c u e n t o s p a r a l a d i v e r s i d a d
Relato
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un plebeyo, y que triunfara la ambición del conde. As...
–Estoy segura de que con tu carácter, en una semana eres amiga de toda
la clase.
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Eso es imposible, no se puede tener dos mamás.
Muchos niños de la clase se daban codazos y sonreían. Iria se sentía
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1. A clase como si nada - Celia Díaz Pardo
2. Adolescencia - Juana Cortés Am...
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la princesa valiente

libro de lectura
Published on: Mar 4, 2016
Published in: Education      
Source: www.slideshare.net


Transcripts - la princesa valiente

  • 1. c u e n t o s p a r a l a d i v e r s i d a d Relato recomen dadopa raniños/ as +12 La princesa valiente I I I Arancha Sánchez-Apellániz Sanz 12
  • 2. I ria vivía en el barrio de Chueca, en Madrid, en un apartamento sole- ado compuesto por dos habitaciones. Su dormitorio estaba pintado de un color amarillo acogedor y las paredes decoradas con numero- sos dibujos suyos. Disfrutaba dibujando, le divertía imaginar situacio- nes que casi nadie veía y luego convertirlas en imágenes. Como todas las mañanas Marta, su madre, le despertó con un sonoro beso y la ayudó a vestirse. Después de elegir un pantalón vaquero y una camiseta con flores, Marta, sonriente, le preguntó: –¿Te acuerdas qué día es hoy? A Iria se le iluminó la cara con una enorme sonrisa. –Claro que me acuerdo. Hoy es mi cumpleaños. –¿Y cuántos cumples? –Cinco años. Desde luego, ése era un día importante, esa tarde tenían una fiesta en casa para celebrar su cumpleaños. Pero además, significaba que maña- na empezaría el colegio. Se había acabado la etapa de la escuela infan- til, ya era mayor. A partir de las cinco empezaron a llegar los amigos y en pocos minutos la casa parecía un estallido de colores, gritos y felicitaciones. Cuando se fueron marchando, Marta, sin dejar que se quejara mucho, la llevó directamente al cuarto de baño. No es que no le gustara bañarse, pero I 1 Laprincesavaliente
  • 3. estaba demasiado cansada y entusiasmada para desvestirse y meterse en el agua sin rechistar, así que tuvieron que negociar hasta que finalmen- te accedió. Después de ponerse el pijama, Elvira le solía leer un cuento todas las noches. Últimamente, Iria elegía siempre el mismo: “La prin- cesa valiente”, aunque se sabía de memoria lo que iba a ocurrir, e inclu- so muchas veces Elvira le preguntaba o se callaba para que Iria lo siguie- ra contando. Al llegar a la escena central del cuento, la princesa sabía quién había robado el cofre con las joyas de la corona, pero tenía miedo de denunciar al conde, porque éste tenía mucha influencia en el reino y se arriesgaba a que su padre, el rey, no la creyera. La princesa tenía que elegir entre ser una cobarde y continuar con la comodidad de su vida en palacio, o ser valiente y defender a su amigo, que estaba ence- rrado en los calabozos. En ese momento Iria contenía la respiración y preguntaba inquieta: –¿Qué eligió? –Como era la princesa valiente, no se entristeció mucho tiempo y buscó la solución más correcta. Ella era diferente al resto de los niños, tenía un gran don, el de poder ver los sentimientos que se albergaban en el corazón de las personas, por eso sabía que el conde mentía y que él las había robado. En cambio, su amigo, aunque nadie le creyera por su apa- riencia harapienta, era inocente. Además, aunque era muy pequeña, sabía que la ley más importante del mundo es la “ley del amor”, que se basa en no dejarse llevar por las apariencias, las razas, las creencias, la I 2 Laprincesavaliente
  • 4. opción sexual… No podía dejar que castigaran a su amigo sólo por ser un plebeyo, y que triunfara la ambición del conde. Así que ideó un plan: al día siguiente dibujó delante de su padre un cuadro donde reflejaba quién era el culpable del robo y dónde estaban las joyas de la corona. Gracias a su valentía detuvieron al conde y liberaron a su amigo. Y si alguna vez te sientes, triste, desdichada por ser diferente, recuerda que esa diferencia puede ser un don, y aunque aparentemente el resto de los niños parezcan iguales, también son diferentes, más altos, más bajos, delgados, gordos, chinos, negros… y justo la diferencia es lo que nos enriquece. No hay que tener miedo a lo diferente, es una oportuni- dad que nos da la vida de aprender a amar. Confía en la vida, seguro que los momentos difíciles son breves y mañana saldrá un sol reluciente y prometedor. Al acabar la lectura, Iria le comentó inquieta: –Tengo un poco de miedo, mañana es mi primer día en el colegio nuevo. Elvira la abrazó, la besó efusivamente y le contestó en un tono cariño- so: –No te preocupes, ya verás como todo va a ir fenomenal. –Pero es que no conozco a nadie. I 3 Laprincesavaliente
