existieron continuidades de lapolítica exterior argentina durante la guerra fría, ya que, como observaremos, existierondiferentes periodizaciones y el paso al otro momento de confluencia, las nuevaspolíticas exteriores.Alejandro Simonoff. La política exterior argentina durante la Guerra Fría...
  • 26. Infesta, María Elena (coord). El centenario de los estudios históricos en La Plata. La Plata: Facultad de Humanidadesy Ciencias de la Educación, 2010, ISBN 978-950-34-0677-9, http://cehlp.fahce.unlp.edu.ar El fin de la Segunda Guerra Mundial marcó un nuevo escenario internacionalcon el desplazamiento definitivo de los europeos y el ascenso de la Unión Soviética ylos Estados Unidos que impuso nuevos rumbos en nuestra política exterior. Desde ese momento, o incluso desde la crisis de 1929, fue común observar unacantidad innumerable de análisis que señalaron la falta de política exterior, cuando enrealidad deberíamos referirnos a la proliferación de diversos modelos de insercióninternacional que no lograron ni legitimarse ni sustentarse en el tiempo. En estecontexto de inestabilidad operaron tanto la polarización política (peronismo-antiperonismo), como la económica (campo-industria), en donde ambas no fueronnecesariamente recíprocas, sino que existieron múltiples y cruzadas combinacionesentre ellas que llevaron a la incapacidad de definir un rumbo sostenido.23 Los proyectos de incorporación al nuevo escenario internacional estuvieronmarcados por una puja entre los esquemas autonomistas –llevados casi siempre poradministraciones democráticas- y esquemas de alineamiento hacia los Estados Unidos –llevados a cabo por gobiernos de facto-, todas ellas pueden denominarse como nuevaspolíticas exteriores (1946-1983). La falta de continuidad institucional reflejó cambios constantes, al ritmo de lasucesión de gobiernos civiles y militares, e incluso en algunos casos dentro de unmismo gobierno. Su evaluación fue controvertida, mientras en Puig y sus sucesores lasdecisiones autonómicas fueron ponderadas como positivas (Puig, 1988:33-45), CarlosEscudé, como heredero del dependentismo, las evaluó negativamente, como “desafíos”con costos, e incluso como “victorias pírricas”(Cisneros y Escudé, 1998:I,17). Elcambio de óptica respondió a la redefinición del concepto de autonomía realizada porEscudé en forma de consumo e inversión. Aquí, las diferencias de perspectivasnuevamente aparecieron y las referencias pedagógicas hacia el pasado, el presente y elfuturo se mostraron como inevitables. Incluso Russell y Tokatlian fueron más sensibles a esta última apreciación, comose observa en su “paradigma globalista”. Pero más allá de las críticas realizadasanteriormente, este “paradigma globalista” resultó demasiado amplio, y esacaracterística impidieron una determinación adecuada de las instancias analizadas. Poreso, no nos resultó casual que el primer elemento de dicho paradigma fuese el no23 Para este análisis hemos excluido la principal variable externa, la relación con Estados Unidos.Alejandro Simonoff. La política exterior argentina durante la Guerra Fría...
