Nanoliteratura: editando la ficción
impresa en una nueva dimensión
Álvaro Llosa Sanz
Hobart and William Smith Colleges
Val...
Roland Barthes y el tejido del texto
La escrilectura
La esfera de lo legible
Rayo de luna (cibertexto)
Amaba la soledad, porque en su seno, dando rienda suelta a la imaginación,
forjaba un mundo fant...
Rayo de Luna (texto impreso)
[1] En efecto, Manrique amaba la soledad, y la amaba de tal modo, que algunas veces
hubiera d...
Hacia el texto plegado
http://mavy17.deviantart.com/art/Corazon-de-Papel-140036420
Muchas gracias
@hilodigital
Nanoliteratura: editando la ficción impresa en una nueva dimensión
Nanoliteratura: editando la ficción impresa en una nueva dimensión
Nanoliteratura: editando la ficción impresa en una nueva dimensión
Nanoliteratura: editando la ficción impresa en una nueva dimensión
of 12

Nanoliteratura: editando la ficción impresa en una nueva dimensión

La aparición del hipertexto cómo práctica de lectura ligada al medio digital está cambiando en las últimas décadas nuestra manera de acercarnos y leer la información y también la forma en que construimos los relatos, ficticios o no. Si entendemos el texto impreso como un conjunto de nexos verbales que articulan un discurso de unidades menores cuya combinación completa muestra toda la información posible y extendida sobre un relato, entonces el hipertexto nos permite crear una serie de plegados en él gracias a la dimensión retórica de asociación que posee el enlace hipertextual.
Published on: Mar 3, 2016
Published in: Internet      
Source: www.slideshare.net


Transcripts - Nanoliteratura: editando la ficción impresa en una nueva dimensión

  • 1. Nanoliteratura: editando la ficción impresa en una nueva dimensión Álvaro Llosa Sanz Hobart and William Smith Colleges Valencia, 23 de mayo de 2013
  • 2. Roland Barthes y el tejido del texto
  • 3. La escrilectura
  • 4. La esfera de lo legible
  • 5. Rayo de luna (cibertexto) Amaba la soledad, porque en su seno, dando rienda suelta a la imaginación, forjaba un mundo fantástico, habitado por extrañas creaciones, hijas de sus delirios y sus ensueños de poeta, tanto, que nunca le habían satisfecho las formas en que pudiera encerrar sus pensamientos, y nunca los había encerrado al escribirlos. En efecto, Manrique amaba la soledad, y la amaba de tal modo, que algunas veces hubiera deseado no tener sombra, porque su sombra no le siguiese a todas partes. En las nubes, en el aire, en el fondo de los bosques, en las grietas de las peñas, imaginaba percibir formas o escuchar sonidos misteriosos, formas de seres sobrenaturales, palabras ininteligibles que no podía comprender. Creía que entre las rojas ascuas del hogar habitaban espíritus de fuego de mil colores, que corrían como insectos de oro a lo largo de los troncos encendidos, o danzaban en una luminosa ronda de chispas en la cúspide de las llamas, y se pasaba las horas muertas sentado en un escabel junto a la alta chimenea gótica, inmóvil y con los ojos fijos en la lumbre. Creía que en el fondo de las ondas del río, entre los musgos de la fuente y sobre los vapores del lago, vivían unas mujeres misteriosas, hadas, sílfides u ondinas, que exhalaban lamentos y suspiros, o cantaban y se reían en el monótono rumor del agua, rumor que oía en silencio intentando traducirlo.
  • 6. Rayo de Luna (texto impreso) [1] En efecto, Manrique amaba la soledad, y la amaba de tal modo, que algunas veces hubiera deseado no tener sombra, porque su sombra no le siguiese a todas partes. * Amaba la soledad [1], porque en su seno, dando rienda suelta a la imaginación [4], forjaba un mundo fantástico, habitado por extrañas creaciones, hijas de sus delirios [2] y sus ensueños de poeta [3], tanto, que nunca le habían satisfecho las formas en que pudiera encerrar sus pensamientos, y nunca los había encerrado al escribirlos. [2] Creía que entre las rojas ascuas del hogar habitaban espíritus de fuego de mil colores, que corrían como insectos de oro a lo largo de los troncos encendidos, o danzaban en una luminosa ronda de chispas en la cúspide de las llamas, y se pasaba las horas muertas sentado en un escabel junto a la alta chimenea gótica, inmóvil y con los ojos fijos en la lumbre. [3] Creía que en el fondo de las ondas del río, entre los musgos de la fuente y sobre los vapores del lago, vivían unas mujeres misteriosas, hadas, sílfides u ondinas, que exhalaban lamentos y suspiros, o cantaban y se reían en el monótono rumor del agua, rumor que oía en silencio intentando traducirlo. [4] En las nubes, en el aire, en el fondo de los bosques, en las grietas de las peñas, imaginaba percibir formas o escuchar sonidos misteriosos, formas de seres sobrenaturales, palabras ininteligibles que no podía comprender.
  • 7. Hacia el texto plegado http://mavy17.deviantart.com/art/Corazon-de-Papel-140036420
  • 8. Muchas gracias @hilodigital

Related Documents