Materiales para Apoyar la Práctica Educativa
Aprender a escuchar, aprender a hablar
La lengua oral en los primeros años ...
Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación
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Aprender a escuchar, ...
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La lengua oral en los primeros años ...
Aprender a escuchar, aprender a hablar.
La lengua oral en los primeros años de escolaridad
ISBN de la colección: 978-607...
Prólogo
Presentación
Introducción
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Prólogo
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Presentación
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o leyendo; basta poner est...
Aprender a escuchar, aprender a hablar
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Introducción
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Introducción
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La evaluación de las
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del lenguaje oral
1. La evaluación de las prácticas para el desarrollo del lenguaje oral
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1. La evaluación de las prácticas para el desarrollo del lenguaje oral
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Resultados generales
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1. La evaluación de las prácticas para el desarrollo del lenguaje oral
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Aprender a escuchar, aprender a hablar
Viñeta 1
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1. La evaluación de las prácticas para el desarrollo del lenguaje oral
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Viñeta 2
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Aprender a escuchar, aprender a hablar
Además agregó que tendría en sus
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1. La evaluación de las prácticas para el desarrollo del lenguaje oral
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1. La evaluación de las prácticas para el desarrollo del lenguaje oral
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1. La evaluación de las prácticas para el desarrollo del lenguaje oral
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Aprender a escuchar, aprender a hablar
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1. La evaluación de las prácticas para el desarrollo del lenguaje oral
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Por qué, qué y cómo
promover la lengua oral en
la educación preescolar
2. Por qué, qué y cómo promover la lengua oral en la educación preescolar
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Aprender a escuchar, aprender a hablar
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2. Por qué, qué y cómo promover la lengua oral en la educación preescolar
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Actividades para promover
la lengua oral
Aprender a escuchar, aprender a hablar ¿Por qué es importante promover el lenguaje oral en el preescolar?
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Aprender a escuchar, aprender a hablar ¿Por qué es importante promover el lenguaje oral en el preescolar?

La lengua oral en los primeros años de escolaridad
Published on: Mar 4, 2016
Published in: Education      
Source: www.slideshare.net


Transcripts - Aprender a escuchar, aprender a hablar ¿Por qué es importante promover el lenguaje oral en el preescolar?

  • 1. Materiales para Apoyar la Práctica Educativa Aprender a escuchar, aprender a hablar La lengua oral en los primeros años de escolaridad
  • 2. Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación Materiales para Apoyar la Práctica Educativa Aprender a escuchar, aprender a hablar La lengua oral en los primeros años de escolaridad
  • 3. Materiales para Apoyar la Práctica Educativa Aprender a escuchar, aprender a hablar La lengua oral en los primeros años de escolaridad ¤ Sofía A. Vernon y Mónica Alvarado ¤ Hidalia Sánchez Pérez Coordinación académica
  • 4. Aprender a escuchar, aprender a hablar. La lengua oral en los primeros años de escolaridad ISBN de la colección: 978-607-7675-28-0 ISBN: 978-607-7675-56-3 D.R. © Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación José Ma. Velasco 101, Col. San José Insurgentes, Delegación Benito Juárez, C.P. 03900, México, D.F. Coordinación académica Hidalia Sánchez Pérez Editora María Norma Orduña Chávez Corrección de estilo Teresa Ramírez Vadillo Diseño gráfico Martha Alfaro Aguilar Composición electrónica Heidi Puon Ilustraciones Gerardo Sánchez La elaboración de esta publicación estuvo a cargo de la Dirección General de Difusión y Fomento de la Cultura de la Evaluación. El contenido, la presentación, así como la disposición en conjunto y de cada página de esta obra son propiedad del editor. Se autoriza su reproducción parcial o total por cualquier sistema mecánico o electrónico para fines no comerciales y citando la fuente de la siguiente manera: Vernon, Sofía A., y Alvarado, Mónica (2014). Aprender a escuchar, aprender a hablar. La lengua oral en los primeros años de escolaridad. Materiales para Apoyar la Práctica Educativa. México: INEE. Impreso y hecho en México. Distribución gratuita. Prohibida su venta.
  • 5. Prólogo Presentación Introducción 1. La evaluación de las prácticas para el desarrollo del lenguaje oral Resultados generales Resultados obtenidos por viñeta Algunos comentarios a partir de los resultados de la evaluación 2. Por qué, qué y cómo promover la lengua oral en la educación preescolar ¿Por qué es importante promover el lenguaje oral en el preescolar? ¿Qué debe lograrse en el preescolar? ¿Qué aspectos del lenguaje oral hay que promover en el preescolar? ¿Cómo promover la lengua oral en el preescolar? El ambiente de aprendizaje Las estrategias de intervención La organización de la clase 3. Actividades para promover la lengua oral Actividades para escuchar y ponerse de acuerdo Actividades para desarrollar empatía y respetar las diferencias entre las personas Actividades para describir y explicar Actividades para dar y seguir instrucciones Actividades para jugar con la lengua oral 4. Secuencias didácticas ligadas a los campos formativos Secuencia 1. Todos trabajamos Secuencia 2. Animales Secuencia 3. Estar sanos para estar contentos Secuencia 4. Caminito de la escuela Secuencia 5. Álbum de cuentos Secuencia 6. Reportes de actividades especiales Secuencia 7. ¿Qué vamos a leer? Secuencia 8. Préstamos, lecturas y sugerencias 5. Intervenciones en la vida escolar cotidiana Satisfacer necesidades personales Aprender a esperar para participar Jugar y pelear Seguir indicaciones y respetar las reglas 6. Evaluación docente Ambiente de aprendizaje Oportunidades para usar el lenguaje Esfuerzos para incrementar el vocabulario y el conocimiento de la lengua Hablar y escuchar desde diferentes prácticas sociales Frecuencia en el uso de recursos para promover la lengua Bibliografía 9 11 13 17 22 23 34 37 39 43 45 48 53 54 58 61 65 78 92 109 114 Índice 125 127 133 140 148 156 158 161 162 183 185 187 190 194 199 202 205 206 207 210 213
  • 6. Prólogo 9 El Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) tiene como ob-jetivo generar y difundir información sobre distintos componentes del Sistema Educa­tivo Nacional a fin de posibilitar la toma de decisiones que contribuyan a su mejora; algunas de estas decisiones son de política educativa y otras se relacionan con lo que sucede en las escuelas y en los salones de clase. Desde su creación, el INEE ha producido gran cantidad de estudios para dar a co­nocer a públicos diversos los resultados de sus evaluaciones. A mediados de 2007 dio inicio a la producción de ma-teriales expresamente dirigidos a profesores y directivos escolares. Con tal objetivo, ha buscado la colaboración de especialistas que, además de un adecuado dominio de su disciplina, tengan conocimiento cercano del quehacer docente en escuelas de educación básica; se les ha invitado a desarrollar textos en torno a algunos de los problemas identificados en las evaluaciones aplicadas por el Instituto, y así ofrecer a los maestros formas novedosas de reflexionar sobre ellos y atenderlos. Como parte del proceso de elaboración, los textos son revisados por un Comité Técnico conformado por reconocidos expertos y por un Comité Didáctico integrado por profesores de educación básica que laboran en distintos tipos de escuelas públicas; estos últimos prueban los materiales en sus aulas y hacen consideraciones respecto de las fortalezas y debilidades de las propuestas, así como sugerencias para enriquecerlas. En este nuevo título de la subserie Materiales para Apoyar la Práctica Educativa (MAPE), denominado Aprender a escuchar, aprender a hablar. La lengua oral en los primeros años de escolaridad, se brindan herramientas creativas para mejorar la ense-ñanza del lenguaje en la educación básica, específicamente de la oralidad en la educación preescolar, proponiendo formas nove­dosas de apoyar el aprendizaje de los niños entre los 3 y 6 años de edad, e incluso de aquellos que cursan los primeros grados de primaria. Al poner estos textos a su alcance, el Instituto refrenda su convicción de que la evaluación puede contribuir efectivamente a mejorar la calidad educativa. Es nuestro deseo que esta nueva publicación sea de utilidad para los profesores y que en ella encuentren retroalimentación valiosa para ofrecer a los niños y jóvenes mexicanos más y mejores oportunidades de aprendizaje. ¤ Annette Santos del Real Directora General de Difusión y Fomento de la Cultura de la Evaluación, INEE
  • 7. Presentación 11 La imagen típica de “trabajo escolar” es la de un grupo de niños escribiendo o leyendo; basta poner esta expresión en un buscador de internet para com-probarlo. La enseñanza de la lengua escrita marca “la función esencial de la escolaridad obligatoria”1 y, pese a que algunos hayamos dedicado varios años de nuestra vida a ponderar su importancia y realizar acciones en favor de la enseñanza de la lectura y la escritura, es necesario que atendamos el llamado de atención que nos hacen las autoras de este libro para mirar nuevamente y con más amplitud el objeto de nuestro estudio: la enseñanza del lenguaje. Mónica Alvarado y Sofía Vernon son parte de esos algunos que han dedicado gran parte de su vida a investigar, debatir, proponer, ejemplificar y escribir acerca de diversos aspectos del aprendizaje y la enseñanza de la lengua escrita (basta poner su nombre en algún buscador para encontrar una amplia bibliografía de sus trabajos sobre alfabetización inicial). En esta ocasión, sin embargo, las maestras cambian el tema de la lección, sin que por ello alteren el rumbo de su labor: el aprendizaje de la oralidad en la educación preescolar. A raíz del análisis de los resultados de una evaluación realizada por el INEE en el año 2011, las autoras atraen nuestra atención para advertirnos que “las posibilidades de las educadoras para determinar prácticas educativas que promuevan el desarrollo lingüístico de los niños de preescolar son limitadas”; después, tras argumentaciones fundamentadas, precisas y claras, señalan, entre otras cosas, que: “Un periodo crítico para la adquisición del lenguaje es entre los tres y los seis años de edad”; “La falta de estimulación lingüística puede provocar problemas de comunicación y sociales importantes”; “En el preescolar es importante desarrollar las capacidades de escuchar con atención y de hablar fluidamente tomando en cuenta la situación social y comu-nicativa”; etcétera. Alvarado y Vernon ofrecen también una serie de reflexiones, alternativas, sugeren-cias específicas y actividades para que las educadoras atiendan los aspectos poco valorados de la enseñanza del lenguaje en la educación preescolar y contribuyan a que los niños aprendan a hablar y escuchar de distintas maneras y en diversos contextos. 1 Lerner, D. (2001). Leer y escribir en la escuela: lo real, lo posible y lo necesario. México: SEP-FCE, p. 25.