  • 27. Infesta, María Elena (coord). El centenario de los estudios históricos en La Plata. La Plata: Facultad de Humanidadesy Ciencias de la Educación, 2010, ISBN 978-950-34-0677-9, http://cehlp.fahce.unlp.edu.aralineamiento con Estados Unidos, si bien esto fue reconocible en algunos gobiernos delperiodo, no fue aplicable para todos, lo mismo pudo sostenerse con el resto de loselementos aportados(Russell y Tokatlian, 2002:414). La lectura de Mario Rapoport se reveló muy interesante, ya que al preguntarsepor los condicionamientos en la producción de la política exterior, puso en evidenciamuchos aspectos que muchos de los autores ocultan. Pero en esta unidad estructural que caracterizó a todo este período encontramospor los menos tres núcleos particulares. El peronismo de los años cuarenta y cincuentaconstituyó el primero dada su originalidad con "la tercera posición". Su caída se generóuna nueva situación de debilidad institucional que no permitió a nuestro país tener niuna constante ni una coherente política para revertir la situación. Pero como hemosvisto, este período resultó también variado, ya que existieron innovaciones importantesque convivieron con percepciones irredentistas. Para ello nos resulta sumamente útil la caracterización de Cavarozzi hemoscompuesto el núcleo siguiente como el de los gobiernos débiles, tanto civiles comomilitares (1955-1966). De la de gobiernos militares fuertes (Cavarozzi, 1997), marcadospor fuertes oscilaciones entre el alineamiento, la tercera posición aggiornada y unalineamiento alienado que nos llevó al aislamiento (1966-1983). La fuerte apuesta a un modelo poligonal de relacionamiento económico y laTercera Posición desde lo político, sentaron las bases de una política autonomista queno estuvo exenta de criterios de inserción que produjeron cambios al promediar lagestión de Perón. Este modelo insinuado en Yrigoyen fue practicado desde la primeragestión peronista por los todos gobiernos democráticos con sus propias característicashasta Menem. Esta opción autonómica se mostró para algunos sectores, como absolutamentecontrapuesta a la inserción. Los gobiernos civiles y democráticos optaron por lasopciones autonómicas. Existieron variantes como en el caso de la última etapa delgobierno de Perón en los cincuenta, y en las administraciones de Frondizi y Alfonsín,que tuvieron la intención de acercarse a Estados Unidos pero manteniendo márgenes demaniobra.Alejandro Simonoff. La política exterior argentina durante la Guerra Fría...
  • 28. Infesta, María Elena (coord). El centenario de los estudios históricos en La Plata. La Plata: Facultad de Humanidadesy Ciencias de la Educación, 2010, ISBN 978-950-34-0677-9, http://cehlp.fahce.unlp.edu.ar Esta apertura se mostró como ineludible ante los cambios en el proceso desustitución de importaciones, por las necesidades de capital internacional, y afectaron ala política exterior Pero internacionalmente, mientras se llevaba a cabo esta estrategia, el mundotendía hacia una mayor interrelación y una mayor interdependencia, por lo menos en elmundo occidental. Este proceso fue de la mano con la unificación de espacioseconómicos. No es así en nuestro caso, donde se privilegió una economía cerrada - sebeneficiaron ciertos grupos económicos - y un tibio intento de unión aduanera. Y además existió otro elemento: las cíclicas crisis que fue sufriendo la economíaargentina. Desde fines de la década del treinta, observamos que el agro transfería a laindustria recursos para que ésta creciera, aunque nunca llegó a ser importante en lasexportaciones porque sus precios no eran competitivos en el ámbito internacional. Estasituación y la falta de insumos básicos para ella generaron una vulnerabilidad de laestructura industrial que se potenciaron con cada crisis que sufriera el campo,repercutiendo en toda la economía del país. Esto se vio muy claramente en los añoscincuenta y sesenta. Esas crisis pautaron además el desarrollo político. Cuandodeterminada crisis llegaba, se enrarecía el clima político, y si a esto le sumamos laexclusión del peronismo - por la proscripción (1955-1973)- se incrementó la fragilidaddel sistema republicano. Los cambios ocurridos a partir del golpe del 55 nos permitieron cerrar una etapamás de la política exterior argentina. Observamos que los gobiernos militares apostaronfuertemente a una inserción acrítica, reflejo de las tesis occidentalistas, y los civilesfueron propensos a aumentar los márgenes de autonomía basados en una fuertepresencia en la región. En el período que media entre 1966 y 1983 observamos que los distintosposicionamientos ante los cambios de gobierno también se efectuaron dentro de losmismos. Se pasó de furiosos alineamientos occidentalistas a los intentos más serios deautonomía, en lapsos sumamente breves. E incluso este alineamiento apareció enmuchos casos ni siquiera acompañado por Estados Unidos; y en otros enfrentamientoscon su agenda global, como en el último gobierno militar. Estos cambios implicaronoscilaciones muy amplias dentro de las posibilidades de nuestra política exterior, queaumentó el desprestigio de la misma y ahuyentó la inversión.Alejandro Simonoff. La política exterior argentina durante la Guerra Fría...
