La Hermenéutica Por M.S. Terry• Prefacio• Introducción• Primera Parte: o Cap...
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La necesidad de una ciencia de interpretación es cosa que se impone en vista de lasdiversidades mentales y espirituales de...
Un intelecto vigoroso no estará desprovisto de poder imaginativo. En las descripcionesnarrativas se deja lugar para mucho ...
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que él titulaba "la Ciencia de las Correspondencias". Así como hay tres cielos, el bajo, el medio yel superior, así hay tr...
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pobreza. Muchas de sus interpretaciones se basan en las suposiciones más insostenibles y sonindignas de tomarlas en serio ...
tradicional que nuestras preocupaciones quieren añadir a las Escrituras. El exterminio de loscananeos, la poligamia de los...
CAPÍTULO III LA HERMENÉUTICA EN GENERAL En la base de todo escrito inteligible se hallan...
eso, a fin de determinar sus modismos peculiares de expresión, nos es necesario conocer aquellasinstituciones e influencia...
al llegar a su casa. Menos aún hubiese pensado en un perro u otro animal inmundo. La espantosasolemnidad y tremenda fuerza...
objeto se declara formalmente en alguna parte de su obra o, si no lo declara, se hará aparente enel curso general del pens...
Isaac (25:19), Esaú (36:1) y Jacob (37:2). De aquí que el gran -objeto de ese libro fuese,evidentemente, el dé registrar l...
toda una sección. Los últimos veinte y siete capítulos de Isaías exhiben una notable unidad depensamiento y de estilo; sin...
Algunos maestros religiosos gustan de emplear textos bíblicos como epígrafes sinpreocuparse de su verdadera conexión. Así ...
Mateo y Lucas, que entre Mateo y una de las. epístolas de San Pablo; y estas epístolas,naturalmente, exhiben muchos parale...
La verdadera interpretación de las palabras de Jesús a Pedro, en Mat. 16:18, sólo puedenapreciarse plenamente por medio de...
apóstol habla de esto último como "edificado sobre el fundamento de los. apóstoles y profetas".Los profetas de que se habl...
piedra fundamental escogida y preciosa (comp. v. 6) y, al mismo tiempo, se representa a loscreyentes como piedras vivas, f...
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Published on: Mar 4, 2016
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  • 1. La Hermenéutica Por M.S. Terry• Prefacio• Introducción• Primera Parte: o Capítulo 1: Cualidades del Intérprete o Capítulo 2: Métodos de Interpretación o Capítulo 3: La Hermenéutica En General o Capítulo 4: El Punto De Vista Histórico• Segunda Parte: o Capítulo 1: Hermenéuticas Especiales o Capítulo 2: La Poesía Hebrea o Capítulo 3: Lenguaje Figurado o Capítulo 4: Símiles y Metáforas o Capítulo 5: Interpretación De Parábolas o Capítulo 6: Interpretación de Alegorías o Capítulo 7: Los Proverbios y La Poesía Gnómica o Capítulo 8: Interpretación de tipos o Capítulo 9: Interpretación de Símbolos o Capítulo 10: Acciones Simbólico-Típicos o Capítulo 11: Sueños y Éxtasis Proféticos o Capítulo 12: La Profecía Y Su Interpretación o Capítulo 13: Profecías Mesiánicas
  • 2. o Capítulo 14: Apocalípticos Del Antiguo Testamento o Capítulo 15: El Apocalípsis de Juan o Capítulo 16: Ningún Doble Sentido En La Profecía o Capítulo 17: Citas Bíblicas En La Biblia o Capítulo 18: El Falso Y El Verdadero Acomodamiento o Capítulo 19: Acerca De Las Discrepancias Bíblicas o Capítulo 20: Armonía Y Diversidad En Los Evangelios o Capítulo 21: Progresos En Doctrina Y Analogía De La Fe o Capítulo 22: Empleo Doctrinal y Práctico de las Escrituras PREFACIO Durante más de una generación la Hermenéutica del doctor Terry ha sido reconocidacomo la obra más importante sobre este asunto. Poco antes de fallecer revisó toda la obra y deesa edición revisada hemos seleccionado el material para nuestra versión castellana. A causa de la índole enciclopédica del libro original y del consiguiente volumen delmismo, nos hemos creído obligados, -a la vez que justificados-, a redactarla en tal forma quenuestra edición sólo contiene la mitad de la obra original. Al hacer esto hemos ejercido el mayorcuidado de no eliminar nada de valor imprescindible ni caer en ninguna injusticia de redacciónpara con el mensaje original del autor. Todos los principios fundamentales han quedado intactosaunque, buscando la brevedad, ha sido necesario eliminar algunos de los ejemplos empleados porel Doctor Terry por vía de ilustración. El material puramente técnico e histórico ha sidoeliminado por completo. Hemos conservado aquello que varios años de experiencia en laenseñanza de este libro nos ha demostrado ser de mayor aprecio para los estudiantes y de mayorvalor práctico para su estudio de la Biblia. Al hacer nuestra selección de materiales hemos tenidoen cuenta los problemas especiales del Protestantismo en los pueblos Romanistas. Nos asiste laconvicción de que el mayor amigo del, doctor Terry convendrá con nosotros en que hemos con-servado correctamente su mensaje. Los principios que él sostiene apelan tan poderosamente a la razón y son tan compatiblescon una actitud reverente hacia la Biblia, que el transcurso del tiempo poca o ninguna influenciapodrá ejercer sobre ellos. En la mayoría de los casos puede decirse idéntica cosa acerca de susilustraciones, por más que sea en este terreno donde entra el elemento personal en lainterpretación. Se ha llamado la atención hacia este punto en una nota respecto al empleo que elautor hace de material ilustrativo para su interpretación del difícil asunto de la Segunda Venidade Cristo, pero ni aun esto afecta el principio fundamental de interpretación que con tantaclaridad ha presentado en conexión con este mismo asunto.
  • 3. Se espera que la lectura y estudio de este libro no se limite a los ministros, sino que ellosmismos lo recomienden entusiastamente a los miembros más inteligentes de sus congregacionesa fin de tener una congregación amante de la Biblia y saturada de su conocimiento, "enteramenteapta para toda buena obra". Arturo F. Wesley.Montevideo, Uruguay.1924. INTRODUCCION La Hermenéutica es la ciencia de la interpretación. Dicho nombre se aplica,generalmente, a la explicación de documentos escritos y, por este motivo, puede definirse másparticularmente a la Hermenéutica como la ciencia de interpretación del lenguaje de los autores.Esta ciencia da por sentado el he-cho de que existen diversas modalidades de pensamiento, asícomo ambigüedades de expresión; y tiene por oficio hacer desaparecer las probables diferenciasque puedan existir entre un escritor y sus lectores, de modo que éstos puedan comprender conexactitud a aquél. La Hermenéutica Bíblica, o Sagrada, es la ciencia de interpretación del Antiguo y NuevoTestamentos. Siendo que estos dos documentos difieren en forma, lenguaje y condicioneshistóricas, muchos escritores han considerado preferible tratar por separado la Hermenéutica decada uno de ellos. Y siendo el Nuevo Testamento la revelación más plena, así como la másmoderna, su interpretación ha recibido mayor y más frecuente atención. Pero es asunto discutiblesi ese tratamiento separado de los dos testamentos es lo mejor. Es asunto de la mayor impor-tancia el observar que, desde el punto de vista cristiano, el Antiguo Testamento no puede serplenamente comprendido sin la ayuda del Nuevo. El misterio del Cristo, cosa que en otrasgeneraciones no se hizo conocer a los hombres, fue revelado a los apóstoles y profetas del N.Testamento (Efes. 3: 5) y esa revelación arroja inmensa claridad sobre muchos pasajes de lasEscrituras Hebreas. Por otra parte, es igualmente cierto que sin un conocimiento perfecto de lasAntiguas Escrituras es imposible tener una interpretación científica del Nuevo Testamento. Ellenguaje mismo del Nuevo Testamento, aunque pertenece a otra familia de lenguas humanas, esnotablemente hebreo. El estilo, la dicción y el espíritu de muchas partes del Testamento Griego,no pueden apreciarse debidamente por quienes no estén relacionados con el estilo y espíritu delos profetas hebreos. También tenemos el hecho de que abundan en el A. T. los testimonios aCristo (Luc 24: 2744; Juan 5: 39; Actos 10: 43) la ilustración y el cumplimiento de los cualessólo pueden verse a la luz de la Revelación Cristiana. En fin, la Biblia, en su conjunto, es unaunidad de hechura divina y existe el peligro de que al estudiar una parte de ella descuidando,relativamente, otra parte, caigamos en métodos equivocados de exposición. Las Santas Escriturasdeben estudiarse como un conjunto, porque sus diversas partes nos fueron dadas de muchasmaneras (Heb. 1: 1) y, tomadas en conjunto, constituyen un volumen que, en una forma notable,se interpreta a sí mismo. La Hermenéutica tiende a establecer los principios, métodos y reglas que son necesariospara revelar el sentido de lo qué está escrito. Su objeto es dilucidar todo lo que haya de oscuro omal definido, de manera que, mediante un proceso inteligente, todo lector pueda darse cuenta dela idea exacta del autor.
  • 4. La necesidad de una ciencia de interpretación es cosa que se impone en vista de lasdiversidades mentales y espirituales de los hambres. Aun el trato personal entre individuos deuna misma nación e idioma a veces se hace difícil y embarazoso a causa de los diferentes estilosde pensamiento y de expresión. El mismo apóstol Pedro halló en las epístolas de Pablo cosasdifíciles de entender (2 Pedro 3: 16) . Pero especialmente grandes y variadas son las dificultadespara entender los escritos de los que difieren de nosotros en nacionalidad y en lengua. Aun loseruditos se hallan divididos en sus tentativas por descifrar e interpretar los registros del pasado.Únicamente a medida que los exegetas vayan adoptando principios y métodos comunes deprocedimiento, la interpretación de la Biblia alcanzará la dignidad y seguridad de una cienciaestablecida; pues si alguna vez el ministerio divinamente asignado de la reconciliación, ha derealzar el perfeccionamiento de los santos y la edificación del cuerpo de Cristo, de manera detraer a todos a la obtención de la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios (Efes. 4:12-13) ello debe hacerse por medio de una interpretación correcta y un empleo eficaz de laPalabra de Dios. La interpretación y aplicación de esa Palabra debe descansar sobre una cienciasana y manifiesta de la Hermenéutica. *** CAPITULO I CUALIDADES DEL INTÉRPRETE En primer lugar, el intérprete de las Escrituras, -y, en realidad, de cualquier libro que sea,-debe poseer un, a mente sana y bien equilibrada; ésta es condición indispensable, pues ladificultad de comprensión, el raciocinio defectuoso y la extravagancia de la imaginación, soncosas que pervierten el raciocinio y conducen a ideas vanas y necias. Todos esos defectos, -y auncualquiera de ellos,- inutiliza al que los sufre para ser intérprete de la Palabra de Dios. Unrequisito especial del intérprete es la rapidez de percepción. Debe gozar del poder de asir elpensamiento de su autor y notar, de una mirada, toda su fuerza y significado. A esa rapidez depercepción debe ir unida una amplitud de vistas y claridad de entendimiento prontos a coger nosólo el intento de las palabras y frases sino también el designio del argumento. Por ejemplo: altratar de explicar la Epístola a los Gálatas, una percepción rápida notara el tono apologético delos dos primeros capítulos, la vehemente audacia de Pablo al afirmar la autoridad divina de suapostolado y las importantes consecuencias de sus pretensiones. Notará, también, con cuántafuerza los incidentes personales a que se hace referencia en la vida y ministerio de Pablo entranen su argumento. Se apreciará vivamente la apasionada apelación a los "¡gálatas necios!", alprincipio del capítulo tercero y la transición natural, desde ese punto a la doctrina de laJustificación. La variedad de argumento y de ilustración en los capítulos tercero y cuarto, y laaplicación exhortatoria y los consejos prácticos de los dos últimos capítulos también saltarán a lavista; y entonces, la unidad, el intento, y la derechura de toda la epístola estarán retratados ante elojo de la mente como un todo perfecto, el que se irá apreciando más y más, a medida que seañada atención y estudio a los detalles y minucias. El intérprete debe ser capaz de percibir rápidamente lo que un pasaje no enseña, asícomo de abarcar su verdadera tendencia.
