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Ponencia Agrupacion de Electores

Ponencia sobre la Agrupación de Electores que será defendida en la V Asamblea Ganemos Córdoba del 9 de noviembre de 2014.
Published on: Mar 4, 2016
Published in: News & Politics      
Source: www.slideshare.net


Transcripts - Ponencia Agrupacion de Electores

  • 1. En defensa de una Agrupación de Electores
  • 2. En defensa de una Agrupación de Electores 2 Todas y todos aquellos que hoy nos da-mos cita alrededor del proyecto político que simboliza Ganemos Córdoba per-tenecemos a ese sector de la sociedad que pretende transformar el mundo en el que vive. Todos y todas, de una forma u otra, somos partícipes de las injusticias y desigualdades que nos golpean; parti-cipamos, en primera o tercera persona, del paro, de la precariedad laboral, de la desigualdad social, de la necesidad eco-nómica perentoria, o de cualquier otra forma de condena que el régimen actual de cosas nos impone como mayoría so-cial hasta ahora silenciosa. La desazón, las circunstancias, los moti-vos propios y ajenos, los modelos anqui-losados y alejados de las necesidades de una mayoría y al servicio de una minoría, el enemigo y el amigo, han sido ingre-dientes necesarios para dar a luz estos tiempos, en los que nuestra sociedad se nos muestra como un páramo yermo en el que la participación y la lucha, el aso-ciacionismo y la implicación, son lugares poco transitados o inexistentes. Sin em-bargo, el pueblo se ha levantado. Al son del 15 M, de las Mareas Ciudadanas, de las Marchas de la Dignidad, este pueblo ha manifestado su voluntad decidida de organizarse, de empoderarse, de asumir su propio destino y barrer con toda la po-dredumbre de nuestros días. Y así, el pasado 17 de julio, cientos de ciudadanas y ciudadanos de Córdoba, decidimos, en un ejercicio de voluntad y valentía, empezar a tomar las riendas de nuestro propio destino formando coro con ese grito unánime que empieza a desper-tar en la conciencia de las personas que hoy viven en nuestro país y que cada día clama con más fuerza. En el horizonte, la idea fija de que una política que arrincona en la miseria a decenas de miles de fa-milias cordobesas, no es lógica desde un punto de vista humano; la idea de que el paro, como sinónimo de futuro para casi 4 de cada 10 cordobeses y cordobesas, es incomprensible; la idea de que des-armarnos de nuestra mayor defensa, los servicios y trabajadores públicos, es con-denarnos ante la jauría de las élites eco-nómicas; la idea de que es de todo punto inadmisible, que 20 españoles posean más dinero que otros 14 millones; la idea de que sólo a través de la participación ciudadana, en su más extenso sentido asambleario, se pueden revertir décadas de individualismo y apatía. Y aquel camino emprendido partió de un mismo lugar común: la necesidad impe-riosa de empoderarnos y empoderar a la ciudadanía. A través del diálogo, del de-bate y de la formación; a través del ca-mino de la participación, la organización y la colaboración; diseñando los espacios otrora inexistentes en donde las personas
  • 3. Construir un proceso de acción política con y desde la ciudadanía es un transito inaplazable. 3 puedan abordar sus problemáticas y dar respuesta a sus males. Confeccionando estudios y propuestas, tomando de los de allí lo que puede servir aquí para llevarlo al espacio común. Manifestando, en re-sumidas cuentas, que hoy es tiempo del uno más uno más uno y continuar así la suma infinita, pues queremos y sabemos contar, sin necesidad de que otros cuen-ten por nosotros. Ganemos Córdoba nació ya con la vo-luntad de construir sus propias herra-mientas, dejando a un lado viejos vicios y males que nos han hecho errar en épo-cas pasadas, para emprender el camino del futuro. Por ello, muchos, la inmensa mayoría de los aquí presentes pero fun-damentalmente, de los que todavía nos esperan afuera, vimos nacer la esperanza en la Asamblea Ciudadana a través de las nuevas formas de participación y asam-blearismo, de colectivización del trabajo y generación de lugares comunes, para por el camino y a la par, irnos empoderando. Hoy, estamos