  • 29. Infesta, María Elena (coord). El centenario de los estudios históricos en La Plata. La Plata: Facultad de Humanidadesy Ciencias de la Educación, 2010, ISBN 978-950-34-0677-9, http://cehlp.fahce.unlp.edu.ar Toda esta confusa situación de marchas y contramarchas donde elenfrentamiento con Estados Unidos ya no tenía un sentido económico como en elpasado, y desde lo político no se podía percibir con claridad la situación, dificultan lacontinuación de una política de inserción. Mientras los gobiernos civiles intentaban establecer distintos lazos como laUnión Aduanera, la coordinación política, la cooperación, etc., los militares en funciónde las lógicas de poder se aislaban del contexto americano, encontrándose unacorrespondencia notable entre la pérdida de influencia y el aislamiento regional. También observamos cómo los supuestos geopolíticos llevaron a los gobiernosmilitares a perder en el equilibrio de poder regional lugares importantes, debido avariaciones no menos frecuentes. Estos constantes cambios llevaron al país a una errática situación internacionalque incidieron en su perdida de su posición internacional y las oportunidades que elmundo ofrecía. La guerra de Malvinas fue el punto terminal de esta crisis de inserción del paísque puso de manifiesto su debilidad, la equivocada imagen que teníamos de nosotrosmismos y del mundo; como así también significó el alejamiento del poder de losmilitares y tras él, la posibilidad de conjugar un sistema político estable. Desde la instauración de la democracia en la Argentina, los objetivos estuvieronen la reinserción en el Mundo que marcó la nueva agenda. El aislamiento con la región fue roto definitivamente tras el conflicto bélico conGuerra con Gran Bretaña. La integración con Brasil reconoce su origen en 1985 con lostratados firmados por Sarney y Alfonsín; y finalmente se ha avanzado hacia otros paísesdel área con la formación del MERCOSUR. También ha existido una tendencia hacia la multipolaridad de las relacionesinternacionales argentinas. De no ser por los desatinos erráticos de los últimos 50 años,se hubiese permitido una inserción en un sentido amplio, y se hubiese ganado enautonomía. Como dato positivo podemos decir que esta estrategia multipolar permitió haceruna combinación interesante entre la autonomía y la inserción, ya que los múltiplespuntos de apoyo otorgaban márgenes de maniobra importantes.Alejandro Simonoff. La política exterior argentina durante la Guerra Fría...
  • 30. Infesta, María Elena (coord). El centenario de los estudios históricos en La Plata. La Plata: Facultad de Humanidadesy Ciencias de la Educación, 2010, ISBN 978-950-34-0677-9, http://cehlp.fahce.unlp.edu.ar Su contracara fueron los signos claros de agotamiento en muchos de sus puntosbásicos, la relación económica con Estados Unidos y los organismos financierosinternacionales, el bajo perfil en Malvinas, etc. que hacían necesaria una renovación delas estrategias planteadas en este ámbito. Pero el dato relevante del periodo inaugurado en 1983 fue la estabilidadinstitucional que aportó un rasgo de previsibilidad de estas políticas, cosa que tampocofue desdeñable si tenemos en cuenta esa historia.BIBLIOGRAFIA:Acuña, Marcelo. De Frondizi a Alfonsín. La tradición política del radicalismo. BuenosAires, Centro Editor Latinoamericano, 1984.Cavarozzi, Marcelo. Autoritarismo y democracia (1955-1996). La transición del Estadoal mercado en la Argentina. Buenos Aires, Centro Editor de América Latina, 1997.Cisneros, Andrés. “Argentina: historia de un éxito” [En: CISNEROS, A. PolíticaExterior Argentina (1989-1999): historia de un éxito. Buenos Aires, GEL, 1998], 