  • 8. Aprender a escuchar, aprender a hablar Las recomendaciones de carácter práctico que hacen las autoras de este MAPE están descritas de manera clara y no requieren de material específico para desarro-llarse en los salones de clase, por lo que son funcionales para cualquier contexto educativo de nuestro país. Aunque las sugerencias, actividades y secuencias didácticas que se presentan en este documento, por cierto acertadamente ligadas al Programa de Educación Preescolar vigente, van dedicadas a los docentes de este nivel escolar, cabe conside-rar que, dada su practicidad y pertinencia, esta propuesta bien podría ser aplicada en el primer ciclo de la educación primaria e incluso en grados más avanzados, así como por algunos padres de familia preocupados por mejorar la expresión oral de sus hijos. Enhorabuena por este material que viene a ampliar nuestra perspectiva y las po-sibilidades de los docentes en torno al aprendizaje y la enseñanza del lenguaje, tanto en la educación preescolar como en la educación básica en general. ¤ Enrique Lepe García México, D.F., mayo de 2014 Materiales para Apoyar la 12 Práctica Educativa
  • 9. Introducción 13 Un objetivo central del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, INEE, es proporcionar información pertinente y suficiente a los docentes de educación básica para mejorar su práctica educativa con base en las eva-luaciones sobre la calidad de los procesos y los resultados del Sistema Educativo Nacional, SEN. Como parte de este esfuerzo, el INEE proporciona a los docentes una serie de Materiales para Apoyar la Práctica Educativa (MAPE). El propósito del presente MAPE es ofrecer herramientas didácticas a las educadoras para hacer un trabajo efectivo con el lenguaje oral en el aula de educación preescolar. Este documento se basa en los resultados de una evaluación reciente llevada a cabo por el INEE sobre las prácticas pedagógicas de los docentes de educación prees-colar. En particular, se retoman los resultados de las prácticas de las educadoras para el desarrollo del lenguaje oral en el preescolar. A partir de estos resultados se propone un documento dirigido a docentes del nivel que les permita ampliar sus conocimientos sobre los procesos de adquisición de la lengua oral en el preescolar, su importancia educativa y las maneras en que se puede promover este desarrollo en las aulas y los centros escolares. En el primer capítulo se presentan los resultados de la evaluación sobre las prácticas docentes alrededor del trabajo con las competencias de lenguaje oral en el preescolar. Presentamos el objetivo del estudio, la metodología utilizada y los resultados más relevan-tes. Este estudio muestra una gran desigualdad entre los educadores de los distintos medios educativos (cursos comunitarios, escuela rural pública, indígena, urbana pública y urbana privada): aquellos que laboran en escuelas urbanas, especialmente las públi-cas, tienen más elementos para identificar las situaciones promotoras del lenguaje oral que los docentes en escuelas indígenas o cursos comunitarios. Asimismo, aunque las educadoras pueden tener cierta capacidad de identificar situaciones didácticas que favorecen el lenguaje oral, tienen poca sensibilidad para reconocer aquellas que no lo hacen. Este dato indica que una cantidad importante de educadoras no tiene los suficientes elementos teóricos ni prácticos para lograr los mejores resultados posibles en la promoción de la lengua oral. El segundo capítulo presenta un marco conceptual general a las educadoras, así como a los asesores técnicos pedagógicos, directores y supervisores de preescolar, atendiendo a las siguientes preguntas: ¿por qué promover el lenguaje oral en el nivel
  • 10. Aprender a escuchar, aprender a hablar preescolar?, ¿qué aspectos del lenguaje oral hay que promover? y, finalmente, ¿có-mo promover la lengua oral? Este capítulo pone énfasis en la importancia de la promoción de la lengua oral en el aula para el desarrollo académico, social y personal posterior de los niños, introduce el concepto de prácticas sociales de lenguaje alrededor de las cuales se organiza el trabajo propuesto en la tercera parte e incluye algunas técnicas básicas de interven-ción y organización de los grupos escolares para facilitar el trabajo de promoción de la lengua oral. Los capítulos subsecuentes están dedicados a dar sugerencias específicas de intervención en el aula, ejemplificar situaciones y actividades de intervención, especi-ficar temas y problemas en los cuales los docentes deben profundizar para mejorar su actuación. El capítulo 3 está organizado en cinco secciones que presentan actividades para promover el lenguaje oral, divididas en cinco grupos: 1) actividades para escuchar y ponerse de acuerdo; 2) actividades para desarrollar empatía y respetar las diferencias entre las personas; 3) actividades para describir y explicar; 4) actividades para dar y seguir instrucciones, y 5) actividades para jugar con el lenguaje. Todos los ejercicios están pensados para realizarse en una sesión, generalmente con una duración menor a 30 minutos. Se pueden hacer una sola vez, o bien repetirse en diferentes ocasiones, según las necesidades identificadas por la educadora. El capítulo 4 presenta secuencias didácticas que promueven la lengua oral en el marco del trabajo en otros campos formativos (además del trabajo que supone de manera natural en el campo formativo de Lenguaje y Comunicación) contemplados en el programa de estudios correspondiente al nivel preescolar. Estas secuencias están organizadas en sesiones de trabajo a lo largo de varios días que pueden ser distribui-dos durante un mismo bloque de trabajo o bimestre escolar. El capítulo 5 está dedicado a ejemplificar el trabajo de intervención de los docentes cuando hay eventos de la vida cotidiana no planeados pero que suponen un momento importante para hablar en el aula. Por ejemplo, cuando sucede algo importante en la comunidad o cuando hay conflictos entre los niños del grupo. Cada tipo de actividades, cada secuencia didáctica y cada ejemplo de estos capítulos van acompañados de un cuadro que muestra la actividad, la práctica o Materiales para Apoyar la 14 Práctica Educativa
  • 11. Introducción 15 prácticas sociales involucradas y lo que el niño pone en juego, además de los campos formativos, los aspectos y los aprendizajes esperados en el programa de estudios correspondiente al nivel preescolar. Adicionalmente, en cada actividad o sesión damos sugerencias y ejemplos de cómo intervenir didácticamente, aclaramos conceptos y señalamos temas y problemáticas específicas de la intervención. Finalmente, en el capítulo 6 se presentan algunos criterios para evaluar la actividad docente en lo que se refiere a la promoción del lenguaje entre los alumnos. Dentro de este capítulo se hace especial hincapié en la pertinencia de que los docentes trabajen también de manera colaborativa, de modo que puedan compartir la toma de deci-siones y retroalimentarse entre sí para lograr formas de intervención progresivamente más empáticas y eficientes con los niños que atienden. ¤
  • 12. 1 La evaluación de las prácticas para el desarrollo del lenguaje oral
  • 13. 1. La evaluación de las prácticas para el desarrollo del lenguaje oral 19 La evaluación de la educación preescolar realizada por el INEE en 20111 tuvo el propósito de analizar dos aspectos centrales: por un lado, las oportunidades para la formación continua de las educadoras que atienden el tercer grado de preescolar en los diferentes tipos de servicio que se ofrecen en el país y, por el otro, las prácticas pedagógicas que dichas docentes realizan en favor del desarrollo de algunas de las competencias referidas en el Programa de Educación Preescolar (PEP) 2011. En particular, el estudio incluyó un apartado sobre las prácticas que realizan los docentes para el desarrollo de competencias del lenguaje oral. Los resultados de este aspecto de la evaluación, que describimos brevemente a continuación, dieron origen a la propuesta didáctica que se presenta en este documento. Para evaluar qué tipo de promoción del lenguaje oral realizan los docentes en preescolar se diseñó un instrumento que presentaba escenas de clases reales, a las que en lo sucesivo llamaremos “viñetas”. Por ejemplo, la primera viñeta apareció de la siguiente manera: Situación 1 Educadora: Ustedes en su casa deben tener un juguete que les guste mucho… ¿Tienen un juguete que les guste mucho? Varios niños: Sí, sí, yo sí… Educadora: A ver, ¿cuál es tu juguete favorito? (dirigiéndose a Pedro). Pedro: Mi carro. Educadora: ¿Tu carro?… Muy bien. ¿Tú, Agus? Manuel: Mi uguete e’ un calo lojo, maeta (hablando fuerte y con dificultad). Educadora: A ver, vamos a escuchar a Agus. Agus: Un tigle. Educadora: Agus tiene un tigre. Tú, Juanita, ¿cuál es tu juguete favorito? Isabel: Maestra, maestra, yo, maestra, yo también tengo un tigle… Juanita: Un barco. Educadora: Ah, un barco… A ver, Abel, siéntate… Isabel: Maestra, yo también… ¡tengo un tigle también! (alzando la voz). Educadora: Ah, también tigre… Mañana van a traer su juguete favorito, no todos sus juguetes, sólo su juguete favorito para que se lo enseñen a sus compañeros… 1 Publicada más tarde como INEE (2013). Prácticas pedagógicas y desarrollo profesional docente en preescolar. México: INEE.
  • 14. Aprender a escuchar, aprender a hablar A partir de cada viñeta los docentes indicaban su grado de acuerdo con cinco afirmaciones sobre el propósito y efecto de la intervención expuesta. Por ejemplo, para la primera viñeta las afirmaciones empleadas fueron las siguientes: Señale si está de acuerdo, parcialmente de acuerdo o en desacuerdo para cada uno de los siguientes enunciados. La educadora… De acuerdo Parcialmente de acuerdo En desacuerdo 122. …promueve que los niños hablen de sus juguetes. 123. …promueve que los niños se escuchen entre sí y retomen lo que otros dijeron. 124. …propicia que los niños expliquen qué les gusta. 125. …retoma las aportaciones de los niños para ayu-darles a organizar una conversación. 126. …aprovecha que los niños expresan similitudes en sus preferencias como cuando Isabel dice “maestra, maestra, yo, maestra, yo también tengo un tigle”. En un segundo momento los docentes indicaban si consideraban “muy bien”, “bien”, “suficiente” o “insuficiente” la escena descrita, y posteriormente, en una tercera parte, elegían alguna alternativa didáctica que hubieran seguido de haber estado en la situación expuesta en la viñeta. Tomando nuevamente la primera viñeta como ejem-plo, este apartado del cuestionario apareció como sigue: Seleccione la opción más adecuada. 128. Si usted estuviera conversando con los niños sobre sus juguetes, ¿qué habría hecho? Promovería que cada niño mencionara cuál es su juguete favorito. Les pediría que levantaran la mano cuando mencionaran algún tipo de jueguete; por ejemplo: ¿A quién le gustan las muñecas? Les pediría que todos llevaran su juguete favorito a la escuela y daría tiempo para que jugaran. Los invitaría a describir y comparar sus juguetes y sus juegos. A partir de lo que el niño expresa, preguntaría a los demás si alguno comparte esa preferencia. Materiales para Apoyar la 20 Práctica Educativa
  • 15. 1. La evaluación de las prácticas para el desarrollo del lenguaje oral 21 El instrumento evaluó sobre todo lo concerniente a tres aspectos fundamentales de la promoción de la lengua oral: a) La estimulación básica, que se entiende como la promoción que los docentes realizan para que los niños tengan oportunidad de hablar y usen un lenguaje progresivamente más amplio, específico y complejo. La evaluación de la estimu-lación que los docentes piensan que debe proveerse a los niños es importante, ya que lograr que hablen, escuchen y tomen turnos para participar en diferentes situaciones comunicativas sociales, dar las herramientas para mantenerse en el tema de una conversación y satisfacer así necesidades sociales o personales específicas, es uno de los propósitos de la educación preescolar. b) La ampliación de la experiencia comunicativa expone a los niños a tipos o mo-delos de habla distintos a los que viven en su comunidad. Evaluar este aspecto es central, ya que se trata de que los niños incrementen y diversifiquen los temas de conversación, el vocabulario y las distintas maneras de organizar y usar su lengua materna. c) La solución de problemas mediante el diálogo, que involucra la promoción de la conversación como recurso para la toma de decisiones o posturas. Se trata de evaluar en qué medida los educadores piensan que deben estimular el diálogo para plantear problemas de diferente índole (social, de actuación práctica o de razonamiento), planear estrategias de acción y elaborar expli-caciones y conclusiones. Como ya lo hemos mencionado, el instrumento estuvo compuesto por tres viñe-tas. La primera pretendía evaluar los criterios de los docentes para la estimulación básica de la lengua; con la segunda viñeta se evaluaron los criterios para ampliar la experiencia comunicativa; a través de la tercera viñeta se pretendió evaluar los criterios de los docentes tanto para ampliar la experiencia comunicativa como para promover la solución de problemas a través del diálogo. Cabe señalar que en este estudio participaron 4 837 docentes de preescolar. Se tra-ta de una muestra nacional que incluyó docentes de todos los estados de la República de los diferentes tipos de servicio: escuelas indígenas, cursos comunitarios, escuelas rurales públicas, escuelas urbanas públicas y escuelas urbanas privadas.
