Estas páginas son el fruto de la pluma de una autor oriundo de la Provincia.
En su memoria han sido publicadas por el Proy...
PRESENTACIÓN
Los escritos de Eloy Hulero constituyen un valioso testimonio de la realidad
andina. Son esencia misma de las...
“Don Humberto sabía de la historia, de las tradiciones, de las personas, las
costumbres y las cosas de Huamachuco. Don Hum...
INDICE
PONCHO HABANO
SHEBA
PAHUANA
LA TRAGEDIA DE PURUNLLACTA
NARRACIONES ESCRITAS Y PUBLICADAS EN LA REVISTA
IMPETU(Inclu...
9. “PASTOREO”
10. “LOS ARRIEROS”
EL PONCHO HABANO
1º
En la tarde de aquella tempestad que quedó en el recuerdo de las gentes por
muchos años, Demetrio Pari...
servir de refugio. Al distinguirlas en el claro - oscuro de la tarde se dirige a
dicho sitio cuando comenzaba a caer las p...
2º
El sol cae vertical sobrelos cerros.
Demetrio - poncho al hombro, su inseparable poncho habano escudriña
todas las hond...
de fragancia y sabrosura.
Mientras come, no deja de mirar a la Simona la hija menor de Marcelino, que
en elpoco tiempo que...
3º
Y llegó el tiempo de las cosechas. Felizmente Anastasio se contaba entre los
chacareros pudientes: tenía sus dos yuntas...
4º
Y así va pasando la vida apacible de Anastasio y su familia, sin muchas
angustias pero también sin grandes ambiciones.
...
de la ciudad.
Abundante trabajo y abundante comida y el hombre se siente feliz porque no
hace comparaciones de condiciones...
5º
Entre uno y otro afán, Demetrio siente un desasosiego en la sangre. No sabe
qué, pero piensa que es algo que le hace fa...
Demetrio se esmeró en halagar a tía y sobrina. Comieron y bebieron aloja en
un ranchito; acompañaron después a la procesió...
6º
Cuántas cosechas habrán pasado ya.
Anastasio ha envejecido mucho. Justa también. Sus rostros semejan papas
guardadas de...
Así nació el nuevo poncho habano de Demetrio que lo acompañaría en todos
los instantes de su vida: para protegerlo de las ...
SHEBA
Después de muy poco tiempo. Sebastiana volvía a entretenerse, el silencio y
el terror de Purpucala. Y es que, en un ...
con sus 5 años endebles, sus polleroncitos bien apretados, un remedo de
rueca con copo de motas, y, un mate de cancha, com...
La madre se levantó al quinto día y la Dionisia pudo volver tras la majada.
Shabita rogó a la hermana que la llevara con e...
PAHUANA
Los hombres descansaban al borde de la parva. Habían trillado bien y ahora
solo hacía falta el viento para aventar...
Cochaz ya está viejo. Enormemente viejo. De toda su familia no le queda
sino su nieta, la codiciada y hermosísima Pahuana....
En la fiesta de Sarín, en la danza de Pallas, lucieron por igual, en elegancia y
hermosura, Pahuana, por la banda de Molla...
De la guarauya las palomas alzan el vuelo en dirección a las peñas. Las alas
de un halcón pasaron silbando muy junto a ell...
Un día las palomas se convencieron que en los campos todas las semillas
germinaban y no había ya nada para comer. Emprendi...
LA TRAGEDIA DE PURUNLLACTA
El día amaneció muy limpio y lleno de sol. La choza se llenó de claridad
diseñando nítidamente ...
La Trine dirigió sus animales al cerro cercano desde donde se divisaba el
pueblecito del valle. La Hacienda, rodeada de al...
El viento se asomó a la choza, primero muy disimuladamente. La mujer lo
vio llegar. Lo sintió apenas salido del monte subi...
GLOSARIO
HABANO : Color ladrillo, tradicional en la serranía.
JAQUE : Bien de salud.
PUACA : Poracá.
CHO : Muchacho
CALLAP...
NARRACIONES ESCRITAS Y PUBLICADAS EN LA REVISTA
IMPETU
ELOY HULERO
LA AUSENCIA DE “CHOCO”
En el profundo silencio de la tarde que muere, se oye el ronco ladrido de un
perro. Pedro sentado e...
indujo a odiarlas a todas, excepto, claro está, a las que venían a la Hacienda.
Una cosa que mortificó mucho a "Choco", fu...
Un buen día llegó con Pedro una mujer, bonita y joven. Ahí acabaron las
caricias y conversaciones entre los dos, tarde tra...
de oreja menos, con muchos ojales en el pellejo o tremendos desgarrones en
las costillas, y había que ver como esa señora ...
Una sonora carcajada de ambos puso punto final, a su angustia. Ahora,
viéndolos allí abrazados, frente al mar, en el peque...
LÁGRIMAS EN LA MONTAÑA
En el pálido rostro de la mañana, el lucero del alba brilló como una lágrima.
Los cerros emponchado...
empequeñecía más la mancha blanca; se deshacía poco a poco, y eran sus
gotas, las lágrimas de la montaña, que reemplazaban...
El pobre Gerónimo murió por subirse a una peña para arrancar un poco de
pasto verde para sus bueyes con la esperanza de qu...
campesino encuentra su mayor tragedia.
He aquí una pálida traducción de lo que Anastacio dijo aquella tarde con
palabras s...
amada humilde y silenciosa, que apenas nos besa, que apenas nos acaricia o
apenas nos habla.
Y las lluvias llegaron. Los h...
COBARDÍA
Bajo los cascos del caballo, el rostro de la luna se rompió en mil pedazos, en
las chacras de la puna solitaria. ...
levantar y comenzó a encaminarlos hacia su lejana casa. Era el tiempo de
comenzar los barbechos decuaresma y el tiempo est...
chacra, un muchacho le daba manizuela a un aparato que dejaba caer una
nube de polvo de medicina en el mismo surco.
En un ...
SHICAPAQUE
Don Tomás era todo un indio.
Con fama de pendenciero, pleitista y mujeriego, títulos suficientes para ser
en es...
un cerripe perennemente verde que pendía amarrado a un hilo deltecho de la
casa.
- El diablo me conteste si no hay aquí se...
Súbitamente vieron llegar a la puerta de la casa un jinete en una mula
blanca muy bien aperada. El jinete era alto con tra...
largo rato vuelve el viajero con las alforjas llenas y pesando más. Llegando
junto a subestia y extrayendo de la carga un ...
PERRO SIN DUEÑO
Sobre el fondo sinuoso de los cerros se perfila la silueta de un perro. Un
perro oscuro, lanoso, de abunda...
delanimal cuando llegó muerto de hambre hasta la choza, con una mirada de
ansiedad y angustia y cómo desde aquel día se hi...
noches sin sueño!Pero al fin se durmió de hambre y de fatiga.
Un gallo cantó a deshora.
El perro se incorporó de un salto,...
EL SEMBRADOR
480 lunas. 480 lunas, pálidas y enfermas que brillaron sobre mis ojos ciegos.
Sobre mis ojos apretados como p...
Corro gritando: "¡Viento! ¡Viento! ¡Viento!... ¡Nube! ¡Nube! ¡Nube!...
¡Shingo! ¡Shingo! ¡Shingo!..."
Si hay garras, porqu...
¡Si diera calidad el avaro!
¡Si pudiera ver el ciego!
TIERRA
Gracias te sean dadas Madre Tierra, porque das una piedra par...
Y EL ÁRBOL FLORECÍA
Para mi hermano Guillermo
El viento que subía lento, sofocante, arrancó una semilla del árbol florecid...
tempranas y demasiado intensas. De alguna brizna de musgo que quedó en la
roca volvió a extenderle en una grande mancha; o...
Los hombres herían la montaña con sus herramientas abriendo un camino
que se retorcía como una culebra.
Llegaron junto a l...
NARRACIONES INÉDITAS
ELOY HULERO
¡Dios mío!
¿Quién buscará mi voz cuando me vaya?
¿Quién abrirá las páginas del libro?
Los que debieron ser, todos se han i...
REMEMBRANZA A MARCA WUAMACHUKO
ELOY HULERO
VESTIGIOS DE UN PASADO GLORIOSO
Florecida a los sesenta y tres años de vida, cuando ya no se puede florecer;
sin embargo a...
debieron tener la vista del águila, para poder distinguir a tan lejanas
distancias el acercamiento de tropas enemigas.
Per...
fue un solo hombre en su esfuerzo por construir canales, por construir
templos y palacios, por construir caminos…
- ¡Gran,...
Ahora hablamos de un crucificado y lo que menos hay en nuestro ser es
amor, espíritu de sacrificio; lo que más prima es el...
porque no había alcanzado a desarrollar un armamento capaz de rechazar a
unos invasores que ninguna civilización nos traía...
LAS CRESTAS DE WUAMACHUKO
Yanahuanca, Shulcahuanca, Tucupina, Yanaorco, Mamorco, Cacañán,
Sasón, Paqchín, Piogán; ¿Entiend...
LAS ERMITAS DE WUAMACHUKO
Y así fue creciendo elpueblo y lo primero que en ella surgieron fueron cinco
iglesias: San Agust...