  • 5. Un intelecto vigoroso no estará desprovisto de poder imaginativo. En las descripcionesnarrativas se deja lugar para mucho que no se dice, y abundan hermosos pasajes en las Escriturasque no pueden ser debidamente apreciados por personas carentes de poder imaginativo. El intér-prete fiel frecuentemente debe transportarse al pasado y pintar para su propia alma las escenas delos tiempos antiguos. Debe poseer una intuición de la naturaleza y de la vida humana que lepermita clocarse en lugar de los escritores bíblicos y ver y sentir como ellos. Pero, a veces, haacontecido que los hombres dotados de mucha imaginación han sido expositores poco seguros.Una fantasía exuberante se halla expuesta a errar en el juicio, introduciendo conjeturas yfantasías en lugar de exégesis válida. La imaginación corregida y bien disciplinada se asocia alpoder de la concepción y del pensamiento abstracto, hallándose así en aptitud de formar, si se lepiden, hipótesis para usarlas en ilustraciones o en argumentos. Pero, -sobre toda otra cosa, un intérprete de las Escrituras necesita un criterio sano ysobrio. Su mente debe tener la competencia necesaria para analizar, examinar y comparar. Nodebe dejarse influir por significados ocultos, por procesos espiritualizantes ni por plausiblesconjeturas. Antes de pronunciarse, debe pesar todos los pro y los contra de alguna posibleinterpretación; debe considerar si sus principios son sostenibles y consecuentes consigo mismos;debe balancear las probabilidades y llegar a conclusiones con las mayores precauciones posibles.Es dable entrenar y robustecer un criterio semejante, un discernimiento lleno de finaobservación, y no debe economizarse trabajo en constituirlo en un hábito de la mente, tan segurocomo digno de confianza. Los frutos de semejante discernimiento serán la corrección y la delicadeza. El intérpretedel libro sagrado hallará la necesidad de estas cualidades para descubrir las múltiples bellezas yexcelencias esparcidas en rica profusión por sus páginas. Pero tanto su gusto como su criteriodeben recibir la instrucción necesaria para discernir entre los ideales verdaderos y los falsos. Lahonestidad a toda costa, así como la sencillez de la gente del mundo antiguo, hieren muchostontos refinamientos de la gente moderna. Una sensibilidad exagerada halla, a veces, motivospara ruborizarse por algunas expresiones que en las Escrituras aparecen sin la más mínima ideade impureza. En tales casos, el gusto correcto leerá de acuerdo con el verdadero espíritu delescritor y de su época. En la interpretación de la Biblia, en todas partes hallamos que se da por sentado que ha dehacerse uso de la razón. La Biblia viene a nosotros en la forma del lenguaje humano, apela anuestra razón y juicio; invita a la investigación y condena una incredulidad ciega. Debe serinterpretada como cualquier otro volumen, mediante una rígida aplicación de las mismas leyesdel lenguaje y el mismo análisis gramatical. Aun en aquellos pasajes de los que puede decirseque se hallan fuera de los límites a que alcanza la razón, en el reino de la revelación sobrenatural,compete al criterio racional el decir si realmente la revelación de que se trata es sobrenatural. Enasuntos que están más allá del alcance de su visión, puede la razón, con argumentos válidos,explicar su propia incompetencia y por la analogía y diversas sugestiones demostrar que haymuchas cosas que están fuera de su dominio, las que, a pesar de ello, son verdaderas yenteramente justas, ,y deben aceptarse sin disputas. De esta manera la razón misma puede sereficaz para robustecer la fe en lo invisible y eterno. Pero es conveniente que el expositor de la Palabra de Dios cuide de que todos susprincipios y sus procedimientos de raciocinio sean sanos y tengan consistencia propia. No debecolocarse sobre premisas falsas. Debe abstenerse de dilemas que acarrean confusión. Sobre todo,debe evitar el precipitarse a establecer conclusiones faltas del debido apoyo. No debe jamás darpor sentado lo que sea de carácter dudoso o esté en tela de juicio. Todas esas falacias lógicas
  • 6. deben, necesariamente, viciar sus exposiciones y constituirle en un guía peligroso. El empleocorrecto de la razón en la exposición bíblica se hace visible en el proceder cauteloso, en losprincipios sólidos adoptados, en la argumentación firme y concluyente, en la sobriedad delingenio desplegado y en la integridad honesta y llena de consistencia propia mantenida en todaspartes. Semejante ejercicio de la razón siempre se hará recomendable a la conciencia piadosa y alcorazón puro. En adición a las cualidades que hemos mencionado, el intérprete debiera ser "apto paraenseñar" (2 Tim. 2: 24). No sólo debe ser capaz de entender las Escrituras sino también deexponer a otros, en forma vívida y clara, lo que él entiende. Sin esta aptitud, todas sus otras dotesy cualidades de poco o nada le servirán. Por consiguiente, el intérprete debe cultivar un estiloclaro y sencillo, esforzándose en el estudio necesario para extraer la verdad y la fuerza de losoráculos inspirados de manera que los demás los entiendan fácilmente.Cualidades Espirituales Ante todo, el intérprete necesita una disposición para buscar y conocer la verdad. Nadiepuede emprender correctamente el estudio y exposición de lo que pretende ser la revelación deDios, estando su corazón influido por preocupaciones contra tal revelación o sí, aun por instante,vacila en aceptar lo que su conciencia y su criterio reconocen como bueno. El intérprete debetener un deseo sincero de alcanzar el conocimiento de la verdad y de aceptarla cordialmente unavez alcanzada. El amor de la verdad debiera ser ferviente y ardiente, de modo que engendre en elalma entusiasmo por la Palabra de Dios. El exegeta hábil y profundo es aquel cuyo espíritu Diosha tocado y cuya alma está avivada por las revelaciones del cielo. Ese fervor santificado debe serdisciplinado y controlado por una verdadera reverencia. "El temor de Jehová es el principio de lasabiduría". (Proverb. 1: 7). Tiene qué existir un estado devoto de la mente al mismo tiempo queel puro deseo de conocer la verdad. Finalmente, el expositor de la Biblia necesita gozar de unacomunión viva con el Espíritu Santo. Por medio de una profunda experiencia del alma debealcanzar el conocimiento salvador que es en Cristo; y en proporción a la profundidad y plenitudde tal experiencia, conocerá la vida y la paz de la "mente del Espíritu" (Rom. 8: 6) . De modoque quien quiera conocer y explicar a otros "los misterios del “Reino de los cielos" (Mat. 13: 11)debe entrar en bendita comunión con el Santo. Nunca debe dejar de orar (Efes. 1: 17-18) "que elDios del Señor nuestro Jesucristo, el Padre de gloria le dé espíritu de sabiduría y de revelación enel pleno conocimiento de él, alumbrados los ojos de su corazón para que sepa cuál sea laesperanza de su vocación y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, y cuálaquella supereminente grandeza de su poder para con nosotros, los que creemos". *** CAPÍTULO II METODOS DE INTERPRETACION La historia de la exposición bíblica, tal como se la descubre en las obras de los grandesexegetas y críticos, nos muestra los diversos métodos que han prevalecido en varios períodos.Indudablemente, al través de los siglos, el sentido común de los lectores ha aceptado el
  • 7. significado obvio de las principales partes de la Biblia; pues, como lo hace notar Stuart: "Desdeel primer instante en que un ser humano se dirigió a otro, mediante el uso del lenguaje, hasta lahora actual, las leyes esenciales de la interpretación fueron, -y han continuado siéndolo-, unasunto práctico. La persona a quien se hablaba, siempre ha sido un intérprete en cada caso en queha oído y entendido lo que se le decía. Por consiguiente, toda la raza humana es, y siempre hasida, intérprete. Esto es una ley de su naturaleza racional, inteligente y comunicativa". La mayorparte de los métodos de explicación erróneos y absurdos tienen su origen en falsas ideas acercade la Biblia misma. Por una parte hallamos una reverencia supersticiosa por la letra de laEscritura, lo que induce a escudriñar en busca de tesoros de pensamiento escondidos en cadapalabra; por otra parte, los prejuicios y suposiciones hostiles a las Escrituras han engendradométodos de interpretación que pervierten, -y a menudo contradicen-, las declaraciones mas clarasde las Escrituras. Las antiguas exposiciones judaicas del Antiguo Testamento exhiben numerososmétodos absurdos de interpretación. Por ejemplo, las letras de una palabra eran reducidas a suvalor numérico; luego se buscaba alguna otra palabra o declaración que contuviera las mismasletras en otro orden, u -otras letras que sumaran el mismo valor numérico y, halladas, seconsideraban las dos palabras como equivalentes en significado. El valor numérico de las letrasque, en hebreo, componen el nombre "Eliezer", es trescientos dieciocho, igual al número de lossiervos de Abraham (Gén. 14: 14) de lo cual se infería que el mayordomo de Abraham, Eliezer,era tan poderoso solo como los otros trescientos. Y así, por medio de ingeniosas manipulaciones,toda forma gramatical rara, todo caso de pleonasmo o de elipsis, o el empleo de cualquierpartícula aparentemente superflua, se la hacía contribuir algún significado notable. Es fácil verque métodos tan caprichosos necesariamente tenían que envolver la exposición de las Escriturasen la mayor confusión. Y sin embargo, los eruditos rabinos que tales métodos empleaban buscaban por estosmedios demostrar las múltiples excelencias y sabiduría de sus libros sagrados. Así que el estudiode las antiguas exégesis judías es de muy poco valor para dar con el verdadero significado de lasEscrituras. Los métodos de procedimiento son fantásticos y arbitrarios y alientan el hábitopernicioso de escudriñar los oráculos de Dios con objetos que sólo tiene en vista el satisfacercuriosidades insanas. Pero para ilustrar antiguas opiniones judías, especialmente para laelucidación de ciertas doctrinas y costumbres -y, a veces, para la crítica del texto hebreo- loscomentarios de los rabinos pueden ser de mucha utilidad. El método alegórico de interpretación obtuvo prominencia, desde temprano, entre losjudíos de Alejandría. Generalmente se atribuye su origen a la mezcla de la filosofía griega con lasconcepciones bíblicas acerca de Dios. Muchas de las teofanías y de los antropomorfismos delAntiguo Testamento repugnaban a las mentes filosóficas; de allí el esfuerzo por descubrir detrásde la forma exterior una sustancia interna de verdad. A menudo se trataron las narracionesbíblicas como los mitos griegos, explicándolas, ora como una incorporación histórica, ora comouna incorporación enigmática de las lecciones morales y religiosas. El representante másdistinguido de la interpretación alegórica judía, fue Filón, de Alejandría, y un mal ejemplo de susalegorizaciones se halla en las siguientes observaciones acerca de los ríos del Edén (Gén2:10-14). Dice Filón: Con estas palabras Moisés se propone bosquejar las actitudes particulares. Y tambiénellas son cuatro en número: prudencia, templanza, valor y justicia. Ahora bien, el río mayor, delcual fluyen los cuatro ramales, es la virtud genérica, a la que ya hemos llamado bondad; y loscuatro ramales son el mismo número de virtudes. La virtud genérica, por consiguiente, deriva su