  • 16. Aprender a escuchar, aprender a hablar Resultados generales Se evaluó cada una de las respuestas obtenidas otorgándole un puntaje entre 0 y 2 pun-tos, donde 2 representó el puntaje mayor y significó que los criterios o juicios vertidos en la respuesta demostraban un mejor conocimiento sobre las prácticas más convenientes para promover el desarrollo lingüístico infantil; 1 se asignó a respuestas parcialmente pertinentes, y 0 a aquellas respuestas no pertinentes. Para poder hacer más comunicables los resultados obtenidos, tradujimos los pun-tajes obtenidos con base 10, tal como se hace en las calificaciones que comúnmente se otorgan en las escuelas a los estudiantes. Desde este parámetro, la calificación nacional promedio obtenida por las educa-doras evaluadas en el conjunto total de preguntas fue de 5.89. Esta calificación difirió entre las diferentes modalidades escolares, como se muestra en la siguiente tabla. Tabla 1 Puntaje total promedio obtenido en relación con las prácticas para el desarrollo del lenguaje oral, por modalidad escolar Tipo de servicio Puntaje promedio Puntaje promedio con base 10 Indígenas 1.04 5.19 Cursos comunitarios 0.89 4.44 Rurales públicas 1.28 6.38 Urbanas públicas 1.38 6.90 Urbanas privadas 1.31 6.56 Puntaje nacional 1.18 5.89 A partir de estos resultados podemos decir que, en términos generales, las posi-bilidades de las educadoras para determinar prácticas educativas que promuevan el desarrollo lingüístico de los niños de preescolar son limitadas y que esas limitaciones se acentúan entre las educadoras de cursos comunitarios y escuelas indígenas. Asimismo, las docentes que laboran en escuelas urbanas, sobre todo públicas, son las que obtu-vieron mejores puntajes. El puntaje promedio para las docentes de escuelas urbanas públicas fue de más de un punto de diferencia con respecto al puntaje nacional. Materiales para Apoyar la 22 Práctica Educativa
  • 17. 1. La evaluación de las prácticas para el desarrollo del lenguaje oral 23 Resultados obtenidos por viñeta Los puntajes generales obtenidos para cada viñeta difirieron entre sí (como lo muestra la tabla 2). La tendencia de los puntajes obtenidos por modalidad escolar se mantuvo de manera consistente: los docentes de cursos comunitarios obtuvieron siempre los puntajes más bajos y los docentes de las escuelas urbanas públicas, salvo en la viñeta 3, presentaron los puntajes más altos. La primera de las viñetas fue la que concentró los menores puntajes. Tabla 2 Resumen de puntaje total promedio (base 10) por viñeta y tipo de escuela Tipo de servicio Puntaje promedio con base 10 Viñeta 1 Viñeta 2 Viñeta 3 Indígena 3.45 5.30 6.00 Cursos comunitarios 2.35 4.45 5.48 Rural pública 5.15 6.55 6.90 Urbana pública 5.95 7.10 7.28 Urbana privada 5.25 6.30 7.35 Puntaje nacional 4.43 5.94 6.60 De acuerdo con los puntajes totales promedio, podemos observar que el grado de dificultad de las viñetas no fue equivalente. De manera consistente, la viñeta 1 fue la más complicada y la tercera la más sencilla. Esta situación la retomaremos más adelante, cuando describamos con detalle la condición didáctica detrás de cada viñeta.
  • 18. Aprender a escuchar, aprender a hablar Viñeta 1 Hablar de los juguetes Como lo mostramos con anterioridad, la primera viñeta presentaba una escena de clase en la que una docente intentaba conversar con sus alumnos preguntándoles acerca de sus juguetes favoritos. Como podrá apreciarse a continuación, en esta escena la parti-cipación de la docente se centró en el planteamiento de una misma pregunta para todos los niños y la administración de turnos de habla que ella misma designó. Educadora: Ustedes en su casa deben tener un juguete que les guste mucho… ¿Tienen un juguete que les guste mucho? Varios niños: Sí, sí, yo sí… Educadora: A ver, ¿cuál es tu juguete favorito? (dirigiéndose a Pedro). Pedro: Mi carro. Educadora: ¿Tu carro?… Muy bien. ¿Tú, Agus? Manuel: Mi uguete e’ un calo lojo, maeta (hablando fuerte y con dificultad). Educadora: A ver, vamos a escuchar a Agus. Agus: Un tigle. Educadora: Agus tiene un tigre. Tú, Juanita, ¿cuál es tu juguete favorito? Isabel: Maestra, maestra, yo, maestra, yo también tengo un tigle… Juanita: Un barco. Educadora: Ah, un barco… A ver, Abel, siéntate… Isabel: Maestra, yo también… ¡tengo un tigle también! (alzando la voz). Educadora: Ah, también tigre… Mañana van a traer su juguete favorito, no todos sus juguetes, sólo su juguete favorito para que se lo enseñen a sus compañeros… La intención de emplear esta primera viñeta fue evaluar la sensibilidad de los do-centes hacia lo que denominamos “estimulación básica”, entendida como la manera en que un docente estimula a los niños para que empleen cada vez más el lenguaje y lo hagan, progresivamente, de manera más compleja y precisa. Desde esta perspectiva, en el relato de la primera viñeta las posibilidades de la docente fueron escasas porque: 1. Aunque propone un tema interesante para conversar con los niños (los juguetes que les gustan) la cantidad de información que obtiene de ellos es mínima; Materiales para Apoyar la 24 Práctica Educativa
  • 19. 1. La evaluación de las prácticas para el desarrollo del lenguaje oral 25 2. Aunque algunos niños expresan sus preferencias de juguetes, lo hacen con palabras sueltas o frases muy cortas y la docente se conforma con este tipo de respuestas. En este sentido, la docente no ayuda a los niños a ampliar ni volver más complejo su lenguaje, a sentirse escuchados o a elaborar lo que dicen para que sus respuestas sean interesantes para quienes los escuchan. La tarea consiste en responder a la educadora, al margen de una necesidad real de comunicación; 3. Aunque algunos niños están interesados en seguir las respuestas de sus com-pañeros y expresar su acuerdo respecto de sus preferencias (como cuando Manuel dice que su juguete favorito es también un carro rojo o cuando Isabel expresa que su juguete favorito también es un tigre), la educadora no apro-vecha dichas coincidencias para organizar una conversación entre ellos. Por ejemplo, no los invita a comparar los juguetes que los niños mencionan para establecer semejanzas y diferencias entre juguetes que en apariencia podrían ser iguales (los carros o los tigres). Pese a que el desempeño de la docente del relato es insuficiente en la promoción lingüística de sus alumnos, los resultados de la evaluación muestran que los participantes no identificaron esta deficiencia (como se muestra en la tabla 2). Los resultados de esta parte del estudio fueron los más bajos con respecto al resto de las viñetas empleadas. Como lo señalamos anteriormente, como parte de la evaluación se solicitó a las educadoras que, además de valorar el desempeño de la docente del relato, expresaran lo que ellas hubieran hecho de haber estado en la circunstancia relatada. Alrededor de 45% de las docentes optaron por una situación pertinente (véase tabla 3): “Los invitaría a describir y comparar sus juguetes y sus juegos”. Esta respuesta resulta ser la óptima, dado que para describir o comparar los juguetes o los juegos los niños tendrían que echar mano de un lenguaje más amplio y eficiente. Asimismo, las comparaciones faci-litarían que los niños ejercitaran una escucha atenta a los compañeros, dando lugar a conversaciones sobre un tema interesante para ellos. En contraparte con los resultados anteriores, como se muestra en la tabla 3, 31.4% de los educadores dio respuestas no pertinentes, del tipo: “Promovería que cada niño mencionara cuál es su juguete favorito”, lo que equivaldría a hacer lo mismo que la docente del relato, o “Les pediría que levantaran la mano cuando mencionaran
  • 20. Aprender a escuchar, aprender a hablar algún tipo de juguete”; por ejemplo, “¿A quién le gustan las pelotas?”, con lo que prác-ticamente se evitaría el uso del lenguaje por parte de los niños porque sólo se limitarían a alzar la mano y decir “yo” o “a mí”. El resto de las educadoras (23.4%) optó por respuestas parcialmente pertinentes: “Les pediría que todos llevaran su juguete favorito a la escuela y daría tiempo para que jugaran” o “A partir de lo que un niño expresa, preguntaría a los demás si alguno comparte esa preferencia”. Nótese que, si bien el juego representa un contexto rico en posibilidades para emplear la lengua por parte de los niños, en términos de intervención didáctica no resulta ser un vehículo eficiente para promover mejor participación lingüís-tica. Con respecto al segundo tipo de respuesta, se promovería sobre todo escuchar, pero no se garantizaría el diálogo entre los niños. Tabla 3 Porcentaje de respuestas en la elección de alternativas didácticas por viñeta Viñeta Tipo de respuesta Pertinente Parcialmente pertinente No pertinente Primera 45.0 23.4 31.4 Segunda 41.1 47.6 11.3 Tercera 68.9 26.6 4.5 Porcentaje total promedio 51.7 32.5 15.8 En resumen, la primera viñeta fue complicada de evaluar por parte de los docentes. La mayoría de ellos consideró que la actividad descrita representaba una buena práctica didáctica encaminada a promover el uso del lenguaje en los niños; no obstante, poco menos de la mitad de los maestros pudo indicar prácticas alternativas más pertinentes de haber estado en una escena escolar similar. El resto de los docentes evaluados pre-sentó alternativas menos favorables. La falta de congruencia entre las respuestas de la evaluación general y de las alternativas de práctica identificadas muestra la dificultad de los docentes frente a esta primera viñeta. Materiales para Apoyar la 26 Práctica Educativa
  • 21. 1. La evaluación de las prácticas para el desarrollo del lenguaje oral 27 Viñeta 2 Escuchar un cuento A diferencia del resto de las viñetas, esta segunda presenta una escena de clase en la que sólo se manifiesta la participación de la docente, quien intenta leer un cuento a sus alumnos. Sin embargo, decide ir simplificando el texto que lee, quitando aquellas palabras y expresiones que pudieran ser desconocidas para los niños. De esta manera “cuenta” la historia, más que leerla. El relato empleado en la segunda viñeta apareció de la siguiente manera: En el siguiente fragmento un niño le pide a la educadora leer un cuento. Ella va mirando el texto sin mostrarles las ilustraciones mientras lo cuenta. En la columna de la izquierda aparece el texto tal cual se encuentra en el libro; la columna de la derecha presenta la forma en que la docente contó el cuento. Érase una vez una reina que dio a luz a un hijo tan feo y contrahecho, que durante mucho tiempo se dudó si tenía forma humana. Su aspecto era tan desagradable que despertaba horror en quien lo miraba. Me olvidaba de contarles que él nació con un pequeño copete de cabello sobre su cabeza, que hizo que le llamaran “Riquete el del Copete”, ya que Riquete era el nombre de su familia. La desdichada reina vivía angustiada por la desagradable apariencia de su primogénito. No obstante, el día del alumbramiento el hada que asistió a su nacimiento dijo que el niño sabría sobreponerse a su apariencia, ya que tendría una inteligencia fuera de lo común. Había una vez una reina que dio a luz a un niño tan feo, pero tan feo que las personas que lo veían no podían hacer otra cosa que asustarse. Me olvidaba contarles que el niño tenía un copete parado de cabello en su cabeza. Por eso le decían “Enrique el del Copete”. La pobre reina se preocupaba por la fea apariencia de su único hijo, pero una buena hada logró consolarla con una promesa. Le dijo que el niño aunque fuera feo iba a tener mucha inteligencia, iba ser muy listo.
