P O L Í T I C A Y C I E N C I AM A X W E B E R Ediciones elaleph.com
Editado por elaleph.com© 2000 – Copyright www.elaleph.com Todos los Derechos Reservados
POLÍTICA Y CIENCIA LA POLÍTICA COMO PROFESIÓN En este ensayo sobre la política como profesiónse excluirán ...
MAX WEBERpolítica educativa urbana o rural, de la política reali-zada por el presidente de una sociedad y hasta de lap...
POLÍTICA Y CIENCIAmás que formaciones sociales que ignoraran el re-curso de la violencia; en este caso tendríamos...
MAX WEBERlos diversos grupos de individuos que lo constitu-yen. Nuestra definición se vincula, en esencia, con elsi...
POLÍTICA Y CIENCIA¿En qué motivos de justificación y en qué mediosexternos se basa ese dominio? Comenzamos po...
MAX WEBEReste tipo es el dominio que practican los modernos"servidores del Estado" y los titulares del poder queasumen...
POLÍTICA Y CIENCIAentrega se basa la idea de una vocación en su expre-sión más alta. La adhesión al carisma de...
MAX WEBERnal, que también es un producto autóctono específi-camente occidental. Claro que estos políticos por "voca...
POLÍTICA Y CIENCIAsa material y el honor social. Por una parte, el feudodel vasallo, las retribuciones de los adm...
MAX WEBERadministrativo está "separado" de los medios deadministración, en el mismo sentido en que actual-mente decimo...
POLÍTICA Y CIENCIAse fundaba en el vínculo de lealtad persona, en elhecho de que la propiedad del feudo y la honr...
MAX WEBERtipo. Sobre todo el Estado burocrático, cuya confi-guración más racional aparece, precisamente, en elEstado m...
POLÍTICA Y CIENCIAtros ojos intenta la expropiación de este expropia-dor de los medios políticos y así, de este m...
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POLÍTICA Y CIENCIA Antes de detallar el significado de estos "políti-cos profesionales" clasifiquemos, en tod...
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POLÍTICA Y CIENCIAestructura de la naciente formación política dinásti-ca, y, además de ésta, la total articulac...
MAX WEBERmayor parte de los casos, también prácticamente. Elque vive "para" la política hace de la política su vidaen ...
POLÍTICA Y CIENCIAlos de los héroes revolucionarios se preocupan es-pecialmente por las condiciones de una econo...
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MAX WEBERy seguros. La conducción de la política puede ser"honoraria" y en este caso será llevada a cabo porpersonas "...
POLÍTICA Y CIENCIAlas concesiones territoriales, las prebendas de todotipo, y luego, en el desarrollo de la econ...
MAX WEBERcanos luego de la desaparición de las viejas discu-siones sobre la hermenéutica de la Constitución, sehan con...
POLÍTICA Y CIENCIAparte de su programa partidario, un reparto de car-gos según las diversas confesiones y, por ta...
MAX WEBERcluidos los carteros; el funcionario vitalicio era deltodo desconocido. Esta administración de aficiona-dos s...
POLÍTICA Y CIENCIAfinanzas, guerra y derecho- grupos de funcionariosespecializados se establecieron durante el si...
MAX WEBERnista, se consideraban a sí mismos como profesio-nales iniciados, igual que ocurría entre los estadistashuman...
POLÍTICA Y CIENCIAnamente llevado a la situación de un aficionado,trató de liberarse de la progresiva influencia...
MAX WEBERponerse formalmente a un lado de las luchas parti-darias y de los ataques de los partidos, necesitabauna pers...
POLÍTICA Y CIENCIAmente esa organización. A la vez, respecto a la opi-nión pública y sobre todo respecto al públi...
MAX WEBERmomento; tal es el caso de los prefectos franceses yde funcionarios similares de otros países, en con-traste ...
POLÍTICA Y CIENCIAterística del servicio civil profesional. Bajo el anti-guo régimen se podía ser ministro de Edu...
MAX WEBER"directorio" controlado por los Bancos, sólo emitedirectivas económicas y selecciona los administra-dores, si...
POLÍTICA Y CIENCIAMongolia de los lamas y en los reinos cristianos dela Edad Media. La importancia que los braham...
MAX WEBERmania esta época fue fugaz y aunque influyó pro-fundamente en el sistema educativo, no tuvo conse-cuencias p...
POLÍTICA Y CIENCIA La cuarta categoría consiste en una institucióntípicamente inglesa: un patriciado integrado...
MAX WEBERcuentra un fenómeno similar. Ni los elementos jurí-dico-racionales de la escuela Mimamsa en la India nila int...
POLÍTICA Y CIENCIAterra, la noblesse de robe del Parlamento francés y,por último, los abogados de la época de la ...
MAX WEBERde los partidos. La empresa política de los partidoses una empresa de grupos de interés. En seguidaaclararem...
POLÍTICA Y CIENCIAlo que en todo caso hacen los jefes políticos y sussecuaces. Tomar partido, apasionarse (ira e...
MAX WEBER El "demagogo" ha sido el típico dirigente políti-co de Occidente desde el surgimiento del Estadoconstituc...
POLÍTICA Y CIENCIAen Prusia. El periodista pertenece a una casta deparias, valorada siempre por la sociedad de a...
MAX WEBERllegar al poder político. Por el momento el perio-dista ha tenido posibilidades favorables dentro delpartido ...
POLÍTICA Y CIENCIApaíses aliados estas condiciones fueron diversas,pero también allí, como en todos los Estados m...
MAX WEBERción. Durante la guerra hemos visto que la expe-riencia alemana de dar la dirección de ciertos perió-dicos a ...
POLÍTICA Y CIENCIArosa en todo sentido, y las circunstancias en que sedesarrolla están más ex-puestas a desequil...
MAX WEBERres, reclutándolos libremente, se presentan ellosmismos, o presentan a sus protegidos, como candi-datos a las...
POLÍTICA Y CIENCIAlas familias que vivían de modo caballeresco y po-dían, así, usufructuar un feudo- la exclusió...
MAX WEBERpoder del Estado. Pero aquí dejaremos a un ladoestas organizaciones violentas y nos ocuparemos delos político...
POLÍTICA Y CIENCIAburguesía y, de vez en cuando, el proletariado,cuando fue llevado por dirigentes que por lo ge...
MAX WEBERinformes dé los representantes parlamentarios. Lavida partidaria sólo surge en épocas electorales. El inte...
POLÍTICA Y CIENCIAdesarrollo. En Francia todavía se estaba parcial-mente en la primera etapa del desarrollo de lo...
MAX WEBERparte de su mayoría, y por esto todos trataban dealcanzar la mayoría. Cada diputado, en su distrito,controlab...
POLÍTICA Y CIENCIAcandidatos y delegados a las asambleas superiores,las que a su vez, en lo posible, envían candi...
MAX WEBERlos votos y los mandatos para el partido, consi-guiendo así el poder y acrecentando entonces lasposibilidades...
POLÍTICA Y CIENCIAgico, ya que sus intereses materiales y espirituales sevinculan a la atracción del jefe respect...
MAX WEBER Primeramente tomemos a Inglaterra. Hasta 1868la organización partidaria se reducía allí a una orga-nizaci...
POLÍTICA Y CIENCIAagentes locales que originariamente no eran retri-buidos y que asumían un papel semejante a los...
MAX WEBERdesarrolló el llamado Caucus System, primero para laselecciones locales de Birmingham y luego para todoel paí...
POLÍTICA Y CIENCIApoder en unos pocos y, finalmente, en la personamás encumbrada en el partido. Este sistema, ap...
MAX WEBERner un cargo son las más numerosas, especialmenteen la política municipal; además de las oportunida-des econó...
POLÍTICA Y CIENCIAciente y totalmente entregado al arbitrio del jefe: Deeste modo el dictador plebiscitario se s...
MAX WEBERsiones permiten una verdadera selección de diri-gentes y una exclusión de los meros demagogos. Así ha ocur...
POLÍTICA Y CIENCIAen el país: La razón del temprano desarrollo enNorteamérica de la "máquina" plebiscitaria se ...
MAX WEBERciones nacionales partidarias, sin intervención de losparlamentarios: O sea, surgen de convenciones par-tidar...
POLÍTICA Y CIENCIAtener grandes defectos y sólo podía ser tolerada ensus derroches y corrupciones por un potencia...
MAX WEBERdebe pagarlo, a menos que quiera verse en aprietos.Estos recursos, sin embargo, no bastan para reunirel capit...
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MAX WEBERalcanzado. Claro que los caciques se oponen encar-nizadamente al extraño que pueda amenazar susfuentes de din...
POLÍTICA Y CIENCIAel viejo punto de vista de la "democracia" norteame-ricana. Ya en ese tiempo los socialistas op...
