Presupuestos De Derecho Público Eclesiástico Y El Derecho Eclesiástico
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Universidad Fermín Toro
Vice Rectorado Académico
Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas
Escuela de Derecho
Bachiller:
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Presupuestos de derecho público eclesiástico

Son el conjunto de normas jurídicas de naturaleza estatal que tienen por objeto la protección de las creencias ideológicas o religiosas. Por su origen, el derecho canón, se divide en divino y humano.
Published on: Mar 4, 2016
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Transcripts - Presupuestos de derecho público eclesiástico

  • 1. Presupuestos De Derecho Público Eclesiástico Y El Derecho Eclesiástico De Estado Diferencias Semejanzas Derecho Público Eclesiástico Nacimiento y evolución. El D. p. e. se ha configurado históricamente en épocas recientes. Puede decirse que nace como ciencia autónoma en el s. xviii. Se sistematiza en los manuales dedicadosal estudio de esta disciplina a lo largo del s. xix y recibe por último un fuerte impulso transformador con las doctrinas del Conc. Vaticano 11. Los comienzos de la disciplina aparecen marcados por una necesidad de fundamentar la estructura de la Iglesia en cuanto sociedad. Podríamos preguntarnos por qué no se siente esta necesidad hasta el s. xvin. La razón, según explican De la Hera-Munier, se encuentra en que si bien los canonistas clásicos disponían de los elementos necesarios para realizar la defensa de la estructura jurídica de la Iglesia, no sintieron la necesidad de hacerlo, debido al «monismo jurídico» de la cristiandad, que no se rompe hasta la Reforma protestante. La estructuración del D. p. e. Una vez analizada la evolución histórica del D. p. e., podemos entrar en el estudio de su configuración interna. No se puede decir que exista una concepción unitaria de lo que es el D. p. e. Para algunos autores se debería incluir en el D. p. e. interno la constitución de la Iglesia. Otros son partidarios de dividir el D. p. e. en una parte general, en la que se estudien las relaciones entre Iglesia y Estado en sus dos tesis fundamentales: la Iglesia como sociedad jurídicamente perfecta, y la Iglesia en cuanto ordenamiento jurídico primario, y en una parte especial, dividida en dos secciones a las que se denomina respectivamente D. p. e. interno y D. p. e. externo. Un tercer grupo, entiende el D. p. e. como «el conjunto de temas desarrollados por los manuales de la disciplina y los conceptos elaborados para su utilización», prescindiendo en la elaboración del concepto de otros análisis más complejos, como el de la distinción entre D. público y D. privado. Desde este punto de vista dos finalidades fundamentales inciden en la configuración de la estructura del D. p. e. Son el conjunto de normas jurídicas de naturaleza estatal que tienen por objeto la protección de las creencias ideológicas o religiosas. Por su origen, el derecho canón, se divide en divino y humano. El derecho divino se divide a su vez en derecho positivo divino, establecido en la revelación sobrenatural, y derecho natural, fundado en la creación. El derecho humano (puramente eclesiástico) puede ser derecho legal o consuetudinario. El derecho divino es inmutable, respecto de lo cual hay que atender a lo siguiente: para que una determinada institución pueda ser calificada como de derecho divino, no es menester se halle contenida como tal explícita y formalmente en la Sagrada Escritura. Basta que el magisterio de la Iglesia la haya designado como perteneciente al fondo invariable de la Iglesia y tenga un apoyo, de la naturaleza que sea, en la Sagrada Escritura. No pueden establecerse bajo este aspecto para las instituciones jurídicas exigencias mayores que para las proposiciones doctrinales. Hay que tener además en cuenta la ley de la evolución, congénita con la Iglesia. Lo mismo que en la vida orgánica, en la vida de la Esta etapa se prolongó en América hasta el proceso independista iniciado hacia 1810 y tuvo todavía una residual continuación en los Estados confesionales de la época del constitucionalismo e incluso en determinadas explicaciones de las relaciones facticias Iglesia-Estado de nuestro tiempo.
  • 2. Derecho Eclesiástico en América Latina En efecto, el movimiento emancipador iniciado hacia 1810 no alteró dicho sustrato y las nuevas autoridades, si bien adoptaron el constitucionalismo, mantuvieron unilateralmente el patronato que ejercían los monarcas hispanos. A los clásicos dos elementos que caracterizan el constitucionalismo, esto es, la separación de poderes y el reconocimiento de las garantías individuales, las constituciones latinoamericanas agregaron un tercero: el reconocimiento oficial de la Iglesia y la confesionalidad del Estado. Con pocas excepciones, se lo encuentra en la generalidad de las constituciones y, de ordinario, precede a los otros dos, si bien "no es claro si en todos los casos se trata de una efectiva confesionalidad o simplemente del reconocimiento de una realidad social, indiscutible y aceptada, como es la filiación católica de los habitantes". Este es el marco histórico en que se desenvuelven las relaciones Iglesia- Estado