  • 8. principio del Edén, que es la sabiduría de Dios, la que se regocija y alegra y triunfa, deleitándosey honrándose en una sola cosa, su Padre, Dios. Y las cuatro virtudes particulares son ramas de lavirtud genérica, la cual, como un río, baña todas las buenas acciones de cada una, con unaabundante corriente de beneficios". Alegorías análogas abundan en las primitivos padres cristianos. Así vemos que Clementede Alejandría, comentando sobre la prohibición mosaica de comer el cerdo, el halcón, el águila yel cuervo, hace la siguiente observación: "El cerdo es el emblema de la codicia voluptuosa ysucia, de alimento... El águila indica latrocinio, el halcón injusticia y el cuervo voracidad".Acerca de Éxodo 15: 1, "Jehová se ha magnificado... echando en la mar al caballo y su jinete".Clemente observa: "Al efecto brutal y con muchos miembros, la codicia, con el jinete montado,que da las riendas a los placeres, lo lanza al mar, -arrojándolos a los desórdenes del mundo". Asítambién Platón, en su libro acerca del alma (Timaeus), dice que "el cochero y el caballo quedispararon- (la parte irracional, que se divide en dos, en cólera y en concupiscencia)- caen; demodo que el mito da a entender que fue por medio de la lascivia de los corceles que Phaethon fuearrojada".- El método alegórico de interpretación se basa en una profunda reverencia por lasEscrituras y un deseo de exhibir sus múltiples profundidades de sabiduría. Pero se notaráinmediatamente que su costumbre es desatender el significado común de las palabras y dar alas atoda clase de ideas fantásticas. No extrae el significado legítimo del lenguaje del autor sino queintroduce en él todo lo que al capricho o fantasía del intérprete se le ocurre. Como sistema, pues,se coloca fuera de todos los principios y leyes bien definidos. En bastante estrecha alianza con la Interpretación Alegórica hallamos a la Mística, segúnla cual deben buscarse múltiples profundidades y matices de significado en cada palabra de laBiblia. Por lo tanto los interpretes alegóricos, muy naturalmente, caen en muchas cosas que de-ben clasificarse con las teorías místicas. Clemente de Alejandría sostenía que las leyes de Moiséscontienen un cuádruplo significado, el natural, el místico, el moral y el profético. Orígenessostenía que como la naturaleza humana consiste en cuerpo, alma y espíritu, así también lasEscrituras tienen un correspondiente triple sentido: el corporal o literal, el psíquico o moral y elespíritu, al que él, más tarde distingue como alegórico, tropológico y anagógico. En la primeraparte del siglo IX, el erudito Rhabanus Maurus recomendaba cuatro métodos de exposición, elhistórico, el alegórico, el anagógico y el tropológico. Observa él: "Por medio de éstos, la madre Sabiduría alimenta los hijos de su adopción. A los jóvenesy los de tierna edad concede bebida, en la leche de la historia; a los que se han aprovechado de lafe, alimento en el pan de la alegoría; a los buenos, a los que luchan esforzándose en buenasobras, les da una porción que satisface en el rico nutrimento de la tropología. A aquellos, en fin,que se han elevado sobre el nivel común de la humanidad, por medio de un menosprecio de lascosas terrenas y han avanzado a lo más elevado por medio de deseas celestiales, les da la sobriaembriaguez de la contemplación teórica en el vino de la anagogía... La Historia, que narraejemplos de hombres perfectos, excita al lector a imitar la santidad de ellos; la alegoría lo excitaa conocer la verdad en la revelación de la fe; la tropología lo alienta al amor a la virtud por elmejoramiento de la moral; y la anagogía promueve los deseos de felicidad eterna por larevelación de goces eternos... Puesto que parece- que mediante estos cuatro modos deentendimiento las Escrituras descubren todas las cosas secretas que hay en ellas, debiéramosconsidera cuándo deben ser entendidas según uno de esos modos; según los cuatro juntos". Entre los intérpretes místicos podemos colocar también al famoso EmmanuelSwedenborg, quien sostenía la existencia de un triple sentido de las Escrituras, de acuerdo con lo
  • 9. que él titulaba "la Ciencia de las Correspondencias". Así como hay tres cielos, el bajo, el medio yel superior, así hay tres sentidos en la Palabra: el natural o literal, el espiritual y el celestial. Diceél: "La Palabra en su letra, es como una alhajera, donde vemos, en orden, piedras preciosas,perlas y diademas; y cuando un hombre aprecia la Palabra santa y la lee para provecho de suvida, los pensamientos de su mente son, comparativamente, como quien tiene en sus manossemejante mueble y lo envía hacia el cielo; y en su ascensión se abre y las cosas preciosas que enél hay llegan a los ángeles, quienes se deleitan profundamente al verlas y examinarlas. Estedeleite de los ángeles se comunica al hombre y forma consorcio y también una comunicación depercepciones". Explica el mandamiento: "No matarás" (Ex. 20 13), primeramente en su sentido natural,como prohibiendo el asesinato y también el acariciar pensamientos de odio y de venganza; ensegundo lugar, en sentido espiritual, como prohibiendo "portarse como diablo y destruir el almade un hombre"; y, en tercer lugar, en el sentido celestial los ángeles entienden por matar, elaborrecer al Señor y la Palabra. Algo semejante al místico es el modo de exposición Pietista, según el cual el intérpretepretende ser guiado por "una luz interna", recibida como "una unción del Santo" (1 Juan 2: 20) .Las reglas de la gramática y el significado y el uso común se abandonan, sosteniéndose que laLuz interna del Espíritu es el Revelador permanente e infalible. Algunos de los últimos pietistasde Alemania, así como los cuáqueros de Inglaterra y de Norte América, se han dado,especialmente, a esta manera de manejar las Escrituras. Naturalmente, debiera suponerse queesta santa luz interna nunca se contradiría ni guiaría a sus seguidores a diversas exposiciones deun mismo texto, pero las interpretaciones divergentes e irreconciliables prevalecientes entre losadherentes de este sistema demuestran que la tal "luz interna" no merece confianza: Como lossistemas alegórico y místico, de interpretación, el Pietismo admite la santidad de las Escrituras ybusca en ellas lecciones de vida eterna, pero en cuanto a principios y reglas de exégesis es másilegal e irracional. El alegorista profesa seguir ciertas analogías y correspondencias pero elcuáquero pietista es ley para sí mismo, de modo que su propio sentimiento o fantasía subjetivoses lo que pone fin a toda controversia. El se establece como un nuevo oráculo, y en tanto queprofesa seguir la palabra escrita de Dios, establece su propio dicho como otra revelación. Es muynatural que semejante proceder nunca se podrá recomendar al sentido común ni al juicioracional. Un método de exposición que debe su origen al famoso J. S. Semler, padre de la escueladestructiva del Racionalismo Alemán, es conocido con el nombre de Teoría del Acomodamiento.Según ella, las enseñanzas bíblicas acerca de los milagros, el sacrificio vicario y expiatorio, laresurrección, el juicio eterno y la existencia de ángeles y demonios, deben considerarse comoacomodamientos a las ideas supersticiosas, las preocupaciones y la ignorancia de la época. Deesta manera se hacía a un lado todo lo sobrenatural. Semler se obstinó en la idea de que debemosdistinguir entre religión y teología y entre la piedad personal y la enseñanza pública de la Iglesia. Rechazó la doctrina de la inspiración divina de las Escrituras y sostuvo que como elAntiguo Testamento fue escrito para los judíos, cuyas ideas religiosas eran estrechas y erradas,no podemos aceptar sus enseñanzas como una regla general de fe. Sostenía él que el Evangeliosegún Mateo fue preparado para judíos que estaban fuera de Palestina, así como el de Juan fuéescrito para cristianos saturados, en mayor o menor grado, de cultura griega. Pablo, al principio,se adaptó a las modalidades judías de pensamiento con la esperanza de atraer al Cristianismo amuchos de sus compatriotas; pero, fracasando en su propósito, se volvió a los gentiles y alcanzó
  • 10. gran distinción al presentar el Cristianismo como una religión para todos los hombres. Porconsiguiente, los diferentes libros que componen las Escrituras habían tenido por objeto,únicamente, servir a una necesidad del momento y muchas de sus declaraciones pueden, sinmayores trámites, hacerse a un lado como falsas. La objeción fatal para este método de interpretación es que, necesariamente, impugnan laveracidad y el honor de los escritores sagrados y aun el del mismo Hijo de Dios, pues losrepresenta a todos en connivencia para disimular tos errores y la ignorancia del pueblo y paraconfirmarles a ellos y a todos los lectores de la Biblia en tales ignorancias y error. Admitirsemejante principio en nuestras exposiciones de la Biblia significaría desprendernos de nuestrasanclas y dejarnos llevar, mar afuera, por sobre las revueltas aguas de la conjetura y laincertidumbre. Aunque sea de paso, debemos mencionar lo que generalmente se llama la InterpretaciónMoral, y que debe su origen al célebre filósofo Kant. La prominencia que da a la razón pura y alidealismo mantenido en su sistema metafísico, conducen, naturalmente, a la práctica de hacerinclinar las Escrituras a las exigencias preconcebidas de la razón porque aunque toda la Escriturasea dada por inspiración de Dios, tiene por su valor y propósito prácticos la mejora moral delhombre. De aquí que cuando del sentido literal e histórico de un pasaje no pueda extraerseninguna lección moral provechosa que se recomiende a la razón práctica, estamos en libertad dehacerla a un lado y de dar a las palabras un significado compatible con la religión de la razón. Sesostiene que tales exposiciones no deben ser acusadas de faltas de sinceridad, por cuanto no debepresentárselas como el significado estricto de los sagrados escritores sino, únicamente, como unsignificado que ellos, probablemente, pudieron haber intentado dar. El único valor real de lasEscrituras es ilustrar y confirmar la religión de la razón. Fácil es ver que semejante sistema de interpretación, que públicamente desconoce elsentido gramatical e histórico de la Biblia, no puede tener reglas dignas de confianza oconsistentes. A1 igual que los métodos místico y alegórico, deja todo librado a la fe o a lafantasía del intérprete. Tan expuestos a la objeción y a la crítica son todos esos métodos de interpretación que nohay por qué sorprenderse si los vemos reemplazados por otros extremos. De todas las teoríasracionalistas, la Naturalista es la más violenta y radical. Una aplicación rígida de esta teoría lahallamos en el Comentario del Nuevo Testamento, por Paulus, en el que se sostiene que el criticobíblico debiera siempre hacer distinción entre lo que son hechos y lo que son meras opiniones.Acepta la verdad histórica de las narraciones de los evangelios pero sostiene que la manera deexplicarlas es asunto de opinión. Rechaza toda agencia sobrenatural en los asuntos humanos yexplica los milagros de Jesús ora coma actos de bondad, ora como demostraciones de periciamedica, o como ilustraciones de sagacidad y tacto personales, registrados en la narración de unamanera característica de la época y de las opiniones de los diversos escritores. El caminar deJesús sobre las aguas, era, simplemente, una caminata por la playa; el bote estuvo todo el tiempotan cerca de la orilla, que cuando Pedro saltó al agua, Jesús pudo alcanzarle y salvarle desde laplaya. La excitación fue tan grande y tan profunda la impresión sobre los discípulos, que lespareció que Jesús, milagrosamente, había caminado sobre las aguas e ido en su auxilio. El milagro aparente de alimentar a cinco mil personas con cinco panes, se realizó,sencillamente, por el ejemplo que Jesús ordenó a sus discípulos que dieran, de distribuir a los queles rodeaban de las pocas provisiones que tenían. Este ejemplo fue pronto seguido por otrosgrupas T se halló que había comida más que suficiente para todos. Lázaro no murió realmente;sufrió un desmayo y se le creyó muerto. Jesús sospechó estas cosas y, llegando a la tumba en el
