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Véase además: Broken-Windows Policing; Crime and Place, Theories o...
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Prevención del Crimen

Publicado en español con autorización de la Dra. Silvina Ituarte, de la "California State University East Bay".
Published on: Mar 4, 2016
Published in: Education      
Source: www.slideshare.net


Transcripts - Prevención del Crimen

  • 1. Publicado con autorización de la Dra. Silvina Ituarte 1 Prevención del Crimen 1 Dra. Silvina Ituarte 2 Si bien el concepto de la prevención del delito es familiar para la mayoría de la gente, las definiciones tradicionales se han centrado en el rol de la policía de proteger al público de los violadores de la ley (Rush 2000) o grupos comprometidos en actividades destinadas a disuadir a los individuos de cometer delitos (Champion 1998). Mientras que otros connotan a la prevención del delito con la disuasión, la incapacitación y la rehabilitación (Rosenbaum, Lurigio y Davis 1998, 9), este análisis explora varios enfoques para la prevención del delito. Algunos de esos incluyen estrategias innovadoras de servicio de policía (es decir, el servicio de policía orientado a la solución de problemas), la prevención situacional del delito (iluminación y control de acceso), los mandatos legislativos (remedios civiles), programas sobre la delincuencia (programas basados en la familia, tutorías, y así sucesivamente) y conciencia pública (campañas en los medios, patrullas ciudadanas y Vigilancia Vecinal o "Neighborhood Watch"). Para los propósitos de este análisis, la prevención del delito y el control del delito serán distinguidos acorde a los esfuerzos para prevenir que ocurran los eventos criminales en primer lugar, versus el control de los comportamientos de quienes ya han cometido actos criminales. Cómo son vistos los esfuerzos de prevención del delito, implementados y preferidos depende en gran medida del énfasis político de la época y la inclinación de los que mandan. "Arraigada en el propio proceso de diseño de estrategias de prevención del delito están ciertas suposiciones fundamentales y opciones políticas" (White 1996, 97) definidos según si una estrategia de prevención del delito asume un punto de vista conservador, liberal o radical del crimen. Cada uno de esos tres modelos "identifica el enfoque clave y conceptos de un enfoque particular, estrategias preferidas de intervención, concepción dominante de 'crimen', el rol de la 'comunidad' como parte del esfuerzo de prevención del delito y su relación con las estrategias de ley-y-orden'" White 1996, 98). El modelo conservador se centra en gran medida en las teorías de reducción de oportunidad que buscan disuadir a la delincuencia a través de mayores costos para los delincuentes y menores oportunidades para la comisión del delito. En el modelo liberal, el énfasis está puesto en abordar los problemas sociales y mejorar las oportunidades para los grupos desfavorecidos a través de la creación de la autoayuda y los programas de desarrollo comunitario. Por último, el modelo radical abraza un enfoque de justicia social que confronta el problema de la marginación, la alienación social y la desigualdad (White 1996, 100) buscando mejorar las condiciones sociales de cada miembro de la sociedad. A lo largo de las últimas décadas, las inclinaciones políticas y las protestas públicas se han ladeado hacia una aproximación de ''ley y orden" que se concentra en la policía que deben toma la iniciativa en la prevención del delito. Estrategias policiales de Prevención del Delito. Tradicionalmente el trabajo policial era de carácter reactivo con la expectativa de que los oficiales respondían a las llamadas de servicio, en lugar de tomar un enfoque proactivo para luchar contra el crimen. En la década de 1970, los esfuerzos para mejorar las prácticas policiales condujeron a un nuevo enfoque centrado en el fomento de las relaciones positivas policía- comunidad: el nacimiento de la policía comunitaria (Cordner y Biebel 2005, 158). 1 ITUARTE, Silvina. "Crime Prevention". En: The Encyclopedia of Police Science. Tercera Edición. Volumen 1. Editor Jack R. Greene. Routledge. Taylor & Francis Group. Año 2007. Págs. 328-334. Traducción de Carlos G. Blanco, M.Sc. 2 Dra. Silvina Ituarte: Profesora Asociada. Departamento de Administración de Justicia Criminal. California State University East Bay. Ph.D. In Criminal Justice from Rutgers University. M.A. Criminal Justice from Rutgers University. B.A. Social Ecology from University of California Irvine. B.A. Humanities (Women's Studies) from University of California Irvine.
