Nada me resulta
Ilustraciones: Loly & Bernardilla
Dirección literaria: Scrqio l.mlinu/ I!
Edición: Sebastián darricio I'.
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Me encerré en la pieza alegando
contra mi mala suerte.
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—Me siento orgullosa de ti,
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que pedir disculpas es muy difícil:
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El siguiente paso era conseguir
permiso para ir donde Victoria.
Como no sabía si ella mantenía la
invitación, la llamé por...
—Tengo que reconocer que me
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así que fue súper entretenido. H i -
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Elisa, que es más chica, preguntó:
—¿Qué es una moraleja?
Y el papá le explicó:
—^Una moraleja es la enseñanza
que uno pue...
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Nada me resulta

lectura complementaria
Published on: Mar 3, 2016
Published in: Education      
Source: www.slideshare.net


Transcripts - Nada me resulta

  • 1. Nada me resulta Ilustraciones: Loly & Bernardilla Dirección literaria: Scrqio l.mlinu/ I! Edición: Sebastián darricio I'. Dirección de arte: Carmen Gloria l-iübles S. DiagraiTiación: Jenniter Cofilicfa'. V, Produc:c"ión: Andrea Carrasi o Tiiinciii ('di( ic'in: (x luljrc de ,'() IO (Jiiinla edición: mayo do 20]^ o Neva Militií SJ Ediciones SM Chile S,A. Coyancura 2283, O(K ina A) Providenc:ií), Scjnliacjo (Je ( hile, ATENCIÓN AL CLIENTE: Teléfono: 600 381 13 12 Correo electrónico: chile@edicioneS"Sm,cl Página web: www.ediciones-sm.cl Facebook: www.facebook.com/edicionesSIVlChile Twitter: @Ediciones_SM Registro de propiedad intelectual: 196.211 Registro de edición: 196.210 ISBN: 978-956-264-808-0 Impresión: Salesianos Impresores S.A. General Gana 1486, Santiago Impreso en Chile/ Printedin Chile No está permitida la reproducción total o parcial de este libro, ni su tratamiento informático, ni su transmisión de ninguna forma o por cualquier medio, ya sea digital, electrónico, mecánico, por fotocopia, por registro u otros métodos, sin el permiso previo y por escrito de los titulares del copyright. A018CH EL BARCO ...S..!.. DE VAPOR ¡Nada me resulta! Neva M i l i c i c Ilustraciones de Loly & Bernardilla., e d i c i o n e s s
  • 2. Hoy tenía pensado salir a jugar a la plaza con Victoria, pero ella no quiso porque estaba lloviendo. Cuando las cosas no se dan exactamente como yo espero, me pongo de pésimo humor. Me enrabié de tal manera que le contesté mal a mi mamá. Ella trató de consolarme y yo le grité: —jA mí nada me resulta! —¿Será verdad, Cristóbal? —me preguntó.
  • 3. I •Mr M i rabia aumentó cuando mi mamá me dijo: —Cristóbal, ¿por qué no invi- tas a Victoria a jugar a la casa on vez de ir a la plaza? Pueden entretenerse con tantas cosas... Yo le grité: —¡¿Es que no te das cuenta de que yo quiero ir a la plaza?! —Y di un feroz portazo. Me cuesta mucho cambiar de idea cuando se me pone algo en la cabeza.
  • 4. I Un rato después, Victoria me llamó por teléfono: —Cambiemos los planes —me propuso—. Como no podemos salir, inventemos algo que poda- mos hacer en casa. También a ella le contesté de mal modo, diciendo: —Es que tú, igual que mi ma- má, tampoco entiendes nada... ¡Yo quiero ir a la plaza!
  • 5. —Cristóbal, por supuesto que entiendo —me respondió Victo- ria—. También a mí me encanta ir a la plaza, pero no estoy dis- puesta a que la lluvia me arruine el día. Tengo tiempo libre y lo voy a aprovechar pasándolo bien... ¡Allá tú si te picas y lo pasas mal! Es tu elección. Yo quería ayudarte, pero estás taimado y ese es proble- ma tuyo.