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Politica y-ciencia

Published on: Mar 4, 2016
Source: www.slideshare.net


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  • 1. P O L Í T I C A Y C I E N C I AM A X W E B E R Ediciones elaleph.com
  • 2. Editado por elaleph.com© 2000 – Copyright www.elaleph.com Todos los Derechos Reservados
  • 3. POLÍTICA Y CIENCIA LA POLÍTICA COMO PROFESIÓN En este ensayo sobre la política como profesiónse excluirán los problemas relativos al contenido de laactividad política, a la política determinada que he-mos de hacer. Sólo en las consideraciones finales nosocuparemos de la formalidad de las posiciones polí-ticas ante los problemas actuales, dentro del marcomás amplio de la actividad humana. La intención denuestro tema es tratar la cuestión general de la esen-cia y del significado de la política como profesión. A1 encarar el concepto de política observamosen primer lugar su excepcional extensión, en tantose refiere a toda clase de actividad humana directivaautónoma. Así se habla de la política de reservasbancarias, de la política crediticia del Banco delReich, de la política sindical en una huelga, de la 3
  • 4. MAX WEBERpolítica educativa urbana o rural, de la política reali-zada por el presidente de una sociedad y hasta de lapolítica astuta de una esposa que intenta gobernar asu marido. Dejamos a un lado este extensísimo con-cepto y convenimos en entender por política la di-rección, o la influencia sobre esa dirección, de unaagrupación política, o sea, en la actualidad, de un Es-tado. Si consideramos en sentido sociológico el ser deuna agrupación política, también dejaremos a un ladotodo intento de definición sociológica que se fundeen el contenido de la actividad de esa agrupación.Por una parte, casi no hay actividades que no hayansido realizadas por agrupaciones políticas, y, porotra parte, casi no hay actividad que haya sido reali-zada exclusivamente por las agrupaciones políticas quehoy se denominan Estados, o por las agrupacionesque históricamente han precedido al Estado mo-derno. Para definir en sentido sociológico a esteEstado moderno debemos vincularlo a un medio pe-culiar poseído por este Estado, en tanto es unaagrupación política: la violencia física. El enunciadode Trotsky en Brest-Litovsk: "Todo Estado se fun-da en la violencia" tiene verdad objetiva. El con-cepto de "Estado" desaparecería si no hubiera nada 4
  • 5. POLÍTICA Y CIENCIAmás que formaciones sociales que ignoraran el re-curso de la violencia; en este caso tendríamos lo queen ese sentido peculiar se llama "anarquía". Por su-puesto que la violencia no es ni el medio normal nitampoco el único medio utilizado por el Estado; es,sí, su medio específico. Justo en la actualidad hayuna relación íntima y peculiar entre el Estado y laviolencia. El empleo de la violencia como un recur-so del todo normal lo encontramos en el pasado, enlos grupos más diversos, comenzando por el grupofamiliar. En la actualidad, en cambio, definiremos elEstado como la comunidad humana que en el ám-bito de determinado territorio (aquí "el territorio" esel elemento diferencial) requiere exitosamente comopropio el monopolio de la violencia física legítima. Lopeculiar de la época actual es que a las demás agru-paciones o a los individuos aislados sólo se les da elderecho a la violencia física en tanto el Estado loconsiente. El Estado se presenta como la únicafuente del "derecho" a la violencia. De este modoestableceremos como significado de la política laaspiración a participar en el poder o la aspiración ainfluir en el reparto del poder entre los diversosEstados, o, en el interior de un mismo Estado, entre 5
  • 6. MAX WEBERlos diversos grupos de individuos que lo constitu-yen. Nuestra definición se vincula, en esencia, con elsignificado corriente de la palabra. Si se dice que unproblema es político, o que un ministro o un fun-cionario son "políticos", o que una decisión tienecondicionamientos "políticos", se quiere decir, entodos los casos, que la solución de ese problema, ola delimitación del campo de acción de ese funcio-nario, o las condiciones de esa decisión, dependeninmediatamente de los intereses que giran alrededordel reparto, de la conservación o del traspaso delpoder. El que hace política ambiciona el poder; elpoder como medio para el logro de otros fines(ideales o egoístas) o el poder "por el poder", para elgoce del sentimiento de prestigio proporcionadopor el poder. El Estado, al igual que todas las agrupacionespolíticas históricamente anteriores, es una relaciónde dominio de unos hombres sobre otros hombres,relación mantenida por la violencia legítima (o con-siderada como tal). Necesita, pues, para sostenerse,que los dominados se sometan a la autoridad que re-claman como propia los dominantes del momento.¿Cuándo y por qué se produce ese sometimiento? 6
  • 7. POLÍTICA Y CIENCIA¿En qué motivos de justificación y en qué mediosexternos se basa ese dominio? Comenzamos por consignar, en general, tres ti-pos de justificaciones internas, que son otros tantosfundamentos de la legitimidad de un dominio. Enprimer lugar, la legitimidad del "pasado eterno", dela costumbre santificada por su constante validez ypor la perenne actitud de hombres que la respeten.Este es el dominio "tradicional" ejercido por lospatriarcas y por los antiguos príncipes patrimonia-les. En segundo lugar, la legitimidad de la gracia (ca-risma) personal y excepcional, la adhesiónexclusivamente personal y la fe también personal enla aptitud que un individuo singular posee (o seconsidera que posee) para las intuiciones revelado-ras, el coraje u otros atributos adjudicados al caudi-llo. Este poder "carismático" fue el practicado porprofetas, o, en el campo político, por jefes guerrerosdesignados, por grandes gobernantes surgidos deplebiscitos, por grandes demagogos, o por los jefesde partidos políticos. Por último, la legitimidad fun-dada en la "legalidad", en la fe en la validez de nor-mas legales y en la "idoneidad" objetiva basada enpreceptos de origen racional, a saber, en la actitudde obediencia a prescripciones de estatuto legal. De 7
  • 8. MAX WEBEReste tipo es el dominio que practican los modernos"servidores del Estado" y los titulares del poder queasumen semejante misión: En realidad, se da por supuesto que la obedien-cia está condicionada por motivos de miedo y deesperanza muy poderosos -miedo de la venganzadel poderoso o de poderes mágicos, esperanza deuna recompensa en este mundo o en el más allá- y,además, por otros intereses muy diversos. En segui-da hablaremos de esto. Pero en la consideración dela "legitimidad" de esta obediencia siempre encon-tramos uno de estos tres tipos "puros": "tradicio-nal", "carismático" y "legal". Estas ideas sobre la legitimidad y sobre sus justi-ficaciones internas tienen una gran significación pa-ra la estructura de la dominación. Claro que lostipos puros raras veces se encuentran en la realidad,pero ahora no podemos ocuparnos de las modifica-ciones, transiciones y combinaciones de estos tipospuros; estas cuestiones conciernen a la problemáticade la "teoría general del Estado". Ahora nos interesaespecialmente el segundo de estos tipos: el dominioen virtud de la entrega de los que obedecen al "ca-risma" puramente personal del "caudillo". En esta 8
  • 9. POLÍTICA Y CIENCIAentrega se basa la idea de una vocación en su expre-sión más alta. La adhesión al carisma del profeta, o al jefe en laguerra, o al gran demagogo en la ecclesia o en el par-lamento, significa que se considera que el dirigenteposee en su persona la vocación de conducir a loshombres, y que éstos obedecen no en virtud de latradición o de un precepto moral sino porque creenen ese dirigente. Y éste, a menos que sea un resulta-do vano y contingente de la situación, "vive para suobra". La adhesión de los discípulos, del séquito, delos amigos y de los partidarios se dirige a la personay alas cualidades del jefe carismático. El caudillajecarismático ha surgido en todas partes y en todas lasépocas históricas. En el pasado las formas más im-portantes han sido dos: la del brujo y la del profeta,por una parte, y la del jefe guerrero elegido, la deljefe de banda y el condottiero, por la otra. Pero aquínos importa la figura propia de Occidente: la delcaudillo político, que aparece, primeramente, comodemagogo libre en la ciudad-Estado, y ésta tambiénes una creación propia de Occidente, y, especial-mente, de la cultura mediterránea; en la evoluciónposterior tenemos la figura del "jefe de partido"parlamentario en el marco del Estado constitucio- 9
  • 10. MAX WEBERnal, que también es un producto autóctono específi-camente occidental. Claro que estos políticos por "vocación" no sonlas únicas figuras decisivas en la lucha política por elpoder. Más decisivo es aquí el tipo de medios auxi-liares que estos políticos tienen a su disposición.¿Cómo afirman su dominio los poderes políticosdominantes? Este problema concierne a todo tipode dominio y, así, al dominio político en sus formastradicional, legal y carismática. Toda organización de dominio que exija unaadministración continuada requiere, por una parte,que la actividad humana se determine a obedecer alos presuntos poseedores del poder legítimo, y, porotra, la capacidad de disponer, debido a esa obe-diencia, de los bienes que oportunamente se nece-siten para el uso de la fuerza física: el equipo delpersonal administrativo y los medios materiales deadministración. Claro que el cuadro administrativo que repre-senta externamente a la empresa de dominio políti-co, como a toda empresa, no se vincula con elposeedor del poder en base a las mencionadas ideasde legitimidad, sino en base a dos elementos inme-diatamente ligados al interés personal: la recompen- 10
  • 11. POLÍTICA Y CIENCIAsa material y el honor social. Por una parte, el feudodel vasallo, las retribuciones de los administradorespatrimoniales y el salario de los modernos servido-res del Estado, y, por otra parte, el honor del caba-llero, los privilegios de los estamentos y la honra delfuncionario, son la recompensa del cuadro admi-nistrativo y la base final y determinante de su adhe-sión al titular del poder. Esto también vale para elcaudillaje legitimado en el carisma: la cohorte deljefe guerrero recibe los honores y el botín, la deldemagogo los spoils, la explotación del gobernado através del monopolio de los cargos, los beneficiosproporcionados por la militancia política y los pla-ceres de la vanidad satisfecha. El sostenimiento de todo dominio mediante lafuerza exige determinados bienes materiales exter-nos, tal como ocurre con una empresa económica.Las organizaciones estatales, según su principio de-terminante, pueden ser clasificadas en dos grandescategorías: en unas, el conjunto humano (funciona-rios o lo que fueren) con cuya adhesión debe contarel titular del poder tiene en propiedad los medios dela administración, sean éstos dinero, edificios, mate-rial de guerra, vehículos, caballos, y muchas otrascosas; en otras organizaciones estatales el personal 11
  • 12. MAX WEBERadministrativo está "separado" de los medios deadministración, en el mismo sentido en que actual-mente decimos que en la empresa capitalista losobreros y los empleados están "separados" de losmedios materiales de producción. En estas últimasorganizaciones el titular del poder gobierna y dirigepersonalmente la empresa en que consiste el Esta-do, y encarga su administración a servidores perso-nales, funcionarios asalariados, favoritos oconfidentes, que no son propietarios, que no tienenpor derecho propio los recursos materiales de laempresa; precisamente lo contrario sucede en lasorganizaciones políticas citadas en primer término.Esta diversidad se encuentra en todas las organiza-ciones políticas del pasado. Denominaremos agrupación estructurada por"estamentos" a toda agrupación política donde losmedios de administración son, total o parcialmente,propiedad del cuadro administrativo dependiente.En la sociedad feudal, por ejemplo, el vasallo pagade su bolsillo los costos de administración y de jus-ticia en su feudo, y se equipa y se provee para laguerra; sus vasallos dependientes, a su vez, hacenotro tanto. El poder del señor recibía las conse-cuencias derivadas de esa situación. Tal poder sólo 12
