118 -LA DAMA INVICTA- ES INCREÍBLE EL PODER QUE TIENES CUANDO ERE...
Zehar]118]119 ¿POR QUÉ GRITAMOSLAS PUTAS? ITZIAR ZIGA
¿Por qué gritamos las putas?]Itziar Ziga 120Un sofocante mediodía cualq...
Zehar]120]121debate sobre prostitución a una puta? Es mujer tendrá que demostrar siempre que nomucho más fácil hab...
¿Por qué gritamos las putas?]Itziar Ziga 122pagasen por follar con el...
Zehar]122]123las mujeres sirvamos al patriarcado. Vamos Yonqui. Sólo hay que contar la cantidad delistas si nos creemo...
¿Por qué gritamos las putas?]Itziar Ziga 124Me parece aberra...
of 7

por qué gritamos las putas-zehar

Published on: Mar 4, 2016
Source: www.slideshare.net


Transcripts - por qué gritamos las putas-zehar

  • 1. 118 -LA DAMA INVICTA- ES INCREÍBLE EL PODER QUE TIENES CUANDO ERES UN HOMBRE Y SALES A LA CALLE VESTIDO DE MUJER. LA GENTE NO SE ATREVE A DECIRTE NADA PORQUE TÚ LO HAS PUESTO TODO EN EVIDENCIA. LA GENTE TE ATACA CUANDO HUELE TU MIEDO. Mònika Barrero, La dama invicta, 2008.
  • 2. Zehar]118]119 ¿POR QUÉ GRITAMOSLAS PUTAS? ITZIAR ZIGA
  • 3. ¿Por qué gritamos las putas?]Itziar Ziga 120Un sofocante mediodía cualquiera de este pa-sado agosto, en el programa matinal deTV3, seestá debatiendo sobre si debe abolirse o no laprostitución. (No deja de asustarme la vueltade tuerca prohibicionista que ha dado la opi-nión publicada en los últimos años, cuando elfin de milenio parecía abocarnos dulcemente ala regulación laboral del intercambio económi-co/sexual en Europa, en el peor de los casos).En el plató hay una trabajadora sexual y otrasdos mujeres cuya implicación en el asunto notermino de comprender. Apenas escucho cincominutos de la conversación, que no es tal. Lasdos señoras no dejan hablar a Cristina, la putainvitada al programa. Mi enojo incrementa detal manera el calor ambiental que decido en-mudecer la tele.Cristina, con su leonina melena platino, un en un ambiente sórdido, desestructurado yescotazo de vértigo en el que una desearía sin horizonte, entonces ella, Cristina, a pe-precipitarse más que nada en el mundo y la sar de que hace unos cuantos años que sepiel perlada por el sudor –parece ser que gana la vida como trabajadora sexual y quelas señoras no transpiran–, trata de expli- es activista por los derechos de su gremio,carse. Dice que ella tiene estudios, proviene entonces ella, Cristina, no es representativade una familia acomodada y feliz pero que, del colectivo de prostitutas y que no puedede entre todos los trabajos que el mercado hablar como puta.laboral le ofrecía como mujer, escogió el deputa. Entonces, una de las señoras –tapadi- Cristina grita y no deja que la hagan callar.ta, como debe ser– interrumpe a Cristina. Le La señora se ofende por el tono de Cristina.reprocha que si eso es así, que si no se crió ¿Pero a quién se le ha ocurrido traer a un
  • 4. Zehar]120]121debate sobre prostitución a una puta? Es mujer tendrá que demostrar siempre que nomucho más fácil hablar de ellas cuando no es una puta.están. «Todavía, casi siempre hablan sobrenosotras personas expertas, las que nos han Volvamos al plató de TV3, donde dejamos aestudiado. Y hacen leyes sobre prostitución Cristina defendiendo que, como trabajadorasin consultarnos cuál es la realidad de la sexual y como activista, puede hablar de localle, no lo entiendo. Cuando debatieron en que ella conoce. ¿Por un jodido momento al-el Congreso sobre el tema, llamaron a Do- guien imagina que, pongámonos, Cristina,lores Juliano, que es doctora en sociología, que además de puta no fuera madre, en uny ella dijo que iba a llevarme a mí. Aquel se- debate sobre maternidad, desautorizase añor contestó: “¿Es necesario que venga?”», una de las tertulianas argumentando, porme explicó hace años Margarita Carreras, ejemplo, que parió cinco criaturas y quetrabajadora sexual y activista incansable en sin