Miguel de Cervantes Saavedra LA GITANILLA www.infotematica.com.ar
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Published on: Mar 4, 2016
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Transcripts - La gitanilla

  • 1. Miguel de Cervantes Saavedra LA GITANILLA www.infotematica.com.ar
  • 2. La Gitanilla www.infotematica.com.arTexto de dominio público.Este texto digital es de DOMINIO PÚBLICO en Argentina por cumplirse más de 30 añosde la muerte de su autor (Ley 11.723 de Propiedad Intelectual). Sin embargo, no todaslas leyes de Propiedad Intelectual son iguales en los diferentes países del mundo.Infórmese de la situación de su país antes de la distribución pública de este texto. 2
  • 3. La Gitanilla www.infotematica.com.arParece que los gitanos y gitanas solamente nacieron en el mundo para ser ladrones: nacen depadres ladrones, críanse con ladrones, estudian para ladrones y, finalmente, salen con serladrones corrientes y molientes a todo ruedo; y la gana del hurtar y el hurtar son en elloscomo acidentes inseparables, que no se quitan sino con la muerte.Una, pues, desta nación, gitana vieja, que podía ser jubilada en la ciencia de Caco, crió unamuchacha en nombre de nieta suya, a quien puso nombre Preciosa, y a quien enseñó todassus gitanerías y modos de embelecos y trazas de hurtar. Salió la tal Preciosa la más únicabailadora que se hallaba en todo el gitanismo, y la más hermosa y discreta que pudierahallarse, no entre los gitanos, sino entre cuantas hermosas y discretas pudiera pregonar lafama. Ni los soles, ni los aires, ni todas las inclemencias del cielo, a quien más que otrasgentes están sujetos los gitanos, pudieron deslustrar su rostro ni curtir las manos; y lo que esmás, que la crianza tosca en que se criaba no descubría en ella sino ser nacida de mayoresprendas que de gitana, porque era en estremo cortés y bien razonada. Y, con todo esto, eraalgo desenvuelta, pero no de modo que descubriese algún género de deshonestidad; antes,con ser aguda, era tan honesta, que en su presencia no osaba alguna gitana, vieja ni moza,cantar cantares lascivos ni decir palabras no buenas. Y, finalmente, la abuela conoció eltesoro que en la nieta tenía; y así, determinó el águila vieja sacar a volar su aguilucho yenseñarle a vivir por sus uñas.Salió Preciosa rica de villancicos, de coplas, seguidillas y zarabandas, y de otros versos,especialmente de romances, que los cantaba con especial donaire. Porque su taimada abuelaechó de ver que tales juguetes y gracias, en los pocos años y en la mucha hermosura de sunieta, habían de ser felicísimos atractivos e incentivos para acrecentar su caudal; y así, se losprocuró y buscó por todas las vías que pudo, y no faltó poeta que se los diese: que tambiénhay poetas que se acomodan con gitanos, y les venden sus obras, como los hay para ciegos,que les fingen milagros y van a la parte de la ganancia. De todo hay en el mundo, y esto de lahambre tal vez hace arrojar los ingenios a cosas que no están en el mapa.Crióse Preciosa en diversas partes de Castilla, y, a los quince años de su edad, su abuelaputativa la volvió a la Corte y a su antiguo rancho, que es adonde ordinariamente le tienenlos gitanos, en los campos de Santa Bárbara, pensando en la Corte vender su mercadería,donde todo se compra y todo se vende. Y la primera entrada que hizo Preciosa en Madridfue un día de Santa Ana, patrona y abogada de la villa, con una danza en que iban ochogitanas, cuatro ancianas y cuatro muchachas, y un gitano, gran bailarín, que las guiaba. Y,aunque todas iban limpias y bien aderezadas, el aseo de Preciosa era tal, que poco a poco fueenamorando los ojos de cuantos la miraban. De entre el son del tamborín y castañetas y fugadel baile salió un rumor que encarecía la belleza y donaire de la gitanilla, y corrían losmuchachos a verla y los hombres a mirarla. Pero cuando la oyeron cantar, por ser la danzacantada, ¡allí fue ello! Allí sí que cobró aliento la fama de la gitanilla, y de comúnconsentimiento de los diputados de la fiesta, desde luego le señalaron el premio y joya de lamejor danza; y cuando llegaron a hacerla en la iglesia de Santa María, delante de la imagen de 3
  • 4. La Gitanilla www.infotematica.com.arSanta Ana, después de haber bailado todas, tomó Preciosa unas sonajas, al son de las cuales,dando en redondo largas y ligerísimas vueltas, cantó el romance siguiente:-Árbol preciosísimoque tardó en dar frutoaños que pudieroncubrirle de luto,y hacer los deseosdel consorte puros,contra su esperanzano muy bien seguros;de cuyo tardarsenació aquel disgustoque lanzó del temploal varón más justo;santa tierra estéril,que al cabo produjotoda la abundanciaque sustenta el mundo;casa de moneda,do se forjó el cuñoque dio a Dios la formaque como hombre tuvo;madre de una hijaen quien quiso y pudomostrar Dios grandezassobre humano curso.Por vos y por ellasois, Ana, el refugiodo van por remedionuestros infortunios.En cierta manera,tenéis, no lo dudo,sobre el Nieto, imperiopïadoso y justo.A ser comuneradel alcázar sumo,fueran mil parientescon vos de consuno.¡Qué hija, y qué nieto, 4
  • 5. La Gitanilla www.infotematica.com.ary qué yerno! Al punto,a ser causa justa,cantárades triunfos.Pero vos, humilde,fuistes el estudiodonde vuestra Hijahizo humildes cursos;y agora a su lado,a Dios el más junto,gozáis de la altezaque apenas barrunto.El cantar de Preciosa fue para admirar a cuantos la escuchaban. Unos decían: ¡Dios tebendiga la muchacha!. Otros: ¡Lástima es que esta mozuela sea gitana! En verdad, enverdad, que merecía ser hija de un gran señor. Otros había más groseros, que decían:¡Dejen crecer a la rapaza, que ella hará de las suyas! ¡A fe que se va añudando en ella gentilred barredera para pescar corazones! Otro, más humano, más basto y más modorro,viéndola andar tan ligera en el baile, le dijo: ¡A ello, hija, a ello! ¡Andad, amores, y pisad elpolvito atán menudito! Y ella respondió, sin dejar el baile: ¡Y pisarélo yo atán menudó!Acabáronse las vísperas y la fiesta de Santa Ana, y quedó Preciosa algo cansada, pero tancelebrada de hermosa, de aguda y de discreta y de bailadora, que a corrillos se hablaba dellaen toda la Corte. De allí a quince días, volvió a Madrid con otras tres muchachas, con sonajasy con un baile nuevo, todas apercebidas de romances y de cantarcillos alegres, pero todoshonestos; que no consentía Preciosa que las que fuesen en su compañía cantasen cantaresdescompuestos, ni ella los cantó jamás, y muchos miraron en ello y la tuvieron en mucho.Nunca se apartaba della la gitana vieja, hecha su Argos, temerosa no se la despabilasen ytraspusiesen; llamábala nieta, y ella la tenía por abuela. Pusiéronse a bailar a la sombra en lacalle de Toledo, y de los que las venían siguiendo se hizo luego un gran corro; y, en tanto quebailaban, la vieja pedía limosna a los circunstantes, y llovían en ella ochavos y cuartos comopiedras a tablado; que también la hermosura tiene fuerza de despertar la caridad dormida.Acabado el baile, dijo Preciosa:-Si me dan cuatro cuartos, les cantaré un romance yo sola, lindísimo en estremo, que trata decuando la Reina nuestra señora Margarita salió a misa de parida en Valladolid y fue a SanLlorente; dígoles que es famoso, y compuesto por un poeta de los del número, como capitándel batallón.Apenas hubo dicho esto, cuando casi todos los que en la rueda estaban dijeron a voces:-¡Cántale, Preciosa, y ves aquí mis cuatro cuartos!Y así granizaron sobre ella cuartos, que la vieja no se daba manos a cogerlos. Hecho, pues, suagosto y su vendimia, repicó Preciosa sus sonajas y, al tono correntío y loquesco, cantó elsiguiente romance: 5
  • 6. La Gitanilla www.infotematica.com.ar-Salió a misa de paridala mayor reina de Europa,en el valor y en el nombrerica y admirable joya.Como los ojos se lleva,se lleva las almas todasde cuantos miran y admiransu devoción y su pompa.Y, para mostrar que es partedel cielo en la tierra toda,a un lado lleva el sol de Austria,al otro, la tierna Aurora.A sus espaldas le sigueun Lucero que a deshorasalió, la noche del díaque el cielo y la tierra lloran.Y si en el cielo hay estrellasque lucientes carros forman,en otros carros su cielovivas estrellas adornan.Aquí el anciano Saturnola barba pule y remoza,y, aunque es tardo, va ligero;que el placer cura la gota.El dios parlero va en lenguaslisonjeras y amorosas,y Cupido en cifras varias,que rubíes y perlas bordan.Allí va el furioso Marteen la persona curiosade más de un gallardo joven,que de su sombra se asombra.Junto a la casa del Solva Júpiter; que no hay cosadifícil a la privanzafundada en prudentes obras.Va la Luna en las mejillasde una y otra humana diosa;Venus casta, en la belleza 6
  • 7. La Gitanilla www.infotematica.com.arde las que este cielo forman.Pequeñuelos Ganimedescruzan, van, vuelven y tornanpor el cinto tachonadode esta esfera milagrosa.Y, para que todo admirey todo asombre, no hay cosaque de liberal no pasehasta el estremo de pródiga.Milán con sus ricas telasallí va en vista curiosa;las Indias con sus diamantes,y Arabia con sus aromas.Con los mal intencionadosva la envidia mordedora,y la bondad en los pechosde la lealtad española.La alegría universal,huyendo de la congoja,calles y plazas discurre,descompuesta y casi loca.A mil mudas bendicionesabre el silencio la boca,y repiten los muchachoslo que los hombres entonan.Cuál dice: Fecunda vid,crece, sube, abraza y tocael olmo felice tuyoque mil siglos te haga sombrapara gloria de ti misma,para bien de España y honra,para arrimo de la Iglesia,para asombro de Mahoma.Otra lengua clama y dice:Vivas, ¡oh blanca paloma!,que nos has de dar por críaságuilas de dos coronas,para ahuyentar de los aireslas de rapiña furiosas; 7
  • 8. La Gitanilla www.infotematica.com.arpara cubrir con sus alasa las virtudes medrosas.Otra, más discreta y grave,más aguda y más curiosadice, vertiendo alegríapor los ojos y la boca:Esta perla que nos diste,nácar de Austria, única y sola,¡qué de máquinas que rompe!,¡qué [de] disignios que corta!,¡qué de esperanzas que infunde!,¡qué de deseos mal logra!,¡qué de temores aumenta!,¡qué de preñados aborta!En esto, se llegó al templodel Fénix santo que en Romafue abrasado, y quedó vivoen la fama y en la gloria.A la imagen de la vida,a la del cielo Señora,a la que por ser humildelas estrellas pisa agora,a la Madre y Virgen junto,a la Hija y a la Esposade Dios, hincada de hinojos,Margarita así razona:Lo que me has dado te doy,mano siempre dadivosa;que a do falta el favor tuyo,siempre la miseria sobra.Las primicias de mis frutoste ofrezco, Virgen hermosa:tales cuales son las mira,recibe, ampara y mejora.A su padre te encomiendo,que, humano Atlante, se encorvaal peso de tantos reinosy de climas tan remotas.Sé que el corazón del Rey 8