  • 22. Aprender a escuchar, aprender a hablar Además agregó que tendría en sus manos el gran poder de otorgarle tanta inteligencia como le fuera posible a quien mejor llegara a amar. Todo esto confortaba a la pobre reina. Al cabo de siete u ocho años, la soberana de un reino vecino dio a luz a dos hijas. La primera que llegó al mundo era más bella que el día; la reina se sintió tan contenta que llegaron a temer que esta inmensa alegría le hiciera mal. Se hallaba presente la misma hada que había asistido al nacimiento del pequeño Riquete el del Copete, y para moderar la alegría de la reina le declaró que esta princesita no tendría inteligencia, sería tan estúpida como hermosa. Esto mortificó mucho a la reina; pero tiempo después tuvo una pena mucho mayor, pues la segunda hija a la que dio a luz resultó ser extremadamente fea. Además quiso hacerle un don mágico: podrá hacer que le dé de su inteligencia a las personas que más quiera en el mundo. Todo esto consoló a la pobre reina. Después de algunos años, la reina de un reino cercano tuvo dos hijas. La primera era una pequeña recién nacida muy bonita, por lo cual la reina estaba loca de gusto. Pero la misma hada que estuvo presente en el nacimiento de Enrique el del Copete, al verla dijo —mire, majestad, desafortunadamente su hija será tan hermosa como tonta—. La reina se puso muy triste y su tristeza aumentó cuando nació su segunda bebita, que era muy fea. Esta segunda viñeta pretendió evaluar la sensibilidad de los docentes hacia la necesidad de ampliar la experiencia comunicativa de los niños a través de la expo-sición de sus alumnos a la lengua escrita o a contextos lingüísticos diferentes a los que viven en su comunidad. Como puede observarse en el relato, la adaptación que hizo la docente del cuento, si bien está motivada por su deseo de facilitar a los niños la comprensión de la trama, empleando formas de lenguaje que les resulten más fa-miliares, no aprovecha el lenguaje que el propio texto escrito le provee para ampliar su capacidad de inferir significados de palabras desconocidas a partir del contexto, de reconocer variantes lingüísticas o de entender cómo funciona el lenguaje literario. Materiales para Apoyar la 28 Práctica Educativa
  • 23. 1. La evaluación de las prácticas para el desarrollo del lenguaje oral 29 En este sentido, la educadora pudo: 1. Haber leído el cuento tal como aparece en el libro e ir comprobando a lo largo de la lectura el nivel de comprensión de los niños sobre la trama, haciendo algu-nas pausas de vez en cuando para preguntar, por ejemplo, después del primer párrafo, cómo era el príncipe. 2. Haber dado información específica sobre algunos términos que probablemente los niños desconocieran. Por ejemplo, aclarar durante la lectura del tercer párra-fo el significado de términos como “primogénito” o “el día del alumbramiento” y volver a leer el párrafo dejando que los niños apreciaran el vocabulario aclarado dentro del texto. 3. Haber pedido a los niños, después de leer todo el cuento, que contaran de qué había tratado y, a partir de sus respuestas, ayudarles a llenar huecos de informa-ción, regresando a leer los diferentes pasajes del cuento, además de explicarles algunas expresiones específicas. 4. Haber dado la oportunidad de releer el cuento, y con ello permitir a los niños apreciar la forma de organizar la lengua escrita: el orden de las palabras dentro de las frases, el empleo de vocabulario no coloquial y algunas expresiones prototípicas de los cuentos, como érase una vez. Si consideramos los puntajes obtenidos por los docentes respecto a esta segun-da viñeta (véase la tabla 2), observamos que, aunque son más altos en comparación con la viñeta 1, el promedio nacional no supera una calificación de 6 sobre 10. Al igual que en la viñeta 1, para la mayoría de los docentes esta segunda viñeta representó una práctica deseable. Frente a la pregunta de qué hubieran hecho de haber estado en la circunstancia descrita en la viñeta 2, 47.6% de las educadoras evaluadas optó por respuestas parcialmente correctas, del tipo: “Haría una mezcla en la que leería fragmentos textuales y en otros cambiaría algunas partes para hacerlo más accesible” o “Leería el texto haciendo pausas para ir explicando el significado de cada una de las palabras difíciles”. Se consideró que estas respuestas eran parcialmente pertinentes debido a que cambiar algunas partes del texto resta posibilidades a los niños de ejercitar la capaci-dad de inferencia de significado que se puede realizar en la lengua. Al respecto, es muy
  • 24. Aprender a escuchar, aprender a hablar importante señalar que aun los adultos recurrimos continuamente a este recurso, ya que saber hablar no significa conocer el significado de la totalidad de las palabras que escuchamos; constantemente ampliamos nuestro vocabulario no sólo incorporando nuevas palabras, sino otorgando nuevos significados a las frases o a las palabras. Esto lo logramos gracias a nuestra posibilidad de realizar inferencias dentro de los contextos comunicativos en los que se nos presentan las palabras. En este mismo sentido, no es necesario que los docentes expliquen el significado de todas las pala-bras difíciles. Asimismo, lo que la docente puede considerar difícil para los niños, en ocasiones no es así, al menos para algunos, de tal manera que se puede promover la participación entre los niños para que ellos mismos sean los que traten de explicar algún término o expresión, o bien, ayudarles, por el contexto en que aparece, a en-tender a qué se refieren dichas expresiones. En un porcentaje similar (véase tabla 3), 41.09% de las educadoras optó por una alternativa de respuesta pertinente: “Leería el cuento tal cual está e involucraría a los niños para que entendieran el contexto general de la historia”. Es importante hacer notar que entender el lenguaje en su contexto es muy importante, y que abordar el significado de las palabras fuera de éste puede resultar contraproducente. Una misma expresión puede tomar diferentes significados, incluso opuestos, dependiendo del contexto en que sea dicha. Asimismo, cuando los niños se acostumbran a preguntar por el significado individual de los términos o expresiones pierden la atención de la trama o el contexto, lo que hace más difícil entender lo que se lee o escucha. Sólo 11.32% de las educadoras respondió con alternativas no pertinentes, del tipo: “Al darme cuenta que el lenguaje del cuento es muy difícil, hubiera cambiado a otra actividad”, o bien, “Contaría el cuento en un lenguaje más cotidiano, para resaltar la trama, sin tomar en cuenta la versión escrita”. Respecto de la primera opción no pertinente, podemos decir que en esta alternativa no se estaría promoviendo el des-arrollo de competencias para la lengua oral en los niños, pues simplemente rehúye el uso de un lenguaje no cotidiano. Respecto de la segunda, cabe señalar que, si bien es cierto que contar cuentos a los niños puede favorecer que desarrollen su capacidad de escucha y seguimiento de una trama, es mucho mayor la riqueza que ofrece a los niños el seguir la lectura de textos escritos, ya que los pone en contacto con formas de lenguaje diferentes a las que habitualmente escuchan, lo que no sucedería con escuchar la adaptación que hace la docente. Materiales para Apoyar la 30 Práctica Educativa
  • 25. 1. La evaluación de las prácticas para el desarrollo del lenguaje oral 31 Viñeta 3 Leer una carta La última viñeta incluida en la evaluación relata una escena de clase en la que los alumnos y la docente resuelven problemas relacionados con entender una variante del español ajena a la comunidad escolar: En una escuela mexicana recibieron una carta proveniente de una escuela argentina. Después de leerla, los niños y la docente se dieron cuenta de que desconocían algunos términos y conceptos: dónde está Bolivia, “tomar el colectivo”, “subirse a la calesita”, “tomar mate con masitas”. La educadora solicita a los niños que traten de averiguar, de tarea y con ayuda de algún familiar, el significado de estas expresiones. La siguiente transcripción se refiere a un fragmento de la segunda sesión en la que los niños compartieron la información recabada de tarea. Educadora: A ver, ¿quién quiere decirnos qué fue lo más difícil de averiguar?, ¿en qué fue en lo que más nos atoramos? Santiago: En lo del mapa, de saber dónde está Bolivia. Claudia: No, eso fue fácil porque sale en los mapas y Daniel (refiriéndose a un compañero) trajo el mapa de su casa. Daniel: Sí, ahí está el mapa y ya vimos que queda pegado a Argentina. Educadora: Sí, Bolivia es un país que queda muy cerca de Argentina. Pero entonces, ¿qué fue en lo que nos atoramos? Pablo: En lo de la calesita… Educadora: A ver, creo que Juanita siguió investigando qué es “calesita”, ¿verdad, Juanita?... A ver, dinos. Juanita: Es un juego como ésos de la feria que dan vueltas. Mediante esta viñeta se intentó evaluar los criterios de los docentes respecto de la promoción lingüística en lo concerniente a la ampliación de la experiencia comunica-tiva (exponer a los niños a diferentes variantes lingüísticas) y la solución de problemas a través del diálogo. Es importante señalar que, a diferencia de las viñetas anteriores, donde la inter-vención no es la más adecuada para promover el uso del lenguaje oral, en ésta las intervenciones docentes son pertinentes: la docente del relato plantea un problema
  • 26. Aprender a escuchar, aprender a hablar específico a sus alumnos, los niños aportan diferentes alternativas de solución y, con la ayuda de la educadora, llegan a plantear sus argumentos y a usar el texto escrito para resolver su problema. Respecto de la intervención de la docente, podemos ver que, si bien sus participaciones verbales son menores a las de los niños, las preguntas que plantea generan múltiples reflexio-nes en los alumnos: “¿Quién quiere decirnos qué fue lo más difícil de averiguar?” y “¿A quién se le ocurre cómo podemos hacer para saber si los niños argentinos hablaban de un juego o de un lugar?” Asimismo, frente a las definiciones de los alumnos de una “calesita”, no asume que alguna de éstas sea la correcta, lo que permite que los niños se planteen realmente un problema y que empleen el lenguaje para dar alternativas de solución. Nótese que los niños, en efecto, emplean el diálogo, se escuchan, argumentan y contraargumentan; por ejemplo, cuando se suscita el diálogo siguiente: Santiago: Como son niños, seguro lo decían de un juego, porque a los niños nos gusta jugar. Claudia: Pero también nos gusta… nos gusta salir a pasear y paseamos yendo a lugares. Pablo: También podríamos salir otra vez a preguntarles a otras personas. Como cuando les preguntamos a los demás de qué era “el mate” y “las masitas”. Así fue como supimos… Andrea: Pero… ¿otra vez preguntar?... ya preguntamos y ya nos dijeron. Héctor: Nos dijeron lo de los juegos y lo del lugar. Adicionalmente, la docente les modela una alternativa de solución que les permite evaluar las explicaciones alternativas que tenían sobre el significado de “calesita”: “Bueno, ya te-nemos dos ideas de lo que podría ser ‘calesita’, pero a mí Materiales para Apoyar la 32 Práctica Educativa
  • 27. 1. La evaluación de las prácticas para el desarrollo del lenguaje oral 33 se me ocurre… qué tal si leemos el pedacito de la carta para ver si algo de lo que escribieron los niños argentinos nos sirve para saber si están hablando de un lugar o de un juego…” Si consideramos de nuevo los resultados mostrados en la tabla 2, observamos que los referentes a esta tercera viñeta fueron los mejores de toda la evaluación. Pese a esto, el puntaje nacional promedio fue de 6.6. Aunque en menor proporción que para las viñetas anteriores, observamos in-congruencias entre la evaluación general que hicieron los docentes de la viñeta y las respuestas que proporcionaron sobre lo que habrían hecho de haber sido los prota-gonistas de dicha escena. Para la mayoría de los docentes la escena de la viñeta 3 fue buena; sin embargo, 26.6% (véase tabla 3) de estos mismos docentes consideró alternativas parcialmente pertinentes, del tipo: “Habría leído la carta y explicado las palabras desconocidas”, o bien, “Habría leído la carta y dado una explicación gene-ral sin entrar en detalles sobre palabras o conceptos nuevos”. Nos parece que ésta habría sido una opción parcialmente pertinente debido a que, pese a exponer a los niños el texto de la carta como está escrito, no se aprovecharían las posibilidades de averiguar el significado de los conceptos novedosos, y con esto la experiencia sería menos rica. No se trata sólo de que los niños conozcan el significado de los términos, sino que además tengan la experiencia de plantearse problemas y resolverlos a través de diferentes medios que involucran el lenguaje. Sólo 4.54% de las educadoras evaluadas respondió con alternativas no pertinentes: “Habría evitado leer la carta y en su lugar les habría explicado su contenido en términos comprensibles”, o bien, “Les habría pedido que memorizaran el significado de las pala-bras nuevas para incrementar su vocabulario”. La falta de pertinencia de estas opciones radica en no aprovechar la carta para ampliar las experiencias de los niños con va-riantes de la lengua y en no involucrarlos en la solución de los problemas que la com-prensión de dichas variantes pueden acarrear. La mayoría de las respuestas (68.91%) se concentran en la opción más perti-nente: “Habría pedido a los niños que pensaran sobre el significado de las palabras desconocidas dándoles alguna pista”. Sin embargo, algunos de los docentes que optaron por esta respuesta no coinciden con aquellos que evaluaron la escena con la respuesta óptima.
