Política Criminal, Criminología y Sociología Como contexto de los delitos en contra de
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De todas maneras, la interpretación de lo colectivo, supone un imaginario. Este, a su vez, debe
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El Estado apoyará de manera especial a la mujer cabeza de familia...”18
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La Constitución de 1991, en verdad –como se ha anotado- creó la relación Estado-Familia:
Primando el Derecho Público, (Es ...
Dos aspectos básicos:
1. Preámbulo: ´En nombre de Dios, fuente de toda autoridad…´
2. Título IV ´De las relaciones entre l...
7. 1 El contexto.
Considero necesario proponer una línea de interpretación. En términos de la teoría acerca de lo
jurídico...
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Politica criminal, criminología y sociología

Es un universo en términos de entender los procesos de equidad de género y su interpretación
Published on: Mar 4, 2016
Published in: Law      
Source: www.slideshare.net


Transcripts - Politica criminal, criminología y sociología

  • 1. Política Criminal, Criminología y Sociología Como contexto de los delitos en contra de las mujeres en Colombia. “El hombre no puede vivir sin una confianza duradera de algo indestructible en sí; si bien pueden quedarle permanentemente ocultos, tanto lo indestructible, como la confianza. Otra de las posibilidades de manifestación de este permanecer oculto, es la fe en un dios personal”1 Teoría sociológica y los delitos 1 A manera de marco conceptual. 1.1. De lo consciente y lo inconsciente. De lo individual y lo colectivo Se trata de establecer el nexo entre acciones individuales y las acciones colectivas; a partir de dilucidar el significado que adquiere la relación unilateral del sujeto, que ha internalizado determinadas pautas, con lo externo; entendido como entorno ajeno. Al tiempo que se define su interacción con respecto a los otros y otras que actúan también en ese mismo entorno. Algo así como proponer, desde lo conceptual, un hilo conductor que permita entender la dinámica de ese proceso y, por esta vía, las diferencias entre el sujeto individualmente considerado y el sujeto colectivo; con todo lo que esto tiene de complejo, comoquiera que toda acción individual o colectiva supone incidir sobre la exterioridad, a la manera de proceso que la transforma. 1.2 Acerca del (la) sujeto (a) individual. Elaborar una posición al respecto, supone la asunción de uno o varios referentes. Ante todo porque está involucrada una noción del ser; en términos de subjetividad. Es decir, retomar algunos insumos conceptuales que han ejercido como significantes; al momento de dirimir una contradicción básica entre el (la) sujeto (a) entendido (a) como uno (a) autónomo (a) y lo externo, entendido como universo que circunda al (la) sujeto (a) y lo (a) afecta; en cuanto lo (a) imprime, otorgándole elementos que pueden ser tramitados o procesados. Es, en consecuencia, un tipo de relación que permite identificar una aproximación a lo que podría llamarse utilitarismo primario; a partir del cual cada sujeto (a) establece su propia visión y decide acerca de las condiciones en las que delimita su territorio subjetivo, con respecto a la territorialidad general, externa; escenario que comparte con los (as) otros (as) sujetos (as). Lo anterior es tanto como entender la relación entre la naturaleza y el (la) sujeto individual. Ahora bien, desde la perspectiva estrictamente centrada en la teoría del conocimiento; cabe una aseveración (anterior a la lógica propuesta por la corriente del pensamiento complejo) la cual, a su vez, involucra una contradicción; relativamente simple: en principio, el ser como sujeto (a) individual, construye su internalización y su autonomía; a partir de un ejercicio, mediante el cual procesa la información proporcionada por la exterioridad. Solo a partir de ahí le es dado al (la) sujeto (a) una relación conciente con esa exterioridad; en razón a que la elaboración realizada por el (ella) define, de por sí, la particularidad propia de su identidad y autonomía. 1F. Kafka, citado por profesor Manuel Ángel Vázquez Medel, Seminario Tendencias y métodos del compatismo literario (El proceso de Kafka como crítica de la modernidad. Tomado de página web
  • 2. Así las cosas, entonces, hablar de la identidad del ser supone utilizar un concepto asociado a la autonomía. Pero también al ejercicio que permite la apropiación de la exterioridad; como proceso de internalización sin la cual no es posible una actuación individual conciente y diferenciada. Esto es lo mismo que asumir como verificable, en la intervención de uno (a) sujeto (a), las acciones inherentes a su identidad construida en términos de su relación con la exterioridad. Aquí cabe un entendido, de ese proceso que conlleva a la internalización individual, diferenciado. Es decir asociado a momentos y/o períodos históricos; los cuales determinan la calidad y complejidad que adquiere la autonomía, la identidad; la capacidad para regresar a la exterioridad; bien sea para transformar la naturaleza física; o para interactuar con los (as) otros (as) sujetos (as) en términos de comunicación; generando opciones de transformación cuya concreción supone una actuación conjunta. La anterior interpretación conduce a plantearnos un interrogante relacionado con la diferenciación primaria entre los (as) sujetos (as), con respecto a la visión adquirida a partir del proceso de internalización de la exterioridad. Esto supone entender (la interpretación) como dinámica; ajena a un procedimiento lineal homogéneo. Veamos: La internalización individual está dada por la realización de un ejercicio de apropiación de la exterioridad, independiente. Es válida para cada sujeto (a) en su condición de ser que se diferencia de los (as) otros (as); así sea en el período más primario. Es decir en aquel en donde la relación con la naturaleza se ejerce a partir de insumos y procedimientos elementales. A manera de ejemplo: los hombres y las mujeres definidos (as) como primitivos (as) en la historia de la humanidad; no establecieron un tipo de relación igual con la naturaleza; así el producto de esa relación se hubiera manifestado a través de una transformación y de utilidad similar; en cuanto significó la provisión de recursos inmediatos en nexo con sus necesidades primarias. Cada uno (a), en su ejercicio de apropiación de la exterioridad, adquirió y procesó elementos de manera individual. Esto es lo que permite entender acciones posteriores diferenciadas; inclusive entre aquellos (as) que compartía un mismo territorio físico y tenían pautas similares; entendidas estas como insumos colectivos derivados de su relación con ese territorio común. Visto así, entonces, no es pertinente la afirmación que reclama la vida colectiva primitiva, como sinónimo de unanimismo o identidad colectiva, que diluye la apropiación individual de la exterioridad. Si bien es cierto, en principio, que la intervención colectiva para la transformación de la naturaleza, se tradujo en acciones en las cuales la división de las mismas(...o del trabajo) no implicaba diferenciaciones en jerarquía que permitieran la acumulación individual; no es menos cierto que estas acciones colectivas no conllevaron a subsumir lo individual, como proceso de internalización, mediante la cual cada uno (a) construía su propia visión y pudo elaborar conceptos diferentes, comparados con las visiones y conceptos de los (as) demás. El ser individual, entonces, es tal en razón a su identidad y a su autonomía para elaborar visiones y conceptos. Esto permite entender, a manera de ejemplo, el desarrollo y aplicación de opciones individuales; en el mismo contexto de la transformación colectiva de la naturaleza. De no ser así, el tránsito de un período a otro se hubiese producido sin ninguna contradicción; en condiciones de homogeneidad en las cuales no habría lugar para el ensayo y la inventiva. Esto traduce: no todos (as) reaccionaron de manera uniforme ante los retos derivados del proceso de transformación colectiva de la exterioridad. Entre otras razones, porque la construcción individual de visiones y conceptos, incluye un distanciamiento, una abstracción a través de la cual se construye la identidad individual, como instrumentos indispensable para desarrollar la autonomía como posibilidad y como requisito para la diferenciación. Esto no implica asimilar, de por sí diferenciación individual a jerarquía y/o acumulación primaria de poder atado a la apropiación del producto derivado del trabajo colectivo. Se trata, simplemente, de entenderlo como dinámica posible, necesaria y lógica; en el contexto de la evolución traumática y compleja de la humanidad; desde períodos históricos
  • 3. primarios hasta períodos en los cuales se expresan los logros alcanzados; por la vía de la interacción entre las acciones colectivas e individuales. Como corolario inicial es pertinente expresar lo siguiente: La condición de sujeto (a) individual está dada por la asunción de la identidad y la autonomía; a partir de la diferenciación en el proceso de aprehensión de la exterioridad. Esta identidad y autonomía, a su vez, permite establecer una incidencia en la transformación de la exterioridad y una interacción con los (as) otros (as) sujetos (as); sin subsumirse; sin perder los referentes propios originados en su particular visión e interpretación (concepto) de la naturaleza y de la relación con los (a) otros (as). 1.3 De la interpretación (conceptos) individuales y su incidencia en lo colectivo. El ser individual es, de por sí, complejo. En cuanto logra, aún en su condición de individuo (a) primario (a), construir su propia visión de la exterioridad. Este proceso está asociado a los sentidos biológicos. La percepción, como ejercicio inicial que permite acceder a insumos externos, ejerce como instrumento para recolectar esos datos y procesarlos. Ya ahí, la diferenciación se establece por la vía del seguimiento y continuidad, originados en la capacidad para retener la información e interpretarla. No es una memoria simbólica ni formal, como la de los otros animales. Esa memoria trasciende a la repetición simple de lo aprendido, a manera de expresión espontánea y/o de respuesta instintiva a motivaciones externas. Por el contrario, es una memoria en constante actividad y que actúa como recurso pleno e intencional, cuando se hace necesario recordar lo visto antes, lo vivido; a partir de experiencias individuales y colectivas. Así y solo así se puede entender la capacidad que adquiere cada sujeto (a), para proponer y desarrollar opciones dirigidas al proceso de transformación de la exterioridad. Pero también, para entender la construcción de una simbología para sí; de tal manera que ejerza como instrumento fundamental, a la hora de definir sus propias perspectivas; en cuanto expectativas originadas en su propia pulsación con respecto a los (as) ) otros (as). Entonces, la esperanza, la ilusión, los afectos, el placer como elaboración suya; constituyen referentes en los cuales se cruzan la individualidad y lo colectivo. No como derogación de lo primero en función de lo segundo; sino como interacción que el (la) sujeto (a) individual acepta, e incluso propone, en el camino hacia la obtención de un determinado fin. Ya, en esta expresión, es pertinente entrever la influencia (...en