  • 11. momento oportuno, halló confirmada su suposición; y su sabiduría y poder, en este caso,hicieron una impresión profunda y duradera. Se vio inmediatamente que este estilo de exposición anulaba las leyes racionales dellenguaje humano al mismo tiempo que minaba la credibilidad de toda la Historia. Por otra parteexponía los libros sagrados a toda clase de sátiras. Sólo por muy corto tiempo despertó algúninterés. El Método Naturalista de interpretación fue seguido por el Mítico. Su más distinguidorepresentante fue David Federico Strauss, cuya "Vida de Jesús", publicada primeramente en1835, creó profunda sensación en el mundo cristiana. La teoría mítica, tal como Strauss ladesarrolló y la aplicó rígidamente, era una aplicación lógica y consistente que se hacía a laexposición bíblica dé la doctrina de Hegel (panteísta) de que la idea de Dios y del absoluto nobrota milagrosamente ni se revela en el individuo, sino que se desarrolla en la conciencia de lahumanidad. Según Strauss, la idea mesiánica se desarrolló gradualmente en las expectativas yanhelos de la Nación Judía y en la época en que Jesús apareció ella estaba alcanzando sucompleta madurez. El Cristo había de surgir de la línea de David, nacer en Bethlehem, ser unprofeta semejante a Moisés y hablar palabras de infalible sabiduría. Su época había de estar llenade señales y maravillas. Se abrirían los ojos de los ciegos, se destaparían los oídos de los sordosy las lenguas de los mudos cantarían. Entre estas esperanzas y expectativas apareció Jesús, unisraelita de notable belleza y fuerza de carácter, quien, por su excelencia y sabia conducta hizouna poderosa impresión sobre sus amigos y allegados. Después de su fallecimiento. susdiscípulos no sólo cedieron a la convicción de que debió resucitar de entre los muertos sino queempezaron a asociarse con todos sus ideales mesiánicos. El argumento de ellos era: "Tales ytales cosas deben haber pertenecido a Cristo: Jesús era el Cristo; por consiguiente, tales y talescosas le acontecieron". La visita de los sabios del Oriente fué sugerida por la profecía de Balaamacerca de la "estrella de Jacob" (Núm. 24: 17). La huída de la santa familia a Egipto fué sacadade la huida de Moisés a Madian y la masacre de los niños de Bethlehem, de la orden del faraónque ordenó destruir todos los varoncitos que nacieran a los israelitas en Egipto. La alimentaciónmilagrosa de los cinco mil, con unos cuantos panes, fue un arreglo de la historia del manátomada del A. Testamento. La transfiguración en el Monte se tomó de los relatos acerca deMoisés y de Elías en el Monte de Dios. En fin, Cristo no instituyó la Iglesia Cristiana ni envió suEvangelio a los pueblos según lo relata el N. Testamento; antes bien, el Cristo de los evangeliosfue la creación mítica de la Iglesia primitiva. Unos adoradores entusiastas revistieron la memoriade aquel hombre, Jesús, con todo lo que pudiera engrandecer su nombre y su carácter como elMesías del mundo. Pera el análisis crítico debe determinar lo que es hecho y lo que es ficción. Aveces puede ser imposible trazar la línea divisoria. Entre los rasgos mediante los cuales debemos distinguir el mito, Strauss da los siguienteejemplos: Una narración no es histórica (1) cuando sus declaraciones son irreconciliables con lasleyes conocidas y universales que; rigen el curso de los acontecimientos; (2) cuando es incon-secuente consigo misma o con otros relatos de la misma cosa; (3) cuando los actores conversanpoéticamente o en discurso de elevado lenguaje, inadecuado a su educación y posición; (4)cuando la sustancia esencial, lo fundamental de un asunto de que se da cuenta, es inconcebible ensí mismo o se halla en notable armonía con alguna idea mesiánica de los judíos de aquella época.No es necesario que entremos en una exposición detallada de las falacias de esta teoría mítica.Basta el observar, sobre las cuatro reglas enumeradas, que la primera niega, dogmáticamente, laposibilidad del milagro; la segunda (especialmente en manos de Strauss) supone, virtualmente,que cuando dos relatos difieren entre sí, ambos deben ser falsos. La tercera carece de valor
  • 12. mientras no se demuestre claramente, en cada caso, lo que es apropiado o conveniente y lo queno lo es; y en cuanto a la cuarta, si se la reduce a último análisis, resulta simplemente unaapelación a las nociones subjetivas que uno posea. A estas consideraciones debe añadirse elhecho de que el Jesús que los evangelios nos describen es sumamente distinto del concepto judíode su época, acerca del Mesías. Es demasiado perfecto y maravilloso para ser el producto de lafantasía humana. Los mitos sólo surgen en épocas no históricas y eso, largo tiempo después de lapersona o acontecimiento que representan; en tanto que Jesús vivió T realizó sus maravillosasobras en el período más crítico de la civilización griega y de la romana. Por otra parte los escritosdel N. Testamento se publicaron demasiado pronto, después de la aparición actual de Jesús, loque impide la incorporación de semejante desarrollo mítico como Strauss pretende. Esforzándosepor demostrar de qué manera la Iglesia, espontáneamente, originó al Cristo de los evangelios,toda esta teoría nos deja a obscuras, sin mostrarnos causa o explicación suficiente del origen dela Iglesia y del Cristianismo mismo. La interpretación mítica no ha tenido aceptación entre losestudiantes cristianos y tiene muy pocos adeptos en la época actual. Los cuatro métodos de interpretación últimamente mencionados pueden, a una, serdesignados como racionalistas; pero bajo este nombre caben también otros que armonizan con lateoría naturalista, la mítica, la moral y la acomodativa, en cuanto a negar el elemento sobre.natural de la Biblia. Los métodos peculiares por medio de los cuales los señores F. C. Baur,Renán, Schenkel y otros críticos racionalistas, han tratado de retratar la vida de Jesús y deexplicar el origen de los evangelios, de los Actos y de las Epístolas, frecuentemente envuelvenprincipios igualmente peculiares de interpretación. Siga embargo, todos estos escritores procedencon suposiciones que, de hecho, dan por sentado lo que está en discusión entre naturalistas ysuper-naturalistas. Pero todos difieren entre sí notablemente. Baur rechaza la teoría mítica deStrauss y halla en los partidos petrino y paulino de la Iglesia Primitiva el origen de muchos de losescritos neotestamentarios. Estos partidos o facciones surgieron con motivo de la abolición deceremoniales del A. Testamento y del rito de la circuncisión. A los Actos de los Apóstoles losconsidera como el monumento de pacificación entre estos partidos rivales, efectuada en laprimera parte del siglo segundo. Representa al libro, en su mayor parte, como una ficción, en lacual su autor, discípulo de Pablo, representa a Pedro como el primero en predicar a los gentiles, ya Pablo como conformándose a diversas costumbres judías, asegurándose, en tal forma, unareconciliación entre los cristianos petrinos y paulinos. Por su parte, Renán sostiene una teoríalegendaria acerca del origen de los evangelios y atribuye los milagros de Jesús, al igual que lasmaravillas de los santos medioevales, en parte a la ciega adoración y al entusiasmo de susadeptos y, en parte, al fraude piadoso. Schenkel trata de hacer inteligibles la vida y el carácter deCristo despojándolo de lo divino y milagroso y presentándonos simplemente a un hombre. Es justo hacer notar que todas estas teorías racionalistas se destruyen una a la otra.Strauss le pinchó el parche al método naturalista de Paulus y Baur demostró que la teoría míticade Strauss es insostenible. Renán se pronuncia contra las teorías de Baur y demuestra lo ma-nifiesto del fraude de pretender que las facciones petrina y paulina sean la explicación del origende los libros del N. Testamento, a la vez que esos libros expliquen lo de las facciones. El propiométodo de crítica, de Renán, parece ser completamente sin ley, y sus observaciones llenas deligereza y capciosas han hecho que muchos de sus lectores le consideren falto de toda convicciónseria o sagrada y como hombre listo para emplear cualquiera clase de medios con tal de lograr sufin. Lo vemos continuamente introduciendo en las Escrituras sus propias ideas y haciendo decir asus escritores lo que, probablemente, jamás soñaron. Por ejemplo, supone que el hombre rico fueal lugar de sufrimiento porque era rico y que Lázaro fue glorificado a causa de su extrema
  • 13. pobreza. Muchas de sus interpretaciones se basan en las suposiciones más insostenibles y sonindignas de tomarlas en serio para refutarlas. El resultado lógico está mucho más allá de suexégesis, en las cuestiones fundamentales de un Dios personal y de una providenciapredominante. El desarrollo de la filosofía especulativa por medio de Kant, Jacobi, Herbart, Fichte,Schelling y Hegel ha ejercido un influjo profundo sobre las mentes críticas de Alemania y haafectado el estilo y métodos exegéticos de muchos de los grandes estudiantes bíblicos del sigloXIX. Esta filosofía ha tendido a hacer intensamente subjetiva la mente alemana y ha impulsado ano pocos teólogos a mirar tanto la Historia como las doctrinas en relación con alguna teoríapreconcebida, más bien que en sus aspectos prácticos sobre la vida humana. Así vemos que losmétodos críticos de Reuss, Kuenen y Wellhausen, en su tratamiento de la literatura del A.Testamento parecen basados, no tanto en un examen ingenuo de todo el contenido de los librossagrados de Israel, como sobre la aplicación de la filosofía de la historia humana a los libros. Unestudio desapasionado de las obras de estos críticos induce a creer que .los argumentosdetallados con que pretenden sostener sus posiciones, no son los verdaderos pasos del caminoandado para alcanzar sus primeras conclusiones. Los varios ataques a la autoridad mosaica delPentateuco se ve claramente que ha sido una sucesión de arreglos. Una teoría crítica ha dadolugar a otra como en los ataques a la credulidad de los evangelios; y los métodos empleados sonespecialmente de la naturaleza de un alegato especial para mantener una teoría preconcebida.Reuss, en el prefacio de su gran obra acerca de la Historia de las Escrituras Judías nos dice quesu punto de vista no es el de historia bíblica sino uno inferido de la comparación de los códigoslegales y comenzando con una "intuición" él se propuso "hallar el hilo de Ariadna que guiasefuera del laberinto de las hipótesis corrientes acerca del origen de los libros mosaicos y otroslibros del A. Testamento, a la luz de un curso psicológicamente inteligible de desarrollo para elpueblo israelita". Por consiguiente, su procedimiento es una tentativa ingeniosa para hacer que sufilosofía de la historia en general explique los registros de la historia de Israel; y, lejos deinterpretar de acuerdo con principios legítimos los registros escritos, él los re-arregla de acuerdocon su fantasía y, de hecho, fabrica una nueva historia notablemente inconsistente con elsignificado obvio de los antiguos registros. Los ataques escépticos y los racionalistas contra las Escrituras han hecho surgir unmétodo de interpretación que podemos llamar apologético. Se propone defender, a toda costa, laautenticidad, genuinidad y credibilidad del sagrado canon, y sus puntos de vista y métodos sontan semejantes al de la Exposición Dogmática de la Biblia, que presentamos los dos juntos. Lafase más criticable de restos métodos es que ellos, de hecho, parten con el objeto ostensible desostener una hipótesis preconcebida. La hipótesis puede ser correcta, pero ese procedimientosiempre está expuesto a conducirnos al error. Trata constantemente de descubrir deseados significados en las palabras y de desconocerel objeto y propósito general del escritor. Hay casos en los que está bien que se adopte unahipótesis y se la emplee como un medio de investigación; pero en todos esos casos la hipótesissólo se adopta tentativamente, no la afirma dogmáticamente. En la exposición de la Biblia, la apología y el dogma tienen su puesto legítimo. Lacorrecta apología defiende los libros sagrados contra la crítica desenfrenada o capciosa ypresenta sus derechos a ser considerados como la revelación de Dios. Pero esto sólo puede hacerse siguiendo métodos racionales y por medio del uso de unalógica convincente. Así también las Escrituras son provechosas para el dogma, pero es necesariaque se demuestre que el dogma es una enseñanza legítima de las Escrituras y no una simple idea