  • 28. Aprender a escuchar, aprender a hablar En términos generales, los bajos puntajes hasta aquí mostrados indican que, por una parte, los docentes consideraron que todas las prácticas descritas en las viñetas eran favorables para promover la lengua oral en el aula. Por el otro, se les dificultó identificar las consecuencias para la promoción de la lengua oral involucradas en las prácticas escolares mostradas en las viñetas. Finalmente, no hubo correspondencia entre la evaluación general que hicieron de las viñetas y las alternativas por las que optaron cuando se les preguntaba qué habrían hecho de haber estado en la escena de clase. De acuerdo con los datos de la tabla 3, podemos apreciar nuevamente que las viñe-tas empleadas en la prueba no fueron equivalentes: las dos primeras fueron más difíciles que la tercera en términos de la elección de alternativas didácticas para la intervención en los escenarios equivalentes a los descritos en cada viñeta. Los resultados sugieren que la primera viñeta fue la más difícil de las tres, ya que, por una parte, recibió más respuestas impertinentes que el resto y, por otra, el porcentaje de respuestas se distribuyó de manera más uniforme entre los tres tipos de respuestas. La tercera viñeta, en cambio, fue la más sencilla para los docentes evaluados, ya que la mayoría de las respuestas se concentró en la alternativa didáctica más perti-nente para la escena descrita. Algunos comentarios a partir de los resultados de la evaluación En función de los resultados anteriormente presentados, podemos resumir los princi-pales hallazgos de la siguiente manera: Los docentes tienen dificultades serias para evaluar la pertinencia de intervencio-nes para facilitar el desarrollo de aspectos específicos del lenguaje oral en sus alumnos (primera parte de la evaluación de cada viñeta). En especial, los docentes presentaron dificultades para identificar la pertinencia de las intervenciones didácticas para la pro-moción básica de la lengua; es decir, actividades o formas de intervención que permitan a los niños hacer emisiones lingüísticas progresivamente más largas y complejas para satisfacer sus necesidades, que les permitan participar en eventos comunicativos di-versos con diferentes roles y mantenerse en un tema. Materiales para Apoyar la 34 Práctica Educativa
  • 29. 1. La evaluación de las prácticas para el desarrollo del lenguaje oral 35 Los docentes evaluados presentan dificultades para diferenciar mejores y peores prácticas docentes en la promoción de la lengua oral (segunda parte de la evaluación de cada viñeta). Ante la solicitud de elegir una opción relativa a lo que hubieran hecho en la situación descrita en la viñeta, se incrementaron las elecciones pertinentes de los educadores, lo que señala que cuentan con algunos criterios favorables para el trabajo de promoción de la lengua oral, pero que no los emplean de manera consistente (tercera parte de la evaluación de cada viñeta). Los docentes evaluados que trabajan en escuelas indígenas o cursos comunita-rios son los que obtienen consistentemente los puntajes más bajos. Es decir, cuentan con criterios poco favorables para identificar prácticas escolares que promuevan la lengua oral en sus alumnos y por lo tanto deben recibir mayor apoyo y capacitación que los educadores de escuelas rurales y urbanas. ¤
  • 30. 2 Por qué, qué y cómo promover la lengua oral en la educación preescolar
  • 31. 2. Por qué, qué y cómo promover la lengua oral en la educación preescolar 39 Hablar y entender lo que otros dicen parecería ser algo que los niños pequeños aprenden de manera natural y sin esfuerzo. Antes de entrar a preescolar, entre los dos y los tres años de edad, los niños son capaces de comunicarse de una manera simple pero efectiva: piden objetos o ayuda, logran que alguien se comporte de cierta manera (que los carguen, que los lleven afuera, etcétera), llaman la atención de las personas que los rodean, escuchan y siguen historias sencillas, siguen alguna instruc-ción, expresan sus intereses, gustos y disgustos, piden explicaciones (por ejemplo, cuando preguntan “¿por qué?”). También empiezan a “hacer como si” y a crear mundos a través del juego simbólico y la imaginación. La mayoría de las personas que les son familiares pueden entender sus mensajes o expresiones. Conocen palabras para de-signar casi todas las cosas y personas que están en su entorno cotidiano. Su desarrollo es extraordinariamente rápido y complejo. Y, sin embargo, no hablan como adultos ni pueden entender todo lo que otros dicen y cuentan. Un periodo crítico para la adquisición del lenguaje es entre los tres y los seis años de edad. En ese lapso los niños aprenderán a hablar “bien”, aunque con un lenguaje menos complejo que el de los adultos. Su desarrollo en estos años, que corresponden a la etapa preescolar, determinará en gran medida su desarrollo y sus posibilidades académicas y sociales futuras como personas en la sociedad, en la escuela, en el tra-bajo y con sus amigos y familiares. Lograr un lenguaje lo más complejo posible implica mucho esfuerzo por parte del niño y de los adultos que lo rodean. Los educadores tienen un papel central en este proceso. ¿Por qué es importante promover el lenguaje oral en el preescolar? La gran mayoría de los niños aprende a hablar; se relacionan con los adultos, con otros niños y con el mundo a través del lenguaje. El lenguaje es una vía importante para aprender, por medio de la interacción con otros, la manera en que la sociedad y la propia comunidad ve y entiende el mundo. El lenguaje ayuda a clasificar objetos y personas, a establecer relaciones entre ellos, a entender cómo funcionan, a distinguir entre lo real y lo imaginario, a diferenciar entre lo correcto e incorrecto. Permite dialogar, resolver problemas, planear, inventar, imaginar, preguntar, investigar. También es el instrumento que permite socializar, relacionarse con otros, expresar sentimientos y mostrar empatía.
  • 32. Aprender a escuchar, aprender a hablar En otras palabras, es un instrumento importante de aprendizaje a lo largo de la vida, para relacionarse con las personas, trabajar e incluso divertirse. El lenguaje también es una herramienta importante para volverse parte de una comunidad y de una cultura: para apropiarse de las creencias y los valores, las cos-tumbres, los juegos, las historias y los conocimientos. Los padres o cuidadores son, obviamente, los primeros responsables de estimular que los niños hablen y escuchen, y por lo general lo hacen sin la intención de que los niños aprendan a hablar; simplemente dan por hecho que lo harán, festejando enor-memente las primeras palabras. A pesar de que todos los grupos humanos interactúan mediante el lenguaje, no todas las prácticas de crianza favorecen su desarrollo de la misma manera. Hay comuni-dades y familias en las que se habla poco a los niños y no esperan que éstos pregunten, pidan o intervengan en conversaciones. Los niños a los que se les habla mucho sobre diferentes temas y que tienen personas alrededor que muestran interés genuino en lo que ellos dicen muestran un nivel de desarrollo mayor que aquéllos a quienes les hablan poco y no son escuchados. La falta de estimulación lingüística puede provocar proble-mas lingüísticos y sociales importantes (Lybolt y Gottfred, 2003). Los niños aprenden el lenguaje al que están expuestos para volverse parte de la comunidad. El lenguaje los ayuda a interactuar, a aprender, a conocer todo lo que les rodea. Cuando sólo están expuestos a un lenguaje limitado a lo estrictamente cotidiano (la casa, la alimentación, la televisión, los intercambios usuales entre los miembros de la familia) desarrollan un lenguaje que les permite hacer frente a esa realidad. Es por eso que la educación preescolar juega un papel tan importante, pues da la oportunidad de hablar y escuchar sobre temas diferentes a los que tratan en casa, establecer contacto con personas diversas, conocer canciones y escuchar cuentos y relatos. En otras pala-bras, el preescolar expande su mundo, los significados, el vocabulario y las estructuras lingüísticas con las circunstancias a las que expone a los niños. Les crea la necesidad de hablar sobre distintos temas y de explorar diferentes maneras de usar el lenguaje, buscando el más apropiado para cubrir esas necesidades de expresión. En estos primeros años los padres y los educadores pueden ayudar a los niños a recibir y ordenar la información del mundo a través del uso del lenguaje en diversos contextos sociales: hacer descripciones, establecer categorías y adquirir vocabu-lario, comunicar afecto, acuerdos, desacuerdos y preferencias de manera verbal y Materiales para Apoyar la 40 Práctica Educativa
  • 33. 2. Por qué, qué y cómo promover la lengua oral en la educación preescolar 41 no verbal, tomar parte en conversaciones e interaccionar socialmente, cooperar con adultos y otros niños, mostrar secuencias de actividades, conocer las historias im-portantes en una cultura, resolver problemas, predecir, hacer y responder preguntas. La calidad del lenguaje y de la interacción con padres y maestros es un elemento diferenciador importante durante los seis primeros años de vida, y es un elemento cla-ve para tener un éxito escolar posterior. Por ejemplo, las competencias lingüísticas (conocimiento del vocabulario, comprensión de diferentes estructuras gramaticales, la posibilidad de adaptar el lenguaje a diferentes situaciones sociales y la conciencia metalingüística), así como la exposición a cuentos, historias y textos y discursos informativos, son los cimientos de una comprensión lectora eficiente (Vellutino, 2003). Lybolt y Gottfred (2003) reportan un estudio que muestra que al cumplir cinco años, los hijos de padres comprometidos [comprometidos, en este contexto, se refiere a las interacciones verbales y no verbales, cara a cara, entre pa-dres e hijos] han escuchado 40 millones de palabras más que los hijos de padres menos dedicados […] La variedad de vocabulario utilizado y la complejidad de enunciados utilizados por los padres más comprometidos fomentaron la atención, la solución de problemas y la interacción verbal (p. 17).