LOS SILENCIOSOS SOCAVONES
Los campos de pronto se vieron empobrecidos, ya no se cultivó la tierra
como antes. Comenzaron a...
PUEBLO ANCESTRAL DE ARCAICAS COSTUMBRES
Cambiar de idioma, cambiar de creencias y cambiar de costumbres, debe
haber signif...
Los primeros recuerdos que tengo de mi pueblo es que era más pequeño. De
costumbres más apacibles.
Los señores feudales re...
de olvidar su terruño que solamente en estos últimos tiempos por la
exigencia del aumento de la población ha comenzado a i...
LA TRILLA
Conservo recuerdos de mi niñez que por increíbles no quisiera ya narrarlos,
pero si hay una en especial. De la e...
El perfil de las cosas y los hombres se fue borrando de mi mente, porque al
fin cayo un profundo sueño recostado en un sua...
EL RODEO
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Marcabal Grande.
El patrón había citad...
Así llegaban los dueños de los animales en donde empezaban hacer sus
reclamos; a demostrar cuál y cuáles eran suyos y desp...
PONCHO HABANO - Eloy hulero
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PONCHO HABANO - Eloy hulero

Narración costumbrista
Published on: Mar 4, 2016
Published in: Education      
Source: www.slideshare.net


Transcripts - PONCHO HABANO - Eloy hulero

  • 1. Estas páginas son el fruto de la pluma de una autor oriundo de la Provincia. En su memoria han sido publicadas por el Proyecto de Desarrollo Rural Integrado de Sánchez Carrión, dentro del Programa de celebración del aniversario del Centenario de la Batalla de Huamachuco. Huamachuco, Julio 1983 Portada e ilustraciones: Aristóteles Cruz Ledesma
  • 2. PRESENTACIÓN Los escritos de Eloy Hulero constituyen un valioso testimonio de la realidad andina. Son esencia misma de las quebradas, los valles, los ríos, los hombres y los mismos cielos de Huamachuco. En sus relatos ello se proyecta a través del cristal de una exquisita sensibilidad, que vibra por todas las cosas de su tierra. Estas páginas son un pálido testimonio de algunas de las características más destacadas de su autor: su aguda capacidad de observación, su pasión profunda por lo vernáculo y su caudal enorme de ternura que sabía volcar con tanta fluidez sobrelas criaturas que lo rodeaban. Su amigo Alfredo Ibarlucía A. Huamachuco, 8 de Junio de 1983
  • 3. “Don Humberto sabía de la historia, de las tradiciones, de las personas, las costumbres y las cosas de Huamachuco. Don Humberto era Huamachuco; encarnaba sus arcanos, sus glorias, sus dolores, sus hechos extraordinarios y su cotidianeidad. Don Humberto estaba en el trabajo de sus campesinos, en sus fiestas y en la cresta de la ola de sus eventos culturales. Don Humberto descansa, no se ha ido de Huamachuco…” De “El Adiós a un Poeta” Alfredo Ibarlucía Alvarez (“La Industria” Trujillo 10.03.81)
  • 4. INDICE PONCHO HABANO SHEBA PAHUANA LA TRAGEDIA DE PURUNLLACTA NARRACIONES ESCRITAS Y PUBLICADAS EN LA REVISTA IMPETU(Incluida en esta Segunda Edición) 1. “LA AUSENCIA DE CHOCO” 2. “LÁGRIMAS EN LA MONTAÑA” 3. “COBARDÍA”. 4. “LLUVIA”. 5. “SHICAPAQUE” 6. “PERRO SIN DUEÑO” 7. “EL SEMBRADOR” 8. “LLUVIA” 9. “PRIMAVERA” 10. “TIERRA” 11. “Y EL ÁRBOL FLORECÍA” NARRACIONES INÉDITAS REMEMBRANZAS A WUAMACHUKO 1. “VESTIGIOS DE UN PASADO GLORIOSO” 2. “LAS CRESTAS DE WUAMACHUKO” 3. “LAS ERMITAS DE WUAMACHUKO” 4. “LOS SILENCIOSOS SOCAVONES” 5. “PUEBLO ANCESTRAL DE ARCAICAS COSTUMBRES” 6. “LA TRILLA” 7. “EL RODEO” 8. “PUEBLO SUPERSTICIOSO”
  • 5. 9. “PASTOREO” 10. “LOS ARRIEROS”
  • 6. EL PONCHO HABANO 1º En la tarde de aquella tempestad que quedó en el recuerdo de las gentes por muchos años, Demetrio Pariamango, veinte años iniciales de sufrimientos y alegrías, de pesares y contentos, y su hermanito Patricio, ocho años apenas de ser hombre, cruzaban las soledosas punas de Cuajulgunda. Demetrio se cubría el cuerpo con un poncho habano que recién estrenaba; Patricio, con un ponchito oscuro que tal vez perteneció al hermano mayor. Las nubes comenzaron a surgir presurosas por detrás de la cordillera, cual si estuvieran apuradas de cruzar la inmensidad de la puna. De pronto, de las hondonadas y valles o puestos, comenzó a correr un vientecito débil que trataba de retener a las nubes. La fuerza del viento comenzó a crecer hasta entablar una tremenda batalla con las nubes oscuras y negras, cargadas de humedad; bajaban hasta lamer las lomas para, remolineando, volver a subir hasta el cielo. Detrás de un vellón, otro... yotro... y otro, tratando de vencer alviento que también crecía en intensidad hasta rugir en un esfuerzo por retenerlas sobre la puna o rechazarlas hasta el lugar de dondesurgían. El campo se cubrió de sombras y su aspecto era tétrico y terrible. Uiiiif... Uiiiif... Uiiiifff, silba elviento en elpajonal, como un gemido de ultratumba, haciendo más evidente la soledad tremenda de la jalca. Demetrio busca con los ojos inquietos, una roca, una cueva, algo que sirva para guarecerse, porque presiente que de un momento a otro la tempestad se desencadenará sin darle oportunidad de llegar a su vivienda, que se encuentra aún muy lejos. Infinidad de veces cruzó estos parajes; los conoce palmo a palmo, por eso es que, con paso presuroso se dirige a una hondonada donde crece una mata de paja dura, cuyas puntas pican y lastiman, pero que por su tamaño pueden
  • 7. servir de refugio. Al distinguirlas en el claro - oscuro de la tarde se dirige a dicho sitio cuando comenzaba a caer las primeras gotas de lluvia. De pronto un rayo rubricó la oscuridad del cielo, con un estruendo como la rotura de fuerzas acumuladas y contrarias de las nubes y del viento. El aguacero comenzó a precipitarse incontenible, cuando ya Demetrio y su hermano se guarecían dentro del pajonal cual dos animalitos asustados. Demetrio cobijó a Patricio bajo su poncho para protegerlo más. Agachó el ala de su sombrero de junco, para que resbalara la lluvia; dobló sus manos sobre sus rodillas y sobre ellas apoyó la frente, disponiéndose a recibir ese diluvio que recordaron las gentes por años de años, porque los ríos crecieron tanto que arrasaron montes, destruyeron sembríos y viviendas, desaparecieron animales y hasta se dijo que en el Yurac-yaco alguien vio al cayuás. Cuando comenzó la tempestad, elviento dejó de correr y volvió a agazaparse en las hondonadas de los valles, en las grietas de las altas montañas y en los profundos subterráneos de cerros, donde mora, pero siempre al acecho de las nubes, para no dejarlas pasar. Por eso es que aquella tempestad duró horas de horas, horas infinitas que los hermanos soportaron impasibles, a pesar deque sus ponchos ysus ropas ya no tenían ni siquiera un punto seco.