esa memoria individual, como acumulado constante) de las tradiciones aprehendidas por la vía de la imposición y/o de la experiencia directa, que adquieren determinadas instancias simbólicas; construidas a partir de procesos individuales y colectivos. Así entonces, a manera de ejemplo, cabe analizar en ese espectro; el rol de la religión, de los códigos y paradigmas que ejercen como limitaciones al desarrollo pleno de la individualidad, en cuanto adquieren una significación que trasciende a cada sujeto (a) y lo (a) obliga a un acatamiento; so pena de quedar por fuera de esa figura de concertación colectiva que lo (a) compromete. No reconocer la concertación (a la manera de equilibrio); tuvo siempre (...y tiene ahora) para cada sujeto (a) repercusiones profundas. Inclusive, de su aceptación o no, depende en muchos casos la existencia suya como sujeto (a) individual vivo, como actor válido. En este contexto cabe una expresión relacionada con la incidencia que adquieren las opciones propuestas, por parte de los (a) sujetos (as) individuales; en lo que hace referencia a la interpretación de las pautas, paradigmas y condiciones vigentes en un determinado período histórico. En sí esas pautas y condiciones, no son otra cosa que construcciones colectivas que trasciendan a cada individuo (a). Podría aseverarse inclusive que, en las mismas; cada sujeto se subsume, como quiera que no le está permitido transgredirlas. Está obligado, en consecuencia, a asumir una interpretación similar a la que realizan los (as) otros (as). Si su decisión es hacer trasgresión, bien sea por la vía de proponer una interpretación diferente y/o de asumir la opción directa de cuestionarlas y trabajar por su destrucción; se entiende que asume las consecuencias a que esto conlleva…Entonces se configura, a partir de esa intervención individual, una confrontación con la simbología e iconografías colectivas. Aquí, en esa confrontación, se enfrenta la construcción
  • 4. individual con la construcción colectiva. Esto es válido, como decíamos arriba, tanto para los paradigmas colectivos asociados a la religión; como para aquellos paradigmas asociados a la noción de ordenamiento y de jerarquización. Queda claro, asimismo, que estas construcciones colectivas, son posteriores a la apropiación primigenia de la exterioridad, a la internalización primera realizada por cada sujeto (a) en su contacto inicial con la naturaleza. Es decir, son elaboraciones, desarrolladas en el tiempo y en el espacio; como acciones concientes o inconcientes (...o mediante una interacción entre los dos estados) en donde se aplica el conocimiento acumulado, a manera de ordenamiento de las percepciones recibidas y almacenadas en la memoria. Pasa a ser, por esta vía, una memoria de todos y todas. Una memoria colectiva que se construye a través de la comunicación y de la instauración de códigos e íconos que dan fe de la concertación. Toda herejía, en principio, es una acción individual. Compromete a quien realiza una interpretación diferente y se decide a proponerla como opción. Bien sea como modificación parcial de las pautas, paradigmas y condiciones instaurados como referentes colectivos; o como alternativa que conlleva a una modificación total, radical. Algo así como o son esas pautas y paradigmas o son estas pautas y paradigmas alternativos. Ya ahí, en esa acción de proponer una alternativa, se configura un distanciamiento con respecto al ordenamiento vigente. Adquiere ese hecho un significado asimilado a la ruptura. En el proceso de enfrentar esa opción (...u opciones) con las existentes; el (la) sujeto (a) que ejerce como cuestionador (a), desemboca en una posición herética. A partir de ahí, se trata de definir las condiciones y el tipo de acciones a realizar, el proceso de difusión de la opción u opciones nuevas. Aquí, condiciones, tienen que ver con los insumos recaudados para sustentar la nueva opción. Tipo de acciones, tiene que ver con realizar una confrontación individual absoluta. O la adquisición, mediante el proceso de persuasión o imposición, de una aceptación de los (as) otros (as). De tal manera que pueda presentarse y desarrollar como opción u opciones colectivas. Esto no es otra cosa que el comienzo de una sumatoria de acciones diferenciadas; en procura de lograr la aceptación y acatamiento, bien sea de la modificación parcial o de la erradicación de las anteriores pautas y paradigmas y, en su reemplazo, erigir las nuevas. De todas maneras, bien sea que se actúe n un u otro sentido, es evidente la necesidad de cierta subyugación hacia los otros y las otras. Algo así como entender y aceptar el principio básico relacionado con el ordenamiento y el equilibrio por la vía de la imposición de pautas y paradigmas: siempre existan referentes establecidos como condición para el ordenamiento y el equilibrio; habrá unos códigos y obligaciones que ejercen como limitación a la libertad individual. Alcanzar unos nuevos referentes, unos nuevos códigos y nuevas obligaciones; supone la realización de acciones que controvierten lo anterior. 2. Del sujeto Colectivo Ahora se trata de establecer los términos de referencia, a partir de los cuales se configura la presencia y las acciones del colectivo; como sujeto pleno que trasciende a la individualidad pero no la puede subsumir. Desde una interpretación etimológica, sujeto colectivo se entiende como figura plural. Es decir, se asume su configuración como sumatoria, simple o compleja, de individualidades con presencia en un determinado escenario, ámbito o territorio. También involucra un concepto adjunto, que da cuenta de una posición asimilada a la conciencia y a su significado. Algo así como entender al sujeto colectivo en condición vinculante con respecto a una visión (o visiones) y a una interpretación de la exterioridad que lo circunda. El problema radica en la posibilidad efectiva para precisar el nexo entre esa figura colectiva y la individualidad, sin que implique la disolución. Porque, a partir de una interpretación centrada en el estricto comportamiento mecánico; podría pensarse en una dicotomía elemental, en donde la conciencia colectiva es una expresión que traduce los acumulados históricos, en cuanto vivencias, como información procesada que induce a una definición desde la perspectiva cultural.
  • 5. De todas maneras, la interpretación de lo colectivo, supone un imaginario. Este, a su vez, debe estar asociado al concepto de espacio físico. Algo así como establecer una dinámica en la cual aparece la interrelación entre los (as) sujetos (as) individuales, asociados e integrados con respecto a determinados códigos reconocidos como válidos. Ya decíamos ante, en esta misma línea de reflexión: los referentes, entendidos como códigos, pueden ejercer como punto de equilibrio; a través del cual se expresan las coincidencias. Ahora bien, la complejidad en la interpretación del significado y alcance de este equilibrio, está dado por el análisis del recorrido previo para acceder al mismo. Tal parece que se presentan dos opciones en la interpretación. Una de ellas tiene que ver la identidad pasiva que realiza cada sujeto individual con los códigos o referentes generales que inducen al equilibrio. La otra tiene que ver con la coacción, con la imposición, por la vía de acciones ejercidas por parte de quien o quienes se erijan como centro y/o como intérpretes únicos de esos códigos. La primera opción supone un tránsito no traumático, mediante el cual cada sujeto asume la identificación con los códigos (conciente o inconsciente). Es de suponer que, ya ahí en ese tránsito hacia la identificación o reconocimiento, se configura una ruptura con respecto al yo absoluto. Se traslada parte de la identidad personal, a la identidad colectiva; como condición indispensable para acceder al equilibrio. Se entiende y acepta esa necesidad, en una perspectiva grupal, plural. Ahora bien, los códigos pueden adquirir características religiosas, o de simples premisas para el trabajo asociado; o de compromisos para establecer una figura colectiva relacionada con el ordenamiento global de obligaciones; o una sumatoria compleja de todas estas las anteriores. Lo cierto es que la aceptación se expresa como actitud soportada en la libertad para definir. La segunda opción supone la presencia de posiciones previas; en las cuales es evidente una diferenciación en términos no solo de interpretación y elaboración con respecto a la exterioridad; sino también en términos de apropiación unilateral de los acumulados históricos de las vivencias entendidas como insumos para la construcción de los códigos, referentes. O paradigmas. Aquí, entonces, se configura un recorrido traumático; por cuanto supone la restricción impuesta a las posibilidades individuales. No es ya la aceptación en libertad; es por el contrario la imposición a reconocer, tanto los referentes en sí, como también a quien o quienes los representan y los imponen. 3 De la teoría acerca de la dominación y el sometimiento. 9.1 La noción de poder y su ejercicio. Ahora es pertinente desarrollar algunos conceptos en relación al comportamiento del sujeto colectivo; a partir de su separación con respecto a los (as) sujetos (as) individualmente considerados. Supone, entonces, la aceptación de su existencia con expresión propia; regida por pautas que, a su vez, pueden ejercer como referentes generales. El problema tiene que ver con precisar las condiciones y/o prerrequisitos necesarios para consolidar la figura de la instancia abstracta; aquella que se desprende del sujeto colectivo y se rige como referente que debe ser acatado; no solo por los (as) sujetos (as) individuales; sino también por la colectividad que se construye y se hace plena en razón a la interacción constante entre los (as) sujetos (as). Ya, aquí, puede hablarse de una prefiguración territorial y de unos vínculos que hace posible esa interacción. Supone la aceptación de la identidad individual propia de cada sujeto (a); pero también la existencia de los (as) otros (as) como pares que comparten una misma identidad colectiva. 3.2 ¿Qué es el poder?
