ESPACIO, ECONOMÍA Y SOCIEDAD
JOAN-EUGENI SÁNCHEZ
Barcelona, junio de 1990
A Marta y Glòria
Primera edición, abril de 1991
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ÍNDICE
PRESENTACIÓN..........................................................................................................
5. LA PRODUCCIÓN DE VALOR COMO VARIABLE FUNDAMENTAL EN LA
ARTICULACIÓN DEL ESPACIO...........................................
9. LOS AGENTES Y EL ESPACIO SOCIAL RESULTANTE........................................ 119
Los cambios en el espacio social...
CUARTA PARTE
ESPACIO Y NUEVAS TECNOLOGÍAS ............................................................................. 18...
PRESENTACIÓN
Es posible plantearse que la geografía precisa avanzar hacia la formulación de una
teoría del espacio geográf...
otra, determinar la lógica interna del subsistema espacio geográfico, definiendo, delimitando
y articulando el continente ...
las cuales será posible el análisis científico, dado que las regularidades implican un sistema y
una estructura y, por tan...
Los capítulos 4, 7, 9, 10 y 11 y gran parte de los capítulos 1, 3, 5 y 8 corresponden a
nuevas aportaciones, mientras que ...
PRIMERA PARTE
UNA PERSPECTIVA EN GEOGRAFÍA HUMANA
1. EL ESPACIO GEOGRÁFICO
Partimos de la convicción de que la geografía precisa avanzar hacia la formulación de
una teoría ...
están contenidos, y son, este espacio geográfico. El espacio, como espacio geográfico es, para
el análisis geográfico, el ...
superficiales de contacto con la misma; de hecho corresponde al área de la superficie de la
Tierra (podría ser de otro pla...
Bajo la forma de arrendamiento, para el nuevo usuario será un valor de uso y para el
arrendador un valor de cambio. Así, u...
movilidad. Como se verá, no se trata de "reducir al espacio" a los hechos históricos, ni de
hacer una "geohistoria". [5]
E...
Y ello es así porque una de las primeras acciones que definieron al hombre como ser
'histórico' fue el proceso de dominio ...
diacrónicamente consideradas como tiempo histórico, y entre distintos espacios comparados
en un mismo momento -sincrónicam...
Por ello la historia no puede ser comprendida anespacialmente, dado que el devenir
histórico se produce sobre este espacio...
en partes. Ahora no será por adición de pequeños conjuntos independientes entre sí (estados)
que se cubre el mundo, sino p...
Junto a la disminución del tiempo, se producen dos cambios más de manifiesta
importancia. Uno viene representado por el am...
de forma aleatoria ni fortuita, sino de acuerdo con unas causas, es decir, con unas
regularidades en el tiempo o en los pr...
campo de la geografía la existencia de regularidades en la articulación del espacio. Esta nueva
etapa corresponde a la ten...
inductivo mejor que el deductivo, ya que este último está pensado para la búsqueda de leyes,
cosa que en autores de concep...
situando al espacio en el centro del su interés: DOCKES, Pierre, La internacional del capital,
Barcelona, Monte Avila Ed.,...
humanas y sociales, Barcelona, Ed. Fontamara, p. 23. Véase también: CAPEL, Horacio, op.cit., pp.
313 ss.
[29] Véase una si...
2. LA CIENTIFICIDAD DE LA GEOGRAFÍA HUMANA
HACIA UNA TEORÍA CIENTÍFICA DEL ESPACIO GEOGRÁFICO [*]
Al hablar de la cientifi...
Entonces, el verdadero problema no se centra en el método, sino en los objetivos, ya
que la "ciencia social" ofrece la pos...
Para los fines del presente trabajo estas razones muestran un campo suficientemente
explícito en el que podremos situar el...
LA CIENTIFICIDAD DE LA GEOGRAFÍA HUMANA
Interesa plantearse, dentro del problema de la cientificidad de las ciencias socia...
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Espacio, economía y sociedad

Política, historia y economía.
Published on: Mar 4, 2016
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Transcripts - Espacio, economía y sociedad

  • 1. ESPACIO, ECONOMÍA Y SOCIEDAD JOAN-EUGENI SÁNCHEZ Barcelona, junio de 1990 A Marta y Glòria Primera edición, abril de 1991 © Siglo XXI de España Editores, S.A. © Joan-Eugeni Sánchez Pérez ISBN: 84-323-0716-5 Depósito legal: M. 8.907-1991 Esta es la versión digital del libro Espacio, economía y sociedad publicado por Siglo XXI de España Editores, S.A. en 1991. La paginación de este libro no coincide con la de la edición impresa.
  • 2. ÍNDICE PRESENTACIÓN...................................................................................................................... 7 PRIMERA PARTE UNA PERSPECTIVA EN GEOGRAFÍA HUMANA ............................................................ 11 1. EL ESPACIO GEOGRÁFICO......................................................................................... 13 El espacio geográfico ....................................................................................................... 13 Niveles de espacio en geografía....................................................................................... 14 El espacio como valor de uso y como valor de cambio ................................................... 15 Espacio, tiempo y tiempo histórico.................................................................................. 16 Las concepciones de la geografía y el método................................................................. 23 2. LA CIENTIFICIDAD DE LA GEOGRAFÍA HUMANA............................................... 29 Hacia una teoría científica del espacio geográfico........................................................... 29 La cientificidad de la geografía humana .......................................................................... 32 Las variables..................................................................................................................... 32 La autonomía de las variables.......................................................................................... 36 El azar, o imprevisibilidad, como factor en las relaciones sociales................................. 39 La conjunción de los tres factores frente a la cientificidad de las ciencias sociales........ 40 Capacidad de cientificidad del ámbito de la geografía humana....................................... 43 3 LA ARTICULACIÓN DEL ESPACIO ............................................................................ 51 Sistema, estructura y teoría del espacio ........................................................................... 51 Diferencias en los ritmos de transformación del espacio geográfico............................... 53 La transformación del territorio como actuación social................................................... 54 Planteamiento básico hacia una teoría del espacio geográfico ........................................ 55 La articulación del espacio............................................................................................... 60 Formación social, relaciones de poder y espacio............................................................. 61 SEGUNDA PARTE PREMISAS TEÓRICAS.......................................................................................................... 69 4 LA SATISFACCIÓN DE LAS NECESIDADES Y EL ESPACIO GEOGRÁFICO....... 71 Las necesidades vitales .................................................................................................... 71 Plusvalor y excedente....................................................................................................... 74 Las necesidades sociales .................................................................................................. 74
  • 3. 5. LA PRODUCCIÓN DE VALOR COMO VARIABLE FUNDAMENTAL EN LA ARTICULACIÓN DEL ESPACIO...................................................................................... 77 La producción de valor en la base de la articulación de áreas geográficamente delimitadas ....................................................................................................................... 77 Producción y reproducción .............................................................................................. 78 El sistema productivo como variable ............................................................................... 80 Primera conclusión sobre el papel de la producción de valor en la articulación territorial .......................................................................................................................................... 82 6. APROPIACIÓN DEL ESPACIO Y EXCEDENTE ........................................................ 83 El espacio geográfico, factor clave .................................................................................. 83 La apropiación del espacio............................................................................................... 83 Excedente y espacio ......................................................................................................... 84 Modelos sociales de apropiación del excedente............................................................... 85 Modo de producción y modo de apropiación................................................................... 87 Relaciones de poder en el espacio.................................................................................... 89 Circuito espacial del excedente. Una geografía del excedente ........................................ 90 7. MECANISMOS SOCIALES MANIPULABLES EN EL ESPACIO: LOCALIZACIÓN, MOVILIDAD, DIVISIÓN, JERARQUIZACIÓN, FUNCIONALIZACIÓN Y PRECIO DEL SUELO ........................................................................................................................ 91 Localización y movilidad................................................................................................. 91 División y jerarquización ................................................................................................. 94 Funcionalización del espacio ........................................................................................... 96 Tipología de funciones espaciales................................................................................ 96 El proceso de transformación funcional..................................................................... 101 El mecanismo de los precios del suelo en la articulación del espacio social................. 101 8. ESPACIO GEOGRÁFICO, ESCALAS Y CONFLICTO ............................................. 105 El espacio como condicionante...................................................................................... 105 Subjetividad según la escala de actuación ..................................................................... 107 Escala y unidad lógica espacial superior (ULES).......................................................... 107 Posición social versus posición territorial...................................................................... 109 Escala y conflictos de escala.......................................................................................... 111 Funcionalización, localización y conflicto..................................................................... 112 Excedente y expansionismo territorial........................................................................... 113 Ciertas consideraciones actuales en la relación espacio-poder en un planteamiento geopolítico...................................................................................................................... 115