  • 14. tradicional que nuestras preocupaciones quieren añadir a las Escrituras. El exterminio de loscananeos, la poligamia de los santos del A. Testamento y la complicidad de éstos en el asunto dela esclavitud, son sucesos susceptibles de explicaciones racionales y, en tal sentido, de unaapología correcta. El apologista correcto no tratará de justificar las crueldades de las antiguasguerras ni sostendrá que Israel tenía derechos legales sobre Canaán, ni juzgará necesariodefender la práctica de la poligamia o de la esclavitud por hombres eminentes del A. Testamento.Lo que hará será dejar los hechos y declaraciones tales como aparecen en su propia luz pero losguardará contra falsas inferencias y conclusiones temerarias. De la misma manera, las doctrinasde la Trinidad, de la divinidad de Jesucristo, la personalidad del Espíritu Santo, la expiaciónvicaria, la justificación, la regeneración, la santificación y la resurrección están firmementebasadas en las Escrituras; pero cuán anticientíficos y cuán censurables son muchos de losmétodos por medio de los cuales se han mantenido estas y algunas otras doctrinas. Cuando unteólogo adopta el punto de vista de un credo eclesiástico y desde esa posición, con aire depolemista, procede a buscar textos bíblicos aislados, favorables a sí mismo o desfavorables a suadversario, es más que probable que se exceda. Su credo podrá ser tan verdadero como la mismaBiblia, pero su método es reprensible. Como ejemplo de lo que decimos, ahí están las disputas deLutero y Zwinglio acerca de la consubstanciación. Léase también la literatura polemista de lascontroversias antinomianas, calvinistas y sacramentalistas. Se revuelve toda la Biblia tratándolascomo si ella fuese una colección atómica de textos de prueba dogmática. ¡Cuán difícil es, aun enel día de hoy, para el teólogo y polemista, el conceder que el verso 7 del capítulo 5 de 1ª Juan,sea espurio! Es menester recordar que ninguna apología es sana ni ninguna doctrina segura, sidescansan sobre métodos faltos de crítica o si proceden de suposiciones dogmáticas. Semejantesprocedimientos no son exposiciones sino imposiciones. Por otra parte, el hábito de tratar conmenosprecio las opiniones de los demás, o de declarar lo que un pasaje dado debe significar y loque de ninguna manera puede significar, no es cosa que pueda captarse la confianza de hombresestudiosos que piensan por sí mismos. Hengstenberg y Ewald representaron dos extremosopuestos de opinión: pero el dogmatismo imperioso y ofensivo de sus escritos ha restado muchoal influjo de sus contribuciones a la literatura bíblica, contribuciones de grandísimo valor, a nohaber sido por ese defecto. Distinguiéndose de todos los métodos de interpretación mencionados podemos referirnosel Histórico-Gramático como el método que más se recomienda al criterio y a la conciencia delos estudiantes cristianos. Su principio fundamental consiste en conseguir de las Escriturasmismas el significado preciso que los escritores quisieron dar. Ese método aplica a los librossagrados los mismos principios, el mismo proceso gramatical y el mismo proceso de sentidocomún y de razón que aplicamos a otros libros. El exegeta histórico-gramático dotado de conve-nientes cualidades intelectuales, educacionales y morales, aceptará las demandas de la Biblia sinprejuicios o prevenciones; y sin ambición alguna de demostrarlas como verdaderas o falsasinvestigará el lenguaje y tendencias de cada libro con toda independencia y sin temor de ningunaclase; se posesionará del idioma del escritor, del dialecto especial que hablaba, así como de suestilo y manera peculiar de expresión; averiguará las circunstancias en que escribió, las manerasy costumbres de su época y el motivo u objeto que tuvo en vista al escribir. Tiene el derecho desuponer que ningún autor en su sano juicio será, a sabiendas, inconsecuente consigo mismo nitratará de extraviar o de engañar a sus lectores. ***
  • 15. CAPÍTULO III LA HERMENÉUTICA EN GENERAL En la base de todo escrito inteligible se hallan ciertos principios generales depensamiento y de lenguaje. Cuando una mente racional desea comunicar su pensamiento a otra,se vale, para ello, de ciertos medios convencionales de comunicación que se suponencomprensibles para ambas. Las palabras de significado y uso definido sirven a este propósito entodos los idiomas; por consiguiente, si uno entiende los pensamientos escritos de otros, debe co-nocer el significado y uso de sus palabras. En general, sostenemos que la Biblia, como cuerpo literario, debe interpretarse comotodos los demás libros. Tanto a los escritores de sus varias partes, como a quienes asumen laresponsabilidad de explicar lo que aquellos escribieron, debemos suponerlos en armonía con lasoperaciones lógicas de la mente humana. El objeto primordial que un autor se propone alescribir, es que se le escudriñe diligentemente, porque con frecuencia acontece que a la luz de supropósito principal se entienden más claramente los detalles de su composición. Junto con elobjeto de un libro debe estudiarse también la forma de su estructura, así como debe discernirse larelación lógica de sus varias partes. Una comparación amplia de todos los libros relacionadosentre si, o de pasajes similares de escritura, es de sumo valor; de ahí que, con frecuencia, lacomparación de un pasaje con otro sea suficiente para aclararlo todo. Especialmente importantepara el exegeta es el transportarse mentalmente a la época de un escritor antiguo, estudiar lascircunstancias que le rodeaban al escribir y, entonces, mirar al mundo desde el punto de vista delescritor. Estos principios generales son igualmente aplicables a la interpretación de la Biblia comoa todos los demás libros y, con mucha propiedad se les designa con el nombre de HermenéuticaGeneral. Tales principios son de la naturaleza de las doctrinas fundamentales y de alcanceamplio; para el intérprete práctico se transforman en otras tantas máximas, postulados y reglasfijas. Los tiene en su mente como axiomas y con consistencia uniforme los aplica en todas susexposiciones. Porque es evidente que la admisión de un falso principio en el método de unintérprete es suficiente para viciar todo su proceso exegético. Y cuando hallamos, por ejemplo,que en la interpretación de ciertas partes de las Escrituras no hay dos intérpretes de toda unamisma clase, que concuerden, tenemos buenos motivos para suponer que algún error fatal andaescondido en sus principios de interpretación. Es bien seguro que los escritores bíblicos notuvieron el propósito ni el deseo de ser mal entendidos. Ni tampoco es razonable suponer que lasSantas Escrituras, dadas por inspiración de Dios, tengan la naturaleza de un enigma a fin deejercitar la ingenuidad del lector. Por consiguiente, debe esperarse que los sanos principios dehermenéutica sirvan de elementos de seguridad y de satisfacción en el Estudio de la Palabra deDios. Ya hemos definido el método histórico-gramático de interpretación, distinguiéndolo delalegórico, del místico, del naturalista y de otras que han prevalecido más o menos. El sentido histórico-gramático de un escritor es una interpretación de su lenguaje, talcomo las leyes de la gramática y los hechos de la historia lo exigen. No se preparó un lenguajenuevo para los autores de las Escrituras; ellos se conformaron al lenguaje corriente del país y dela época. De otra manera sus composiciones hubiesen sido ininteligibles. El revestimiento o arreglo de las ideas en las mentes de los escritores bíblicos se originóen el carácter de las épocas, el país, el lugar y la educación en que a cada uno tocó actuar. Por
  • 16. eso, a fin de determinar sus modismos peculiares de expresión, nos es necesario conocer aquellasinstituciones e influencias por las cuales se formaron. o fueron afectados: Es necesario queprestemos atención a las definiciones y construcciones que un autor da a sus propios términos yjamás pensar que intenta contradecirse o confundir a sus lectores. También debe estudiarse eltexto, así como la conexión de ideas, a fin de entender el asunto general, el plan y el propósitodel escritor. Pero muy especialmente es necesario determinar la correcta construcción gramaticalde las frases. El sujeto, el predicado y las cláusulas subordinadas deben analizarse cui-dadosamente y todo el documento, libro o epístola, tiene que ser considerado, en cuanto seaposible, desde el punto de vista histórico del autor. Un principio fundamental de la exposición histórico gramatical es que las palabras osentencias no pueden tener más que un solo significado en una misma conexión. En el instanteen que descuidamos este principio nos lanzamos a un torbellino de inseguridad y de conjeturas.Es asunto comúnmente aceptado por el sentido común que, a menos que uno se propongaproducir enigmas, siempre hablará de tal manera que lo que dice resulte lo más claro que seaposible al que escucha o lee. Por ese motivo, aquel significado de una frase que más pronta ynaturalmente se le ocurra al que lee o escucha, es, por regla general, el que debe recibirse comoel verdadero significado, -ese y ningún otro. Por ejemplo, tómese el relato de Daniel y sus trescompañeros, tal como aparece en el primer capítulo del libro de Daniel. El niño más sencilloentiende fácilmente el significado. No puede caber duda alguna en cuanto al intento general delas palabras de ese capítulo y de que el escritor se propuso informar a sus lectores, de un modoparticular, la manera cómo Dios honró a aquellos jóvenes a causa de su abstinencia y de suresolución de no contaminarse con las comidas y bebidas que el rey les había asignado. Lomismo puede decirse de las vidas de los patriarcas, tales como aparecen en el libro del Génesis y,en realidad, de cualquiera de las narraciones históricas de la Biblia. Deben ser aceptadas comoun registro de hechos, registro digno de confianza. Este principio es válido, con la misma fuerza, en las narraciones de acontecimientosmilagrosos; porque los milagros de la Biblia se registran como hechos, acontecimientos reales,presenciados por pocos o muchos testigos, según los casos, y los escritores no sugieren ni la másremota indicación de que sus declaraciones contengan nada más que verdad sencilla y literal.Así, por ejemplo, en Josué 5:13 a 6:5, se nos dice que se apareció a Josué un« hombre, con unaespada en la mano, anunciándose como príncipe de los ejércitos de Jehová" (v. 14) y dandoinstrucciones para la captura de Jericó. Es posible que aquello pudo ocurrir en un sueño.También pudo ser una visión sin estar dormido Josué. Pudo ser cualquiera de estas dos cosas, sinduda; pero semejante suposición no se halla en estricta armonía con los hechos, puesto queenvolvería también la suposición de que Josué soñó que cayó sobre su rostro y que quitó loszapatos de sus pies, así como que miró y escuchó. Las revelaciones de Jehová suelen venir pormedio de visiones y ensueños (Núm. 12:6) pero la interpretación más sencilla de este pasaje esque el ángel de Jehová apareció abiertamente a Josué y que las ocurrencias que se refieren fuerontodos actos externos y reales, más bien que visiones o ensueños. El relato tan sencillo como triste de la ofrenda de la hija de Jefté (Jueces 11:30-40) hasido pervertido, haciendo decir al relato que Jefté consagró su hija a perpetua virginidad-interpretación surgida a priori de la suposición de que un juez de Israel tenía que saber que lossacrificios humanos eran abominables a Jehová. Pero nadie se atreve a poner en duda el hecho deque él hizo la promesa de ofrecer un holocausto, -y es decir, quemar sobre el altar-, a cualquieraque le saliere a recibir, en las puertas de su casa, al volver él (v. 31) . Apenas puede imaginarseque el guerrero estuviese pensando que una vaca, una oveja o una cabra le saldrían al encuentro