  • 6. Hablábamos arriba acerca de las condiciones en las cuales se puede concretar la aceptación, por parte de los (as) sujetos (as) individuales, de unos referentes y/o principios básicos; por fuera de si. Es decir, externos a cada uno a cada una. Quedó clara, en esta línea de análisis, la interpretación, a partir de dos opciones. Una u otra, definen tránsitos diferentes hacia la consolidación de de los principios, referentes o paradigmas que han de centrar y orientar el quehacer de los (as) sujetos (as) individuales; en un entorno preciso, en el cual se involucra la aceptación de los (as) otros (as) como pares. Pero, al mismo tiempo, adquiere el significado inherente a la separación de esos principios-referentes con respecto a lo colectivo, entendido como sujeto que simplemente asume como sumatoria de las individualidades. Es decir, empieza a erigirse como figura que trasciende a los (as) sujetos (as); tanto en lo individual como en lo colectivo. También habíamos expresado acerca de la connotación que esto adquiere; en cuanto supone la presencia de quien o quienes asumen como responsables del manejo o supervisión del acatamiento debido en torno a esos principios-referentes. Es algo así como indagar con respecto a las condiciones que debe o deben reunir ese sujeto (a), o esos (as) sujetos (as). Desde la interpretación propuesta por Marx y Engels; podría aseverarse que el ejercicio de esa responsabilidad supone la asunción de una posición de dominio, como efecto colateral de una apropiación con respecto a los excedentes de los bienes producidos por la vía del trabajo, de la transformación de la naturaleza. A lo anterior podría agregarse, como extensión necesaria, la apropiación de los acumulados del conocimiento adquirido en ese mismo proceso. De ser así, entonces, surge un nuevo elemento alusivo a la cultura; entendida como superestructura construida a partir de la relación establecida con la exterioridad (naturaleza). Aparece, por esa misma vía, la figura de beneficiarios o beneficiarios. Esto, de por sí, adquiere el significado propio de unas relaciones, ya no en igualdad de condiciones; sino en las cuales se establece un dominio sobre aquellos (as) que no ejercen como tal. Otra alternativa, para la interpretación, tiene que ver con la posición Kantiana; en la cual aparece la razón como sujeto abstracto que conduce los procesos. Por lo tanto, adquiere una connotación ajena a los (as) sujetos (as), en tanto se entiende como condición preexistente al proceso de transformación de la naturaleza. Por lo mismo, entonces, se entiende como extensión y aplicación modificada de la posición socrática y aristotélica. La variante tiene que ver con el de que, en Kant, la Razón aparece como abstracción que ejerce como referente, inherente a la noción de poder; como instancia que convoca y que debe ser acatada; en cuanto se concreta a través de una figura asimilada al concepto de Estado. Ya, aún antes de Marx, Engels y Kant; Juan Jacobo Rousseau; Tomas Hobbes y Nicolás Maquiavelo, desarrollaron teorías alrededor de ese concepto de poder y de dominio. Opciones diferencias hacia la interpretación de ese hecho. Variantes como el equilibrio entre lo colectivo y lo individual, a través de la aceptación y la concertación (Contrato Social, postulado por Rousseau); o como la exaltación y justificación de un ejercicio de dominio, desde una perspectiva centrada en la imposición (Leviatán, de Hobbes); o como figura asociada a la intermediación y trámite conciente de un sujeto individual que impone una determinadas condiciones (El Príncipe, de Nicolás Maquiavelo). El asunto queda planteado y requiere de un desarrollo, si se pretende dilucidar el significado del control ejercido sobre los (as) sujetos (as) individualmente considerados (as)...o sobre estos (as), entendido como colectivo que no ejercen como beneficiarios (as) de este control. Tal y como lo hemos insinuado, el poder no es otra cosa que el control ejercido por parte de quien o quienes adquieren la capacidad para hacerlo Acceder a esta capacidad, su explicación, se explica según sea la interpretación asumida. De todas maneras, en estricto, desde el momento en que se
  • 7. configura una determinada forma de control; este actúa como condicionante que impide el desarrollo, pleno y absoluto, de la libertad individual entendida en los términos ya señalados: como posibilidad que tiene cada individuo (a) para interactuar con la exterioridad; a partir de sus propias vivencias. De su particular nexo con la misma y con el (la) otro (a). Supone, en fin, la pérdida de la autonomía primaria. Esto explica, hasta cierto punto, la tensión latente que acompaña todo proceso mediante el cual se efectúa una imposición. Una tensión ya prefigurada por Freíd en “Tótem y Tabú”. Y desarrollada por (sin saberlo) por Engels en “El origen de la familia, la propiedad privada y el estado”. Con mayor claridad, Marcase, identifica ese nexo en sus trabajos: “El hombre unidimensional” (en tanto que sitúa una interpretación del control político, como yunta que inhibe al –la- sujeto –a-) y en “Eros y Civilización” (en tanto se retoma todo el espectro, derivado del malestar que acompaña a cada sujeto – a-, desde el momento mismo de su vinculación forzada a la vida colectiva.). Así entendido, entonces, el poder inhibe el desarrollo del (la) sujeto (a). Supone la instauración de unos referentes para interpretar el nexo que cada uno (a) realiza con la exterioridad y de la internalización que este (a) efectúa, como efecto colateral de esa relación primaria. Algo así, entonces, como objetivar los acumulados de procesos anteriores, convirtiéndolos en pautas que deben ser aceptadas. Por esta vía, en consecuencia, podría entenderse esa inhibición, en condiciones similares a la que existe con respecto a los condicionantes primarios anclados en los contenidos propios de la religión. En principio, podría aseverarse que (en estricto) poder y religión causan el mismo efecto en cada sujeto (a)...la inhibición. En torno a este hecho, cabe expresar desde ahora un elemento que será desarrollado posteriormente: Cuando se actúa, de manera individual o colectiva, en contra de esa inhibición; se configura un conflicto que origina un castigo, una sanción; por parte de quienes ejercen como controladores hacia quien o quienes actúan en contravía de los referentes. Es el caso, a manera de ejemplo, de lo sucedido con Prometeo. 3.3 El poder político. A manera de ilustración (...Con reservas obvias), es pertinente presentar la reflexión efectuada por Francisco Segui, el prólogo a una de las ediciones de La República (Platón); veamos: “...Si la vida ciudadana, la polis como forma comunitaria, se hunde desgarrada por el escepticismo, el agnosticismo y el relativismo, la polis como organización política sucumbe ante el empuje de la democracia. Y si Sócrates buscaba la solución invitando a revisar los conceptos éticos, a encontrar lo absoluto, Platón idea todo un mecanismo político-social. Su República no es una descripción de un mundo ideal: es una técnica de formación de una sociedad. Aunque de vez en vez caiga en ciertas disquisiciones sobre conceptos tales el de justicia o felicidad, está orientada al estudio de los aparatos de control social. Su objetivo es el orden, la estabilidad (rechazará todo cambio que no sea un acercamiento al ideal descrito en la obra). Y para ello parte de la educación. La educación es el principal elemento represivo, el medio más eficaz para el control, el más apropiado homogeneizador social. Educar es, para Platón, construir ciudadanos. En la educación se hará al ciudadano: se condicionará su sensibilidad, su voluntad y su pensamiento, de modo que nada pueda desear sino aquella situación que por naturaleza le pertenece. Toda técnica de control social responde a una concepción del hombre y de la vida, sin duda. Pero es un error pensar que Platón extrae sus ideas políticas de la teoría de las ideas. Al contrario, la Ideas serán una metafísica, una cosmovisión, una especie de creencia favorable para llevar a cabo la política…”2 Desde la interpretación acerca del poder, propuesta y desarrollado en este escrito, es evidente la asimilación al concepto de control. El asunto siguiente tiene que ver con su definición en términos de control político. Lo anterior, por cuanto la noción de política, adquiere una connotación 2 Segui, Francisco. Prólogo a La República, Tomo I. Ed. Universales, Bogotá
  • 8. relacionada con la actuación colectiva. Algo así como entenderla, en el contexto permitido por los agregados adquiridos a través de determinados procesos previos. Es decir: la política no constituye una opción originada en el proceso de internalización que efectúa cada sujeto (a), con respecto a la exterioridad. Es, por el contrario, el desarrollo de elaboraciones acumuladas, a través de procesos que trascienden a cada sujeto (a); comoquiera que se configuran a partir de una forma de apropiación realizada por parte de quien o quienes convierten esas elaboraciones, en opciones que entran a ejercer como referentes. En consecuencia constituyen, por esto mismo, un mandato; una convocatoria que pretende el reconocimiento individual y colectivo. Está expresada en códigos (...o definiciones) que conforman un cuerpo teórico, con repercusiones prácticas en el quehacer cotidiano. Es, en otras palabras, el soporte necesario para ejercer gobierno, autoridad; por parte de quien o quienes se han separado de los (as) otros (as); en su condición de usufructuarios (as) de esos mismos códigos. La diferenciación comienza, desde el momento mismo en que aparecen insumos que la permiten. Si bien es ilustrativa la interpretación (...un poco lineal) propuesta en el recorrido: sociedad primitiva- esclavismo-feudalismo-capitalismo; como proceso explicativo en cuanto al origen de la dominación. Lo cierto es que el asunto es mucho más complejo. Porque supone, entre otras cosas, retomar el entendido de la apropiación de los referentes y su imposición; a partir de un ejercicio originado en la diferenciación; pero asimismo, en nexo con el proceso de internalización individual. Valga presentarlo de la siguiente manera: si la sociedad primitiva descrita por Lewis H. Morgan, constituyó un estado en el desarrollo de la humanidad; no puede inferirse, necesariamente, la ausencia de determinadas formas de diferenciación...y de control. Con las limitaciones sociológicas y políticas propias de su investigación, el texto que la resume, tiene elementos importantes; en cuanto a la interpretación de los hechos originados en la misma investigación que se relacionan con la actividad humana. Por lo mismo es pertinente resaltar lo siguiente: “..Los hechos indican la formación gradual y el desarrollo subsiguiente de ciertas ideas, pasiones y aspiraciones. Aquellos que ocupan las posiciones más prominentes, caben ser generalizados como crecimientos de ideas particulares, a las que se encuentran íntimamente vinculadas… ..ÚLTIMO. La idea de propiedad se formó lentamente en el pensamiento humano, permaneciendo naciente y endeble durante períodos inmensos de tiempo. Adquiriendo vida en el salvajismo, requirió toda la experiencia de este período y del subsiguiente, de la barbarie, para desarrollar el germen y preparar el cerebro humano para la aceptación de su influencia de contralor. Su imperio como pasión por sobre todas las demás pasiones, señala el comienzo de la civilización...”3 Ahora bien, como lo hemos señalado arriba, el poder adquiere significado a partir de la apropiación unilateral de insumos relacionados con el conocimiento acumulado. Esta apropiación permite la elaboración de unas determinadas condiciones que deben ser acatadas, por parte de quien o quienes no actúan en posición de usufructuarios. Así planteado, entonces, no implica necesariamente un nexo primario con la posesión de bienes. Otra cosa es que la posesión permita el desarrollo y consolidación posteriores de mecanismos de control y, por esta vía, de imposición. Lo anterior es lo mismo que entender la dinámica del poder y del control; como una sucesión de eventos en los cuales se van estructurando unas instancias en las que predominan instrumentos conceptuales, como opciones únicas para la interpretación de la naturaleza y de las relaciones necesarias para transformarla…o, simplemente, para convivir con ella. A partir de esta lógica para la interpretación del poder; se entiende que este adquiere una connotación política, como opción válida en el proceso de consolidación y defensa del mismo, por parte de quien o quienes actúan como detentadores. Lo que, en principio, era un control en 3 Morgan, Lewis H. La Sociedad Primitiva, edición Divulgación Cultural Universidad Nacional de Colombia, 1972.