embargo, la media de hijos por madreBarcelona. actualmente se cifra en 1,8 nacimientos y que por tanto, ella no es representativa niMás de lo mismo: «He encontrado más re- su experiencia debe tenerse en cuenta?ticencias entre las mujeres que entre los ¿Podemos imaginar que Cristina, que si-hombres para aceptar que soy representa- gue siendo prostituta, negase la voz a otrativa, porque soy limpia, hablo bien, tengo tertuliana invitada como empresaria por laeducación y modales que la gente no asocia simple circunstancia de que hubiese here-con una prostituta», me contó Carla Corso, dado la empresa de su padre y, según losauténtica pionera en el movimiento por los barómetros manejados por Cristina, el 90%derechos de las trabajadoras sexuales en de las mujeres que lideran negocios se hanItalia y Europa. Las buenas mujeres, las de- hecho a sí mismas?centes, las señoras, las que no son putas,pueden y deben hacer callar a las otras, las Ante la duda de estar prejuzgando desdeextraviadas: de ello depende su permanen- la peor saña, propongo formular la pruebacia en el estatus de feminidad legítima. Esa del mundo al revés. Nunca falla. Cuandobatalla de la buena mujer contra la puta se la oprimida pasa, a través de un inocentelibra continuamente a escala social, pero intercambio de rol hipotético a ser opreso-también a escala íntima. ra, el descuadre es brutal. Ahí nos damos cuenta de que Cristina llegó a ese plató yaEl problema es que el resultado de la con- desautorizada de antemano, por eso suda-tienda no depende de la virulencia con que ba y gritaba. (Yo la entiendo, a mí me invadela buena se empeñe en situarse por encima una nube roja de rabia cuando alguien –ade la mala. De sobra sabemos que cual- veces personas muy cercanas a mí y a lasquier mujer puede ser tachada socialmen- que quiero– minusvalora mi análisis sobrete de puta en demasiadas circunstancias. alguna situación de violencia machista porSi se separa de su marido, si denuncia el haber sobrevivido al maltrato paterno). Elmaltrato, si es lesbiana, si es madre soltera, cliente de Cristina negocia con ella, la re-si tiene un trabajo nocturno, si sus pechos conoce como interlocutora válida. La señorason demasiado grandes, si no es blanca, si que dice estar tan sensibilizada con la dig-es transexual, si defi ende sus derechos, si nidad de las putas, no.vive sola, sobre todo, si es pobre... El pro-blema es que cuando una mujer se aferra Yo no debo ser una señora, a pesar de quea su decencia frente a una puta, suscribe nunca me he sentido con la habilidad nece-el orden patriarcal que le arrebata, tanto a saria para manejarme a mi favor en el mer-ella como a la puta por ser mujeres ambas, cado económico/sexual con los hombres,la capacidad de autonombrarse. Cualquier y ya me gustaría a mí que las mujeres me
  • 5. ¿Por qué gritamos las putas?]Itziar Ziga 122pagasen por follar con ellas. (Hace años, la miseria y la desgracia de las mujeres enun grupo de amigas en Barcelona, ideamos general, también en la más legítima de lasMujeres Horizontales, servicios sexuales de relaciones, como es el matrimonio», recuer-mujeres para mujeres. Diana Junyent Por- da Gail Pheterson en su imprescindible Elnoterrorista había tenido algunas clientas, prisma de la prostitución.pero en general, a pesar de que recibimosmuchísimas peticiones por Internet de inte- Me asusta, como decía, el resurgir de los dis-resadas, el proyecto no terminó de arrancar. cursos abolicionistas de la prostitución y meQuizá sea porque a las mujeres nos cuesta cabrea que no se estén alzando más vocesculturalmente más pagar por sexo y, además, feministas contra este intento de regresión.no solemos nadar en la abundancia moneta- ¿Tan pronto hemos olvidado la perversaria. Eso sí, a Diana se le abrasaron las yemas alianza entre feministas antipornografía y lade los dedos