  • 8. 2º El sol cae vertical sobrelos cerros. Demetrio - poncho al hombro, su inseparable poncho habano escudriña todas las hondonadas y se acerca a todos los matorrales que encuentra a su paso. Desde el día anterior había echado de menos a su vaca pintada, pero como se le hizo tarde, volvía nuevamente con el vago presentimiento de que talvez se hubiera caído en algún hueco o quizás había parido y se encontraba con su cría cuidándola de los cóndores. Caminaba fuera del camino, pausada y lentamente. Para buscar un animal, sabía, no hay para que apurarse. Caminando, caminando, llegó hasta un filo erizado de piedras y al cruzarlo, distinguió de pronto, la simpática vivienda de Marcelino, aquel poblador de "Verbena", tan mentado por sus siembras de papas. Justamente distinguió en una chacra próxima a la vivienda, un buen número de gente cosechando. Cómo seconocían de mucho tiempo atrás, Demetrio no vaciló en acercarse. - Güen día don Marshe¡ - saludó cordial. - Güen día hom; pasa, llega. ¿Cómo están tus taitas..? - Todos buenos... Güen día Ña Úrsula. - Güenos días. Taras jaquecito. Tu mama Justa, tá buena...? y las chinas..? - Todos bien felizmente. - Y onde pues estás yendo? - pregunta Marcelino. - Vengo buscando una mi vaca que ayer nomás eché de menos: tal vez no ha llegau puaca? - No, chó; nua llegau, pero si a estau preñada seguro que sia escondido pa parir. Pero descansa; ya que as llegau a tiempo comeremos las papas de medio día. - Gracias don Marshe. No tieneste un callapsho pa ayudar siquiera un rato..? - Déjalo, ya es hora de papeo. A ver cocinera, ya estás lista? Y ante la respuesta afirmativa de la cocinera toda la gente se acerca para apreciar las papas que tienen la fragancia de la tierra y el inconfundible sabor de la comida simple. - Pasa, chó; pasa, siéntate nesa piedrita. Demetrio coloca su poncho sobre la piedra y hace honor a las papas, llenas
  • 9. de fragancia y sabrosura. Mientras come, no deja de mirar a la Simona la hija menor de Marcelino, que en elpoco tiempo que ha dejado de verla, se ha convertido en una mujer, con toda la picardía en sus ojos negrísimos. Dos hermosas y gruesas trenzas le caen porla espalda, brillantes y lustrosas, cual dos culebras jalquinas. Terminada la comida, Demetrio entrega sus mates con un profundo agradecimiento y se queda en pie, indeciso, no sabe si quedarse o seguir en busca de su vaca; Marcelino lo saca del apuro: - De repente tu vaca se ha metido en el monte de Paja Blanca - le dice. - Verdad, por hay nue buscao. Hoy de regreso iré mirando. - Pero le vas a llevar a tu mama unas papitas por ser de aquí. - Dios se lo pague - contesta Demetrio y colocando suponcho en el suelo, extendido por un extremo se prepara a recibir el obsequio. El regalo es casi una arroba de chuegos. El muchacho voltea el sobrante de su poncho sobre las papas y por en medio del poncho; coge las puntas y por encima hace un nudo, semejando al final de la operación, como un lado de alforja; lo coloca a la espalda y se despide de toda la gente. Con una elocuente mirada a la Simona, emprende el camino de regreso a su vivienda, contento de llevarles a sus padres aquel regalo de sus vecinos.
  • 10. 3º Y llegó el tiempo de las cosechas. Felizmente Anastasio se contaba entre los chacareros pudientes: tenía sus dos yuntas de bueyes y cuatro vacas para reponer las yuntas; un par de caballos, cinco burros; amén de ganado menor: ovejas, cabras, chanchos. Hay que tener presente que su arriendo, bueno en pastos producía todo lo que la sierra puede ofrecer: en la parte más baja, maíz, ñuña, trigo, zapallos, chiclayos. En la parte media, cebada, ocas, habas, quinua, y en la parte alta, papas, ollucos y el campo para el pastoreo de su ganado. Por todo, unas ciento cincuenta hectáreas, cuya medida ignoraba. Porque había que hacer ponchos para el viejo, para Demetrio y el Patricio. Alforjas, frazadas y rebozos; amén de los cortes de bayeta para los pollerones de las cuatro mujeres y el corte para los pantalones de los tres hombres. Y vaya que Anastasio los quería muy finos y muy suaves, porque cuando se vuelven viejos, se ponen cashcosos y hacen doler las piernas. - ¡Justa! nenque juntamos el trigo - grita Anastasio cuando ve todo el grano limpio. - Costales yanuay. Espérate quio coser tu poncho viejo. - Apúrate que siace tarde. Y allá va el poncho usado de Anastasio, cosida la boca y dos lados para servir de costal; el poncho y una frazada rapracha solucionan el problema de estas buenas gentes. Por nuevo, el poncho habano de Demetrio se salvo de ser costal, pero ya le llegará el tiempo en que le sirva para este menester.
  • 11. 4º Y así va pasando la vida apacible de Anastasio y su familia, sin muchas angustias pero también sin grandes ambiciones. De allí también que no tuviera sosiego en ninguna fecha del año, porque los cultivos se suceden escalonadamente, lo mismo que las cosechas. En abril cosechó las papas. La semilla ya está guardada lo mismo que la que servirá para el gasto anual. En Mayo, la cosecha de cebada; en junio y julio, el maíz y las arvejas en agosto el trigo. Cuando no tenía trojes para los granos, había que ensacarlos y como el año había sido bueno con la bendición de Dios, todos sus costales disponibles ya estaban repletos y cosidos cada uno en su lugar en el terrado. En viejos y rajados urpos, estaba acondicionada la semilla. Para el trigo faltaban costales, y es que Justa y sus tres hijas: La Perpetua, la Hipólita y la Clorinda, no se abastecían a hilar, hay muy pocas demostraciones de afecto, pero tampoco explosiones de ira. Las muchachas ayudan, cuando el caso lo requiere, en las labores del campo, lo mismo que Demetrio y Patricio y si, acaso, para las grandes labores de siembra o de cosecha faltan brazos, allí están los vecinos dispuestos a participar de sus mingas - proverbiales por su atención y buen manejo. Entre sus allegados se cuenta justamente Marcelino, sus hijas y sus cholos y cuando hace falta, hasta sus animales; e igual hace la cuenta Marcelino con Anastasio para sus propios trabajos. Verdad es que las casas que habitan ambos aún siguen siendo para ellos cómodas y espaciosas a pesar delhacimiento de trastos y decosas, aperos de labranza, monturas y caronas, y un amontonamiento reparable que choca al hombre del pueblo. No tienen catres, ni baño, ni dormitorio acondicionado, pero tienen todo el aire puro que les hace falta. Así ha sido toda su vida, así se han criado desde siempre e ignoran las delicadezas, que por otra parte no les gusta, de la vida
  • 12. de la ciudad. Abundante trabajo y abundante comida y el hombre se siente feliz porque no hace comparaciones de condiciones de vida. Su único orgullo es, quizá, sus animales, sobre todo sus yuntas y su caballo y tener una ropa mejor tejida o mejor hilada o tener las mujeres, innumerables pollerones colgados en un palo que atraviesa toda una habitación. Sus casas no tienen ventanas porque no las necesitan, pues prefieren dormir en el corredor cuidando a sus animales, a los que consideran parte de la familia. Anastasio, alpensar sobre esto, sesonríe. Recuerda alSebastián una vez que estuvo en sus copas, abrazando a su burro le decía: "tú eres mi tayta y mi mama porque tu traes mi comida". Cuando llega una enfermedad, hay un gesto de contrariedad, pero ninguna expresión de dolor. Precisamente anoche Justa sintió un profundo dolor de estómago y de espaldas; la Perpetua se levantó para hervir un poco de agua y darle una infusión de manzanilla; por la mañana siguió igual o peor; así siguió todo el día, sin probar bocado. Por la noche volvió a sentir los dolores más intensamente. Anastasio resolvió que Demetrio fuera al pueblo de Sartimbamba en busca de remedios, que debería recetarle don Áureo, tan buen curandero como don Alfonso Sayens en la provincia. Sin demora Demetrio fue en busca de su caballo y se dispuso a ensillarlo, pero al echar de menos una carona, que Patricio había cogido para dormir, prefirió doblar su poncho en cuatro dobleces y colocándolo sobre un costal como sudadero puso la montura y montando partió al galope hacía el pueblo, tratando de recordar los encargos que le había hecho su padre, aparte de los remedios.
  • 13. 5º Entre uno y otro afán, Demetrio siente un desasosiego en la sangre. No sabe qué, pero piensa que es algo que le hace falta. No le bastan las atenciones de su madre y sus hermanas. Nada le falta; verdad es que todo lo que tiene su padre, lo comparte sin tasa nimedida; pero quiere tener algo suyo, exclusivo, para sí solamente y pensando así se da cuenta que la fiesta de Sartimbamba se acerca, pues aquella se celebra en el mes de mayo. Habla con su padre que piensa ir y Anastasio le da su conformidad y sus consejos: - Anda pué, pero no te emborraches mucho; en la borrachera el hombre pierde el juicio y hace tonterías y va a parar a la cárcel. Eso es un mal asunto. Hombre en la cárcel es como burro rodau; comienzan a caerle los shingos de un lao y diotro; el escribano, el juez, al abogao, la polecía. Un tirón de aquí, otro tirón de allá y el hombre se queda en los huesos. Mal negocio hijo, la borrachera; por eso a mí no me gusta ir al pueblo, no faltan los ociosos que no tienen otra cosa que hacer que estar bebiendo de la mañana a la noche. Las hermanas, en cambio, se alegran porque piensan encargarle un montón de insignificancias que constituyen el único placer de su vida: unos aretes de vidrios corrientes; unas cintas; un trapo cualquiera. Y Demetrio parte al pueblo muy de mañana, dispuesto a divertirse un poco, contemplando la variada mercadería que por motivo de la fiesta traen mercachifles desde muy lejos para vender en sus puestos improvisados que llenan la placita del pueblo. Grande, inmenso, es el contento de Demetrio cuando se encuentra con la Simona que también ha ido a la fiesta. Se saludan más con los ojos que con las palabras. Saluda a Remigia, tía de la Simona, y pronto los tres se acompañan para visitar la iglesia y después el comercio.
