Aporte de discusión temáticoNATIVOS E INMIGRANTES DIGITALES¿Brecha generacional, brecha cognitiva, o las dos juntas y más ...
Los chicos de menos de 6 años son diablillos digitalesLos matutinos atormentan periódicamente con noticias acerca de porno...
Nada nuevo bajo el sol. Todas las conclusiones pueden matizarse y mucho, pero un dato esincontrastable. Hablamos casi todo...
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Nativos e inmigrates digitales

Artículo de Alejandro Piscitelli. ...Esta investigación ha demostrado que esta aceleración, (interiorización de las pantallas y consumo digital), está avanzando a una velocidad pavorosa y nosotros, mientras tanto, todavía estamos discutiendo cuál debe ser el abc de la alfabetización digital...
Published on: Mar 3, 2016
Published in: Education      
Source: www.slideshare.net


Transcripts - Nativos e inmigrates digitales

  • 1. Aporte de discusión temáticoNATIVOS E INMIGRANTES DIGITALES¿Brecha generacional, brecha cognitiva, o las dos juntas y más aún?ALEJANDRO PISCITELLISomos lo que nos contamos... pero también muchas cosas más.Cuando empezamos nuestra indagación sobre los nativos/inmigrantes digitales según MarkPrensky, si bien nos pareció una simpática nomenclatura, no nos imaginamos que la controversiarecorrería diversos andariveles y movilizaría numerosas pasiones.Y que en el caso de la educación introducirían más ruido que inteligibilidad al imaginar laposibilidad de autoaprendizaje de temas complejos y abstractos por parte de chicos que sólodominan el nivel sensorio-motriz.Sin embargo sería ingenuo suponer que, sumada a las brechas generacionales ancestrales, no existeuna brecha cognitiva en creciente ascenso.Justamente nuestra impresión –corroborada por decenas de análisis, estudios, investigaciones,conjeturas, pero sobre todo constataciones hechas por adultos menos prejuiciosos que el promedio,y por docentes más preocupados por entender a sus alumnos que por pedagogizarlos con susmonsergas– es que estas visiones encontradas ya no sólo afectan los contenidos, el que , sino ysobre todo el modo de adquisición de valores, conceptos, visiones del mundo y las justipreciacionesde habilidades y competencias.El comportamiento humano no se reduce a la narración sino que tiene un alto componente lúdicoligado a la invención, el descubrimiento y el cambio de reglas, sin valor simbólico último. Jugamosno sólo para entendernos mejor o para vivir historias ajenas más profundamente de lo que somoscapaces de inventar sino que lo hacemos por el placer de jugar y de inventar las reglas de otrosmundos posibles que exploramos con nuestras decisiones convertidas en acciones.Jugar, trabajar, simular, un continuumEstamos enseñando teorías y conceptos que no son significativos, para una época que ya fue y conmodalidades anacrónicas que cada vez interesan menos.El problema es de fondo y nosotros lo hemos reconocido al menos en dos dimensiones. Analizandoequipamientos hogareños, viendo (imprevistamente) como tanto chicos como grandes, altamentesocializados en/con las máquinas las dotan de rasgos humanos, las cargan de energía psíquica ycada vez más las ponen en pie de igualdad con nosotros. No se trata de un dato menor sino de unaauténtica ruptura con las categorías dualistas tradicionales.Si bien hay quienes –como Raymond Kurzweil y Hans Moravec– se extralimitan y proponen unaigualdad ecuménica entre máquinas y seres vivos, el hecho de que en muchos laboratorios y centrosde investigación se esté trabajando cada día más en ingeniería emocional y en robótica humanizada(como es el caso emblemático de Rosalind Picard en su programa de Computación afectivahttp://web.media.mit.edu/~picard/) muestra que todas las barreras se están derrumbando y que loscorsets tradicionales, académicos, institucionales pero, sobre todo cognitivos, van camino del cielodel olvido.Esta divisoria entre migrantes y nativos tiene filiaciones importantes pero es de una fabulosaactualidad que, antes que temer, deberíamos deconstruir y eventualmente rediseñar.
  • 2. Los chicos de menos de 6 años son diablillos digitalesLos matutinos atormentan periódicamente con noticias acerca de pornografía y abuso infantil en lared, escandalizándose aún más por los vacíos legales que permiten que los pederastas no tengan unjusto castigo.El tema es real y merece atención, pero las bombas mediáticas intermitentes que lo enmascaranopacan otros fenómenos mucho más masivos y llamativos, que tienen por objeto y sujeto a loschicos, pero que no ocupan las tapas de los matutinos.Por eso escapándole como a la peste al opinionismo, nos basamos en algunas encuestas yrelevamientos como el de The children’s digital media center del The Henry J. Kaiser FamilyFoundation sobre más de mil casos de menos de seis años para tener una idea certera de en quéconsisten sus prácticas digitales.Según el informe que data de dos años atrás, los chicos entre 0 y 6 años gastan o invierten casi tantotiempo con la TV, las computadoras y los videojuegos como jugando en la calle o en espaciosabiertos. El informe actualiza datos más que interesantes generados a mediados y fines de la décadapasada y difundidos en el importante libro de Dan Tapscott Growing up digital .Los datos más recientes son bien concluyentes. Los chicos menores de 6 años en Estados Unidospasan casi dos horas diarias usando pantallas (1:58), casi el mismo tiempo que jugando en la calle(2:01), y leyendo (0:39 minutos). Para el país más digitalmente alfabetizado del mundo las cifrasson bien llamativas. Casi la mitad de los chicos de menos de 6 años (48%) han usado unacomputadora (31% de 0-3 años y 70% y 4-6 años). Casi un tercio (30%) ha jugado