  • 9. términos de pautas y códigos propuestos (...o impuestos) como única alternativa para establecer un nexo con la externalidad; se convierte un la instauración de instancias que identifican esos pautas y códigos con los usufructuarios. Esto supone el desarrollo de mecanismos constitutivos de reglas orientadas a distanciar, aún más, el poder con respecto a quienes se controla. Es decir este (el poder) se torna mucho más complejo; comoquiera que se configura la intermediación como requisito indispensable para acceder a sus representantes. El territorio, en este contexto, deja de ser simple externalidad primaria, natural en la cual se efectúa la interacción y el intercambio por parte de los (as) sujetos (as). Se convierte, por lo mismo que se consolida la figura del poder, en escenario en el cual la relaciones (...Sociales) adquieren características, cada vez, más complejas. Ya no es, entonces, la simple aceptación de los códigos originarios, casi siempre asociados a la religiosidad. Ahora se trata de una figura ensanchada de este. Una ampliación del espectro; en función de los nuevos elementos que lo acompañan y sustentan. Vale la pena reiterar acerca del condicionamiento que se le imprime a la actuación individual. El proceso, por medio del cual se instaura la dominación, supone una inhibición a la libertad. Ya no existe la posibilidad de ejercer la autonomía inicial; para exteriorizar los conceptos elaborados a partir de la relación con la naturaleza, con la externalidad. Lo que prevalece, ahora, es la asunción de los referentes establecidos como única opción posible. Es una interpretación mediada por los códigos y las instancias desarrolladas por parte de quien o quienes ejercen como detentadores de esos referentes. A esto se agrega el hecho del nexo entre esa acción de control primaria y la evolución del sistema de apropiación de los excedentes derivados del trabajo. S e configuran, entonces, unas relaciones sociales en las que prevalece la imposición de reglas. Algo así como una sumatoria de conceptos básicos que obligan. Actuar en contravía de los mismos sitúa, a quien o quienes lo hacen, por fuera de esas condiciones. Por lo tanto debe ser entendió como desafío, como rebelión. Esto es lo que explica, en términos del concepto de legalidad, la estructuración de figuras que describen y validan el castigo; como procedimiento indispensable para mantener el control. Es ahí en donde, el poder, adquiere su connotación política. Es pertinente, para este caso, citar la posición expresada por J.C. Friedrich, en su texto La filosofía del derecho. “..Puesto que para el derecho siempre tiene importancia fundamental que la obligación de sus normas se encuentre firmemente anclada en la convicción de la legitimidad de la autoridad que crea la ley, sea Dios, sea la acción popular, la importancia de las normas legales en la vida social estará, en todo momento, hondamente influida por la fe en la legitimidad del gobierno que las impone y por la cual son creadas. El nomos y el jus de griegos y romanos estuvieron en vigor mientras se mantuvo la fe en la comunidad de la polis, pues la polis estaba regulada por el nomos y el jus, debido a la constante fe del pueblo en la heroica sabiduría de algún antiguo legislador, ya fuera un Solón, un Licurgo, o las Doce Tablas. Sin embargo, para los judíos del Antiguo Testamento, no fue Moisés, ni siquiera los profetas, sino el Dios único, quien habló a Moisés y le ordenó que comunicara sus leyes a su pueblo (Levítico 19: 1-2). Y fue su pueblo el que quedó convertido en una comunidad sagrada gracias a esa comunicación, por la santidad misma del Dios que había dictado las leyes. Y de esta santificación, al dar y obedecer la ley, se desarrolló o, quizá fuera mejor decir que se derivó, como corolario la doctrina del pueblo elegido...”4 3.4 El concepto de Estado Ya quedó planteada la interpretación en torno al poder y al control. Se infiere, en consecuencia, una connotación asociada al concepto de sociedad; entendida como interacción colectiva en un determinado territorio y cohesionada por una reglamentación; impuesta como norma de obligatorio acatamiento. 4 Friedrich, C.J., La Filosofía del derecho, ed. Fondo de Cultura Económica
  • 10. Cabe ahora extender esa interpretación. Ya no tanto en lo que hace referencia a la implementación coercitiva de los códigos y de las instancias a cuyo cargo está la vigilancia y desarrollo de los mismos. Se trata de entender la dinámica que adquiere esa implementación; a través de un proceso que va instaurando instancias, como figuras mucho más complejas en lo que hace referencia a los mecanismos de control, de su desarrollo y distanciamiento con respecto a la interpretación primaria, rígida de la inhibición y subyugación hacia el (..o los) sujeto (os). Lo que antes era un escenario en el cual se exhibían unas relaciones simples de dominación; ahora se va convirtiendo en territorio en donde los códigos y normas conforman un sistema lógico, abstracto. De tal manera que los (as) sujetos (as) involucrados (as) como dominados (as), pasan a ser un colectivo que es obligado a identificarse con ese sistema complejo de mandatos y requerimientos; intermediado por instancias próximas y lejanas. Es, en otras palabras, una asociación forzada que tiene como justificación y como centro, la aceptación de ese sistema normativo. Al mismo tiempo, implica el reconocimiento de intermediarios que ejercen como representación válida de esa asociación (...de ese Contrato Social, diría Rousseau). Lo anterior no supone, en estricto, la pérdida de las aspiraciones íntimas de cada sujeto (a), entendido en los términos propuestos arriba. Por el contrario, a pesar de la imposición del sistema de normas, persiste ese conflicto (...o malestar que llamaría Freud) latente con respecto a esa misma imposición. Veámoslo, un poco, en los siguientes términos: “..Creo poder decir, en resumen, que la filosofía estoico-ciceroniana del derecho tiene sus raíces en una ética racional a la que se adjudica una validez universal, como ley de la naturaleza humana. Esta ley, como todas las leyes de la naturaleza, es la razón inherente a la naturaleza toda; es su significado. Por tanto, podemos, y debemos derivar leyes de esta ley (a legue ducendum est juris exordium), porque esta ley, la ley natural, es la fuerza de la naturaleza (naturae vis) y, por tal motivo, es la norma que define lo que es bueno y lo que es malo. El cumplimiento de esta ley natural es tarea impuesta a los diversos estados (civitates) que expresan la verdadera ley en las normas del jus pentium, común a todas ellas. Cada comunidad, sin embargo, tiene su propio jus civile, válido sólo para sus ciudadanos, ya que toma en consideración las condiciones especiales, tanto espirituales como materiales, que son peculiares de tal comunidad. Pero ni el jus Pentium ni el jus civile deberán estar en conflicto con el jus naturae. Si lo están, tales normas no son verdaderas leyes, sino mandatos arbitrarios...”5 Hasta aquí queda claro, en nuestra línea de interpretación, la dicotomía que subyace a la implementación del poder político, como una expresión de la coacción hacia el sujeto. Este ejercicio de dominación tiene, como colateral, una forma de subyugación; en tanto supone la imposición de limitaciones al desarrollo autónomo individual que permite acceder a la naturaleza y tomar de ella las percepciones e impresiones necesarias para construir el bagaje conceptual indispensable, como proceso que consolida la independencia de cada sujeto (a). La inhibición, derivada de la imposición de ese tipo de poder, induce a reprimir la autonomía y la libertad; como cuota necesaria que debe otorgar el (la) sujeto (a) para disfrutar las posibilidades derivadas del poder que, a su vez, se erige como avance colectivo en la escala de la evolución humana...de la civilización; pero implica asimismo la latencia del conflicto, del deseo de libertad reprimido. Veámoslo, en términos de Marcase: “El desarrollo del sistema jerárquico de trabajo social no solo racionaliza la dominación, sino que también contiene la rebelión contra la dominación. En el nivel individual, la rebelión original es contenida dentro del marco del conflicto de Edipo normal. En el nivel social, las recurrentes rebeliones y revoluciones han sido seguidas por contrarrevoluciones y restauraciones. Desde la 5 Friedrich, C.J., obra citada.
  • 11. rebelión de los esclavos en el mundo antiguo hasta la revolución socialista, la lucha de los oprimidos ha terminado siempre con el establecimiento de un nuevo, y mejor, sistema de dominación; el progreso ha tenido lugar a través de una cadena de control cada vez más eficaz...* 6 Son evidentes las limitaciones en el enfoque Freudiano propuesto por Marcase. No solo en lo que respecta al espectro social y su dinámica; sino también en lo que hace referencia al desarrollo y manifestación de los mecanismos de dominación, mucho más complejos que los esbozados en ese enfoque. Habría que mirar, en perspectiva, análisis desde la interpretación sociológica y política. Pero, de todas maneras, Marcuse permite reconocer e identificar el conflicto entre sujeto y poder, que subyace a la tensión constante que acompaña a cada individuo inmerso en el sujeto colectivo y en su expresión orgánica; como instancias de control. Así la cosas, entonces, existe un nexo insoslayable entre poder político y Estado. Este último no es otra cosa que la racionalización y organización del poder político; por la vía de instancias jerárquicas, independientes del sujeto individual y del sujeto colectivo. A través de ellas se expresan unas relaciones de dominio que abarcan territorios definidos. Es, el Estado, un ordenamiento a partir del poder político. Le imprime a este una connotación abstracta, en razón a que ejerce como referente que convoca a la aceptación; como garantía para la cohesión de quienes comparten el territorio y que, asimismo, tienen un origen y expresiones culturales comunes. Constituye, en otras palabras, la única posibilidad para acceder a beneficios en condiciones de igualdad. Uno de ellos, a manera de ejemplo, tiene que ver con la opción para dirimir conflictos, entre los súbditos. Lo anterior por la vía de la interpretación lógica y neutral; a cargo de instancias creadas y desarrolladas en el marco permitido por el Estado. 4. De la dominación, y los (as) dominados (as). Hasta aquí hemos presentado una interpretación, acerca del origen y desarrollo del concepto de poder; así como del conflicto latente que acompaña a cada sujeto (a) con respecto al mismo. En lo que sigue, se trata de profundizar en torno al contenido que adquiere la dominación, particularmente en su connotación política. También, con mucho mayor énfasis en razón al significado que tiene para el desarrollo posterior de las acciones organizadas en contra de la dominación en sus diferentes manifestaciones, en lo que tiene que ver con la asunción de opciones de ruptura y/o de cuestionamiento; por parte de los (as) sujetos asociados y dirigidos a partir de esas relaciones de dominación impuestas. 4.1La dominación como imposición y control. Como quedó dicho, el ejercicio del poder, supone la instauración de referentes y de mecanismos que permiten su imposición. Lo anterior significa la concreción de condicionantes en el proceso inherente a las relaciones sociales. Es como si estas se transformaran. Desde un intercambio autónomo y libertario de experiencias, saberes y acciones de transformación de la naturaleza; hacia un intercambio relacional mediado por la imposición de opciones, a partir de los instrumentos e instancias jerarquizadas. En términos del desarrollo histórico, se instauran unas relaciones de dominación. La jerarquización y su expresión a través de determinadas instancias; no es otra cosa que condicionar y limitar a quienes no ejercen como beneficiarios del poder. Adquiere presencia, por esta vía, la segregación al interior de los ámbitos geográficos que delimitan los territorios físicos, como expresión de las denominaciones asimiladas a países y/o naciones. Esto, a su vez, debe ser 6 Marcuse, Hebert, Eros y Civilización, Ed. Seix Barral Barcelona, 1968, página 92
  • 12. entendido en el contexto insinuado arriba; cuando se hizo referencia a los elementos de identidad colectiva asociados a raza, cultura, religión, etc. En relación con el objeto de este trabajo, el énfasis se sitúa en la figura del poder como soporte para la implementación de las relaciones de dominación; con todos sus efectos colaterales. Mucho más preciso aún: sus efectos en términos de control, de restricción a la libertad y la autonomía; tanto para cada sujeto (a) individualmente considerado (a); como también para los (as) sujetos (as) colectivos que tienen como nexo una determinada identidad que los diferencia de los detentadores del poder. Así planteado, entonces, adquieren la condición de dominados (a). Las afectaciones están dadas, como ya lo expresamos, de manera diferenciada; bien sea que se analice desde una perspectiva individual, o desde una la perspectiva colectiva. Desde esta interpretación, es pertinente presentar la siguiente expresión: “..La civilización es considerada como una serie de impedimentos y obstrucciones que impiden al hombre natural la realización de sí mismo. Esta concepción representa una inversión de la doctrina de Hobbes de la ´guerra de todos contra todos´. En Hobbes, el Leviatán tiene como único fin el refrenar el carácter solitario, avieso, grosero y brusco del hombre natural. Desde el punto de vista anarquista, la doctrina de Rousseau de la bondad natural del hombre es sólo una solución parcial de los problemas que presenta la concepción de la naturaleza humana de Hobbes. Pues para el anarquista tiene menos importancia que el hombre sea bueno o bestial que lo que los hombres hagan para preservar su fuero interno. Rousseau comparte con los teóricos del poder la idea de que la auto preservación exige que los hombres cedan contractualmente sus derechos privados. La paradoja rousseauniana se encuentra en que la consecución de la supervivencia lleva implícita una pérdida del carácter humano. Las obligaciones absorben los derechos. El Estado absorbe a la sociedad civil. El hombre natural se ve flanqueado y vencido por la estrategia de la sociedad...”7 En consecuencia, la dominación, adquiere la posición de condicionante. En ese escenario (en el que se aplica la dominación); los (as) individuos (as) asumen un rol que no corresponde con la opción internalizada de libertad y de acción. Por lo tanto, el dominio político, tiene razón de ser siempre y cuando coaccione y restrinja las posibilidades autonómicas y libertarias de quienes no son usufructuarios (as) del mismo. En ese mismo contexto, la simbología e iconografía que acompañan a las relaciones de dominio, son fundamentales para consolidar la dominación; para apuntalarla con arreglo a los intereses de quienes ejercen como beneficiarios y usufructuarios del poder. Cabe analizar, en esa misma dirección, las figuras de intermediación. Aquellas que permiten el ejercicio del poder delegado. Instancias en las cuales se replica el control y los condicionantes; por la vía de desmitificar el poder, acercándolo a los (as) dominados (as); de tal manera que este pueda aparecer y entenderse como identificación posible; como coincidencia de intereses, en razón a su neutralidad con respecto a la diferenciación y segregación objetiva, derivada de la apropiación y el control ejercido por los beneficiarios directos. Con las limitaciones y prevenciones obvias, respecto a análisis e interpretaciones en determinados contextos; vale la pena transcribir una opinión en relación con el objeto de nuestro análisis en este apartado. “..He aquí el origen del sistema parlamentario moderno. Hoy en día, el gobierno, compuesto de propietarios y de gente puesta a su servicio, hállase del todo a disposición de los propietarios, hasta el punto de que los más ricos no consideran necesario formar parte de él. Rothschild no tiene necesidad ni de ser diputado ni de ser ministro; le basta, simplemente, con tener a su disposición a los ministros y a los diputados. 7 Horowitz, Irving Louis (compilador), “Los Anarquistas parte I (La teoría), Ed. Alianza Editorial tercer edición 1982, páginas 15-16.