  • 14. Demetrio se esmeró en halagar a tía y sobrina. Comieron y bebieron aloja en un ranchito; acompañaron después a la procesión y decidieron seguir juntos para presenciar los juegos artificiales. En un momento dado, Demetrio preguntó a las mujeres, como al descuido, dónde tenía su posada, a lo que Remigia contestó: - En mi comadre Cata, en la Loma del Chisme. Y vos? indagó. - Yo no tengo posada, encargué mi caballo en Manzanapata onde unos amigos que me ofrecieron cuidarlo hasta después de la fiesta. Pensaba quedarme en la casa de mi Patrón Ricardo. - Ton está que te vengas con nosotras, sihay haber sitio. - Gracias, yo también conozco a Ña Catita. Promediaba la noche y después de los fuegos artificiales se encaminaron a la posada. La dueña de casa no puso ningún inconveniente en recibir a Demetrio, pues era muy amiga de sus padre. - Les señaló un cuarto y les proporcionó algunos costales y pellejos de carnero, así como dos frazadas para que hicieran la cama. Demetrio se acomodó no muy lejos de las mujeres y desdoblando su poncho habano como frazada, se dispuso adormir después de dar las buenas noches, con todo respeto, a la Remigia. Cerca de las tres de la madrugada, el poncho habano fue levantado suavemente y un cuerpo silencioso y ardiente como una braza, se colocó al lado de Demetrio; sin aspavientos, sin remilgos, en una demostración sin palabras ni complicaciones. No hacía falta el calor del poncho habano ni su suave pelo para abrigar los cuerpos jóvenes que se entregaban al amor porque habían llegado al tiempo de su maduración.
  • 15. 6º Cuántas cosechas habrán pasado ya. Anastasio ha envejecido mucho. Justa también. Sus rostros semejan papas guardadas de mucho tiempo. En sus manos se han dibujado los surcos que abrieron en la tierra que les dio su sustento. Hasta su pelo llegó la nieve de las altas montañas. Demetrio y Simona van por el tercer hijo. De las hermanas, solo queda la Clorinda; las otras se fueron al otro lado del Marañón con sus respectivos hombres. Vinieron años malos; plagas en los sembríos; enfermedades en el ganado; la vida se tornó imposible. Hubo gestos de preocupación, pero ninguna queja salió del corazón de aquellas gentes que, con un "hágase la voluntad de Dios", se conformaban con lo que no tiene remedio. El poncho habano ha perdido su pelo y su color. De tantas lluvias, vientos y serenos defendió a su dueño;los montes y las zarzas arrancaron sus hilos. Cuando nació el último hijo de Demetrio, la Simona lo descosió por en medio para hacer pañales para el recién nacido. Al envolver a su hijo, desfilaron por su mente todos sus afanes para hacer el nuevo poncho de su marido. Escoger y preparar la lana. Las ilusiones que se forjó cuando hilaba y torcía el hilo. Sus angustias al teñir las madejas, pensando que podrían mancharse o no tomar el color habano claro, como lo quería Demetrio. Podían llegar visitas en el momento preciso y cortar el tinte. Después su ansiedad para el urdido, que si podía quedar corto, que si podía quedar angosto. Y todas estas preocupaciones provenían de su inexperiencia. Al fin completó su obra. Recuerda que ya terminado el poncho, perchado y ribeteado, debidamente doblado, lo presentó a Demetrio como una ofrenda de amor. oooooo
  • 16. Así nació el nuevo poncho habano de Demetrio que lo acompañaría en todos los instantes de su vida: para protegerlo de las inclemencias del tiempo. Alforja, costal, cama o carona. Para hacer el amor. De pañuelo, para secar el sudor que cada día humedece la frente o para recoger una lágrima que de tarde en tarde también llega... y, cuando ya está en hilachas, irremediablemente viejo, tal vez sirva aún de mortaja o de sudario, acompañando a su dueño en el viaje definitivo y sin regreso... ooooooooooooo-------------------oooooooooooooo
  • 17. SHEBA Después de muy poco tiempo. Sebastiana volvía a entretenerse, el silencio y el terror de Purpucala. Y es que, en un alma infantil de 5 años no puede haber un ayer lejano, menos un recuerdo remoto. La primera vez – recuerda – sucedió sin explicarse cómo. Todas las noches dormía en el regazo de su madre, compartiendo con ella dos cueros de chivo para los pies y uno lanudo, decarnero, para la espalda. A veces rodaba alfrío suelo, desde donde era recogida cuando la madre despertaba con elcanto del gallo o el ladrido del perro. Pero eso, después de haber sentido en su cuerpo mucho frío de la puna. Su madre dormía más allá, al otro lado del fogón, sobre otra serie de pellejos y ponchos, e igualsucedía con Prudencio, elhermano de 3 años. La Dionisia y el perro “Shapra” lo hacían en la choza de la majada. Aquella noche no rodó al suelo, fue su madre quien la empujó brutalmente, entre quejidos profundos, mandándola a dormir eb la cama del padre ausente. La vecina Cunshe, que había llegado la tarde anterior, se levantó para atender a su madre que seguía quejándose. Al rato oyó llorar a una criatura. Tranquilizada su madre seguía durmiendo. Entre la Dionisia y doña Cunshe hicieron el almuerzo que alcanzaron a su madre en la cama y después almorzaron todos. La vecina se despidió luego, para emprender los 8 kilómetros hasta su casa. Después de dar de comer a los perros. La Dionisia soltó la puerta de las ovejas, no sin antes haber quitado la huatana de las cabras. Una vez salido el rebaño la hermana le ordenó llevarlo al pasto. - Cuidau que te vayas más arriba de las “piedras amontonadas” y ojo con el zorro que para en los montes de “Quishuar” – le había dicho. Y ella,
  • 18. con sus 5 años endebles, sus polleroncitos bien apretados, un remedo de rueca con copo de motas, y, un mate de cancha, comenzó a seguir tras el ganado. Pero era imposible traspasar la punta con lo rápido que los chivos caminaban. Así rebasó las “piedras amontonadas”. Las ovejas se dispersaron por los chaparrales y hondonadas de Quishuar y siguieron subiendo más y más. Hacia la falda del tremendo Purpucala donde, según había oído decir, vivían duendes y demonios y de cuyas peñas volaban en las noches oscuras, batiendo sus alas de metal, el espeluznante cushpio. Huecos profundos en el suelo que traían a la superficie el fragor de aguas subterráneas, cuevas oscuras donde repercutía en forma horrorosa el eco de la voz cambiante del Cansuliaco, en cuya enorme y altísima chorrera se complacía en jugar el diablo. Las piedras mismas adoptaban extrañas formas, mientras en las filudas güanchachas era imposible asentar el pie o siquiera cogerse, por lo agudo de sus aristas. Allí, frente a esa naturaleza solitaria y extraña, inhospitalaria y bravía. Shabita derramó muchas lágrimas. Al fin los animales se aquietaron. "Mariposa" se cansó de seguir rastros de vizcachas y cuyes salvajes, viniendo a tenderse junto a ella. Pero el silencio se hacía cada vez más tremendo desde que ella ya no lloraba a gritos, ni las ovejas balaban por dormir; entonces, para no llorar nuevamente de terror comenzó a gritar, para darse ánimo; - Mi mama ha tenido un caisha... mi mama ha tenido un caisha... un caisha boñichazo... Así, de rato en rato, lanzaba su grito sin comprender como es que había venido el caisha por cuya culpa se encontraba enfrentando al milenario Purpucala. Cuatro días duraron sus angustias, y en esos días su experiencia aumentó en muchos años, Descubrió un ojo de agua que al correr entre las piedras pareciera que cantara. Acurrucada entre el pajonal, como un animalito, sintió la dulce caricia de un sol tibio mientras que el viento ululante pasabasin alcanzarla.