  • 13. POLÍTICA Y CIENCIAse fundaba en el vínculo de lealtad persona, en elhecho de que la propiedad del feudo y la honra delvasallo derivaban su "legitimidad" del señor. Si nos remontamos a las primeras formacionespolíticas, encontramos, en todas partes, que el señororganiza los medios materiales de la administración.Lo hace mediante hombres que dependen perso-nalmente de él: esclavos, criados, sirvientes, "favo-ritos" personales o prebendarios, retribuidos enespecie o en dinero proveniente de sus arcas. Tam-bién intenta pagar los gastos de su bolsillo con losingresos de su patrimonio, y crear un ejército bajosu dependencia personal en tanto se aprovisione yse equipe en sus graneros, almacenes y armerías. Enla asociación por "estamentos" el señor gobiernacon la ayuda de una "aristocracia" independientecon la que está obligado a compartir el poder; elseñor, que es un administrador personal, en cambio,cuenta con la ayuda de domésticos o de plebeyos,capas sociales desposeídas carentes de un honorsocial propio, totalmente ligadas al señor en lo ma-terial y privadas de la capacidad para formar un po-der competitivo. Todas las formas de dominiopatriarcal y patrimonial, el despotismo sultanista ylos Estados burocráticos pertenecen a este último 13
  • 14. MAX WEBERtipo. Sobre todo el Estado burocrático, cuya confi-guración más racional aparece, precisamente, en elEstado moderno. En todas partes el desarrollo del Estado moder-no se inicia cuando el monarca comienza la expro-piación de los depositarios independientes y"privados" del poder administrativo que lo rodean:los propietarios por derecho propio de los mediosde administración, del ejército, de los recursos fi-nancieros y de bienes de todo tipo políticamenteutilizables. Este proceso, en su conjunto, tiene unasemejanza total con el desarrollo de la empresa ca-pitalista mediante la expropiación progresiva de losproductores independientes. Como culminación delproceso, tenemos que el Estado controla todos losmedios de la organización política, reunidos de he-cho en un solo gobernante; ningún funcionario enparticular posee el dinero que gasta o los edificios,almacenes, instrumentos o material bélico utiliza-dos. De este modo en el Estado moderno -lo que esesencial a su concepto- se perfecciona la "separa-ción" entre el personal administrativo (empleados yobreros administrativos) y los medios materiales dela organización administrativa. Aquí se inicia laevolución más reciente, es decir, la que ante nues- 14
  • 15. POLÍTICA Y CIENCIAtros ojos intenta la expropiación de este expropia-dor de los medios políticos y así, de este modo, delpoder político. Es esto lo que ha hecho la revolución (la revolu-ción espartaquista en Alemania), al menos en la me-dida en que sus dirigentes han tomado el lugar delas autoridades estatuidas, apoderándose así, porusurpación o por elección, del control sobre el cua-dro político administrativo y sobre los recursosmateriales de la administración y, con derecho o sinél, deducen su legitimidad de la voluntad de los go-bernados. Un problema diverso es establecer si estarevolución, sobre la base de su éxito al menos apa-rente, permite esperar que sus dirigentes realicenasimismo la expropiación dentro de las empresascapitalistas, cuya dirección, pese a profundas analo-gías, sigue leyes del todo distintas de las que rigenen la administración política. Pero ahora no nosocuparemos de esta cuestión. En este ensayo nos atendremos a su aspecto pu-ramente conceptual: el Estado moderno es una agru-pación que con éxito e institucionalmente organizala dominación, y ha conseguido monopolizar, en unterritorio determinado, la violencia física legítimacomo medio de dominio. El Estado, para este fin, 15
  • 16. MAX WEBERha concentrado todos los medios materiales de do-minación en manos de sus dirigentes y ha expropia-do a todos los funcionarios estamentales que antesposeían esos medios por derecho propio. El Estadoha tomado su lugar y ha sustituido esas jerarquíascon las suyas propias. En el desarrollo de este proceso de expropiaciónpolítica que con éxito diverso se ha realizado en to-dos los países del mundo, han aparecido, en un co-mienzo al servicio de un monarca, "políticosprofesionales" en un segundo sentido: políticos que,al contrario del jefe carismático, no pretendían serdirigentes autónomos, sino que ingresaban en lapolítica en carácter de servidores de los jefes políticos.En la lucha por la expropiación entre el monarca ylos estamentos, se pusieron al lado del monarca, y,en su carácter de administradores de la política delmonarca, hicieron de la actividad política un mediode vida, por una parte, y un ideal dé vida, por laotra. Otra vez, sólo en Occidente encontramos estacategoría de políticos profesionales, que aunque nosólo sirvieron al monarca fueron el instrumento másidóneo con que éste contó para consolidar su podery realizar el aludido proceso de expropiación políti-ca. 16
  • 17. POLÍTICA Y CIENCIA Antes de detallar el significado de estos "políti-cos profesionales" clasifiquemos, en todos sus as-pectos, lo que representa su existencia. Lo mismoque en la actividad económica, la política puede seruna evasión, una distracción, o bien una profesiónpara una persona. Es posible hacer política -o sea,intentar influir en el reparto de poder entre las es-tructuras políticas y dentro de ellas- como político"ocasional". Todos somos políticos "ocasionales"en el momento de depositar nuestro voto o cuandoaprobamos o discutimos en una reunión "política" ocuando pronunciamos, un discurso "político" o rea-lizamos eventualmente cualquier otra manifestaciónsimilar. A esto se limita la relación de muchas per-sonas con la política. Esta práctica ocasional de lapolítica la realizan los agentes partidarios y los jefesde agrupaciones políticas que, por lo general, sóloactúan políticamente en caso de necesidad, sin "vi-vir", en primer lugar, de la, política, ni en un sentidomaterial ni en un sentido ideal. Esto mismo se refie-re a los miembros de los consejos estatales y deotros conjuntos consultivos que sólo funcionan arequerimiento. También se aplica a numerosos gru-pos de legisladores que sólo hacen actividad políticaen las reuniones parlamentarias. En el pasado estos 17
  • 18. MAX WEBERgrupos se encontraban sobre todo entre los esta-mentos. Denominamos "estamentos" al conjuntode propietarios por derecho propio de los mediosbélicos materiales o bien a los propietarios de losmedios administrativos o bien a los propietarios dederechos señoriales y personales. Una parte bastantegrande de estos "políticos" estaba lejos de dedicartotalmente su vida a la política, ni en su mayor parteni tampoco en otra forma que la puramente ocasio-nal. Más bien explotaban sus privilegios para perci-bir rentas u obtener beneficios; sólo desarrollabanuna actividad política al servicio de sus agrupacionescuando se lo requería expresamente el jefe del cualdependían o sus iguales. Lo mismo sucedía con unaparte de las fuerzas auxiliares que el monarca nece-sitaba en su lucha por la creación de una empresapolítica de uso personal. Tal era el caso de los "con-sejeros" e, inclusive, de una parte de los consejerosreunidos en la "Curia" y otros organismos consulti-vos de los monarcas. Claro que al monarca no lebastaba con estas fuerzas auxiliares puramente oca-sionales o, a lo sumo, semiprofesionales. Debía in-tentar la creación de un conjunto de auxiliaresíntegra y exclusivamente dedicados a su servicio, osea, un conjunto de colaboradores profesionales. La 18
  • 19. POLÍTICA Y CIENCIAestructura de la naciente formación política dinásti-ca, y, además de ésta, la total articulación culturalestaría fundamentalmente determinada por el origensocial de los colaboradores del monarca. Tambiénlas agrupaciones políticas cuyos integrantes se cons-tituyeron políticamente, una vez abolido por com-pleto o limitado ampliamente el poder del monarca,en las denominadas comunidades "libres", necesita-ban un plantel de políticos profesionales. Estas co-munidades eran "libres" no en la medida en queeran libres del dominio mediante la violencia sinoen la medida en que en ellas era nulo el poder delmonarca como única fuente de autoridad, legitima-da por la tradición y casi siempre consagrada por lareligión. Históricamente estas comunidades sólosurgen en Occidente; su germen es la ciudad comoorganización política, forma en que primeramentenació en el área cultural mediterránea. En todosestos casos ¿cómo se presentan los políticos quehicieron de la política su profesión? Existen dos maneras de hacer de la política unaprofesión: o bien se vive "para" la política o bien sevive "de" la política. Esta oposición no es en modoalguno excluyente. A1 contrario, lo general es que sehagan ambas cosas, al menos teóricamente, y, en la 19
  • 20. MAX WEBERmayor parte de los casos, también prácticamente. Elque vive "para" la política hace de la política su vidaen un sentido íntimo; o bien goza con el mero po-der que ejerce, o bien sustenta su equilibrio internóy su tranquilidad con la convicción de que su vidatiene sentido al estar puesta al servicio de una "cau-sa". En este sentido profundo, todo hombre ho-nesto que, vive para una causa vive también de esacausa. La diferencia entre el vivir "para" y el vivir"de" se refiere, pues, a un grado más decisivo delproblema, a saber, el económico. El que intenta ha-cer de la política una fuente de ingresos permanentevive "de" la política como profesión y el que no lohace, vive "para" la política. Para que una personapueda vivir "para" la política, en dicho sentido eco-nómico, y dentro de un régimen fundado en lapropiedad privada, deben darse determinadas con-diciones, muy triviales, si así parece: en condicionesnormales quien viva para la política debe ser eco-nómicamente independiente de los ingresos quepueda proporcionarle la política. Esto significa,simplemente, que el político debe ser rico, o debetener una posición personal que le proporcione in-gresos suficientes. Así ocurre al menos en circuns-tancias normales. Ni los secuaces del jefe militar ni 20
  • 21. POLÍTICA Y CIENCIAlos de los héroes revolucionarios se preocupan es-pecialmente por las condiciones de una economíanormal. Ambos viven del botín, del saqueo, de lasconfiscaciones, de las contribuciones o de la impo-sición de medios de pago sin valor y forzosos, re-cursos que en el fondo son idénticos. Pero aquí setrata de fenómenos insólitos. En la economía co-rriente sólo la riqueza propia permite la autonomíade la persona. Pero esto todavía es insuficiente. Elque vive para la política también debe ser económi-camente "libre", es decir, sus ingresos no deben de-pender del hecho de que él dedique en parte ototalmente su capacidad ala obtención de recursoseconómicos. En este sentido totalmente libre essólo el rentista, es decir, el que recibe ingresos singanarlos mediante el trabajo, sea que perciba unarenta de la tierra, como en el caso de los señoresterritoriales del pasado o el de los terratenientes ypatricios de la actualidad -también en la Antigüedady en la Edad Media del trabajo de los esclavos y delos siervos provenían rentas-, sea que la renta pro-venga de acciones o de otros valores bursátiles ofinancieros. Ni el obrero ni el empresario -y esto hay, quedestacarlo-, sobre todo el gran empresario moder- 21
  • 22. MAX WEBERno, son económicamente libres en el sentido men-cionado. Pues precisamente el empresario está liga-do a su empresa y no es libre, y todavía menos elempresario industrial que el empresario agrícola, envista de la índole estacional de la agricultura. Al em-presario le resulta difícil, en general, hacerse repre-sentar por otra persona, tú siquieratransitoriamente. Es tan poco libre como el médicoy cuanto más relevante -y ocupado esté menos librees. El abogado, en cambio, por motivos puramentetécnicos, es más fácilmente libre y, por esto, ha de-sempeñado, como político profesional, un papelmucho más significativo que el médico y con fre-cuencia dominante. Dejaremos aquí esta clasifica-ción y clarificaremos algunas de sus derivaciones. La conducción de un Estado o de un partidopolítico por personas que viven -en el sentido eco-nómico de la palabra- para la política y no de la po-lítica, supone forzosamente un reclutamiento"plutocrático" de las capas políticas dirigentes. Claroque esto no significa que la conducción plutocráticahabrá de prescindir de vivir "de" la política, y, portanto, que la capa, dominante no habrá de aprove-char su posición política para derivar beneficios enprovecho propio. Está claro que no se trata de esto. 22
  • 23. POLÍTICA Y CIENCIANunca ha existido un grupo que de alguna manerano haya vivido de la política. Aquí sólo intentamosprecisar que el político profesional no necesita per-cibir una remuneración por su actividad política,mientras que el político sin recursos propios estáobligado a requerirla. Por otra parte, tampoco pre-tendemos significar que los políticos sin patrimoniopropio sólo se propongan, o ni siquiera predomi-nantemente, obtener beneficios económicos perso-nales mediante la política, sino ocuparse de "lacausa". Esto sería inadecuado. Por experiencia sesabe que para el hombre de fortuna la preocupaciónpor la "seguridad" eco-nómica de su existencia es,consciente o inconscientemente, un punto cardinalde la total orientación de su vida. Un idealismo po-lítico del todo desinteresado y sin apetencias mate-riales se observa sobre todo, si bien noexclusivamente, en épocas extraordinarias, es decir,revolucionarias, en las clases sociales que, debido asu carencia de bienes materiales, no tienen interésalguno en la conservación del status económico deuna sociedad determinada. El reclutamiento noplutocrático de los cuadros políticos, tanto jefescomo acólitos, se vincula a la condición evidente deque el cuadro reclutado percibirá ingresos regulares 23