  • 2. Publicado con autorización de la Dra. Silvina Ituarte 2 Si bien esto fue una mejora sobre los enfoques tradicionales del servicio de policía, se necesitaba una estrategia proactiva de prevención del delito. Como resultado, en 1979, Herman Goldstein introdujo el concepto de servicio de policía orientado a la solución de problemas (POP3 ) en la que los oficiales devinieron en solucionadores de problemas de los recurrentes dilemas del crimen. En el servicio de policía orientado a la solución de problemas, los oficiales, en coordinación con los analistas del delito especializados y miembros de la comunidad, trabajan juntos para desarrollar estrategias efectivas para reducir el crimen. El servicio de Policía orientado a los problemas desplaza los esfuerzos policiales lejos de la policía reactiva hacia esfuerzos más proactivos y preventivos. "Al centrarse más en los problemas en lugar de los incidentes, la policía aborda las causas antes que los meros síntomas y consecuentemente tiene un mayor impacto" (Cordner y Biebel 2005, 156) en la seguridad pública. El centro de POP es encontrar patrones y resolver problemas utilizando el "abordaje más dirigido, analítico y profundo" (Cordner y Biebel 2005, 158) para descubrir las condiciones "subyacentes que dan lugar a los incidentes, el crimen, el desorden y otros temas sustantivos de la comunidad" (Cordner y Biebel 2005, 156). Los oficiales han incorporado un enfoque sistemático de cuatro etapas para la resolución de problemas llamado Modelo SARA4 (escaneo, análisis, respuesta y evaluación), que permite a la policía conducir análisis en profundidad de los problemas del crimen y buscar estrategias alternativas creativas para prevenir el delito. En la fase de escaneo, los oficiales identifican los problemas recurrentes a través de una revisión superficial de los datos incluidos, pero no limitados a, las llamadas para el servicio, tasas de arresto, actos de vandalismo recurrentes, requerimientos de asistencia de los propietarios de los comercios u otros indicadores del delito y el desorden. La fase de análisis se adentra aún más en el problema del crimen e identifica las causas y las características subyacentes del problema. El objetivo es reunir información sobre el problema, como la búsqueda de respuestas a preguntas tales como: "¿Dónde está más concentrado el problema?" "¿Cuándo están ocurriendo los delitos?" "¿Por qué persiste el problema?" "¿Quién es responsable?" y "¿Cómo está afectando a la comunidad?" Muy a menudo, esta fase involucra a oficiales que entrevistan a los líderes vecinales, empresarios y residentes por sus puntos de vista. Durante la etapa de respuesta, los oficiales definen respuestas hechas a la medida más adecuada para abordar el problema de la comunidad. En la selección de una estrategia de prevención, los oficiales más frecuentemente usan el triángulo de análisis del problema, que apunta a los tres componentes de un delito a ser alterados: víctima, delincuente y ubicación del crimen. A través del uso de este triángulo, los oficiales seleccionan estrategias que protejan a las víctimas probables, alejen a posibles delincuentes o reduzcan las oportunidades para el delito en lugares dados. Finalmente, la estrategia es evaluada para asegurar su eficacia, hacer mejoras y crear una base de conocimientos para la policía en todas partes. Esta evaluación utiliza medidas tomadas antes y después que la intervención fuera introducida para evaluar el impacto de la respuesta. El advenimiento de las nuevas tecnologías que aumentan la comunicación entre agencias, manejan grandes fuentes de datos e identifican patrones de criminalidad también han asistido a la policía en la prevención del crimen. Las tecnologías incluyen, pero no se limitan a, los sistemas de información geográfica (SIG5 ) que se usan para mapear el crimen y los avances como las Alertas AMBER ayudan a la policía a identificar y responder a los problemas con mayor rapidez que nunca. Si bien el mapeo del crimen se usa para marcar los sitios de delitos recientes en orden a determinar los patrones y tendencias que ocurren en barrios específicos, Alertas AMBER (Desaparecidos en América: Difusión de la Respuesta de Emergencia)6 utiliza los sistemas de difusión de los medios para distribuir rápidamente la información sobre niños desaparecidos entre un surtido de agencias de aplicación de la ley así como para el público. 3 POP, problem-oriented policing. 4 SARA Model (Scanning, Analysis, Response, and Assessment) 5 GIS, geographic information systems. 6 AMBER (America’s Missing: Broadcast Emergency Response)
