POR QUÉ SOY CHAVISTA Por Lácides Martínez ÁvilaEn días pasados una muy distinguida...
posible, dada su inquebrantable e insobornable voluntad de privilegiar a los pobres. El hombre no me hadefraudado.Hay, por...
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Por qué soy chavista

Published on: Mar 4, 2016
Source: www.slideshare.net


Transcripts - Por qué soy chavista

  • 1. POR QUÉ SOY CHAVISTA Por Lácides Martínez ÁvilaEn días pasados una muy distinguida amiga me formuló, por el facebook, la siguiente pregunta: “Lachi, Ud.,que es tan letrado y versado, me gustaría que dijera por qué CHAVEZ es mejor que URIBE, pero,independientemente de esas grandes diferencias ¿por qué admira a Chávez?”. Yo prometí responderle, ytras hacerlo, ésta fue mi respuesta:“Al fin me ha sido posible responder la pregunta con que me honraste en días pasados: En primer lugar,quiero hacer la salvedad de que no soy partidario de plantear el asunto en términos de quién es mejor opeor, pues considero que nadie es mejor o peor que otro, objetiva y absolutamente hablando. Yo puedoaventajar a alguien en algunos aspectos, pero, con toda seguridad, esa persona me aventajará a mí en otros.Y esto es válido tanto en el plano personal como en el profesional.En ello también juega un papel determinante la perspectiva o punto de vista de quien juzga o califica. Siquien juzga la acción política de Chávez y/o Uribe es un capitalista o persona adinerada, y sobre todo si setrata de esas personas que han cifrado la razón de su existencia en la acumulación de riquezas materialeshasta tal punto que están dispuestas a eliminar todo aquello que afecte sus oscuros e innobles intereses, yase trate de personas, animales o el ecosistema mismo, ese individuo, sin lugar a dudas, dirá que Uribe esmejor que Chávez. Personas como ésas suelen ser esclavas del placer sensorial o de las pasiones, comosolían decir los antiguos filósofos, ya se le llame a esto sensualismo, hedonismo, molicie, sibaritismo oconcupiscencia; y esa abyecta condición los lleva a convertirse en seres avaros, ambiciosos y ávidos debienes terrenales o bienes adiáforos como los llamo yo en mi libro “Diversidades filosóficas”.Pero, si se trata de alguien que no posee tales riquezas materiales y, antes por el contrario, nació en mediode la pobreza, como ocurre con la mayoría de los habitantes de nuestro continente y del mundo en general,entre ellos este humilde servidor, quien, como Hugo Chávez, nació en una casa de palma con paredes debarro y piso de tierra, y que logró educarse con sacrificio y esfuerzo propio; tal persona siempre consideraráque Chávez es mil veces mejor que Uribe, para utilizar los términos empleados por ti en tu pregunta; porqueChávez, como lo hizo Jesucristo, decidió escoger la opción de los pobres, del débil, del que menos haberestiene. Esta inclinación o sentimiento de solidaridad hacia los menos favorecidos por la fortuna, laexperimentamos quienes pertenecemos al segundo de estos dos grupo de personas, y se la misma debeseguramente a nuestra común extracción humilde. Es por eso por lo que yo admiro y defiendo a HugoChávez, y empecé a admirarlo desde antes de ser presidente.Te cuento algo a este respecto. Cuando yo empecé a dictar clases en la Universidad Metropolitana deBarranquilla, a comienzos de la década del noventa del siglo pasado, se me dio por denominar mi asignatura"Sociohumanismo”, en vez de “Humanismo“ o “Humanidades”, como formalmente se llamaba. Esacomposición gramatical yo nunca la había escuchado o leído. Y así lo hice porque por aquellos días habíaaprendido, en un libro de Salomón Kalmanovitz, lo que era el neoliberalismo y lo perversa que estaaberración del capitalismo resulta, sobre todo, para los pobres. Entonces a mis clases les quise imprimir esesentido “sociohumanista” en contraposición al neoliberalismo o capitalismo salvaje. Bueno, resulta que undía, al hojear el periódico, me encontré con un titular que decía más o menos así: “El mío será un gobiernosociohumanista, dice candidato a la Presidencia de Venezuela Hugo Chávez Frías”. Yo en seguida le dije a miesposa: “Oye, este tipo se copió de mí; ésa palabra la inventé yo”, le expliqué, riéndome. Al leer la noticia,me di cuenta de que él también contraponía el término al neoliberalismo.Ahí comencé a admirarlo y hacer fuerza para que ganara las elecciones. Eso fue como en el año 1997 o 1998.Y esa admiración no ha disminuido; por el contrario, siento que ha aumentado, hoy que los grandes podereseconómicos y políticos, tanto internos como externos, lo quieren derrocar y hasta eliminar si les fuera
  • 2. posible, dada su inquebrantable e insobornable voluntad de privilegiar a los pobres. El hombre no me hadefraudado.Hay, por lo demás, otros puntos de coincidencias entre él y yo, no ya en el plano político, sino más bien en elplano personal. Por ejemplo, Chávez es hincha del Magallanes de Carabobo (los Navegantes), equipo debéisbol venezolano del cual yo también me hice hincha desde cuando estudiaba bachillerato en Codazzi(Cesar). Por aquel tiempo yo me habitué a escuchar por radio el campeonato profesional de béisbol deVenezuela, y no sé por qué, desde un comienzo me incliné por el Magallanes.Otra coincidencia: el 16 de marzo de 1969, en un terrible accidente aéreo ocurrido en Maracaibo, murió eldeportista más admirado por Hugo Chávez, Isaías “El Látigo” Chávez, un joven y promisorio lanzadorvenezolano, lo cual le hizo cambiar a aquél el rumbo de su vida, pues abandonó su interés de llegar a ser unpelotero de las Grandes Ligas y decidió enrumbarse entonces hacia la milicia y luego hacia la política. Puesbien, en ese mismo accidente pereció mi mamá, y ese infausto suceso también a mí me hizo cambiar elrumbo de mi vida, apartándome de mi proyecto inicial de llegar a ser un abogado o un general del ejércitocolombiano, e impulsándome hacia la Filosofía, derrotero éste del cual, desde luego, no me arrepientohaberlo emprendido, como tampoco creo que Chávez se arrepienta de haber emprendido el de la políticabien entendida, pese a lo doloroso del motivo que nos impulsó u obligó a cambiar de rumbo.POR ESO SOY CHAVISTA. Todo lo anterior espero, querida amiga, que haya respondido, si no totalmente, almenos en parte, tu pregunta. Te aprecio mucho.” Lácides.

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