  • 6. Me encerré en la pieza alegando contra mi mala suerte. Después de que me calmé un poco, pensé en lo que me dijo Victo- ria. En realidad, decidir aburrirme no parecía una elección muy inteli- gente, pero siempre me ha costado mucho variar mis planes. En ver- dad, si miro a mi alrededor, hay muchas formas de pasarlo bien: tengo juguetes, música, libros y, lo mejor de todo, tengo amigos.
  • 7. Me moría de ganas de ir a la casa de Victoria. Pero ¿cómo ha- cerlo sin reconocer que me había equivocado? Necesitaba pedirle perdón a mi mamá y así conse- guir que me diera permiso. Tampoco sabía si Victoria esta- ría dispuesta a recibirme después de lo pesado que fui con ella. 3
  • 8. < I M I K Í O las cosas no salen como 111.• i;11slaría, ¡me enojo tanto...! II p.ipá dice que me ofusco por- lu) razono y digo y hago cosas t It 1.1. (|ue después me arrepiento. ' M• (|iie debo pensar que siempre IX )sible pasarlo bien, aunque no NíM iv la forma en que uno lo pla- iit () .il [principio.
  • 9. De pronto me di cuenta de que soy poco agradecido de lo que tengo. Esto me dio vergüenza y no sabía cómo arreglarlo.
  • 10. Me armé de valor y fui donde mi mamá. Le pedí perdón por la forma en que le contesté. Ella, por suerte, me acogió cari- ñosamente y me dijo: —¡Qué bueno que seas capaz de reconocer tus errores y también de disculparte! n o m m m
  • 11. —Me siento orgullosa de ti, Cristóbal —agregó mi mamá—. Sé que pedir disculpas es muy difícil: hay que tener valor para hacerlo. o .
  • 12. El siguiente paso era conseguir permiso para ir donde Victoria. Como no sabía si ella mantenía la invitación, la llamé por teléfono primero. —Veo que lo pensaste mejor y decidiste que este fuera un buen día —me dijo de manera muy amable. 1 vt^y
  • 13. —Tengo que reconocer que me equivoqué, Victoria —le respon- dí—. Y quiero aprovechar lo que queda del día jugando contigo a lo que tú quieras. ¿Me perdonas?
  • 14. Por suerte mi mamá me dio per- , miso para ir donde Victoria. ¡Y pensar que perdí un tiempo pre- cioso por estar amurrado! —¡Qué tonto fui!—le dije a Vic- <^ Icaria cuando la vi—. ¡Perdí tanto liempo con mi enojo! ^ Ella, siempre optimista, me son- rió y dijo: . —Lo bueno es que te diste cuen- 1.1 y seguramente has aprendido • ilf^o importante. Claro, aprendí que es más sabio s . 1 p rovechar lo que se tiene que Uo- r.u por lo que no se tiene.
  • 15. , Victoria tenía un juego nuevo, así que fue súper entretenido. H i - cimos una limonada y comimos galletas. ¡Pensar que casi me lo pierdo!
  • 16. En la noche, sentados a la mesa, mi papá preguntó: —¿Aprendieron algo hoy? El suele preguntar eso y siempre resulta entretenido lo que termi- namos conversando. « M i hermana dijo que apren- dió la tabla del 5; mi mamá había aprendido a hacer un PowerPoint en el computador, y yo dije: —Aprendí a no permitir que co- sas sin importancia me arruinen el día. .
  • 17. -A M i mamá dijo: —Cristóbal, yo creo que apren- diste muchas cosas hoy, y una muy importante es que cuando uno aprecia lo bueno de la vida, resulta mucho más fácil ser feliz. —Y todas las cosas tienen un lado positivo —agregué yo—, es c uestión de saber encontrarlo. M i papá sonrió y dijo: —¡Qué sabio es este hijo que Icngo!
  • 18. M i papá contó una historia que había leído cuando era pequeño y que le había quedado grabada. El cuento terminaba con una morale- ja que decía: ''No llores en la noche porque no puedes ver el sol. Si lo haces, no podrás ver las estrellas''.
  • 19. Elisa, que es más chica, preguntó: —¿Qué es una moraleja? Y el papá le explicó: —^Una moraleja es la enseñanza que uno puede sacar de ima historia. ¿Se acuerdan cuando les conté unas historias que se llamaban fábulas? Esas terminan con una moraleja. Luego el papá le dijo a Elisa: —Qué bueno que preguntaste, porque preguntar ayuda a aprender. f 41- m • i