  • 17. al llegar a su casa. Menos aún hubiese pensado en un perro u otro animal inmundo. La espantosasolemnidad y tremenda fuerza de su voto aparecen, más bien, en el pensamiento de que nopensaba en ninguna ofrenda ordinaria sino en una víctima a tomarse de entre los habitantes de sucasa. Pero, indudablemente, poco pensó que de todos los que le rodeaban -sirvientes, mancebos,doncellas-, su hija, e hija única de su amor, había de ser la primera en salirle al encuentro. ¡Deahí su angustia! Pero la niña aceptó su Posición con sublime heroísmo. Pidió dos meses de vidaen los cuales llorar su virginidad, única cosa que para ella parecía obscurecer el pensamiento dela muerte. Morir soltera -o sin hijos era el aguijón de la muerte para toda mujer hebrea yespecialmente para quien era una princesa en Israel. Quitad la amargura de ese pensamiento ypara la hija de Jefté era cosa sublime, envidiable el "morir por Dios, su patria y su señor". Los relatos de la resurrección de Jesús no admiten explicación racional fuera del simplesentido histórico-gramatical en que la Iglesia Cristiana siempre los ha comprendido. La teoríanaturalista y la mística, al aplicarse a este milagro de los milagros, se desmoronan por completo.Las discrepancias que se alegan entre los relatos de los diversos evangelistas, en vez de restaralgo a la veracidad de sus relatos, al examinárseles mejor se convierten en evidenciasconfirmatorias de la exactitud y lo digno de crédito de sus declaraciones. Si los relatos del N.Testamento merecen algún crédito, los siguientes hechos son evidentes: (1) Jesús predijo supropia muerte y resurrección, pero sus discípulos no le entendían claramente mientras leshablaba, de modo que no aceptaron por completo sus declaraciones al respecto. (2)Inmediatamente después de la crucifixión los discípulos estaban dominados por el abatimiento yel temor; pero después del tercer día todos pretendían haber visto al Señor y daban minuciososdetalles de varias de sus apariciones. (3) Afirman que le vieron ascender al cielo y poco despuésse les encuentra predicando a "Jesús y la resurrección" en las calles de Jerusalén, en toda laPalestina y otras regiones más allá. (4) Muchos años más tarde, Pablo declara estos hechos y afir-ma que, en cierta ocasión, Jesús apareció a más de quinientos hermanos a la vez, la mayor partede los cuales aún vivían cuando él escribió (1 Cor. 15:6) . Al decir esto, afirmaba, también, quesi Cristo no había resucitado de entre los muertos, entonces la predicación del Evangelio y la fede la Iglesia no eran más que enseñanzas nulas, basadas sobre una enorme falsedad. De los hechos que acabamos de mencionar, surge la siguiente conclusión: Tenemos queescoger entre aceptar las declaraciones de los evangelistas, en su significado claro y sencillo o,de otra manera, creer que ellos, a sabiendas, declararon una falsedad (concertándose para dar untestimonio que era esencialmente una mentira delante de Dios) y salieron por todo el mundo,predicándola, listos en todo momento para sufrir torturas y sacrificar la vida después de habersacrificado todos sus demás goces, para sostener esa falsedad! Esta última alternativa exige anuestra razón un esfuerzo demasiado grande para creerla verdad; tanto más cuanto que lasnarraciones de los evangelios, honradas e incomparables, nos dan una base histórica clara yadecuada del maravilloso origen y poder del Cristianismo en el mundo. El sentido histórico-gramatical se desarrolla, además, por el estudio, tanto del contextocomo del objeto de la obra de un autor. La palabra "contexto" (en latín "con" significa junto y"textus" quiere decir tejido) denota algo que está tejido junto y, cuando se la aplica a un docu-mento escrito, se entiende por ella la conexión de pensamiento que se supone debe existir encada uno de los pasajes o períodos que, sumados, forman el conjunto del documento. A estoalgunos dan el nombre de conexión. El contexto inmediato es el que inmediatamente precede osigue a una palabra o sentencia dadas. Contexto remoto es aquel cuya conexión no es tan cercanay puede abarcar todo un párrafo o sección. Por otra parte, el objeto es el fin o propósito que elautor tiene en vista. Se supone que todo autor al escribir tiene en vista un objeto. Y ese
  • 18. objeto se declara formalmente en alguna parte de su obra o, si no lo declara, se hará aparente enel curso general del pensamiento. El plan de una obra es el arreglo de sus varias partes, es decir,es el orden de pensamiento que el escritor se propone seguir. Por consiguiente, el contexto, el objeto y el plan de un escrito deben estudiarse juntos; y,quizá, en orden lógico el objeto debiera ser lo primero a determinarse. Porque quizá sólo despuésde haber dominado el objeto y designio principal de toda la obra podamos comprender bien elsignificado de algunas partes especiales de la misma. Aún más, el plan de un libro estáíntimamente relacionado con su objeto. No es posible asir bien el uno sin algún conocimiento delotro. Aun en los casos en que el objeto está formalmente anunciado, un análisis del plan, lo harámás evidente aún. El escritor que tiene ante su mente un plan bien definido, es más que probableque se atendrá a él y hará que todos sus relatos y argumentaciones particulares convengan con elasunto principal. El objeto de varios de los libros de la Biblia ha sido declarado formalmente por susautores. La mayor parte de los profetas del A. Testamento declaran al principio de sus libros y desecciones particulares, el motivo y objeto de sus oráculos. El objeto del libro de los Proverbiosestá anunciado en los primeros seis versículos de su primer capítulo. El asunto del Eclesiastés seindica en sus primeras palabras "Vanidad de vanidades". En el capítulo vigésimo del Evangeliosegún San Juan, se declara formalmente el designio dé ese evangelio "Estas cosas se han escritopara que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios y para que, creyendo, tengáis vida en sunombre". El objeto y motivo especiales de la Epístola de Judas se nos dan en los versículos 3 y4.: "Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros de la común salud, me ha sidonecesario escribiros amonestándoos que contendáis eficazmente por la fe que ha sido dada unavez a los santos; porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los cuales, antes, habíanestado ordenados para este juicio, hombres impíos, convirtiendo la gracia de nuestro Dios endisolución y negando a Dios, que sólo es el que tiene dominio, y a nuestro Señor Jesucristo".Entendemos con esto que, mientras Judas estaba diligentemente preparándose y proyectandoescribirles un tratado o epístola acerca de la salvación común, las circunstancias mencionadas enel versículo 4 le impulsaron a dejar de lado esa idea por el momento y escribir para exhortarles aluchar valientemente por la fe una vez por todas entregada a los santos. (El griego dice de esa fe,apax, esto es, una vez sola, "no se dará ninguna otra fe". Bengel). El objeto de algunos libros tiene que determinarse por un examen diligente de sucontenido. Así, por ejemplo, hallamos que el libro del Génesis consta de diez secciones, cada unade las cuales comienza con el encabezamiento "Estas son las generaciones..." Esta décuplohistoria de generaciones está precedida e introducida por el registro de la creación, en loscapítulos 1:1 a 2:3. El plan del autor, por consiguiente, parece ser, ante todo, registrar la creaciónmilagrosa de los cielos y la tierra y, luego, los desenvolvimientos (evoluciones) en la historiahumana que siguió a esa creación. De acuerdo con esto, a los primeros desenvolvimientos devida y de historia humana se les llama "las generaciones de los cielos y de la tierra" (cap. 2:4). Habiendo rastreado las generaciones de los cielos y de la tierra a través de Adán hastaSeth (4:26-26) el escritor procede en seguida a registrar los productos de esa línea dedescendientes, en lo que llama "el libro de las generaciones de Adán" (v. 1) . Este libro o secciónno es la historia del origen de Adán -porque ésa se incorporó en las generaciones de los cielos yla tierra-,sino la de la posteridad de Adán por medio de Seth hasta la época del Diluvio. Luegosiguen "las generaciones de Noe" (.6:9) ; luego las de los hijos de Sem, Ham y Jafeth (10:1);luego las de Sem por medio de Arfaxad hasta Terah (11:10-26) y después, en orden regular, lasgeneraciones de. Tera (11:27, bajo la cual se coloca toda la historia de Abraham), Ismael (25:12),
  • 19. Isaac (25:19), Esaú (36:1) y Jacob (37:2). De aquí que el gran -objeto de ese libro fuese,evidentemente, el dé registrar los comienzos y primeros desarrollos de la vida humana y de suhistoria. Manteniendo presente este objeto del libro y su estructura, vemos su unidad, al mismotiempo que descubrimos que cada sección y sub-división sostiene una adaptación y relaciónlógica con el todo. Así, también, surge con más claridad y fuerza la tendencia de no pocospasajes. Un rápido examen del libro del Éxodo nos demuestra que su gran objeto es el de recordarla historia del éxodo de Egipto y la legislación del Monte Sinaí y que con toda facilidad se divideen dos partes (1) caps. 1-18 (2) 19-40, las que corresponden a estos dos grandes acontecimientos.Pero un examen y análisis más detenidos nos revelan muchas relaciones hermosas y sugerentes,de las diferentes secciones. En primer lugar, tenemos un relato vívido de la esclavitud de Israel(caps. 1-11) . Se la bosqueja con líneas vigorosas en el cap. 1; se la da más colorido por mediodel relato de la vida de Moisés en sus primeros años y, luego, con su destierro (caps. 2-4) y senos muestra en su intensa persistencia en el relato de la dureza de corazón del faraón, y lasplagas, que, como consecuencia de ella, azotaron a Egipto (caps. 5-11) . En segundo lugar,tenemos la redención de Israel (caps. 12-15:21) . Esta está, primeramente, simbolizada por laPascua (caps. 12-13-16), realizada, luego, en las maravillas y triunfos de la marcha saliendo deEgipto y en el pasaje del Mar Rojo (13:17 a 14:31) y celebrada en el cántico triunfal de Moisés(15:1-21) . Luego, en tercer lugar, tenemos la consagración de Israel (15:22 al cap. 40), la que senos presenta en siete secciones: (1) La marcha desde el Mar Rojo hasta el Rephidim (15:22 a18:7) describiendo las primeras actividades libres del pueblo después de su redención y sunecesidad de especial compasión y ayuda divinas. (2) Actitud de los Paganos hacia Israel en loscasos del hostil Amalec y del amigable Jethro (17:8 a cap. 18) . (3) La promulgación de la ley enel Sinaí (19-24) (4) Trazado del plan del Tabernáculo (25-27) . (5) El sacerdocio aarónico y laordenación de varios servicios sagrados (28-31). (6) Castigos de las apostasías del pueblo yrenovación del pacto y de las leyes (32-34) . (7) Construcción del Tabernáculo, erigido y llenadode la gloria de Jehová (35-40) . Estas diversas secciones del Éxodo no se hallan designadas por encabezamientosespeciales como los del Génesis, pero las distingue fácilmente como tantas otras porcionessubsidiarias del conjunto, al cual cada una contribuye su parte y en la luz del cual se ve que cadauna tiene especial significado. Muchos se han propuesto poner en orden el curso de pensamiento de la Epístola a losRomanos. Para los que han estudiado cuidadosamente esta epístola, no cabe duda de que,después de su salutación introductoria y palabras personales, el apóstol anuncia su gran tema enel verso 16 de su primer capítulo. Este es: el Evangelio considerado como poder de Dios parasalvación, a todo aquel que cree; al judío primeramente pero también al griego. Esto no estáanunciado formalmente como la tesis; pero manifiestamente expresa, de una manera personalfeliz, el objeto de toda la epístola. "Tenía por objeto, dice Alford, el asentar, sobre los ampliosprincipios de la verdad y del amor de Dios, las mutuas relaciones y unión en Cristo del antiguopueblo de Dios y del mundo, recientemente insertado. No es de extrañar, pues, que veamos queesa epístola contiene una exposición de la indignidad del hombre y del amor redentor de Dios,tales cuales la misma Biblia no contiene en ninguna otra parte". Habiendo determinado el objeto y plan general de un libro, nos hallamos mejorpreparados para rastrear el contexto y el aspecto de sus partes especiales. El contexto, como yahemos dicho, puede ser inmediato o remoto, según que busquemos su conexión inmediata o unamás lejana, con la palabra o frase que nos ocupe. Puede extenderse por unos cuantos versos o por