  • 9. La Gitanilla www.infotematica.com.aren las manos de Dios mora,y sé que puedes con Dioscuanto quieres piadosa.Acabada esta oración,otra semejante entonanhimnos y voces que muestranque está en el suelo la Gloria.Acabados los oficioscon reales ceremonias,volvió a su punto este cieloy esfera maravillosa.Apenas acabó Preciosa su romance, cuando del ilustre auditorio y grave senado que la oía, demuchas se formó una voz sola que dijo:-¡Torna a cantar, Preciosica, que no faltarán cuartos como tierra!Más de docientas personas estaban mirando el baile y escuchando el canto de las gitanas, yen la fuga dél acertó a pasar por allí uno de los tinientes de la villa, y, viendo tanta gentejunta, preguntó qué era; y fuele respondido que estaban escuchando a la gitanilla hermosa,que cantaba. Llegóse el tiniente, que era curioso, y escuchó un rato, y, por no ir contra sugravedad, no escuchó el romance hasta la fin; y, habiéndole parecido por todo estremo bienla gitanilla, mandó a un paje suyo dijese a la gitana vieja que al anochecer fuese a su casa conlas gitanillas, que quería que las oyese doña Clara, su mujer. Hízolo así el paje, y la vieja dijoque sí iría.Acabaron el baile y el canto, y mudaron lugar; y en esto llegó un paje muy bien aderezado aPreciosa, y, dándole un papel doblado, le dijo:-Preciosica, canta el romance que aquí va, porque es muy bueno, y yo te daré otros decuando en cuando, con que cobres fama de la mejor romancera del mundo.-Eso aprenderé yo de muy buena gana -respondió Preciosa-; y mire, señor, que no me dejede dar los romances que dice, con tal condición que sean honestos; y si quisiere que se lospague, concertémonos por docenas, y docena cantada y docena pagada; porque pensar que letengo de pagar adelantado es pensar lo imposible.-Para papel, siquiera, que me dé la señora Preciosica -dijo el paje-, estaré contento; y más,que el romance que no saliere bueno y honesto, no ha de entrar en cuenta.-A la mía quede el escogerlos -respondió Preciosa.Y con esto, se fueron la calle adelante, y desde una reja llamaron unos caballeros a lasgitanas. Asomóse Preciosa a la reja, que era baja, y vio en una sala muy bien aderezada y muyfresca muchos caballeros que, unos paseándose y otros jugando a diversos juegos, seentretenían.-¿Quiérenme dar barato, cenores? -dijo Preciosa (que, como gitana, hablaba ceceoso, y estoes artificio en ellas, que no naturaleza). 9
  • 10. La Gitanilla www.infotematica.com.arA la voz de Preciosa y a su rostro, dejaron los que jugaban el juego y el paseo los paseantes; ylos unos y los otros acudieron a la reja por verla, que ya tenían noticia della, y dijeron:-Entren, entren las gitanillas, que aquí les daremos barato.-Caro sería ello -respondió Preciosa- si nos pellizcacen.-No, a fe de caballeros -respondió uno-; bien puedes entrar, niña, segura, que nadie te tocaráa la vira de tu zapato; no, por el hábito que traigo en el pecho.Y púsose la mano sobre uno de Calatrava.-Si tú quieres entrar, Preciosa -dijo una de las tres gitanillas que iban con ella-, entra en horabuena; que yo no pienso entrar adonde hay tantos hombres.-Mira, Cristina -respondió Preciosa-: de lo que te has de guardar es de un hombre solo y asolas, y no de tantos juntos; porque antes el ser muchos quita el miedo y el recelo de serofendidas. Advierte, Cristinica, y está cierta de una cosa: que la mujer que se determina a serhonrada, entre un ejército de soldados lo puede ser. Verdad es que es bueno huir de lasocasiones, pero han de ser de las secretas y no de las públicas.-Entremos, Preciosa -dijo Cristina-, que tú sabes más que un sabio.Animólas la gitana vieja, y entraron; y apenas hubo entrado Preciosa, cuando el caballero delhábito vio el papel que traía en el seno, y llegándose a ella se le tomó, y dijo Preciosa:-¡Y no me le tome, señor, que es un romance que me aca ban de dar ahora, que aún no le heleído!-Y ¿sabes tú leer, hija? -dijo uno.-Y escribir -respondió la vieja-; que a mi nieta hela criado yo como si fuera hija de un letrado.Abrió el caballero el papel y vio que venía dentro dél un escudo de oro, y dijo:-En verdad, Preciosa, que trae esta carta el porte dentro; toma este escudo que en el romanceviene.-¡Basta! -dijo Preciosa-, que me ha tratado de pobre el poeta, pues cierto que es más milagrodarme a mí un poeta un escudo que yo recebirle; si con esta añadidura han de venir susromances, traslade todo el Romancero general y envíemelos uno a uno, que yo les tentaré elpulso, y si vinieren duros, seré yo blanda en recebillos.Admirados quedaron los que oían a la gitanica, así de su discreción como del donaire conque hablaba.-Lea, señor -dijo ella-, y lea alto; veremos si es tan discreto ese poeta como es liberal.Y el caballero leyó así:-Gitanica, que de hermosate pueden dar parabienes:por lo que de piedra tieneste llama el mundo Preciosa.Desta verdad me aseguraesto, como en ti verás;que no se apartan jamás 10
  • 11. La Gitanilla www.infotematica.com.arla esquiveza y la hermosura.Si como en valor subidovas creciendo en arrogancia,no le arriendo la gananciaa la edad en que has nacido;que un basilisco se críaen ti, que mate mirando,y un imperio que, aunque blando,nos parezca tiranía.Entre pobres y aduares,¿cómo nació tal belleza?O ¿cómo crió tal piezael humilde Manzanares?Por esto será famosoal par del Tajo doradoy por Preciosa preciadomás que el Ganges caudaloso.Dices la buenaventura,y dasla mala contino;que no van por un caminotu intención y tu hermosura.Porque en el peligro fuertede mirarte o contemplartetu intención va a desculparte,y tu hermosura a dar muerte.Dicen que son hechicerastodas las de tu nación,pero tus hechizos sonde más fuerzas y más veras;pues por llevar los despojosde todos cuantos te ven,haces, ¡oh niña!, que esténtus hechizos en tus ojos.En sus fuerzas te adelantas,pues bailando nos admiras,y nos matas si nos miras,y nos encantas si cantas.De cien mil modos hechizas:hables, calles, cantes, mires; 11
  • 12. La Gitanilla www.infotematica.com.aro te acerques, o retires,el fuego de amor atizas.Sobre el más esento pechotienes mando y señorío,de lo que es testigo el mío,de tu imperio satisfecho.Preciosa joya de amor,esto humildemente escribeel que por ti muere y vive,pobre, aunque humilde amador.-En "pobre" acaba el último verso -dijo a esta sazón Preciosa-: ¡mala señal¡ Nunca losenamorados han de decir que son pobres, porque a los principios, a mi parecer, la pobreza esmuy enemiga del amor.-¿Quién te enseña eso, rapaza? -dijo uno.-¿Quién me lo ha de enseñar? -respondió Preciosa-. ¿No tengo yo mi alma en mi cuerpo?¿No tengo ya quince años? Y no soy manca, ni renca, ni estropeada del entendimiento. Losingenios de las gitanas van por otro norte que los de las demás gentes: siempre se adelantan asus años; no hay gitano necio, ni gitana lerda; que, como el sustentar su vida consiste en seragudos, astutos y embusteros, despabilan el ingenio a cada paso, y no dejan que críe mohoen ninguna manera. ¿Veen estas muchachas, mis compañeras, que están callando y parecenbobas? Pues éntrenles el dedo en la boca y tiéntenlas las cordales, y verán lo que verán. Nohay muchacha de doce que no sepa lo que de veinte y cinco, porque tienen por maestros ypreceptores al diablo y al uso, que les enseña en una hora lo que habían de aprender en unaño.Con esto que la gitanilla decía, tenía suspensos a los oyentes, y los que jugaban le dieronbarato, y aun los que no jugaban. Cogió la hucha de la vieja treinta reales, y más rica y másalegre que una Pascua de Flores, antecogió sus corderas y fuese en casa del señor teniente,quedando que otro día volvería con su manada a dar contento aque-llos tan liberales señores.Ya tenía aviso la señora doña Clara, mujer del señor teniente, cómo habían de ir a su casa lasgitanillas, y estábalas esperando como el agua de mayo ella y sus doncellas y dueñas, con lasde otra señora vecina suya, que todas se juntaron para ver a Preciosa. Y apenas hubieronentrado las gitanas, cuando entre las demás resplandeció Preciosa como la luz de unaantorcha entre otras luces menores. Y así, corrieron todas a ella: unas la abrazaban, otras lamiraban, éstas la bendecían, aquéllas la alababan. Doña Clara decía:-¡Éste sí que se puede decir cabello de oro! ¡Éstos sí que son ojos de esmeraldas!La señora su vecina la desmenuzaba toda, y hacía pepitoria de todos sus miembros ycoyunturas. Y, llegando a alabar un pequeño hoyo que Preciosa tenía en la barba, dijo:-¡Ay, qué hoyo! En este hoyo han de tropezar cuantos ojos le miraren.Oyó esto un escudero de brazo de la señora doña Clara, que allí estaba, de luenga barba y 12
  • 13. La Gitanilla www.infotematica.com.arlargos años, y dijo:-¿Ése llama vuesa merced hoyo, señora mía? Pues yo sé poco de hoyos, o ése no es hoyo,sino sepultura de deseos vivos. ¡Por Dios, tan linda es la gitanilla que hecha de plata o dealcorza no podría ser mejor! ¿Sabes decir la buenaventura, niña?-De tres o cuatro maneras -respondió Preciosa.-¿Y eso más? -dijo doña Clara-. Por vida del tiniente, mi señor, que me la has de decir, niñade oro, y niña de plata, y niña de perlas, y niña de carbuncos, y niña del cielo, que es lo másque puedo decir.-Denle, denle la palma de la mano a la niña, y con qué haga la cruz -dijo la vieja-, y verán quéde cosas les dice; que sabe más que un doctor de melecina.Echó mano a la faldriquera la señora tenienta, y halló que no tenía blanca. Pidió un cuarto asus criadas, y ninguna le tuvo, ni la señora vecina tampoco. Lo cual visto por Preciosa, dijo:-Todas las cruces, en cuanto cruces, son buenas; pero las de plata o de oro son mejores; y elseñalar la cruz en la palma de la mano con moneda de cobre, sepan vuesas mercedes quemenoscaba la buenaventura, a lo menos la mía; y así, tengo afición a hacer la cruz primeracon algún escudo de oro, o con algún real de a ocho, o, por lo menos, de a cuatro, que soycomo los sacristanes: que cuando hay buena ofrenda, se regocijan.-Donaire tienes, niña, por tu vida -dijo la señora vecina.Y, volviéndose al escudero, le dijo:-Vos, señor Contreras, ¿tendréis a mano algún real de a cuatro? Dádmele, que, en viniendo eldoctor, mi marido, os le volveré.-Sí tengo -respondió Contreras-, pero téngole empeñado en veinte y dos maravedís que cenéanoche. Dénmelos, que yo iré por él en volandas.-No tenemos entre todas un cuarto -dijo doña Clara -, ¿y pedís veinte y dos maravedís?Andad, Contreras, que siempre fuistes impertinente.Una doncella de las presentes, viendo la esterilidad de la casa, dijo a Preciosa:-Niña, ¿hará algo al caso que se haga la cruz con un dedal de plata?-Antes -respondió Preciosa-, se hacen las cruces mejores del mundo con dedales de plata,como sean muchos.-Uno tengo yo -replicó la doncella-; si éste basta, hele aquí, con condición que también se meha de decir a mí la buenaventura.-¿Por un dedal tantas buenasventuras? -dijo la gitana vieja-. Nieta, acaba presto, que se hacenoche.Tomó Preciosa el dedal y la mano de la señora tenienta, y dijo:-Hermosita, hermosita,la de las manos de plata,más te quiere tu maridoque el Rey de las Alpujarras.Eres paloma sin hiel, 13
  • 14. La Gitanilla www.infotematica.com.arpero a veces eres bravacomo leona de Orán,o como tigre de Ocaña.Pero en un tras, en un tris,el enojo se te pasa,y quedas como alfinique,o como cordera mansa.Riñes mucho y comes poco:algo celosita andas;que es juguetón el tiniente,y quiere arrimar la vara.Cuando doncella, te quisouno de una buena cara;que mal hayan los terceros,que los gustos desbaratan.Si a dicha tú fueras monja,hoy tu convento mandaras,porque tienes de abadesamás de cuatrocientas rayas.No te lo quiero decir...;pero poco importa, vaya:enviudarás, y otra vez,y otras dos, serás casada.No llores, señora mía;que no siempre las gitanasdecimos el Evangelio;no llores, señora, acaba.Como te mueras primeroque el señor tiniente, bastapara remediar el dañode la viudez que amenaza.Has de heredar, y muy presto,hacienda en mucha abundancia;tendrás un hijo canónigo,la iglesia no se señala;de Toledo no es posible.Una hija rubia y blancatendrás, que si es religiosa,también vendrá a ser perlada. 14