35-81.Cisneros, Andrés y Escude, Carlos. Historia General de las relaciones exteriores de laRepública Argentina. Buenos Aires, Grupo Editor Latinoamericano, 1998.Colacrai, Myriam. “Perspectivas teóricas en la bibliografía de política exteriorargentina.” [En: Russell, Roberto. Enfoques teóricos y metodológicos para el estudio dela política exterior. Buenos Aires, Grupo Editor Latinoamericano, 1992], 19-51.Conil Paz, Arturo y Ferrari, Gustavo. Política Exterior Argentina 1930-1962. BuenosAires, Huemul, 1964.Chaui, Marilena Cultura y Democracia. Sao Paulo, Cortéz, 1989.Duroselle, Jean-Batipste. Europa de 1815 a nuestros días, vida política y relacionesinternacionales. Barcelona, Labor, 1994.Escude, Carlos. Gran Bretaña, Estados Unidos y la declinación argentina. 1942-1949.Buenos Aires, Belgrano, 1994.Escude, Carlos. "Replica al comentario sobre La declinación Argentina" [En:Desarrollo Económico. Buenos Aires, N° 92, Enero - Marzo 1984], 630-636.Escude, Carlos. El realismo periférico. Fundamentos para la nueva política exteriorargentina. Buenos Aires, Planeta, 1992,Alejandro Simonoff. La política exterior argentina durante la Guerra Fría...
  • 31. Infesta, María Elena (coord). El centenario de los estudios históricos en La Plata. La Plata: Facultad de Humanidadesy Ciencias de la Educación, 2010, ISBN 978-950-34-0677-9, http://cehlp.fahce.unlp.edu.arEscude, Carlos. El Estado Parasitario. Argentina, ciclos de vaciamiento, clase políticadelictiva y colapso de la política exterior. Buenos Aires, Lumiere, 2005.Escude, Carlos. Realismo periférico: una filosofía de política exterior para estadosdébiles. Buenos Aires, Universidad del CEMA, 2009.Ferrari, Gustavo. Esquema de política exterior argentina. Buenos Aires, EUDEBA,1981.Figari, Guillermo. “Pautas para la elaboración de una política exterior argentina decarácter autonomista” [En: Mundo Nuevo. Revista de estudios latinoamericanos. AñoVII, Nº 29-30, Caracas, Julio Diciembre 1985], 19-47.Figari, Guillermo. Pasado, presente y futuro de la política exterior argentina. BuenosAires, Biblos, 1993.Figari, Guillermo.De Alfonsín a Menem. Política exterior y globalización. BuenosAires, Memphis, 1997.Miranda, Roberto. “Sobre los fundamentos internacionales de la política argentina:teoría y realidad” [En: Invenio. Noviembre de 2005, 47-60Paradiso, José. Debates y trayectoria de la política exterior argentina. Buenos Aires,Grupo Editor Latinoamericano, 1993.Perez Llana, Carlos. “Comentario al trabajo de Juan Carlos Puig” [En: PUIG, J.C.América Latina: políticas exteriores comparadas. Buenos Aires, Grupo EditorLatinoamericano, 1984], 70-75.Puig, Juan Carlos. "Las tendencias profundas de la política exterior argentina." [En:Revista Argentina de Relaciones Internacionales. Nº 1, Buenos Aires, 1975], 7-27Puig, Juan Carlos. América Latina: políticas exteriores comparadas. Buenos Aires,Grupo Editor Latinoamericano, 1984.Puig, Juan Carlos. “Política Internacional Argentina” [En: PERINA, Rubén yRUSSELL, Roberto. Argentina en el Mundo (1973-1987). Buenos Aires, Grupo EditorLatinoamericano, 1988], 19-45.Rappoport, Mario. "El factor político en las relaciones internacionales: políticainternacional vs. Teoría de la dependencia? Un comentario" [En: Desarrolloeconómico. Buenos Aires, N° 92, Enero - Marzo, 1984], 617-629.Rappoport, Mario.¿Aliados o Neutrales? La Argentina frente a la segunda GuerraMundial. Buenos Aires, Eudeba, 1988.Rappoport, Mario. “Problemas y etapas en la historia de las relaciones internacionalesde la Argentina.” [En: Comité Internacional de Ciencias Historica – Comité Argentino.Alejandro Simonoff. La política exterior argentina durante la Guerra Fría...