  • 19. La madre se levantó al quinto día y la Dionisia pudo volver tras la majada. Shabita rogó a la hermana que la llevara con ella, más ésta endurecida y conformada ya alambiente contestó mal a la hermana, que se quedó llorando en la casa. Pero he allí que luego nomás sucede otra cosa rara en la casa. Su padre había llegado de los temples de la Hacienda. Le vieron venir por el caminito en cuesta como cansado; apenas se arrastró a la choza, tenía un color amarillo verdoso como la paja de la jalea cuando comienza el verano. La madre le alcanzaba una infusión de ramas amargas. Apenas duró una semana; quien sabe menos, ella no tenía idea de la cantidad de tiempo que puede pasar entre un acontecimiento y otro, solo recuerda que el abrigado hueco de brazos y poncho no se le volvió a ofrecer desde la vuelta del padre, como en otros tiempos. La noche anterior la despertaron los gritos de la madre y los hermanos. Se habían olvidado de ella, que dormía recostada a la tulpa del fogón, la cabeza caída sobre el pecho, y gritó mucho al ver gritar y llorar a los hermanos. A la mañana siguiente llegó gente que nunca había conocido. oooo Volvió a repetirse la escena de las ovejas pero Dionisia ya no le recomendó nada. Siguiendo las huellas de sus animales otra vez estaba aquí frente al impotente Purpucala, pero ahora en vez de llorar se puso a cantar tras sus ovejas: - Mi taita ha muerto... anoche murió mi taita. El agua del arroyo la acompañaba en su canto y ella gozaba haciendo bailar las flores de una chilca olorosa. ooooooo
  • 20. PAHUANA Los hombres descansaban al borde de la parva. Habían trillado bien y ahora solo hacía falta el viento para aventar el grano. El viento no venía. El aire estaba quieto. - Dicen que la madre delviento es la "Sombra", que vive en las profundas cuevas de los cerros más altos. Nunca sale de ellas porque día y noche trabaja haciendo la ropa de su hijo; pues el viento se rasga en los montes de todas las quebradas; corre como un loco por las llanuras; se topa con las rocas; salta en las chorreras; juega en las lagunas, y a la tarde todos sus trapos están desechos. Vuelve cansado a su vivienda y parla con su madre hasta muy avanzada la noche. Allí le cuenta lo que vio, los lugares y las gentes. De la pastora quesorprendió en una loma y alzó arriba, sus pobres llurimpitas. Del viajero al que le quitó el sombrero; de la casa que incendió sin querer asustando a la candela. ¡Ah, el viento es traviezáso! - termina Hortencio, el más viejo de los peones. ooooo En el rastrojo de maíz cercano y en eltrigo aún intacto, dos palomas, hembra y macho, recogen afanosamente los granos que encuentran para después llevarlos en el buche a depositar en la grieta más escondida de las abruptas peñas del valle. Allí, en trojes debidamente separados, tendrán guardado su alimento para la época de invierno cuando nada se halle para comer en los campos. En el brazo retorcido de un sauco, un "quien quien" se desgañita llamando a su hembra. ooooo
  • 21. Cochaz ya está viejo. Enormemente viejo. De toda su familia no le queda sino su nieta, la codiciada y hermosísima Pahuana. El cholo Llucurque, holgazán y borracho, no deja de rondar los cerros y hasta se atreve a llegar a la choza de la manada. Pero las coyunturas se han endurecido y no puede correrlo, ni puede enfrentarse a él; se siente tan viejícimamente viejo. Y la china que no ha de saber guardarse: esa es otra. Tal vez el cholo sentaría cabeza; se haría él al trabajo. Pero no ¿Acaso no sabe él, que el muy sinvergüenza se enredó con la india Curpillanga, la hermosa pastora de Cerpaquino? Lo malo es que las chinas lo quieren por palangana y jaranero, no por honrado y trabajador, que no se sabe de él que jamás hubiera hecho nada. Las mujeres lo quieren por eso: porsinvergüenza, pícaro y bromista. Y en los siglos de sus años, recuerda que las mujeres siempre han sido así. ooooo - Y'asque metieron trabajo los gringos. Han traído aparatos raros y están alambrando los potreros con pastos y corriendo de sus arriendos a mucha gente. Quién sabe a nosotros también nos toque salir. El aire sigue quieto. Hortencio da vuelta a la coca y calea despaciosamente. - Onde nos iremos t'onces -piensa un joven cargado de familia. - El Llucurque se hace guapo en su arriendo. Dice que no sale. - Qué va a poder con esas gentes que hacen la autoridad y tienen la justicia - comenta otro. oooooooo Las palomas han cumplido su jornada diaria. Descansa amorosamente en una rama de guarauya. Al "quien quien" no le contesta aún la hembra s igue gritando, ahora rabiosamente. ooooooooo
  • 22. En la fiesta de Sarín, en la danza de Pallas, lucieron por igual, en elegancia y hermosura, Pahuana, por la banda de Mollan y Curpi - Kkabga por la banda de Cerpaquino. Las bandas se encontraron en la dispareja y poco pintoresca Plaza. Hubo un reto entre las Pallas, saliendo gananciosa Pahuana. Llucurque babeaba de borracho en el hombro de Shuyuque. Desde Cerpaquino, siguiendo a Curpi - Llanga vino el robusto Poc - Poc. Reciedumbre de sol y viento. Amor de planta y de animal; de ciervo en celo; de polen fecundante. No bebía. Pahuana era más hermosa solo por los ojos. Curpi - Llanga era más bella solo por las trenzas. Pero esta última estaba más lejana del deseo de Llucurque y aunque Pahuana lo quería, él la tenía demasiado cerca para amarla. Tambaleando se acercó a la pastora para abrazarla por sorpresa. Rápido como un león, Poc - Poc lo cogió del poncho y lo arrojó lejos como si fuera un pullo de papas. Cuando terminó la fiesta, se vio subir porcuestas fronterizas dos parejas, Poc - Poc y Curpi - Llanga por la una: Llucurque y Pahuana por la otra. De Gomispamba y Shocoredase hicieron ambas parejas una seña de amistad. ooooooo Al fin por la tarde el viento eligió su camino por el valle. Venía presuroso, hecho jirones, se enredaba en las zarzas; sus harapos se prendían en las espinas de tunales y hualangos. Hortencio finalizó la ventea y llenó sus sacos de dorado trigo. Los viejos burros veían llegada la hora de partir desconsoladamente, con lo dulce que habían sido los rastrojos. En ese instante se presentó un hombre distinto a todos ellos y en un castellano tan difícil como el suyo les hizo comprender que era el último año que sembraban en terrenos de la Hacienda. ooooooo
  • 23. De la guarauya las palomas alzan el vuelo en dirección a las peñas. Las alas de un halcón pasaron silbando muy junto a ellas. El “quien quien” enmudeció porun momento. 000000 Aldía siguiente al levantarse Llucurque, alto elsolpor culpa de un profundo sueño de borracho, se encontró con hombres de su misma raza sumidos y humillados, que abrían una carretera por en medio de sus chacras mientras otros tendían alambradas por los linderos de su arriendo. Cogió el palo más grueso para enfrentarse a todos ellos. Los aparatos seguían avanzando. Se opuso alpaso de éstos. La máquina rugió pasando por sobre su cuerpo dejando atrás una masa uniforme y sangrienta. Pahuana despertó recién, y echó a correr para avisar al pobre abuelo. Alguien le alcanzó con un palo. La sangre nubló sus ojos. Sus rodillas se doblaron, pero aún consiguió reponerse y seguir corriendo. Alcanzó al fin la cumbre gritando; "Taita ¡Taita!" pero un balazo la alcanzó en media espalda y cayó tendida para siempre, desecha su hermosura. El viejo Cochaz que la vio venir, mudo de espanto, sin poderse levantar, se quedó muerto como una inmensa mole de granito. oooo Llegó el invierno. Un invierno como nunca hubo otro. El viento venía cubierto con un grueso poncho de nubes que batía en todas direcciones. El viento le contó a la "Sombra" esa noche la tragedia de Pahuana. "La Sombra" le contó a Curpi - Llanga y a Poc - Poc, la misma historia; una densa nube de tristeza nubló sus frentes. oooo
  • 24. Un día las palomas se convencieron que en los campos todas las semillas germinaban y no había ya nada para comer. Emprendieron entonces el vuelo hacía las peñas delvalle para proveerse de sus trojes de reserva. Al llegar a la grieta escondida halláronse con la sorpresa de encontrar vacía su despensa. El "quien - quien" cantaba, cantaba a dúo con su hembra. El había sido el ladrón, a semejanza de los hombres y sus organizaciones, en el que el más vivo y holgazán aprovecha el trabajo de los otros. ooooo
  • 25. LA TRAGEDIA DE PURUNLLACTA El día amaneció muy limpio y lleno de sol. La choza se llenó de claridad diseñando nítidamente el batán blanco y el ovalado chungo azul, traído desdeel río. La choza era redonda, de pirca de piedras. Amplia, para dos personas; estrecha para mayor número de familia y pronto ésta aumentaría con el embarazo de Trinidad, que traía tan contento al robusto "Figenio" como le llamaba toda la peonada. El esperaba que la mañana del nacimiento de su hijo, todas las aves cantarían, porque sería varón: o sea, dos brazos más que yendo los años, también sembrarían y en sus sembríos habrían granos que pallapar. Hacia un año que a fuerza de ruegos, Efigenio consiguió que el patrón le señalara un lotecito de terreno en la jalca. Sitio desolado pero vistoso. Había que trabajar mucho roturando nuevas chacras, pero al fin se sentía en algo suyo: la tierra es de quien la trabaja. No le importaba los quince días al mes que tenía que trabajar para la Hacienda. Con sus quince días libres, para sí y para su china, tenía más que suficiente. Y como no, cuando de agregado de sus suegros no tenía ni siquiera los domingos libres. Precisamente el día anterior había salido de los trabajos de Hacienda. Encontró la choza sin leña y a la Trine más ojerosa y más pesada en elandar. Bajó temprano a la quebrada y pronto estuvo de regreso con un buen tercio de palos secos que arrimó al fogón. La china con gran esfuerzo había molido chochoca para el almuerzo. Comieron en silencio y solo alterminar Efigenio preguntó a su mujer si se sentía con fuerza para soltar los bueyes y salir con la manada de ovejas, herencia de ambos, a pastorear por los cerros. Como ella le contestara que sí, cogió su barreta y su machete y se dirigió alcampo a seguir ampliando su chacra. No tardarían en llegar las lluvias y era necesario que lo encontraran listo para abrir barbechos.