  • 15. La Gitanilla www.infotematica.com.arSi tu esposo no se mueredentro de cuatro semanas,verásle corregidorde Burgos o Salamanca.Un lunar tienes, ¡qué lindo!¡Ay Jesús, qué luna clara!¡Qué sol, que allá en los antípodasescuros valles aclara!Más de dos ciegos por verledieran más de cuatro blancas.¡Agora sí es la risica!¡Ay, que bien haya esa gracia!Guárdate de las caídas,principalmente de espaldas,que suelen ser peligrosasen las principales damas.Cosas hay más que decirte;si para el viernes me aguardas,las oirás, que son de gusto,y algunas hay de desgracias.Acabó su buenaventura Preciosa, y con ella encendió el deseo de todas las circunstantes enquerer saber la suya; y así se lo rogaron todas, pero ella las remitió para el viernes venidero,prometiéndole que tendrían reales de plata para hacer las cruces.En esto vino el señor tiniente, a quien contaron maravillas de la gitanilla; él las hizo bailar unpoco, y confirmó por verdaderas y bien dadas las alabanzas que a Preciosa habían dado; y,poniendo la mano en la faldriquera, hizo señal de querer darle algo, y, habiéndola espulgado,y sacudido, y rascado muchas veces, al cabo sacó la mano vacía y dijo:-¡Por Dios, que no tengo blanca! Dadle vos, doña Clara, un real a Preciosica, que yo os ledaré después.-¡Bueno es eso, señor, por cierto! ¡Sí, ahí está el real de manifiesto! No hemos tenido entretodas nosotras un cuarto para hacer la señal de la cruz, ¿y quiere que tengamos un real?-Pues dadle alguna valoncica vuestra, o alguna cosita; que otro día nos volverá a ver Preciosa,y la regalaremos mejor.A lo cual dijo doña Clara:-Pues, porque otra vez venga, no quiero dar nada ahora a Preciosa.-Antes, si no me dan nada -dijo Preciosa-, nunca más volveré acá. Mas sí volveré, a servir atan principales señores, pero trairé tragado que no me han de dar nada, y ahorraréme la fatigadel esperallo. Coheche vuesa merced, señor tiniente; coheche y tendrá dineros, y no hagausos nuevos, que morirá de hambre. Mire, señora: por ahí he oído decir (y, aunque moza, 15
  • 16. La Gitanilla www.infotematica.com.arentiendo que no son buenos dichos) que de los oficios se ha de sacar dineros para pagar lascondenaciones de las residencias y para pretender otros cargos.-Así lo dicen y lo hacen los desalmados -replicó el teniente-, pero el juez que da buenaresidencia no tendrá que pagar condenación alguna, y el haber usado bien su oficio será elvaledor para que le den otro.-Habla vuesa merced muy a lo santo, señor teniente -respondió Preciosa-; ándese a eso ycortarémosle de los harapos para reliquias.-Mucho sabes, Preciosa -dijo el tiniente-. Calla, que yo daré traza que sus Majestades te vean,porque eres pieza de reyes.-Querránme para truhana -respondió Preciosa-, y yo no lo sabré ser, y todo irá perdido. Sime quisiesen para discreta, aún llevarme hían, pero en algunos palacios más medran lostruhanes que los discretos. Yo me hallo bien con ser gitana y pobre, y corra la suerte pordonde el cielo quisiere.-Ea, niña -dijo la gitana vieja-, no hables más, que has hablado mucho, y sabes más de lo queyo te he enseñado. No te asotiles tanto, que te despuntarás; habla de aquello que tus añospermiten, y no te metas en altanerías, que no hay ninguna que no amenace caída.-¡El diablo tienen estas gitanas en el cuerpo! -dijo a esta sazón el tiniente.Despidiéronse las gitanas, y, al irse, dijo la doncella del dedal:-Preciosa, dime la buenaventura, o vuélveme mi dedal, que no me queda con qué hacerlabor.-Señora doncella -respondió Preciosa-, haga cuenta que se la he dicho y provéase de otrodedal, o no haga vainillas hasta el viernes, que yo volveré y le diré más venturas y aventurasque las que tiene un libro de caballerías.Fuéronse y juntáronse con las muchas labradoras que a la hora de las avemarías suelen salirde Madrid para volverse a sus aldeas; y entre otras vuelven muchas, con quien siempre seacompañaban las gitanas, y volvían seguras; porque la gitana vieja vivía en continuo temor nole salteasen a su Preciosa.Sucedió, pues, que la mañana de un día que volvían a Madrid a coger la garrama con lasdemás gitanillas, en un valle pequeño que está obra de quinientos pasos antes que se llegue ala villa, vieron un mancebo gallardo y ricamente aderezado de camino. La espada y daga quetraía eran, como decirse suele, una ascua de oro; sombrero con rico cintillo y con plumas dediversas colores adornado. Repararon las gitanas en viéndole, y pusiéronsele a mirar muy deespacio, admiradas de que a tales horas un tan hermoso mancebo estuviese en tal lugar, a piey solo.Él se llegó a ellas, y, hablando con la gitana mayor, le dijo:-Por vida vuestra, amiga, que me hagáis placer que vos y Preciosa me oyáis aquí aparte dospalabras, que serán de vuestro provecho.-Como no nos desviemos mucho, ni nos tardemos mucho, sea en buen hora -respondió lavieja. 16
  • 17. La Gitanilla www.infotematica.com.arY, llamando a Preciosa, se desviaron de las otras obra de veinte pasos; y así, en pie, comoestaban, el mancebo les dijo:-Yo vengo de manera rendido a la discreción y belleza de Preciosa, que después de habermehecho mucha fuerza para escusar llegar a este punto, al cabo he quedado más rendido y másimposibilitado de escusallo. Yo, señoras mías (que siempre os he de dar este nombre, si elcielo mi pretensión favorece), soy caballero, como lo puede mostrar este hábito -y, apartandoel herreruelo, descubrió en el pecho uno de los más calificados que hay en España -; soy hijode Fulano -que por buenos respectos aquí no se declara su nombre-; estoy debajo de sututela y amparo, soy hijo único, y el que espera un razonable mayorazgo. Mi padre está aquíen la Corte pretendiendo un cargo, y ya está consultado, y tiene casi ciertas esperanzas desalir con él. Y, con ser de la calidad y nobleza que os he referido, y de la que casi se os debeya de ir trasluciendo, con todo eso, quisiera ser un gran señor para levantar a mi grandeza lahumildad de Preciosa, haciéndola mi igual y mi señora. Yo no la pretendo para burlalla, ni enlas veras del amor que la tengo puede caber género de burla alguna; sólo quiero servirla delmodo que ella más gustare: su voluntad es la mía. Para con ella es de cera mi alma, dondepodrá imprimir lo que quisiere; y para conservarlo y guardarlo no será como impreso en cera,sino como esculpido en mármoles, cuya dureza se opone a la duración de los tiempos. Sicreéis esta verdad, no admitirá ningún desmayo mi esperanza; pero si no me creéis, siempreme tendrá temeroso vuestra duda. Mi nombre es éste -y díjosele-; el de mi padre ya os le hedicho. La casa donde vive es en tal calle, y tiene tales y tales señas; vecinos tiene de quienpodréis informaros, y aun de los que no son vecinos también, que no es tan escura la calidady el nombre de mi padre y el mío, que no le sepan en los patios de palacio, y aun en toda laCorte. Cien escudos traigo aquí en oro para daros en arra y señal de lo que pienso daros,porque no ha de negar la hacienda el que da el alma.En tanto que el caballero esto decía, le estaba mirando Preciosa atentamente, y sin duda queno le debieron de parecer mal ni sus razones ni su talle; y, volviéndose a la vieja, le dijo:-Perdóneme, abuela, de que me tomo licencia para responder a este tan enamorado señor.-Responde lo que quisieres, nieta -respondió la vieja-, que yo sé que tienes discreción paratodo.Y Preciosa dijo:-Yo, señor caballero, aunque soy gitana pobre y humildemente nacida, tengo un ciertoespiritillo fantástico acá dentro, que a grandes cosas me lleva. A mí ni me mueven promesas,ni me desmoronan dádivas, ni me inclinan sumisiones, ni me espantan finezas enamoradas;y, aunque de quince años (que, según la cuenta de mi abuela, para este San Miguel los haré),soy ya vieja en los pensamientos y alcanzo más de aquello que mi edad promete, más por mibuen natural que por la esperiencia. Pero, con lo uno o con lo otro, sé que las pasionesamorosas en los recién enamorados son como ímpetus indiscretos que hacen salir a lavoluntad de sus quicios; la cual, atropellando inconvenientes, desatinadamente se arroja trassu deseo, y, pensando dar con la gloria de sus ojos, da con el infierno de sus pesadumbres. Si 17
  • 18. La Gitanilla www.infotematica.com.aralcanza lo que desea, mengua el deseo con la posesión de la cosa deseada, y quizá, abriéndoseentonces los ojos del entendimiento, se vee ser bien que se aborrezca lo que antes seadoraba. Este temor engendra en mí un recato tal, que ningunas palabras creo y de muchasobras dudo. Una sola joya tengo, que la estimo en más que a la vida, que es la de mi enterezay virginidad, y no la tengo de vender a precio de promesas ni dádivas, porque, en fin, serávendida, y si puede ser comprada, será de muy poca estima; ni me la han de llevar trazas niembelecos: antes pienso irme con ella a la sepultura, y quizá al cielo, que ponerla en peligroque quimeras y fantasías soñadas la embistan o manoseen. Flor es la de la virginidad que, aser posible, aun con la imaginación no había de dejar ofenderse. Cortada la rosa del rosal,¡con qué brevedad y facilidad se marchita! Éste la toca, aquél la huele, el otro la deshoja, y,finalmente, entre las manos rústicas se deshace. Si vos, señor, por sola esta prenda venís, nola habéis de llevar sino atada con las ligaduras y lazos del matrimonio; que si la virginidad seha de inclinar, ha de ser a este santo yugo, que entonces no sería perderla, sino emplearla enferias que felices ganancias prometen. Si quisiéredes ser mi esposo, yo lo seré vuestra, perohan de preceder muchas condiciones y averiguaciones primero. Primero tengo de saber sisois el que decís; luego, hallando esta verdad, habéis de dejar la casa de vuestros padres y lahabéis de trocar con nuestros ranchos; y, tomando el traje de gitano, habéis de cursar dosaños en nuestras escuelas, en el cual tiempo me satisfaré yo de vuestra condición, y vos de lamía; al cabo del cual, si vos os contentáredes de mí, y yo de vos, me entregaré por vuestraesposa; pero hasta entonces tengo de ser vuestra hermana en el trato, y vuestra humilde enserviros. Y habéis de considerar que en el tiempo deste noviciado podría ser que cobrásedesla vista, que ahora debéis de tener perdida, o, por lo menos, turbada, y viésedes que osconvenía huir de lo que ahora seguís con tanto ahínco. Y, cobrando la libertad perdida, conun buen arrepentimiento se perdona cualquier culpa. Si con estas condiciones queréis entrara ser soldado de nuestra milicia, en vuestra mano está, pues, faltando alguna dellas, no habéisde tocar un dedo de la mía.Pasmóse el mozo a las razones de Preciosa, y púsose como embelesado, mirando al suelo,dando muestras que consideraba lo que responder debía. Viendo lo cual Preciosa, tornó adecirle:-No es este caso de tan poco momento, que en los que aquí nos ofrece el tiempo pueda nideba resolverse. Volveos, señor, a la villa, y considerad de espacio lo que viéredes que más osconvenga, y en este mismo lugar me podéis hablar todas las fiestas que quisiéredes, al ir ovenir de Madrid.A lo cual respondió el gentilhombre:-Cuando el cielo me dispuso para quererte, Preciosa mía, determiné de hacer por ti cuanto tuvoluntad acertase a pedirme, aunque nunca cupo en mi pensamiento que me habías de pedirlo que me pides; pero, pues es tu gusto que el mío al tuyo se ajuste y acomode, cuéntame porgitano desde luego, y haz de mí todas las esperiencias que más quisieres; que siempre me hasde hallar el mismo que ahora te significo. Mira cuándo quieres que mude el traje, que yo 18