  • 20. toda una sección. Los últimos veinte y siete capítulos de Isaías exhiben una notable unidad depensamiento y de estilo; sin embargo, son susceptibles de varias divisiones. La célebre profecíamesiánica en los capítulos 52:13 al 53:12 es un período completo en sí, aunque truncado de lamanera más desgraciada por la división de los capítulos. Pero aunque por sí mismos estos quinceversículos forman una sección claramente definida, no debe separárseles del contexto o tra-társeles como si no tuviesen conexión vital con lo que les precede y lo que les sigue. El libro de Isaías tiene sus divisiones más o menos claramente definidas, pero se adhierenunas a otras y están entretejidas entre sí, formando un todo viviente. Hermosamente observaNagelsbach, que "los capítulos 4.9-57 son como una guirnalda de gloriosas flores entrelazadascon cinta negra; o corno un cántico de triunfo por cuyos tonos amortiguados corre la melodía deuna endecha, pero esto en una forma tal que, gradualmente, las cuerdas lú ;-ubres se funden en lamelodía del cántico triunfal. Y al mismo tiempo, el discurso del profeta está arreglado con tantoarte que la cinta enlutada viene a formar exactamente en su centro un gran moño, pues el capítulo53 constituye el centro de todo el ciclo profético de los capítulos 4-0-56". Es necesario estudiar el contexto de Gálatas 5:4, para darse cuenta de la fuerza y delobjeto de las palabras; "De la gracia habéis caído". El apóstol está colocando en contraste lajustificación por la fe en Cristo, con la observancia de la Ley, y arguye que las dos cosas seoponen mutuamente, de modo que la una, necesariamente, excluye a la otra. Quien recibe lacircuncisión como medio de justificación (v. 2) de hecho excluye a Cristo, cuyo Evangelio noexige tal acto. Quien busque justificarse por medio de un ley de obras, se obliga a sí mismo a laobservancia de toda la ley (v. 3); no solamente a circuncidarse sino a obedecer todas las minuciasde la ley. Luego con notable énfasis, añade: "Vacíos sois de Cristo los que por la ley osjustificáis (pretendéis justificaros); de la gracia caísteis". Os separáis a vosotros mismos delsistema de la gracia (tes charitos). La palabra "gracia", aquí, no debe entendérsela como unabendita adquisición de experiencia personal sino como el sistema de salvación del Evangelio. Deeste sistema apostata quien busca justificarse por medio de la Ley. De lo que precede resultará obvio que la conexión de pensamiento de un pasaje dadopuede depender de una variedad de consideraciones. Puede ser una conexión histórica, en la quelos hechos o acontecimientos registrados estén conectados en una serie cronológica. Puede serhistórico-dogmática, en la que un discurso doctrinal esté relacionado con algún hecho ocircunstancia históricos. Puede ser una conexión lógica, en la que los pensamientos o argumentosse presentan en orden lógico, o puede ser psicológica, porque dependa de alguna asociación deideas. Esto último a veces ocasiona una ruptura repentina de una línea de pensamiento y puedeservir para explicar algunos de los pasajes en forma de paréntesis y los casos de "anacoluthon"(falta de continuidad) tan frecuentes en los escritos de San Pablo. Nunca insistiremos-demasiado acerca de la importancia de estudiar cuidadosamente elcontexto; el objeto y el plan. Será del todo imposible la comprensión de muchos pasaje de laBiblia sin la ayuda del contexto, pues muchas sentencias derivan toda su expresión y fuerza de laconexión en que se hallan. Así también la correcta exposición de toda una sección puededepender de nuestra comprensión del objeto y plan del argumento del escritor. ¡Cuán fútilresultaría como texto para probar alguna cosa un pasaje del libro de Job, a menos que, junto conla cita, se nos dijera si tales palabras habían sido pronunciadas por Job mismo, por alguno de sustres amigos, por Elihú o por el Altísimo! Aun la célebre declaración de Job (cap. 19-25-27) debeconsiderársela con referencia al objeto de todo el libro, así como también a su intensa agonía yemoción en ese punto especial de la controversia.
  • 21. Algunos maestros religiosos gustan de emplear textos bíblicos como epígrafes sinpreocuparse de su verdadera conexión. Así acontece que con demasiada frecuencia adaptan lostextos impartiéndoles un sentido ficticio enteramente extraño a su verdadero objeto y significado.Lo que con tal proceder parece ganarse no admite comparación con las pérdidas y peligrosinherentes a esa práctica. Alienta la costumbre de interpretar la Biblia en una forma arbitraria yfantástica, con lo cual se ponen armas poderosas en manos de los que enseñan el error. No puedealegarse ninguna necesidad en defensa de tal práctica. Las sencillas palabras de la Biblia,interpretadas legítimamente, según su propio contexto y objeto, contienen tal plenitud ycomprensión de significado que son suficientes para las necesidades de los hombres en todacircunstancia. Sólo es robusta y saludable aquella piedad que se alimenta, no con las fantasías yespeculaciones de predicadores que, prácticamente, colocan su propio genio encima de la Palabrade Dios, sino con las puras doctrinas y preceptos de la Biblia, desenvueltos en su verdaderaconexión y significado. Hay porciones de la Biblia para la exposición de las cuales no debemos buscar ayuda enel contexto o en el objeto. Por ejemplo, el libro de los Proverbios está compuesto de numerososaforismos separados, muchos de los cuales no tienen conexión alguna entre sí. Varias partes dellibro de Eclesiastés consisten en proverbios, soliloquios y exhortaciones que no parecen tenerrelación vital entre sí. También los evangelios contienen algunos pasajes imposibles de explicarcomo teniendo conexión con lo que les precede o les sigue. Sobre tales textos aislados, como también sobre los no así aislados, a veces arroja muchaluz la comparación con otros pasajes paralelos; pues hay palabras, frases y declaracioneshistóricas o doctrinales que, difíciles de entender en un lugar dado, a menudo se hallan rodeadosde mayor luz por las declaraciones adicionales con que aparecen ligados en otras conexiones. Sine1 auxilio de pasajes paralelos algunas palabras y declaraciones de las Escrituras apenas seríaninteligibles. "Al comparar paralelos, -dice Davidson-, conviene observar cierto orden. En primerlugar, debemos buscar paralelismos en los escritos del mismo autor, puesto que es posible quelas mismas peculiaridades de concepto y modos de expresión aparezcan en diversas obras de unamisma persona. Existe cierta configuración de la mente que se manifiesta en las producciones deun hombre. Cada escritor se distingue por un estilo más o menos propio; por característicasmediante las cuales puede identificársele con las producciones de su intelecto, aun cuando ocultesu nombre. De aquí lo razonable de esperar que los pasajes paralelos de los escritos de un autorarrojen luz sobre otros pasajes". Pero también debemos recordar que las Escrituras del Antiguo y Nuevo Testamentos sonun mundo en sí mismas. Aunque escritas en gran variedad de épocas y consagradas a muchostemas diversos, tomadas en conjunto constituyen un libro que se interpreta a sí mismo. Porconsiguiente, la antigua regla de que "las Escrituras deben interpretarse por las Escrituras" es unprincipio importantísimo de la hermenéutica sagrada. Pero es necesario evitar el peligro deexcedernos aun en esto. Hay quienes han ido demasiado lejos al tratar de hacer a Daniel explicarla Revelación de San Juan y también es realmente posible el forzar algún pasaje de Reyes oCrónicas, tratando de hallarlo paralelo con alguna declaración de San Pablo. Por lo general debeesperarse hallar los paralelos más valiosos, en libros de una misma índole: lo histórico hallaráparalelo en lo histórico, lo profético con lo profético, lo poético con lo poético y loargumentativo o exhortatorio con sus similares. Es muy probable que hallemos más de comúnentre Oseas y Amos que entre Génesis y Proverbios; esperaremos hallar más semejanza entre
  • 22. Mateo y Lucas, que entre Mateo y una de las. epístolas de San Pablo; y estas epístolas,naturalmente, exhiben muchos paralelos, tanto de lenguaje como de pensamiento. Por lo general se han dividido en dos clases los pasajes paralelos, en verbales y reales,según que lo que constituya el paralelismo consista en palabras o consista en material análogo.Donde una misma palabra ocurre en conexiones similares o en referencia al mismo asunto ge-neral, el paralelismo se llama verbal. Se llaman reales aquellos pasajes similares en los cuales elparecido o identidad consiste no en palabras o frases sino en hechos, asuntos, sentimientos odoctrinas. Los paralelismos de esta clase a veces se subdividen en históricos y didácticos, segúnque la materia del asunto consista en acontecimientos históricos o en asuntos de doctrina. Pero esposible que todas estas divisiones no sean más que refinamientos innecesarios. El expositorcuidadoso consultará todos los pasajes paralelos, ya sean verbales, históricos o doctrinales; peroal interpretar tendrá poca oportunidad de discernir formalmente entre estas diversas clases. Lo importante a determinar en cada caso es si existe verdadero paralelismo entre lospasajes aducidos. Un paralelo verbal puede ser tan real como el que incorpora muchossentimientos correspondientes, porque una sola palabra, a menudo, decide de un hecho o unadoctrina. Por otra parte, puede existir semejanza de sentimiento sin que haya verdaderoparalelismo. Una comparación cuidadosa de la parábola de los talentos (Mat. 25:14-30) y la de lasminas (Luc. 19:11-27 ) demostrará que ambas tienen mucho que les es común, junto con nopocas cosas que son diferentes. Fueron pronunciadas en diversos tiempos, en sitios distintos y enoídos de personas diferentes. La parábola de los talentos trata únicamente de los siervos de unseñor que se fue a un país lejano; la de las minas trata, también, de sus súbditos y enemigos quevio querían que él reinara sobre ellos. Sin embargo, la gran lección de la necesidad de unaactividad diligente en el servicio del Señor, durante su ausencia, es la misma en ambas parábolas. Se hace necesaria la comparación de pasajes paralelos para determinar el sentido de lapalabra aborrecer, en Lucas 14:26, "Si alguien viene a mí y no aborrece a su padre..." Estadeclaración, a primera vista, parece ser un desacato del quinto mandamiento del Decálogo, almismo tiempo que envuelve otras exigencias no razonables. Parece opuesta a la doctrinaevangélica del amor. Pero volviéndonos a Mateo 10:37 hallamos la misma declaración en formamás suave y entretejida en un contexto que sirve para revelar toda su fuerza e intento: "El queama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama a hijo o a hija más que a mí,no es digno de mi". El contexto inmediato de este verso (v. 34-39) un pasaje característico de lasmás ardientes declaraciones de nuestro Señor, coloca su significado en una luz clarísima cuandodice (v. 34) : "No penséis que he venido a la tierra a traer paz; no he venido a traer paz sino gue-rra". El ve un mundo sumido en la maldad, exhibiendo toda forma de oposición a sus mensajesde verdad. Con un mundo semejante él no puede hacer ningún compromiso, ni tener paz alguna,sin, primeramente, tener un amargo conflicto. En vista de esto, él, adrede, lanza una invitación a tal conflicto. El quiere conquistar paz.No quiere paz obtenida en otra forma. Tal significado peculiar de la mencionada palabra, se halla, además. confirmado por suuso en Mateo 6:24; "Nadie puede servir a dos señores, porque o aborrecerá al uno y amará alotro, o se llegará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a Mammón". Dosseñores tan opuestos en naturaleza como Dios y Mammón no pueden ser amados y servidos almismo tiempo por una misma persona. El amor de uno necesariamente excluye el de otro; y niuno ni otro acepta el servicio de un corazón dividido. En el caso de oposiciones tan esenciales, lafalta de amor por el uno importa una enemistad desleal, -la raíz de todo aborrecimiento.