  • 26. La Trine dirigió sus animales al cerro cercano desde donde se divisaba el pueblecito del valle. La Hacienda, rodeada de altos eucaliptos. Las invernas manchadas de ganado. Los cerros azules, allá muy lejos, muy hondo. El viento silbaba en el pajonal de la jalca solitaria. El sol apenas se sentía tibio. Y mirando, mirando tanto mundo, se durmió profundamente. Despertó con un gran malestar cuando el sol caía ya hacía el ocaso. Los animales no andaban lejos, también se sentían muy solos en la inmensidad de la puna. Los reunió a todos y con paso vacilante y lento emprendió el regreso a su choza. Efigenio también volvía de la chacra por el camino blanquecino que habían abierto sus pasos en la ladera. Venía silbando su tonada favorita. La china se sentía muy, muy mal. De rato en rato sentía agudos dolores en el vientre; y tener que encender la candela y cocinar para el hombre! Todavía tardaría en anochecer........... Doblándose en dos Efigenio entró en la choza, miró a su mujer y adivinó el padecimiento. Que feo es ignorar las cosas; ninguno de los dos sabía cuándo llegaría esto, y ahora, así, de repente, aislados de todo ser humano a dos horas de la casa más cercana! - ¿Te sientes mal? - Mucho - Te dejaré la candela encendida, con una olla de agua y voy corriendo a doñaEduvige. En efecto, prendió primero unas charamusquitas, luego fue agregando palos más gruesos hasta que la candela se levantó en una alegre llamarada. Cogió su poncho y salió presuroso. Allá a lo lejos, detrás de los cerros el sol muriente parecía un incendio. Purunllacta se doró por un instante. Se tornó lila, amarillo, azul - pálido y finalmente la primera sombra dejó caer su mancha de tinta sobre la choza. Para la Trine, los dolores se sucedían con más frecuencia. La mujer se contorsionaba en un rincón de la choza tendida en el duro suelo. Sus quejidos apenas eran perceptibles en la inmensidad del cielo y tierra... oooo
  • 27. El viento se asomó a la choza, primero muy disimuladamente. La mujer lo vio llegar. Lo sintió apenas salido del monte subiendo por la cuesta. Tuvo vergüenza por un instante de su desnudez parturienta. Gritó para que se fuera, pero el viento pertinaz se sentó en la puerta de la choza y comenzó a jugar con las ramitas secas, llevándolas y trayéndolas con su nudoso bastón. Se acercó un poco más. Miró a la mujer, después al fogón. Allí estaba la candela roja, hermosísima; se estiraba, se encogía, llena de lujuria y de deseo. El viento se acercó un poco más. La candela lo llamaba, avivando su deseo. ¡Ah! - decía el viento - si se callara esa mujer. La mujer no podía más, sentía venir un hijo; el hijo tan esperado por Efigenio. Vio al viento acercarse a la candela. Al principio ésta se escondió tras una tullpa, juguetona. Después se entregó sin reservas alviento. Alfin se unían en un intenso placer de amor, y la candela se retorcía y el viento la perseguía jadeante. Fue este juego visto por la parturienta, quien quiso gritar, pero no pudo. Un brazo de la candela se estiró y agarró de una de las leñas dejadas por Efigenio. Pronto comenzó a arder. El viento reía como un loco. La llama aumentó habiendo sido fecundada por el viento. Muda de terror la mujer vio subir la llama a las pajas más cercanas deltecho y de pronto oyó el primer vagido de su hijo. Quiso saltar para apagar el fuego, pero ya toda la choza ardía. Afuera el viento seguía riendo de placer mientras dentro una mujer cubría a su hijo consu cuerpo. oooo Cuando a la luz de la luna, Efigenio llegó con Eduvige, perlados de sudor y jadeantes al sitio de la choza, no encontraron sino un montón de cenizas. La luna viajaba por un cielo sereno. Ninguna brisa movía las pajas y la puna parecía un profundo vacío. ooooooo
  • 28. GLOSARIO HABANO : Color ladrillo, tradicional en la serranía. JAQUE : Bien de salud. PUACA : Poracá. CHO : Muchacho CALLAPSHO : Palo para sacar la mala hierba. CHUEGOS : Papa grande de la cosecha. TROJES : Sacos para granos. URPOS : Vasija para guardar chicha. CASHCOSOS : Ásperos NENQUE : En que RAPRACHA : Deshilada, vieja SHINGOS : Gallinazos MAIPOSA : Mariposa CAISHA : Niño, bebé TULLPA : Piedra que sirve para sostener las ollas (en el fogón) COYUNTURAS : Caderas PULLO : Manta para recoger papas. CHUNGO : Piedra ovalada para moler. PIRCA : Muro de piedras. PALLAPEAR : Recoger granos que quedan después de la cosecha. CHARAMUSCA : Hojas secas que hacen de leña. URDIDO : Lana torcelada. POLLERON : Falda de lana, de tejido grueso.
  • 29. NARRACIONES ESCRITAS Y PUBLICADAS EN LA REVISTA IMPETU ELOY HULERO
  • 30. LA AUSENCIA DE “CHOCO” En el profundo silencio de la tarde que muere, se oye el ronco ladrido de un perro. Pedro sentado en el corredor desolado y en ruinas, vuelve los ojos sorprendido y se sorprende más aún, al distinguir sobre la joroba de la loma fronteriza, la silueta de "Choco", que vuelve de sus acostumbradas citas de amor, disfrazadas con una exagerada guardianía de la pequeña hacienda Hualanga. En voz muy baja y mirando siempre elsolque muere, avecinando una noche más de insomnio musita muy bajo, con ternura infinita, como si se tratara de un nombre de mujer, “Choco”... “Choco".... Pronto la cabeza del perro descansa sobre sus rodillas, gimiendo por las caricias que nunca le faltaron y la mano de Pedro recorre suavemente la cabeza del animal, mientras el Sol se hunde, también suavemente como una caricia, por el lejano horizonte de las montañas. "Choco" llegó a Hualanga a lomo de caballo y muy bien abrigado en el poncho de Pedro. Élno recuerda dedonde vino, nide sus padres, nide la otra hacienda donde nació. Sólo recuerda como comenzó su vida en Hualanga, junto a la inquieta "Huanca” tan cuidadosa y noble, Pedro vivía muy solo, cuidado por una viejita “pachañashca", la Shanto, a la cual sólo había que respetar pero no querer, por cuanto sólo la comida venía de sus manos; los bocadosy los mimos venían de Pedro y los grandes juegos, de "Huanca". La casa era muy pobre y quedaba en el vértice de dos caminos; por tanto "Huanca" se había impuesto el deber de ladrar y morder a cuanto ser o animal pasara por ellos, sobre todo por el camino alto que llevaba a las cumbres. "Choco" aprendió la obligación y algo más: que las mujeres en su cobardía, ocultaban piedras bajo el rebozo, para tirárselas a él o a "Huanca". Esto lo
  • 31. indujo a odiarlas a todas, excepto, claro está, a las que venían a la Hacienda. Una cosa que mortificó mucho a "Choco", fueron las continuas andanzas de Pedro. No sabía a dónde iba. A veces volvía tarde ya de noche, y como conocía el paso de “Petizo" salía a recibirlo lleno de gozo. Pero jamás se le permitió salir de los linderos de Hualanga. No; una vez tendría ocho meses, tuvo que correr parejo con "Petizo” por un camino largo, muy largo, hasta una hacienda donde vivía el hermano de Pedro. Mal sitio. Había unos perros enormes que sólo el mirarlos daba miedo, tanto y tan grande miedo que aún las caricias de uno de los niños no bastaban para dar seguridad. ¡Y vuelta a regresar el mismo día, por el mismo camino tan largo y tan lleno de piedras! Gimiendo su temor y su cansancio obtuvo que Pedro lo alzara como cierta vez ya casi olvidada, ¿Todo eso sería el mando? ¡Quién sabe! "Huanca" murió de una pedrada traicionera lanzada por una mujer. Desde entonces "Choco" se agazapaba en el camino y ¡záaas! de un salto caía sobre alguna china desprevenida. Eso sí, Sólo atacaba a las que llevaban quipe. Un buen día, sabe Dios porqué, Pedro decidió cambiar de casa, refugiándose en un rincón tranquilo y solitario de la Hacienda y vino un gato a ayudarle en la labor de cuidar la casa; ¡bueno el gatito!, no rasguñaba, no armaba camorra, se vivía en paz. "Choco", ya era un señor "Choco" que imponía su opinión y autoridad entre todos los perros de Hualanga. Había tenido que conocer a un montón de hombres y mujeres que trabajaban en la Hacienda a los cuales no se debía molestar. Pero obligación de querer... a nadie más que a Pedro. Las largas conversaciones tenidas con élen este mismo corredor, la dulce obligación de volver para dormir en gran pellejo al pié de la ventana y entrar por las mañanitas a su cuarto para saludarlo y recibir sus caricias, cosas estas que no disfrutaba el gato, lo cual le envanecía.