  • 19. La Gitanilla www.infotematica.com.arquerría que fuese luego; que, con ocasión de ir a Flandes, engañaré a mis padres y sacarédineros para gastar algunos días, y serán hasta ocho los que podré tardar en acomodar mipartida. A los que fueren conmigo yo los sabré engañar de modo que salga con mideterminación. Lo que te pido es (si es que ya puedo tener atrevimiento de pedirte ysuplicarte algo) que, si no es hoy, donde te puedes informar de mi calidad y de la de mispadres, que no vayas más a Madrid; porque no querría que algunas de las demasiadasocasiones que allí pueden ofrecerse me saltease la buena ventura que tanto me cuesta.-Eso no, señor galán -respondió Preciosa-: sepa que conmigo ha de andar siempre la libertaddesenfadada, sin que la ahogue ni turbe la pesadumbre de los celos; y entienda que no latomaré tan demasiada, que no se eche de ver desde bien lejos que llega mi honestidad a midesenvoltura; y en el primero cargo en que quiero estaros es en el de la confianza que habéisde hacer de mí. Y mirad que los amantes que entran pidiendo celos, o son simples oconfiados.-Satanás tienes en tu pecho, muchacha -dijo a esta sazón la gitana vieja-: ¡mira que dicescosas que no las diría un colegial de Salamanca! Tú sabes de amor, tú sabes de celos, tú deconfianzas: ¿cómo es esto?, que me tienes loca, y te estoy escuchando como a una personaespiritada, que habla latín sin saberlo.-Calle, abuela -respondió Preciosa-, y sepa que todas las cosas que me oye son nonada, y sonde burlas, para las muchas que de más veras me quedan en el pecho.Todo cuanto Preciosa decía y toda la discreción que mostraba era añadir leña al fuego queardía en el pecho del enamorado caballero. Fina lmente, quedaron en que de allí a ocho díasse verían en aquel mismo lugar, donde él vendría a dar cuenta del término en que susnegocios estaban, y ellas habrían tenido tiempo de informarse de la verdad que les habíadicho. Sacó el mozo una bolsilla de brocado, donde dijo que iban cien escudos de oro, ydióselos a la vieja; pero no quería Preciosa que los tomase en ninguna manera, a quien lagitana dijo:-Calla, niña, que la mejor señal que este señor ha dado de estar rendido es haber entregadolas armas en señal de rendimiento; y el dar, en cualquiera ocasión que sea, siempre fue indiciode generoso pecho. Y acuérdate de aquel refrán que dice: "Al cielo rogando, y con el mazodando". Y más, que no quiero yo que por mí pierdan las gitanas el nombre que por luengossiglos tienen adquerido de codiciosas y aprovechadas. ¿Cien escudos quieres tú que deseche,Preciosa, y de oro en oro, que pueden andar cosidos en el alforza de una saya que no valgados reales, y tenerlos allí como quien tiene un juro sobre las yerbas de Estremadura? Y sialguno de nuestros hijos, nietos o parientes cayere, por alguna desgracia, en manos de lajusticia, ¿habrá favor tan bueno que llegue a la oreja del juez y del escribano como destosescudos, si llegan a sus bolsas? Tres veces por tres delitos diferentes me he visto casi puestaen el asno para ser azotada, y de la una me libró un jarro de plata, y de la otra una sarta deperlas, y de la otra cuarenta reales de a ocho que había trocado por cuartos, dando veintereales más por el cambio. Mira, niña, que andamos en oficio muy peligroso y lleno de 19
  • 20. La Gitanilla www.infotematica.com.artropiezos y de ocasiones forzosas, y no hay defensas que más presto nos amparen y socorrancomo las armas invencibles del gran Filipo: no hay pasar adelante de su Plus ultra. Por undoblón de dos caras se nos muestra alegre la triste del procurador y de todos los ministros dela muerte, que son arpías de nosotras, las pobres gitanas, y más precian pelarnos ydesollarnos a nosotras que a un salteador de caminos; jamás, por más rotas y desastrada s quenos vean, nos tienen por pobres; que dicen que somos como los jubones de los gabachos deBelmonte: rotos y grasientos, y llenos de doblones.-Por vida suya, abuela, que no diga más; que lleva término de alegar tantas leyes, en favor dequedarse con el dinero, que agote las de los emperadores: quédese con ellos, y buenprovecho le hagan, y plega a Dios que los entierre en sepultura donde jamás tornen a ver laclaridad del sol, ni haya necesidad que la vean. A estas nuestras compañeras será forzosodarles algo, que ha mucho que nos esperan, y ya deben de estar enfadadas.-Así verán ellas -replicó la vieja - moneda déstas, como veen al Turco agora. Este buen señorverá si le ha quedado alguna moneda de plata, o cuartos, y los repartirá entre ellas, que conpoco quedarán contentas.-Sí traigo -dijo el galán.Y sacó de la faldriquera tres reales de a ocho, que repartió entre las tres gitanillas, con quequedaron más alegres y más satisfechas que suele quedar un autor de comedias cuando, encompetencia de otro, le suelen retular por la esquinas: "Víctor, Víctor".En resolución, concertaron, como se ha dicho, la venida de allí a ocho días, y que se había dellamar, cuando fuese gitano, Andrés Caballero; porque también había gitanos entre ellosdeste apellido.No tuvo atrevimiento Andrés (que así le llamaremos de aquí adelante) de abrazar a Preciosa;antes, enviándole con la vista el alma, sin ella, si así decirse puede, las dejó y se entró enMadrid; y ellas, contentísimas, hicieron lo mismo. Preciosa, algo aficionada, más conbenevolencia que con amor, de la gallarda disposición de Andrés, ya deseaba informarse siera el que había dicho. Entró en Madrid, y, a pocas calles andadas, encontró con el pajepoeta de las coplas y el escudo; y cuando él la vio, se llegó a ella, diciendo:-Vengas en buen hora, Preciosa: ¿leíste por ventura las coplas que te di el otro día?A lo que Preciosa respondió:-Primero que le responda palabra, me ha de decir una verdad, por vida de lo que más quiere.-Conjuro es ése -respondió el paje- que, aunque el decirla me costase la vida, no la negaré enninguna manera.-Pues la verdad que quiero que me diga -dijo Preciosa- es si por ventura es poeta.-A serlo -replicó el paje-, forzosamente había de ser por ventura. Pero has de saber, Preciosa,que ese nombre de poeta muy pocos le merecen; y así, yo no lo soy, sino un aficionado a lapoesía. Y para lo que he menester, no voy a pedir ni a buscar versos ajenos: los que te di sonmíos, y éstos que te doy agora también; mas no por esto soy poeta, ni Dios lo quiera.-¿Tan malo es ser poeta? -replicó Preciosa. 20
  • 21. La Gitanilla www.infotematica.com.ar-No es malo -dijo el paje-, pero el ser poeta a solas no lo tengo por muy bueno. Hase de usarde la poesía como de una joya preciosísima, cuyo dueño no la trae cada día, ni la muestra atodas gentes, ni a cada paso, sino cuando convenga y sea razón que la muestre. La poesía esuna bellísima doncella, casta, honesta, discreta, aguda, retirada, y que se contiene en loslímites de la discreción más alta. Es amiga de la soledad, las fuentes la entretienen, los pradosla consuelan, los árboles la desenojan, las flores la alegran, y, finalmente, deleita y enseña acuantos con ella comunican.-Con todo eso -respondió Preciosa-, he oído decir que es pobrísima y que tiene algo demendiga.-Antes es al revés -dijo el paje-, porque no hay poeta que no sea rico, pues todos vivencontentos con su estado: filosofía que la alcanzan pocos. Pero, ¿qué te ha movido, Preciosa,a hacer esta pregunta?-Hame movido -respondió Preciosa- porque, como yo tengo a todos o los más poetas porpobres, causóme maravilla aquel escudo de oro que me distes entre vuestros versos envuelto;mas agora que sé que no sois poeta, sino aficionado de la poesía, podría ser que fuésedesrico, aunque lo dudo, a causa que por aquella parte que os toca de hacer coplas se ha dedesaguar cuanta hacienda tuviéredes; que no hay poeta, según dicen, que sepa conservar lahacienda que tiene ni granjear la que no tiene.-Pues yo no soy désos -replicó el paje-: versos hago, y no soy rico ni pobre; y sin sentirlo nidescontarlo, como hacen los ginoveses sus convites, bien puedo dar un escudo, y dos, aquien yo quisiere. Tomad, preciosa perla, este segundo papel y este escudo segundo que vaen él, sin que os pongáis a pensar si soy poeta o no; sólo quiero que penséis y creáis quequien os da esto quisiera tener para daros las riquezas de Midas.Y, en esto, le dio un papel; y, tentándole Preciosa, halló que dentro venía el escudo, y dijo:-Este papel ha de vivir muchos años, porque trae dos almas consigo: una, la del escudo, yotra, la de los versos, que siempre vienen llenos de almas y corazones. Pero sepa el señor pajeque no quiero tantas almas conmigo, y si no saca la una, no haya miedo que reciba la otra;por poeta le quiero, y no por dadivoso, y desta manera tendremos amistad que dure; puesmás aína puede faltar un escudo, por fuerte que sea, que la hechura de un romance.-Pues así es -replicó el paje- que quieres, Preciosa, que yo sea pobre por fuerza, no desechesel alma que en ese papel te envío, y vuélveme el escudo; que, como le toques con la mano, letendré por reliquia mientras la vida me durare.Sacó Preciosa el escudo del papel, y quedóse con el papel, y no le quiso leer en la calle. Elpaje se despidió, y se fue contentísimo, creyendo que ya Preciosa quedaba rendida, pues contanta afabilidad le había hablado.Y, como ella llevaba puesta la mira en buscar la casa del padre de Andrés, sin quererdetenerse a bailar en ninguna parte, en poco espacio se puso en la calle do estaba, que ellamuy bien sabía; y, habiendo andado hasta la mitad, alzó los ojos a unos balcones de hierrodorados, que le habían dado por señas, y vio en ella a un caballero de hasta edad de 21
  • 22. La Gitanilla www.infotematica.com.arcincuenta años, con un hábito de cruz colorada en los pechos, de venerable gravedad ypresencia; el cual, apenas también hubo visto la gitanilla, cuando dijo:-Subid, niñas, que aquí os darán limosna.A esta voz acudieron al balcón otros tres caballeros, y entre ellos vino el enamorado Andrés,que, cuando vio a Preciosa, perdió la color y estuvo a punto de perder los sentidos: tanto fueel sobresalto que recibió con su vista. Subieron las gitanillas todas, sino la grande, que sequedó abajo para informarse de los criados de las verdades de Andrés.Al entrar las gitanillas en la sala, estaba diciendo el caballero anciano a los demás:-Ésta debe de ser, sin duda, la gitanilla hermosa que dicen que anda por Madrid.-Ella es -replicó Andrés-, y sin duda es la más hermosa criatura que se ha visto.-Así lo dicen -dijo Preciosa, que lo oyó todo en entrando-, pero en verdad que se deben deengañar en la mitad del justo precio. Bonita, bien creo que lo soy; pero tan hermosa comodicen, ni por pienso.-¡Por vida de don Juanico, mi hijo, -dijo el anciano-, que aún sois más hermosa de lo quedicen, linda gitana!-Y ¿quién es don Juanico, su hijo? -preguntó Preciosa.-Ese galán que está a vuestro lado -respondió el caballero.-En verdad que pensé -dijo Preciosa- que juraba vuestra merced por algún niño de dos años:¡mirad qué don Juanico, y qué brinco! A mi verdad, que pudiera ya estar casado, y que, segúntiene unas rayas en la frente, no pasarán tres años sin que lo esté, y muy a su gusto, si es quedesde aquí allá no se le pierde o se le trueca.-¡Basta! -dijo uno de los presentes-; ¿qué sabe la gitanilla de rayas?En esto, las tres gitanillas que iban con Preciosa, todas tres se arrimaron a un rincón de lasala, y, cosiéndose las bocas unas con otras, se juntaron por no ser oídas. Dijo la Cristina:-Muchachas, éste es el caballero que nos dio esta mañana los tres reales de a ocho.-Así es la verdad -respondieron ellas-, pero no se lo mentemos, ni le digamos nada, si él nonos lo mienta; ¿qué sabemos si quiere encubrirse?En tanto que esto entre las tres pasaba, respondió Preciosa a lo de las rayas:-Lo que veo con lo ojos, con el dedo lo adivino. Yo sé del señor don Juanico, sin rayas, quees algo enamoradizo, impetuoso y acelerado, y gran prometedor de cosas que parecenimposibles; y plega a Dios que no sea mentirosito, que sería lo peor de todo. Un viaje ha dehacer agora muy lejos de aquí, y uno piensa el bayo y otro el que le ensilla; el hombre pone yDios dispone; quizá pensará que va a Óñez y dará en Gamboa.A esto respondió don Juan:-En verdad, gitanica, que has acertado en muchas cosas de mi condición, pero en lo de sermentiroso vas muy fuera de la verdad, porque me precio de decirla en todo acontecimiento.En lo del viaje largo has acertado, pues, sin duda, siendo Dios servido, dentro de cuatro ocinco días me partiré a Flandes, aunque tú me amenazas que he de torcer el camino, y noquerría que en él me sucediese algún desmán que lo estorbase. 22
