REFLEXIONES SOBRE NUESTRA EDUCACIÓN
ENRIQUE BUSTAMANTE MURILLO
En el marco del 5° Congreso Nacional de Educación, del 3° E...
Otro dato interesante es el promedio de escolaridad que, en los años veinte
del siglo pasado, era de 2.1 grados académicos...
bachillerato; 13 de cada 100 culminan estudios universitarios y entre 2 y 3
terminan un posgrado.
Si a las cifras anterior...
Un indicador no menos importante es el de los instrumentos diseñados para
evaluar la calidad educativa. Uno de ellos lo co...
árbol del conocimiento. Hemos concentrado nuestra fe en los sentidos y en el ojo
de la razón y olvidado el ojo de la conte...
de la caverna y que se encienden por la noche. Y creemos, con ingenuidad, que
esas sombras que percibimos mediante nuestro...
sea pertinente debe reconocer dicha condición. Además es indispensable
enfrentar la complejidad considerando la interdepen...
Es importante, entonces, reconocer que existe una unidad humana
constituida por los rasgos biológicos del homo sapiens, y ...
El quinto saber de Morín es el de enfrentar las incertidumbres. Es claro
que el desarrollo científico nos han brindado cer...
reciprocidad. Es el amor que Cristo señalaba como la energía vital que mueve el
universo.
En este sentido la comunicación ...
desarrollar una paz interior o una paz mental. Es indispensable, para el Dalai
Lama, que nuestra educación promueva el alt...
“A través de la paz interior se puede conseguir la paz mundial. Aquí la
responsabilidad individual es bastante clara ya qu...
Bibliografía:
Paradejordi, 1991
Crishnamurti
Gonzalez, Claudio.
Morin 1999
of 13

Ponencia25congreso

Conferencia del Dalai Lama en México
Published on: Mar 4, 2016
Published in: Education      
Source: www.slideshare.net


Transcripts - Ponencia25congreso

  • 1. REFLEXIONES SOBRE NUESTRA EDUCACIÓN ENRIQUE BUSTAMANTE MURILLO En el marco del 5° Congreso Nacional de Educación, del 3° Encuentro Nacional de Padres de Familia y Maestros y como introducción a la teleconferencia impartida por el Dalai Lama “Afilando la mente y nutriendo el corazón: una aproximación holística a la educación”, me permito externar las siguientes cavilaciones, que espero contribuyan de alguna manera a la reflexión sobre nuestro quehacer educativo en el estado y en nuestro país. En primer lugar quisiera resaltar algunos datos aportados por el Dr. Claudio X. González en su teleconferencia impartida el pasado 22 de junio del año en curso, donde resalta algunos de los logros obtenidos por el Sistema Educativo Mexicano a partir de la creación de la Secretaría de Educación Pública en el año de1922. Citando a “Mexicanos Primero” y al “Instituto Nacional de Evaluación Educativa” el Dr. González reconoce los avances en materia de alfabetización y de cobertura en la matrícula a nivel nacional de nuestro sistema educativo. Así por ejemplo, señala que hace 89 años la tasa de analfabetismo en nuestro país alcanzaba la cifra de 91%, hoy día nos encontramos en un índice del 7%. 0% 50% 100% 1922 2010 91% 7% TASA DE ANALFABETISMO POR AÑO 1922 2010 0% 5% 10% 1922 2010 2% 9% ESCOLARIDAD PROMEDIO POR AÑO 1922 2010
  • 2. Otro dato interesante es el promedio de escolaridad que, en los años veinte del siglo pasado, era de 2.1 grados académicos, es decir apenas alcanzábamos el segundo año de primaria; hoy día el promedio nacional se encuentra en los 8.6 grados, es decir, estamos por llegar al tercer grado de nivel secundaria. Respecto a la matrícula de menores atendidos en secundaria pasamos de 780 mil alumnos hace 50 años a 7 millones actualmente. Estas cifras permiten reconocer algunos de los avances de nuestro sistema educativo, sin embargo, es evidente que aún quedan pendientes por resolver. Por ejemplo, las cifras oficiales muestran que de cada 100 alumnos que ingresan a la primaria solamente terminan en tiempo y forma 62; esto significa que cada año 155 mil menores abandonan la escuela. A nivel secundaria 55 adolescentes, de cada 100 que inician, culminan sus estudios; esto representa cada año 414 mil jóvenes que abandonan sus estudios. Si sumamos ambas cifras tendremos casi 600 mil menores y adolescentes que no terminan sus estudios cada año. Jóvenes que en poco tiempo formarán familias y cuyo nivel instruccional les ofrecerá mínimas posibilidades de incorporarse a la dinámica económica en condiciones favorables. Además, es de esperarse que con tan poca información disponible puedan presentar dificultades en ámbitos tan diversos como la salud reproductiva, la equidad de género, la violencia intrafamiliar, sólo por mencionar algunos. Y por otro lado, se sabe que existe una correlación estrecha entre el nivel académico de los padres y de sus hijos. Finalmente, en lo que respecta a los niveles medio superior y superior se observan datos igualmente alarmantes: 27 de cada 100 alumnos terminan