  • 4. 9. LOS AGENTES Y EL ESPACIO SOCIAL RESULTANTE........................................ 119 Los cambios en el espacio social a través del tiempo .................................................... 119 Estática del espacio y genealogía del espacio................................................................ 120 Personalización de los agentes actuantes....................................................................... 121 El espacio social resultante ............................................................................................ 125 TERCERA PARTE ACTIVIDAD ECONÓMICA Y ACCION TERRITORIALIZADORA ............................... 127 10 ESPACIO Y RECURSOS............................................................................................. 131 Características espaciales de la combinatoria de recursos............................................. 131 Los recursos humanos.................................................................................................... 132 Recursos técnicos........................................................................................................... 141 Recursos físicos y condiciones naturales ....................................................................... 145 Espacio y recursos de capital ......................................................................................... 149 11. LOS SECTORES PRODUCTIVOS Y SU DINÁMICA TERRITORIALIZADORA 155 La dinámica territorializadora........................................................................................ 155 Dimensión espacio-temporal de la dinámica territorializadora ..................................... 155 Las unidades productivas ............................................................................................... 157 12. LA DINÁMICA TERRITORIALIZADORA DE UNA ACTIVIDAD PRODUCTIVA ............................................................................................................................................ 159 La acción territorializadora del sector de turismo de litoral .......................................... 159 El turismo de litoral como actividad económica............................................................ 161 El espacio como factor................................................................................................... 161 Espacio y producción de valor ....................................................................................... 166 El papel de los agentes en el proceso productivo turístico ............................................ 168 La producción de valor en el espacio turístico............................................................... 172 El espacio social resultante ............................................................................................ 176 13. ACTIVIDAD ECONÓMICA Y ESPACIO REGIONAL............................................ 181 Espacio productivo y territorio regional ........................................................................ 181 La integración en el espacio regional............................................................................. 182 Las opciones de especialización productiva territorial .................................................. 182 Especialización y jerarquización del territorio............................................................... 183 Control sobre el territorio y sobre los factores productivos geográficos ....................... 184 Región y escalas de funcionalización ............................................................................ 185 La formación social del espacio regional....................................................................... 187
  • 5. CUARTA PARTE ESPACIO Y NUEVAS TECNOLOGÍAS ............................................................................. 189 14. EL ESPACIO Y LA INNOVACIÓN TECNOLÓGICA ............................................. 191 Las nuevas tecnologías con efectos espaciales .............................................................. 195 Efecto de las nuevas tecnologías sobre los factores geográficos................................... 200 Las relaciones de poder en el espacio ............................................................................ 206 Dominio económico ................................................................................................... 206 Dominio político ........................................................................................................ 208 Dominio social ........................................................................................................... 209 Los tipos de espacio ....................................................................................................... 210 El espacio económico................................................................................................. 210 El espacio vivencial.................................................................................................... 214 La escala espacial. De los microespacios a los macroespacios...................................... 215 La matriz de análisis efectos-condiciones...................................................................... 216 Un ejemplo de aplicación de la matriz: el teletrabajo.................................................... 222 Algunos interrogantes .................................................................................................... 225
  • 6. PRESENTACIÓN Es posible plantearse que la geografía precisa avanzar hacia la formulación de una teoría del espacio geográfico que tienda a superar las propuestas inconcretas y aisladas en sí mismas, sin articulación en un proceso de interpretación global. Al mismo tiempo, parece conveniente adentrarse en el estudio de elementos y conceptos que puedan ser relacionados e integrados en un cuerpo de proposiciones y articulaciones de teoría. De lo contrario, se corre el riesgo de continuar situándose simplemente a un nivel de descripción o, cuanto más, de clasificación de variables o casos. Considerar la geografía como ciencia obliga, como requisito de toda ciencia, a que quede definido un cuerpo de teoría, en el sentido de un conjunto de articulaciones lógicas y coherentes de variables explicativas de la realidad, no solamente describirla. Y también, si ello es posible, adentrándose en propuestas de pronóstico e intervención. Asumiremos, por tanto, la concepción de la geografía como ciencia del espacio geográfico y, concretamente, de la geografía humana como ciencia de la componente espacial de las relaciones sociales o, si se prefiere, de la actuación en y sobre el espacio de las sociedades. Como puede deducirse de este planteamiento, es difícil compartir la concepción de que la geografía sea meramente una ciencia de síntesis a la manera tradicional. Es decir, no es suficiente la recopilación de información acerca de un territorio con el resultado final de un 'informe-síntesis', a partir de un proceso inductivo apoyado en los datos de que se disponga. Y ello, aunque éstos se sistematicen en base a clasificaciones, sobre una base funcional o conceptual, pero con escasa o nula articulación global y sin partir de una teoría espacial. Lo que se habrá obtenido será una descripción, más o menos coherente, de una parcela de la realidad, pero en la cual difícilmente nos serán explicados los porqué de su espacialidad. En la medida en que se atribuya al espacio geográfico la consideración de variable de la realidad, integrada en un conjunto lógico sistémico, la aprehensión de las leyes de este espacio debe pasar a ser el centro de atención científica, de la cual cabe esperar una aportación racional y objetiva al cuerpo de la ciencia. Sólo asumiendo el espacio geográfico como centro de investigación, es posible plantear esta aportación. Puede postularse que la geografía debe centrarse en estudiar la lógica interna de esta variable y, por extensión, las consecuencias que se derivarán de su actuación sobre el resto de la realidad natural. Desde este punto de vista, la geografía pasar a ser una ciencia más, la ciencia del espacio geográfico como subsistema de la realidad. Partir de esta premisa es lo que nos fuerza a buscar una teoría del espacio, como articulación lógica de la ciencia que pretende representar, dentro del sistema global. Como ciencia deberá integrarse en el cuerpo global de la ciencia, y plantearse su proceso de trabajo en base a un método, el método científico. De esta forma, el subsistema espacio geográfico debe entrar en relación e interconexión con los subsistemas de la ciencia, analizando los aspectos del resto de la realidad que se interrelaciona con el espacio geográfico, así como el tipo de dependencia que se establece entre ellos. A partir de este punto, deben cubrirse dos etapas. Una, integrar a geografía en el conjunto del sistema-estructura de la ciencia, lo que implica descubrir las relaciones de interconexión, en una dinámica dominio-dependencia-interdependencia entre variables. La
  • 7. otra, determinar la lógica interna del subsistema espacio geográfico, definiendo, delimitando y articulando el continente y contenido de la variable espacio, su campo de variabilidad y su funcionamiento. Es decir, ensayar la formulación de una teoría del espacio geográfico. Para ver la importancia de este subsistema, no olvidemos que el espacio geográfico es, entre otras cosas, el ámbito que contiene y suministra todos los recursos materiales y ambientales que el hombre y la sociedad precisan, sean éstos recursos físicos o recursos humanos. En este sentido el espacio físico natural aparece como independiente del hombre, espacio que habría evolucionado, sin la acción de éste, según las leyes de la naturaleza. Pero el hombre, al precisar del espacio geográfico, no hace más que utilizarlo -de lo cual se deriva una modificación del propio espacio físico natural-, al tiempo que le confiere distintos valores, según cuáles sean los intereses del grupo que incide sobre él en cada momento histórico. Es de esta forma como el espacio físico natural se transforma en espacio social o geosocial. La capacidad de actuar de forma diferenciada sobre el espacio geográfico, atribuyéndole diversos usos y diversas intensidades de uso, es la que le confiere la categoría de variable. Cabe insistir en la interrelación dialéctica entre la geografía humana, como estudio de la actuación espacial humana y social, y la geografía física, como estudio del medio geográfico natural en el cual se desarrolla dicha actividad. Es esencial asumir esta interrelación, sin con ello pretender reunificar -a la antigua usanza- ambos ámbitos, por cuanto cada uno de ellos abarca unas variables con características intrínsecas diferenciadas. No obstante, hay que resaltar esta necesidad de espacio geográfico físico que cada actividad humana requiere y, aún cuando en ciertas ocasiones se haga abstracción de las particularidades propias de cada espacio físico, al estudiar casos reales éste debe aparecer, no como diferenciador idiográfico, sino como particularizador o concretizador de las leyes espaciales que guían la actuación social de los individuos, en su comportamiento y en su utilización del espacio como variable. Al propio tiempo, estas características diferenciadoras de cada espacio son las que lo convierten en variables. Ante ellas se desplegarán las estrategias sociales -especialmente del poder-, para utilizarlo en sentidos definidos. Por ejemplo, la heterogénea distribución de los recursos en el espacio físico es un motivador de estrategias para su apropiación y/o control y causa de conflictos entre grupos sociales o entre unidades geopolíticas. Contrariamente a lo que se podría creer, esta particularización territorial es la que confiere valor al espacio, siempre y cuando no pensemos en microespacios cerrados, sino en el espacio como globalidad, en el interior de la cual se desarrollan las relaciones sociales que, de hecho, serán las que realmente delimitan los espacios. [1] Resta por saber si la actuación del hombre se rige por la aleatoriedad del azar, o bien si actúa de acuerdo con determinadas pautas de comportamiento y de decisión, en función de obtener resultados preconcebidos por medios racionales. Es decir, si sólo está condicionada por el propio espacio físico -de ser así difícilmente podríamos avanzar por la senda del conocimiento científico sobre el valor y uso de esta variable-, o lo hace a través de una actuación objetiva -aún cuando exista un margen de acción subjetiva-. En este caso se trataría de adaptar la actuación humana y social a las características particulares de cada espacio físico. Si, como se postula, el hombre actúa sobre el espacio geográfico de una manera globalmente racional -en cuanto acción destinada a un fin, independientemente de la valoración ética del mismo-, en función de objetivos para alcanzar unos resultados preconcebidos, significa que el espacio geográfico ofrece la capacidad de aprehensión científica, a partir de la cual establecer las normas de actuación. Ello implica que, con independencia de las diferencias físicas, se dan unas formas regulares de actuación, en base a Joan Eugeni Sánchez 8