  • 32. Un buen día llegó con Pedro una mujer, bonita y joven. Ahí acabaron las caricias y conversaciones entre los dos, tarde tras tarde, luna tras luna. ¿Sería por eso que Pedro se emborrachó con "Choco" meses antes, y él, pobre animal, gemía y no sabía qué hacer? Nunca había sucedido tal cosa. ¿Por qué Pedro bebía ahora de esas botellas y no le miraba como solía hacerlo siempre?, El no lo podíaevitar. La casa había sido más o menos arreglada, caramba, pero esto no lo había pensado nunca, tener que querer a otra persona, estaba fuera de sus cálculos y él no había querido a nadie jamás. Ni siquiera había contraído compromisos formales por allí, por sus correrías guardiando, pues fuera quien fuese "ella", siempre volvía a su grueso pellejo y a su obligación de dormir al pié de la ventana. Pero ¿y esta señora?.. Comenzó por seguirla en sus trajines. Poco caso le hacia ella. Y mal lo miraba a "Choco". Pedro lo veía. Pero tanto y tan frecuentemente le hacía cariño a la señora, que "Choco" comenzó a pensar que sería bueno hacer las paces y quererla también un poco, nada más, solo un poco en vista de que se manejaba en la casa igualque Pedro. Algunos días después, éste se ausentó y "Choco” pensó que no había para que salir de correría teniendo que cuidar a la persona a quien tanto cuidaba su señor. Pero al día siguiente, cuando volvió, deshicieron la casa y trasportaron todo a un raro artefacto. "Choco" fue puesto en el camión junto con las cosas. Anduvieron todo el día y a la tarde se encontraron en otra hacienda mucho más grande que Hualanga. Había que ser muy guapo para vivir en aquella hacienda, donde hombres y perros vivían en continua lucha. Allí nació "Kopeck", único hijo que "Choco" reconoció y crió, pero es que "Huachafa” fue a la única que trajo a su casa y con la única que compartió su mesa. El resto fueron pasatiempos y ganas de pelear y ser valiente. Recién allí le abrió su corazón a la mujer de Pedro, pues de sus largas e inveteradas correrías solía volver con un pedazo
  • 33. de oreja menos, con muchos ojales en el pellejo o tremendos desgarrones en las costillas, y había que ver como esa señora lo curaba; claro, Pedro también ayudaba, pero como siempre se ausentaba de la casa y en cambio ella no, pues había que quererla, por dos motivos: porque era buena y porque Pedro la quería. Tampoco se acabó allí el mundo. Otra vez cargaron las cosas sobre un carro y regresaron a la ciudad. Alprincipio se le mandó apie con hombres de la casa, pero a medio camino, alcanzados por el camión, gimió, ladró y se desesperó tanto, que se le hizo subir sobre las cosas. Pobre “Choco", jamás pensó que una cosa así que caminaba y que evitaba caminar a uno mismo lo atropellaría y le rompería brazo y mandíbula. Pero así fue. Gracias a tan terrible fatalidad "Choco" adquirió el convencimiento de cuanto lo querían Pedro y su mujer. Casi se acabó el mundo, pero no fue así. Vuelta a caminar, y ahora si más lejos, a una ciudad enorme a donde llegaron después de dos días. Allí no sabía donde salir y cuando salía no se podía regresar a casa. Tampoco daban muchas ganas de regresar, porque era muy reducido el espacio para dormir bien, estirarse y roncar. ¡Qué enorme cantidad de gente! Y ninguna mujer siquiera con quipe. Y de esos carros que aplastaban había infinidad. Muchas veces volvió en ellos muy campante a su casa, después de haberse perdido dos o tres días. Conoció muchas miserias y muchas desgracias. En su vagabundeo entró en casas dondela gente vivía peor que él. ¡Cómo añoraba ahora sus montañas, su vida errante por las campiñas, su regreso porlas noches a la casa! Un día, viendo llorar a su señora, estuvo a punto de volverse loco. Cuando llegó Pedro, le ladró, gimió, le dijo en su idioma todas las barbaridades y malas palabras que aprendiera entre los chacareros; y por más que Pedro extremaba sus caricias con la señora, ésta que ya no lloraba, sino fingía y esto enloquecía más a "Choco".
  • 34. Una sonora carcajada de ambos puso punto final, a su angustia. Ahora, viéndolos allí abrazados, frente al mar, en el pequeño jardín de la casa, "Choco" se tiende a sus pies y comienza a ladrar en sueños a mujeres, que pasan con quipe por el camino junto a la casa. En la quietud de la noche canta un gallo. Pedro se despierta aterido de frio. Deben ser las tres de la mañana, se dice. Busca a tientas su cuarto en la solitaria casa de Hualanga y se deja caer sobre el camastro, decidido a pasar el resto de la noche despierto, sin la esperanza de seguir soñando. Al pie de la ventana en el pellejo solía dormir “Choco”, sigue aguardándolo. ooooooo
  • 35. LÁGRIMAS EN LA MONTAÑA En el pálido rostro de la mañana, el lucero del alba brilló como una lágrima. Los cerros emponchados de nubes, parecían otros tantos indios atisbando el horizonte lejano, por donde venían siempre las lluvias. Esas pocas nubes se desvanecieron sin saber a donde fueron ni en qué momento. Y en un cielo desanudo volvió a brillar el sol como todos los días; como hacia muchos, muchísimos días. Los hombres habían perdido ya la cuenta de los días que habían pasado desde que arrojaron la semilla de maíz alsurco y desde entonces las nubes se ausentaron, al parecer para siempre. Por las tardes al buscar en vano una nube en el horizonte la vista chocaba con el gran lucero rojo, que semejaba un coágulo de sangre, prendido en la herida de un cielo destrozado. Yo volvía de la ciudad, de la gran ciudad, más dolorido que nunca, más desengañado que de mi viaje anterior. Pregunté a los hombres que encontré primero, por las siembras; todos me contestaban: "Las comiditas están sufriendo macho porelverano". Si, era cierto; las plantas sufrían no sólo sed; sufrían la inclemencia de un cielo siempre pálido. Sus fuerzas parecían agotadas; su color tornábase plomizo como bajo el peso de una fiebre maligna. Al amanecer, sin embargo, se veía que hacían un esfuerzo y reverdecían tal como un enfermo, que después de una noche de agonía, con la luz del nuevo amanecer parece que recobra nuevas fuerzas. Así las plantas; resucitaban, pero nuevamente un sol de fuego las traía por tierra, mustias, opacas, muertas. "Que haremos patrón... que haremos" Exclamaban llenos de angustia los hombres y daban en recordar, otras sequías en épocas de sus abuelos, o de los padres de sus abuelos. Sólo en los cerros altos, aún quedaban vestigios de nieve, pero cada día
  • 36. empequeñecía más la mancha blanca; se deshacía poco a poco, y eran sus gotas, las lágrimas de la montaña, que reemplazaban a las lágrimas de los hombres. Las pocas vertientes se agotaron y parecían la cuenca obscura de una calavera dondeya no hay llanto. El viento arrastraba las hojas secas de los arboles, que coda día se fueron quedando mas desnudos y esqueléticos. Los animales buscaban afanosamente con que llenar su estómago; lo hacían con pencas y tunas sin importarles el dolor que debían causarles las espinas. Se esperaba con verdadera ansiedad el cambio de luna, pues es sabido que para entonces llueve. Verdad que aquel día aparecieron otra vez algunas nubecillas pegadas a los cerros, como una bufanda. Pero a poco de salir el sol se desvanecían y con ellas la esperanza de la lluvia. En el rostro de los hombres, a pesar de su angustia, se reflejó entonces todo el estoicismo de una raza que aprendió a sufrir no por días, sino por siglos. Así pasabanlos días. Así cambiaba la faz cadavérica de la luna. Se levantó un viento que aullaba en los brazos de los árboles sin hojas. Nunca jamás en ningún otro año, por la misma época, soplaron vientos tan fuertes ni tan animados de maldad, pues parecía, que tan pronto presagiaba formarse una nube, cuando de los valles, de las hondonadas, de no se sabe dónde, aparecía rugiendo el viento como un monstruo y arrastraba las nubes hasta perderlas detrás de la dentada cordillera infinita. En realidad, sólo habían pasado algunos meses pero parecía una eternidad. Era la época que en otros años veíanse las chacras repletas delverde obscuro del maíz y frescas aun — cada día una nueva chacra — las del recién sembrado trigo. Podría hablarles de Basilio y de su numerosa prole hambrienta. Hacer dialogar a Pascual y Hérmenes, para hacerles ver basta dondellega la resignación. Decirles porejemplo,...pero no.