  • 5. –Estoy segura de que con tu carácter, en una semana eres amiga de toda la clase. Al entrar al colegio Iria se dio cuenta de que la mayoría de los niños y niñas parecían igual de asustados que ella, así que a medida que trans- curría el día se fue relajando. Después de la comida estuvo jugando divertida con varios compañeros. En la última clase, la señorita les dijo que dibujaran a su familia. Iria estaba encantada, iba a finalizar el día pintando, no se podía pedir más al primer día de cole. Dibujó con colo- res alegres a Elvira a un lado, ella en medio más pequeña, y al otro lado a Marta, las tres se daban las manos sonrientes. Luego había que ense- ñar el dibujo a la clase y hablar de la familia que se había pintado. Cuando le tocó a Iria, estaba muy tranquila y confiada, y así, mostró su dibujo primero a la seño, que preguntó sonriendo y señalando a Elvira: –¿Tu papá también tiene el pelo largo? –Ésa no es mi papá, ésa es Elvira, mi mamá. La seño entonces señaló a Marta y volvió a preguntar. –Ah, ¿entonces éste es tu papá? Iria volvió a contestar: –No, ésa es mi otra mamá, Marta. En ese momento una niña muy cursi que estaba sentada en primera fila contestó en un tono demasiado alto: I 4 Laprincesavaliente
  • 6. Eso es imposible, no se puede tener dos mamás. Muchos niños de la clase se daban codazos y sonreían. Iria se sentía intranquila, muy pequeña, como si su cuerpo estuviera disminuyendo de tamaño por segundos. Era consciente que estaba pasando algo que se le escapaba de las manos. Entonces recordó lo que le había explica- do muchas veces Elvira sobre el cuento de “La princesa valiente”. “Iria, recuerda siempre que la valentía es una muestra de amor, y el amor tiene sus propias reglas, aunque muchos las desconocen. Marta y yo te concebimos por amor, y estás en este mundo para crecer con amor y compartirlo con todo el que quiera. Existe mucha gente que desconoce esta norma, la más importante de la vida, la del amor, y se rigen por otros prejuicios caducos y antiguos. No te preocupes, cada uno tiene su forma de pensar, pero no permitas que nadie te agreda con sus pensa- mientos, tú eres una niña muy querida con dos madres. Es verdad que la mayoría de los niños tienen un padre y una madre, pero no es ni mejor ni peor tener dos padres o dos madres, simplemente es diferen- te”. En ese momento, Elvira siempre le agarraba las dos manos y se las apretaba con fuerza, le mostraba una sonrisa sincera y confiada, para luego continuar hablando: “Igual que tú tienes que aprender a respetar otras opiniones, el resto de la sociedad tiene que aprender a respetar otras opciones. Y si alguna vez se complican demasiado las cosas, que a veces pasa, tú, como la princesa valiente, confía en que los momentos difíciles son breves y mañana saldrá un sol reluciente y prometedor”. I 5 Laprincesavaliente
  • 7. Tras recordar estas palabras, Iria finalmente contestó en un tono segu- ro y alto: –No es imposible, porque yo tengo dos mamás. En ese momento toda la clase dirigió la mirada a la seño. Ésta tardó unos segundos en contestar, pero por fin dio la razón a Iria y, después, contó el cuento de “La princesa valiente”. Iria cogió con firmeza su dibujo y, orgullosa, volvió a su asiento. I 6 Laprincesavaliente
  • 8. c u e n t o s p a r a l a d i v e r s i d a d 1. A clase como si nada - Celia Díaz Pardo 2. Adolescencia - Juana Cortés Amunárriz 3. Artyon - Felisa Benítez Izuel 4. Boda en Regaliz - Fátima Verona Martel 5. Carlos y el fútbol - Roberto Ismael Castón Alonso 6. (Casi) como los demás - Juan Senís Fernández 7. Compañeras - Juana Cortés Amunárriz 8. De Kiev a la Alcarria - Miguel Ángel González Merino 9. Dos padres - José Luis Muñoz 10. El cumpleaños - Elena Verdi 11. Jarabes mágicos - Herminia Dionís Piquero 12. La princesa valiente - Arancha Sánchez-Apellániz Sanz 13. La tortuga Suga y el concurso de disfraces - Elena orión 14. Los amantes del mar - Nicanor Suárez Hernández 15. Luci - Juana Cortés Amunárriz 16. Max - Javier Termenón 17. Me quieren - Javier Termenón 18. Mi amigo Vania - Esperanza Mendieta 19. Mis tíos favoritos - José Antonio Cortés Amunárriz 20. Ni carne ni sopa - Pola Gutiérrez Alegre 21. Nicolás tiene dos mamás - Juan Carlos Manteca y Natascha Rosen 22. Sedna. Un planeta diferente - Lorena Castro Salillas 23. Un suspiro ha nacido - Noelia Verona Martel 24. Una familia diferente - Sergio Zeni Beni 25. Una familia muy especial - Juana Cortés Amunárriz 26. Villa Pared y Villa Sol - Emmanuel Vila Ibarlucea 27. Yo - Esperanza Fernández © 2005 COGAM. Colectivo de Gays, Lesbianas y Tansexuales de Madrid www.cogam.org diseñoymaquetación:itziarolaberria