  • 23. La Gitanilla www.infotematica.com.ar-Calle, señorito -respondió Preciosa-, y encomiéndese a Dios, que todo se hará bien; y sepaque yo no sé nada de lo que digo, y no es maravilla que, como hablo mucho y a bulto, acierteen alguna cosa, y yo querría acertar en persuadirte a que no te partieses, sino que sosegases elpecho y te estuvieses con tus padres, para darles buena vejez; porque no estoy bien con estasidas y venidas a Flandes, principalmente los mozos de tan tierna edad como la tuya. Déjatecrecer un poco, para que puedas llevar los trabajos de la guerra; cuanto más, que harta guerratienes en tu casa: hartos combates amorosos te sobresaltan el pecho. Sosiega, sosiega,alborotadito, y mira lo que haces primero que te cases, y danos una limosnita por Dios y porquien tú eres; que en verdad que creo que eres bien nacido. Y si a esto se junta el serverdadero, yo cantaré la gala al vencimiento de haber acertado en cuanto te he dicho.-Otra vez te he dicho, niña -respondió el don Juan que había de ser Andrés Caballero-, queen todo aciertas, sino en el temor que tienes que no debo de ser muy verdadero; que en estote engañas, sin alguna duda. La palabra que yo doy en el campo, la cumpliré en la ciudad yadonde quiera, sin serme pedida, pues no se puede preciar de caballero quien toca en el viciode mentiroso. Mi padre te dará limosna por Dios y por mí; que en verdad que esta mañana dicuanto tenía a unas damas, que a ser tan lisonjeras como hermosas, especialmente una dellas,no me arriendo la ganancia.Oyendo esto Cristina, con el recato de la otra vez, dijo a las demás gitanas:-¡Ay, niñas, que me maten si no lo dice por los tres reales de a ocho que nos dio estamañana!-No es así -respondió una de las dos-, porque dijo que eran damas, y nosotras no lo somos;y, siendo él tan verdadero como dice, no había de mentir en esto.-No es mentira de tanta consideración -respondió Cristina - la que se dice sin perjuicio denadie, y en provecho y crédito del que la dice. Pero, con todo esto, veo que no nos dan nada,ni nos mandan bailar.Subió en esto la gitana vieja, y dijo:-Nieta, acaba, que es tarde y hay mucho que hacer y más que decir.-Y ¿qué hay, abuela? -preguntó Preciosa-. ¿Hay hijo o hija?-Hijo, y muy lindo -respondió la vieja-. Ven, Preciosa, y oirás verdaderas maravillas.-¡Plega a Dios que no muera de sobreparto! -dijo Preciosa.-Todo se mirará muy bien -replicó la vieja -; cuanto más, que hasta aquí todo ha sido partoderecho, y el infante es como un oro.-¿Ha parido alguna señora? -preguntó el padre de Andrés Caballero.-Sí, señor -respondió la gitana-, pero ha sido el parto tan secreto, que no le sabe sinoPreciosa y yo, y otra persona; y así, no podemos decir quién es.-Ni aquí lo queremos saber -dijo uno de los presentes -, pero desdichada de aquella que envuestras lenguas deposita su secreto, y en vuestra ayuda pone su honra.-No todas somos malas -respondió Preciosa-: quizá hay alguna entre nosotras que se preciade secreta y de verdadera, tanto cuanto el hombre más estirado que hay en esta sala; y 23
  • 24. La Gitanilla www.infotematica.com.arvámonos, abuela, que aquí nos tienen en poco: pues en verdad que no somos ladronas nirogamos a nadie.-No os enojéis, Preciosa -dijo el padre-; que, a lo menos de vos, imagino que no se puedepresumir cosa mala, que vuestro buen rostro os acredita y sale por fiador de vuestras buenasobras. Por vida de Preciosita, que bailéis un poco con vuestras compañeras; que aquí tengoun doblón de oro de a dos caras, que ninguna es como la vuestra, aunque son de dos reyes.Apenas hubo oído esto la vieja, cuando dijo:-Ea, niñas, haldas en cinta, y dad contento a estos señores.Tomó las sonajas Preciosa, y dieron sus vueltas, hicieron y deshicieron todos sus lazos contanto donaire y desenvoltura, que tras los pies se llevaban los ojos de cuantos las miraban,especialmente los de Andrés, que así se iban entre los pies de Preciosa, como si allí tuvieranel centro de su gloria. Pero turbósela la suerte de manera que se la volvió en infierno; y fue elcaso que en la fuga del baile se le cayó a Preciosa el papel que le había dado el paje, y, apenashubo caído, cuando le alzó el que no tenía buen concepto de las gitanas, y, abriéndole alpunto, dijo:-¡Bueno; sonetico tenemos! Cese el baile, y escúchenle; que, según el primer verso, en verdadque no es nada necio.Pesóle a Preciosa, por no saber lo que en él venía, y rogó que no le leyesen, y que se levolviesen; y todo el ahínco que en esto ponía eran espuelas que apremiaban el deseo deAndrés para oírle. Finalmente, el caballero le leyó en alta voz; y era éste:-Cuando Preciosa el panderete tocay hiere el dulce son los aires vanos,perlas son que derrama con las manos;flores son que despide de la boca.Suspensa el alma, y la cordura loca,queda a los dulces actos sobrehumanos,que, de limpios, de honestos y de sanos,su fama al cielo levantado toca.Colgadas del menor de sus cabellosmil almas lleva, y a sus plantas tieneamor rendidas una y otra flecha.Ciega y alumbra con sus soles bellos,su imperio amor por ellos le mantiene,y aún más grandezas de su ser sospecha.-¡Por Dios -dijo el que leyó el soneto-, que tiene donaire el poeta que le escribió!-No es poeta, señor, sino un paje muy galán y muy hombre de bien -dijo Preciosa.(Mirad lo que habéis dicho, Preciosa, y lo que vais a decir; que ésas no son alabanzas del paje,sino lanzas que traspasan el corazón de Andrés, que las escucha. ¿Queréislo ver, niña? Puesvolved los ojos y veréisle desmayado encima de la silla, con un trasudor de muerte; no 24
  • 25. La Gitanilla www.infotematica.com.arpenséis, doncella, que os ama tan de burlas Andrés que no le hieran y sobresalten el menorde vuestros descuidos. Llegaos a él en hora buena, y decilde algunas palabras al oído, quevayan derechas al corazón y le vuelvan de su desmayo. ¡No, sino andaos a traer sonetos cadadía en vuestra alabanza, y veréis cuál os le ponen!)Todo esto pasó así como se ha dicho: que Andrés, en oyendo el soneto, mil celosasimaginaciones le sobresaltaron. No se desmayó, pero perdió la color de manera que, viéndolesu padre, le dijo:-¿Qué tienes, don Juan, que parece que te vas a desmayar, según se te ha mudado el color?-Espérense -dijo a esta sazón Preciosa-: déjenmele decir unas ciertas palabras al oído, y veráncomo no se desmaya.Y, llegándose a él, le dijo, casi sin mover los labios:-¡Gentil ánimo para gitano! ¿Cómo podréis, Andrés, sufrir el tormento de toca, pues nopodéis llevar el de un papel?Y, haciéndole media docena de cruces sobre el corazón, se apartó dél; y entonces Andrésrespiró un poco, y dio a entender que las palabras de Preciosa le habían aprovechado.Finalmente, el doblón de dos caras se le dieron a Preciosa, y ella dijo a sus compañeras que letrocaría y repartiría con ellas hidalgamente. El padre de Andrés le dijo que le dejase porescrito las palabras que había dicho a don Juan, que las quería saber en todo caso. Ella dijoque las diría de muy buena gana, y que entendiesen que, aunque parecían cosa de burla,tenían gracia especial para preservar el mal del corazón y los vaguidos de cabeza, y que laspalabras eran:Cabecita, cabecita,tente en ti, no te resbales,y apareja dos puntalesde la paciencia bendita.Solicitala bonitaconfiancita;no te inclinesa pensamientos ruines;verás cosasque toquen en milagrosas,Dios delantey San Cristóbal gigante.-Con la mitad destas palabras que le digan, y con seis cruces que le hagan sobre el corazón ala persona que tuviere vaguidos de cabeza -dijo Preciosa-, quedará como una manzana.Cuando la gitana vieja oyó el ensalmo y el embuste, quedó pasmada; y más lo quedó Andrés ,que vio que todo era invención de su agudo ingenio. Quedáronse con el soneto, porque noquiso pedirle Preciosa, por no dar otro tártago a Andrés; que ya sabía ella, sin ser enseñada, 25
  • 26. La Gitanilla www.infotematica.com.arlo que era dar sustos y martelos, y sobresaltos celosos a los rendidos amantes.Despidiéronse las gitanas, y, al irse, dijo Preciosa a don Juan:-Mire, señor, cualquiera día desta semana es próspero para partidas, y ninguno es aciago;apresure el irse lo más presto que pudiere, que le aguarda una vida ancha, libre y muygustosa, si quiere acomodarse a ella.-No es tan libre la del soldado, a mi parecer -respondió don Juan-, que no tenga más desujeción que de libertad; pero, con todo esto, haré como viere.-Más veréis de lo que pensáis -respondió Preciosa-, y Dios os lleve y traiga con bien, comovuestra buena presencia merece.Con estas últimas palabras quedó contento Andrés, y las gitanas se fueron contentísimas.Trocaron el doblón, repartiéronle entre todas igualmente, aunque la vieja guardiana llevabasiempre parte y media de lo que se juntaba, así por la mayoridad, como por ser ella el agujapor quien se guiaban en el maremagno de sus bailes, donaires, y aun de sus embustes.Llegóse, en fin, el día que Andrés Caballero se apareció una mañana en el primer lugar de suaparecimiento, sobre una mula de alquiler, sin criado alguno. Halló en él a Preciosa y a suabuela, de las cuales conocido, le recibieron con mucho gusto. Él les dijo que le guiasen alrancho antes que entrase el día y con él se descubriesen las señas que llevaba, si acaso lebuscasen. Ellas, que, como advertidas, vinieron solas, dieron la vuelta, y de allí a poco ratollegaron a sus barracas.Entró Andrés en la una, que era la mayor del rancho, y luego acudieron a verle diez o docegitanos, todos mozos y todos gallardos y bien hechos, a quien ya la vieja había dado cuentadel nuevo compañero que les había de venir, sin tener necesidad de encomendarles elsecreto; que, como ya se ha dicho, ellos le guardan con sagacidad y puntualidad nunca vista.Echaron luego ojo a la mula, y dijo uno dellos:-Ésta se podrá vender el jueves en Toledo.-Eso no -dijo Andrés-, porque no hay mula de alquiler que no sea conocida de todos losmozos de mulas que trajinan por España.-Par Dios, señor Andrés -dijo uno de los gitanos-, que, aunque la mula tuviera más señalesque las que han de preceder al día tremendo, aquí la transformáramos de manera que no laconociera la madre que la parió ni el dueño que la ha criado.-Con todo eso -respondió Andrés-, por esta vez se ha de seguir y tomar el parecer mío. Aesta mula se ha de dar muerte, y ha de ser enterrada donde aun los huesos no parezcan.-¡Pecado grande! -dijo otro gitano-: ¿a una inocente se ha de quitar la vida? No diga tal elbuen Andrés, sino haga una cosa: mírela bien agora, de manera que se le queden estampadastodas sus señales en la memoria, y déjenmela llevar a mí; y si de aquí a dos horas laconociere, que me lardeen como a un negro fugitivo.-En ninguna manera consentiré -dijo Andrés- que la mula no muera, aunque más measeguren su transformación. Yo temo ser descubierto si a ella no la cubre la tierra. Y, si sehace por el provecho que de venderla puede seguirse, no vengo tan desnudo a esta cofradía, 26