debatiendo nuestra forma jurídica de participación en un momen-to concreto, el momento electoral, pero no debemos confundir la cuestión: nues-tro enemigo no se encuentra en esta asamblea. Que no nos cieguen los viejos males que como ciudadanía movilizada han venido a obstaculizar los procesos transformadores. Nuestros enemigos no son los miles de cordobeses y cordobe-sas que militan activamente en las pla-taformas, organizaciones y partidos de nuestra ciudad, y que con su ejemplo y su lucha contribuyen a la transforma-ción radical de nuestra sociedad. Nues-tros enemigos son aquellos que dirigen políticas contrarias a los intereses de la mayoría social a la que pertenecemos: trabajadores y trabajadoras, parados y paradas, estudiantes, pensionistas, ni-ños, ancianas y ancianos. Nuestros ene-migos son los que golpean, al son de sus intereses y de los intereses de la clase a la que representan, colegios, barrios, centros de salud o de trabajo, pensiones, derechos laborales o sociales. Nuestros enemigos son aquellos que nos han des-poseído de los cauces de participación y asociacionismo ciudadano porque enten-dieron que haciéndonos individualistas y desentendidos conseguían anularnos como fuerza impulsora de cambio que se opone a sus fines. Nuestros enemi-gos son los que nos dividieron en clases medias y bajas, en barrios ricos y pobres, en trabajadores, mileuristas, precarios, parados y pensionistas. Nuestros enemi-gos son los que nos separaron en siglas, para poder acrecentar día a día, ley a ley, sus ya extensos dominos. Nuestros ene-migos son los que nos dijeron que para defender aquello que entendemos como justo debemos atomizarnos, confundir-nos y etiquetarnos para resumirnos en ser de izquierdas, ecologistas, progresis-tas, utópicos o descreídos.
  • 4. No vamos a inventar la participación ciudadana, pero sí queremos rescatarla, promoverla, darle un total protagonismo. Hacerla real. 4 Por lo anterior, compañeros y compañe-ras, supimos que con el nacimiento de esta nueva forma de participación, origi-nariamente llamada Asamblea Ciudada-na, y hoy Ganemos Córdoba, aparecía ya el nuevo ímpetu capaz de borrar los vicios propios y ajenos del pasado para trans-formar Córdoba y nuestra sociedad ha-cia el futuro, pues Ganemos Córdoba no sólo tiene vocación electoral de un día. El proceso iniciado es el espacio común de toma de acuerdos, de desarrollo de activi-dades, de generación de debate, de pues-ta en común de conocimientos. GC nace y crece con la vocación de apostarse en los mercados cordobeses,en las plazas y en los parques, en las asociaciones de veci-nos y en las AMPAS, en los centros de tra-bajo, acudir allí donde haya una persona golpeada por las políticas del presente y apartada de la participación y de la demo-cracia, para que entre todas y todos, sean Juan o María, Raquel, Natalia o Enrique, transformemos Córdoba a través de la participación radical ciudadana. No queremos asociarnos entre nosotros solamente, no queremos hacer colección de etiquetas y siglas o asamblea de cisnes que nos confunda y diluya, no queremos coaligarnos como átomos ya existentes; queremos partir de la pureza más radical, la que nos dota de la mayor legitimidad existente, con nuestra experiencia, volun-tad y conocimiento, para desarrollar y for-talecernos. Ganemos Córdoba es nuestro pasado, como no podía ser menos, pero también nuestro presente y nuestro futu-ro por crear. No es una vocación individual la que nos empuja a asociarnos como ciudadanos y ciudadanas y en este caso como electo-res. Hoy, no vamos a elegir simplemente una forma jurídica de participación elec-toral. Lo que nos ocupa ahora, en este espacio y en este momento, es una ne-cesidad que clama y exige la sociedad en la que vivimos, pues al igual que pre-tendemos romper las formas políticas y económicas existentes, pretendemos romper con las viejas maneras de hacer participación y negar el asociacionismo. El futuro que portamos no puede susten-tarse en miedos o fantasmas del pasado. Queremos ser ingenuos y valientes, de-safiantes y arrogantes con nuestro pasa-do y nuestro presente, pues son éstos los que