  • 3. bachillerato; 13 de cada 100 culminan estudios universitarios y entre 2 y 3 terminan un posgrado. Si a las cifras anteriores les añadimos un parámetro de comparación observaremos una asimetría respecto a otros países. Así por ejemplo, el 8.6 grados académicos promedio que tenemos en el país, contrasta con el obtenido por los países miembros de la OCDE, que es de 11.9 grados académicos, y nos encontramos aún más abajo respecto a países como Estados Unidos de Norte América y Noruega cuyo promedio es mayor a 13 grados. Otro dato interesante es el número de horas/clase efectivas que invertimos para la educación cada año; en México, considerando los 200 días de clases y las 4 horas y media de la jornada académica, en donde debemos sustraer los descansos, días festivos, suspensión por días inhábiles, entre otros, tenemos un total aproximado de 562 horas al año. En contraste, países como Finlandia y Corea invierten el doble de horas al año para la educación de sus niños. 0 10 20 30 40 50 60 70 62 55 27 13 2.5 EFICIENCIA TERMINAL PRIMARIA SECUNDARIA BACHILLERATO UNIVERSIDAD POSGRADO
  • 4. Un indicador no menos importante es el de los instrumentos diseñados para evaluar la calidad educativa. Uno de ellos lo conforma PISA en el que se evalúan tres áreas específicas: ciencias, matemáticas y lectura. Aquí los resultados nos ubican en el lugar 51 de 65. Lo anterior sirva únicamente para contextualizar de manera muy general y desde una perspectiva cuantitativa cómo está nuestra educación en México. Sin embargo, quedarnos en lo descriptivo poco aportará en la tarea de transformar la concepción y práctica educativa que a todas luces muestra serias limitaciones. Por ejemplo, Jiddú Krishnamurti (1984) plantea en su texto “La educación y el significado de la vida” la siguiente pregunta: “De qué sirve instruirse si en el proceso de vivir nos estamos destruyendo?”. Para este autor la educación debe despertar en el ser humano la capacidad para comprenderse a sí mismo, y no simplemente entregarse a la complacencia de la autoexpresión. Ser ignorante no es ser iletrado, sino desconocerse a sí mismo; y el ser instruido es ignorante cuando deposita toda su confianza en los libros, en el conocimiento y en la autoridad externa para derivar de ellos la comprensión. La comprensión sólo viene mediante el propio conocimiento, que es el darnos cuenta de nuestro proceso psicológico total. De esta forma, la educación, en su verdadero sentido, es la comprensión de uno mismo, porque dentro de nosotros es donde se concentra la totalidad de la existencia. Juli Paradejordi (1991) en su texto “Salir de la caverna”, nos habla de la colección de especializaciones fragmentarias e inconexas que ha desvirtuado el
  • 5. árbol del conocimiento. Hemos concentrado nuestra fe en los sentidos y en el ojo de la razón y olvidado el ojo de la contemplación, de la intuición, la conciencia y el alma. Y de ésta nace la sabiduría y la espiritualidad. La soberbia humana nos ha llevado a creernos el centro del universo, a creer que somos poseedores de la única verdad posible, de transgredir la existencia misma. La vida, por ejemplo, podemos manipularla y destruirla, pero no crearla, por lo que debería ser sagrada. Y cabe hacer la siguiente pregunta: ¿nuestra educación ha priorizado este principio de existencia? ¿Nuestro sistema educativo promueve la comprensión mutua, la solidaridad, la tolerancia, la humildad, el amor? Edgar Morín (1999) plantea en su libro “los siete saberes necesarios para la educación del futuro” que nuestra educación actual se enfrenta a grandes obstáculos que le impiden avanzar. Y es por ello que los mayores esfuerzos y las mejores intenciones por una mejor educación no prosperan. Para él la educación debe contemplar una serie de saberes que hoy día normalmente son ignorados por la educación actual. El primer principio que señala Morín es el de las cegueras del conocimiento: el error y la ilusión. En este punto es necesario que seamos conscientes de que el conocimiento es una interpretación limitada de nuestros sentidos. Ya desde la filosofía socrática se planteaba que nuestros sentidos son imprecisos y por lo mismo nos proporcionan una visión limitada de la realidad. Recordemos la apología de Platón (Arístocles) quien señalaba que los seres humanos nos encontramos en la profundidad de una caverna, atados de pies y manos, y que únicamente podemos percibir las sombras que traslucen las paredes