  • 8. las cuales será posible el análisis científico, dado que las regularidades implican un sistema y una estructura y, por tanto, la base sobre la que ensayar una formulación científica, sin que ello quiera significar una visión reduccionista causa-efecto. Para adentrarnos en un enfoque científico en geografía humana, distinguiremos entre un planteamiento globalista, en tanto que estructurante, de otro posible basado en una perspectiva personalista, interesante para ser considerado en una segunda etapa, una vez definido el sistema-estructura. Por perspectiva personalista entenderemos la posición analítica que consideraría el estudio del espacio geográfico desde el propio individuo, es decir, desde su percepción y relación con el territorio en concreto, y con el espacio geográfico en general. En ella quedaría potenciada la primacía de la posición territorial y de sus intereses particulares. De esta forma se produciría una explicitación de la valoración antropológica, psicológica y psicosocial del espacio. Se trataría de plantear como es vivido el espacio por el hombre y desde el interior del hombre. La perspectiva globalista desde la que nos situaremos en estas páginas, se interesa por la consideración del espacio geográfico en una triple perspectiva: a) en su globalidad; b) en sus transformaciones (articulación y genealogía) y c) en las causas y leyes de la articulación y transformación del espacio geográfico en cuanto espacio social. En este planteamiento debería evidenciarse el papel de las relaciones sociales como mecanismo estructurante colectivo sobre el espacio. Ello en tanto que los agentes sociales agrupados y bajo una organización social, poseen unos objetivos de clase o de grupo -más allá de la posición social individual (psicosocial)- y una capacidad de intervención autónoma territorializadora. La primacía del interés por una perspectiva globalista se basa en la consideración de que, desde ella, se puede llegar a analizar el contexto estructurante de la realidad geográfica, dentro del cual se desenvolverán los procesos personalistas de relación inmediata individuo- medio geográfico. En cierta forma podría decirse que se trataría de acometer una 'macrogeografía humana' estructurante desde las leyes sociales, en el seno de la cual se pudiese desarrollar, a posteriori, y precisamente dentro de dicho contexto estructurante, una 'microgeografía humana' como visión individual hombre-medio en sus múltiples facetas de interacción. En resumen, de lo que se tratará será, no tanto estudiar al hombre en su relación con el espacio geográfico, sino estudiar el espacio geográfico -en cuanto espacio social- como resultado de la intervención humana y social sobre las leyes del medio físico definido. * * * * * Este libro partió de una idea inicial de recopilar un conjunto de artículos publicados, los cuales consideraba que disponían de una coherencia interna, que se vería resaltada al reunirse en un bloque. Lo cierto es que en el resultado final a primado más el intento de articular una propuesta que el de, simplemente, aprovechar un material ya elaborado. Por ello no he tenido ningún inconveniente en transformar ampliamente algunos de los trabajos, en aras al objetivo del libro e incluso, para mejor adaptarlo a su estructura, trocearlos y situar las partes aprovechadas allí donde era más interesante en la estructura de la propuesta. Espacio, economía y sociedad 9
  • 9. Los capítulos 4, 7, 9, 10 y 11 y gran parte de los capítulos 1, 3, 5 y 8 corresponden a nuevas aportaciones, mientras que los capítulos 2, 6, 12, 13 y 14 se basan en trabajos y artículos publicados, pero que han sido sometidos a revisión. Como contenido, he pretendido presentar una reflexión personal acerca de la geografía humana desde la vertiente de su cientificidad, y en relación con los procesos económicos en tanto procesos sociales. Así, en la primera parte presento una perspectiva en geografía humana, en la que se pone el énfasis en la defensa de su cientificidad, hasta alcanzar una articulación del espacio coherente con la estructura social. La segunda parte, recoge una serie de aspectos o mecanismos sociales fundamentales en la articulación del espacio geográfico, en un planteamiento de base analítica. En la tercera parte, se formula una propuesta de síntesis para el análisis de espacios delimitados, en base al papel esencial de la actividad económica como dinámica territorializadora. Para ello se presenta la elaboración, como estudio de caso en los capítulos 12 y 13, del papel territorializador de un sector de actividad económica de fuerte impacto espacial y muy válido para estudiar una gran variedad de efectos territorializadores cual es la actividad turística de litoral. En un amplio CAPÍTULO final se trata de la relación ente el espacio y la innovación tecnológica, proponiéndose una matriz de análisis para el estudio de las nuevas tecnologías con efectos espaciales. Quiero agradecer a los diversos editores de los textos previos la autorización para su utilizar y reproducción. Mi reconocimiento a todos aquellos autores no citados pero de quienes, por la lectura de sus obras, he recibido necesariamente influencia, y cuya presencia indirecta es difícil de reflejar, dado que sus aportaciones forman parte del patrimonio común de las ideas y conocimientos. Por último, expresar mi agradecimiento al Dr. Horacio Capel por sus ánimos y sus críticas durante estos años. NOTAS [1] El querer adscribir la delimitación de los espacios a características exclusivamente geofísicas es lo que impide la formulación unívoca de la "unidad espacial por excelencia de las micro-geografías idiográficas, es decir a la "región". Véase, entre las múltiples aportaciones bibliográficas que este aspecto ha suscitado, la, en cierta forma síntesis, que apareció en el número 10/11 de la revista Espaces Temps bajo el título: “Région. Enquete sur un concept audessus de tout soupçon”, 1979, pp. 8-41, y que bajo el lema genérico “Vous avez dit région?” fue contestada por ocho prestigiosos geógrafos franceses. Joan Eugeni Sánchez 10
  • 10. PRIMERA PARTE UNA PERSPECTIVA EN GEOGRAFÍA HUMANA
  • 11. 1. EL ESPACIO GEOGRÁFICO Partimos de la convicción de que la geografía precisa avanzar hacia la formulación de una teoría del espacio geográfico que tienda a superar las formulaciones inconcretas y aisladas en sí mismas, al mismo tiempo que parece conveniente adentrarse en el estudio de elementos y conceptos que puedan ser relacionados e integrados en un cuerpo de proposiciones y articulaciones de teoría. Por ello, se tratará de estudiar el espacio geográfico en cuanto espacio social, como resultado de la intervención humana sobre el medio físico. Antes que nada, empecemos por delimitar el significado que atribuiremos a los conceptos geográficos básicos para, a continuación, relacionarlos con su cambio de significación al introducir el factor tiempo. EL ESPACIO GEOGRÁFICO En una primera aproximación, el espacio geográfico representa el medio en el cual se desarrolla la actividad del hombre, la acción humana y social, o sea, el marco de toda acción, relación, articulación o suceso en el que participa como variable el espacio físico y en el que desarrollan su vida y su actividad los hombres. El espacio será el campo de acción de una variable, humana o física, en el medio geográfico. En este sentido interesará plantear el papel del espacio siempre que una variable de la realidad, para manifestarse como tal, necesite adoptar distintas posiciones en él. Es decir, cuando su campo de variabilidad se manifiesta precisamente al asumir distintos valores en el espacio. Ello implicará que sea a través del espacio que aparezca como variable y que, sin él, sólo se muestre como constante o parámetro. Es así que podremos hablar de variables espaciales. [1] El ámbito de la realidad física que forma el espacio geográfico, comprende el conjunto formado por el subsuelo, la superficie y la capa envolvente de la Tierra, al cual el hombre tiene capacidad de accesibilidad, a fin de usarlo para sus fines, actuaciones y relaciones. Lo que significa que el espacio geográfico no ha sido idéntico para cada comunidad histórica que ha ocupado un mismo medio, por cuanto con el desarrollo de la técnica ha aumentado la capacidad de accesibilidad o penetración en la litosfera, la hidrosfera y la atmósfera. Cuando es tratado desde el ámbito de la geografía, normalmente se sobreentiende por espacio el espacio geográfico, aún cuando al concepto espacio se le atribuyen significados bien diversos [2]. Así se puede oír hablar de espacio musical, espacio euclidiano, espacio topológico o espacios borrosos; espacios que no entran dentro de nuestro campo de interés. Cuando apliquemos el concepto espacio lo será en el bien entendido de que, desde la perspectiva de la geografía, es sinónimo de espacio geográfico en general. El espacio (geográfico) es, por tanto, el ámbito de la realidad por el que se interesa la geografía en general, y la geografía humana en particular en cuanto ámbito de la vida humana. Lo esencial a tener en cuenta es que el espacio geográfico lo engloba todo -todas las relaciones humanas y sociales-, y que todos los hechos físicos que se hallan a nuestro alcance 13
  • 12. están contenidos, y son, este espacio geográfico. El espacio, como espacio geográfico es, para el análisis geográfico, el medio o marco físico en el que se producen todas las actuaciones y relaciones humanas y sociales, con la superficie de la Tierra como ámbito esencial y predominante. NIVELES DE ESPACIO EN GEOGRAFÍA El espacio geográfico, en su componente estrictamente material, será lo que denominaremos espacio físico o a veces espacio natural. Se halla constituido por todos los elementos físico-naturales y del ciclo de la naturaleza que se hallan presentes en el espacio geográfico y que poseen su propia dinámica. Comprende los factores físicos del espacio (entre los que destacarán los recursos físicos). La geografía física en general, y la geomorfología, la climatología, la biogeografía y la hidrografía en particular, serían las formas científicas mediante las que la geografía aprehende el espacio geográfico en cuanto espacio físico. En su interacción específica podemos imaginarlo como el ecosistema natural. Del espacio físico pueden distinguirse dos momentos temporales. En un primer momento temporal el espacio geográfico, sin todavía los efectos de la actuación del hombre, se corresponden con aquel espacio sometido exclusivamente a las leyes del ecosistema natural, o espacio natural en sentido estricto. Este tipo de espacio físico -si es que queda algún reducto de él-, es en la actualidad lo suficientemente marginal en su extensión como para que no esté presente en nuestros análisis generales, a no ser que nos situemos en la perspectiva de la geografía histórica. En el sentido en que será utilizado aquí, el espacio físico se corresponde con la situación en que se hallan los factores naturales y el ciclo de la naturaleza dentro del espacio geográfico, cuando el hombre ha actuado en él. Podremos hablar también de la situación genealógica del espacio natural, para referirnos a las condiciones tal como se encuentran en el momento inicial de cualquier análisis geográfico. Al referirnos al espacio geográfico incluido el hombre con sus realizaciones de aprovechamiento o de transformación de la naturaleza, de construcciones humanas, de articulación del propio espacio, hablaremos de espacio social. Corresponderá al espacio resultante de la actuación del hombre sobre el medio físico, modificado según sus intereses; es por tanto un espacio producido. La genealogía del espacio en sentido amplio, representará el conjunto de transformaciones combinadas del hombre y de la naturaleza, que determinará una situación genealógica en cada momento y para cada territorio. En el sentido aquí atribuido, el espacio geográfico se corresponde con el espacio social, en cada momento y lugar, cuando el hombre ha actuado sobre él. Mientras que si lo consideramos antes de dicha intervención humana, el espacio geográfico se correspondería con el espacio físico en su estado natural. Por territorio entenderemos un espacio geográfico concreto en un momento dado y con unos límites establecidos, es decir, como áreas geográficas delimitadas. En un sentido amplio podemos considerar al territorio como una delimitación de espacio geográfico, es decir, conteniendo la parte de las tres esferas geográficas a las que es accesible el hombre en aquel momento; se trataría de un volumen (prisma) que tendría por perímetro la delimitación correspondiente a los límites establecidos sobre la superficie de la litosfera o de la hidrosfera marina, y por altura la suma de la litosfera y atmósfera a la cual se es accesible, al tiempo que conteniendo a la biosfera. No es de extrañar que en este sentido se derive hacia la asimilación de territorio a paisaje en lo que tiene de visual para el hombre. En sentido restringido se denominará territorio a una superficie (área) delimitada de la litosfera y las películas Joan Eugeni Sánchez 14