  • 24. MAX WEBERy seguros. La conducción de la política puede ser"honoraria" y en este caso será llevada a cabo porpersonas "independientes", o sea ricas, sobre todorentistas; si, en cambio, la conducción de la políticase adjudica a personas sin bienes propios éstas hande ser recompensadas. El político profesional que vive "de" la políticapuede ser un simple "prebendado" o bien un "fun-cionario" asalariado. El político profesional o bienrecibe ingresos procedentes de concesiones y rega-lías por servicios determinados -propinas, coimas ysobornos apenas son una variante irregular y for-malmente ilegal de esta clase de remuneraciones-, obien recibe ingresos fijos en especie, un salario endinero, o ambas cosas a la vez. El político profesio-nal puede tomar el carácter del "empresario", comoen el caso del condottiero o del arrendatario o del an-tiguo comprador de un cargo, o como en el casoactual del cacique "político" norteamericano, queencara sus gastos y costos como una inversión decapital de la que extraerá beneficios a través de susinfluencias. O incluso puede percibir un sueldo fijocomo periodista, o como secretario de un partidopolítico, como ministro o como un funcionario po-lítico moderno. En el pasado fueron características 24
  • 25. POLÍTICA Y CIENCIAlas concesiones territoriales, las prebendas de todotipo, y luego, en el desarrollo de la economía mo-netaria, las regalías y gratificaciones en metálico, conque los monarcas conquistadores triunfantes o jefesde partidos victoriosos recompensaron a sus segui-dores. En la actualidad los jefes de los partidos po-líticos retribuyen la lealtad en los servicios con todaclase de cargos: en los partidos, en periódicos, encooperativas, en cajas de Seguro, en municipalida-des y en el gobierna del Estado. Además de un finobjetivo, las luchas partidarias persiguen principal-mente el control del reparto de los cargos. En Ale-mania todos los conflictos entre las tendenciascentralistas y regionalistas se entablan alrededor dela cuestión de qué poder ha de repartir los cargos,sea que este poder se encuentre en Berlín, Munich,Karlruhe o Dresde. Los partidos políticos resultanmás afectados por una limitación en el reparto delos cargos que por una acción contra sus fines obje-tivos. En Francia una renovación de prefectos acausa de una política partidaria siempre se ha consi-derado como un trastorno mucho mayor y más re-sonante que un cambio en la programática delgobierno, la cual sólo tiene un significado casi ver-borrágico. Algunos partidos, como los norteameri- 25
  • 26. MAX WEBERcanos luego de la desaparición de las viejas discu-siones sobre la hermenéutica de la Constitución, sehan convertido en meros partidos perseguidores decargos, que cambian su programa objetivo según lasperspectivas electorales. En España, hasta hace po-co tiempo, los dos grandes partidos se alternaban enel poder por medio de "elecciones" fabricadas desdearriba y según un modo fijado convencionalmente afin de repartir los cargos entre los seguidores. En lasviejas posesiones coloniales españolas, en las llama-das "revoluciones", así como en las supuestas "elec-ciones", lo que siempre estaba en discusión era elacceso a la proveeduría económica del Estado, en laque deseaban alimentarse los triunfadores. En Suizalos partidos se distribuyen pacíficamente los cargossegún los respectivos votos, y varios de nuestrosproyectos constitucionales supuestamente "revolu-cionarios", por ejemplo el primer proyecto prepara-do para Baden, pretendieron extender el sistemaSuizo a los cargos ministeriales. De este modo elEstado y los cargos estatales eran vistos como me-ros organismos principalmente aptos para el repartode recompensas por servicios políticos. El Partidodel Centro, en particular, se mostró muy entusias-mado con el método. En Baden estableció, como 26
  • 27. POLÍTICA Y CIENCIAparte de su programa partidario, un reparto de car-gos según las diversas confesiones y, por tanto, sinconsideración de la idoneidad. Esta tendencia seacrecienta en todos los partidos en la medida en queaumenta tanto la cantidad de cargos en virtud de laburocratización general como la demanda de cargoscomo medio de vida especialmente seguro. Sus se-guidores ven cada vez más en los partidos un mediopara el fin de poseer un cargo. Pero a dicha tendencia se opone el desarrollo delos funcionarios modernos hacia una fuerza profe-sional de intelectuales altamente especializados, através de un largo período de preparación, de unhonor de status muy refinado y de una aguda con-ciencia de la integridad. Sin este funcionariado desa-rrollado caería sobre la administración unatremenda disgregación y la amenaza de una extendi-da ineficacia. Sin dicha integridad incluso se vería enpeligro el funcionamiento técnico del Estado, cuyaimportancia para la economía se ha ido incremen-tando, sobre todo con la progresiva socialización. En los Estados Unidos, la administración de afi-cionados basada en el sistema de saqueo permitíacambiar, según los resultados de las elecciones pre-sidenciales, a cientos de miles de funcionarios, in- 27
  • 28. MAX WEBERcluidos los carteros; el funcionario vitalicio era deltodo desconocido. Esta administración de aficiona-dos se ha visto afectada, desde hace tiempo, por laReforma del Servicio Civil, evolución cumplida me-diante exigencias administrativas puramente técnicase ineludibles. En Europa, a través de un desarrollo de qui-nientos años, ha aparecido una clase de funcionariosespecializados sobre la base de la división del tra-bajo. El proceso comenzó en las ciudades y seño-ríos italianos, entre las monarquías y los Estadosconquistados por los normandos. El paso decisivofue realizado por la administración de las finanzasdel monarca. En las reformas administrativas reali-zadas por el emperador Maximiliano es posible ad-vertir las dificultades de los funcionarios, incluso enépocas de presión exterior y del dominio turco,cuando intentaban privar al monarca de sus poderesen el campo de las finanzas. Este campo es el quemenos puede tolerar el diletantismo de un gober-nante que, por otra parte, en esa época todavía erasobre todo un caballero. El desarrollo de la técnicabélica creó la necesidad del oficial experto profesio-nal y la complicación del procedimiento jurídicoexigió el jurista profesional. En estos tres campos - 28
  • 29. POLÍTICA Y CIENCIAfinanzas, guerra y derecho- grupos de funcionariosespecializados se establecieron durante el siglo XVIde manera definitiva en los Estados más desarrolla-dos. De este modo, a la vez que comenzaba la pri-macía absolutista del monarca se iniciaba laabdicación que el monarca hacía de su autocracia enfavor de los funcionarios especializados; eran estosfuncionarios los que permitían que el monarca seimpusiera sobre los derechos estamentales de losseñores feudales. La evolución de los "políticos destacados" seprodujo a la par del surgimiento de los funcionariosprofesionales, aunque de un modo menos percepti-ble. Claro que los monarcas siempre y en todaspartes han contado con consejeros realmente califi-cados. En Oriente, la figura típica del "gran Visir"surgió para descargar al sultán de la responsabilidadpersonal por los éxitos gubernamentales. En Occi-dente, especialmente bajo la influencia de los em-bajadores venecianos, la diplomacia tomó la formade un arte conscientemente cultivado, en la época deCarlos V, que es a su vez la época de Maquiavelo;en los ambientes diplomáticos se leían con pasiónlos informes de los embajadores venecianos. Losadeptos, en su mayoría con una educación huma- 29
  • 30. MAX WEBERnista, se consideraban a sí mismos como profesio-nales iniciados, igual que ocurría entre los estadistashumanistas chinos en las postrimerías del fraccio-namiento del Imperio en Estados guerreros. Perosólo con el desarrollo de las instituciones surgió, demanera apremiante, la necesidad de una conducciónformalmente unificada de la política total, incluyen-do la interna. Naturalmente, siempre habían existidohasta ese momento personalidades aisladas que sedesempeñaban como consejeros de los monarcas oque de hecho guiaban la política del monarca. Peroincluso en los Estados más adelantados la articula-ción de los poderes gobernantes tomó inicialmenteotros rumbos. Habían surgido autoridades supre-mas de tipo colegiado. En teoría, y en la práctica enun grado decreciente, estas administraciones cole-giadas se reunían bajo la presidencia personal delmonarca, quien tomaba la decisión. Mediante estesistema colegiado, que producía forzosamente dic-támenes, contradictámenes y votos fundamentadosde la mayoría y de la minoría y, luego, mediante laagrupación de hombres de confianza -el "Gabine-te"- que actuaba paralelamente a las autoridades ofi-ciales y servía de intermediario a las resoluciones delConsejo de Estado, el monarca, que se veía paulati- 30
  • 31. POLÍTICA Y CIENCIAnamente llevado a la situación de un aficionado,trató de liberarse de la progresiva influencia de losfuncionarios profesionales conservando en su manola conducción suprema. Esta lucha sorda entre laautocracia y los funcionarios profesionales se pro-dujo en todas partes. La situación sólo se modificócon la aparición del Parlamento y con las aspiracio-nes al poder de los jefes de partido. Condicionesmuy diversas produjeron resultados exteriormenteidénticos, aunque, por supuesto, con determinadasdiferencias. Cuando la dinastía mantuvo en sus ma-nos un poder real, como sucedió en Alemania, losintereses del monarca se aliaron con los del funcio-nariado contra el Parlamento y sus apetencias de po-der. Los funcionarios estaban interesados en quehombres de su propia casta tomaran las posicionesdirigentes, incluso los ministerios; así estos cargos seconvirtieron en metas de la carrera oficial. A su vez,el monarca estaba interesado en designar ministrosextraídos de las filas de los hombres de confianzaque lo servían. Simultáneamente unos y otros esta-ban interesados en ofrecerle al Parlamento unaconducción política cerrada y unificada y, por tanto,en intentar la sustitución del sistema colegiado porun único jefe de gabinete. Además el monarca, para 31
  • 32. MAX WEBERponerse formalmente a un lado de las luchas parti-darias y de los ataques de los partidos, necesitabauna personalidad que asumiera responsabilidades, ylo cubriera, es decir, una personalidad que hablaraen el Parlamento y negociara con los partidos. To-dos estos intereses actuaron conjuntamente y en lamisma dirección: surgió un ministro encargado deconducir unificadamente a los funcionarios. La evolución del poder parlamentario se desa-rrolló con fuerza hacia la unificación del Estado allídonde el Parlamento, como ocurrió en Inglaterra,logró imponerse al monarca. En Inglaterra, el gabi-nete, con el jefe del Parlamento como "líder", seconvirtió en una comisión del partido mayoritario.Las leyes oficiales ignoraban este poder partidario,que era, por otra parte, el único poder políticamentedecisivo. Los grupos colegiados oficiales no consti-tuían, como tales, órganos del poder verdadera-mente gobernante, el partido, y no podían, enconsecuencia, ser depositarios del verdadero go-bierno. Para mantener el poder en lo interno y reali-zar una política elevada en lo externo, el partidodominante requería una organización siempre dis-puesta y constituida solamente por sus hombresverdaderamente dirigentes. El gabinete era precisa- 32
  • 33. POLÍTICA Y CIENCIAmente esa organización. A la vez, respecto a la opi-nión pública y sobre todo respecto al público par-lamentario, el partido necesitaba un conductorresponsable de todas las decisiones: el jefe de gabi-nete. En Europa se adoptó este sistema inglés de losministros parlamentarios. Sólo en Norteamérica yen las democracias influidas por Norteamérica seopuso al sistema inglés un sistema distinto en el queel jefe del partido victorioso, elegido directamenteen votación popular, se pone frente al equipo defuncionarios nombrados por él y queda liberado delas consultas parlamentarias excepto en lo relativo ala legislación y al presupuesto. La transformación de la política en una empresaque requería preparación especial por parte de losindividuos para la lucha por el poder y estudio delos métodos para esa lucha por parte de los partidospolíticos modernos, determinó la división de losfuncionarios públicos en dos categorías diferentes,aunque no rígidamente separadas: por una partefuncionarios "profesionales" y por la otra funciona-rios "políticos". Los funcionarios "políticos", en elverdadero sentido de la palabra, pueden caracteri-zarse exteriormente, por el hecho de que pueden sertrasladados o destituidos a voluntad y en cualquier 33