a losvideojuegos (14% de 0-3 años y 50% de 4-6 años); incluso los más chicos –de menos de dos años–están altamente expuestos a los medios electrónicos.Sobreexposición tempranaEl estudio en cuestión no es insignificativo, porque tiene alcance nacional en Estados Unidos, yporque los resultados sorprenden tanto a los más optimistas como a los más pesimistas, al demostrarque los preescolares empiezan a usar los medios, en edades mucho más tempranas de los que todoel mundo imaginaba.Por primera vez en la historia la generación de chicos actuales, nacidos entre mediados de losnoventa y principios del año 2000 se están introduciendo a/en los medios (la cultura, el mundo, lasubjetividad) a través del intermediario digital y ya no a través del papel o de la imprenta. Contramuchas protestas y consejos en contrario, un tercio de los niños de 0-6 años (36%) tienen TV en sudormitorio, más de 1 de cada 4 (27%) tienen VCR o DVD, 1 de cada 10 tiene un videojuego, 7%tiene computadora; 30% de los chicos entre 0-3 años tienen televisión en el cuarto y 43% de los de4-6 años también.Entre los datos salientes del estudio se revela algo bastante obvio: los chicos que tienen TV en suscuartos leen menos y ven más televisión que los chicos que la comparten en un espacio común. Losestudiosos dejan a un lado su ecuanimidad e insisten en el carácter negativo de la TV al competircon la lectura y ponerla en cuestión.Mostrando como toda investigación, da resultados ambivalentes (o en todo caso refleja interesesmuy contrastantes) los padres de estos pequeños insisten en que la TV ayuda (43%) más queperjudica (27%) a los chicos en el aprendizaje. Más llamativa es, en cambio, su valoración del usode la computadora ya que un (72%) insiste en que las maquinitas ayudan a los chicos a aprender.Nuevamente, si bien 58% de los padres insiste que los programa de tele y 49% los videos son muyimportantes para el desarrollo intelectual de los chicos. Sosteniendo que la identificación con la TVmejora las habilidades de compartir o de ayudar contra las de pegar y patear.También el estudio muestra que la mayoría de los padres imponen reglas de visión (90%) y tiempode exposición (69%) y que las reglas hacen efecto porque cuando se aplican el tiempo de exposicióndiario se reduce en, por lo menos, una media hora (1:00 versus 1:29).Hablamos sin saber. Opinamos sin investigar
  • 3. Nada nuevo bajo el sol. Todas las conclusiones pueden matizarse y mucho, pero un dato esincontrastable. Hablamos casi todo el tiempo, sin saber. Opinamos sin investigar, pontificamos sinton ni son y cuando los datos salen a la luz los críticos y tecnófobos tienen que fagocitarse muchode lo que comentan porque estas tendencias son irreversibles y la Tercera Fase está en plenaexpansión (Simone, 2001).Efectivamente como dice Steven Johnson (2005) la mayoría de lo que nos dijeron que era malo(para la salud mental especialmente la televisión, los videojuegos, las computadoras e internet) esbueno cuando no buenísimo.Johnson llama –siguiendo una indicación de la película Sleeper (1973) de Woody Allen– “Curvadel dormilón” a la constatación de que los videojuegos, la violencia televisiva, las comedias desituaciones juveniles pero especialmente los reality shows, tienen un valor nutricional e intelectualde primera magnitud. Tradicionalmente hubo dos maneras igualmente torpes y desviadas de pensarestos fenómenos. La primera la sartoriana, que ve en el desarrollo de la cultura popular de losúltimos 50 o 500 años un pasaporte seguro e irreversible hacia la decadencia de la culturaoccidental.Otra postura, que supuestamente contrarresta a la anterior, insiste en que aun si es cierto que losmedios han perdido estatura moral y capacidad de liderazgo ético, al menos han ganado en realismoy en crudeza, mostrándonos el mundo tal cual es, aunque eso no nos guste demasiado.Pero hay una tercera manera de ver el fenómeno, que es la que adopta Johnson y que nosotros,graciosamente, compartimos, a saber: que los medios no tiene por qué ser el faro de la moralburguesa y que mucho mejor que seguir viéndolos como maestros desviados o como omnipotentespromotores de la incultura juvenil, sería entenderlos como entrenamientos en cognición diversa ycompleja.De lo que se trata ahora es de adentrarnos, en detalle, en las adaptaciones y mediamorfosis quesupone un nuevo tipo de escuela adaptada a este consumo mediático. Evidentemente la escuela quetenemos, que ni siquiera podía competir con la TV, frente a las computadoras en red, losvideojuegos, los entornos participativos y progresivamente inmersivos, retrocede 20 casilleros.Habrá que apurarse porque como bien decía Alicia en el país de la maravillas en un mundo enmovimiento el que se queda en el mismo lugar retrocede.Esta investigación ha demostrado que esta aceleración, (interiorización de las pantallas yconsumo digital), está avanzando a una velocidad pavorosa y nosotros, mientras tanto,todavía estamos discutiendo cuál debe ser el abc de la alfabetización digital.Educando a la generación digitalEn este sentido compartimos plenamente la respuesta que el ingeniero Reggini le dio a unareportera de educ.ar: “Decididamente celebro que no existan programas ni objetivos prescriptos acumplir en el área de informática. Defiendo con pasión la diversidad y me asustan los planeshomogéneos generales” (weblog.educ.ar/educacion-tics/ cuerpoentrevista.php?idEntrev=92).Sin embargo como vemos por los datos de ese estudio tampoco podemos dejar todo librado al azary al auto organización. Así como preferimos vivir y trabajar en organizaciones y no en pirámidesmonolíticas, tampoco el todo vale ayuda en los procesos de institucionalización creativa.