  • 3. Publicado con autorización de la Dra. Silvina Ituarte 3 Al mismo tiempo que las estrategias policiales sufrieron una transformación, se originó otro enfoque multidisciplinario para la prevención del delito. La prevención del delito mediante el diseño ambiental (CPTED7 ) se estableció a principios de 1970 como un enfoque multidisciplinario destinado a alterar el entorno físico de maneras que desalienten a los delincuentes de cometer delitos (Jeffrey 1971; Newman 1972). La atención cuidadosa a los detalles de diseño se dice que conduce a una "reducción del miedo y la incidencia del crimen y a una mejora en la calidad de vida" (Poyser 2004, 123). Ahora, "es ampliamente aceptado que el diseño de los edificios y su entorno puede influir en la comisión del delito y la conducta molesta" (Poyser 2004, 123) a través de la creación o eliminación de las oportunidades para la comisión del delito. Aunque este enfoque no ganó popularidad rápidamente, algunos criminólogos incorporan elementos de CPTED en nuevas formas de lucha contra el delito. James Q. Wilson y la teoría de las ventanas rotas de George Kelling (1982) examinaron los efectos de cómo los signos visibles de decadencia en barrios impactó el comportamiento de los miembros de la comunidad respetuosos y los no respetuosos de la ley. Según los autores, los signos de desorden incluyendo tanto los indicadores físicos del desorden tales como ventanas rotas, terrenos baldíos, edificios deteriorados, basura y grafiti, así como indicadores sociales tales como la vagancia, la embriaguez pública, las pandillas, las drogas, la mendicidad y la prostitución (Lab 2000, 42) infunden miedo en los ciudadanos respetuosos de la ley y comunican una gran cantidad de oportunidades criminales para los delincuentes que no respetan la ley. Wilson y Kelling "sugieren que los actos incívicos vecinales inspiran temor porque indican una falta de preocupación por el orden público y sugieren la incapacidad de los funcionarios para hacerles frente" (Poyser 2004, 124), con las influencias negativas que están conduciendo a los actos incívicos en primer lugar. Los miembros respetuosos de la ley responden a esos indicadores con miedo, mientras que los delincuentes potenciales dan la bienvenida a las crecientes oportunidades de riesgo limitado de aprehensión ya que los ciudadanos asustados tienen demasiado miedo como para salir de sus casas, enfrentar a los extraños o llamar a la policía. Prevención situacional del delito. En aún otra perspectiva, el enfoque la actividad rutinaria de Cohen y Felson (1979) establece que los tres componentes deben converger en el tiempo y en el espacio para que ocurra un crimen. Un objetivo adecuado, un delincuente motivado y la falta de un guardián capaz deben converger en un tiempo en un lugar específico. El enfoque de la actividad rutinaria de Cohen y Felson se centra más en los elementos del delito que en las características del delincuente. Los autores afirman que el crimen es el resultado de las actividades diarias y las interacciones y asumen que existen delincuentes motivados por todas partes. Cohen y Felson originalmente desarrollaron su perspectiva como resultado de los crecientes crímenes entre los decenios de 1960 y 1980. Su perspectiva controversial se centró en el número cambiante de mujeres que trabajan fuera del hogar que dejaban sus residencias desocupadas y, por tanto, sin protección frente a posibles infractores. Para ellas, la clave para la prevención del delito recae en limitar el número de objetivos adecuados y aumentar el número de guardianes capaces. El enfoque de las actividades de rutina usa el término objetivo (target) en lugar de víctima para indicar el hecho