  • 6. de la caverna y que se encienden por la noche. Y creemos, con ingenuidad, que esas sombras que percibimos mediante nuestros sentidos es la realidad. Hoy día puede comprobarse con facilidad lo limitado que resultan nuestros sentidos para apropiarnos de los elementos de esa realidad. Además es importante reconocer que la realidad y su conocimiento sufren una reconstrucción continua a medida que nuestras ideas evolucionan. Y por otro lado, estas ideas pueden convertirse en “Dioses de una religión” si nos cerramos a su interpretación a la luz de nuevas ideas. En este sentido cabría decir que no existen seres humanos falsos o verdaderos, ni ideas verdaderas o falsas. Cargamos ideas que creemos inmutables pero no lo son. Además, lo que puede ser válido en un contexto resulta no serlo en otro diferente. De esta forma la educación debería promover una actitud en la que nos permitamos abrirnos a nuevas ideas, en conjunto, y a no aferrarnos a creer ciegamente en las ideas aceptadas. El segundo saber lo constituye lo que Morín denomina “Los principios del conocimiento pertinente”. Para él la tradición educativa ha fragmentado el conocimiento en áreas específicas, lo que ha limitado el que tengamos la posibilidad de una visión integral. El aprendizaje por disciplinas impide ver lo global y lo esencial diluyendo, entonces, la responsabilidad individual en la resolución de problemas. El ser humano es un ente complejo y multidimensional; somos seres biológicos, psíquicos, sociales, afectivos y racionales, y para que el conocimiento
  • 7. sea pertinente debe reconocer dicha condición. Además es indispensable enfrentar la complejidad considerando la interdependencia de los elementos del todo. Una de las leyes de la dialéctica (ley de interacción) nos plantea precisamente este hecho que muchas veces olvidamos: lo que suceda en una de las partes del todo afectará a otra de las partes, que a su vez influenciará en otra de las partes y así sucesivamente. Tal vez no seamos conscientes de ello, sin embargo, el budismo zen nos alerta en este sentido cuando nos dice “si cortas una flor, afectas el universo entero”. ¿No será el calentamiento global y sus consecuencias una prueba de ello? Por ello plantea Morín que la educación debe desarrollar una inteligencia general que permita resolver problemas usando el conocimiento multidimensional, tomando en cuenta la complejidad y el contexto y una percepción global. Como decía Blaise Pascal “No se puede conocer las partes sin conocer el todo, ni conocer el todo sin conocer las partes”. El tercer saber de Morín es el de “Enseñar la condición humana”. Nos olvidamos que cada individuo posee una identidad que debe ser respetada. Poseemos una identidad individual que está asociada indisolublemente a una identidad de especie y a una identidad social, constituyendo así, lo que llama el autor, el trinomio propio de la realidad humana. La animalidad y humanidad constituyen nuestra condición humana y, por ello, entender el proceso de hominización se convierte en una prioridad. Emmanuel Kant ya señalaba en el siglo XVIII que el papel de la educación es humanizar al animal humano.
  • 8. Es importante, entonces, reconocer que existe una unidad humana constituida por los rasgos biológicos del homo sapiens, y una diversidad humana dada por la diversidad cultural, histórica y social. Comprender lo humano significa entender su unidad en la diversidad y su diversidad en la unidad. (Unitas multiplex). Somos individuos, especie y sociedad al mismo tiempo. La educación entonces necesita enfatizar que el destino de los seres humanos tiene la faceta del destino de la especie humana, del destino individual y el social entrelazados e inseparables. Enseñar que tenemos un destino y una condición común como ciudadanos de esta planeta. El cuarto saber que plantea Morín es el de la identidad terrenal. El destino planetario de los seres humanos es una realidad clave, hasta ahora poco atendida por la educación. Las sociedades viven aisladas olvidando que habitan en la misma residencia terrenal. Destruimos nuestro planeta y a nosotros mismos porque no entendemos la condición humana, ni tenemos una conciencia de interdependencia que nos ligue a nuestra tierra y considerarla como la primera y última patria. Morín señala que el mundo está cada vez más devastado por la incomprensión y la indiferencia hacia nuestro pequeño mundo se está agravando con el paso de los años. Por ello plantea que la educación debe enseñar sobre la grave crisis planetaria que marcó el siglo XX y principios del XXI mostrando que todos los seres humanos, de ahora en adelante, poseemos los mismos problemas de vida y muerte, y que compartimos un destino común.