  • 34. MAX WEBERmomento; tal es el caso de los prefectos franceses yde funcionarios similares de otros países, en con-traste con la "independencia" y "estabilidad" de losempleados judiciales. En Inglaterra son funcionariospolíticos todos los que, de acuerdo con la conven-ción establecida, abandonan sus cargos cuandocambia la mayoría parlamentaria y, por tanto, cam-bia el gabinete. Entre los funcionarios políticos seincluyen aquellos que se encargan de la "administra-ción interna" general; el ingrediente político consistesobre todo en la tarea de mantener "la ley y el or-den", o sea, las relaciones de dominio existentes. EnPrusia, luego del decreto de Puttkamer, estos fun-cionarios estaban en la obligación disciplinaria de"representar la política del Gobierno" y, lo mismoque los prefectos franceses, eran utilizados comoaparato oficial para influir en las elecciones. A1contrario de lo que ocurre en otros países, en elsistema alemán la mayoría de los funcionarios "po-líticos" estaban bajo las mismas prescripciones quelos otros funcionarios, con el añadido de que para ellogro de los cargos se requería un título universita-rio, pruebas de idoneidad y un tiempo de serviciopreparatorio. En Alemania sólo los jefes del aparatopolítico, los ministros, están privados de esa carac- 34
  • 35. POLÍTICA Y CIENCIAterística del servicio civil profesional. Bajo el anti-guo régimen se podía ser ministro de Educación enPrusia sin haber asistido a un centro de enseñanzasuperior, mientras que, en principio, para ser con-sejero era indispensable la aprobación de un examenformal. Cuando Althoff asumió el ministerio deEducación en Prusia no había duda de que los espe-cialistas profesionales, como el jefe de división y elconsejero, estaban mucho mejor informados sobrelos verdaderos problemas técnicos del ramo que eljefe respectivo. Lo mismo ocurrió en Inglaterra. Enconsecuencia, quienes tenían el poder real ante lascontingencias cotidianas eran estos funcionarios, loque no es un absurdo. El ministro era simplementeel representante de la constelación del poder políti-co. Debía defender la política de estos poderes,evaluar en función de ésta las sugestiones técnicasde sus subordinados e impartir a éstos las directivaspolíticas emanadas del poder. Es lo mismo que sucede con una empresa eco-nómica privada: el verdadero "soberano", la asam-blea de accionistas, carece de influencia sobre laadministración de la empresa, tanto como un "pue-blo" gobernado por funcionarios profesionales. Ylas personas que rigen la política de la empresa, el 35
  • 36. MAX WEBER"directorio" controlado por los Bancos, sólo emitedirectivas económicas y selecciona los administra-dores, sin tener la capacidad de asumir de modoautónomo la dirección técnica. La presente estruc-tura del Estado revolucionario no ha producido in-novaciones en este sentido. El poder ha sido puestoen manos de meros aficionados, los cuales, merceda la posesión de las ametralladoras, intentan utilizara los funcionarios profesionales sólo como auxilia-res y subordinados. No trataremos aquí de los di-versos problemas de este nuevo tipo de Estado.Más bien nos ocuparemos de las figuras típicas delpolítico profesional, tanto las de los "caudillos" co-mo las de sus secuaces. Estas figuras se han modifi-cado con el tiempo y en la actualidad se nospresentan bajo otras formas. Como hemos visto, enel pasado surgieron políticos profesionales al servi-cio de la lucha del monarca contra los estamentos.Veamos brevemente los principales tipos de estospolíticos profesionales. El monarca, en su enfrentamiento con los esta-mentos feudales, se apoyó en capas sociales situadasfuera de los estamentos. Entre esas capas figuraba,en primer lugar, el clero en las Indias occidentales yorientales, en la China y en el Japón budistas, en la 36
  • 37. POLÍTICA Y CIENCIAMongolia de los lamas y en los reinos cristianos dela Edad Media. La importancia que los brahamanes,los clérigos budistas, los lamas y los obispos y lossacerdotes cristianos podían alcanzar, como conse-jeros políticos, estribaba en que con ellos podía or-ganizarse un cuerpo administrativo que supiera leery escribir, y pudiera ser usado en la lucha que contrala aristocracia mantenía el emperador, el príncipe oel khan. A diferencia del feudatario, el clérigo, y es-pecialmente el clérigo soltero; estaba fuera del en-granaje de los intereses políticos y económicosusuales y no se interesaba por la creación de un po-der político para sí o para sus descendientes. Mer-ced a su propio status, el clérigo estaba "separado"de los entretelones palaciegos de la administracióndel monarca. Un segundo estrato del mismo tipo estaba for-mado por los literatos con educación humanista. Endeterminada época, el aprendizaje de la composi-ción retórica latina y de la poesía griega era el cami-no para llegar a ser consejero político de unmonarca y, sobre todo, historiador político del mo-narca. Fue el tiempo del florecimiento de las escue-las humanistas y de la creación de cátedras de"Poética" patrocinadas por los monarcas. En Ale- 37
  • 38. MAX WEBERmania esta época fue fugaz y aunque influyó pro-fundamente en el sistema educativo, no tuvo conse-cuencias políticas permanentes. Otro fue el caso enAsia. El mandarín chino es, o más bien fue origina-riamente, aproximadamente lo que fue el humanistaen el Renacimiento: un literato con una formaciónhumanista como erudito en los monumentos litera-rios del pasado remoto. A1 leer las crónicas de LiHung Chang se ve que su principal orgullo radicabaen la composición de poemas y en la buena caligra-fía. Esta capa social, con todos sus convencionalis-mos modelados sobre la base de la China antigua,ha determinado todo el destino de China; quizás eldestino de Alemania hubiera sido igual si los huma-nistas hubiesen tenido en su momento ocasión deejercer una influencia semejante. El tercer estrato fue la nobleza cortesana. Unavez que lograron despojar a la nobleza de su poderpolítico como clase, los monarcas atrajeron a losnobles a la corte y los utilizaron en el servicio políti-co y diplomático. La modificación del sistema edu-cativo alemán, en el siglo XVII, estuvo determinadapor el hecho de que los nobles reemplazaron a losliteratos humanistas en calidad de políticos profe-sionales al servicio del monarca. 38
  • 39. POLÍTICA Y CIENCIA La cuarta categoría consiste en una institucióntípicamente inglesa: un patriciado integrado tantopor la pequeña nobleza como por los rentistas ur-banos; técnicamente se la denomina gentry. La gentryinglesa fue utilizada en su origen por el monarca enla lucha de éste contra los barones. El monarca ad-judicó a la gentry los cargos del gobierno autónomo ypaulatinamente fue pasando bajo su dependencia.La gentry conservó todos los cargos de la administra-ción social, ocupándolos sin remuneración y sinotro interés que el de acrecentar el propio podersocial. De este modo la gentry preservó a Inglaterrade la burocratización que ha sido el destino de losdemás Estados europeos. Un quinto estrato, el jurista con educación uni-versitaria, fue peculiar del continente europeo y tu-vo una gran importancia política. El hecho de quelos juristas universitarios llevaran a cabo la forma-ción de la empresa política como Estado racionali-zado denota la gran influencia del Derecho romanotal como quedó establecido en el burocratizado Im-perio romano de la última época. Esto también ocu-rrió en Inglaterra, aunque aquí los grandes gremiosde juristas obstaculizaron la recepción del Derechoromano. En ningún otro Estado del mundo se en- 39
  • 40. MAX WEBERcuentra un fenómeno similar. Ni los elementos jurí-dico-racionales de la escuela Mimamsa en la India nila introducción del antiguo pensamiento jurídico enel Islam lograron impedirla sofocación del pensa-miento jurídico-racional por el pensamiento teoló-gico. Sobre todo, el procedimiento procesal nopudo ser racionalizado por completo. Esta raciona-lización sólo se consumó en virtud de la recepciónde la antigua jurisprudencia romana por parte de losjuristas italianos; esta jurisprudencia es el resultadode una estructura política del todo peculiar que desu surgimiento como ciudad-estado se convierte enimperio mundial. Además de esta recepción tam-bién han contribuido el usus modernus de los cano-nistas y juristas medievales y las teoríasjusnaturalistas, cristianas en su origen y seculariza-das después. Los mayores representantes de esteracionalismo jurídico fueron el podestá italiano, losjuristas del rey de Francia (que crearon los mediosformales usados por el poder real para socavar elpoder señorial), los canonistas y teólogos de losconcilios, los juristas de la corte y los jueces acadé-micos de los monarcas continentales, los monarcó-manos y los profesores jusnaturalistas holandeses,los juristas de la Corona y del Parlamento en Ingla- 40
  • 41. POLÍTICA Y CIENCIAterra, la noblesse de robe del Parlamento francés y,por último, los abogados de la época de la Revolu-ción francesa. Sin este racionalismo jurídico no se concibe elsurgimiento del Estado absoluto en la Revolución.Tanto las representaciones de los parlamentos fran-ceses como los libros de los Estados Generales deFrancia desde el siglo XVI hasta 1789 están im-pregnados del espíritu de los juristas. Y si se exami-na la composición profesional de los integrantes dela Convención francesa, elegidos todos según unamisma normativa, se observa la presencia de un soloobrero, muy pocos empresarios burgueses y unagran cantidad de juristas, sin los que no se explicaríala mentalidad peculiar que inspiró a estos intelec-tuales radicalizados y a sus proyectos. A partir de1789 la democracia y el abogado modernos están enuna estrecha relación y los abogados, en este sentidode estamento autónomo, sólo se encuentran en Oc-cidente; su evolución se extiende desde la EdadMedia, bajo la figura del Intercesor del procedimientoformalista germánico, y se desarrolla según la racio-nalización de los procesos jurídicos. No es contingente la significación de los aboga-dos en la política de Occidente, desde la aparición 41
  • 42. MAX WEBERde los partidos. La empresa política de los partidoses una empresa de grupos de interés. En seguidaaclararemos esto. La función del abogado profesio-nal es la oratoria eficaz a favor de los clientes intere-sados. En ésta cuestión, como lo probó lapropaganda aliada de 1914 a 1918, el abogado supe-ra a cualquier "funcionario". Puede ganar una causalógicamente débil convirtiéndola en "buena". Confrecuencia un funcionario público político convierteen una causa "mala", mediante una "mala" técnica,una causa técnicamente "buena". En la actualidad lapolítica es una actividad pública y requiere comomedio el lenguaje escrito y oral. Pesar las palabras esla función principal del abogado, pero no del fun-cionario, que no es un demagogo ni se proponeserlo, y que por otra parte resulta un pésimo dema-gogo cuando intenta serlo. El verdadero funcionario, según su auténticavocación, no debe hacer política sino administrar im-parcialmente. Esto también se aplica, al menos ofi-cialmente, al funcionario político, en la medida enque no entre en cuestión la "razón de Estado", estoes, los intereses vitales del orden dominante. Elfuncionario debe administrar sine ira et studio, sin iray sin preferencias. En consecuencia, no debe hacer 42
  • 43. POLÍTICA Y CIENCIAlo que en todo caso hacen los jefes políticos y sussecuaces. Tomar partido, apasionarse (ira et studium)son el elemento del político, y sobre todo del jefepolítico. Su comportamiento obedece a un principiode responsabilidad opuesto al del funcionario. Estepone su honor en el cumplimiento preciso y minu-cioso de las órdenes de los superiores, como sicoincidieran con sus propias convicciones, aunquelas órdenes le parezcan falsas y aunque protestecontra ellas. Aquí hay un sacrificio y una disciplinamoral sin las que se vendría abajo todo el aparatoadministrativo. El honor del dirigente político, delestadista, en cambio, radica en una responsabilidadexclusiva y personal por lo que hace, innegable e in-transferible: Los funcionarios de un elevado nivelético son precisamente malos políticos, políticosirresponsables en el sentido político de la palabra.En este sentido moralmente malos, como los que sehan visto con frecuencia, desgraciadamente, enAlemania. Esto es lo que hemos llamado "gobiernode funcionarios" y claro que no es manchar el ho-nor de nuestros funcionarios el afirmar que estesistema es políticamente fallido, a juzgar por los lo-gros alcanzados. Pero volvamos nuevamente a lasdiversas figuras de políticos. 43