  • 13. En multitud de países, el proletariado obtiene una mayor o menor participación nominal en la elección del gobierno. Es ésa una concesión hecha por la burguesía, bien para obtener el concurso del pueblo en la lucha contra el poder real o aristocrático, bien para apartar al pueblo de la idea de su emancipación, concediéndole una participación aparente en el poder político...”8 Se infiere que la dominación política no es una aplicación lineal, homogénea. Casi siempre adquiere matices e intermediaciones; según sea el período histórico analizado y/o las manifestaciones que adquiere la apropiación, en el contexto de determinadas relaciones de producción y de poder. De todas maneras, sin embargo, se erige como condicionante último el control ejercido por los beneficiarios del poder. 4.2 De los (as) dominados (as). De la subversión. Las relaciones de dominación son tal, en la medida en que existen sujetos (as) sobre los (as) cuales se ejerce dominio. Son los (as) damnificados (as). Aquellos y aquellas que aparecen como objetos susceptibles de subyugación; en cuanto están separados y separadas, no sólo de los beneficios derivados de la apropiación; sino también de las instancias de poder que la soportan y consolidan. Se entiende que esos (as) sujetos (as), como colectivo y como individualidad, no constituyen por el hecho de ser dominados (as) una figura homogénea. Lo anterior, en razón a sus particularidades. Estas pueden, inclusive, remitir a diferenciaciones por raza, cultura, etnia, etc. Lo que si es cierto es la convergencia, la similitud y la coincidencia derivadas de su condición de dominados (a); aún manteniendo esas diferenciaciones. Para ilustrar, desde una interpretación filosófica, la aseveración precedente; consideramos importante, a pesar de su extensión, transcribir apartes de un texto sobre el solipsismo de Jean Paul Sartre. “…Es curioso que el problema de los Otros no haya inquietado nunca de veras a los realistas. En la medida en que para el realista se da todo, le parece, sin duda, que el prójimo se da también. En medio de lo real, en efecto ¿qué hay más real que el prójimo? Es una sustancia pensante de la misma esencia que yo, la cual no podría desvanecerse en cualidades secundarias y cualidades primarias, y cuyas estructuras esenciales encuentro en mí. Empero, en la medida en que el realismo procura dar razón del conocimiento del conocimiento por una acción del mundo sobre la sustancia pensante, no se ha cuidado de establecer una acción inmediata y recíproca de las sustancias pensantes entre sí: ellas se comunican por intermedio del mundo; entre la conciencia ajena y la mía, mi cuerpo, como cosa del mundo, y el cuerpo del otro son intermediarios necesarios. El alma ajena está, pues, separada de la mía por toda la distancia que separa ante todo mil alma de mi cuerpo, y luego mi cuerpo del cuerpo ajeno, y, por último, el cuerpo del otro de su propia alma. Y, si no es verdad que la relación entre el Para-sí y el cuerpo sea una relación de exterioridad (problema que hemos de tratar más adelante), por lo menos es evidente que la relación de mi cuerpo con el cuerpo del prójimo es una relación de pura exterioridad indiferente. Si las almas están separadas por sus respectivos cuerpos, son distintas como ese tintero es distinto de este libro; es decir, no se puede concebir ninguna presencia inmediata de la una a la otra. Y, aún si se admite una presencia inmediata de mi alma al cuerpo ajeno, queda todavía todo el espesor de un cuerpo para que su alma me sea alcanzada. Así pues, si el realismo funda su certeza sobre la presencia en persona de la cosa espacio temporal a mi conciencia, no podría postular la misma evidencia para la realidad del alma ajena, puesto que, como el propio realismo lo confiesa, esta alma no se da en persona a la mía: es una ausencia, una significación; el cuerpo apunta a ella sin entregarla; en una palabra: en una filosofía fundada en la intuición, no hay intuición alguna del alma ajena. Ahora bien, si no se juega con las palabras, esto significa que el realismo no deja lugar 8 Ibíd., pagina 94, tomado de la Anarquía Errico Malatesta (1853-1932),
  • 14. alguno a la intuición del prójimo: de nada serviría decir que, por lo menos, no es dado el cuerpo del prójimo, y que este cuerpo es cierta presencia del otro o de una parte de él…”9 Así las cosas, la individualidad no se diluye en el sujeto colectivo; pero tampoco lo niega. Es una coexistencia en la diferenciación. Para el caso que nos ocupa, significa la convivencia en un escenario real que los convoca a una identificación, en tanto que aparecen subyugados (as), dominados (as) y restringidos en su autonomía; por cuenta de unas relaciones de dominación ejercidas por parte de quienes aparecen como detentadores del poder. Es partir de ahí, esa identificación les permite desarrollar acciones, bien sea de asimilación pasiva con respecto al poder; o bien sea de cuestionamiento del mismo. Una figura que puede entenderse como causa común, dentro de la diferencia. Esto es lo que explica, hasta cierto punto, la posibilidad de desarrollar interpretaciones diferenciadas en torno a la dominación y al poder. Sin la perspectiva de esas opciones, sería imposible pensar en la asunción de posiciones de liderazgo, en el evento de la confrontación al poder. No de otra manera puede entenderse el surgimiento de personajes históricos que han conducido procesos específicos en contra de la dominación. Lo cierto, sin embargo, es que las rupturas, con respecto a determinadas relaciones de dominación, no pueden constituir un tránsito hacia alternativas diferentes, sin la intervención de los sujetos (as) como colectivo. La acción de confrontar al poder establecido, está asociada al concepto de subversión; en tanto que significa oponer a la dominación, alternativas y opciones; cuya concreción supone la ruptura, la eliminación parcial o total del tipo de relaciones que la sustentan. Ahora bien, subvertir el ordenamiento establecido, puede originar o no una transformación radical de las relaciones sociales conducidas y condicionadas por las relaciones de dominación política. Lo anterior traduce: puede presentarse una modificación total, radical; en términos de desvertebrar la hegemonía impuesta por quienes ejercen como beneficiarios del poder. O puede darse modificaciones parciales en las condiciones de la dominación; de tal manera que implique la instauración de reformas parciales; a partir de las cuales los (as) dominados (as) adquieran determinados derechos o atenuaciones de la subyugación y del control ejercido hacia ellos (as). Dependiendo de las características y los alcances que adquiera la confrontación, como acción de subversión, puede entenderse y valorase sus implicaciones; tanto en relación con las condiciones específicas en las que se concretan las relaciones de dominación, como en lo puedan tener de referente histórico y como influencia en procesos posteriores. A manera de ilustración, conviene la siguiente cita, tomada del texto: Historia del Movimiento Obrero, en el cual se cita, a su vez al autor en su texto Le Chartisme; escrita por Eduard Dolléans: “...Esos rostros humanos concretan y encarnan las doctrinas que se mezclaron con el cartismo. Pero, por encima de los diques de la ideología, hubo corrientes que arrastraron ese movimiento de masas como un río; su curso fue tan impetuoso que, franqueando los obstáculos que le ponían en su camino las circunstancias adversas o la perversidad de los hombres, a veces lo arrasó todo, inclusive las ideologías. 10El cartismo debe su fuerza a ese ímpetu de las masas obreras que han hecho para sí, su primera experiencia histórica...” Desde nuestra interpretación, toda acción en contra de expresiones objetivas de la dominación, supone la asunción de posiciones, por medio de las cuales se cuestiona al poder ejercido por parte de los beneficiarios directos. Esto, por cuanto la dominación no puede ser entendida como yunta etérea; o como coerción implementada a través de instancias abstractas. De lo que se trata, 9 Sartre, Jean Paul, El ser y la nada,Ed.Altaya, 1993, página 252. 10 Dolléans, Eduard, Historia del Movimiento Obrero, Tomo I, pagina 123, traducción de Diego Abad de Santillán de la sexta edición, 1957
  • 15. entonces, es situar e identificar los contenidos concretos que adquiere la dominación politica y, a partir de ahí, entender la dinámica y la autonomía de la acción o las acciones desarrolladas, por parte de un sector (...o sectores) en contra de manifestaciones de esa dominación; comoquiera que estas manifestaciones afectan, limitan y/o vulneran intereses concretos o, simplemente, limitan y condicionan las aspiraciones de bienestar individual y colectivo. Visto así, se propone superar la interpretación un tanto elusiva, asumida por quienes han desarrollado la opción derivada de la teoría acerca de los aparatos ideológicos del estado. Decimos esto, no en el afán impertinente de descalificar propuestas y teorías que han incidido en el quehacer vinculado a la confrontación y a los conflictos sociales. Se trata, más bien, de centrar la atención en un aspecto que ejerce como eje de nuestra visión: las manifestaciones concretas que adquiere la dominación y el poder que la sustenta; es necesario analizarlas y valorarlas, no solo en el contexto global en el cual actúan las diferentes instancias como un todo. Esto traduce la posibilidad de encontrar manifestaciones de esa dominación, en diferentes ámbitos del territorio físico y social. Es allí, con los insumos que otorga esa identificación y valoración, en donde es posible la caracterización de los conflictos particulares. Inclusive, con la precisión en cuanto a su dimensión y trascendencia. Con la reserva conceptual, en torno al significado y alcance que adquieren las citas de texto, consideramos pertinente reseñar dos expresiones divergentes, en lo que hace referencia a la interpretación de la dominación y del poder. Una de ellas, es de Louis Althusser, en su obra La Revolución Teórica de Marx .La otra es de Manuel Castells, en su escrito Movimientos Sociales Urbanos. En nuestra opinión, estas expresiones, permiten inferir diferencias sustanciales, las cuales pueden coadyuvar la precisión, en lo que respecta a la identificación de los mecanismos de dominación y su incidencia a la hora de entender la dinámica de los procesos de confrontación al poder, por parte de sectores concretos de los no beneficiarios del mismo. Veamos: “..No se puede, por lo tanto, emprender un estudio marxista de las obras de juventud de Marx (y de todos los problemas que ellas plantean) sin haber roto con las tentaciones espontáneas o reflexivas del método analítico-teleológico que se encuentra siempre más o menos asediado por los principios hegelianos. Para lograrlo es necesario romper con los supuestos de este método, y aplicar a nuestro objeto los principios marxistas de una teoría de la evolución ideológica. Estos principios son radicalmente diferentes a los principios enunciados hasta aquí. Implican: 1. Que cada ideología sea considerada como un todo real, unificado interiormente por su problemática propia, y en tal forma que no se pueda sacar un elemento sin alterar el sentido. 2. Que el sentido de este todo, de una ideología singular (aquí el pensamiento de un individuo) depende no de su relación con una verdad diferente a él, sino de su relación con un campo ideológico existente y con los problemas y la estructura sociales que le sirven de base y se reflejan en él; que el sentido del desarrollo de una ideología singular depende, no de la relación de este desarrollo con su origen o con su término considerados como su verdad, sino de la ideología singular y las mutaciones del campo ideológico y de los problemas y relaciones sociales que la sostienen. 3. Que el principio motor del desarrollo de una ideología singular no reside, por lo tanto, en el seno de la ideología misma, sino fuera de ella, en el más-allá de la ideología singular: su autor como individuo concreto y las historia efectiva que se refleja en este desarrollo individual según los lazos complejos del individuo con esta historia...” 11 11 Althusser,Louis. La Revolución Teórica de Marx, ed. Siglo Veintiuno, séptima edición en español, 1973, páginas 49-50
