NARCISO Y ECO
 
Eco es una de las ninfas del bosque, y es la que da origen al sonido que conocemos como eco. Eco es protagonista de vari...
La diosa Hera había castigado a Eco, y le impedía hablar . La ninfa solo podía repetir la última palabra que pronunciara...
Se quedó contemplándose en el estanque y se dejó morir, totalmente indiferente al resto del mundo. Dicen que aún en el Est...
Bellísimo Narciso que a estos amenos valles del monte en que naciste las asperezas traes, mis pesares escucha, pues d...
Todo aquese océano de vellones que hace, con las ondas de lana, crecientes y menguantes, deste aquella alta roca hast...
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Narciso y Eco

History of Narciso and Eco
Published on: Mar 3, 2016
Published in: Travel      
Source: www.slideshare.net


Transcripts - Narciso y Eco

  • 1. NARCISO Y ECO
  • 3. Eco es una de las ninfas del bosque, y es la que da origen al sonido que conocemos como eco. Eco es protagonista de varias leyendas. Por ejemplo, existe una en la que aparece como la amada de Pan (dios de pastores y rebaños) , pero ella no corresponde a ese amor sino que sufre por el desprecio de un fauno al que ama de verdad. Pan, movido por los celos decide vengarse, y hace que ella se desgarre por unos pastores. Su llanto se relaciona con el eco.
  • 4. La diosa Hera había castigado a Eco, y le impedía hablar . La ninfa solo podía repetir la última palabra que pronunciara su interlocutor. Esto se debió a que Eco cubría a Zeus sus infidelidades hacia Hera, y la entretenía con elocuentes conversaciones, mientras el dios de dioses se divertía con sus amantes . En la versión más conocida del mito de Eco , ella se enamora perdidamente de Narciso (en la mitología griega hijo del dios del río Cefiso y de la ninfa Liríope) de quien el adivino Tiresias predijo, en su nacimiento, que tendría un larga vida si no se contemplaba a sí mismo . Este joven era muy hermoso pero despreciaba el amor de todos. La pobre ninfa no fue la excepción y Narciso despreció su corazón cuando la vio en el bosque y ella no fue capaz de responderle más que sus propias palabras . Entonces, ella desolada, ofendida se encerró en un lugar solitario y allí dejó de comer y de cuidarse. Así se fue consumiendo poco a poco, y el dolor la fue absorbiendo hasta que desapareció y se desintegró en el aire, quedando sólo su voz que repetía las últimas palabras de cualquiera. Esta voz es lo que llamamos eco. Debido a esto los dioses se molestaron y todas las demás mujeres rechazadas oraron a los dioses por venganza. Némesis (la venganza) las escuchó e hizo que Narciso contemplara su propia imagen. Cuando el joven lo hizo, se enamoró de su propia belleza y ya no le importó nada más que su imagen.
  • 5. Se quedó contemplándose en el estanque y se dejó morir, totalmente indiferente al resto del mundo. Dicen que aún en el Estigio (el mar de la tierra de los muertos), Narciso continúa admirándose. En el lugar en que Narciso murió, nació la flor de nombre: el Narciso, flor que crece sobre las aguas de los ríos, reflejándose siempre en ellos .
  • 6. Bellísimo Narciso que a estos amenos valles del monte en que naciste las asperezas traes, mis pesares escucha, pues deben obligarte, cuando no por ser míos, sólo por ser pesares. Amor sabe con cuánta vergüenza llego a hablarte, y no dudo ni temo que tú también lo sabes, si atiendes los colores que en el rostro me salen, la púrpura y la nieve variada por instantes, porque en cada suspiro, que en efecto son aire, camaleón de amor se muda mi semblante. Desde el primero día, que al monte fui a buscarte y te hallé la primera entre sus soledades, mi vida a tu hermosura rindió sus libertades, haciendo tu extrañeza de mi altivez donaire, que, aunque estaba tan bruto entonces el diamante de tu pecho, ya daba muestra de sus quilates. Eco soy, la más rica pastora destos valles. Bella decir pudieran mis infelicidades, que de Amor en el templo, por culto a sus altares, de felices bellezas pocas lámparas arden.
  • 7. Todo aquese océano de vellones que hace, con las ondas de lana, crecientes y menguantes, deste aquella alta roca hasta este verde margen, esmeraldas paciendo y bebiendo cristales, todo es mío. No hay pastores que lo guarden que a mis sueldos no vivan atentos y leales. Todo a tus pies lo ofrezco; y no porque a rogarte lleguen hoy mis ternezas imagines que nacen, en la constancia mía, de usadas liviandades: supuesto, bello joven, que no puede obligarme sino es de ser tu esposa a que mi amor declare, porque tengas en mí, siempre firme y constante, un alma que te adore, un pecho que te ame, una fe que te estime, un nudo que te enlace, atención que te sirva, amor que te regale, deseo que te obligue, cuidado que te agrade. Y si estos rendimientos no pueden obligarte, triste, confusa, ciega, muda, absorta, cobarde, infelice, afligida me verás entregarme tanto a mis sentimientos que en quejas lamentables el aire confundido de mis voces se alabe porque Eco enamorada se ha convertido en aire. Calderón de la Barca, Eco y Narciso

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