  • 44. MAX WEBER El "demagogo" ha sido el típico dirigente políti-co de Occidente desde el surgimiento del Estadoconstitucional y, cabalmente, desde la instauraciónde la democracia. La acepción peyorativa de la pala-bra no debe hacernos olvidar que fue Pericles y noCleón el primero en llevar el nombre de demagogo.Pericles, sin cargo determinado u ocupando el únicocargo electivo, ya que en la democracia antigua losdemás se asignaban por sorteo, condujo, como má-ximo estratega, la ecclesia soberana del pueblo ate-nienses También utiliza el discurso la demagogiamoderna, y lo utiliza en proporción abrumadora, sise observa la cantidad de discursos electorales quedebe pronunciar cualquier candidato moderno. Perola palabra impresa es el instrumento más perdura-ble. En la actualidad el publicista político y sobretodo el periodista son los típicos representantes deldemagogo moderno. No ensayaremos aquí la sociología del periodis-mo moderno, que constituye de por sí un capítuloaparte. Nos limitaremos a unas pocas observacio-nes. El periodista, como el abogado y el artista, ycomo todos los demagogos, escapa a una clasifica-ción social fija, por lo menos en el continente euro-peo, en contraste con Inglaterra y con lo que ocurría 44
  • 45. POLÍTICA Y CIENCIAen Prusia. El periodista pertenece a una casta deparias, valorada siempre por la sociedad de acuerdocon la conducta de sus representantes éticamenteinferiores. De este modo corren las ideas más extra-vagantes sobre los periodistas y su trabajo. La ma-yoría de la gente no advierte que a pesar de lasdiversas condiciones de producción un buen trabajoperiodístico exige tanto espíritu mental como cual-quier otro trabajo intelectual, y más aun si se consi-dera que debe ser hecho rápido, por encargo, y conla exigencia de su eficiencia. La mayoría de la gente,puesto que sólo recuerda las consecuencias terriblesde la labor periodística irresponsable, no atina a re-conocer que la responsabilidad del periodista no esinferior a la del erudito, y aun es mayor, como se havisto durante la guerra. No se cree que la discrecióndel buen periodista es mayor que la de la mayoría dela gente, y sin embargo así es. El público se ha ha-bituado a considerar la prensa con desprecio y conuna piadosa mediocridad, debido a que el periodis-mo moderno y las circunstancias que lo rodean es-tán acosados por las más fuertes tentaciones. Ahorano nos ocuparemos de lo que debería hacerse enesta cuestión. Aquí nos interesa la cuestión del des-tino del periodista político y de sus posibilidades de 45
  • 46. MAX WEBERllegar al poder político. Por el momento el perio-dista ha tenido posibilidades favorables dentro delpartido socialdemócrata, pero incluso aquí lospuestos obtenidos lo han sido a nivel de funciona-rios y no de dirigentes políticos. En los partidos burgueses la oportunidad de lle-gar a la conducción por la vía del periodismo hadisminuido, en comparación con la generación pre-cedente. Claro que los políticos, por su influencia,debían tener relaciones con la prensa, pero ha sidoexcepcional la aparición de jefes políticos surgidosde las filas del periodismo. El motivo de esto con-siste en la "insustituibilidad" (Unabkömmlichkeit), so-bre todo del periodista sin bienes propios y asíligado a su profesión; "insustituibilidad" condicio-nada por el enorme incremento en la gestión y vo-lumen de las empresas periodísticas. La necesidadde ganarse la vida con artículos cotidianos o sema-nales es como un peso muerto para los políticos.Conozco casos de individuos destinados al poderpolítico a quienes esa exigencia ha obstaculizado,externamente y sobre todo internamente, el ascen-so. Haría falta tratar como tema aparte los perjuiciosrecibidos por el periodismo en las relaciones entre laprensa y el Estado bajo el antiguo régimen. En los 46
  • 47. POLÍTICA Y CIENCIApaíses aliados estas condiciones fueron diversas,pero también allí, como en todos los Estados mo-dernos, rige la afirmación de que el periodista pierdeinfluencia política, mientras que el empresario capi-talista de la prensa, del tipo de "Lord Northcliffe" lava adquiriendo. En Alemania, las grandes empresas periodísticascapitalistas que controlan sobre todo los diarios con"avisos por palabras" han mostrado una especialindiferencia política. No había posibilidad de obte-ner ganancias con una política independiente, y éstaa su vez, hubiera hecho peligrar la benevolencia delpoder político dominante. El negocio publicitario esel modo por el que durante la guerra se intentó in-fluir políticamente en la prensa en gran escala, in-tento en el que hoy se persiste. Si bien la granprensa podrá escapar a esta presión, la situación serádifícil para los diarios pequeños. De todos modos, ypor el momento, la carrera periodística no es ac-tualmente en Alemania un camino normal para su-bir al poder político, sea cual fuere su seducción ysu habilidad para otorgar posibilidades de acción yde responsabilidad política. No es fácil decir si lasupresión del principio del anonimato, a lo que mu-chos periodistas accederían, modificaría esta situa- 47
  • 48. MAX WEBERción. Durante la guerra hemos visto que la expe-riencia alemana de dar la dirección de ciertos perió-dicos a escritores de prestigio que firmaban por sunombre no siempre ha asegurado el logro de unelevado sentido de la responsabilidad. Haciendo aun lado las diferencias partidarias, fueron los diariospeor acreditados los que lograron los mayores tira-jes. De este modo los editores y periodistas sensa-cionalistas llegaron a ganar dinero pero no honor.Sin embargo, no es posible extraer de esta experien-cia la negación del sensacionalismo como modo depromocionar las ventas, ya que el problema escomplicado y el fenómeno del sensacionalismoirresponsable no es general. De todos modos la ta-rea periodística no es, por el momento, la vía paraacceder a una conducción política responsable, aun-que el periodismo siga siendo un medio de los másimportantes de la actividad política profesional.Medio no transitable para todo el mundo y menosaun para los espíritus débiles, sobre todo para quie-nes sólo logran su equilibrio interno mediante unasegura posición estamental. Aunque la vida de uniniciado en la ciencia sea también azarosa, lo rodeanformalidades de clase que le aseguran un status es-table. El periodista, en cambio, tiene una vida aza- 48
  • 49. POLÍTICA Y CIENCIArosa en todo sentido, y las circunstancias en que sedesarrolla están más ex-puestas a desequilibrar laseguridad interna que cualquier otra situación. Loslogros a menudo amargos del trabajo periodísticono son tal vez lo peor. Las circunstancias difícilesdeben ser afrontadas precisamente por los perio-distas exitosos. Por esto no es rara la transforma-ción de muchos periodistas en hombres inútiles,impotentes y despreciables; y por esto lo raro es quemuchos periodistas escapen precisamente a ese des-tino. Mientras que el periodista cuenta con un pasadobastante apreciable como tipo de político profesio-nal, la figura del funcionario de partido sólo corres-ponde al desarrollo de los últimos decenios, y enparte sólo a los últimos años. Para interpretar estafigura en su desarrollo histórico consideremos lospartidos políticos y su organización. En todas las agrupaciones políticas de cierta ex-tensión, es decir, en tanto trascienden los problemasde los pequeños distritos rurales, donde hay elec-ciones periódicas de autoridades, la organizaciónpolítica es forzosamente una empresa de interesa-dos; o sea que los fundamentalmente interesados enla vida y en el poder políticos se procuran seguido- 49
  • 50. MAX WEBERres, reclutándolos libremente, se presentan ellosmismos, o presentan a sus protegidos, como candi-datos a las elecciones, reúnen los medios económi-cos indispensables e intentan la ganancia de losvotos. Es casi inimaginable suponer que las grandesagrupaciones podrían realizar elecciones sin contarcon la organización debida de esa empresa. En lapráctica esto significa la división de los ciudadanoscon derecho a voto en elementos políticamente ac-tivos y políticamente pasivos. Como esta división,se basa en actitudes voluntarias, no puede ser su-primida mediante el voto obligatorio, la representa-ción "corporativa", o mediante otras medidas quetácita o expresamente vayan en contra de esa situa-ción y del dominio de los políticos profesionales.Los elementos vitales necesarios en todo partidoson la conducción activa y el libre reclutamiento delos seguidores. La elección del conductor requieretanto los seguidores como los elementos pasivos.Hay diferencias, sin embargo, respecto a la estructu-ra. Por ejemplo, los "partidos" de las ciudades me-dievales, como los güelfos y los gibelinos, erancohortes puramente personales. Si se consideran losStatuta della parte Guelfa, las confiscaciones de losbienes mobiliarios -en el origen, nobles eran todas 50
  • 51. POLÍTICA Y CIENCIAlas familias que vivían de modo caballeresco y po-dían, así, usufructuar un feudo- la exclusión de loscargos públicos y la abolición del derecho a voto,los comités partidarios interlocales, los rígidos gru-pos militares, y las recompensas a los delatores, noes posible no ver la semejanza con la estructura bol-chevique con sus estrictos grupos militares y, sobretodo en Rusia, de espionaje, sus expropiaciones, eldesarme y la supresión de los derechos políticos delos burgueses, o sea, empresarios, comerciantes,rentistas, sacerdotes, descendientes de la dinastía ymiembros de la policía. La analogía es aun más no-table si se considera que, por una parte, la organiza-ción militar güelfa era un puro ejército de caballerosdonde sólo entraban quienes eran caballeros y quela mayoría de los dirigentes eran nobles y que, porotra parte, los consejos soviéticos han reincorpora-do el empresario bien pagado, el salario a destajo, eltaylorismo, la disciplina militar y laboral, y la intro-ducción de capital extranjero o sea, que para hacerfuncionar el Estado y la economía los bolcheviquesse han visto obligados a aceptar de nuevo todo loque habían combatido como instituciones de claseburguesas, e incluso han apelado otra vez a la poli-cía secreta zarista como principal instrumento del 51
  • 52. MAX WEBERpoder del Estado. Pero aquí dejaremos a un ladoestas organizaciones violentas y nos ocuparemos delos políticos profesionales que luchan por el poder através de las comunes y "pacíficas" contiendas par-tidarias en el mercado de los votos. Estos partidos, en el actual sentido de la palabra,fueron en su origen, por ejemplo en Inglaterra, me-ros séquitos de la aristocracia. Si un Par cambiabade partido; lo mismo sucedía con todos los que de-pendían de él. Hasta la promulgación del bill de re-forma, los grandes nobles y el rey controlaban uninmenso número de distritos electorales. Semejantesa estos partidos aristocráticos fueron los partidos denotables, que surgen en todas partes con el ascensoal poder de la burguesía. Los grupos sociales conpropiedades y educación se diferenciaron bajo laconducción espiritual de los típicos intelectuales deOccidente, en partidos condicionados por interesesde clase, por tradición familiar, por motivos ideoló-gicos. Sacerdotes, maestros, profesores, abogados,médicos, farmacéuticos, agricultores ricos; manu-factureros y lo que en Inglaterra se denomina "ca-balleros", formaron originariamente gruposocasionales, o también agrupaciones locales políti-cas. En períodos de crisis se les sumó la pequeña 52
  • 53. POLÍTICA Y CIENCIAburguesía y, de vez en cuando, el proletariado,cuando fue llevado por dirigentes que por lo generalno procedían de sus filas. En esta época todavía nohay partidos organizados cómo grupos permanentesinterlocales. Sólo los delegados parlamentarios ase-guran la unión, y los notables del lugar influyen de-cisivamente en la elección de los candidatos. Losprogramas electorales surgen, en parte, de las pro-mesas publicitarias y de la propaganda electoral y,en parte, de las reuniones de los notables o de lasresoluciones de los parlamentarios. La conducciónde los grupos es una actividad secundaria y una ac-tividad gratuita; si no hay una agrupación, el manejopolítico queda a cargo de las pocas personas que enépocas normales se interesan por ese manejo. Sóloel periodista es un político profesional asalariado, ysólo la empresa periodística es una empresa políticapermanente. Aparte del periodismo, sólo existe lasesión parlamentaria. Claro que los dirigentes de lospartidos parlamentarios sabían a qué notables loca-les debían recurrir cuando una acción política re-sultaba, deseable. Pero sólo en las grandes ciudadeshay agrupaciones partidarias que reciben contribu-ciones moderadas de sus miembros, hacen reunio-nes periódicas, dan conferencias y reciben los 53