  • 16. “..Este conjunto de fenómenos forma un todo. No son sucesos característicos de una civilización en crisis. Constituyen un proceso social estructurado cuya lógica y unidad dimanan del desarrollo progresivo de nuevas contradicciones sociales en las sociedades capitalistas. En efecto, la concentración acelerada de los medios de producción, la constitución de trusts económicos y financieros, de grandes organizaciones de producción y gestión de la producción, vinculadas a una interpenetración creciente de un aparato de Estado que se convierte en omnipresente; en una palabra, la constitución del capitalismo monopolista de Estado y su articulación en el plano mundial tienen como efecto directo la concentración progresiva de grandes masas de población en las regiones metropolitanas y la constitución de vastas unidades colectivas de organización de la vida cotidiana que corresponden a esta concentración de la fuerza de trabajo. Si bien este proceso está sólidamente implantado desde los comienzos de la industrialización capitalista, la fase actual presenta características que le confieren una importancia particular en tanto que fuente de contradicciones...”12 Queda claro, para nosotros, la existencia de la dominación en términos concretos. Esta se manifiesta de manera constante y en ámbitos diferentes. Significa la cobertura, el ensanchamiento del control; a partir de de la posesión de los medios. Pero también, a partir del desarrollo de instrumentos que ejercen como instancias a través de las cuales se efectúa ese control. No se trata de proponer una interpretación, a manera de invisibilidad y abstracción de esas instancias. Tampoco entenderlas a la manera de imaginario perverso, como simple réplica del control. Son, en esta línea de interpretación, una mixtura que evidencia, de un lado, el progreso inherente a las relaciones sociales históricas, específicas. De otro lado, significan manifestaciones concretas de la dominación. Algo así como instancias que se presentan como intermediación, como soporte” neutral” de la misma. Así las cosas, cuando un (a) sujeto (a), individual y/o colectivo, logra trascender la afectación que producen esas instancias de control y de poder. Cuando logra establecer las condiciones concretas en que se produce la afectación, bien como inhibidora de su autonomía vinculada a su interpretación de las relaciones sociales, y/o como restrictiva de las posibilidades para acceder a condiciones de bienestar inmediato-tendencial, como expresión de una subsistencia digna. O, simplemente, como equilibrio necesario que le permita interactuar, en el escenario condicionado por la dominación, en mejores condiciones, sin limitaciones absolutas. Es algo así, entonces, como una asimilación a la dominación; a partir de alcanzar atenuantes a la misma…..Cuando esto sucede, aún con las limitaciones propias de su alcance, se configura la confrontación al poder y a la dominación. En otras palabras: la búsqueda de alternativas, originada en el (la) sujeto (a) individual y/o colectivo, significa confrontar manifestaciones concretas del poder y de la dominación. La dimensión que adquiera, esta confrontación, estará determinada por las características mismas de las alternativas propuestas, de los objetivos señalados como perspectiva que orienta el quehacer específico de la confrontación; de las acciones implementadas .De todas maneras, cualquiera sea el objetivo, en cuanto que adquiere la condición de alternativa que la diferencia con respecto a lo establecido como normal, legal y válido, en el contexto de las relaciones de dominación impuestas; se origina una expresión que subvierte; comoquiera que define la no aceptación de esa legalidad, normalidad y validez. 4.3 De la dominación sobre las mujeres. Hasta ahora hemos desarrollado algunos conceptos acerca de la dominación, en términos generales. Hemos resaltado aquellos aspectos vinculados con la relación existente entre poder- 12 Castells, Manuel. Movimientos Sociales Urbanos, ed...Siglo Veintiuno, segunda edición en español,página 5
  • 17. dominadores y dominados. Corresponde en este momento, habida cuenta del hilo conductor presente en la justificación, el objetivo general y los objetivos específicos de este trabajo; precisar algunos conceptos en términos de la dominación vista en una perspectiva de género. Abordar una reflexión, en términos de indagar-investigar, acerca de asuntos relacionados con género; supone la asunción de referentes que permitan establecer un hilo conductor pertinente. Algo así como precisar las condiciones y características que adquiere, en el contexto de un proceso determinado. Digamos que reconocerse, implica una primera identificación del significado básico como sujeto; en lo que este tiene de vigencia como expresión de lo humano que se concreta. Aquí, entonces, lo femenino y lo masculino, supone una interacción originada en el “descubrimiento” de la diferencia que, a su vez, está asociado al desarrollo de las percepciones primarias que, por esto mismo, permiten agregados hacia la construcción de acciones y realizaciones complejas. En otras palabras, se trata de logros individuales y colectivos denominados (...en una sumatoria lógica, mas no de lineal) cultura. La desagregación de roles, en escenarios de intervención y presencia de los sujetos (hombres y mujeres), trascienden a la sola posición adjudicada por la diferenciación biológica, natural. Se entiende como elaboraciones en nexo con ese reconocimiento de sí; como esa expresión que trasciende a lo primario y se convierte en pauta, en códigos instaurados como necesarios, que requieren ser acatados, sin que necesariamente, implique a la identificación o, inclusive, así supongan una posición en contravía de la autonomía y la libertad para el desarrollo de la individualidad. Entonces, cada construcción cultural; pasa por la imposición de un determinado modelo, de una determinada guía o procedimiento para consolidar el reconocimiento que invoca cada individuo (a); en un contexto que reclama y requiere ordenar y pautar la vida; como soporte para articular, para justificar el “equilibrio” entre quienes conviven en un espacio territorial y han heredado procedimientos, costumbres y visiones de lo natural. Por lo tanto se entienden comunes. Se asume, en consecuencia, que “se ha estado ahí”..., “y se está ahora”; con los condicionantes y las imposiciones que han sido previamente desarrolladas y acumuladas, como agregados que comprometen. Visto así, la noción de lo social, se erige como colateral de los acumulados y agregados culturales compartidos (...Impuestos) y que ejercen como condicionantes; para hombres y mujeres en escenarios territoriales y geográficos determinados. Inclusive, la misma noción de geografía, territorio y espacio, está relacionada con las identificaciones previamente establecidas y transmitidas. Ahora bien, en el entendido moderno, se habla de civilización, cuando se quiere referenciar al desarrollo de los seres humanos, precisamente con esas identificaciones, esos códigos, esas herencias, como modelos y como pautas. Esto explica, entre otras razones, la existencia de disciplinas y profesiones que investigan y analizan los momentos y periodos que ha precedido al presente y, a partir de ahì, localizan bien sea estereotipos y/o expresiones valoradas como “prueba”, cuando se trata de identificar aspectos específicos o líneas de comportamiento. Para el caso que nos ocupa, hablar de género, como condicionante; como insumo que permite entender la diferenciación biológica y que, al mismo tiempo, permite efectuar el seguimiento y análisis de las elaboraciones culturales, las pautas y los códigos construidos, a partir del desarrollo y agregados culturales. No es algo diferente a introducir esa variable subjetiva que nos permitan entender las implicaciones; como quiera que (...ya lo dijimos arriba) las restricciones a que conlleva
  • 18. cualquier modelo impuesto como válido y necesario para permitir los “equilibrios” entre la individualidad y un colectivo (...O sociedad); están dadas por la inherente pérdida de la libertad, de la autonomía absoluta de cada sujeto(a). Podría decirse, entonces, que el género (como variable que se precisa y se hace visible en el desarrollo cultural), convoca a entender dinámicas y lógicas adicionales, como expresiones diferenciadas que permiten reconocerse e identificarse a los (as) sujetos (a), como portadores (as), bien sea de restricciones adicionales o de derechos conferidos por las normativas y los códigos culturales asumidos como válidos. Así las cosas, nuestro punto de comienzo, supone la preexistencia de valores (...como concreciones de lo cultural) que permiten e inhiben. Es lo siguiente: asumimos como vigentes (...sin que implique aceptarlos) referentes que permiten una línea de interpretación primaria, en cuanto a la diferenciación biológica entre hombres y mujeres, en la cual se erige como insumo condicionante la “necesaria” coacción, la necesaria implementación de códigos que establecen un nexo lógico, explicable, justo; entre esa diferenciación biológica-natural y las restricciones hacia las mujeres; como una figura que, simplemente, expresa una interpretación de algo preestablecido. Una figura que invoca la división de roles, en donde los (as) sujetos (as) deben reconocerse en relación con la jerarquización de los mismos y, en donde, lo masculino emerge y se impone en condición de superioridad. Este punto de comienzo supone, asimismo, entender la dinámica histórica; como elaboración que conlleva a precisar, analizar y validar momentos y períodos; en un contexto en el cual el significante subjetivo puede o no ser cuestionado. Pero, de todas maneras, debe ser interpretado como inherente a ese momento, a ese período determinado. Es como la asunción de una lectura y una didáctica en donde se puede “explicar” lo cotidiano del pasado, con arreglo a los acumulados culturales...o, lo que es lo mismo, al estado de desarrollo de la civilización en su momento. Inclusive, a manera de ejemplo, pueden aparecer con posterioridad, expresiones en las cuales se presentan “excusas” a nombre de los beneficiarios de determinados acumulados culturales(..como los religiosos) por el hecho de haber permitido, desde la misma lógica inherente a esos agregados, exterminios de aquellos y aquellas que ejercieron como contradictores, al margen del grado de ruptura propuesto y desarrollado por estos (as). El caso patético de las Cruzadas Cristianas y de los Tribunales de Inquisición. Y el “arrepentimiento” de la Jerarquía Católica, con el liderazgo de Juan Pablo II; simplemente es una muestra de ello. 5 De la familia y el dominio sobre las mujeres. De lo que hemos dicho, hasta ahora, acerca de las condiciones en las que se presenta la dominación, queda clara la existencia de la connotación específica que esta adquiere tratándose de la dominación en una perspectiva de género. Esta connotación pasa por entender una situación de doble dominación; en la medida en que se configura la subyugación. Es decir, las mujeres, son situadas en posición de desventaja, aún en el contexto general del dominio ejercido por los detentadores del poder (a través de diferentes mecanismos de imposición) sobre quienes no son beneficiarios del mismo. Ahora bien, uno de los instrumentos constitutivos de poder tiene que ver con la familia. En esta figura se ha centrado, por mucho tiempo, el ejercicio coercitivo. En particular sobre la mujeres. No solo por lo que la familia tiene de organización colectiva que reproduce los mecanismos de control; sino también por el concepto que la soporta; al menos en la forma en que se ha desarrollado y como ha sido reivindicada culturalmente. Al respecto, consideramos pertinente citar la siguiente reflexión, contenida en el texto: Honor, familia y Sociedad en la estructura patriarcal. El Caso de Santander. Veamos:
  • 19. “Consideramos que la familia con su conjunto de valores y estructuras es suma integrada de influjos y presiones que emanan del todo institucional y de la cultura. El patriarcalismo santandereano que analizamos, es además resultante de contenidos provenientes de legados pretéritos polimorfos, plasmados dentro de circunstancias ambientales nuestras y cuyo contenido se va amoldando al devenir histórico. Las estructuras domésticas que se recibieron de la Península y las posibles sumas indias o negras, sufren en la dinámica histórica un proceso de endo y transculturación y de adecuación permanente a sucesivos influjos. Por esta razón, las características actuales de la familia patriarcal santandereana aunque muestran rezagos de sus formas clásicas, incrustados en algunas regiones y estratos sociales, han sufrido a la fecha hondos procesos de cambio. Así la familia patriarcal es entonces resultante de un ambiente social creado por el total institucional, Economía, Religión, Socialización, Poder Político, Ley, etc., y por un cerco cultural. Las estructuras institucionales no sólo actúan dentro de sí mismas como entidades, sino que se proyectan unas sobre otras definiendo adaptaciones en las demás, dentro de un flujo retroalimentado permanente. La familia trata de adecuarse a los mencionados influjos institucionales y como respuesta adaptiva a sus presiones, se transforma, con lo cual promueve en las demás, nuevas adecuaciones que se suceden en forma interactuante permanente y recíproca. Por ejemplo, el paso de los asentamientos demográficos del campo a la ciudad y de la economía ruro-agraria a la urbana industrial y de servicios, adecuó en parte, la familia corporada o bilateral extensa a estructuras nuclearizadas y tipologías de conformación diferentes a las tradicionales, en los sectores sociales medios y altos. Las demás instituciones también sintieron esta presión dinámica y se transformaron…”13 Así, entonces, la familia adquiere una connotación en términos de poder; como estructura organizada que, si bien es cierto se ha ido modificando en el contexto de las transformaciones sociales, culturales y políticas; no es menos cierto que ha mantenido su fundamento como escenario en el cual se reproduce ese sistema básico de control que permite la asignación y reasignación de roles, siempre centrados en una figura asimilada a la noción de poder. En lo que concierne a las mujeres, como decíamos arriba, la familia ha constituido un instrumento a través del cual se profundizan y consolidan las condiciones de dominación. No solo en lo que tiene que ver con la discriminación en lo que hace referencia a la distribución de roles; sino también en lo relacionado con el significado que adquiere su imaginario de libertad y de realización como sujeto. Es lo siguiente: para las mujeres, en la estructura familiar, las posibilidades de asumir su autonomía, está condicionado por la jerarquización establecida a su interior. Siendo así, en consecuencia, no hay lugar para una ruptura del esquema vinculado con el acumulado cultural que soporta a la sociedad en su conjunto. Este acumulado cultural, a su vez, está profundamente influenciado (e inclusive en muchas sociedades regido y orientado) por las enseñanzas y tradiciones religiosas que sitúan a la mujer como sujeto pasivo, cuando no como sujeto con una carga asimilada a la culpabilidad o al pecado. Como quiera que el concepto formal y tradicional de familia, adquiera matices en lo que respecta a su entendido y aplicación en los grupos sociales específicos; podemos hablar entonces de una diversificación en cuanto a lo que se conoce, en la perspectiva de los estudios sociológicos y antropológicos, como tipologías. Sin embargo esto no supone una modificación sustancial en cuanto al significado que la familia tiene para las mujeres. Porque, aún con las variables inherentes a estas tipologías, se mantiene la opción de discriminación como insumo básico. Veamos, en este sentido, una descripción contenida en una compilación denominada Mujer y familia en Colombia. 13 Gutiérrez de P., Virginia. Vila de P., Patricia. “Honor, Familia y Sociedad en la estructura patriarcal. El caso de Santander. Ed. Universidad Nacional de Colombia, 1ª. Reimpresión, 1992, página 29.