  • 13. superficiales de contacto con la misma; de hecho corresponde al área de la superficie de la Tierra (podría ser de otro planeta) delimitada por el perímetro señalado para el territorio en sentido amplio; en este sentido se está planteando esencialmente el territorio como soporte y como suelo. La distinción no es irrelevante, por cuanto la apropiación de un territorio (en sentido restringido) de hecho viene siempre acompañada de su correspondiente volumen - atmosférico, biótico, lítico e hídrico-. Así, por ejemplo, a veces se estará más interesado en la componente atmosférica que en la biosfera o en la litosfera, cuando lo que se quiera sea construir en él un edificio singular, o, en otro ejemplo, agentes exteriores pueden introducirse en el territorio de otro a través de la componente atmosférica de este territorio, por contaminación o cuando se sobrevuela dentro de su 'espacio aéreo', el cual consideramos adscrito a la superficie del territorio. Aún cuando el término territorio se le use en sentido restringido, no deberemos olvidar que de hecho siempre se trata de un espacio geográfico en el sentido amplio como volumen. Si pensamos que, a través de la acción humana, se puede dar forma a un territorio, podemos considerar el proceso de producción del espacio social como un proceso de territorialización. Avanzando en el proceso de división interna hacia una especialización, vemos como aparecen un nuevo conjunto de espacios funcionales, ligados a la especificidad de las variables espaciales o al uso atribuido. A los campos de su actuación se les designa también como espacio, en algunos casos conceptuales, en otros reales. Así se habla de espacio político, de espacio aéreo o de espacio marítimo, de espacio del poder, de espacio económico, de espacio agrario o de espacio industrial. Es en este sentido en el que el concepto espacio asume su papel como variable, manifestándose por los valores diferenciados, o no, que adquieren en cada territorio específico y conducidos por una única variable discriminante, o por un conjunto restringido de ellas. A partir de la actuación de cada variable con capacidad de acción espacial, o de un conjunto interrelacionado de ellas, se irán definiendo los bloques funcionales que conformarán la geografía humana y los tipos y espacio específicos, más o menos abstractos, en que actuarán cada una de ellas. Así pues, existen diversas ópticas posibles desde las que abordar el concepto de espacio geográfico, lo que genera la ambigüedad del propio concepto. De igual forma, adolece del mismo problema el responder a qué es geografía y cuál debe de ser el enfoque desde el que situarse. EL ESPACIO COMO VALOR DE USO Y COMO VALOR DE CAMBIO En su relación directa con el espacio, el hombre puede considerarle bien como un valor de uso o como un valor de cambio. Se le considerará como valor de uso, cuando se le atribuya una valoración social como bien útil, con capacidad e interés por ser usado. En otro momento ese mismo espacio puede pasar a ocupar una posición como valor de cambio, en cuanto el interés sea el de transferir su uso a otra persona mediante un acto económico. Bien con su venta o trueque, bien por arrendamiento, a cambio del cual se percibirá una cantidad de valor. Espacio, economía y sociedad 15
  • 14. Bajo la forma de arrendamiento, para el nuevo usuario será un valor de uso y para el arrendador un valor de cambio. Así, un mismo espacio puede ser valor de uso y valor de cambio simultáneamente, según desde la posición en que se hallen situados los agentes que se relacionan con él. Por ejemplo, una vivienda será considerada como valor de uso para el residente, sea propietario o arrendatario, y valor de cambio para el propietario que la alquila. Ello nos remite a la etapa anterior a la del consumo final, y nos sitúa en el proceso de producción de espacio dirigido a cualquiera de los usos finales a los que se le destine. Mediante este proceso intermedio, el suelo o territorio pasa de ser un valor de uso a convertirse en un valor de cambio. En este proceso de transferencia de valor es donde se asientan los "negocios" que caracterizan a la producción física de espacio social. Debe tenerse en cuenta que en algunos casos, un espacio que con anterioridad no era socialmente valorado, al atribuirle una nueva función puede pasar a ser un valor de uso en un nuevo sector. Por ejemplo la nieve como valoración social para la práctica del esquí, y no solo como recurso hídrico. El uso del espacio físico puede serlo como soporte, como medio geográfico, como recurso o como medio de producción. El interés que ofrece esta distinción es permitirnos analizar de forma operativa, uno de los aspectos más importantes de la producción de un nuevo espacio social. A través de ella pueden distinguirse a los distintos agentes que intervienen, o que han intervenido, en la producción de espacio, su papel, sus estrategias y las implicaciones que conllevan. ESPACIO, TIEMPO Y TIEMPO HISTÓRICO [*] La evolución del pensamiento geográfico ha estado fuertemente afectada por los cambios en la relación hombre-objeto de estudio, en nuestro caso particular, en la relación hombre-espacio geográfico. No se trata sólo de que el avance científico haya permitido una profundización en el conocimiento del objeto, como puede haber sucedido en otras ciencias, sino que este avance ha hecho cambiar el propio objeto en una doble secuencia indefinido- definido e ilimitado-limitado-escaso. Desde Kant, una importante corriente de pensamiento geográfico se ha planteado sistemáticamente la separación entre tiempo y espacio. Ritter, Hetner o Hartshorne son ejemplos clásicos. En expresiones como ésta, atribuida a Kant, encontramos la base de dicha separación: La historia, por consiguiente, difiere de la geografía sólo respecto al tiempo y al espacio. La primera es, como se ha señalado, una relación de acontecimientos que se suceden en el tiempo, la otra una relación de hechos que se dan unos junto a otros en el espacio. La historia es una narración, la geografía una descripción [3]. No interesa, en este momento, entrar en la discusión espacio-tiempo a partir de los presupuestos atribuidos a Kant [4], sino intentar ver de que manera el espacio y el tiempo forman un conjunto dialéctico, ya que, difícilmente, podremos entender uno sin tener en cuenta al otro. Se parte de la premisa de que no existe historia anespacial ni geografía atemporal. Es decir, que no existe historia sin espacio, y que el espacio se articula y se va modificando a lo largo del tiempo, a medida que las relaciones históricosociales globales van transformándose y llegan a adquirir su dimensión real en función de cada "tiempo" histórico. Al tiempo cabrá considerarlo en una doble dimensión: tiempo como evolución histórica y tiempo interior a cada circunstancia, que aparece ligado a los factores velocidad, distancia y Joan Eugeni Sánchez 16
  • 15. movilidad. Como se verá, no se trata de "reducir al espacio" a los hechos históricos, ni de hacer una "geohistoria". [5] Espacio geográfico absoluto y espacio geográfico relativo. Consideremos dos de los papeles del espacio en el contexto de las relaciones sociales. Por un lado es el soporte físico de la vida individual y de las relaciones sociales, como un espacio objetivo, como un hecho dado y también como hecho, en apariencia, difícilmente modificable. Pero como Harvey señala: "... el simplista punto de vista del espacio entendido como 'contenedor', postulado por Kant, Hetner y Hartshorne, no puede ser aceptado". [6] Pero también se constata, que el espacio geográfico asume una capacidad como factor múltiple en las relaciones sociales, en la medida en que en él están contenidos, y obtenemos, todos los recursos necesarios, los cuales son transformados mediante el trabajo -en gran medida sobre su superficie- y que podemos aprovecharnos de las capacidades del espacio geográfico como medio de producción. Así pues, el espacio geográfico es un factor más, "un dato a priori" [7] en las relaciones sociales, en tanto que medio primario de explotación, medio de reproducción y medio de vida global. El espacio geográfico lo será en cuanto sea accesible y actuable por el hombre. Pero al tiempo, los hombres sin espacio estarían faltos de la base sobre la que actuar y sobre la cual proyectar su fuerza de trabajo y, por tanto, sin capacidad de crear valor, ni de reproducirse. Si nos limitamos a considerar del espacio geográfico su componente de extensión, sin referirnos a los otros factores que sabemos que lo configuran, podemos considerar su valor absoluto como aquel espacio medido en unidades de superficie que se mantienen constantes a lo largo del tiempo y para cualquier hombre. Se constata que las dimensiones geométricas de la Tierra son prácticamente invariables a lo largo del tiempo. Pero este espacio geográfico absoluto representa, a su vez para cada hombre, una "dimensión relativa" distinta, tanto a lo largo del tiempo, como también en un mismo instante histórico, según cual sea la situación social, económica y cultural de cada individuo. Las dimensiones y distancias aparecen -son percibidas- como distintas según los medios que sean utilizados para la movilidad y el dominio del espacio. Es en este sentido que podremos hablar de una relativización del espacio. Desde nuestra situación a finales del siglo XX, vemos al espacio geográfico como un todo de dimensiones absolutas perfectamente definidas y conocidas, sin secretos para nosotros, y representables exactamente en un sistema cartográfico. Este espacio, como espacio geográfico geométrico -absoluto-, es medido en unidades de longitud y superficie univalentes, la cual cosa permite situar los hechos sobre la superficie del Planeta. La consideración del espacio absoluto presupone su mensurabilidad geométrica. Como señala Harvey: En la filosofía del espacio absoluto, la métrica de este espacio debe mantenerse isotrópico y constante. Para Kant y Humbolt la única métrica que existía era la definida por la geométrica euclidiana. Las relaciones entre los objetos sobre la superficie terrestre, el tamaño de las unidades de superficie, y otros, podían medirse mediante la aplicación directa de los conceptos euclidianos de espacio y distancia a la superficie de una esfera. Las distancias en línea recta equivalían, así, a grandes arcos de círculo. Parecía que no existían problemas en la medida de las distancias que no pudieran resolverse recurriendo a la trigonometría elemental. Este punto de vista ya no puede aceptarse. (...) No existe ninguna métrica independiente a la que podamos referir toda la actividad. Al examinar la localización de una actividad económica, la distancia puede medirse en términos de coste, al examinar la difusión de la información, la distancia se mide en términos de interacción social, al estudiar las migraciones, la distancia puede medirse en términos de costo de oportunidad, y así sucesivamente [8]. Espacio, economía y sociedad 17