  • 9. El quinto saber de Morín es el de enfrentar las incertidumbres. Es claro que el desarrollo científico nos han brindado certezas, pero de igual forma nos ha revelado incertidumbre. La incertidumbre histórica, lo inesperado y la inestabilidad es irremediable en la historia humana. Es necesario que a través de la educación aprendamos a enfrentar la incertidumbre mental-racional, lógica y psicológica. Es importante reconocer que existen límites para el conocimiento. Por ello afirma Morín que “es necesario aprender a navegar en un océano de incertidumbres a través de archipiélagos de certeza”. En este sentido es claro que la educación debe enseñarnos que la incertidumbre es parte de la vida y debemos aprender que el conocimiento no es más que nuestra idea de la realidad. Debemos desarrollar un pensamiento que reconozca y enfrente la incertidumbre de nuestro tiempo y enseñar principios de estrategia que nos permitan afrontar los riesgos y modificar su desarrollo en virtud de las informaciones en el camino.. El sexto saber se dirige a enseñar la comprensión. Morín afirma que el planeta necesita comprensiones mutuas en todos los sentidos para salir de nuestro estado bárbaro. El estudio de la incomprensión desde sus raíces es una apuesta para la educación por la paz. Aún tenemos los remantes de la visión ptoloméica y nos creemos el centro del mundo, por lo que todo lo extraño o lejano es secundario, insignificante o amenazante. Por ello en indispensable promover una ética de la comprensión que es el arte que nos hace comprender de manera desinteresada y que no espera
  • 10. reciprocidad. Es el amor que Cristo señalaba como la energía vital que mueve el universo. En este sentido la comunicación sin comprensión se reduce a palabras. La verdadera mundialización –que no globalización- llegará cuando seamos capaces de comprendernos. Por lo anterior la educación de este siglo debe enfocar sus baterías a un cambio de pensamiento encauzado a enseñar a comprender y a tolerar. El último saber planteado por Morín hace referencia a la ética del género humano. Señala que la democracia y la política deben estar encaminadas a la solidaridad y a la igualdad. La ética no se enseña con lecciones de moral. Es la conciencia de que el ser humano es individuo y al mismo tiempo parte de una sociedad y una especie. La humanidad es un concepto ético: es lo que debe ser realizado por todos y cada uno. Como señala Sampedro la vida no es un derecho, es un imperativo. Por ello la comunidad de destino terrestre nos impone la solidaridad. La educación debe contribuir a una toma de consciencia de nuestra tierra patria y también a que esta consciencia se traduzca en la voluntad de realizar la ciudadanía terrenal. Por último y para finalizar con este punto simplemente retomaré lo que el Dalai Lama señala acerca de que la educación contemporánea es una educación materialista que ha sido orientada hacia la despersonalización. Nos hemos concentrado al progreso material y al cuidado del bienestar físico, olvidando
  • 11. desarrollar una paz interior o una paz mental. Es indispensable, para el Dalai Lama, que nuestra educación promueva el altruismo y la responsabilidad hacia otros, la amabilidad, la comprensión, la tolerancia, la compasión y la honestidad. La educación contemporánea debe dirigirse a seis ejes fundamentales que promueva la no violencia, a través del desarme interno, que significa liberarse de las emociones negativas. La no violencia es la expresión física de la compasión. Estos ejes son los siguientes: 1) Proveer a los alumnos herramientas para trabajar con sus aflicciones mentales y emocionales como la ira, el miedo, el enojo, el apego, etc. 2) Promover la reducción de la brecha entre pobres y ricos que agudiza la intolerancia y la violencia. 3) Pugnar por la libertad como principio fundamental de todo ser humano. No puede haber igualdad y justicia sin libertad. 4) Impulsar en sus planes de estudio una agenda ecológica que posibilite una conciencia ambiental y respetuosa de la vida en general. 5) Desarrollar en los alumnos el sentido de interdependencia y responsabilidad universal y 6) Enfatizar la importancia de una perspectiva que atienda la explosión demográfica y que amenaza con agotar los recursos naturales del planeta. Quisiera terminar con unas frases significativas del Dalai Lama que reflejan su cosmovisión acerca de la educación y que espero nos haga reflexionar sobre nuestro quehacer educativo:
  • 12. “A través de la paz interior se puede conseguir la paz mundial. Aquí la responsabilidad individual es bastante clara ya que la atmósfera de paz debe ser creada dentro de uno mismo, entonces se podrá crear en la familia y luego en la comunidad”. “El medio para hacer cambiar de opinión es el afecto, no la ira.” “Si alguna vez no te dan la sonrisa esperada, sé generoso y da la tuya. Porque nadie tiene tanta necesidad de una sonrisa, como aquel que no sabe sonreír a los demás.” “Si nuestra mente se ve dominada por el enojo, desperdiciaremos la mejor parte del cerebro humano: la sabiduría, la capacidad de discernir y decidir lo que está bien o mal”. MUCHAS GRACIAS
  • 13. Bibliografía: Paradejordi, 1991 Crishnamurti Gonzalez, Claudio. Morin 1999