de que la víctima de un crimen puede ser una persona o cosa, como en el caso de una cartera robada. Los cuatro factores principales que hacen que los objetivos sean más atractivos desde la perspectiva del delincuente pueden ser resumidos por el acrónimo VIVA8 : valor, inercia, visibilidad y acceso. Típicamente, los delincuentes quieren obtener el elemento más valioso ejerciendo la menor cantidad de esfuerzo. Los artículos tales como CDs, iPods, y otros pequeños elementos con un alto valor monetario ejemplifican esos principios. El artículo debe ser valioso, ya sea con fines de reventa o para uso personal. La inercia explicaría el peso del artículo y la facilidad con que robarlo. Por ejemplo, la inercia explicaría por qué un ladrón elegiría para robar un pequeño ordenador portátil que puede ser fácilmente oculto en una mochila en lugar de un sistema de computadora de escritorio tradicional, que ha de ser llevado en varias piezas de una manera menos reservada. Visibilidad y acceso se refieren a los principios de ser testigos de la disponibilidad de un elemento y la facilidad con que quitarlo. Si un ladrón ve a un estudiante universitario colocando un iPod caro en el bolsillo de un abrigo colgado en una silla junto al pasillo en un Café, el delincuente tiene la ventaja de la visibilidad y el acceso. Él o ella han visto el elemento y saben exactamente 7 CPTED: Crime prevention through environmental design. 8 VIVA: value, inertia, visibility, and access.
  • 4. Publicado con autorización de la Dra. Silvina Ituarte 4 dónde está. Por otra parte, el hecho de que la silla se encuentra al lado de un pasillo proporciona fácil acceso al hacer un intento para sacarlo sin que se note (Felson 1998). Al igual que el enfoque de Cohen y Felson, un economista y un psicólogo comenzaron viendo al crimen desde una perspectiva que acuñaron como la teoría de la elección racional. Vieron al delito desde la perspectiva de la toma de decisiones del delincuente. Según los autores, los delincuentes hacen decisiones y elecciones racionales en cuanto a quién es un objetivo adecuado basado en los posibles beneficios obtenidos y los riesgos sufridos. Al ver los delitos de acuerdo con las oportunidades para los delincuentes, Cornish y Clarke (1986) concluyeron con cinco técnicas mediante las cuales alteran las situaciones de manera que limitan las oportunidades para los delincuentes. Esas técnicas se centran en la limitación de las oportunidades para los delincuentes aumentando los esfuerzos para cometer el crimen, incrementando el riesgo de ser aprehendidos, lo que reduce los beneficios esperados del objetivo deseado, removiendo las posibles racionalizaciones para justificar un acto criminal y reduciendo las provocaciones que tientan o incitan a los delincuentes. Aplicando un análisis de costo-beneficio para la toma de decisiones racionales sobre el crimen, Clarke volvió esas cinco categorías de alteración de situaciones en veinticinco técnicas de prevención situacional del delito, que incluyen, pero no se limitan a, el endurecimiento del objetivo, el control de los accesos de entrada, la identificación de la propiedad y un sinnúmero de otras técnicas (Clarke 2003) que limitan las oportunidades para el delito y constriñen las decisiones de los delincuentes. Remedios civiles. Las medidas legislativas tales como los remedios civiles (civil remedies), también conocidos como interdictos civiles (civil injunctions), también sirven como una herramienta de la aplicación de la ley para abordar el crimen. Los remedios civiles representan una amplia gama de "procedimientos y sanciones que se encuentra en los estatutos y reglamentos civiles [diseñados] para prevenir o reducir los problemas y los actos incívicos delictivos, como el tráfico de drogas, la conducta desordenada, la mendicidad y la vagancia" (Mazerolle y Roehl 1999, 1). La policía y los fiscales reúnen evidencia de molestias públicas en los barrios utilizando "evidencia usada para apoyar una medida cautelar [que] incluye los antecedentes penales de los miembros de pandillas, las declaraciones por escrito de oficiales familiarizados con el barrio, y, a