  • 16. Y ello es así porque una de las primeras acciones que definieron al hombre como ser 'histórico' fue el proceso de dominio del espacio, lo que implicaba la transformación del espacio geográfico natural. El hombre pasó de ser un simple depredador, a actuar de forma sistemática sobre él, poniéndolo a su servicio, al tiempo que lo adaptaba progresivamente a la producción de unos bienes previamente determinados, siendo históricamente los primeros los productos agrarios. De esta forma, el hombre inició el proceso de transformación del espacio geográfico natural, variando la situación natural hasta entonces existente, y convirtiéndolo en un espacio productivo a su servicio. Es en este aspecto que hablamos de una transformación del espacio geográfico natural en espacio social, como producto de la sociedad. En este proceso el tiempo aparece como posibilidad de cambio, a través del cual se puede realizar la humanización del espacio. Desde nuestra posición individual actual, la corteza terrestre se nos muestra como un espacio absoluto. Si ahora la analizamos haciendo intervenir el tiempo como variable, veremos como el espacio se va relativizando, y como se modifica la relación entre hombre y espacio geográfico. No nos será difícil constatar como, en las diferentes etapas históricas hasta la actualidad, han ido reduciéndose los tiempos de transformación. Si pensamos en el periodo prehistórico como en una etapa formada por millones de años; si pensamos en las primeras civilizaciones como etapas de transformación a lo largo de miles de años, vemos como estas etapas de transformación se van reduciendo en su duración temporal, hasta llegar a la actualidad, en que se habla de un aumento exponencial en la velocidad de transformación. Se ha superado aquella etapa de un tiempo absoluto, para entrar en una etapa de tiempo relativo, en la cual el tiempo-histórico no asume la misma duración. Lo mismo que ocurre en la vida de cualquier ser humano, en la que los mismos periodos de tiempo absolutos no equivalen al mismo tiempo relativo. No tiene la misma duración significativa (relativa) un periodo de un año en los primeros años de vida, por ejemplo entre 0 y 1 años, que entre los 65-66. Algo similar podemos imaginar que sucede con el tiempo histórico. En este sentido, la dimensión del espacio-tiempo también cambia relativamente al tiempo histórico. El área territorial de experiencia de un hombre primitivo y la que lo es para un hombre actual sabemos que abarcan dimensiones muy diferentes. Como espacio absoluto pueden ser medidas en las mismas unidades, pero como espacio-tiempo, como espacio consciente, son claramente distintas. Lo mismo ocurre, en el interior de cada momento histórico, entre los hombres de los países 'civilizados' respecto a los habitantes de las áreas 'primitivas'. Según este punto de vista, la percepción del espacio se produce de acuerdo con una escala de tiempo, es decir, el espacio sufre una modificación relativa. La velocidad ha ido cambiando y, con ella, la capacidad de movilidad del hombre, al tiempo que la humanidad ha acumulado, de una manera más o menos constante, conocimientos y experiencia que han permitido desarrollar instrumentos que condicionan la mentalidad y la cultura de cada momento, los cuales han ido incorporándose y formando parte esencial de este proceso de relativización. El espacio, en su dimensión absoluta, se 'contraerá' en la medida en que podamos establecer dominios perceptivos y reales cada vez más amplios. La doble relativización espacio-tiempo: diacrónica y sincrónica. Consideremos dos aspectos en el proceso de relativización espacio-tiempo: entre situaciones espaciales Joan Eugeni Sánchez 18
  • 17. diacrónicamente consideradas como tiempo histórico, y entre distintos espacios comparados en un mismo momento -sincrónicamente- como tiempo instantáneo. El espacio-tiempo en sentido diacrónico nos muestra el paso desde el mundo indefinido hasta el mundo finito y limitado, hecho que ha comportado que el campo de experiencia del hombre, hasta prácticamente el siglo XVIII, fuese el de un espacio indefinido, e ilimitado en su indefinición; el hombre era consciente de que no había asumido los límites territoriales de la Tierra y tenía que adaptar su concepción del mundo y de la vida a esta indeterminación. Lo cual le llevó a tener que buscar seguridad frente a la indeterminación de su posición en el espacio corográfico y cosmológico. Dominaba una parcela de este espacio, pero era incapaz -estaba imposibilitado por los medios de que había sido capaz de dotarse hasta entonces- de llegar al dominio absoluto del territorio global, asumiendo un determinado tipo de actividades frente al medio natural. La inseguridad que significaba la indeterminación, le llevó a construir unas cosmogonías que definiesen el espacio en términos ideológicos. Véase, por ejemplo, el trato de rechazo recibido por Piteas por parte de Platón cuando aquel aporta un conocimiento más amplio del ecumene, más allá del conocido hasta aquel momento, ya que rompía la concepción ideológico-etnocentrista sobre la cual estaba basado el mundo ateniense, y que constituía una coherente imbricación ideológica de aquella sociedad. Los factores objetivos, en forma de nuevos conocimientos que aportaba Piteas, habrían de ser repudiados en términos de la propia inseguridad espacial - seguridad ideológica. [9] Muy distinto será a partir de la época de los descubrimientos, cuando el mundo pase a ser un mundo finito. La asunción de este mundo finito hará cambiar muchos aspectos de la actitud de la humanidad, aunque no sin resistencias ideológicas y psicológicas. Hasta aquel momento había más territorio que el que la humanidad podía ocupar. A partir de entonces se llega a sus límites en todas direcciones. El mundo conocido coincide con el mundo en su totalidad. Ya no hay divorcio entre el mundo objetivo tal cual es y el mundo tal como la humanidad lo conoce. Como nos dice Rémond, el haberse completado el descubrimiento del planeta es uno de los elementos que concurren en la exasperación de las rivalidades entre las naciones y en el nacimiento del imperialismo. Las grandes potencias se disputan los territorios aún por apropiar, con la mayor acritud posible porque se trata de los últimos. Toda una serie de problemas que se empiezan a presentir van surgiendo poco a poco: escasez de tierras, aprovisionamiento de agua para las ciudades, así como de aire, y todo un conjunto de problemas que serán los de la humanidad del mañana. [10] El hombre ha cambiado su actitud a la largo del tiempo histórico y ello representa una relativización de las escalas de actuación. Por un lado, este espacio histórico se nos presenta, en este proceso relativo de dimensión indefinida hacia dimensión definida, como una primera etapa de un proceso de dominio de dicho espacio y, en una segunda etapa, como un proceso de apropiación y de reparto del espacio finito: el paso de un bien ilimitado a un bien limitado, escaso y restringido. La actitud que deberá adoptar el hombre se verá influida por este nuevo límite que se ha hecho patente en su proceso históricosocial. Disponemos de un bien finito, que se nos mostrará cada vez más como un bien limitado, el cual deberá ser gestionado, y sobre el cual las relaciones de poder se verán modificadas. Esta nueva situación de recursos limitados implicará, en su limitación, un nuevo planteamiento de la relación hombre-espacio geográfico. En este contexto podemos comprender la aparición de los planteamientos malthusianos. Espacio, economía y sociedad 19
  • 18. Por ello la historia no puede ser comprendida anespacialmente, dado que el devenir histórico se produce sobre este espacio geográfico natural, dominándolo y apropiándose del mismo: de lo que contiene y de lo que en él se produce. No es habitual encontrar análisis históricos en los cuales de forma consciente se haga intervenir al espacio desde su posición como factor. Parece como si el espacio geográfico fuese un valor dado, que por su permanente presencia aparece como un elemento "indiscutible" y neutro en el marco de las relaciones sociales, como un parámetro -o constante- y no como una variable. La familiaridad que caracteriza al espacio no lleva a cuestionarlo: importa describirlo, pero no cuestionarlo. Aparece como un elemento dado. Igual que no se le hace intervenir analíticamente. En cualquier caso, es más un agente "inconsciente" y dado. Pero la historia es, en una parte importante, la historia de la apropiación del espacio y de sus productos, incluido el propio hombre como recurso. La indiferencia con la que el espacio es considerado en los estudios históricos, así como por otras ciencias sociales, no ha sido siempre el mismo, en especial por lo que respecta a la economía. En toda la etapa de transformación desde la economía feudal hasta la liberal- librecambista (revolución industrial), durante los siglos XVI y XVII, el espacio estuvo situado en el centro de todas las corrientes de pensamiento económico [11]. Es a partir del momento en que el modo de producción capitalista asume la hegemonía en las relaciones económicas y sociales y sobre el territorio, que el espacio deja de ser considerado como un centro de interés del pensamiento, y pasa a ser tratado como un parámetro. Cabe una interpretación de la desaparición del espacio geográfico de los análisis posteriores a la implantación del pensamiento liberal-librecambista. En el proceso de transformación de la sociedad desde el feudalismo hasta el liberalismo, se veía con claridad la necesidad de un cambio de papel del espacio. El paso desde el feudalismo, asentado sobre la tierra (suelo), a través de la etapa de absolutismo real, que rompe con las limitaciones territoriales feudales para conformar los nuevos estados nacionales, hasta el liberalismo, muestra la necesidad de desarticular las relaciones de dependencia de los siervos, de los campesinos y de los artesanos, a fin de liberar la fuerza de trabajo que para que puedan formarse mercados de trabajo, evidencia el requisito de que se efectúe la transformación de la articulación del espacio. De ahí el interés por el espacio mostrado por las corrientes de pensamiento económico de estos siglos: fisiócratas, mercantilistas y librecambistas. En cuanto la burguesía imponga su predominio el espacio asumirá una nueva función. Así es como el espacio pasa a ser considerado en factor 'constante'. Desaparece como 'variable', y sólo deberán desarrollarse las formas de organizarlo dentro del nuevo modelo considerándolo como parámetro fijo: se tratará de optimizar el espacio, de ordenarlo y planificarlo, y nada más. En este contexto adquiere sentido la evolución posterior observada hacia las corrientes locacionales o del lugar central, como microgeografías, ligadas a microeconomías espaciales, de la mano de la economía regional o de otras concepciones similares, todo en un marco de estados-nación más o menos aislados y diferenciados. Pero cuando el espacio geográfico alcanza a quedar claramente conformado en un único mercado mundial capitalista, como consecuencia del progresivo proceso de internacionalización de las relaciones económicas, las diferencias geográficas adquirirán otro sentido, y se comenzarán a hacer evidentes las regularidades en su articulación. En este momento se habrá hecho finito, también para el geógrafo, el espacio del planeta: la internacionalización de las relaciones económicas, ideológicas y sociales lleva, a la unificación del espacio geográfico mundial y a tener que considerarlo como un todo dividido Joan Eugeni Sánchez 20
  • 19. en partes. Ahora no será por adición de pequeños conjuntos independientes entre sí (estados) que se cubre el mundo, sino por la subdivisión del espacio del planeta articulado globalmente. Llegados a esta situación, ciertos economistas críticos se dan cuenta de esta nueva realidad, adentrándose en la búsqueda de las leyes de articulación del espacio: desarrollo y subdesarrollo como relación dialéctica; dependencia económica y social; desarrollo desigual- intercambio desigual, serán los ejes de esta nueva visión, incluso la mixtificadora relación norte-sur. [12] A partir de esta nueva objetivación de las relaciones espaciales es cuando el geógrafo puede tomar conciencia de la nueva dimensión, y cuando le es posible plantearse una teoría del espacio. La internacionalización de las relaciones espaciales habrá alcanzado también a la geografía. La geografía crítica o radical será un primer producto de esta constatación. [13] Adentrarnos en el aspecto sincrónico reflejará como se va produciendo, momento a momento, este proceso. En este nivel de relación espacio-tiempo cabe considerar tres aspectos conformando esta relación. Nos referimos a la distancia, la movilidad y la velocidad. Desde la física se nos ha enseñado que la distancia relacionada con el tiempo es función de la velocidad. No es el tiempo el que cambia, sino la velocidad: modificando la velocidad el tiempo se hace relativo respecto al espacio. Aquí tenemos uno de los aspectos importantes que explican las variaciones históricas que se han ido produciendo. "La noción de 'distancia' comporta no sólo 'cerca' y 'lejos', sino que introducen el tiempo; noción de pasado, presente y futuro. La distancia es una intuición espacio-temporal" [14]. El hombre consigue aumentar la velocidad de movimiento en el espacio geográfico. Desde ir a pie, o servirse del caballo como medio de transporte, hasta llegar a los medios actuales, representa entre otros aspectos, ser capaz de asumir espacios mucho