¿Por qué necesitamos radios comunitarias?
Hace ya casi tres años esta pregunta se clavó en mí como ancla a la arena. Desde...
distancia, remplazándolas con lazos atados por una comunicación empática, comprometida y
cercana a las resistencias constr...
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Por qué necesitamos radios comunitarias

Published on: Mar 4, 2016
Source: www.slideshare.net


Transcripts - Por qué necesitamos radios comunitarias

  • 1. ¿Por qué necesitamos radios comunitarias? Hace ya casi tres años esta pregunta se clavó en mí como ancla a la arena. Desde entonces he dedicado gran parte de mis días (y mis noches) a explorar posibles respuestas. Ahora que el calendario y los números en negativo de mi cuenta bancaria me obligan a dar por terminada esta travesía, no puedo decir que he logrado hallar un rumbo único o incuestionable para contestar esta pregunta. En cambio, he descubierto que las razones por las cuáles necesitamos radios comunitarias son tan variadas y diversas como lo son las voces, las manos, y los saberes que se reúnen para crearlas. De esta forma he aprendido, por ejemplo, que los medios comunitarios más que medios son espacios. Espacios que no están delimitados por el tamaño de una cabina porque los cimientos en donde se asientan no están formados tan solo con cemento, sino también y sobre todo con voluntades que laten al unísono y que como el barro se mezclan – y como ladrillos se alinean – para sumar fuerzas y construir nuevos caminos. Así, he comprendido que un micrófono, una palabra, una imagen o un sonido bastan para conectar el pasado con el presente, el “aquí” con el “para siempre” y el “a ti” con el “conmigo”. Y es que he aprendido también que los medios comunitarios más que espacios son refugios. Refugios en donde lo individual se funde con lo colectivo para imaginar y forjar futuros mejores, más justos y distintos. Futuros creados a pulso de quimeras que se amplían como el eco de pasos fuertes e incansables, como el retumbar de los tambores. Quimeras que convergen en las radios comunitarias que avanzan junto a voces antes silenciadas. Voces que tienen tanto por decir y que han sido durante siglos opacadas por discursos grandes e imponentes que hablan sin comunicar ni cambiar nada. Voces que, a pesar de haber sido censuradas, han encontrado diversas vías para expresarse a través de los sentidos, de bailes, músicas y rituales en espacios compartidos. Voces que, con el apoyo de las radios comunitarias, estallan ahora como estrellas en una noche obscura a manera de palabras. En este trayecto he entendido, además, que necesitamos radios comunitarias porque nos han impuesto demasiados mapas con fronteras invisibles que fragmentan, aíslan, nos separan. Y, en cambio, entretejiendo historias en nuestras propias lenguas, sabidurías que nacen en el día a día, y experiencias en común, las radios comunitarias elevan puentes que nos reúnen, nos congregan y abren sendas que acompañan, rompiendo así falsas promesas de objetividad y
  • 2. distancia, remplazándolas con lazos atados por una comunicación empática, comprometida y cercana a las resistencias constructivas que proponen alternativas antes no imaginadas. En este viaje he aprendido – sobre todo – a cuestionar mi pasado y mis ideas, a enderezar mi timón y mis velas. El tesoro más valioso que de él me llevo es el más profundo y sincero agradecimiento por la oportunidad de coincidir en un espacio, un tiempo y muchos sueños con gente que, como yo, siente un amor ardiente e indestructible por la palabra. Gente a la que también se le desborda del cuerpo el deseo inherente que quema más que el fuego porque nace en un rincón cercano al corazón, o incluso más adentro, por con letras trazar nuevas rutas hacia la razón para este mundo un tanto a la deriva. Un mundo que naufraga. Ha sido un enorme privilegio el haber encontrado tantas puertas de par en par abiertas que sin preguntas me invitaron a entrar y a juntar energías con aquellas personas cuyo trabajo tanto admiro. Personas que me han hecho el inmenso regalo de permitirme llamarles compañeros, colegas, aliados y amigos. Por eso, con estas líneas como testigo, quiero ofrecer lo único verdadero que tengo para dar. Quiero ofrecer mi entrega sin reservas, mi trabajo sin cansancio, mi tiempo sin reloj, mis palabras con pasión y mi dedicación entera para que, incondicionalmente y para siempre, cuenten conmigo.

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