  • 34. Aprender a escuchar, aprender a hablar En otras palabras, los niños de familias con padres poco escolarizados, que ge-neralmente son los más pobres, tienen acceso a un lenguaje más limitado. Los hijos de padres profesionistas, por el contrario, por lo general han estado expuestos a un vocabulario más extenso, a estructuras gramaticales más complejas y a diferentes contextos de comunicación (Hart y Risley, 1995). En este sentido, el nivel preescolar tiene una obligación fundamental para avanzar en la equidad social y lograr una edu-cación de calidad para todos. Lybolt y Gottfred (2003) hacen hincapié en que los niños que se encuentran en ambientes escolares donde los maestros están poco comprometidos a realizar experiencias de aprendizaje de la lengua, no po-drán traspasar las fronteras de sus conocimientos. Con frecuencia, los infantes de preescolar que se encuentran en contextos de escasos recursos sólo oyen aquellas palabras que se repiten con más regularidad (p. 17). En casa y en la comunidad los niños aprenden a hablar como el resto de su co-munidad. Pueden, por ejemplo, decir “haiga” en vez de “haya” sin que eso tenga una consecuencia; de hecho, serían desadaptados si no se expresaran así. La escuela tiene la función de ir más allá de lo que la casa y la comunidad más cercana pueden ofrecer. Se trata de ampliar los temas y las maneras en que se puede hablar y escu-char. Los preescolares deben también descubrir los diferentes propósitos para hablar, escuchar, leer y escribir. El nivel preescolar debe ofrecer las oportunidades para que lo hagan y tener expectativas altas de sus capacidades para lograrlo. Los niños que tienen acceso a un ambiente lingüístico rico en conceptos y temas variados, sintaxis y vocabulario complejo, crean estrategias para inferir las intenciones sociales y el significado de palabras desconocidas; amplían sus estructuras sintácti-cas y sus capacidades pragmáticas, como juzgar la relevancia de un tema y saber si se está hablando del aquí y el ahora o de experiencias alejadas en el tiempo y el espacio. Parte de lo que los niños aprenden a temprana edad está relacionado con la posibi-lidad de enfrentar retos de la vida escolar: fijar la atención, incorporar nuevas palabras a su vocabulario y asociarlo con nuevos conceptos, seguir instrucciones, hacer y entender comparaciones y descripciones, escuchar y contar historias y cuentos. Es decir, los pre-escolares que están expuestos a un lenguaje rico, que ofrece la posibilidad de hablar Materiales para Apoyar la 42 Práctica Educativa
  • 35. 2. Por qué, qué y cómo promover la lengua oral en la educación preescolar 43 sobre diferentes temas, desempeñar distintas funciones, escuchar la lectura de cuentos, jugar con el lenguaje, tienen más posibilidades de aprender a leer y escribir bien, entender mejor los conceptos que se enseñarán a lo largo de la escolaridad y tener una mayor participación como ciudadano. ¿Qué debe lograrse en el preescolar? Los años preescolares suponen enormes cambios para los niños. Cuando llegan por primera vez al preescolar, a los tres años de edad, los niños son prácticamente be-bés. Preescolar debe apoyar para que se den los cambios necesarios para que los niños puedan hacer frente a las exigencias sociales, emocionales y de aprendizaje que demanda la escuela primaria. El desarrollo se da siempre en relación con el medio ambiente (la familia y la comunidad, por un lado, y la escuela, por el otro). Es por eso que los educadores tienen la responsabilidad social de promover y estimular el desenvolvi-miento en los diferentes ámbitos de desarrollo. Durante la educación preescolar los niños deben lograr avances significativos en los conocimientos, las habilidades y las actitudes que se enumeran a continuación (Delval, 1994; DeHart, Sroufe y Cooper, 2004): Área cognoscitiva: • Aprender e interesarse por los objetos y las personas y sus características. • Relacionar dos o más informaciones sobre un mismo tema. • Tomar en cuenta dos o más variables o aspectos relacionados con un mismo fenómeno de manera simultánea (se llama “centración” a la tendencia caracte-rística de los niños pequeños a tomar en cuenta sólo un aspecto del fenómeno). • Avanzar en su comprensión de las relaciones entre causas y consecuencias. • Avanzar en la distinción entre apariencia y realidad. • Elaborar clasificaciones simples. • Aprender a ordenar (seriación) y a inferir la relación de orden entre dos objetos ya ordenados y un tercer objeto, sin la necesidad de incluirlo físicamente en la serie. • Construir el concepto de número y contar; avanzar en los conceptos de medida y aprender a resolver problemas simples que involucren suma y resta en acción.
  • 36. Aprender a escuchar, aprender a hablar • Avanzar en su capacidad de atención y en la capacidad de distinguir los datos más importantes. • Desarrollar su memoria. • Familiarizarse con los sistemas de representación (lengua escrita y sistema gráfico de numeración). • Resolver problemas de distinta naturaleza y tomar decisiones. Área social y emocional: • Considerar el punto de vista de otras personas: entender que los otros pue-den estar entendiendo, pensando, sintiendo o deseando algo diferente que él mismo o ella misma. • Entender cómo funcionan algunas rutinas simples, pero constantes: la sucesión de comportamientos sociales que involucran ir y llegar a la escuela, ir a un res-taurante, salir al parque, visitar a una persona conocida, etcétera. • Aumentar su autocontrol y autoestima y aprender a tolerar la frustración. • Aprender a controlar sus impulsos (para no empujar, pegar y morder; aprender a esperar). • Explorar las funciones adultas. • Avanzar en su identificación con adultos (de preferencia confiables, es decir, que sean consistentes, cálidos, que respondan a las necesidades de los niños, que establezcan normas claras de conducta y con los que puedan com-partir sus sentimientos y actividades). • Relacionarse de manera positiva con niñas y niños, hacer amigos y participar en juegos colectivos. • Identificar sus emociones y sus causas. • Internalizar las reglas sociales, familiares y escolares. • Desarrollar la empatía (la capacidad de identificar y compartir las emociones de otras personas) y el altruismo (la capacidad de ayudar desinteresadamente a otras personas). • Aprender a solucionar conflictos y a ponerse de acuerdo. Materiales para Apoyar la 44 Práctica Educativa
  • 37. 2. Por qué, qué y cómo promover la lengua oral en la educación preescolar 45 Dentro de esta etapa del desarrollo el lenguaje es una herramienta de enorme poder. Funge como mediador en las actividades, aprendizajes y relaciones personales de los niños y los adultos. En otras palabras, el lenguaje es necesario para lograr el desarrollo cognoscitivo, social y emocional de los niños en preescolar. ¿Qué aspectos del lenguaje oral hay que promover en el preescolar? Como adultos, muchas veces pensamos que “portarse bien” en la escuela implica que los niños estén callados y sentados. Incluso tenemos una expresión común para valorar esta actitud: “calladito se ve más bonito”. Poder escuchar atentamente es, efectivamente, muy importante para aprender en la escuela y para la mayoría de los trabajos. Pero estar callado no significa que un niño esté aprendiendo a escuchar y poner atención. Además, en la escuela y el trabajo es igualmente importante hablar fluidamente y de forma apropiada en cada situación. Por esto, en el preescolar es importante desarrollar las capacidades de escuchar con atención y hablar fluidamente tomando en cuenta la situación social y comunicativa. Algunos de los aspectos que deben favorecerse en esta etapa son: • Desarrollo fonológico: poder distinguir y producir los sonidos de la lengua (del español y posiblemente de otra lengua simultáneamente). Los niños de menos de seis años muchas veces presentan algunas diferencias con los adul-tos en la manera de pronunciar palabras. Por ejemplo, es frecuente que no pronuncien la /r/ de manera convencional. Esto es normal durante los años preescolares. Sin embargo, de los tres a los seis años de edad los niños deben avanzar en la manera en que producen los sonidos de su(s) lengua(s). Tam-bién deben empezar a reconocer que otras personas pueden tener acentos y formas de pronunciar diferentes (apreciar este aspecto de la diversidad lingüís-tica). Es importante, además, que los niños empiecen a jugar con el lenguaje para analizar los sonidos (identificar palabras que empiecen o acaben con los mismos sonidos, identificar las rimas, darse cuenta de por qué es curioso un trabalenguas, cambiar los sonidos de una palabra, etcétera). Avanzar en este
  • 38. Aprender a escuchar, aprender a hablar sentido facilitará, asimismo, la adquisición de la lectura y la escritura. Avanzar en el desarrollo de este aspecto sólo se logra hablando y modificando la ma-nera de hablar para lograr que otros entiendan. Para identificar los aspectos más finos del lenguaje (comparar rimas y sonidos diversos, entender la lógica de los trabalenguas y las adivinanzas, etcétera) se requiere de la ayuda de los adultos y de otros niños dispuestos a jugar con el lenguaje y divertirse con el niño, apuntando a que éste tome conciencia de los mecanismos involucrados. • Desarrollo semántico: se refiere al conocimiento del significado de las palabras y de las combinaciones de palabras. El vocabulario es importante porque es el vehículo para aprender y expresar nuevos conocimientos y relaciones y porque más tarde será una herramienta importante para la comprensión lectora. La adquisición de vocabulario tiene que ver con el número de conceptos y palabras que los niños van conociendo, y también con el conocimiento de las palabras y los conceptos con los cuales se relacionan (por ejemplo, saber que conducir está relacionado con coche, conductor, chofer, etcétera) y cuándo y cómo pueden usarse esas palabras. El aprendizaje de nuevas palabras es rápido cuando los niños están ex-puestos a una gran variedad de temas y situaciones sociales. Sin embargo, no es un proceso fácil. Una palabra nueva aparece dentro de un contexto complejo y el niño debe decidir, entre toda la información, a qué objeto o concepto se refiere cada una de las palabras nuevas que escucha. Para hacer esto es im-portante desarrollar la capacidad de atención conjunta; es decir, la capacidad de poner atención en lo mismo que el que habla y dijo la palabra está aten-diendo. El niño debe desarrollar también la capacidad de advertir la intención referencial del hablante; es decir, percatarse de a qué se está refiriendo el que dijo esa palabra. • Desarrollo sintáctico o gramatical: cuando los niños empiezan a hablar, cuan-do son bebés, empiezan diciendo una palabra. Luego combinan las palabras y empiezan a producir “oraciones” de dos palabras (“leche cayó”, “papá fue”, “más agua”, etcétera). Poco a poco empiezan a combinar una mayor cantidad de pala-bras. Sin embargo, estas palabras deben combinarse en un orden convencional. Materiales para Apoyar la 46 Práctica Educativa
  • 39. 2. Por qué, qué y cómo promover la lengua oral en la educación preescolar 47 Van adquiriendo entonces las estructuras gramaticales. En preescolar van apro-piándose de estructuras gramaticales cada vez más complejas. • Desarrollo pragmático: se refiere a los avances en la competencia comuni-cativa de los niños o a la capacidad de usar el lenguaje de manera aceptable social y culturalmente en una variedad de situaciones. Éste es, probablemente, el desarrollo más importante, ya que es a través de la necesidad de comprender y de expresarse que el niño amplía y vuelve más complejos su gramática y su vocabulario. Como los niños usan el lenguaje en muchas situaciones y con mu-chos fines distintos, involucran muchos conocimientos y habilidades. Los niños aprenden a preguntar, a pedir cosas, a dar y seguir instrucciones, a mostrar acuerdos y desacuerdos, a explicar, a hacer bromas, a contar historias. También tienen que aprender a ser amables, a usar fórmulas de cortesía (buenos días, gracias, por favor, etcétera), a iniciar y continuar conversaciones, a hablar de diferentes temas, a resolver conflictos, a convencer a alguien, a reconocer cuán-do algo es un tema del que no se habla con algunas personas, cómo dirigirse a diferentes tipos de personas, cuándo deben hablar y cuándo no, a esperar su turno, etcétera. En otras palabras, deben aprender a adaptar su lenguaje a diferentes con-textos. Es importante resaltar que el desarrollo de la competencia comunicativa o pragmática es muy importante para establecer buenas relaciones sociales. Las personas muestran amabilidad, empatía, altruismo e interés en colaborar a través del lenguaje, lo que las hace más aceptadas y queridas. De acuerdo con Clark (2009), algunas de las consideraciones más impor-tantes para facilitar el desarrollo pragmático son: • El registro de habla: adaptar el lenguaje a partir de la relación entre las personas que interactúan: cómo hablar con distintos tipos de per-sonas (adultos conocidos, desconocidos, niños más pequeños o más grandes, maestros, con quien comparte más o menos conocimientos con ellos) y con diferentes propósitos (narrar, informar, convencer, explicar, etcétera). Esto crea situaciones en las que los niños deben alargar o acortar sus expresiones, aclarar más o menos la información que proveen y
