Nadie conoce al Padre sino el
Hijo
Miércoles de la 15ª semana del
Tiempo Ordinario-C
Cristo va sólo a los humildes, porque...
Primera lectura
Lectura del libro del Éxodo (3,1-6.9-12):
 En aquellos días, Moisés pastoreaba el rebaño de su suegro Jet...
Salmo 102,1-2.3-4.6-7
R/.  El Señor es compasivo y misericordioso
 Bendice, alma mía, al Señor,
y todo mi ser a su santo ...
Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Mateo (11,25-27):
 En aquel tiempo, exclamó Jesús: «Te
doy gracias, Padre...
Oración
 Gracias, Señor, Padre bueno. Que aprenda a
agradecer mis malestares, mis dificultades
económicas, físicas, famil...
Meditación
 La relación con el Señor es la que dona luz al resto de
todas nuestras relaciones. Esta comunión de vida con
...
Reflexión
 En el Evangelio de ayer, veíamos a un Cristo que reprende, no por el
simple hecho de disfrutar corrigiendo; si...
Propósito
 Que aproveche toda ocasión para hablar de Ti,
Señor, y así compartir lo que Tú me has dado.
Diálogo con Cristo...
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Nadie conoce al Padre sino el Hijo

Nadie conoce al Padre sino el Hijo El cristiano redescubre su verdadera identidad en Cristo, "primogénito de toda criatura", en quien residen todas las cosas. Al identificarme con él, al ser una cosa sola con él, redescubro mi identidad personal, la de hijo auténtico que mira a Dios como a un Padre lleno de amor. No olvidemos que a Cristo lo descubrimos, lo conocemos como Persona viva, en la Iglesia. La Iglesia es "su Cuerpo" Un abrazo y que Dios nos bendiga. Luis J. Balvín Díaz
Published on: Mar 3, 2016
Source: www.slideshare.net