veces, las declaraciones de los miembros de la comunidad que describen los efectos de las actividades molestas específicas para los vecinos del barrio" (Maxson, Hennigan y Slone 2005, 580). Usando esta evidencia, las órdenes de alejamiento se presentan contra los acusados de "actividades ilícitas como las entradas ilegales, el vandalismo, la venta de drogas y orinar en público, así como las actividades legales tales como usar colores de pandillas, mostrar señales de manos y llevar un localizador o señalizador de coches que pasan; comportamientos asociados con la venta de drogas. Los toques de queda nocturnos [también] a menudo se imponen" (Maxson, Hennigan y Slone 2005, 579). Esos requerimientos judiciales civiles o las órdenes de alejamiento, crean un vehículo por el cual los infractores pueden ser "procesados en cualquier tribunal civil o penal por violación de una orden judicial válida y una multa de hasta $ 1000 y/o encarcelado por hasta seis meses" (Maxson, Hennigan y Slone 2005, 581). Los remedios civiles también están destinados a alentar a las personas que respetan la ley para ayudar en la lucha contra la delincuencia. "La policía a menudo aplica recursos civiles para persuadir o coaccionar a no ofender a terceros para actuar contra las conductas delictivas o molestas" (Mazerolle y Roehl 1999, 1), alentando a los propietarios de tiendas a presentar denuncias contra los merodeadores o cualquier persona con comportamientos ilícitos. En un intento de prevención de pandillas iniciado por el Departamento de Policía de Chicago, los propietarios no respondedores se vieron forzados a responder por el Programa de Aplicación de la Ley Municipal de Control de Drogas y Pandillas (MDGE9 ). "Antes del programa, de acuerdo con el Departamento de Policía de Chicago, los propietarios o administradores de los edificios no se vieron obligados a administrar sus propiedades de manera que contribuyera a la vitalidad en lugar de la decadencia del barrio. La estrategia del programa MDGE intentó activar a los propietarios de edificios como socios proactivos en medidas correctivas – y presentaron poderosos disuasivos contra aquellos propietarios que no respondían" (Higgins 2000, i). En muchos casos en los que ciudadanos de a pie tienen demasiado miedo para intervenir, la policía pone la responsabilidad de las conductas ilícitas en los terratenientes y propietarios de tiendas. Por lo general, un grupo de trabajo específicamente designado… 9 MDGE: Municipal Drug and Gang Enforcement.
  • 5. Publicado con autorización de la Dra. Silvina Ituarte 5 ...identifica edificios de la ciudad... [y] documenta problemas de drogas y pandillas, conduce inspecciones a las violaciones del código, proporciona información y recomendaciones para mejorar las propiedades y realiza los procedimientos administrativos para que los propietarios entren en el cumplimiento... [La fuerza de tareas también] refiere algunos casos a los abogados de la ciudad en el Departamento Legal para su enjuiciamiento en virtud de la ordenanza modificada de reducción de molestias en la ciudad permitiendo que la ciudad mantenga los propietarios responsables de algunas de las actividades delictivas de sus inquilinos. (Higgins 2000, i-ii). Si bien los remedios civiles demuestran una cierta promesa en la prevención de la delincuencia, los estudios han demostrado que los efectos son de corta duración (Green 1996) y muchos temen los abusos potenciales del mal manejo de dicha herramienta. "La práctica de 'parar y registrar' y las leyes contra la vagancia causan preocupación debido a que circunscriben los derechos de los individuos… [y] se usan de manera desproporcionada contra las minorías (Rosenbaum, Lurigio y Davis 1998, 117). Según White (2004, 3), muchos "intentos de limitar la presencia en la calle de las pandillas han adoptado la forma de toques de queda juveniles o estatutos contra la vagancia… [que] han sido derogados por el Tribunal Supremo por ser inconstitucionales", sin embargo, cuando los legisladores clarificaron tipos específicos de vagancia, tales como bloquear el tráfico, los tribunales han aceptado las medidas cautelares (White 2004, 