  • 40. Aprender a escuchar, aprender a hablar producir un lenguaje más o menos formal. Es una manera de estimular que los niños tomen en cuenta el punto de vista de los otros y la jerarquía social. • Categorías sociales: los niños pueden adoptar diferentes papeles y las formas de hablar que éstos suponen. Implica situarse en un papel determinado: como niño o adulto, como amigo, como hermano mayor o menor, como niño o niña, pero también como médico, plomero u otra profesión. Se puede favorecer esta capacidad mediante dramatizacio-nes o juegos simbólicos. • Grado de conocimiento: los niños saben que los adultos y los niños mayores son una fuente de conocimiento confiable. Desde muy peque-ños muestran mayor confianza en aquellos adultos que responden con mayor certeza y dudan menos al dar información. • Exposición a diferentes géneros comunicativos: los niños deben estar expuestos a situaciones variadas en las que tengan que ser ama-bles y agradar a otros, persuadir, “amigarse” o contentarse con otro, justificar lo que hicieron o lo que sienten o piensan. Estas diferentes intenciones exigen que se use un lenguaje particular para cada una. El desarrollo pragmático, a su vez, empuja y hace posible el desarrollo fo-nológico, sintáctico y semántico. En la medida en que el niño intenta expresar ideas y sentimientos cada vez más complejos y trata de entender y ser com-prendido, modifica su manera de hablar en todos los aspectos para ajustarse a las demandas de aquellos que lo rodean. ¿Cómo promover la lengua oral en el preescolar? El lenguaje se usa generalmente para comunicarse con otros. Las diferentes maneras de hablar y escuchar, leer y escribir en un contexto y con una intención determinada están organizadas en lo que denominaremos prácticas sociales del lenguaje. Materiales para Apoyar la 48 Práctica Educativa
  • 41. 2. Por qué, qué y cómo promover la lengua oral en la educación preescolar 49 Las prácticas sociales son aquellas actividades o situaciones en las que las per-sonas usan el lenguaje con propósitos determinados. Son pautas o formas de interac-tuar con los otros usando el lenguaje. En todas ellas existen reglas básicas, aunque muchas veces no estén dichas. Las personas que interactúan por medio del lenguaje se ajustan a la situación, al tema, al tipo de personas con las que interactúan (más o menos conocidas, con mayor o menor jerarquía social, con más o menos conocimientos sobre el tema) y al propósito de la interacción (convencer, explicar, informar, dar instrucciones, narrar, jugar o simple-mente ser amable y hacer tiempo, etcétera). Al interactuar vemos los gestos, la actitud de las otras personas, su aspecto y el contexto general, y a partir de allí ajustamos nuestra manera de hablar y escuchar para lograr nuestros propósitos. Las prácticas sociales pueden organizar el trabajo escolar. La ventaja es que los niños aprenden en un contexto más natural, en situaciones parecidas a las que podrán encontrar en ámbitos no escolares. Las prácticas sociales van exigiendo el desarrollo de las competencias del lenguaje oral (conocimientos, habilidades, actitudes), que son el objetivo de la enseñanza y de las cuales hablamos en páginas anteriores. En la edu-cación preescolar los niños deben descubrir cuáles son esas prácticas sociales que involucran el lenguaje oral y aprender las maneras más convencionales para involucrar-se en ellas. Conocer las expectativas de los adultos (padres y maestros), cómo deben hablar, escuchar y dirigirse a otras personas en cada situación es muy importante para su aprendizaje. Aunque hay muchas prácticas sociales alrededor del uso del lenguaje oral, las he-mos agrupado en ocho prácticas generales que incluyen una variedad de situaciones comunicativas importantes que deben ser desarrolladas en el preescolar. Éstas son: 1. Dialogar: los humanos dialogamos con otros con una multiplicidad de propósi-tos: para resolver diferencias y problemas, para pedir información, para planear y ordenar acciones e ideas, para ponernos de acuerdo, para describir objetos, sucesos, sentimientos, para explicar, etcétera. Al aprender a dialogar los niños desarrollan otras capacidades complementarias, como aprender a escuchar, es-perar su turno para hablar, ordenar secuencias de hechos, negociar, observar el tono y los gestos del otro para evaluar sus intenciones y su estado de ánimo,
  • 42. Aprender a escuchar, aprender a hablar identificar problemas o fuentes de conflicto y proponer soluciones, mostrar acuer-dos y desacuerdos, ceder y negociar, describir objetos, personas, situaciones y sentimientos y hacer contribuciones nuevas frente a un tema. 2. Escuchar y seguir narraciones: mucho de lo que las personas saben sobre la vida lo han aprendido de las diversas narraciones a las que han estado expues-tas. En la vida cotidiana, niños y adultos escuchan lo que les sucedió a otros. Muchas veces esto ocurre de manera informal, a la hora de la comida, cuando encuentran a alguien en la calle, al platicar por teléfono. Cuentan anécdotas, sucesos, noticias de la comunidad. También escuchan narraciones reales o fic-ticias (como noticias, cuentos y relatos) en la televisión y la radio. Otras veces escuchan a otros leer cuentos, leyendas y otro tipo de narraciones en voz alta. Desarrollar la capacidad de escuchar, seguir y entender narraciones significa también avanzar en otros conocimientos: reconocer las relaciones entre causas y consecuencias, imaginar los sucesos y los lugares a partir de lo que se cuenta, deducir qué características y motivaciones tienen los personajes involucrados, inferir qué significan las palabras o frases desconocidas a partir del contexto y extender así su vocabulario, familiarizarse con el lenguaje literario y otras varian-tes lingüísticas, reconocer cuáles son los eventos más importantes. Escuchar narraciones también da pie para comentar y compartir impresiones sobre los sucesos y los personajes. 3. Narrar: escuchar narraciones exige conocimientos y habilidades distintas a na-rrar. No es lo mismo seguir y entender una historia que ser capaz de contar la historia. La persona que narra debe elegir qué decir, en qué orden decirlo y cómo ligar los hechos para que el otro pueda seguir la lógica de la historia; debe hacer las descripciones necesarias de los personajes y los lugares y dar pistas del orden temporal de lo que sucedió; debe ajustar su lenguaje a partir de las reacciones de sus escuchas y ser capaz de mantener el interés de los otros, de crear suspenso. También debe elegir el “estilo” del habla: si está contando un cuento iniciar con “Había una vez…” es pertinente, pero no para contar algo que sucedió en su casa el día anterior. Materiales para Apoyar la 50 Práctica Educativa
  • 43. 2. Por qué, qué y cómo promover la lengua oral en la educación preescolar 51 4. Seguir instrucciones: tanto en casa como en la escue-la, y después en el trabajo, es necesario poder seguir ins-trucciones. Para ir adquiriendo esta capacidad hay que desarrollar otras: mantener la atención en lo que el otro dice, coordinar lo que el otro dice con las acciones, hacer lo que se pide en un cierto orden y pedir aclaraciones en caso de duda. 5. Dar instrucciones: nuevamente, dar instrucciones y re-construir secuencias de actividades implican conocimientos y habilidades distintas a las que se necesitan para seguir instrucciones. Para hacerlo es necesario anticipar y pla-near los diferentes pasos de una actividad para poder des-cribirlos, explicarlos y expresarlos en un orden temporal adecuado. También es necesario usar un vocabulario es-pecífico, adecuado a las actividades señaladas. Por último, hay que ajustar el lenguaje a partir de las reacciones de los escuchas y responder de manera adecuada y al punto a sus dudas. 6. Jugar con el lenguaje: los niños disfrutan enormemente jugar con palabras, rimas, sonidos, poemas, adivinanzas, trabalenguas, chistes y canciones en los años preescola-res, aunque no entiendan todas las palabras. Más adelante esta capacidad será muy importante para aprender a leer y escribir. A través de la apropiación de estos objetos culturales los niños van aprendiendo la lógica de los jue-gos, a predecir sonidos, palabras o frases en ciertos con-textos, hacer secuencias de preguntas y respuestas de distintos tipos, buscar “pistas” de distintos tipos (a tra-vés de la descripción, de las relaciones parte-todo, de la función, como en las adivinanzas), analizar los sonidos
  • 44. Aprender a escuchar, aprender a hablar y las sílabas de las palabras, interpretar lenguaje no literal e inferir el significado de palabras y frases a través del contexto. 7. Recibir información: los niños son curiosos y están ávidos de información. Ésta la brindan los adultos y otros niños a su alrededor de maneras diversas. Una de ellas es, por supuesto, mediante el diálogo, ya sea en respuesta a una solicitud o pregunta por parte del niño o a la iniciativa del adulto o el otro niño. Otra es a través de la lectura en voz alta de libros informativos con o sin ilustra-ciones por parte de una persona alfabetizada. La tercera es por medio de una exposición más formal de información sobre un tema, como cuando un docente o un invitado hace una presentación. El contacto con información permite a los niños, a su vez, adquirir vocabulario específico y expandir sus conocimientos so-bre el tema, familiarizarse con diferentes maneras de expresarse (más y menos formales, con una sintaxis más o menos complicada), identificar la información más importante y la intención de los otros, reconocer objetos y personas a tra-vés de las características dadas en descripciones y hacer preguntas para aclarar o saber más. 8. Dar información y hacer exposiciones: como en los casos anteriores, dar información supone capacidades diferentes que recibir información. Al dar infor-mación los niños deben realizar una serie de actividades y desarrollar la capacidad de mantenerse en el tema, hablar de manera clara, ajustar su lenguaje a quien lo escucha (hacerlo más formal o más familiar, según sea el caso), organizar sus ideas, usar un lenguaje especializado para el tema y responder a las preguntas que los otros le hacen. Para promover el desarrollo de las competencias comunicativas en la vida escolar es necesario considerar diferentes recursos: el ambiente de aprendizaje, las estrategias de intervención que emplea la docente y la organización de la clase, para garantizar la participación y el beneficio de todos los niños. Materiales para Apoyar la 52 Práctica Educativa
  • 45. 2. Por qué, qué y cómo promover la lengua oral en la educación preescolar 53 El ambiente de aprendizaje Procurar un ambiente propicio para hablar y escuchar: para lograr que los niños apren-dan a escuchar a otros, incrementen su tiempo de habla y participen en situaciones dialógicas la docente debe procurar crear un ambiente de respeto y confianza. Para ello es indispensable que comunique con claridad a los niños sus expectativas, tanto de las actividades como de la forma de participación en ellas: qué va a suceder, qué trabajo se va a realizar y lo que espera de ellos. Para lograr esto es necesario que: • Tenga rutinas o formas fijas de organización del tiempo escolar establecidas en el salón para que los niños puedan anticipar el tipo de trabajo que realizarán en un momento dado. Es conveniente tener una estructura predecible todos los días. Por ejemplo, hacer fila en el patio y realizar una activación física, entrar al salón y ordenar lo que hayan traído, sentarse y cantar una pequeña canción, y luego proceder a trabajar en los diferentes campos formativos en un orden preestable-cido. La educadora puede recordar esta rutina al inicio de cada día y avisar qué actividad realizarán al finalizar cada etapa del día. También puede emplear rutinas más específicas para indicar cambios de actividad; por ejemplo, hacer un gesto con la mano, emitir un sonido determinado (como hacer sonar una campana) cuando necesita que los niños guarden silencio. • Despliegue señales claras que le ayuden a captar la atención de todos los partici-pantes para acordar o explicar en qué consiste la actividad y qué espera de ellos. • Use un tono de voz y una postura que generen confianza (sin gritos, regaños o chantajes). Ver al niño cara a cara, a su propia altura, para dar una indica-ción individual. • Cree un ambiente en el que equivocarse esté permitido y no propicie burlas, regaños ni malestar. • Ponga reglas claras que no permitan las burlas ni la discriminación. • Ayude a los niños a escucharse, organizando turnos de habla cuando sea nece-sario, recuperando frases o ideas para retomar un tema o punto de conversación. • Prevea y proporcione los materiales necesarios para desarrollar las actividades sin contratiempos. • Propicie que todos participen, aunque no alcen la mano ni muestren la inten-ción de participar.