  • 20. “..3. Para alcanzar los objetivos de la investigación se hizo primero un estudio histórico-jurídico que recogía un material básico para comprender la evolución y la dinámica de la familia de hecho en Colombia y en otros países que irradian su influencia sobre el nuestro. En lo antropológico, el trabajo se fundamentó en los estudios de Virginia Gutiérrez de Pineda, que muestran cómo la familia de hecho en Colombia nace del contacto físico y cultural entre americanos e hispanos y cuáles fueron las características del proceso aculturativo que llevó a la imposición del patrón familiar hispano, el cual no ha exhibido la misma dinámica a nivel nacional en los diferentes períodos históricos, ni las mismas tendencias a nivel regional-cultural. Estos trabajos muestran también cómo desde la Independencia hasta los comienzos de la década del 50, el país se encontraba etnográficamente dividido en regiones, con asentamientos demográficos sui-géneris que fueron conformando modos de vida propios, culturas localistas y estructuras institucionales y familiares locales propiciadas por el aislamiento – por carencia o escasez de medios de comunicación- y el tipo de economía característico de cada época. Surgen entonces los llamados ‘complejos culturales’ dentro de los cuales la Dra. Pineda tipifica las modalidades familiares y explica las tendencias que en cada uno acusa la familia de hecho y la familia legal...”14 Ahora bien, desde el punto de vista de la confrontación a los patrones y modelos impuestos, no puede asumirse una visión en la cual predomine su absolutización en lo que respecta a su acatamiento y a la permanencia sin rupturas. Esto, a pesar de las dificultades y limitaciones originadas en esos mismos patrones y modelos. Ante todo para las mujeres, por las consideraciones expuestas antes. Esto debe ser entendido así: cualquier sujeto, individual o colectivo, ante la coerción y la dominación, tiende a construir imaginarios en los cuales aparece una determinada opción de ruptura que reivindica una actitud y tránsito hacia el quiebre de esas condiciones de dominación. En el caso que nos ocupa, las mujeres han ido tejiendo ese tipo de opciones; a pesar de todas las cargas culturales que las han sometido y ubicado en condiciones de inferioridad. Es algo así como entender la presencia de una dinámica social e individual, en donde se reivindica el derecho a una vida autónoma. Se configuran, por lo mismo, actitudes que subvierten el soporte de esos modelos culturales y sociales. Al mismo tiempo, ese tipo de actitudes individuales y colectivas, originan rupturas que conducen a la modificación de esos modelos, incluida la noción misma de familia. Sin embargo, esa tendencia, adquiere un avance relativo global; sin que pueda ser entendida como el logro de condiciones de libertad, respeto y reconocimiento plenos. En esto, también, se presentan diferenciaciones; dependiendo de determinados contextos sociales específicos. Retomemos, al respecto, el trabajo realizado por la doctora Ligia Echeverry. “..Analizando los datos de la muestra, encontramos que a nivel nacional, hay mayor proporción de unión libre entre los grupos de personas menores de 37 años, pero mayor proporción de unión concubinaria entre los adultos mayores de 37 años. Según modalidades, en el área rural predomina la unión libre sucesiva sobre la estable, mientras en el área urbana es mayor el concubinato simple que el doble. No obstante, la unión libre muestra ahora una proporción mayor en las áreas urbanas que en las rurales a diferencia de lo que ocurría en los años 50, cuando el fenómeno era el contrario; pero también es en las grandes ciudades donde el concubinato alcanza mayores cifras. Otra diferencia importante radica en las características de esta nueva modalidad. Tradicionalmente en Colombia los hombres tenían, además de su esposa legítima, una o varias concubinas con quienes mantenían relaciones generalmente encubiertas. Hoy, de acuerdo con los datos obtenidos, son las mujeres quienes rechazan esta modalidad y rompen el matrimonio dejando en libertad al 14 Echeverri de F., Ligia. “La familia de hecho en Colombia: una metodología para su estudio”,página 67. Texto contenido en: “Mujer y Familia en Colombia”, compilado por Elssy Bonilla C. Ed. Plaza & Janes. Primera edición, mayo 1985.
  • 21. hombre para convivir abiertamente con la concubina, pero adoptando ella también esta conducta familiar...”15 Con todo lo expuesto y, en coincidencia con el objeto de nuestro trabajo, nos corresponde, en lo que sigue, desarrollar algunos conceptos a manera de precisiones teóricas y prácticas. 6. Aspectos básicos del sometimiento de las mujeres en Colombia. El hecho de haber transitado, como hasta ahora, por algunos conceptos relacionados con la interpretación histórica y teórica acerca de las condiciones discriminación y sometimiento de las mujeres y su nexo con los modelos culturales prevalecientes; así como también con la noción de familia. Nos obliga, ahora, a realizar seguimiento e interpretación de esas condiciones en el contexto de la realidad presente en nuestro país. Para esto, consideramos pertinente avanzar en algunas precisiones en lo que tiene que ver con los avances normativos en términos de protección a las mujeres y la cotejación de estos avances con las expresiones concretas de hechos y acciones que condicionan su libertad. Y, lo que es más preocupante, la violencia hacia las mujeres, como una de las manifestaciones específicas de lo que se conoce, en general, como violencia intrafamiliar. Todo lo anterior, en la perspectiva de concretar los aspectos fundamentales inherentes a este trabajo de investigación y las alternativas que sea posible plantear. 6.1 Algunas acotaciones referenciales, el escenario normativo actual y criminología Ya habíamos señalado, en la justificación y en la descripción del problema, un insumo normativo básico en relación con el soporte normativo que reivindica el reconocimiento, la libertad y la protección de las mujeres, de los niños y las niñas; así como también en lo que respecta a una interpretación democrática de la noción de familia y su adecuación a las condiciones actuales. El precepto Constitucional está construido con arreglo a un ordenamiento lógico, tanto jurídico- pragmático; como conceptual. Esto traduce lo siguiente: el artículo 2 de la Constitución Política (Título 1 De los principios fundamentales), define en su inciso segundo: “..Las autoridades de la República están instituidas para proteger a todas las personas residentes en Colombia, en su vida, honra, bienes, creencias y de más derechos y libertades, y para asegurar el cumplimiento de los deberes sociales del Estado y de los particulares…”16 Asimismo, en su artículo 13 (Título II, De los derechos, las garantías y deberes) define: “..Todas las personas nacen libres e iguales ante la ley, recibirán la misma protección y trato de las autoridades y gozarán de los mismos derechos, libertades y oportunidades sin ninguna discriminación por razones de sexo, raza, origen nacional o familiar, lengua, religión, opinión política o filosófica. El Estado promoverá las condiciones para que la igualdad sea real y efectiva y adoptará medidas a favor de grupos discriminados o marginados...”17 Y, como concreción lógica, en el artículo 43 (Título II, Capítulo 2, De los derechos sociales, económicos y culturales), hace referencia a los derechos específicos de las mujeres, así: “...La mujer y el hombre tienen iguales derechos y oportunidades. La mujer no podrá ser sometida a ninguna clase de discriminación. Durante el embarazo y después del parto gozará de especial asistencia y protección del Estado, y recibirá de éste subsidio alimentario si entones estuviere desempleada o desamparada. 15 Echeverry de F., Ligia, Ibid, pp.77-78Marzo 14/06 16 Constitución Política de Colombia, publicada por la Escuela Superior de Administración Pública, tercera edición, 1992, página3. 17 Constitución Política de Colombia, publicación ibídem, página 5
  • 22. El Estado apoyará de manera especial a la mujer cabeza de familia...”18 Ahora bien, consideramos que estos mandatos Constitucionales han sido desarrollados y reglamentados. No sólo, mediante decretos expedidos por el ejecutivo; sino también mediante leyes específicas expedidas por el Congreso de la República. En este sentido, destacamos la Ley 599 de 2000, la Ley 581 de 2000 (Ley de Cuotas) y la Ley 882 de 2004. También algunos acuerdos del Consejo en el Distrito Capital, entre ellos el Acuerdo No. De . Es conveniente, ahora, rastrear los orígenes y desarrollos de la legislación colombiana en torno a los derechos de las mujeres y los (as) niños (as), en el contexto de la noción de familia. Para hacerlo, es pertinente remitirnos al texto del profesor Eduardo Umaña Luna Estado y Familia. Para empezar, citaremos algunos apartes en lo que concierne a la relación entre el Código Civil y la instauración de normativas constitucionales. Veamos: “..i). La Constitución de Rionegro: En 1863 se consagró la libertad de profesar cualquier religión. Algunas leyes reglamentaron el mandato citado. Por ejemplo: 1. Ley 11 de la Convención: Ordenó que el clero prestara juramento de sometimiento a las autoridades civiles; no podían ejercer cargos públicos; extinguió las comunidades existentes y se prohibió su establecimiento al futuro. 2. Ley 34 de 1863: En su artículo 12 agregó a lo antes citado: no será admitido en el país agente de la Curia Romana, sea cual fuere el título que se le dé o la misión que traiga a él. Tampoco serán admitidos en el país, para el efecto de ejercer funciones religiosas, los Arzobispos, Obispos, Vicarios generales que no se naturales de los Estados Unidos de Colombia. Todo lo anterior y otras muchas cuestiones complementarias dieron lugar a profundas pugnas, divisiones y odios que, al lado de los acaeceres políticos, coadyuvaron al fanatismo de las guerras civiles…”19 Más adelante, en desarrollo de la anterior exposición, el profesor Eduardo Umaña Luna, presenta: “1.1.2 El Código Civil (Napoleón – Bello). Tengo a mi examen una pulcra edición del Código Civil. En el estilo literario que hizo que Henri Beyle Stendhal, el gran escritor francés, estimará que para dominar una prosa concisa, elegante y exacta, debería leerse – como él lo hizo – un artículo diario de la obra maestra de la burguesía en la versión original del Código de Napoleón (1804). Son 2.684 artículos, con numerosas modificaciones accesorias pero que no desvirtúan el verdadero origen de tan extensa y variada legislación civil. Esta amplia y discriminada disposición contrasta con la ausencia de toda normatividad constitucional para la relación Estado – Familia. 18 Ibid, página 14 19 Umaña L., Eduardo. “Estado – Familia”, publicado por la Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional de Colombia. Segunda edición, 1997, pp. 58-59