  • 27. La Gitanilla www.infotematica.com.arque no pueda pagar de entrada más de lo que valen cuatro mulas.-Pues así lo quiere el señor Andrés Caballero -dijo otro gitano-, muera la sin culpa; y Diossabe si me pesa, así por su mocedad, pues aún no ha cerrado (cosa no usada entre mulas dealquiler), como porque debe ser andariega, pues no tiene costras en las ijadas, ni llagas de laespuela.Dilatóse su muerte hasta la noche, y en lo que quedaba de aquel día se hicieron lasceremonias de la entrada de Andrés a ser gitano, que fueron: desembarazaron luego unrancho de los mejores del aduar, y adornáronle de ramos y juncia; y, sentándose Andréssobre un medio alcornoque, pusiéronle en las manos un martillo y unas tenazas, y, al son dedos guitarras que dos gitanos tañían, le hicieron dar dos cabriolas; luego le desnudaron unbrazo, y con una cinta de seda nueva y un garrote le dieron dos vueltas blandamente.A todo se halló presente Preciosa y otras muchas gitanas, viejas y mozas; que las unas conmaravilla, otras con amor, le miraban; tal era la gallarda disposición de Andrés, que hasta losgitanos le quedaron aficionadísimos.Hechas, pues, las referidas ceremonias, un gitano viejo tomó por la mano a Preciosa, y,puesto delante de Andrés, dijo:-Esta muchacha, que es la flor y la nata de toda la hermosura de las gitanas que sabemos queviven en España, te la entregamos, ya por esposa o ya por amiga, que en esto puedes hacer loque fuere más de tu gusto, porque la libre y ancha vida nuestra no está sujeta a melindres ni amuchas ceremonias. Mírala bien, y mira si te agrada, o si vees en ella alguna cosa que tedescontente; y si la vees, escoge entre las doncellas que aquí están la que más te contentare;que la que escogieres te daremos; pero has de saber que una vez escogida, no la has de dejarpor otra, ni te has de empachar ni entremeter, ni con las casadas ni con las doncellas.Nosotros guardamos inviolablemente la ley de la amistad: ninguno solicita la prenda del otro;libres vivimos de la amarga pestilencia de los celos. Entre nosotros, aunque hay muchosincestos, no hay ningún adulterio; y, cuando le hay en la mujer propia, o alguna bellaqueríaen la amiga, no vamos a la justicia a pedir castigo: nosotros somos los jueces y los verdugosde nuestras esposas o amigas; con la misma facilidad las matamos, y las enterramos por lasmontañas y desiertos, como si fueran animales nocivos; no hay pariente que las vengue, nipadres que nos pidan su muerte. Con este temor y miedo ellas procuran ser castas, ynosotros, como ya he dicho, vivimos seguros. Pocas cosas tenemos que no sean comunes atodos, excepto la mujer o la amiga, que queremos que cada una sea del que le cupo en suerte.Entre nosotros así hace divorcio la vejez como la muerte; el que quisiere puede dejar lamujer vieja, como él sea mozo, y escoger otra que corresponda al gusto de sus años. Conestas y con otras leyes y estatutos nos conservamos y vivimos alegres; somos señores de loscampos, de los sembrados, de las selvas, de los montes, de las fuentes y de los ríos. Losmontes nos ofrecen leña de balde; los árboles, frutas; las viñas, uvas; las huertas, hortaliza; lasfuentes, agua; los ríos, peces, y los vedados, caza; sombra, las peñas; aire fresco, las quiebras;y casas, las cuevas. Para nosotros las inclemencias del cielo son oreos, refrigerio las nieves, 27
  • 28. La Gitanilla www.infotematica.com.arbaños la lluvia, músicas los truenos y hachas los relámpagos. Para nosotros son los durosterreros colchones de blandas plumas: el cuero curtido de nuestros cuerpos nos sirve dearnés impenetrable que nos defiende; a nuestra ligereza no la impiden grillos, ni la detienenbarrancos, ni la contrastan paredes; a nuestro ánimo no le tuercen cordeles, ni le menoscabangarruchas, ni le ahogan tocas, ni le doman potros. Del sí al no no hacemos diferencia cuandonos conviene: siempre nos preciamos más de mártires que de confesores. Para nosotros secrían las bestias de carga en los campos, y se cortan las faldriqueras en las ciudades. No hayáguila, ni ninguna otra ave de rapiña, que más presto se abalance a la presa que se le ofrece,que nosotros nos abalanzamos a las ocasiones que algún interés nos señalen; y, finalmente,tenemos muchas habilidades que felice fin nos prometen; porque en la cárcel cantamos, en elpotro callamos, de día trabajamos y de noche hurtamos; o, por mejor decir, avisamos quenadie viva descuidado de mirar dónde pone su hacienda. No nos fatiga el temor de perder lahonra, ni nos desvela la ambición de acrecentarla; ni sustentamos bandos, ni madrugamos adar memoriales, ni acompañar magnates, ni a solicitar favores. Por dorados techos ysuntuosos palacios estimamos estas barracas y movibles ranchos; por cuadros y países deFlandes, los que nos da la naturaleza en esos levantados riscos y nevadas peñas, tendidosprados y espesos bosques que a cada paso a los ojos se nos muestran. Somos astrólogosrústicos, porque, como casi siempre dormimos al cielo descubierto, a todas horas sabemoslas que son del día y las que son de la noche; vemos cómo arrincona y barre la aurora lasestrellas del cielo, y cómo ella sale con su compañera el alba, alegrando el aire, enfriando elagua y humedeciendo la tierra; y luego, tras ellas, el sol, dorando cumbres (como dijo el otropoeta) y rizando montes: ni tememos quedar helados por su ausencia cuando nos hiere asoslayo con sus rayos, ni quedar abrasados cuando con ellos particularmente nos toca; unmismo rostro hacemos al sol que al yelo, a la esterilidad que a la abundancia. En conclusión,somos gente que vivimos por nuestra industria y pico, y sin entremeternos con el antiguorefrán: "Iglesia, o mar, o casa real"; tenemos lo que queremos, pues nos contentamos con loque tenemos. Todo esto os he dicho, generoso mancebo, porque no ignoréis la vida a quehabéis venido y el trato que habéis de profesar, el cual os he pintado aquí en borrón; queotras muchas e infinitas cosas iréis descubriendo en él con el tiempo, no menos dignas deconsideración que las que habéis oído.Calló, en diciendo esto el elocuente y viejo gitano, y el novicio dijo que se holgaba mucho dehaber sabido tan loables estatutos, y que él pensaba hacer profesión en aquella orden tanpuesta en razón y en políticos fundamentos; y que sólo le pesaba no haber venido máspresto en conocimiento de tan alegre vida, y que desde aquel punto renunciaba la profesiónde caballero y la vanagloria de su ilustre linaje, y lo ponía todo debajo del yugo, o, por mejordecir, debajo de las leyes con que ellos vivían, pues con tan alta recompensa le satisfacían eldeseo de servirlos, entregándole a la divina Preciosa, por quien él dejaría coronas e imperios,y sólo los desearía para servirla.A lo cual respondió Preciosa: 28
  • 29. La Gitanilla www.infotematica.com.ar-Puesto que estos señores legisladores han hallado por sus leyes que soy tuya, y que por tuyate me han entregado, yo he hallado por la ley de mi voluntad, que es la más fuerte de todas,que no quiero serlo si no es con las condiciones que antes que aquí vinieses entre los dosconcertamos. Dos años has de vivir en nuestra compañía primero que de la mía goces,porque tú no te arrepientas por ligero, ni yo quede engañada por presurosa. Condicionesrompen leyes; las que te he puesto sabes: si las quisieres guardar, podrá ser que sea tuya y túseas mío; y donde no, aún no es muerta la mula, tus vestidos están enteros, y de tus dinerosno te falta un ardite; la ausencia que has hecho no ha sido aún de un día; que de lo que délfalta te puedes servir y dar lugar que consideres lo que más te conviene. Estos señores bienpueden entregarte mi cuerpo; pero no mi alma, que es libre y nació libre, y ha de ser libre entanto que yo quisiere. Si te quedas, te estimaré en mucho; si te vuelves, no te tendré enmenos; porque, a mi parecer, los ímpetus amorosos corren a rienda suelta, hasta queencuentran con la razón o con el desengaño; y no querría yo que fueses tú para conmigocomo es el cazador, que, en alcanzado la liebre que sigue, la coge y la deja por correr tras otraque le huye. Ojos hay engañados que a la primera vista tan bien les parece el oropel como eloro, pero a poco rato bien conocen la diferencia que hay de lo fino a lo falso. Esta mihermosura que tú dices que tengo, que la estimas sobre el sol y la encareces sobre el oro,¿qué sé yo si de cerca te parecerá sombra, y tocada, cairás en que es de alquimia? Dos años tedoy de tiempo para que tantees y ponderes lo que será bien que escojas o será justo quedeseches; que la prenda que una vez comprada nadie se puede deshacer della, sino con lamuerte, bien es que haya tiempo, y mucho, para miralla y remiralla, y ver en ella las faltas olas virtudes que tiene; que yo no me rijo por la bárbara e insolente licencia que estos misparientes se han tomado de dejar las mujeres, o castigarlas, cuando se les antoja; y, como yono pienso hacer cosa que llame al castigo, no quiero tomar compañía que por su gusto medeseche.-Tienes razón, ¡oh Preciosa! -dijo a este punto Andrés -; y así, si quieres que asegure tustemores y menoscabe tus sospechas, jurándote que no saldré un punto de las órdenes queme pusieres, mira qué juramento quieres que haga, o qué otra seguridad puedo darte, que atodo me hallarás dispuesto.-Los juramentos y promesas que hace el cautivo porque le den libertad, pocas veces secumplen con ella -dijo Preciosa-; y así son, según pienso, los del amante: que, por conseguirsu deseo, prometerá las alas de Mercurio y los rayos de Júpiter, como me prometió a mí uncierto poeta, y juraba por la laguna Estigia. No quiero juramentos, señor Andrés, ni quieropromesas; sólo quiero remitirlo todo a la esperiencia deste noviciado, y a mí se me quedará elcargo de guardarme , cuando vos le tuviéredes de ofenderme.-Sea ansí -respondió Andrés-. Sola una cosa pido a estos señores y compañeros míos, y esque no me fuercen a que hurte ninguna cosa por tiempo de un mes siquiera; porque meparece que no he de acertar a ser ladrón si antes no preceden muchas liciones.-Calla, hijo -dijo el gitano viejo-, que aquí te industriaremos de manera que salgas un águila 29