más grandes en la misma unidad de tiempo. No digamos ya lo que representará la incorporación de los vehículos automotores, hasta llegar a los desplazamientos aéreos y a las comunicaciones hertzianas o por fibra óptica. [15] La diferenciación relativa de aquellos espacios históricos de los que hablábamos, se nos hace evidente si imaginamos el espacio en función de una unidad de tiempo, en dos circunstancias históricas separadas temporalmente. Aplicándolo a los aspectos de gobierno y dominio, como nos dice Renè Rémond, se posibilita dirigir un país desde un punto fijo, la aparición de una forma de gobierno a distancia, el gobierno de gabinete. (...) Se trata de la sustitución de un gobierno personal, en el sentido literal de la expresión, que tenía necesidad de contactos directos de hombre a hombre, por un gobierno por correspondencia, un gobierno a distancia, porque el espacio empieza a restringirse [16]. Esta relativización histórica del espacio no se debe exclusivamente al incremento en el conocimiento sobre el mundo y al descubrimiento de sus límites, sino también a la incorporación de medios técnicos que aumentan su capacidad de desplazamiento -la de los propios hombres, la de los objetos y de la información-, relativizando y disminuyendo el espacio absoluto, en cuanto que es posible el dominio de áreas más amplias de territorio con el mismo esfuerzo humano. En efecto, además de la distancia objetiva, la que se aprecia en cifras, hay una distancia relativa que varía con las facilidades y las condiciones materiales, y que es mucho más importante para las relaciones entre los grupos humanos que la primera. Lo esencial no es que entre Europa y Estados Unidos haya 5000 o 6000 kilómetros de distancia, sino que hoy bastan unos horas para franquearlos, mientras que a finales del siglo XVIII eran necesarios dos largos meses para el ir y venir de la correspondencia, de las noticias, de las instrucciones diplomáticas [17]. Espacio, economía y sociedad 21
  • 20. Junto a la disminución del tiempo, se producen dos cambios más de manifiesta importancia. Uno viene representado por el amplio aumento de la capacidad que es posible movilizar debido a la incorporación de medios técnicos, cada vez más complejos y potentes. La consecuencia que se deriva es la del aumento de la movilidad de los factores que intervienen en las relaciones sociales -y económicas, militares o de información-. La otra se muestra a través de la modificación de la división técnica del trabajo, que modifica el tipo de objetos a desplazar, lo que interesa desplazar y la capacidad de desplazamiento. Ello permite aprovechar las economías diferenciales en el espacio geográfico mundial, y aumentar el valor excedente apropiable, gracias a servirse de la diferente movilidad relativa con que se puede dotar a los factores que intervienen en todo proceso productivo. Se optimiza la creación de valor, aportando a cada zona geográfica diferentes capacidades productivas en base a factores tales como la existencia de salarios diferenciales - distintos niveles de vida-, o la facilidad de transferencia de tecnología, de capital y de mercancías frente, a la relativamente menor capacidad de desplazamiento de recursos humanos en el mercado mundial, y a la fijación territorial de los recursos físicos [18]. Pensemos, por ejemplo, lo que representa en la modificación de la relación espacio-tiempo el pasar a consumir, mediante las técnicas de congelación y transporte frigorífico, cualquier producto alimenticio, en cualquier época del año y en cualquier lugar del planeta. O bien poder recibir información que se ha producido a kilómetros de distancia, antes incluso que en el propio lugar en el que se ha originado. [19] Será difícil comprender al espacio y su articulación sin hacer intervenir el tiempo como factor, ya que tampoco podremos entender la historia, en tanto que un elemento del tiempo, sin tomar en consideración el papel del espacio en cada momento. Paralelamente, para comprender la articulación del espacio, debe observarse como puede aprovecharse la movilidad de los factores. Un ejemplo sencillo, actual, lo tenemos en el desplazamiento de primeras materias, de tecnología o de recursos financieros a áreas donde los salarios sean diferencialmente bajos respecto a otras zonas, para producir la parte de las mercancías que requieren una fuerte aportación de trabajo directo, de manera que mediante este mecanismo, el costo global se reduzca en términos de costo diferencial y, desde allí, distribuirlos por el mercado mundial, convirtiendo en relativamente indiferente el costo de distribución final [20]. De esta forma el espacio nos muestra su capacidad de intervención como factor, en función de la movilidad ligada a la distancia relativa en base a la velocidad, a la capacidad de desplazamiento y a la división técnica. El espacio es utilizado en la relación espacio-tiempo como un factor beligerante a manipular en las relaciones sociales globales. Es en este sentido que podemos interpretar la localización de las empresas productivas en lugares donde no existen recursos naturales ni humanos, pero donde se encuentran recursos financieros (el caso histórico de Cataluña, por ejemplo), o bien donde, no existiendo recursos físicos ni financieros, si se da un excedente de recursos humanos a bajo costo (lo que ha sucedido en el sudeste asiático o en la propia España). Dialéctica de las relaciones espacio-temporales. En lo mostrado hasta aquí aparece claramente una dialéctica espacio-tiempo, en particular si la observamos desde el punto de vista de la reproducción de las relaciones espaciales. Esto nos lleva a la existencia de unas leyes de articulación del espacio geográfico natural, leyes en función de la utilización de este espacio, en función de la utilización de los factores contenidos en él -el propio medio geográfico en su conjunto, recurso físicos, humanos y financieros- y de la generación y acumulación del trabajo histórico, de los conocimientos, de su difusión, de la difusión cultural e ideológica, de la movilidad de todos estos aspectos en el espacio, que no parecen producirse Joan Eugeni Sánchez 22
  • 21. de forma aleatoria ni fortuita, sino de acuerdo con unas causas, es decir, con unas regularidades en el tiempo o en los procesos detectables en las formas de articulación. Desarrollar este tipo de leyes posibilitará criticar los planteamientos de muchas ciencias sociales las cuales, desgraciadamente, utilizan el espacio pero sin interpretarlo ni entenderlo. En este punto es donde los geógrafos pueden encontrar el ámbito de definición de esta ciencia en la medida en que introduzcan, presenten o analicen al espacio como una variable más en las relaciones sociales, y no como un dato dado, ni como un elemento neutro y estático -como si fuese una "constante"-, sino como una variable con su propia capacidad de intervención. Mucha historia de la que se nos presenta se hace "sobre el espacio" pero sin tomar en consideración su valor real básico activo. Por otro lado, el tiempo aparece como un factor de cambio del espacio y en el espacio, ya que el cambio se produce en el tiempo; todos los acontecimientos precisan de un tiempo, pero también precisan de un espacio en el cual producirse, de aquí esta relación dialéctica entre espacio y tiempo. Podría decirse que las relaciones sociales se dan en el tiempo pero que se producen en el espacio. La historia es esto, el conjunto tiempo-espacio, evidentemente con unas relaciones aisladas y particulares de espacio y de tiempo para cada momento, que en su continuum dan lugar a un proceso en el que cabe situar a cada uno de los factores espacio- tiempo en el lugar que les corresponde. La geografía se nos aparece como el ámbito de estudio y análisis del espacio geográfico natural, en su transformación en espacio geográfico social. La historia correspondería al estudio de la transformación irreversible, con el espacio como un elemento básico de intervención, porque, recordémoslo una vez más, no es posible la historia sin los hombres, pero tampoco es concebible sin espacio en el cual el hombre se ubique y se desplace [21], se adapte, le articule, del cual obtenga los productos básicos imprescindibles para su supervivencia y reproducción en relación con los otros hombres, y sobre el cual se establezcan las relaciones sociales que lleven al dominio del espacio y a las luchas por repartírselo. LAS CONCEPCIONES DE LA GEOGRAFÍA Y EL MÉTODO En un contexto histórico cambiante, al variar el objeto aparecen diversos paradigmas geográficos. Determinismo, posibilismo, concepción regional, geografía del paisaje, geografías teorética y cuantitativa, geografía de la percepción, geografía radical y geografía humanística y, por que no 'geografía ecléctica', son etapas ya clásicas y aceptadas en la historia reciente de la geografía, y en concreto de la geografía humana, moviéndose genéricamente entre los grandes límites del positivismo-idealismo. En este sentido, autores como Capel, Racine o Jonhston [22] coinciden a grandes rasgos en la existencia de una bipolarización positivismo-idealismo, en los límites de la cual se sitúan y evolucionan las escuelas geográficas, por lo menos desde la segunda mitad del siglo XIX, en el momento de configurarse lo que será la geografía moderna. De igual forma, metodológicamente, la evolución dentro de la geografía humana sigue una bipolarización en su forma elemental, entre inducción y deducción. Durante mucho tiempo la geografía se entendió como estudio de las particularidades de cada espacio, en que se creía, según se desprende de concepciones como la de Hartshorne [23] que no era necesario formular ideas universales, aparte de la ley general de la geografía que dice que todas sus áreas son singulares. Una de las plasmaciones concretas de esta tradición fueron los estudios regionales [24]. Después de esta etapa, se empieza a asumir en el Espacio, economía y sociedad 23
  • 22. campo de la geografía la existencia de regularidades en la articulación del espacio. Esta nueva etapa corresponde a la tendencia cuantitativa-locacional [25]; el límite que se impone es ofrecer una respuesta formalista a las regularidades intuidas. Aquí cabría estudiar porqué la influencia de la teoría de la localización económica en la que ha bebido la geografía - localización agrícola en Von Thünen [26], e industrial en A. Weber [27]-, no ha evidenciado sin embargo para el geógrafo, que en economía las actuaciones están regidas por leyes sociales muy concretas y que, por tanto, hay implícitos unos objetivos previos que la guían en términos de producción-intercambio-consumo- -plusvalía-excedente-apropiación. En este contexto, si la localización llega a adoptar 'formas' en el espacio no lo será por formalismos más o menos 'cristalográficos' o 'geométricos', sino guiada esencialmente por causa de la relación coste-beneficio. Si nos quedamos en la forma, sin llegar a la causa, las conclusiones pueden ser como las que ha obtenido la geografía, donde se evidencia un sentimiento de insatisfacción sobre los resultados alcanzados. De ahí una de las críticas al neopositivismo geográfico. Avanzando en esta línea cabe indicar que, frente al planteamiento inductivo que representa la formulación idiográfica, puede pensarse, por el contrario, que una teoría del espacio debe abordarse desde un planteamiento hipotético- -deductivo, en el cual subsumir todos los datos empíricos que la historia del conocimiento aporte sobre el ámbito de la realidad que se analiza. En el siglo XIX se sostenía que lo importante no era la distinción diltheyana fundada en el diverso objeto material de las ciencias naturales y del espíritu, sino en fenómenos repetidos uniformemente y fenómenos individuales irrepetibles. Las ciencias del espíritu, como la historia, pretendían comprender hechos particulares, mientras que las ciencias naturales tratarían de formular leyes generales. Windelband calificó de nomotéticas las ciencias que persiguen leyes, e idiográficas las dedicadas a la comprensión de las peculiaridades individuales únicas de sus objetos. Concepción idiográfica e inducción deberán ir metodológicamente asociadas. [28] Pero para un complejo sistema como es el del espacio, y más si se ha alcanzado la planetarización del mismo, un proceso inductivo significa, entre otras cosas, abordar un trabajo con un instrumento inadecuado y desproporcionadamente 'pequeño' respecto al volumen del sistema. Pero no es esto lo más importante. Una teoría es una formulación inicialmente abstracta en cuanto interrelaciona leyes de la realidad de las cuales sólo vemos sus resultados. En un lenguaje actual podríamos decir que las conocemos a través de indicadores indirectos (magnitudes que adoptan las variables en cada caso); no son las leyes en sí mismas las que nos muestran la realidad, sino sus efectos o resultados. En este sentido se plantea que las leyes son abstracciones a las cuales debemos enfrentarnos con un instrumental metodológicamente adecuado. Si se sigue la vía de la inducción podremos constatar, cuanto más, la regularidad de los resultados e inferir de ello que, subyacente a los mismos, se halla una ley particular, pero aún así, a continuación deberemos iniciar un camino hipotético (de abstracción) que nos ha de llevar a la contrastación o no de la existencia de los mecanismos de regularidad y, en su caso, a la propuesta de una ley. Ahora bien, a un sistema-estructura global de la realidad, o a un subsistema, difícilmente se puede llegar a través de la inducción, cuanto más a través de la vía hipotético-deductiva. [29] El problema central se sitúa en la aceptación o no de la existencia de leyes en el ámbito de la geografía humana, como se tratará en los capítulos siguientes. A partir del momento en que se asume que es muy difícil establecer leyes espaciales -y se cuestiona su existencia-, el método coherente para los partidarios de la 'descripción de las particularidades', será el Joan Eugeni Sánchez 24