nos han condenado a la desigualdad, a la pobreza y a la injusticia, negándonos todo porvenir. Por ello, si agruparnos como electores para tomar el Ayuntamiento de Córdoba implica ingenuidad, seamos ingenuos. Si confiar en los unos y en los otros en lugar de en las siglas nos trae dificultades, ven-zámoslas. Si decidir de forma conjunta y disentir de las tradicionales formas de participación significa tener que construir la nueva senda por hacer, vayamos allá al grito de la dignidad que por las miles de plazas, barrios y lugares de España se pasea, con la bandera de la esperanza y la transformación. Nada más ingenuo que pecar de razón en un mundo donde se nos llama radicales y antisistema por el sim-ple hecho de querer e imaginar un mundo mejor. Seamos ingenuos y utópicos.Y lle-
  • 5. 5 gados a este punto, no tengamos miedo de los peligros por venir. Nada tenemos que perder. Vivimos en la más absoluta intimidación, vivimos en la total indefen-sión como ciudadanos y ciudadanas. Ya se encarga el enemigo de legislar median-te leyes mordaza, de informar mediante sus aparatos de opinión al servicio de sus pagadores; ya se encarga el enemigo de meter el miedo en nuestras casas a tra-vés del paro, la precariedad y la exclusión social. Nuestras armas deben ser futuro y arrojo, asociacionismo y organización, es-píritu combativo e ingenio. Renunciamos y repudiamos las viejas instituciones y los viejos medios para alcanzarlas. Nosotros, nosotras, no queremos llegar sólo al po-der. Nuestra meta es la transformación política, social y económica del mundo que habitamos. Nada debemos temer si no el perdernos por el camino los unos a los otros. Aquí no sobra nadie, todo lo contrario, faltamos demasiados. Quere-mos agruparnos como electores y elec-toras, como personas, como seres indig-nados que se rebelan, si esta es la forma jurídica que nos garantiza la esperanza, el desafío y el cambio. Nuestros retos, como sociedad transfor-madora que ha dicho basta, no son al-canzar diputaciones, conseguir financia-ción o controlar a concejales. Ni siquiera sentarnos en ayuntamientos o gobiernos. Nuestros desafíos son más complejos y graves: se trata de tomar de la mano a los resignados, de ayudar a los descreídos, de esperanzar a los desesperanzados, de convencer a los por convencer, de hacer que cada cual aporte su granito de are-na en la construcción del futuro, partien-do del páramo en que nos encontramos, de legislar en la razón y la justicia social. Esas deben de ser nuestras últimas aspi-raciones. Por ello, cuestiones tangencia-les y técnicas, alejadas hoy del imaginario y la necesidad colectiva, deben figurar en la cola de nuestras prioridades. Escuchemos el grito urgente que brota de la mayoría social golpeada y calumnia-da. Decimos que anunciamos algo nuevo en su expresión más pura y radical. Nos rebelemos y armamos de valor para de-safiar estas problemáticas, ya que codo a codo, voluntad a voluntad, participando de lo común por crear, seremos el con-trapoder que derribe regímenes y viejas instituciones, que asole las tradicionales formas de hacer política y sociedad. De-mos donde más duele, organicémonos, hagamos asamblea de lo unido, démonos esperanza e ilusión. Este es nuestro porvenir, y es-tos son sus miedos. Salgamos a la calle mañana y galopemos en manada de hombres y muje-res libres, decididos, sin miedo y organizados, inspirados por la participación, la democracia, el empoderamiento ciudadano y la transformación. Agrupémonos hoy como electores para empe-zar a decidir y construir nuestro futuro. Ganemos Córdoba.
  • 6. En defensa de una Agrupación de Electores “Ha llegado el momento de la democracia, de que la política deje de ejercerse sin contar con la gente. Ha llegado el momento de la dignidad, de que las personas sean más importantes que el beneficio económico de unos pocos. Ha llegado un tiempo nuevo en la política local, la hora de demostrar que es posible construir una ciudad diferente. ¡Ha llegado el momento de la gran mayoría ciudadana Ganemos Córdoba!” Manifiesto Ganemos Córdoba 24 de septiembre 2014

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