  • 30. La Gitanilla www.infotematica.com.aren el oficio; y cuando le sepas, has de gustar dél de modo que te comas las manos tras él. ¡Yaes cosa de burla salir vacío por la mañana y volver cargado a la noche al rancho!-De azotes he visto yo volver a algunos désos vacíos -dijo Andrés.-No se toman truchas, etcétera -replicó el viejo-: todas las cosas desta vida están sujetas adiversos peligros, y las acciones del ladrón al de las galeras, azotes y horca; pero no porquecorra un navío tormenta, o se anega, han de dejar los otros de navegar. ¡Bueno sería queporque la guerra come los hombres y los caballos, dejase de haber soldados! Cuanto más,que el que es azotado por justicia, entre nosotros, es tener un hábito en las espaldas, que leparece mejor que si le trujese en los pechos, y de los buenos. El toque está [en] no acabaracoceando el aire en la flor de nuestra juventud y a los primeros delitos; que el mosqueo delas espaldas, ni el apalear el agua en las galeras, no lo estimamos en un cacao. Hijo Andrés,reposad ahora en el nido debajo de nuestras alas, que a su tiempo os sacaremos a volar, y enparte donde no volváis sin presa; y lo dicho dicho: que os habéis de lamer los dedos tras cadahurto.-Pues, para recompensar -dijo Andrés- lo que yo podía hurtar en este tiempo que se me dade venia, quiero repartir docientos escudos de oro entre todos los del rancho.Apenas hubo dicho esto, cuando arremetieron a él muchos gitanos; y, levantándole en losbrazos y sobre los hombros, le cantaban el "¡Víc-tor, víctor!, y el "¡grande Andrés!",añadiendo: ¡Y viva, viva Preciosa, amada prenda suya! Las gitanas hicieron lo mismo conPreciosa, no sin envidia de Cristina y de otras gitanillas que se hallaron presentes: que laenvidia tan bien se aloja en los aduares de los bárbaros y en las chozas de pastores, como enpalacios de príncipes, y esto de ver medrar al vecino que me parece que no tiene más méritosque yo, fatiga.Hecho esto, comieron lautamente; repartióse el dinero prometido con equidad y justicia;renováronse las alabanzas de Andrés, subieron al cielo la hermosura de Preciosa. Llegó lanoche, acocotaron la mula y enterráronla de modo que quedó seguro Andrés de ser por elladescubierto; y también enterraron con ella sus alhajas, como fueron silla y freno y cinchas, auso de los indios, que sepultan con ellos sus más ricas preseas.De todo lo que había visto y oído y de los ingenios de los gitanos quedó admirado Andrés, ycon propósito de seguir y conseguir su empresa, sin entremeterse nada en sus costumbres; o,a lo menos, escusarlo por todas las vías que pudiese, pensando exentarse de la jurisdición deobedecellos en las cosas injustas que le mandasen, a costa de su dinero.Otro día les rogó Andrés que mudasen de sitio y se alejasen de Madrid, porque temía serconocido si allí estaba. Ellos dijeron que ya tenían determinado irse a los montes de Toledo,y desde allí correr y garramar toda la tierra circunvecina. Levantaron, pues, el rancho ydiéronle a Andrés una pollina en que fuese, pero él no la quiso, sino irse a pie, sirviendo delacayo a Preciosa, que sobre otra iba: ella contentísima de ver cómo triunfaba de su gallardoescudero, y él ni más ni menos, de ver junto a sí a la que había hecho señora de su albedrío.¡Oh poderosa fuerza deste que llaman dulce dios de la amargura (título que le ha dado la 30
  • 31. La Gitanilla www.infotematica.com.arociosidad y el descuido nuestro), y con qué veras nos avasallas, y cuán sin respecto nostratas! Caballero es Andrés, y mozo de muy buen entendimiento, criado casi toda su vida enla Corte y con el regalo de sus ricos padres; y desde ayer acá ha hecho tal mudanza, queengañó a sus criados y a sus amigos, defraudó las esperanzas que sus padres en él tenían;dejó el camino de Flandes, donde había de ejercitar el valor de su persona y acrecentar lahonra de su linaje, y se vino a postrarse a los pies de una muchacha, y a ser su lacayo; que,puesto que hermosísima, en fin, era gitana: privilegio de la hermosura, que trae al redopelo ypor la melena a sus pies a la voluntad más esenta.De allí a cuatro días llegaron a una aldea dos leguas de Toledo, donde asentaron su aduar,dando primero algunas prendas de plata al alcalde del pueblo, en fianzas de que en él ni entodo su término no hurtarían ninguna cosa. Hecho esto, todas las gitanas viejas, y algunasmozas, y los gitanos, se esparcieron por todos los lugares, o, a lo menos, apartados porcuatro o cinco leguas de aquel donde habían asentado su real. Fue con ellos Andrés a tomarla primera lición de ladrón; pero, aunque le dieron muchas en aquella salida, ninguna se leasentó; antes, correspondiendo a su buena sangre, con cada hurto que sus maestros hacían sele arrancaba a él el alma; y tal vez hubo que pagó de su dinero los hurtos que suscompañeros había hecho, conmovido de las lágrimas de sus dueños; de lo cual los gitanos sedesesperaban, diciéndole que era contravenir a sus estatutos y ordenanzas, que prohibían laentrada a la caridad en sus pechos, la cual, en teniéndola, habían de dejar de ser ladrones,cosa que no les estaba bien en ninguna manera.Viendo, pues, esto Andrés, dijo que él quería hurtar por sí solo, sin ir en compañía de nadie;porque para huir del peligro tenía ligereza, y para cometelle no le faltaba el ánimo; así que, elpremio o el castigo de lo que hurtase quería que fuese suyo.Procuraron los gitanos disuadirle deste propósito, diciéndole que le podrían sucederocasiones donde fuese necesaria la compañía, así para acometer como para defenderse, y queuna persona sola no podía hacer grandes presas. Pero, por más que dijeron, Andrés quiso serladrón solo y señero, con intención de apartarse de la cuadrilla y comprar por su dineroalguna cosa que pudiese decir que la había hurtado, y deste modo cargar lo que menospudiese sobre su conciencia.Usando, pues, desta industria, en menos de un mes trujo más provecho a la compañía quetrujeron cuatro de los más estirados ladrones della; de que no poco se holgaba Preciosa,viendo a su tierno amante tan lindo y tan despejado ladrón. Pero, con todo eso, estabatemerosa de alguna desgracia; que no quisiera ella verle en afrenta por todo el tesoro deVenecia, obligada a tenerle aquella buena voluntad [por] los muchos servicios y regalos quesu Andrés le hacía.Poco más de un mes se estuvieron en los términos de Toledo, donde hicieron su agosto,aunque era por el mes de setiembre, y desde allí se entraron en Estremadura, por ser tierrarica y caliente. Pasaba Andrés con Preciosa honestos, discretos y enamorados coloquios, yella poco a poco se iba enamorando de la discreción y buen trato de su amante; y él, del 31
  • 32. La Gitanilla www.infotematica.com.armismo modo, si pudiera crecer su amor, fuera creciendo: tal era la honestidad, discreción ybelleza de su Preciosa. A doquiera que llegaban, él se llevaba el precio y las apuestas decorredor y de saltar más que ninguno; jugaba a los bolos y a la pelota estremadamente; tirabala barra con mucha fuerza y singular destreza. Finalmente, en poco tiempo voló su fama portoda Estremadura, y no había lugar donde no se hablase de la gallarda disposición del gitanoAndrés Caballero y de sus gracias y habilidades; y al par desta fama corría la de la hermosurade la gitanilla, y no había villa, lugar ni aldea donde no los llamasen para regocijar las fiestasvotivas suyas, o para otros particulares regocijos. Desta manera, iba el aduar rico, próspero ycontento, y los amantes gozosos con sólo mirarse.Sucedió, pues, que, teniendo el aduar entre unas encinas, algo apartado del camino real,oyeron una noche, casi a la mitad della, ladrar sus perros con mucho ahínco y más de lo queacostumbraban; salieron algunos gitanos, y con ellos Andrés, a ver a quién ladraban, y vieronque se defendía dellos un hombre vestido de blanco, a quien tenían dos perros asido de unapierna; llegaron y quitáronle, y uno de los gitanos le dijo:-¿Quién diablos os trujo por aquí, hombre, a tales horas y tan fuera de camino? ¿Venís ahurtar por ventura? Porque en verdad que habéis llegado a buen puerto.-No vengo a hurtar -respondió el mordido-, ni sé si vengo o no fuera de camino, aunquebien veo que vengo descaminado. Pero decidme, señores, ¿está por aquí alguna venta o lugardonde pueda recogerme esta noche y curarme de las heridas que vuestros perros me hanhecho?-No hay lugar ni venta donde podamos encaminaros -respondió Andrés-; mas, para curarvuestras heridas y alojaros esta noche, no os faltará comodidad en nuestros ranchos. Veníoscon nosotros, que, aunque somos gitanos, no lo parecemos en la caridad.-Dios la use con vosotros -respondió el hombre-; y llevadme donde quisiéredes, que el dolordesta pierna me fatiga mucho.Llegóse a él Andrés y otro gitano caritativo (que aun entre los demonios hay unos peores queotros, y entre muchos malos hombres suele haber algún bueno), y entre los dos le llevaron.Hacía la noche clara con la luna, de manera que pudieron ver que el hombre era mozo degentil rostro y talle; venía vestido todo de lienzo blanco, y atravesada por las espaldas yceñida a los pechos una como camisa o talega de lienzo. Ll egaron a la barraca o toldo deAndrés, y con presteza encendieron lumbre y luz, y acudió luego la abuela de Preciosa acurar el herido, de quien ya le habían dado cuenta. Tomó algunos pelos de los perros, friólosen aceite, y, lavando primero con vino dos mordeduras que tenía en la pierna izquierda, lepuso los pelos con el aceite en ellas y encima un poco de romero verde mascado; lióselo muybien con paños limpios y santiguóle las heridas y díjole:-Dormid, amigo, que, con el ayuda de Dios, no será nada.En tanto que curaban al herido, estaba Preciosa delante, y estúvole mirando ahincadamente,y lo mismo hacía él a ella, de modo que Andrés echó de ver en la atención con que el mozola miraba; pero echólo a que la mucha hermosura de Preciosa se llevaba tras sí los ojos. En 32
  • 33. La Gitanilla www.infotematica.com.arresolución, después de curado el mozo, le dejaron solo sobre un lecho hecho de heno seco, ypor entonces no quisieron preguntarle nada de su camino ni de otra cosa.Apenas se apartaron dél, cuando Preciosa llamó a Andrés aparte y le dijo:-¿Acuérdaste, Andrés, de un papel que se me cayó en tu casa cuando bailaba con miscompañeras, que, según creo, te dio un mal rato?-Sí acuerdo -respondió Andrés-, y era un soneto en tu alabanza, y no malo.-Pues has de saber, Andrés -replicó Preciosa-, que el que hizo aquel soneto es ese mozomordido que dejamos en la choza; y en ninguna manera me engaño, porque me habló enMadrid dos o tres veces, y aun me dio un romance muy bueno. Allí andaba, a mi parecer,como paje; mas no de los ordinarios, sino de los favorecidos de algún príncipe; y en verdadte digo, Andrés, que el mozo es discreto, y bien razonado, y sobremanera honesto, y no séqué pueda imaginar desta su venida y en tal traje.-¿Qué puedes imaginar, Preciosa? -respondió Andrés-. Ninguna otra cosa sino que la mismafuerza que a mí me ha hecho gitano le ha hecho a él parecer molinero y venir a buscarte. ¡Ah,Preciosa, Preciosa, y cómo se va descubriendo que te quieres preciar de tener más de unrendido! Y si esto es así, acábame a mí primero y luego matarás a este otro, y no quierassacrificarnos juntos en las aras de tu engaño, por no decir de tu belleza.-¡Válame Dios -respondió Preciosa-, Andrés, y cuán delicado andas, y cuán de un sotilcabello tienes colgadas tus esperanzas y mi crédito, pues con tanta facilidad te ha penetradoel alma la dura espada de los celos! Dime, Andrés: si en esto hubiera artificio o engañoalguno, ¿no supiera yo callar y encubrir quién era este mozo? ¿Soy tan necia, por ventura, quete había de dar ocasión de poner en duda mi bondad y buen término? Calla, Andrés, por tuvida, y mañana procura sacar del pecho deste tu asombro [preguntándole] adónde va, o a loque viene. Podría ser que estuviese engañada tu sospecha, como yo no lo estoy de que sea elque he dicho. Y, para más satisfación tuya, pues ya he llegado a términos de satisfacerte, decualquiera manera y con cualquiera intención que ese mozo venga, despídele luego y haz quese vaya, pues todos los de nuestra parcialidad te obedecen, y no habrá ninguno que contra tuvoluntad le quiera dar acogida en su rancho; y, cuando esto así no suceda, yo te doy mipalabra de no salir del mío, ni dejarme ver de sus ojos, ni de todos aquellos que tú quisieresque no me vean. Mira, Andrés, no me pesa a mí de verte celoso, pero pesarme ha mucho site veo indiscreto.-Como no me veas loco, Preciosa -respondió Andrés-, cualquiera otra demonstración serápoca o ninguna para dar a entender adónde llega y cuánto fatiga la amarga y dura presunciónde los celos. Pero, con todo eso, yo haré lo que me mandas, y sabré, si es que es posible, quées lo que este señor paje poeta quiere, dónde va, o qué es lo que busca; que podría ser quepor algún hilo que sin cuidado muestre, sacase yo todo el ovillo con que temo viene aenredarme.-Nunca los celos, a lo que imagino -dijo Preciosa-, dejan el entendimiento libre para quepueda juzgar las cosas como ellas son. Siempre miran los celosos con antojos de allende, que 33