  • 46. Aprender a escuchar, aprender a hablar • Acepte que un niño tiene derecho a no participar, sobre todo cuando el tema le resulta incómodo o muy personal. • Planee diferentes momentos para generar diálogo grupal, en pequeños grupos o en parejas, de manera que los niños se expongan a conversaciones con di-ferentes grados de profundidad y compromiso. • Plantee temas que puedan despertar el interés de los niños, dando anteceden-tes que les ayuden a introducirse en los temas novedosos y relacionarlos con otros más familiares. Una vez que se crea un clima de confianza, respeto y colaboración es más fácil lograr que las diferentes actividades fluyan de manera agradable y eficiente y que los niños puedan hablar. Las estrategias de intervención Continuamente la docente tiene interacciones con sus alumnos a propósito de lo que dicen y hacen; es importante aprovecharlas para lograr un mejor desarrollo de las competencias comunicativas orales, mediante el despliegue intencional de las siguientes estrategias: 1. Modelar: significa que la educadora usa el lenguaje que quisiera que los niños utilizaran. Por ejemplo, la educadora dice la palabra o la frase que el niño quiere o necesita pero no fue capaz de producir, “modelando” así la versión correcta. También modela al hablar: da explicaciones y descripciones contextualizadas y bien estructuradas, muestra cómo retomar lo que los otros dijeron en situaciones dialógicas para expresar su punto de vista, acuerdos, desacuerdos, sentimien-tos, etcétera. Ayuda a los niños a relacionar los nuevos temas con conocimientos anteriores, usa el vocabulario especializado para hablar de un tema y proporciona información contextualizando las palabras novedosas para garantizar que los alumnos entiendan alguna palabra o forma de expresión, ayuda a explicitar se-mejanzas y diferencias (entre cosas, personas y situaciones), aprovecha la lectura en voz alta de textos escritos y explicita las relaciones de causa-consecuencia. Materiales para Apoyar la 54 Práctica Educativa
  • 47. 2. Por qué, qué y cómo promover la lengua oral en la educación preescolar 55 Leer en voz alta es una excelente manera para modelar un lenguaje más rico y complejo que el que se usa en la vida diaria. 2. Comentar: la docente puede comentar de lo que el niño, o él mismo como maestro, está viendo o haciendo mientras habla. Puede hacer comentarios so-bre sus acciones, sobre lo que está usando, sobre las características de lo que va viendo o escuchando o sobre los pasos de lo que va haciendo. Esto permite al niño escuchar vocabulario y lenguaje en el contexto de una situación real. También puede retomar brevemente lo que dice un alumno para estimular a que siga hablando. Al finalizar una conversación, un diálogo o una actividad la edu-cadora puede conducir a la conclusión haciendo un resumen, identificando cada una de las conclusiones que se obtuvieron y señalando la actividad que sigue. 3. Extender: la docente toma algo que ha dicho el niño y lo amplía. Por ejemplo, si el niño dice “rojo”, ella puede decir “¿Quieres el color rojo?” o “Sí, dibujaste la falda de la niña de rojo, ¿verdad?” Es una manera de modelar un lenguaje más complejo y de alentar al niño para seguir trabajando. 4. Hacer preguntas abiertas: es importante que la docente plantee preguntas amplias que requieran de la participación de muchos niños y estimulen que ellos a su vez hagan otras preguntas más puntuales, no aquellas que sólo requieran de una contestación simple, como “sí” o “no”. Las preguntas pueden servir para abrir una conversación o un tema o estar ligadas a las tareas o al uso de materiales diversos que plantean retos por resolver para invitar a que los niños hagan hipótesis y busquen soluciones a problemas, relacionen o apliquen ideas, expliquen, resuman o muestren diferentes puntos de vista; este tipo de pregun-tas generalmente implican respuestas extendidas de varios niños. Es importante señalar que “hacer preguntas abiertas” requiere de un contexto colectivo en el que, al conversar sobre algún tema, la docente propicie que sean los niños los que pregunten y den respuestas a sus compañeros; de esta manera les ayuda a sostener un diálogo entre todos. La idea es evitar un diálogo forzado entre la docente y algún niño en particular.
  • 48. Aprender a escuchar, aprender a hablar Algunas preguntas abiertas (o frases que equivalen a una pregunta) son: • ¿Cómo hiciste eso? • ¿Se te ocurre otra manera de hacerlo? • Dime acerca de tu… • ¿Qué piensan de…? • ¿Por qué creen que…? • ¿Qué sucedería si…? • Dime cómo suena… • Dime cómo se ve… • ¿Cómo se hace…? • ¿Cómo podemos…? • ¿Qué harían…? • ¿Por qué…? • Cuéntame qué pasó… Es necesario que los docentes tomen en serio las respuestas de los niños y las retomen para seguir con el tema o el diálogo. También es importante invitar a varios niños a dar respuestas, evitar las preguntas superficiales y repetitivas; es mejor hacer una pregunta central que muchas preguntas que generen ambi-güedad y confusión. Es igualmente central dar tiempo para que los niños piensen las respuestas, dar “pistas” para que elaboren sus respuestas y estimular a que los otros niños escuchen las respuestas y las retomen. 5. Hacer y pedir aclaraciones: muchas veces los adultos tienen dificultades para entender a qué se refieren los niños, o hay huecos en la información que dan. La educadora puede preguntar abiertamente a partir de su voluntad de entender. También es necesario muchas veces que la educadora dé explicaciones breves de algún concepto o palabra ligada a un tema nuevo y aclare instrucciones. 6. Repetir: la educadora repite, haciendo las correcciones necesarias, lo que un niño dijo (sin intentar que el niño repita lo correcto o que vea una intención de Materiales para Apoyar la 56 Práctica Educativa
  • 49. 2. Por qué, qué y cómo promover la lengua oral en la educación preescolar 57 corregirlo). Esto permite que la educadora verifique si ha entendido correcta-mente al niño y, otras veces, estimular a que siga hablando. 7. Elicitar por medio de “pistas”: Cuando el niño parece no encontrar la frase o palabra que necesita la docente puede darle una o dos sílabas de la palabra o las primeras palabras de la frase. Esto generalmente hace que el niño recuer-de la palabra o frase para completarla y da un sentimiento de logro. También se le pueden ofrecer opciones: “¿Cuál quieres? ¿El tigre o el león?” Si no sabe cómo seguir con lo que estaba diciendo se le puede estimular a través del lenguaje corporal y dar “pistas” verbales y gestuales para invitarlo a continuar hablando; por ejemplo, asentir con la cabeza, ver a los ojos al niño y decir cosas como “¿y luego, qué pasó?” El objetivo es que la educadora facilite la construcción de ideas por parte de los niños, lo que implica no dar las respuestas sino plantear cuestionamientos que los conduzcan a una nueva solución. 8. Predecir: la educadora puede hacer predicciones o pedir que los niños las hagan sobre lo que va a suceder en un cuento o narración, en una canción, en una exposición o en las instrucciones para realizar una actividad. 9. Tomar turnos y dar tiempo: esto crea un ambiente más propicio para escuchar a los otros y mantenerse en el tema, y es una habilidad necesaria para avanzar en la capacidad de dialogar y mantener relaciones sociales. Cuando la educadora hace pausas indica que está esperando una respuesta o una participación de los niños y ayuda a establecer la idea de que se debe esperar el turno. Cuando un niño duda no es sano apurarlo; esperar unos segundos da oportunidad de que el niño piense y dé una respuesta o tenga una participación más elaborada. 10. Ajustar su lenguaje: los docentes deben ser sensibles a las capacidades lin-güísticas de los niños. El adulto puede dar una instrucción clara a la vez, usar las mismas frases y palabras para actividades que se repiten, hablar de manera clara y pausar en momentos en que requiere de la participación de los niños, esperar sus respuestas, hacer preguntas abiertas y contextualizar el vocabulario
  • 50. Aprender a escuchar, aprender a hablar nuevo. Es importante tener una actitud de interés genuino y mostrar respeto por lo que dicen sus alumnos, escuchándolos y dejándolos terminar lo que quieren decir. Estas pautas de acción o estrategias por parte de la educadora aseguran, en gran medida, que los niños tengan oportunidades de participar más activamente y ampliar así su dominio lingüístico y conceptual. La organización de la clase La educadora también puede decidir cómo organizará a los niños para que participen en cada parte de la rutina diaria, de acuerdo con el tipo de actividad y los propósitos involucrados. Para favorecer el lenguaje de los niños es necesario que haya un nivel importante de interacción y que los niños tengan la necesidad y oportunidad de hablar y escuchar. Las actividades pueden tener la siguiente organización: • Actividades de grupo total: la docente puede organizar al grupo para que todos contribuyan simultáneamente a una misma actividad. El objetivo puede ser promover la escucha, como cuando lee un cuento en voz alta o cuenta una narración, cuando el adulto expone brevemente un tema, cuando da instruc-ciones para que los niños hagan una manualidad o un dibujo o cuando todos aprenden una rima o una canción. También puede tener como objetivo hacer que los niños hablen; por ejemplo, que dialoguen para resolver un problema, den su opinión o imaginen algo, o que uno o varios de los alumnos sean quie-nes expongan un tema. Muchas de las actividades de grupo total pueden ir alternando estos objetivos. Por ejemplo, al leer un cuento la docente puede interrumpir la lectura para que los niños comenten, anticipen, piensen sobre las motivaciones de los personajes. Ante una exposición, puede promover que los otros niños pregunten, completen la información o liguen lo que se dijo del tema con sus vidas cotidianas. Materiales para Apoyar la 58 Práctica Educativa
  • 51. 2. Por qué, qué y cómo promover la lengua oral en la educación preescolar 59 • Actividades en pequeños grupos (equipos de cinco niños máximo) o pares: esta organización tiene la ventaja de propiciar un mayor nivel de involucramiento de los niños y, en general, un tiempo de habla más prolonga-do. Obviamente, la educadora debe asegurar que todos los niños del grupo pequeño hayan comprendido qué deben hacer y lograr antes de iniciar la actividad. Ésta también debe requerir la colaboración y la interacción verbal. Es decir, no se trata de juntar a los niños en una mesa para que luego trabajen de manera individual; se trata, más bien, de proponer actividades colectivas en las que los niños tengan la necesidad de conversar, contrastar puntos de vista, comparar, hacer hipótesis. Cuando la educadora opta por trabajar con grupos pequeños puede de-cidir que todos los equipos trabajen con una misma actividad, o bien, plantear actividades diferentes a cada grupo, dar un tiempo para que la hagan y luego “rotarlas”, ya sea el mismo día u otro. En ambos casos la docente puede ir de un grupo a otro, asegurándose de que todos hayan comprendido la actividad y ayudando a que logren el objetivo y que la interacción sea efectiva, usando las estrategias que se explicaron en páginas anteriores (modelar, elicitar, hacer preguntas abiertas, repetir, comen-tar, etcétera). Una opción de organización intermedia es dividir al grupo en dos y trabajar con la mitad (como si fuera el grupo total), mientras los otros trabajan en núcleos pequeños con actividades que requieren menos supervisión. Ese mismo día, o en otro momento de la semana, se invierte el trabajo. Cuando la actividad involucre sentarse en el suelo es conveniente marcar un “área de sentado” con gis o poner alguna otra señal que contenga a los niños para propiciar mejores condiciones de atención. Pueden incluso marcar su lugar individual con una hoja de papel reciclado o un cojín. ¤
  • 52. 3 Actividades para promover la lengua oral