en el ordenador defendiéndose ultraderecha en los Estados Unidos en losdel ataque de algunas lesbianas y feminis- ochenta, relatada por Raquel Osborne en Latas decentes. Pero lo seguiremos intentan- construcción sexual de la realidad, auténticado, aunque sea para incordiar). topo en aquel vergonzoso capítulo? ¿Acaso alguna feminista cree que, como tal, es másInsisto, yo no debo ser una señora, a pesar decente y más asumible por el sistema he-de que pago las facturas decente y precaria- teropatriarcal que su hermana puta?mente con mi sueldo de camarera. Pero lasseñoras hacen callar a las putas y a mí me Venga, va. Juguemos al monopoly social.encanta escucharlas. Creo que puedo apren- Abolamos la prostitución. Claro que no po-der mucho de ellas acerca de cómo funciona demos ser tan irresponsables políticamente.este mundo desde su cotidianeidad clandes- No podemos dejar una revolución tan radicaltina. Quizá sea eso lo que da tanta rabia de en la condición femenina, en la servidumbrelas putas a las mujeres de bien: que conocen de las mujeres al patriarcado, en las limi-lo que sus maridos esconden.Y que sus ma- tadas fuentes de ingresos de las mujeres,ridos pueden ser más amables y atentos con a medias. Si abolimos la prostitución, haylas putas que con ellas. De hecho, muchas que ilegalizar a la vez el matrimonio hetero-putas a las que he leído o escuchado coin- sexual. ¿Alguna se atreve?ciden en desmentir ese prejuicio generali-zado sobre el maltrato de los clientes hacia Y para ilustrar, si es que todavía alguienellas. Nell Kimbal, Virginie Despentes, Veró- lo duda, cómo prostitución y matrimonionica Arauzo, Paula Rodríguez, Carla Corso, son hermanas siamesas, reproduzco unasMargarita Carreras, Lydia Lunch... líneas del apasionante cíberrelato que nos envía por entregas nuestra amiga Verónica«La prostitución es un espejo fundamental Arauzo: Aventuras y desventuras de una putapara todas las mujeres del mundo», dice trans en el extranjero. «Y entro de pleno enMaría Galindo en la preciosa obra que aca- las vacaciones de escuela de no sé bien québa de publicar desde Argentina con Sonia fi esta típica, que me sitúan en un descensoSánchez, Ninguna mujer nace para puta. Creo importante de mis clientes, cosa que eviden-que ahí está la clave de la putafobia de las cia que los matrimonios de larga duración ymujeres decentes: no quieren mirarse en estabilidad familiar se basan en los desaho-ese espejo, se aferran a su exiguo privilegio gos que el cabeza de familia se pega por ahíde esclavas legítimas. Hay algunas que es- para poder ser lo que en resumidas cuentastán peor consideradas que yo, parecen decir es, el cabeza de familia».las señoras al hacer callar a las putas. «Lainvestigación sobre las penas e infortunios La segregación entre chicas buenas y chi-de las prostitutas raras veces nos recuerda cas malas es imprescindible para que todas
  • 6. Zehar]122]123las mujeres sirvamos al patriarcado. Vamos Yonqui. Sólo hay que contar la cantidad delistas si nos creemos ese cuento. La coloni- agresiones sexuales por las que transita unazación del cuerpo de la puta por parte de la mujer cualquiera a lo largo de su vida.Todasseñora (y de la feminista) es uno de los me- las respuestas a esa continua y devastadoracanismos más perversos a través del cual el violencia son legítimas. Nuestra respuestaorden heteropatriarcal domina el cuerpo de de perras es: vale, mi cuerpo es el de unatodas las mujeres. puta, mira cómo gozo, mira cómo me corro, mira cómo restriego mi cuerpo de puta conDesde hace años me interesa y estoy inves- quien quiero, cuando quiero, donde quiero.tigando cómo afecta el estigma de puta atodas las mujeres. Desde dónde y para qué Hace cinco años tuve la suerte de conocermuchas mujeres feministas nos calzamos a Annie Sprinkle en Barcelona, nuestra ma-el disfraz de puta (desarrollemos o no un mma pospornográfica. El MACBA estaba atrabajo sexual remunerado). Desde la re- rebosar de admiradoras suyas y ella nos de-apropiación del insulto, desde la asunción leitó con Mis treinta años de puta multimedia.de que a todas las mujeres se nos trata en Oírla relatar sus correrías como actriz y di-algún o muchos momentos como a parias rectora de porno, artista y show-woman meabordables sexualmente, desde la resis- produjo tanto placer que empecé a mens-tencia diaria a deshacernos de minifaldas truar allí mismo como perra en celo. Durantey corsés para ser tomadas en serio o para años Annie recorrió el mundo mostrando supasar desapercibidas, desde la construcción cérvix a todo el que quisiera asomarse entreplacentera de nuestro personaje social. He sus piernas. Ella sonreía despatarrada. Esaido entrevistando a compañeras de activis- sonrisa de la puta que controla la situación,mo, amigas, amantes, y construyendo un de la actriz porno que dice «queréis mi coño,discurso híbrido y disparatado en torno al pues os lo voy a enseñar hasta el fondo» esgénero perra. el paradigma de lo que yo pienso que supo- nemos las perras sin collar en este mundoMe interesa la confluencia entre puesta en heteronormativizado.escena hiperfemenina putón y posiciona-miento antipatriarcal porque es la tierra de Zehar me ha propuesto un artículo sobre el rnadie que yo habito. En mi entorno afectivo- cuerpo como agente de resistencia. El cuer-político de Barcelona, somos muchas las que po, los cuerpos. De niña, como todas, iba anos dedicamos al postporno transmarikabo- buscar a hurtadillas las revistas porno quello, las que no pasaríamos por buenas chicas mi aita escondía vanamente, como todos.ni aún queriendo, las que nos desnudamos En la tripa aterciopelada de una butaca rojouna noche cualquiera en La Bata de Boatiné sangre me aguardaban las Playboy junto con y–nuestro abrevadero queer del Raval– para las Punto y Hora. Para quienes no la cono-frotamos con nuestros cuerpos sudorosos. cisteis, si mal no recuerdo, Punto y Hora era(Evidentemente, vamos en manada, no so- una revista de muy alto compromiso políticomos estúpidas).Y todas somos hijas bastar- de los ochenta. Los cuerpos gozosos de lasdas e incondicionales del feminismo. actrices porno se me confundieron irreme- diablemente con los amoratados cuerposEl cuerpo de las mujeres (de las maricas, de de quienes habían sufrido la feroz torturalas transgénero, de las emigradas, de todas policial. Las modelos porno y las torturadasy todos las que nacimos o devenimos sir- querían estar ahí, mostrando la contunden-vientas del orden patriarcal-capitalista) es cia de sus cuerpos, por distintas razones.un cuerpo sexualizado, es el cuerpo dispo- Para las primeras era un trabajo; para lasnible y penetrable de la puta, como recuer- segundas, una dolorosa necesidad de de-da Beatriz Preciado en su iluminado Testo nuncia.
  • 7. ¿Por qué gritamos las putas?]Itziar Ziga 124Me parece aberrante que en el tan cacareadohorario infantil no permitan exhibir cuerpospornográficos pero invadan nuestras casas concuerpos sufrientes indefensos. Imposible olvi-dar la espantosa cobertura mediática que seha hecho este mes de agosto del accidente deavión en Barajas. Cuerpos que no quieren estarahí, ni en la pista de despegue del aeropuerto,ni en las salas de espera de los hospitales, nien la pantalla de ningún receptor doméstico,ni en la retina de nadie. Sin embargo, está so-cialmente convenido que somos nosotras lasobscenas. Las perras, las que exponemos de-cididamente nuestros cuerpos, las putas, lasactrices porno. Y por eso se veta la exposiciónvoluntaria de nuestros cuerpos y se nos mandacallar, incluso cuando hablan de nosotras.El libro Devenir perra de Itziar Ziga será publicado por la Editorial Melusina a principios de 2009.

Related Documents