en América mientras en Alemania se desarrollaba la Escuela Histórica del Derecho con los fructuosos resultados que hemos visto para el Derecho eclesiástico. Nada de esto, sin embargo, pasó a América. La intensa intervención de las autoridades políticas en materias eclesiásticas dio origen a un abultado número de normas que, teniendo su origen en el Estado, regulaban aspectos variados de lo religioso. No hubo, sin embargo, intentos de estudiar dicha masa jurídica con criterios similares a los que ya se veían en Europa. Lo que no significó que no ocuparan la atención de los juristas, pero ella vino fundamentalmente desde quienes, en la misma Iglesia, cultivaban el Derecho público eclesiástico. Desde otras perspectivas, las no siempre pacíficas relaciones entre Estado e Iglesia en América Latina desde su independencia ha originado problemas de variada naturaleza y entidad que en ambos siglos ha facilitado una literatura específica y abundante en los diversos países. Con todo, se trata de estudios parciales que abordan temas concretos sin que haya habido hasta ahora el intento de abordarlos sistemáticamente en la perspectiva del Derecho Eclesiástico del Estado. En este sentido no me parece que pueda todavía hablarse de orígenes y desarrollo de la disciplina en América Latina, pues en los distintos países se trata de una historia que todavía no empieza. Iglesia, partiendo de ciertos gérmenes y bajo la dirección del Espíritu Santo, se desarrollan oficios e instituciones que, en su forma plenamente madura, difieren notablemente de la forma originaria. Como instrumento de Dios, la Iglesia toma esencialmente parte en la creación de estas instituciones. Respecto de aquellas formas que la Iglesia considera como su núcleo esencial, el proceso es irreversible. El derecho puramente eclesiástico es mutable. El derecho humano tiene siempre una relación - a menudo doble relación- con el derecho divino, en cuanto la autoridad legisladora está legitimada por el derecho divino y en cuanto el derecho formalmente eclesiástico en gran parte codifica el derecho divino. La vocación del hombre hacia lo sobrenatural constituye una dimensión experimentada por él desde los principios de la civilización, tendencia de la
  • 3. Derecho Eclesiástico de Estado que la historia ha dejado abundantes testimonios. Esta aspiración del hombre hacia lo que sobrepasa lo meramente natural constituye en él una dimensión esencial a su naturaleza lo que, incluso, ha sido puesto de relieve modernamente por la psiquiatría. Una hermosa síntesis de la misma ha sido expresada por Agustín de Hipona al comienzo de sus Confesiones cuando escribe "nos has hecho para ti (Señor) y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti" Surge, así, un conjunto de normas de origen estatal que abordan el fenómeno religioso como hecho social en sus más diversas manifestaciones: civiles, procesales, penales, administrativas, etc. Se trata, pues, de normas estatales no eclesiales como el Derecho canónico que es el ordenamiento interno que se da a sí misma la Iglesia católica- que se encuentran diseminadas en las diversas ramas en que se divide el derecho estatal. Cada una de estas normas forma parte integrante, en principio, de la rama específica del derecho en que ha sido dictada; cuando el Código penal castiga a todo el que por medio de violencias o amenazas hubiere impedido a uno a más individuos el ejercicio de un culto permitido en la República (art. 138), nos encontramos ante una norma penal. Y cuando el Código de procedimiento civil establece que no están obligados a concurrir a la audiencia que fije el tribunal para declarar como testigos el arzobispo y los obispos quienes podrán hacerlo por escrito (arts. 350, 351) nos encontramos ante una norma de carácter procesal. Derecho Eclesiástico en Venezuela Con la dominación española se implanta en el Nuevo Mundo la fe católica. Los reyes, recién acabada la reconquista, continuaron dando a sus empresas el carácter de cruzada que había marcado dicha lucha y por ello reciben de los papas el privilegio de evangelizar todas las tierras descubiertas. Las consecuencias de este priviliegio serán enormes. Paulatinamente llevará a la Santa Sede a conceder a los reyes el Patronato sobre sus territorios. Evidentemente este proceso no se produjo por simple azar. La primera parte de este capítulo tiene por objetivo el dar una visión de la génesis y evolución del Patronato regio, ya que por él se rigieron desde un
  • 4. principio las relaciones entre la Iglesia y el Estado en la América española y seguiría marcando la historia eclesiástica venezolana, una vez que el país logró su independencia. Colmadas las pretensiones regalistas de los reyes españoles, éstas se harán más exigentes con el paso de los siglos. Las nuevas generaciones forjadoras del continente independiente heredarán ese espíritu regalista que bajo ideas republicanas perseguirán el mismo fin que la Corona: someter la Iglesia el Estado.
  • 5. Universidad Fermín Toro Vice Rectorado Académico Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas Escuela de Derecho Bachiller: Jaimar Peña C. I.: 21.129.152 Materia: Derecho Canónico Año: 5to

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