3). Sin embargo, muchas personas están preocupadas por "las prohibiciones aplicadas comúnmente [que] dos o más miembros nombrados de las pandillas se asocien entre sí" (Maxson, Hennigan y Slone 2005, 580) sean cuestionadas. Prevención de la delincuencia. Un reto de la prevención del delito es reconocer cuáles técnicas son eficaces y cuáles muestran poca eficacia, si hay alguna, pese a su popularidad. Aunque es ampliamente popular, "Scared Straight" y los campamentos de entrenamiento no han mostrado el tipo de eficacia sugerida por su popularidad. "Scared Straight" fue diseñado para llevar a los jóvenes delincuentes a la institución de máxima seguridad con la esperanza de asustar a los jóvenes para que cesaran sus actividades criminales (Finkenauer 1978). Si bien esto puede sonar lógico, "Scared Straight" ha fallado en mostrar un efecto disuasorio sobre los juveniles (Finkenauer y Gavin 1999). Similarmente, en un meta-análisis de los participantes en el campamento de entrenamiento, los resultados muestran "ninguna diferencia general en la reincidencia entre los participantes en el campamento de entrenamiento y sus contrapartes del grupo de control" (Welsh y Farrington 2005, 345). Sólo los programas de campamento de entrenamiento que incorporan consejos y programación terapéutica "demuestran resultados positivos entre los campamentos de entrenamiento" (Welsh y Farrington 2005, 345). Por otra parte, la investigación ha citado numerosos programas que han demostrado resultados efectivos en la prevención de la delincuencia, incluidas las técnicas basadas en la familia, como los programas de visitas a domicilio, cuidado de día / programas preescolares, capacitación de los padres, el cuidado tutelar terapéutico y la terapia sistémica múltiple (Farrington y Welsh 2003), técnicas cognitivo-conductuales (Tong y Farrington 2005; Wilson et al 2001) y los tribunales de drogas (Wilson et al 2005). En un meta-análisis de 200 evaluaciones de programas, Lipsey y Wilson (1998) determinaron que "sobre todo, los programas más efectivos fueron programas de entrenamiento sobre habilidades cognitivo- conductuales" (Farrington 2005, 242). "Otros programas que muestran evidencia de efectividad incluyen consejería individual, restitución, programas de empleo, programas académicos y de familia (para los delincuentes no institucionalizados) y la enseñanza de casas de familia y programas residenciales de la comunidad, como las comunidades terapéuticas (para los delincuentes institucionales)'' (Farrington 2005, 243). Los programas que muestran la menor eficacia en la prevención del delito eran los programas que enfatizan la disuasión, desafíos (es decir, campamentos yermos), mayor supervisión, y el autocontrol de drogas y alcohol (Farrington 2005). De los programas de prevención basados en la comunidad, la intervención de los miembros de las pandillas, la tutoría y los programas de recreación post-escuela ofrecen el mayor éxito (Farrington 2005, 243). Si bien algunos programas basados en la comunidad y basados en la familia ofrecen esperanza para la prevención, la falta de investigación de evaluación de otros tipos de programas hace que sea difícil evaluar la eficacia de muchos programas. En algunos casos, el método de prevención del delito más eficaz puede
  • 6. Publicado con autorización de la Dra. Silvina Ituarte 6 implicar más de un modo de intervención. En un estudio realizado por Whitted y Dupper (2005), ''los métodos más eficaces para prevenir o minimizar el acoso en las escuelas implican/ron una estrategia amplia, de varios niveles que se dirige a los matones, víctimas, testigos, familias y comunidades'' (Whitted y Dupper 2005, 169). Autoprotección comunitaria e individual. Los ciudadanos han buscado la participación en los esfuerzos proactivos de prevención del delito mediante un mayor conocimiento, "Neighborhood Watch" (Vigilancia Vecinal), patrullas ciudadanas y proyectos inmobiliarios marcados. Varios esfuerzos que implican campañas en los medios han tratado de capacitar a los ciudadanos a través de una mayor consciencia. En octubre de 1979, la campaña ''Tome un bocado del crimen" se inició