  • 54. MAX WEBERinformes dé los representantes parlamentarios. Lavida partidaria sólo surge en épocas electorales. El interés de los parlamentarios radica en elfortalecimiento de los posibles compromisos electo-rales interlocales, en los programas vigorosos y uni-ficados y en una agitación unificada en el paísentero. Sin embargo, el partido sigue siendo unareunión de notables, aunque ya haya en todo el país,incluso en las ciudades medianas, una red de agentesy de afiliados partidistas locales que mantienen co-rrespondencia con un miembro parlamentario, co-mo dirigente de la oficina central, del partido.Aparte de esta oficina central aun no existen fun-cionarios asalariados. Los círculos locales están en-cabezados por personas "respetables", debido a laconsideración de" la que ya gozan de todos modos;se trata de notables extraparlamentarios cuya in-fluencia es paralela a la del grupo de notables que sedesempeñan como parlamentarios. La correspon-dencia que edita el partido proporciona el alimentointelectual para la prensa y las asambleas locales.Los aportes regulares de los miembros, con los quese solventan los gastos de la oficina central, se ha-cen indispensables. Hasta hace poco la mayor partede los partidos alemanes estaban en esa etapa de 54
  • 55. POLÍTICA Y CIENCIAdesarrollo. En Francia todavía se estaba parcial-mente en la primera etapa del desarrollo de los par-tidos, de modo que la articulación entre losparlamentarios era bastante inestable, los notableslocales eran escasos en el país y los programas ela-borados por los candidatos o por sus protectores seatenían a un solo distrito y a una determinada elec-ción. Sólo parcialmente se ha modificado este sis-tema. El número de políticos profesionales dededicación completa era pequeño y se reducía a losdiputados electos, los pocos empleados de la oficinacentral, los periodistas y, en Francia, los advenedi-zos que tenían "cargos políticos" o los buscaban.En lo formal la política era una ocupación de pasa-tiempo. La cantidad de diputados con miras a mi-nisterios era escasa como así también, dada lacondición del sistema de notables, el número décandidatos. Sin embargo, era grande el número deinteresados directos en la política, sobre todo en unsentido material; todas las medidas tomadas por unministerio y las decisiones en materia de personal seresolvían en parte según su repercusión electoral, sebuscaba la concreción de cualquier deseo a travésdel diputado local, a quien el ministro debía escu-char, incluso a pesar suyo, sobre todo si formaba 55
  • 56. MAX WEBERparte de su mayoría, y por esto todos trataban dealcanzar la mayoría. Cada diputado, en su distrito,controlaba el reparto de los cargos y, en general, ladistribución de favores, a la vez que mantenía rela-ciones con los notables locales, con vistas a su re-elección. En la actualidad, ante la sonrosada situacióndescripta de la hegemonía de los notables y, sobretodo, de los parlamentarios, encontramos las formasmodernas de la organización partidaria. Estas for-mas modernas han surgido de la democracia, delderecho masivo al voto, de las exigencias propagan-distas y de la organización de las masas y del desa-rrollo de una máxima unificación directiva y de unadisciplina muy estricta. Concluye el dominio de losnotables y la conducción de los parlamentarios. Dela empresa política se ocupan políticos "profesio-nales" ajenos al parlamento. A veces son "empresa-rios", como el cacique norteamericano y el agenteelectoral inglés; a veces son funcionarios con salariofijo. Formalmente se produce una pronunciada de-mocratización. Los grupos parlamentarios y los no-tables locales dejan de preparar los programasconvenientes y de proclamar los candidatos; de estose ocupan las asambleas partidarias que designan 56
  • 57. POLÍTICA Y CIENCIAcandidatos y delegados a las asambleas superiores,las que a su vez, en lo posible, envían candidatos ala convención general partidaria. Claro que el poder,según su esencia, está en manos de quienes trabajancontinuamente en la empresa, o de aquellos de quienesla organización depende financiera o personalmen-te, por ejemplo los mecenas o los dirigentes de po-derosos grupos políticos como el Tammany Hall.Es decisivo que todo este aparato humano (la "má-quina", como se dice en los países anglosajones), omás bien sus dirigentes, controlen a los parlamenta-rios y les impongan su propia voluntad. Esto im-porta para la selección del jefe partidario. Es jefe elque controla el aparato partidario, e incluso superaal jefe parlamentario. O sea que la creación de estamaquinaria supone la aparición de la democraciaplebiscitaria. Naturalmente que los seguidores del partido,sobre todo sus funcionarios y empresarios, esperanobtener, de la victoria del jefe, retribuciones perso-nales, cargos u otros privilegios. Lo decisivo es queesperan conseguir estas ventajas del jefe y no me-ramente de los miembros parlamentarios. Esperansobre todo que el efecto demagógico de la personali-dad del jefe durante la lucha electoral proporcione 57
  • 58. MAX WEBERlos votos y los mandatos para el partido, consi-guiendo así el poder y acrecentando entonces lasposibilidades de obtener las recompensas esperadas.En lo ideal, uno de los motivos más fuertes es elplacer de trabajar devota y lealmente, no para unprograma abstracto de un partido formado por me-diocridades, sino para la persona de un jefe. Aquíinterviene el elemento "carismático" de toda con-ducción. Esta forma se impuso en grado diversa en losdistintos países, siempre en lucha con los notables ycon los parlamentarios que defendían su propia in-fluencia. Así ocurrió primero en los partidos bur-gueses de Estados Unidos y luego en los partidossocialdemócratas, sobre todo en Alemania. Estaevolución sufre retrocesos cuando no existe uncaudillo generalmente aceptado, y además, cuandoexiste, hay que hacer concesiones a la vanidad y alos intereses, de los notables partidarios. Sin embar-go se corre el riesgo de que el aparato caiga bajo eldominio de los funcionarios partidarios encargadosdel trabajo cotidiano. Precisamente algunos círculossocialdemócratas opinaban que el partido se había"burocratizado". Pero los "funcionarios" se some-ten fácilmente a la personalidad de un jefe demagó- 58
  • 59. POLÍTICA Y CIENCIAgico, ya que sus intereses materiales y espirituales sevinculan a la atracción del jefe respecto a la tomadel poder, y además, el trabajo para un jefe tieneuna satisfacción intrínseca. El ascenso del jefe esmás difícil cuando, como sucede en la mayoría delos partidos burgueses, los notables comparten conlos funcionarios el manejo del partido. En efecto,los notables, idealmente, hacen de los pequeñospuestos o cargos de comité que ocupan una "formade vida". Experimentan resentimiento contra el de-magogo como homo novus, están convencidos de laprimacía de la "experiencia" política partidista (locual, objetivamente, tiene realmente importancia) yse preocupan ideológicamente por la decadencia delas viejas tradiciones partidarias. Tienen a su favorlos elementos tradicionalistas del partido. Sobre to-do el elector rural, pero también el votante pequeñoburgués, se guían por el nombre del notable que leses familiar. Desconfían del desconocido, aunque siéste triunfó se adhieren firmemente a él. Veamosahora algunos ejemplos destacados de la lucha entreambas formas estructurales -los nobles y el partido-y consideremos el predominio de la forma plebisci-taria, descripta especialmente por Ostrogorski. 59
  • 60. MAX WEBER Primeramente tomemos a Inglaterra. Hasta 1868la organización partidaria se reducía allí a una orga-nización de notables. En el campo los conservado-res (tories) se apoyaban en los pastores anglicanos,en los maestros de escuela y, sobre todo, en losgrandes terratenientes de cada condado. Los libera-les (whigs) se apoyaban sobre todo en el predicadorno conformista (si lo había), en los jefes de correos,en el herrero, el sastre, el cordelero, o sea, los arte-sanos que desarrollan influencia política en tantohablan frecuentemente con mucha gente. En la ciu-dad las diversidades económicas, y religiosas, o sim-plemente las tradiciones partidistas familiaresdeterminaban la división partidaria. Pero siemprelos notables orientaban la organización política. Porencima de esto se encontraban el Parlamento, elGabinete, los partidos y el líder, que era presidentedel Consejo de ministros o jefe de la oposición. Ellíder estaba asistido por un político profesional queera el más importante dentro del partido: el whip (el"fustigador" que obligaba a asistir a los diputados);éste controlaba el reparto de cargos y celebrabaacuerdos con los diputados locales. En estos distri-tos fue surgiendo un estrato de políticos profesio-nales, a medida que en ellos se fue recurriendo a 60
  • 61. POLÍTICA Y CIENCIAagentes locales que originariamente no eran retri-buidos y que asumían un papel semejante a los"hombres de confianza". Junto con ellos surgió, sinembargo, en los distritos, un tipo de empresario ca-pitalista, el "agente electoral", cuya existencia erainevitable en virtud de la nueva legislación que ase-guraba elecciones puras. Esta legislación se propo-nía el control de los gastos electorales y del poderdel dinero, de modo de obligar a los candidatos adeclarar los costos electorales, ya que los candida-tos, además de quedarse afónicos en los discursos,debían pagar los gastos de su bolsillo. Con la reno-vación legislativa, el agente electoral hacía un buennegocio haciéndose pagar por el candidato una altacantidad. En Inglaterra, en el reparto de poder entreel líder y los notables, en el Parlamento y en el paísen general, el líder solía tener la mejor parte, lo quele permitía una actividad política estable y de altonivel. Sin embargo, la influencia de los parlamenta-rios y de los notables del partido seguía siendo con-siderable. Este era el panorama que presentaba la vieja or-ganización partidaria, en parte una organización denotables y eh parte una organización empresarialcon empleados a sueldo. Sin embargo desde 1868 se 61
  • 62. MAX WEBERdesarrolló el llamado Caucus System, primero para laselecciones locales de Birmingham y luego para todoel país. Sus creadores fueron un sacerdote incon-formista y Joseph Chamberlain; el sistema fue pro-piciado por la democratización del voto. Para atraera las masas, se necesitó un gran aparato de agrupa-ciones aparentemente democráticas, asociacioneselectorales por distrito, una constante movilidad yuna profunda burocratización. De este modo au-menta el número de funcionarios asalariados en loscomités electorales locales; en conjunto, casi un diezpor ciento de los electores quedó incluido dentro deestos comités; a su vez, los administradores electosdel partido podían elegir a otros y eran los vocerosformales de la política partidaria. Este desarrollo fueimpulsado por el círculo local, interesado sobre to-do en la política municipal, que en todas partes es lafuente más fértil de oportunidades materiales. Elcírculo local era también el principal donante finan-ciero. Esta nueva maquinaria, que ya no estaba diri-gida por el Parlamento, pronto tuvo que lucharcontra los antiguos poderosos, sobre todo contra elwhip. Con el apoyo de los interesados locales pudotriunfar y hasta el whip tuvo que sometérsele y llegara un acuerdo. El resultado fue la centralización del 62
  • 63. POLÍTICA Y CIENCIApoder en unos pocos y, finalmente, en la personamás encumbrada en el partido. Este sistema, apare-cido en el partido liberal, coincide con el ascenso deGladstone al poder. El rápido triunfo de esta ma-quinaria sobre los notables fue la fascinación de la"gran" demagogia de Gladstone, la firme creenciade las masas en la sustancia ética de su política, ysobre todo la creencia en el carácter ético de su per-sonalidad. De este modo se hizo evidente la apari-ción de un elemento cesarista plebiscitario en lapolítica: el dictador del campo de lucha electoral. En1877; con el primer empleo electoral del CaucusSystem, se consigue un gran triunfo cuyo resultadofue la caída de Disraeli en el momento de su mayoréxito. En 1886 la maquinaria ya estaba tan orientadahacia el carisma del jefe que cuando se planteó lacuestión de la autonomía no se discutió si su pro-grama coincidía con el de Gladstone sino que sedeclaró que "se lo seguiría hiciera lo que hiciere", yde este modo se abandonó a Chamberlain, su pro-pio creador. Este aparato exige un personal considerable. EnInglaterra hay unas dos mil personas que viven di-rectamente de la política partidaria. Claro, que laspersonas que actúan políticamente sólo para obte- 63