  • 32. Infesta, María Elena (coord). El centenario de los estudios históricos en La Plata. La Plata: Facultad de Humanidadesy Ciencias de la Educación, 2010, ISBN 978-950-34-0677-9, http://cehlp.fahce.unlp.edu.arHistoriografía Argentina (1958-1988) Un evaluación crítica de la producción históricaargentina. Buenos Aires, CICH-CA, 1990], 563-574.Rappoport, Mario. “Argentina: economía y política internacional. Los procesoshistóricos” [En: Diplomacia, Estrategia, Política. Nº 10, Octubre-Diciembre 2009,Brasilia, Proyecto Raúl Prebisch], 26-50.Rappoport, Mario y Spiguel, Claudio. “Modelos económicos, regímenes políticos ypolítica exterior argentina.” [En: Sombra Saraiva, José Flavio (ed.). Foreign Policy andpolical regime. Brasilia, Instituto Brasileño de Relaciones Internacionales, 2003], 169-235.Russell, Roberto. “Argentina y la política exterior del régimen autoritario (1976-1983):Una evaluación preliminar.” [En: Perina, R. y Russell, R. Argentina en el...], 99-128.Russell, Roberto. "Un año de política exterior: las relaciones con Estados Unidos,América Latina y Europa Occidental." (En: Perina, Rubén y Russell, Roberto (Comp.)Argentina en el Mundo (1973-1987). Buenos Aires, Grupo Editor Latinoamericano,1988), 129-149.Russell, Roberto. “La política internacional (1945-1983)” [En: Academia Nacional de laHistoria. Nueva Historia de la Nación Argentina. Tomo VIII, Buenos Aires, Planeta,2001], 121-145.Russell, R. y J. G. Tokatlian. “De la autonomía antagónica a la autonomía relacional:una mirada teórica desde el cono sur.” [En: Post/Data, N° 7. Buenos Aires, Mayo de2001, 71-92].Russell, R. y J. G. Tokatlian "El lugar del Brasil en la política exterior de la Argentina:La visión del otro”. [En Desarrollo Económico - Revista De Ciencias Sociales, IDES,Buenos Aires, Vol. 42, Nº 167, 2002], 405-428.Russell, R. y J. G. Tokatlian [2003] El lugar de Brasil en la política exterior argentina.Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica., 2003.Simonoff, Alejandro. “La interpretación del pasado como eje de la disputa de la políticaexterior actual: de Puig a Escudé” [En: Relaciones Internacionales. La Plata, Año 12,Nº 25, Junio-Noviembre 2003], 129-148.Simonoff, Alejandro Los dilemas de la autonomía: La política exterior de Arturo Illia(1963-1966). Buenos Aires, Grupo Editor Latinoamericano, 2007.Tokatlian, Juan Gabriel. “Pos - guerra fría y política exterior. De la autonomía relativa ala autonomía ambigua.” [En: Análisis Político. N° 28, Bogotá, 1996], 22-40.Tokatlian, Juan Gabriel. Hacia una nueva estrategia internacional. El desafío delgobierno de Néstor Kirchner. Buenos Aires, Norma, 2004.Alejandro Simonoff. La política exterior argentina durante la Guerra Fría...
  • 33. Infesta, María Elena (coord). El centenario de los estudios históricos en La Plata. La Plata: Facultad de Humanidadesy Ciencias de la Educación, 2010, ISBN 978-950-34-0677-9, http://cehlp.fahce.unlp.edu.ar ANEXOAlejandro Simonoff. La política exterior argentina durante la Guerra Fría...

Related Documents