como una empresa conjunta que involucraba varias agencias (Rosenbaum, Lurigio, y Davis 1998, 61). Esta campaña alentó a los ciudadanos a tomar un rol más activo en la prevención del delito a través de su participación en la vigilancia del vecindario. Como los tiempos y el problema de la delincuencia cambian, también lo hizo el énfasis de las campañas (Rosenbaum, Lurigio, y Davis, 1998). Al principio, el objetivo era aumentar la conciencia sobre el delito, pero como la necesidad cambió, el estrés se desplazó a la reducción del uso de drogas. Más recientemente, la campaña ''Los amigos no dejan que sus amigos manejen ebrios" renovó su mensaje para apuntar al bebedor ocasional que consume una o dos bebidas con el nuevo lema '' Manejar Entonado es Manejar Ebrio''. Según Rosenbaum, Lurigio y Davis (1998, 64) ''los programas de prevención del delito en los medios de comunicación han producido resultados mixtos'', que han despertado la conciencia pública y a veces llevó a una mayor miedo a la delincuencia. En un nivel más individual, Rosenbaum, Lurigio y Davis (1998) identificaron dos medidas distintas auto protectoras para las personas para protegerse de la victimización: "(1) aquellas conductas destinadas a reducir el riesgo de victimización y (2) aquellos comportamientos destinados a gestionar el riesgo de victimización cuando el crimen es inevitable". Las conductas de evitación de riesgos animan a los individuos a centrarse en, y con frecuencia alteran, sus actividades de rutina por evitar ciertos lugares, actividades o personas que pueden conducir a un mayor riesgo de victimización. Esto puede incluir actividades tales como que no quedarse afuera de noche, evitar bares y evitar a las personas que tienen una propensión a causar daño. En contraste, la gestión de riesgos se centra en reducir la oportunidad de victimización de una manera diferente. Debido a que no siempre es posible evitar los lugares o actividades específicas, se puede administrar el riesgo no llevando dinero en efectivo o manejando en lugar de caminar (Rosenbaum, Lurigio, y Davis 1998, 85). Puede ser posible que el entrenamiento de la defensa propia o de otros esfuerzos individuales para defenderse proporciona a las personas la confianza necesaria para tomar mejores medidas para protegerse a sí mismos (Brecklin y Ullman 2005, 738). ''De 1992 a 1996, las agresiones no mortales a las enfermeras, otros en el cuidado de la salud y aquellos en los centros de salud mental fueron similares en frecuencia a aquellos en la aplicación de la ley, más de 200.000 al año'' (Massachusetts Nurse 2005, 12). Si bien animado a asistir a cursos de autodefensa y de intervención en crisis, las enfermeras también eran animadas a protegerse a sí mismas con unos pequeños cambios de comportamiento tales como no llevar ninguna llave o lapiceras que pudieran ser usados como armas contra ellos o llevar cosas alrededor de sus cuellos que podían ser usados en las confrontaciones. Conclusión. Si bien el servicio de policía orientado a la solución de problemas, la prevención situacional del delito, los remedios civiles, programas basados socialmente, proyectos de conciencia pública y autodefensa representan algunas tendencias actuales más populares de la prevención del delito, ésos no incorporan una lista exhaustiva de todos los esfuerzos existentes en prevención del delito. Desafortunadamente, la lucha contra el crimen presenta un interesante dilema en que los esfuerzos de prevención del delito requieren una significativa cantidad de recursos, sin embargo, proporcionar pocas medidas sustanciales para confirmar que se ha prevenido un acto criminal. Las presiones políticas a menudo conducen a un mal uso del tiempo, energía y recursos sobre los esfuerzos que no han demostrado que funcionen y privarse de los recursos necesarios para diseñar nuevos enfoques para la prevención de la delincuencia. Para que los esfuerzos de prevención tengan éxito, una cuidadosa planificación, implementación y evaluación son requeridas. Por esas razones, hay una necesidad creciente de más investigación sobre qué programas funcionan, para quién y bajo qué circunstancias.