  • 64. MAX WEBERner un cargo son las más numerosas, especialmenteen la política municipal; además de las oportunida-des económicas el político del Caucus también puedesatisfacer su vanidad. Llegar a ser juez de paz o in-cluso policía municipal es la aspiración máxima(normal) y lo logran quienes prueban su origen enlas buenas familias, o sea los "caballeros". Claro quesobre todo para los grandes mecenas financieros lameta más elevada es un título nobiliario; aproxima-damente el cincuenta por ciento de los fondos delpartido proviene de donantes anónimos. ¿Cuáles han sido los efectos de este sistema?Actualmente, los miembros parlamentarios, conexcepción de algunos miembros del Gabinete (y dealgunos "rebeldes") son meras ovejas bien amaes-tradas.. En Alemania, en el Reichstag, los diputados,por lo menos, solían hacer creer que trabajaban enbien del país mientras aprovechaban los pupitrespara despachar, durante la sesión, la corresponden-cia personal. En Inglaterra estos gestos son innece-sarios. El miembro parlamentario sólo tiene quevotar y no traicionar al partido; tiene que presentar-se cuando el whip lo convoca y hacer lo ordenadopor el gabinete o por el líder opositor. Con un jefepoderoso, el sistema del Caucus se mantiene incons- 64
  • 65. POLÍTICA Y CIENCIAciente y totalmente entregado al arbitrio del jefe: Deeste modo el dictador plebiscitario se sitúa por en-cima del Parlamento y trata a los miembros de éstecomo simples interesados en el logro de cargos pú-blicos. ¿Cómo se seleccionan los caudillos? Y ante todo¿qué capacidades se requieren para ello? Además delas cualidades de la voluntad, universalmente decisi-vas, aquí importa especialmente la fuerza del discur-so demagógico. El estilo ha variado bastante desdeCobden, que se dirigía al intelecto, pasando porGladstone, un verdadero perito en la técnica de"dejar que los hechos hablen por sí mismos", hastala técnica actual donde los recursos emocionalespara mover a las masas se asemejan a los del Ejér-cito de Salvación. Hay derecho en considerar la si-tuación actual como una "dictadura basada en laexplotación del sentimentalismo de las masas". Perola alta complicación del sistema de comisiones delparlamento inglés posibilita y aun obliga a todo po-lítico con aspiración de dirigente a cooperar en lostrabajos de comisión. Todos los ministros relevan-tes de los últimos decenios han contado con estereal y eficiente trabajo preparatorio. La práctica delos informes de comité y la crítica pública de las se- 65
  • 66. MAX WEBERsiones permiten una verdadera selección de diri-gentes y una exclusión de los meros demagogos. Así ha ocurrido en Inglaterra. Sin embargo, suCaucus System es sólo una forma secundaria compa-rado con la organización de los partidos norteame-ricanos, donde se mostró de manera pura elprincipio plebiscitario. Según la idea de Washington,Estados Unidos debía ser una comunidad dirigida"por "caballeros". En su época, "caballeros" eran enEstados Unidos los terratenientes o los educados enlas universidades. Los legisladores, en los inicios dela organización partidaria, pretendieron convertirseen dirigentes políticos al modo del dominio inglésde los notables. La organización partidaria fue fluidahasta 1824; pero ya antes de la década de 1820 co-mienza, en algunos municipios, la formación delaparato partidista, lo que da lugar a un nuevo desa-rrollo que culmina con la elección de presidente deAndrew Jackson, candidato rural del Oeste, con loque se suprimen las viejas tradiciones. En lo formalla dirección parlamentaria de los partidos terminapoco después de 1840; cuando grandes parlamenta-rios como Calhoun y Webster se retiran de la vidapolítica porque el Parlamento, enfrentado con elaparato partidario, ya había perdido casi todo poder 66
  • 67. POLÍTICA Y CIENCIAen el país: La razón del temprano desarrollo enNorteamérica de la "máquina" plebiscitaria se debea que allí, y sólo allí, el ejecutivo, y esto es lo decisi-vo, el encargado del reparto de los cargos, es unpresidente elegido plebiscitariamente que, debido ala "división de poderes", era casi independiente delParlamento en su actuación. Así, como premio deltriunfo, el rico, botín de los cargos se ofrecía preci-samente en la elección presidencial. Gracias a An-drew Jackson, el spoils system fue elevado a lacategoría de principio sistemático, de donde se deri-varon las debidas conclusiones. ¿Qué significado tiene para la formación de lospartidos actuales este spoils system, este sistema derepartir los cargos federales a los seguidores delcandidato victorioso? Meramente que se enfrentanpartidos totalmente carentes de principios, que sólose organizan para apoderarse de cargos, y cuyosprogramas cambian según las probabilidades electo-rales y en un grado que no se encuentra en ningunaotra parte. Los partidos se ajustan según la tácticamás adecuada para las elecciones que interesan parael reparto de los cargos: la lucha por la presidencia ypor las gobernaciones de los Estados. Los progra-mas y los candidatos se establecen en las conven- 67
  • 68. MAX WEBERciones nacionales partidarias, sin intervención de losparlamentarios: O sea, surgen de convenciones par-tidarias cuyos delegados son elegidos de un modoformalmente democrático; éstos, a su vez, han reci-bido mandato de las "primarias", las asambleas delos electores del partido. En las primarias, los dele-gados son elegidos por referencia a los candidatos algobierno. En los partidos, las luchas más arduas selibran respecto al teína del "nombramiento". El pre-sidente llega a tener e1 control de 300 a 400 milnombramientos de funcionarios, que debe realizarde común acuerdo con los senadores de cada Esta-do; por esto los senadores son también políticospoderosos. En cambio, los diputados, carentes delpoder de repartir cargos, y los ministros que, debidoa la "división de poderes", son simples asistentes delpresidente, legitimado por la elección plebiscitaria,pueden actuar, de este modo, con independencia dela confianza o desconfianza del pueblo. El spoils system así establecido fue técnicamenteposible en Estados Unidos debido a que la juventudde su cultura podía permitirse una pura administra-ción de aficionados. Naturalmente que con 300 ó400 mil funcionarios sin más títulos que su lealtadpartidaria, la administración norteamericana debía 68
  • 69. POLÍTICA Y CIENCIAtener grandes defectos y sólo podía ser tolerada ensus derroches y corrupciones por un potencial eco-nómico ilimitado. En-este sistema la figura relevante es el caciquepolítico. ¿Qué es el cacique político? Es un empre-sario capitalista político que "produce" votos por supropia cuenta y riesgo. Probablemente sus primerasrelaciones puede haberlas entablado como abogado,como empresario de la industria de la diversión odueño de negocios similares, o tal vez como pres-tamista. A partir de estos comienzos alarga su in-fluencia hasta llegar a "controlar" un númerodeterminado de votos. En este punto, entra enre1ación con otros caciques, y con habilidad, es-fuerzo y prudencia atrae la atención de sus predece-sores y comienza su ascenso. El cacique se haceindispensable para la organización partidaria y su-ministra, fundamentalmente, los recursos financie-ros. ¿Cómo los consigue? En parte gracias a losaportes de los miembros, y sobre todo descontandoun porcentaje de los sueldos de los funcionarios aquienes les ha procurado el cargo. Además recibe elproducto de sobornos y propinas. Si alguien intentainfringir impunemente algunas de las numerosasleyes, debe tener el consentimiento del cacique, y 69
  • 70. MAX WEBERdebe pagarlo, a menos que quiera verse en aprietos.Estos recursos, sin embargo, no bastan para reunirel capital que requiere la empresa. El cacique es in-dispensable como receptor directo del dinero de losgrandes magnates financieros, que no entregaríansus donativos electorales ni a un funcionario asala-riado ni a nadie que debiera dar cuenta pública desus bienes. El cacique, con su cautelosa discreciónen asuntos financieros, es e1 hombre por antono-masia para los grupos capitalistas que costean laelección. El cacique típico es una persona del todoaustera. No busca prestigio social; la "buena socie-dad" desprecia al "profesional". El cacique sólobusca, poder, como medio para conseguir dinero,pero también el poder por el poder. A diferencia dellíder inglés, el cacique norteamericano trabaja en elanonimato. Casi nunca habla en público. Sugiere alos oradores lo que deben decir, pero él mismoguarda silencio. Por lo general, no tiene cargo algu-no, excepto el de senador, pues, como por la Cons-titución los senadores están habilitados para repartircargos, los principales caciques a menudo tomanpersonalmente un cargo de senador. El reparto delos cargos se realiza, ante todo, según los serviciosprestados al partido. Pero también se reparten los 70
  • 71. POLÍTICA Y CIENCIAcargos según ofertas financieras, e incluso ya hayasignadas determinadas tarifas para algunos cargosparticulares; hay, entonces, un sistema de venta decargos, que por otra parte tiene sus antecedentes enlas monarquías europeas de los siglos XVII yXVIII, incluidos los Estados eclesiásticos. El cacique no tiene principios políticos firmes,carece totalmente de convicciones y se limita a pre-guntarse por los modos de conseguir los votos. Porlo general es un hombre más bien inculto, pero a lavez su vida privada es inofensiva y correcta. Su mo-ral política se adapta al nivel medio del comporta-miento político, como lo hicieron muchosalemanes, en el terreno de la moral económica, en laépoca del acaparamiento. Al cacique no le importaser socialmente despreciado como político "profe-sional". El hecho de que no ocupe ni desee ocuparpersonalmente los altos cargos federales tiene laventaja de que permite la candidatura de individuosinteligentes extra partidarios, y de este modo nota-bles, si el cacique considera que pueden atraer vo-tos. Así, la estructura de estos partidos sinprincipios, con jefes socialmente despreciados, hapermitido que hombres capaces alcanzaran la presi-dencia, hombres que en Alemania nunca la hubieran 71
  • 72. MAX WEBERalcanzado. Claro que los caciques se oponen encar-nizadamente al extraño que pueda amenazar susfuentes de dinero y poder, pero con frecuencia, enla competencia por el favor de los votantes, los ca-ciques deben defender candidatos que se presentancomo opuestos a la corrupción. Hay, así, un poderoso aparato partidario capita-lista, fuertemente organizado de arriba a abajo yapoyado por grupos estables y rígidamente jerarqui-zados, como el Tammany Hall, que buscan benefi-cios económicos exclusivamente mediante elcontrol político, sobre todo mediante el gobiernomunicipal, que también en Norteamérica es el botínmás rico. Esta estructura de la vida partidaria hizoposible el elevado nivel democrático de los EstadosUnidos, un "país nuevo"; y esta circunstancia, a suvez, es la principal razón de la paulatina decadenciade ese sistema. Estados Unidos ya no puede ser go-bernado únicamente por aficionados. Hace quinceaños, si se les preguntaba a los obreros norteameri-canos por qué se dejaban gobernar por políticos alos que despreciaban públicamente, respondían:"Preferimos que ocupen los cargos personas a lasque podemos escupir, en vez de tener una casta defuncionarios que nos escupan a nosotros". Este era 72
  • 73. POLÍTICA Y CIENCIAel viejo punto de vista de la "democracia" norteame-ricana. Ya en ese tiempo los socialistas opinaban deun modo totalmente opuesto, y ahora la situación yase hace insostenible. La administración de aficiona-dos es insuficiente y la Reforma del Servicio Civilestá estableciendo un número progresivamente cre-ciente de cargos vitalicios con derecho a jubilación,de modo de emplear funcionarios con formaciónuniversitaria tan capaces e incorruptibles como losnuestros. Ya ahora existen unos 100 mil cargos queno son objeto de la repartija electoral sino que danderecho a jubilación y se cubren mediante exámenesde aptitud. De este modo el spoils system irá desapa-reciendo gradualmente y la dirección partidaria setransformará en un sentido que por el momento esimpredecible. En Alemania, hasta el presente, las condicionesesenciales de la administración política han sido lassiguientes: en primer lugar, impotencia de los par-lamentarios, de modo que ningún hombre con cua-lidades de jefe podía quedarse mucho tiempo en elParlamento. ¿Qué podía hacer un hombre de esascondiciones en el Parlamento? Si quedaba libre uncargo en la administración, podía decirle al jefe ad-ministrativo: "En mi distrito electoral tengo una 73

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