  • 23. La verdadera interpretación de las palabras de Jesús a Pedro, en Mat. 16:18, sólo puedenapreciarse plenamente por medio de una comparación y un estudio cuidadoso de todos los textosparalelos. Jesús dice a Pedro: "Tú eres Pedro (Petros) y sobre esta petra (o sea "esta roca",Epitaute te petra) edificaré mi Iglesia y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella".¿Cómo es posible de sólo este pasaje decidir si la roca (petra) se refiere a Cristo (como sostienenSan Agustín y Wordsworth) o a la confesión de Pedro (Lutero y muchos teólogos protestantes) oa Pedro mismo? Es digno de notarse que en los pasajes paralelos de Marcos 8:27-30 y Lucas9:18-21, no aparecen estas palabras de Cristo a Pedro. El contexto inmediato nos presenta aSimón Pedro como hablando por, y representando a, los discípulos, respondiendo a la preguntade Jesús con la confesión audaz y llena de confianza: "Tú eres el Cristo, el Hijo del Diosviviente". Evidentemente Jesús se conmovió al escuchar las fervientes palabras de Pedro y ledijo: "Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre mas miPadre que está en los cielos". Fuesen cuales fuesen el conocimiento y las convicciones queacerca del mesiazgo y divinidad de Jesús hubiesen alcanzado los discípulos antes de estaocasión, es un hecho que esta nueva confesión de Pedro poseía la novedad y la gloria de unarevelación especial. No debía su origen a *carne ni sangre", es decir, no era una declaración deorigen natural o humano sino que era la explosión espontánea de una divina inspiración del cielo.En aquel instante Pedro fue poseído por el Espíritu de Dios y en el fervor ardiente de talinspiración habló las palabras mismas que el Padre le inspiró. Por eso Jesús -1o declaró"bienaventurado" o feliz (makarios). Volviendo ahora al relato de la presentación de Simón al Salvador (Juan 1:31-43)comparamos la primera mención del nombre Pedro. Su hermano Andrés lo condujo a lapresencia de Jesús y éste, mirándole, le dice: "Tú eres Simón, hijo de Jonás; tú serás llamadoCefas, que significa Pedro" (Petros). Así, desde el principio, Jesús le dice quien es y lo que será.Carácter bastante dudoso era en ese principio Simón, el hijo de Jonás: irritable, impetuoso,inestable, irresoluto. Pero Jesús vio que vendría una hora cuando se convertiría en la memorablepiedra (Pedro) valerosa, fuerte, estable y firme, el confesor representativo y típico del Cristo.Retornando nuevamente al pasaje en Mateo, es fácil ver que mediante su inspirada confesión delCristo, Hijo del Dios viviente, Simón ha alcanzado el ideal previsto y profetizado por su Señor.Ahora, realmente, se ha hecho Pedro; ahora "tú eres Pedro", no ya, "serás llamado Pedro". Porconsiguiente, no podemos desechar la convicción de que el manifiesto juego sobre las palabraspetros y petra (en Mat. 16:18) tiene una significación intencional e importante y también unaalusión a la primera aplicación del nombre a Simón (Juan, 1:43), como si el Señor hubiese dicho:"Acuérdate, Simón, del nombre significativo que te di la primera vez que nos vimos. Te dijeentonces: "Serás llamado Pedro"; ahora te digo: "Tú eres Pedro". Pero indudablemente hay un significado intencional en el cambio de petros a petra, enMata 6:18. Es sumamente probable que hubo un cambio correspondiente en las palabras arameasusadas por el Señor en esta ocasión. Puede, quizá, haber meramente empleado las formas simplesy enfáticas de la palabra aramea, Cefas. ¿Qué, pues, significa la petra, sobre la cual Cristoedifica su Iglesia? Al contestar esta pregunta inquirimos lo que otros pasajes dicen acerca de laedificación de la Iglesia; y en Efesios 2:20-22, hallamos escrito que los cristianos constituyen "lafamilia (domésticos) de la fe, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendola principal piedra del ángulo Jesucristo mismo; en el cual compaginado todo el edificio vacreciendo para ser un templo santo al Señor; en el cual vosotros también sois juntamenteedificados, para morada de Dios en Espíritu". Habiendo hecho la transición natural y fácil de lafigura de una familia u hogar a la estructura dentro de la cual mora la familia o existe el hogar, el
  • 24. apóstol habla de esto último como "edificado sobre el fundamento de los. apóstoles y profetas".Los profetas de que se habla aquí indudablemente son los del Nuevo Testamento, a que se hacereferencia en los capítulos 3:5 y 4:11. La expresión "El fundamento de los apóstoles y profetas" ha sido explicado como (1) ungenitivo de oposición, -es decir que significaría el fundamento que está constituido o formadocon apóstoles y profetas; en otras palabras los apóstoles y profetas, personalmente, son el funda-mento (opinión de Crisóstomo, Olshausen, De Wette y muchos otros); o (2) como genitivo de lacausa originarte, el fundamento colocado por los apóstoles (Calvino, Koppe, Harless, Meyer,Eadie, Ellicott) (3) como un genitivo de posesión, el fundamento de los apóstoles y profetas, esdecir, el fundamento sobre el cual ellos, como todos los demás creyentes, están edificados (Beza,Bucer, Alford). Creemos que en la amplitud y plenitud del concepto del apóstol hay lugar paratodos estos pensamientos, y una comparación más amplia de la Biblia corrobora esta opinión. EnGálatas 2:9 se habla de Cefas, Santiago y Juan, como columnas (Stuloi)-, pilares-fundamentaleso columnatas de la Iglesia. En la visión apocalíptica de la Nueva Jerusalén, que es "la esposa,mujer del Cordero" (Rey. 21:9) se dice que "el muro de la ciudad tiene doce fundamentos y,sobre ellos, doce nombres de los doce apóstoles del Cordero" (Rev. 21:14) . Es evidente que eneste pasaje se concibe a los apóstoles como piedras fundamentales, formando la sub-estructura dela Iglesia; y con este concepto "el fundamento de los apóstoles y profetas (Efes. 2:20) puedetomarse como genitivo de oposición. Pero en 1Cor. 3:10, el apóstol habla de si mismo comosabio arquitecto que coloca un fundamento (Demelion edmka, un fundamento coloqué).Inmediatamente después (verso 11) dice: "Nadie puede poner otro fundamento que el que estápuesto, el cual es Jesucristo". Este fundamento fue el que Pablo mismo colocó cuando fundó laiglesia de Corinto e hizo conocer allí al Señor Jesucristo. Una vez puesto este fundamento nadiepodía poner otro, aunque si podría edificar encima. El mismo Pablo no podría haber puesto otro,si alguien, antes que él se hubiese adelantado a colocar este fundamento en Corinto (compar.Rom. 15:20) . De qué manera colocó este fundamento nos lo dice en el cap. 2:15, especialmentecuando dice (v. 2) "No me propuse saber algo entre vosotros sino a Jesucristo y a éste cruci-ficado". En este sentido, pues, Efes. 2:20 puede tomarse como genitivo de la causa originarte-, elfundamento que los apóstoles colocaron. Al mismo tiempo, no tenemos por qué pasar por alto odesconocer el hecho presentado en 1ª Cor. 3:11, de que Jesús mismo es el fundamento; es decir;Jesucristo, -incluyendo su persona, obra y doctrina-, es el gran hecho sobre el cual está edificadala Iglesia y sin el cual no podría haber redención. Por consiguiente, la Iglesia misma, según 1`Tim. 3:15 es la "columna y apoyo (edraioma) de la verdad". En vista de todo esto, sostenemosque la expresión "fundamento de los apóstoles y profetas" (Efes. 2:20) tiene una plenitud designificado que puede incluir todos estos pensamientos. Los apóstoles fueron ellos mismosincorporados en este fundamento y constituidos en columnas o piedras fundamentales; tambiénellos fueron instrumentos en la colocación de este fundamento y el edificar sobre él; yhabiéndolo colocado en Cristo, y obrando únicamente por medio de Cristo sin quien nada podíanhacer, Jesucristo mismo, según ellos lo predicaban, era considerado también como la basesustentadora y el fundamento de todo 1ª Cor. 3:11. Aquí debiera también compararse otra parte de la Escritura, a saber, 1 Pedro 2:4-5,porque proviene de la persona a quien se dirigieron las palabras de Mat. 16:18, palabras queparecen haber constituido para él un pensamiento que se grabó en su alma como un recuerdoprecioso. "Al cual (es decir, al precioso Señor, recién mencionado) allegándoos, piedra viva,reprobada, cierto, de los hombres, empero escogida de Dios, preciosa, vosotros también, comopiedras vivas, sed edificados una casa espiritual..." Aquí se presenta al Señor mismo como la
  • 25. piedra fundamental escogida y preciosa (comp. v. 6) y, al mismo tiempo, se representa a loscreyentes como piedras vivas, formando parte del mismo templo espiritual. Volviendo al texto en Mat. 16:18, que Schaff considera como "una de las declaracionesmás profundas y de mayores alcances proféticos de nuestro Salvador pero, al mismo tiempo unode sus dichos más controvertidos", la precitada comparación de pasajes que alguna relaciónmantienen entre sí nos suministra los medias de penetrar en su verdadera intención y significado.Lleno de divina inspiración, Pedro confesó a su Señor para gloria de Dios Padre (compar. 1 Juan4:15 y Rom. 10:9) y en esa bendita capacidad y confesión se hizo el confesor cristiano,representativo o ideal. En vista de esto, el Señor le dice: Ahora tú eres Pedro; te hastransformado en una piedra viva, típica y representativa de la multitud de piedras vivas sobre lascuales edificaré mi Iglesia. El cambio del masculino Petros al femenino petra indica de unamanera perfectamente adecuada que no tanto sobre Pedro, el hombre, el individuo simple yaislado, como sobre Pedro considerado como el confesor, tipo y representante de todos los demásconfesores cristianos, que han de ser "juntamente edificados para morada de Dios en Espíritu".(Efes. 2:22) . En la luz de todos estos pasajes se verá lo impropio e inaplicable de la interpretaciónprotestante que más ha prevalecido, o sea la que la petra o roca es la confesión de Pedro. DiceNast: "Todo edificio debe tener piedras fundamentales. ¿Cuál es, de parte del hombre, el funda-mento de la Iglesia Cristiana? ¿No es, -lo que Pedro exhibió-, una fe obrada por el Espíritu Santoy una confesión con los labios, de que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios viviente? Pero este creercon el corazón y confesar con los labios, es un asunto personal; no puede separarse de lapersonalidad viviente que cree y confiesa. La Iglesia está constituida por seres vivientes y sufundamento no puede ser una mera verdad o doctrina abstracta, un algo aparte de la personalidadviviente en la que está incorporada. Esto está de acuerdo con todo el lenguaje del NuevoTestamento, en el cual no a las doctrinas ni a las confesiones, sino a los hombres, se llama,invariablemente, columnas o fundamentos del edificio espiritual". A la interpretación romanista que explica estas palabras como invistiendo a Pedro y sussucesores con una permanente primacía en Roma, Schaff opone las siguientes objecionesinsuperables: (1) . Esa interpretación borra la distinción entre petros y Petra; (2) es inconsistentecon la figura arquitectónica: el fundamento de un edificio es uno y permanente y noconstantemente renovado y cambiado; (3) confunde la prioridad del tiempo con la superioridadpermanente de rango; (4.) confunde el apostolado, el que, hablando estrictamente, no estransferible sino limitado a los discípulos originales, personales, de Cristo y órganos inspiradospor el Espíritu Santo, con el episcopado post-apostólico; (5) envuelve una injusticia hacia losdemás apóstoles, a quienes, como cuerpo, se llama explícitamente el fundamento o piedrasfundamentales de la Iglesia; (6) contradice todo el espíritu de las epístolas de Pedro, espírituenteramente anti-jerárquico, contrario a toda superioridad sobre sus "co-presbíteros"; (7)finalmente, descansa sobre suposiciones infundadas que no pueden demostrarse ni exegética nihistóricamente, -a saber, la cualidad de transferible de la primacía de Pedro y su realtransferencia al obispo- no al de Jerusalén o al de Antioquia (donde consta que Pedro éstuvo)-sino, exclusivamente, al de Roma. ***