Transcripts - Nadie conoce al Padre sino el Hijo

  • 1. Nadie conoce al Padre sino el Hijo Miércoles de la 15ª semana del Tiempo Ordinario-C Cristo va sólo a los humildes, porque sólo estos se pueden llenar de Él, están vacíos de sí y llenos de Dios. Autor: Pablo Lorenzo-Penalva | Fuente: Catholic.net Primera Lectura:Primera Lectura: del libro del Éxodo (3,1-6.9-12): Salmo Responsorial:Salmo Responsorial: Salmo 102,1-2.3-4.6-7Salmo 102,1-2.3-4.6-7 R/. El Señor es compasivo y misericordioso Evangelio:Evangelio: san Mateo (11,25–27):
  • 2. Primera lectura Lectura del libro del Éxodo (3,1-6.9-12):  En aquellos días, Moisés pastoreaba el rebaño de su suegro Jetró, sacerdote de Madián; llevó el rebaño trashumando por el desierto hasta llegar a Horeb, el monte de Dios. El ángel del Señor se le apareció en una llamarada entre las zarzas. Moisés se fijó: la zarza ardía sin consumirse.  Moisés se dijo: «Voy a acercarme a mirar este espectáculo admirable, a ver cómo es que no se quema la zarza.» Viendo el Señor que Moisés se acercaba a mirar, lo llamó desde la zarza: «Moisés, Moisés.»  Respondió él: «Aquí estoy.» Dijo Dios: «No te acerques; quítate las sandalias de los pies, pues el sitio que pisas es terreno sagrado.» Y añadió: «Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob.»  Moisés se tapó la cara, temeroso de ver a Dios. El Señor le dijo: «El clamor de los israelitas ha llegado a mí, y he visto cómo los tiranizan los egipcios. Y ahora marcha, te envío al Faraón para que saques a mi pueblo, a los israelitas.»  Moisés replicó a Dios: «¿Quién soy yo para acudir al Faraón o para sacar a los israelitas de Egipto?»  Respondió Dios: «Yo estoy contigo; y ésta es la señal de que yo te envío: cuando saques al pueblo de Egipto, daréis culto a Dios en esta montaña.» ¡Es palabra de Dios! ¡Te alabamos Señor !¡Es palabra de Dios! ¡Te alabamos Señor !
  • 3. Salmo 102,1-2.3-4.6-7 R/.  El Señor es compasivo y misericordioso  Bendice, alma mía, al Señor, y todo mi ser a su santo nombre. Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides sus beneficios. R/.  Él perdona todas tus culpas y cura todas tus enfermedades; él rescata tu vida de la fosa y te colma de gracia y de ternura. R/.  El Señor hace justicia y defiende a todos los oprimidos; enseñó sus caminos a Moisés y sus hazañas a los hijos de Israel. R/.
  • 4. Evangelio Lectura del santo evangelio según san Mateo (11,25-27):  En aquel tiempo, exclamó Jesús: «Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla.  Sí, Padre, así te ha parecido mejor.  Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.» ¡Es palabra del Señor! ¡Gloria a Ti, Señor Jesús!¡Es palabra del Señor! ¡Gloria a Ti, Señor Jesús!
  • 5. Oración  Gracias, Señor, Padre bueno. Que aprenda a agradecer mis malestares, mis dificultades económicas, físicas, familiares, etc. Para así poder cargar con la cruz, hecha a mi medida, que Dios me ha regalado. Petición  Humildad, Señor, humildad, para así poderte ver mejor.
  • 6. Meditación  La relación con el Señor es la que dona luz al resto de todas nuestras relaciones. Esta comunión de vida con Dios, uno y trino, es posible porque por medio del Bautismo hemos sido injertados en Cristo, hemos comenzado a ser una sola cosa con él. Sólo en Cristo, en efecto, podemos dialogar con Dios Padre como hijos, de lo contrario no es posible, pero en comunión con el Hijo podemos incluso decir nosotros como dijo él: "Abbá".  En comunión con Cristo podemos conocer a Dios como verdadero Padre. Por esto, la oración cristiana consiste en mirar constantemente y de manera siempre nueva a Cristo, hablar con él, estar en silencio con él, escucharlo, obrar y sufrir con él.  El cristiano redescubre su verdadera identidad en Cristo, "primogénito de toda criatura", en quien residen todas las cosas. Al identificarme con él, al ser una cosa sola con él, redescubro mi identidad personal, la de hijo auténtico que mira a Dios como a un Padre lleno de amor. No olvidemos que a Cristo lo descubrimos, lo conocemos como Persona viva, en la Iglesia. La Iglesia es "su Cuerpo". (Benedicto XVI, 3 de octubre de 2012).
  • 7. Reflexión  En el Evangelio de ayer, veíamos a un Cristo que reprende, no por el simple hecho de disfrutar corrigiendo; sino por amor. Me gustaría traer a colación, un dicho castellano: "quien bien te quiere te hará llorar". Así es Cristo, este gran personaje histórico que, a pesar de ya haber pasado lustros, sigue vivo en nuestro corazón.  Pero bien, ¿qué nos dice el Evangelio de hoy? Vemos que lo primero que hace Cristo, es agradecer al Padre. ¿Por qué tengo que estar cargando siempre una cruz, a la que a veces le da por jugar al escondite? ¡Ojala fuese más a menudo! Él nos la da, porque sabe que nuestra salvación radica en la imitación de su Hijo, que muere por la remisión de nuestros pecados, en cada elevación de la Sagrada Forma y de Su Santa Sangre.  No me gustaría acabar, sin antes mencionar a nuestra Madre, María. Lo más seguro, es que Ella oía en su morada de oración, las andanzas apostólicas de Su Hijo, que luego pasaron a ser muy cercanas en el camino hacia la cruz. Cristo va sólo a los humildes, porque sólo estos; -y de ello, son un gran ejemplo los santos y santas de Dios;- se pueden llenar de Él. ¿Por qué? Pues, porque están vacíos de sí y llenos de Dios.  Estamos llamados a ser como Cristo. Ésta oportunidad se me presenta cada dos por tres a cada momento. Si no cargamos y consolamos a la Iglesia doliente, ¿Quién lo hará por nosotros? Más aún, no sólo hay que consolar, sino construir día a día un ambiente de paz, de amor, de comprensión y de perdón en una sociedad sedienta de sentido, sedienta de Dios. Para que el Señor pueda revelarse al mundo, necesita que nosotros seamos sencillos y humildes para cumplir su Voluntad. Humildad que no es servilismo, pues la humildad viene siempre acompañada de justicia, paz y verdad. A nosotros nos toca ser las manos y el rostro de Cristo. ¡Qué responsabilidad tan grande! Ser miembros de Cristo es aprender a vivir como él, dar testimonio de una vida recta como la de Él, y ¿por qué no? llegar a dar la vida por Él, como
  • 8. Propósito  Que aproveche toda ocasión para hablar de Ti, Señor, y así compartir lo que Tú me has dado. Diálogo con Cristo  Tú sabes, Señor, que muchas veces no te agradezco lo que Tú me das. Tengo que aprender a agradecer la mano providente que me sostiene día y noche y me lo da todo. ¡Sin Ti no soy nada! Que me acostumbre a ver todo como gracia tuya.

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