  • 34. La Gitanilla www.infotematica.com.arhacen las cosas pequeñas, grandes; los enanos, gigantes, y las sospechas, verdades. Por vidatuya y por la mía, Andrés, que procedas en esto, y en todo lo que tocare a nuestrosconciertos, cuerda y discretamente; que si así lo hicieres, sé que me has de conceder la palmade honesta y recatada, y de verdadera en todo estremo.Con esto se despidió de Andrés, y él se quedó esperando el día para tomar la confesión alherido, llena de turbación el alma y de mil contrarias imaginaciones. No podía creer sino queaquel paje había venido allí atraído de la hermosura de Preciosa; porque piensa el ladrón quetodos son de su condición. Por otra parte, la satisfación que Preciosa le había dado le parecíaser de tanta fuerza, que le obligaba a vivir seguro y a dejar en las manos de su bondad todasu ventura.Llegóse el día, visitó al mordido; preguntóle cómo se llamaba y adónde iba, y cómocaminaba tan tarde y tan fuera de camino; aunque primero le preguntó cómo estaba, y si sesentía sin dolor de las mordeduras. A lo cual respondió el mozo que se hallaba mejor y sindolor alguno, y de manera que podía ponerse en camino. A lo de decir su nombre y adóndeiba, no dijo otra cosa sino que se llamaba Alonso Hurtado, y que iba a Nuestra Señora de laPeña de Francia a un cierto negocio, y que por llegar con brevedad caminaba de noche, y quela pasada había perdido el camino, y acaso había dado con aquel aduar, donde los perros quele guardaban le habían puesto del modo que había visto.No le pareció a Andrés legítima esta declaración, sino muy bas-tarda, y de nuevo volvieron ahacerle cosquillas en el alma sus sospechas; y así, le dijo:-Hermano, si yo fuera juez y vos hubiérades caído debajo de mi jurisdición por algún delito,el cual pidiera que se os hicieran las preguntas que yo os he hecho, la respuesta que mehabéis dado obligara a que os apretara los cordeles. Yo no quiero saber quién sois, cómo osllamáis o adónde vais; pero adviértoos que, si os conviene mentir en este vuestro viaje,mintáis con más apariencia de verdad. Decís que vais a la Peña de Francia, y dejáisla a lamano derecha, más atrás deste lugar donde estamos bien treinta leguas; camináis de nochepor llegar presto, y vais fuera de camino por entre bosques y encinares que no tienen sendasapenas, cuanto más caminos. Amigo, levantaos y aprended a mentir, y andad en hora buena.Pero, por este buen aviso que os doy, ¿no me diréis una verdad? (que sí diréis, pues tan malsabéis mentir) Decidme: ¿sois por ventura uno que yo he visto muchas veces en la Corte,entre paje y caballero, que tenía fama de ser gran poeta; uno que hizo un romance y unsoneto a una gitanilla que los días pasados andaba en Madrid, que era tenida por singular enla belleza? Decídmelo, que yo os prometo por la fe de caballero gitano de guardaros elsecreto que vos viéredes que os conviene. Mirad que negarme la verdad, de que no sois elque yo digo, no llevaría camino, porque este rostro que yo veo aquí es el que vi en Madrid.Sin duda alguna que la gran fama de vuestro entendimiento me hizo muchas veces que osmirase como a hombre raro e insigne, y así se me quedó en la memoria vuestra figura, que oshe venido a conocer por ella, aun puesto en el diferente traje en que estáis agora del en queyo os vi entonces. No os turbéis; animaos, y no penséis que habéis llegado a un pueblo de 34
  • 35. La Gitanilla www.infotematica.com.arladrones, sino a un asilo que os sabrá guardar y defender de todo el mundo. Mirad, yoimagino una cosa, y si es ansí como la imagino, vos habéis topado con vuestra buena suerteen haber encontrado conmigo. Lo que imagino es que, enamorado de Preciosa, aquellahermosa gitanica a quien hicisteis los versos, habéis venido a buscarla, por lo que yo no ostendré en menos, sino en mucho más; que, aunque gitano, la esperiencia me ha mostradoadónde se estiende la poderosa fuerza de amor, y las transformaciones que hace hacer a losque coge debajo de su jurisdición y mando. Si esto es así, como creo que sin duda lo es, aquíestá la gitanica.-Sí, aquí está, que yo la vi anoche -dijo el mordido; razón con que Andrés quedó comodifunto, pareciéndole que había salido al cabo con la confirmación de sus sospechas-.Anoche la vi -tornó a referir el mozo-, pero no me atreví a decirle quién era, porque no meconvenía.-Desa manera -dijo Andrés-, vos sois el poeta que yo he dicho.-Sí soy -replicó el mancebo-; que no lo puedo ni lo quiero negar. Quizá podía ser que dondehe pensado perderme hubiese venido a ganarme, si es que hay fidelidad en las selvas y buenacogimiento en los montes.-Hayle, sin duda -respondió Andrés-, y entre nosotros, los gitanos, el mayor secreto delmundo. Con esta confianza podéis, señor, descubrirme vuestro pecho, que hallaréis en elmío lo que veréis, sin doblez alguno. La gitanilla es parienta mía, y está sujeta a lo [que]quisiere hacer della; si la quisiéredes por esposa, yo y todos sus parientes gustaremos dello; ysi por amiga, no usa remos de ningún melindre, con tal que tengáis dineros, porque la codiciapor jamás sale de nuestros ranchos.-Dineros traigo -respondió el mozo-: en estas mangas de camisa que traigo ceñida por elcuerpo vienen cuatrocientos escudos de oro.Éste fue otro susto mortal que recibió Andrés, viendo que el traer tanto dinero no era sinopara conquistar o comprar su prenda; y, con lengua ya turbada, dijo:-Buena cantidad es ésa; no hay sino descubriros, y manos a labor, que la muchacha, que noes nada boba, verá cuán bien le está ser vuestra.-¡Ay amigo! -dijo a esta sazón el mozo -, quiero que sepáis que la fuerza que me ha hechomudar de traje no es la de amor, que vos decís, ni de desear a Preciosa, que hermosas tieneMadrid que pueden y saben robar los corazones y rendir las almas tan bien y mejor que lasmás hermosas gitanas, puesto que confieso que la hermosura de vuestra parienta a todas lasque yo he visto se aventaja. Quien me tiene en este traje, a pie y mordido de perros, no esamor, sino desgracia mía.Con estas razones que el mozo iba diciendo, iba Andrés cobrando lo[s] espíritus perdidos,pareciéndole que se encaminaban a otro paradero del que él se imaginaba; y deseoso de salirde aquella confusión, volvió a reforzarle la seguridad con que podía descubrirse; y así, élprosiguió diciendo:-«Yo estaba en Madrid en casa de un título, a quien servía no como a señor, sino como a 35
  • 36. La Gitanilla www.infotematica.com.arpariente. Éste tenía un hijo, único heredero suyo, el cual, así por el parentesco como por serambos de una edad y de una condición misma, me trataba con familiaridad y amistad grande.Sucedió que este caballero se enamoró de una doncella principal, a quien él escogiera debonísima gana para su esposa, si no tuviera la voluntad sujeta, como buen hijo, a la de suspadres, que aspiraban a casarle más altamente; pero, con todo eso, la servía a hurto de todoslos ojos que pudieran, con las lenguas, sacar a la plaza sus deseos; solos los míos eran testigosde sus intentos. Y una noche, que debía de haber escogido la desgracia para el caso queahora os diré, pasando los dos por la puerta y calle desta señora, vimos arrimados a ella doshombres, al parecer, de buen talle. Quiso reconocerlos mi pariente, y apenas se encaminóhacia ellos, cuando echaron con mucha ligereza mano a las espadas y a dos broqueles, y sevinieron a nosotros, que hicimos lo mismo, y con iguales armas nos acometimos. Duró pocola pendencia, porque no duró mucho la vida de los dos contrarios, que, de dos estocadas queguiaron los celos de mi pariente y la defensa que yo le hacía, las perdieron (caso estraño ypocas veces visto). Triunfando, pues, de lo que no quisiéramos, volvimos a casa, y,secretamente, tomando todos los dineros que podimos, nos fuimos a San Jerónimo,esperando el día, que descubriese lo sucedido y las presunciones que se tenían de losmatadores. Supimos que de nosotros no había indicio alguno, y aconsejáronnos losprudentes religiosos que nos volviésemos a casa, y que no diésemos ni despertásemos connuestra ausencia alguna sospecha contra nosotros. Y, ya que estábamos determinados deseguir su parecer, nos avisaron que los señores alcaldes de Corte habían preso en su casa alos padres de la doncella y a la misma doncella, y que entre otros criados a quien tomaron laconfesión, una criada de la señora dijo cómo mi pariente paseaba a su señora de noche y dedía; y que con este indicio habían acudido a buscarnos, y, no hallándonos, sino muchasseñales de nuestra fuga, se confirmó en toda la Corte ser nosotros los matadores de aquellosdos caballeros, que lo eran, y muy principales. Finalmente, con parecer del conde mipariente, y del de los religiosos, después de quince días que estuvimos escondidos en elmonasterio, mi camarada, en hábito de fraile, con otro fraile se fue la vuelta de Aragón, conintención de pasarse a Italia, y desde allí a Flandes, hasta ver en qué paraba el caso. Yo quisedividir y apartar nuestra fortuna, y que no corriese nuestra suerte por una misma derrota;seguí otro camino diferente del suyo, y, en hábito de mozo de fraile, a pie, salí con unreligioso, que me dejó en Talavera; desde allí aquí he venido solo y fuera de camino, hastaque anoche llegué a este encinal, donde me ha sucedido lo que habéis visto. Y si preguntépor el camino de la Peña de Francia, fue por responder algo a lo que se me preguntaba; queen verdad que no sé dónde cae la Peña de Francia, puesto que sé que está más arriba deSalamanca.»-Así es verdad -respondió Andrés-, y ya la dejáis a mano derecha, casi veinte leguas de aquí;porque veáis cuán derecho camino llevábades si allá fuérades.-El que yo pensaba llevar -replicó el mozo- no es sino a Sevilla; que allí tengo un caballeroginovés, grande amigo del conde mi pariente, que suele enviar a Génova gran cantidad de 36

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