  • 23. inductivo mejor que el deductivo, ya que este último está pensado para la búsqueda de leyes, cosa que en autores de concepción idiográfica sólo aparece como objetivo secundario, mientras que la inducción será más eficaz para valorar las 'cosas' que nos muestra la realidad. Al mismo tiempo, al plantear como primordial la exactitud y la creación de condiciones similares a las de laboratorio, se limita el campo de la investigación a 'objetos' en el sentido de 'cosas' durkheniano, aisladas del contexto, sin plantearse la realidad como totalidad. [30] Pero el esbozo del planteamiento galileano hipotético- -deductivo sugiere que las concepciones inductistas de la historia son muy poco sistemáticas. Al concentrarse en las relaciones entre teorías y enunciados observacionales individuales o conjuntos de éstos, no tiene en cuenta la complejidad de las principales teorías científicas. El hincapié que efectúa el inductista en la necesidad de derivar inductivamente las teorías de la observación no es capaz de describir adecuadamente las génesis ni el desarrollo de teorías complejas. Para dar una idea más adecuada hay que considerar las teorías como totalidades estructuradas de algún tipo. [31] Ante este panorama interesa perfilar la perspectiva desde la cual parece más conveniente abordar el análisis geográfico. Es a lo que intentaremos acercarnos en las páginas que siguen. NOTAS AL CAPÍTULO 1 [*] Basado en el artículo “Espai geogràfic, temps i temps històric. Una aproximació”, publicado en Tarraco. Cuadernos de Geografía, nº 3, 1981. [1] La simplificación de tratar muchos aspectos de la realidad social como constantes en el espacio, es decir, como si su distinta posición en el espacio no implicara cambios significativos en las variables, y en la interpretación de la realidad social que es lo que realmente interesa, es una de las críticas que pueden efectuarse a las ciencias sociales. [2] Un curioso libro a este respecto es la obra de Georges PEREC, 1985, Espèces d'espaces, Paris, Ed. Galilée. [3] KANT, Immanuel, 1802, Physische Geographie, citado en F.K. SCHAEFER, Excepcionalismo en geografía, Barcelona, Ediciones de la Universidad de Barcelona, 1971, p. 46. [4] Véase sobre este aspecto: David HARVEY, 1969, Explanations in Geography, London, Ed. Arnold, pp. 68-74. También la obra de SCHAEFER citada y el estudio introductorio de Horacio CAPEL, Schaefer y la nueva geografía, pp. 10-12. [5] VILAR, Pierre, Iniciación al vocabulario de análisis histórico, Barcelona, Ed. Crítica, 1980, p. 64. [6] David HARVEY, op. cit. [7] SÁNCHEZ, Joan-Eugeni, 1981, La geografía y el espacio social del poder, Barcelona, Los Libros De La Frontera, pp. 26, 159. [8] David HARVEY, op. cit. [9] La Tierra y sus límites, Vol. III de: Historia de los descubrimientos, Pamplona, Salvat Ed., 1967, p. 12. [10] REMOND, René, 1974, Introduction à l'histoire de notre temps. I. L'Ancien Règime et la Révolution, París, Ed. du Seuil, pp. 30-31. Existe versión castellana en Ed. Vicens Vives, 1981. [11] DOCKES, Pierre, 1969, L'espace dans la pensée économique du XVIe au XVIIIe siècle, París, Flammarion. [12] No debe extrañarnos que el propio Dockes haya evolucionado en el estudio económico hacia La internacional del capital, lo cual, en la lógica del razonamiento que acabo de efectuar, continúa Espacio, economía y sociedad 25
  • 24. situando al espacio en el centro del su interés: DOCKES, Pierre, La internacional del capital, Barcelona, Monte Avila Ed., 1980. [13] En otra dirección Isnard, por ejemplo, hablará de geosistema y de 'planetarización' del espacio geográfico. ISNARD, Hildebert, 1978, L'espace géographique, París, P.U.F., pp. 148 ss y 157 ss. [14] YI-FU YUAN, 1974, “Space and place: humanistic perspective”, in C.BOARD, et. al. (eds.), 1974, Progress in geography, vol. 6, London, Ed. Arnold, p. 215. [15] Véase el capítulo 14. [16] René REMOND, op. cit., pp. 16-17 [17] Idem, p. 15. [18] SÁNCHEZ, Joan-Eugeni, 1979, “El desarrollo de las fuerzas productivas: cualificación, organización del trabajo y formación”, Sociología del Trabajo, nº 1, pp. 45-73 y también, op. cit., pp. 83 ss. [19] Pongamos un ejemplo del campo de la física: Si en la transmisión de un partido de fútbol que se celebra en un gran estadio, el árbitro pita el final cerca de un micrófono, sabrá antes que el partido a terminado un oyente que se encuentre a kilómetros de distancia que no un espectador que se halle en el propio campo en una zona opuesta a la que se encuentra el árbitro. Se trata de una de las posibilidades de relativización del espacio-tiempo que permite la electrónica, ya que llega incluso a posibilitar la anterioridad de la información del observador que es encuentra a mayor distancia sobre el observador presente. Tómese el ejemplo en su planteamiento sintomático. [20] EMMANUEL, Arghiri, El intercambio desigual, Madrid, Siglo XXI Ed., 1973; PALLOIX, Christian, Las firmas multinacionales y el proceso de internacionalización, Madrid, Siglo XXI Ed., y La internacionalización del capital, Madrid, Blume-Hermann, 1973; FREYSSENET, Michel, 1977, La division capitaliste du travail, París, Savelli; DOCKES, Pierre, La internacional del capital, op. cit.; y todo lo que representa la división internacional del trabajo. [21] Por ejemplo, no alcanzaremos a entender lo que realmente significan los procesos migratorios si no consideramos el espacio como factor -ni a los hombres como recurso humano- en el proceso (productivo) de reproducción de la humanidad como un todo, y de las relaciones sociales y de poder como situación particular de cada instante histórico. [22] CAPEL, Horacio, 1981, Filosofía y ciencia en la geografía contemporánea, Barcelona, Ed. Barcanova; RACINE, Jean-Bernat et al., 1981, Problematiques de la géographie, Paris, PUF; JOHNSTON, R.J., 1983, Philosophy and human geography, London, Ed. Arnold. [23] HARTSHORNE, Richart, 1939, The nature of geography: a critical survey of current thought in de light of the past, citado en HAGGETT, P., Análisis locacional en geografía humana, Barcelona, Ed. Gustavo Gili, 1976. [24] HAGGETT, P., Análisis locacional en geografía humana, op. cit., p. 8. [25] Idem, pp. 20-21. [26] THÜNEN, J.H. Von, 1875, Der Isolierte Saat in Beziehung auf Labdwirtschaf und Nationlökonomie. [27] WEBER, Alfred, 1909, Über den Standort der Industrien. [28] Véase a este respecto la adscripción que en el siglo XIX se hacía de cada uno de los bloques de la realidad considerados: "Windelband, en su 'Historia y ciencia natural' (1894) sostiene que lo importante no es la distinción diltheyana fundada en el diverso objeto material de las ciencias naturales y del espíritu, sino en fenómenos repetidos uniformemente y fenómenos individuales e irrepetibles. Las ciencias del espíritu, como la historia, pretenden comprender hechos particulares mientras que las ciencias naturales tratan de formular leyes generales. Windelband calificó de "nomotéticas" las ciencias que persiguen leyes, e "idiográficas" las dedicadas a la comprensión de las particularidades individuales y únicas de sus objetos", MARDONES, J.M., URSUA, N., 1982, Filosofía de las ciencias Joan Eugeni Sánchez 26
  • 25. humanas y sociales, Barcelona, Ed. Fontamara, p. 23. Véase también: CAPEL, Horacio, op.cit., pp. 313 ss. [29] Véase una sintética aproximación al uso de los distintos métodos científicos en geografía, con acertadas valoraciones, en: VAGAGGINI, V., DEMATTEIS, G., 1976, I metodi analitici della geografia, Firenze, La Nuova Italia Ed.. También: HARVEY, David, op. cit. [30] Esta percepción estática se apoya en la estricta separación entre el objeto estudiado y el sujeto examinador, así como en la elaboración de definiciones y conceptos capaces de calificar unas cualidades perennes y aisladas como esencia de los objetos reconocidos. Debido al propio método, no es capaz de comprender un fenómeno que se transforma al desarrollarse (esto es, que ya no sean aplicables las cualidades que le fueron reconocidas primero), pero sin dejar de ser el mismo fenómeno. [31] CHALMERS, Alan F., ¿Qué es esa cosa llamada ciencia?. Una valoración de la naturaleza y el estatuto de la ciencia y sus métodos, Madrid, Siglo XXI Ed., 1982, p. 111. No entramos aquí en la consideración del planteamiento falsacionista desarrollado fundamentalmente por K. R. POPPER en La lógica de la investigación científica, Madrid, Ed. Tecnos, 1977. Espacio, economía y sociedad 27
  • 26. 2. LA CIENTIFICIDAD DE LA GEOGRAFÍA HUMANA HACIA UNA TEORÍA CIENTÍFICA DEL ESPACIO GEOGRÁFICO [*] Al hablar de la cientificidad nos referimos a la posibilidad de un tratamiento científico, de acuerdo con el método de las ciencias, de un área de la realidad, sea ésta una realidad física (lo que ha dado en llamarse natural) o una realidad social. Una primera delimitación de ámbitos se ha realizado al diferenciar las variables de la naturaleza no humana de las variables relacionadas con el hombre. El ámbito de las ciencias naturales y el ámbito de las ciencias humanas y sociales (ciencias del espíritu para algunos autores). A partir del Renacimiento, el mundo occidental conoce un auge extraordinario en el desarrollo científico al incorporarse el "racionalismo" a las formas de razonamiento y exploración de la naturaleza. El positivismo representa un mecanismo intelectual de racionalización de este proceso científico, estableciendo unas bases de análisis, inicialmente inductivas, que proporcionarán un instrumental al proceso científico y que servirán para hacer avanzar extraordinariamente los conocimientos sobre la naturaleza [1]. El siglo XIX, ante el proceso de consolidación del nuevo orden burgués, ve florecer análisis científicos de la realidad social que se plantean como primera premisa coadyuvar a dicha consolidación. El campo de las ciencias sociales se subdividirá en subconjuntos que agruparán variables interconexionadas en un mismo ámbito funcional respecto a la sociedad que hay que consolidar-reproducir. En el punto de arranque de la sociología, la filosofía positiva consideraba la realidad social según el modelo de la naturaleza y bajo el aspecto de la necesidad objetiva. De esta forma se mantenía la necesidad de los hechos y la reflexión había de ser conducida hacia la aceptación de lo dado. La ciencia de la sociedad recibe una orientación retrospectiva de principio: la sociedad debe desarrollarse siempre antes de que se puedan formular las reglas generales. En este punto la sociología de Comte no busca el dominio de los fenómenos, sino sólo obrar sobre su decurso espontáneo, y ello exige que se conozcan ya sus leyes reales. La admisión de este límite converge con la exigencia del reconocimiento que se debe al orden existente. Considerando el "saber" sociológico como fuente de reconocimiento de las leyes naturales, que son consideradas como "inmutables", lo que importa entonces es la "exactitud" rigurosa de la comprobación y no una verdad absoluta o la sociedad justa. En este punto la sociología parte de principios y no de fundamentos, ya que no interesa su clarificación, por cuanto podría presuponer una puesta en cuestión de la estructura social vigente, cosa que no forma parte de los objetivos de Comte ni a Spencer. En otras palabras, en el ámbito político, la filosofía positiva quería apoyar el orden establecido frente a quienes insistían en ponerlo en entredicho. La sociología positiva será, ante todo, una estática social, puesto que en la sociedad sólo debe reinar una verdadera armonía y, en función de este presupuesto, todos los esfuerzos debían ir dirigidos a la perfección de orden (del orden existente, se entiende). A partir de la reconciliación entre el progreso y el orden ya sólo puede tener lugar una evolución, más nunca una revolución. 29