  • 7. Publicado con autorización de la Dra. Silvina Ituarte 7 Véase además: Broken-Windows Policing; Crime and Place, Theories of; Crime Control Strategies; Criminology; Quality-of-Life Policing; Situational Crime Prevention; Social Disorganization, Theory of; Zero Tolerance Policing. Referencias y lecturas adicionales: Brecklin, Leanne R., and Sarah E. Ullman. 2005. Self-defense or assertiveness training and women’s responses to sexual attacks. Journal of Interpersonal Violence 20 (6): 738–62. Champion, Dean J. 1998. Dictionary of American criminal justice: Key terms and major Supreme Court cases. Chicago: Fitzroy Dearborn Publishers. Clarke, Ronald. 1980. Situational crime prevention: Theory and practice. British Journal of Criminology 20: 136–47. Cohen, Larry, and Marcus Felson. 1979. Social change and crime rate trends: A routine activity approach. American Sociological Review 44 (588). Cordner, Gary, and Elizabeth P. Biebel. 2005. Problem-oriented policing in practice. 2: 155–80. Cornish, Derek, and Ronald Clarke. 1986. The reasoning criminal: Rational choice perspective on offending. New York: Springer- Verlag. Farrington, David P. 2005. Early identification and preventive intervention: How effective is this strategy? 2: 237–48. Felson, Marcus. 1998. Crime and everyday life. Thousand Oaks, CA: Pine Forge Press. Finkenhauer, James, and Patricia Gavin. 1999. Scared straight: The panacea phenomenon revisited. Prospect Heights, IL: Waveland Press. Hastings, Ross. 2005. Perspectives on crime prevention: Issues and challenges. Canadian Journal of Criminology and Criminal Justice (April): 209–19. Jeffrey, C. Ray. 1971. Crime prevention through environmental design. Beverly Hills, CA: Sage. Lab, Steve. 2000. Crime prevention: Approaches, practices and evaluations. Cincinnati, OH: Anderson Publishing. Linden, Rick, and Renuka Chaturvedi. 2005. The need for comprehensive crime prevention planning: The case of motor vehicle theft. Canadian Journal of Criminology and Criminal Justice (April): 252–70. Massachusetts Nurse. 2005. Workplace violence prevention and intervention: Being assaulted is not part of the job no matter where you work. Maxson, Cheryl L., Karen M. Hennigan, and David C. Slone. 2005. It’s getting crazy out there: Can a civil injunction change a community? 3: 577–606. Newman, Oscar. 1972. Defensible space: Crime prevention through urban design. New York: Macmillan. Poyser, Sam. 2004. Shopping centre design, decline and crime. International Journal of Police Science and Management 7 (2): 123– 36. Quigley, Richard. 2005. Building strengths in the neighborhood. Reclaiming Children and Youth 14 (2) (Summer): 104–06. Rosenbaum, Dennis P., Arthur J. Lurigio, and Robert C. Davis. 1998. The prevention of crime: Social and situational strategies. Belmont, CA: Wadsworth Publishing. Rush, George E. 2000. The dictionary of criminal justice. Guilford, CT: McGraw-Hill/Dushkin. White, Robert. Situating crime prevention: Models, methods, and political perspectives, 97–113. Whitted, Kathryn S., and David R. Dupper. 2005. Best practices for preventing or reducing bullying in schools. Children and Schools 27 (3): 167–75. Wilson, James Q., and George Kelling. 1982. Broken windows: The police and neighborhood safety. Atlantic Monthly, March, 29–38.