  • 23. La Constitución de 1991, en verdad –como se ha anotado- creó la relación Estado-Familia: Primando el Derecho Público, (Es lógico que, en cuanto no se oponga a los mandatos constitucionales, continuará rigiendo el Código Civil y sus variadas formas). ¿Dónde se encuentra la raíz filosófica y política del Código Civil (traducción del Código de Napoleón, en la interpretación escolástica de Andrés Bello)?. En la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano- base de la triunfante Revolución Francesa (1789) que, tan permanente y profundamente, ha influido en la estructura político-jurídica de Colombia (desde 1810 y hasta la fecha). Sólo en 1991, con la introducción constitucional del contenido de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la nación da un cambio profundo, sobre el nuevo régimen de familia, con todas sus consecuencias para buscar la familia integrada…”20 Estamos pues ante una opción, en nuestra opinión válida, de una interpretación del itinerario que ha seguido la evolución de la legislación colombiana en torno a la noción de familia y, colateralmente, de su incidencia en los derechos de las mujeres, los niños y las niñas. Es algo así como entender una dinámica a partir de la cual se ha ido tejiendo y construyendo la posibilidad efectiva de la intervención estatal; por la vía de una confrontación profunda entre opciones políticas y religiosas; a partir de la inserción de conceptos jurídicos provenientes de la legislación de algunos países europeos, particularmente del derecho romano y el francés posterior a la Revolución Francesa. Esto implica, entre otras cosas, la asunción de puntos de quiebre y/o ruptura con la tradición vigente en América Latina (particularmente en Hispanoamérica) en lo que respecta a la los condicionantes religiosos y políticos impuestos por los españoles. Al respecto, veamos lo que dice el profesor Umaña Luna en el texto referido y citando, a su vez, al profesor Sandro Schipani: “..El Profesor Sandro Schipani en referencia al Código Civil, expone: ‘A. En el momento histórico es que la codificación del derecho expresó la voluntad de consolidar la independencia, como una forma de expresión del principio romano de suis ligibus uti, el Código Civil de Andrés Bello contribuyó de modo determinante a realizar la definitiva e irreversible transfusión (Empleó la categoría propuesta para la Argentina por A.D. faz Bialet) del derecho romano (sobre todo en su tradición ibérica, pero con una apertura a la totalidad del derecho común europeo) en América Latina, determinando en ella un nuevo centro de elaboración autónomo, del derecho romano. Ese código es un código que creo poder calificar como de la transfusión del derecho romano y de la independencia´…”21 Para terminar, en lo que concierne a esta breve reseña histórica, consideramos conveniente acotar lo relacionado con la Constitución Política de 1886; en lo que tiene que ver con los referentes jurídicos, políticos y religiosos al momento de definir una opción de interpretación y desarrollo del concepto de familia y el rol del Estado. Siguiendo con el texto del profesor Eduardo Umaña Luna, encontramos: “..1.1.3 La Constitución de 1886 y los Concordatos de 1887 y de 1973 En la incidencia sobre el régimen de la familia ¿qué dispuso realmente la Constitución de 1886? 20 Ibid, página 59. 21 Ibid, página 62
  • 24. Dos aspectos básicos: 1. Preámbulo: ´En nombre de Dios, fuente de toda autoridad…´ 2. Título IV ´De las relaciones entre la Iglesia y el Estado. ´ ´Sumario: Derechos generales de la Iglesia. Incompatibilidad de funciones eclesiásticas y civiles. Exenciones. Autorizaciones al Gobierno para celebrar convenios con la Santa Sede´ El 21 de octubre de 1888 se promulgó la Ley 35, que aprobó el Concordato de 1887 que, en lo fundamental, ordenó: Se reconoció a la Iglesia, potestad de independencia de la potestad civil (artículo 2º. ); se reconoció a la Iglesia Personería Jurídica (art. 4º ); se le reconoció a la iglesia el derecho a adquirir bienes, (art. 5º ); se eximió del pago de gravámenes a las iglesias, csas curales y seminarios, (Art. 6º ); se le concedió el derecho de fundar comunidades religiosas sin limitación alguna (Art. 10º ); se le autorizó la inspección de la enseñanza de todos los niveles y la revisión de los textos, (Art. 13º ); se le confirmó la capacidad de vetar a los profesores en los casos que lo considerara pertinente, (Art. 14º ); a la jurisdicción eclesiástica se le atribuyó la competencia exclusiva de los juicios de nulidad de matrimonio y separación de bienes, (Art.19º ); y el Estado se obligó a pagar del presupuesto nacional cuantiosas asignaciones (Arts.22,23,25,26, etc.)..”22 Nota: el profesor Umaña Luna, cita en este aparte de su texto al escrito realizado por Carlos Neissa (Clero y Cultura), publicado en Bogotá en 1996. En el mismo texto que hemos venido siguiendo, el profesor Eduardo Umaña Luna, hace referencia al hecho siguiente: En el Plebiscito realizado en 1957, se incluyeron los conceptos básicos antes citados. De tal manera que estos quedaron consignados como parte constitutiva de la aprobación efectuada por los ciudadanos y, con las limitaciones propias en virtud a que había sido de muy reciente aprobación el derecho al voto de las mujeres, las ciudadanas que concurrieron a votar este Plebiscito. Queda claro, entonces, que sólo mediante la Constitución Política de 1991, se inaugura un verdadero tránsito hacia un nuevo concepto de familia, y hacia los derechos de las mujeres, los niños y las niñas; así como también a un rol del Estado en el que éste no está (..si se cumple el mandato constitucional) influenciado por la Iglesia Católica, ni orientado por sus conceptos y valores relacionados con la familia. 7. El Escenario actual, .la intervención institucional y Política Criminal En la intención de alcanzar una visión integral de la situación en que se encuentran las mujeres, los niños y las niñas; es conveniente presentar algunos elementos que nos permitan precisar el contexto internacional. De tal manera será posible referenciar aspectos conducentes a esclarecer lo que podríamos señalar como la universalización de un conflicto que convoca al análisis y a entender su complejidad. Trataré, a partir del análisis del Proceso en con del señor Joseph K. 22 Ibid, página 64
  • 25. 7. 1 El contexto. Considero necesario proponer una línea de interpretación. En términos de la teoría acerca de lo jurídico. Particularmente en lo que hace referencia a su soporte conceptual. En razón de la complejidad inherente al texto escrito por Franz Kafka. Ahí, se presentan diversos aspectos relacionados con la condición humana. Un escenario en donde confluyen su situación personal, como quiera que la obra la empezó a escribir en 1914, en momentos en los cuales se cernía sobre Europa la posibilidad efectiva de la Primera Guerra Mundial. Pero, también, en razón a su formación jurídica. Ya, en 1906 se había doctorado en derecho. Asimismo, su compleja personalidad, remite a auscultar el sentido que adquieren sus escritos. Ahora bien, como quiera que este escrito se sitúe en la opción de aislar de la totalidad de la obra, su aspecto vinculado con la teoría jurídica; es apenas obvio un grado de dificultad. Por lo mismo que lo kafkiano, se entiende como una construcción literaria que refleja lo humano, no como simple sumatoria de opciones de vida, sino que esas opciones de vida se reflejan de manera tal que adquieren un perfil, a veces absurdo. Pero, de todas maneras, enfatizando sobre un lenguaje que traduce que puede ser interpretado a partir de las herramientas que brinda la semiología, en lo que esta tiene de posibilidad para entender mensajes, a partir de un contenido como el kafkiano. Por esto mismo, aislar lo jurídico en “El proceso”, es tan difícil como aislar lo psíquico en el contexto de “La metamorfosis”. A lo que remito, entonces, es a establecer un punto de comienzo, a partir del significado que adquiere la teoría del derecho, como derivación de la noción de poder y de sujeción a unos determinados principios filosóficos. “…En su Sociología de la religión, Max Weber, expone la estrecha relación que existió en el antiguo Israel entre el sacerdote y este Dios legislador. En realidad, la fe se ha alimentado de esta posición del sacerdote como intérprete de la ley. Con menos frecuencia se ha observado cuán extraordinariamente poderosa ha sido la influencia de estos conceptos religiosos sobre el concepto occidental del derecho, y en cuán gran medida siguen conformándolo...”23 Lo del señor K, convoca a una reflexión de largo aliento. Ya había dicho arriba que toda interpretación está vinculada con su compleja personalidad. Además, desde una perspectiva totalizadora, podríamos decir que Kafka, utilizó en “El Proceso”, un acumulado de conocimientos y de análisis acerca del comportamiento humano y de su propio quehacer como sujeto. En suma, propongo una expresión teórica y conceptual así: Lo jurídico, constituye un logro instrumental, en el proceso de desarrollo de la humanidad. Un logro, derivado de la noción de sociedad. Ya, en los rituales relacionados con el poder; en los cuales se define un tipo de subyugación del sujeto individual. Este tipo de alusión, efectuada por Hesíodo, en el sentido de que los humanos dependemos de la voluntad de los dioses y de que somos sujetos condicionados por sus designios; está presente en otras opciones vinculadas con la necesidad de trascendernos y de encontrar referentes de moralidad, justicia y de temor ante las circunstancias que nos rodean y que pueden incitarnos a realizar acciones en contra de la prolongación de la vida, reflejada en los humanos. Tal es el caso de la opción Cristiana Católica, la cual no comparto. Para precisar mi construcción lógico-conceptual relacionada con este texto; cito la palabra de Dios en el Génesis. 23C.J., Friedrich, “La filosofía del derecho”. Colección Fondo de Cultura Económica, páginas 21-22

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