  • 27. Entonces, el verdadero problema no se centra en el método, sino en los objetivos, ya que la "ciencia social" ofrece la posibilidad de un "saber" de dominio y no de un "saber" de cultura, tal como dirá Adorno. Los intereses resultan, pues, discordantes desde el momento en que se trata de modificar o mantener la estructura de la sociedad mediante la posibilidad de manipulación de los métodos de la ciencia social empírica. No es de extrañar que en esta coyuntura, las ciencias sociales se dejen arrastrar por el paradigma de las ciencias naturales que tan "buenos resultados" ha proporcionado para el conocimiento, comprensión y control de la realidad "natural" (no- humana). Recordemos que la aparición de las ciencias sociales como tales se efectuó en base a la física social comptiana. Clara evidencia de cómo a la propia realidad social se la ve desde la óptica del paradigma de las cosas, en expresión durkheiniana. La física fue la ciencia matriz, cuyos métodos resultaron eficaces, siendo el patrón analítico de las demás ciencias, incluidas las ciencias sociales. [2] Desde ese momento, y han pasado un número considerable de años, no ha dejado de discutirse y cuestionarse la cientificidad de las ciencias sociales, es decir, si estas pueden llegar a asumir el estatus de ciencias. E. Nagel ha sistematizado las que, desde su punto de vista, son las razones fundamentales alegadas para cuestionar la cientificidad de las ciencias sociales. Pueden sintetizarse así: 1. Margen de posibilidades presuntamente estrecho para realizar experimentos controlados de fenómenos sociales. 2. Carácter "históricamente condicionado" o "culturalmente determinado" de los fenómenos sociales. -Escepticismo respecto a las perspectivas de lograr leyes sociales transculturales (en) la suposición tácita de que las leyes científicas deben permitirnos hacer predicciones precisas del futuro indefinido. -Suposición de que grandes diferencias en las características y regularidades específicas de conducta que se manifiestan en una clase de sistemas excluyen la posibilidad de que haya un esquema común de relaciones subyacentes en estas diferencias, y de que las características manifiestamente disímiles de los diversos sistemas no pueden ser entendidas en términos de una única teoría acerca de los sistemas. 3. Los seres humanos a menudo modifican sus modos habituales de conducta social como consecuencia de la adquisición de nuevo conocimiento acerca de los sucesos en los cuales participan o de la sociedad a la que pertenecen. 4. Las explicaciones objetivamente bien fundadas de fenómenos sociales son difíciles, sino imposibles de alcanzar, debido a que estos fenómenos presentan un aspecto esencialmente "subjetivo" o "impregnado de valoraciones". 5. Los valores sociales a los cuales (se) adhieren los estudiosos de los fenómenos sociales no sólo tiñen el contenido de los hallazgos, sino también controlan su evaluación de los elementos de juicio sobre los cuales basan sus conclusiones. -Los objetos que un científico social elige para su estudio están determinados por su concepción acerca de cuáles son los valores socialmente importantes. -Como el científico social se halla él mismo afectado por consideraciones acerca de lo correcto y lo incorrecto, sus nociones de lo que constituye un orden social satisfactorio y sus propias normas de justicia personal y social intervienen, de hecho, en sus análisis de los fenómenos sociales. -Las ciencias sociales no pueden estar exentas de valoraciones. -Es imposible crear una ciencia social sin valoraciones porque éstas intervienen en la misma estimación de los elementos de juicio de los científicos sociales, y no simplemente en el contenido de las conclusiones que proponen. [3] Este conjunto de razones tendentes a mostrar la acientificidad intrínseca de las ciencias es desarrollado y contrargumentado por Nagel. A sus palabras nos remitimos para ver en que forma él considera inconsistentes estos argumentos. Joan Eugeni Sánchez 30
  • 28. Para los fines del presente trabajo estas razones muestran un campo suficientemente explícito en el que podremos situar el estudio del papel y del valor de las variables socio- humanas. Antes de entrar en ello puede ser interesante efectuar algunas consideraciones específicas. ¿Qué significado tiene este cuestionamiento? Como sabemos, uno de los objetivos de la ciencia es la predicción científica, es decir, la capacidad de proyección hacia el futuro de las variables que intervienen en un proceso. Para asumir este objetivo las ciencias sociales en general se ven en grandes dificultades, se ven de hecho en la impotencia de establecer con exactitud, o con un margen de error predeterminado, cuales serán los resultados que se derivarán de la actuación de las variables en un momento dado. De ahí, de forma simplista -y no científica-, se llega a la inferencia de que, como las "ciencias sociales" son incapaces de previsión no cumplen con uno de los requisitos de cientificidad y, por tanto, no son ni pueden ser ciencias. En la base se asume la inexistencia de regularidad científica para estos ámbitos de la realidad, y para su análisis, mientras que por otro lado no se acepta que estas regularidades pueden darse a un nivel global, sino que la globalidad es la suma de las partes sin ningún contexto lógico que las enlace. Será la formulación como ciencias (?) idiográficas, en contraposición a la concepción nomotética señalada anteriormente [4]. En este proceso la geografía, que ya se ha dividido en dos, por un lado la geografía física y por otro la geografía humana, deberá plantearse si, al igual que las restantes ciencias, opta por una geografía información (descriptiva) o por una geografía interpretación [5]. La geografía humana, en la medida en que se interesa por la interrelación del hombre con el espacio, se sitúa dentro del ámbito de la "realidad social" y, consecuentemente, pasará a formar parte del ámbito de las ciencias sociales. En este contexto la geografía dominada por las corrientes idealistas e historicistas, será adscrita al conjunto de las "ciencias" idiográficas [6], que postulan la incapacidad de la geografía humana para establecer leyes geográficas generales, partiendo de la premisa de que toda situación espacial es diferenciada y única y de que, por tanto, nos encontramos dentro de un ámbito de particularidades irrepetibles e incomparables [7]. A lo más que se puede aspirar es a describir y "comprender" cada situación espacial particular en su individualidad. En general se derivará un énfasis en el espacio como mediatizador y conformador de la actuación del hombre. Al espacio se le atribuye un papel determinista, aún cuando desde ciertas escuelas se asuma un disfraz posibilista -pero posibilismo que por esta vía estará condicionado por el medio geográfico, es decir "determinado"-. Nunca podríamos aspirar a encontrar leyes generales que sirvan para distintas situaciones espaciales. En la medida en que la geografía humana se vaya volviendo más humana que ambientalista, podrá ir participando de la problemática epistemológica general de las ciencias sociales, aún cuando no es ningún secreto para nadie que la corriente idiográfica continúa estando presente en la geografía humana actual. Lo que parece claro es que si alguno de los ámbitos de la realidad social participa de ciertas formas de regularidad, o cuando menos de permanencia -evolutiva- durante un tiempo, y no está sometido única y exclusivamente al azar (las leyes del azar) o a la particularidad, que para el caso es lo mismo, el análisis y comprensión de estas formas de regularidad posibilitará una cierta forma de quehacer científico al permitir unos planteamientos analíticos en base al método científico. Si por el contrario, llegamos a la conclusión de que no se da ninguna regularidad ni en el tiempo ni en el espacio sobre las variantes sociales en general, o de la geografía humana en particular, entonces podremos aceptar este modelo idiográfico. Espacio, economía y sociedad 31
  • 29. LA CIENTIFICIDAD DE LA GEOGRAFÍA HUMANA Interesa plantearse, dentro del problema de la cientificidad de las ciencias sociales, dos aspectos esenciales para el tratamiento de dicha cientificidad, los cuales puede considerarse que han sido poco apreciados y abordados. Se trata del papel del número de las variables y de la autonomía de las variables dentro de un proceso social. Al hablar de cientificidad nos referimos a la posibilidad de un tratamiento científico, de acuerdo con el método de las ciencias, de un área de la realidad, sea ésta una realidad física (natural) o una realidad social. Sólo si presuponemos que la realidad está articulada por regularidades capaces de ser detectadas, analizadas y reformuladas por el hombre, podremos plantear un análisis científico. En este caso la ciencia abordará el proceso de investigación de la realidad que permita el descubrimiento de las regularidades que la rigen, así como buscará establecer previsiones a partir del conocimiento de dichas regularidades. Este mecanismo de regularidad se manifiesta a través de la actuación de unos elementos aislables y relacionables entre sí, de forma que puedan ser medidos, al tiempo que valorar el grado de relación que exista entre ellos. Estos elementos acostumbran a designarse con el nombre de variables. Entendemos por variables elementos que pueden ser personificados entre los distintos aspectos de la realidad, y que pueden tomar distintos valores según cual sea su situación dentro del contexto. A su vez estos elementos son las unidades básicas de interrelación, pudiendo ser determinantes de la actuación de otras variables, estar determinados por ellas, o bien variar paralelamente a otras variables (covariar) sin que exista una relación de causalidad. La variable es pues un elemento analíticamente aislable de la realidad que puede asumir distintos valores y que puede condicionar o ser condicionado por los valores que asuma otra u otras variables. Detectar variables, aislarlas, establecer relaciones entre ellas, cuantificarlas y cuantificar su grado de interrelación o interdependencia, son tareas fundamentales de la ciencia. El estudio de distintos ámbitos de variables interconexionadas es lo que define a cada ciencia particular, tal cual en cada momento han sido establecidas. LAS VARIABLES Sin pretender agotar el tema, interesémonos por el campo de las variables en la estructura de las ciencias. Cabe plantear que hay aspectos del tema que han sido insuficientemente tratados, aún cuando ofrecen interesantes perspectivas analíticas para entender las características propias de las diversas ciencias y, en especial, en la diferenciación básica entre el conjunto de las ciencias sociales y el de las físicas. Todo planteamiento científico busca aislar variables, conocer su interrelación, los mecanismos de esta interrelación, a ser posible evaluarlos, llegar a comprender su funcionamiento y, en última instancia, establecer como la incidencia sobre las variables pueden permitir la modificación de la realidad que representan. Se trata de establecer un proceso científico consistente en la búsqueda de variables, aislándolas dentro del cuerpo de la ciencia, para analizarlas, de forma que podamos llegar a actuar sobre ellas, si es posible. En lo que sigue nos centraremos primordialmente en las variables que conforman la realidad social y, en particular, en las que constituyen el ámbito de la geografía humana, a pesar de que en algunos casos éstas pertenecerán al ámbito de la realidad física (geonatural). Joan Eugeni Sánchez 32

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