  • 37. El pobre Gerónimo murió por subirse a una peña para arrancar un poco de pasto verde para sus bueyes con la esperanza de que algún día tuviera que llover y volvería a arar la tierra. Pisó en falso y rodó al abismo. De caridad se reunieron algunos puñados demaíz para el velorio. Pero son tragedias que hemos vivido juntos. Fue una angustia que nos traspasó por igual a todos y trascendió hasta la capital y lo supo el gobierno. Los diarios hablaron mucho de la sequía y de la obligación de ayudar a los afectados por tan tremendo malEsto sirvió para que los organismos estatales movieran su tremenda máquina; URGENTE: Informe del S. R. de A. — decía el telégrafo —. I el informe iba ilustrando con cuadros estadísticos y cifras y más cifras. Pero nosotros seguíamos sufriendo la inclemencia del cielo. Al fin se dio la R S. número tantos, ordenando que la dirección tal, movilizara los víveres necesarios para la región azotada. Pero nosotros éramos muchos, muchos pobres indios diseminados entre las arrugas más profundas de la envejecida madre tierra. Y... aquella ayuda se filtró como se filtraba elagua por sabe Dios que grietas. Al fin pasó el año maldito, pero de él los que sobrevivimos no nos olvidaremos jamás:fue una marca de fuego que quedó en nuestro pecho. Los lacrimales de mi raza se habían atrofiado, de lo contrario, habrían llorado tanto hasta humedecer los caminos. Una tarde, de aquellas de angustia inolvidable me dirigí a casa de Anastacio, cuya mujer muriera hacia pocos días. Encontré al hombre frente a su chocita, envuelto en gemidos ysuspiros. Le toqué la espalda. Volvió su arrugada faz hacia mí, y sólo dijo “Patrón” como si no hubiera dicho nada. Me senté a su lado silenciosamente. El comenzó a monologar, buscando semejanzas entre agua y mujer, entre lluvia y cariño. En lo que signe, nada hay de la belleza y ternura con que Anastacio hablaba. No se escucha el fuerte latir de su corazón ni se ven correr sus lágrimas, porque en la ausencia irreparable de lluvia y de mujer, el
  • 38. campesino encuentra su mayor tragedia. He aquí una pálida traducción de lo que Anastacio dijo aquella tarde con palabras suyas, consu voz ronca escupiendo cocay masticando dolor. Hay una lluvia mansa, suave, humilde y silenciosa. Es apenas una leve caricia. Es un beso apenas rosado. Es una música de sordina. Es una lluvia lenta que sacia la sed de la tierra recalentada. Es la única que penetra hasta la obscuridad donde seguramente abre su boca sedienta la raíz casi agotada. Es una lluvia que cae de una nube igualmente mansa, baja, inmóvil, repleta como el seno de una madre campesina. Esa lluvia es como la amada tierna que apenas habla, pero adivina nuestros deseos. Que apenas nos mira y si lo hace nos descubre en sus ojos una mirada de paz y felicidad. Que apenas nos acaricia, pero que en elroce desus manos hay una ternura incomparable. Hay una lluvia voluntariosa, alocada, devastadora. Bulliciosa. Inquieta. Viene de nubes altas, negras y blancas. Nubes que corren de un lado a otro y dejan caer un poco de agua aquí y otro poco más allá. Revientan truenos, hasta que al fin donde menos se espera, descarga una granizada que asusta a los hombres, encoge a los animales y destroza a las plantas. Es la amada autoritaria que en un arrebato nos besa para después insultarnos; es la querida caprichosa que sólo conoce de sus deseos. A cambio de su señor inquieto, apasionado nos ha quitado paz y felicidad. Y hay una lluvia que no llega nunca, que pasa silenciosamente en una nube hasta perderse detrás del horizonte blanco de los cerros nevados. Es la mujer que vimos alguna vez. Que nos miró y la miramos. Pero que pasa y no la volvemos a ver jamás. De tarde en tarde, recordamos su rostro y forjamos ilusiones. Agua inmaculada de los lagos andinos. Agua purísima de las cumbres nevadas. Hoy que nos haces falta en todas formas, hoy que no vienes, ni como torrente ni como lágrima, te imploro que vengas, como esa
  • 39. amada humilde y silenciosa, que apenas nos besa, que apenas nos acaricia o apenas nos habla. Y las lluvias llegaron. Los hombres no dijeron nada. Se pusieron a trabajar. Si no sabían llorar, no sabían reír tampoco. ooooooo
  • 40. COBARDÍA Bajo los cascos del caballo, el rostro de la luna se rompió en mil pedazos, en las chacras de la puna solitaria. El poncho oscuro del jinete semejaba la sombra viajera de una nube o se confundía, al inmovilizarse de trecho, en trecho, con otra piedra más de las que manchaban las lomas. La aurora volcó sus tesoros de cofres invisibles. Y como perlas y granates, sus diamantes y esmeraldas, sus zafiros y rubíes, se derramaron por todo el ámbito de la cordillera infinita. El reflejo de sus oros cayó en el rostro enjuto del viajero. El bronce de su rostro y el abismo de sus ojos, devolvió el reflejo a la inmensidad. Nada alegra en la puna el nacer de un nuevo día. Las pocas aves que existen son demasiado tristes; su canto es lúgubre, lento su vuelo. Las aguas corren bajo la tierra silenciosamente, cristalina, como la tristeza escondida de los indios. En el pajonal vibran angustias y en las grietas de las rocas, que labran vientos y lluvias, gimen lamentos. Y, si acaso, surge el agua y se forma un lago, en ese lago se retrata el cielo, como si el azul de arriba, se vertiera hacia abajo sin solución de continuidad. Un grupo de buitres, de blancas espaldas, como si transportaran un retazo de nube, alzó el vuelo de unas peñas cercanas. El jinete dirigió su cabalgadura en dirección a las rocas y al volver hacia una hondonada, descubrió sus dos yuntas de bueyes, que gozaban de tibio amanecer, rumiando despaciosamente, con su calma hereditaria. Allí estaba la yunta de mulatos...y el negro junto al comarro. Buen viaje. Feliz madrugada. El resto de la puna quedaría ignorada como si no existiera. Acercó el caballo a donde dormían los animales. Ellos lo miraron casi con súplica en los ojos, como si le dijeran que no les quitara la dicha de gozar del sol y de rumiar su pobre pasto puneño. Con un dulce “fer-fera” los hizo
  • 41. levantar y comenzó a encaminarlos hacia su lejana casa. Era el tiempo de comenzar los barbechos decuaresma y el tiempo estaba bueno. Después de dos horas de viaje, desde una cumbre rocosa distinguió el grupo de sus casitas, y de la cocina brotando el humo, promesa de un “caldito” caliente. Sujetó su caballo. Los bueyes comenzaron a pastar en el abundante “trenchir” que crecía entre las piedras. Y pensó, con infinita tristeza, sitodo no sería en vano. Siotra vez su siembra la papa sólo serviría para pasto de las plagas. Primero las mosquillas y después la nube o el relámpago o sabe Dios como se llamaría esa plaga que “chamuscaba” a las pobres plantas. Recordó haber oído hablar de una cierta oficina que sus paisanos decían:“La Oficina de Agricultura” donde dizque proporcionaban abonos y remedios. Pero, no sabía que había que decirse ni cómo solicitar todas esas cosas. No haber ido nunca a la escuela. No saber leer ni escribir. Como sentía la falta de todo eso, ahora que tenía que alimentar a tanta criatura. La tierra seguramente se había agotado. Ya no eran los años de antes. Talvez sería bueno ir, suplicar, pedir. Pero no. Su completa ignorancia y su absoluta cobardíano le dejarían ir nunca. Con paso lento e indeciso volvió a reunir sus bueyes que una lágrima de dolor y desconsuelo brillara en el bronce de su rostro. No volvería a sembrar papas. Era imposible hablar. No había a quien clamar por un favor, si Dios se había olvidado de los hombres. Algún tiempo después viajando por “Pampa de Süesos” el mismo jinete encontró a un arrendador que sembraba papas sin haberse dado el trabajo de mudar quinchas. Se quedó un rato a mirar maravillado. El sembrador lo invitó a la minga. El veía que junto con la semilla se sembraba el abono de unos grandes montones que se erguían como inmensos hormigueros al extremo de la
  • 42. chacra, un muchacho le daba manizuela a un aparato que dejaba caer una nube de polvo de medicina en el mismo surco. En un momento de descanso se acercó al arrendador para preguntarle cómo había conseguido todo eso, a lo cual el otro respondió: - Yo no sé cómo será, pa nosotros los pobres es dificilenque, pero pal patrón no hay nada imposible. El ha pedido todo esto y mí a enseñau a usalo. Eso es todo. - ¿Ud. no es arrendador? - No señor, tengo un mi terrenito. - Vengase puacá, si quiere, pa sembrar papas al partir. - Ojalá que diera aunque seya un pedacito... - Como no; anímese nomá. Pero jamás volvió. Una tremenda cobardía. La cobardía de dejar su lugar de donde era piedra y raíz le impidió mudar de querencia. ooooooo
  • 43. SHICAPAQUE Don Tomás era todo un indio. Con fama de pendenciero, pleitista y mujeriego, títulos suficientes para ser en estas tierras: famoso, odioso y fastidioso a quien ostentara tales virtudes. Poseía huertas a las orillas del Marañón donde solía pasar largas temporadas. En uno de sus viajes por las jalcas de Chugay, conoció a la Pascualita, producto de sabe Dios que entrevero y hasta se decía encontrar cierto parecido con un lejano patrón de la Hacienda. El caso es que era una de esas chinitas que hace recordar aquel refrán “los calamares en su propio jugo”… Verla y desearla todo fue uno en Don Tomás; pero la Pascualita no soltaba prenda y el viejo juraba y perjuraba como un condenado, diciendo que había de hacerla suya antes que ningún shilico de los muchachos que la codiciaban, y antes que el maestro para quien la chinita si tenía más bien algunas miradas tiernas y gestos de coquetería como ese de dejarla acompañar al lejano "puquio", allá en una hondonada. Porque ha de saberse que Chugay carece de agua. Cuando esto supo Don Tomás pensó que lo mejor sería vender el alma al diablo y cargar con la chica quisiera o no. Desgraciadamente al intentar tamaña barbaridad lo único que sacó fue una tremenda paliza de los admiradores unidos de la Pascuala. Peor para la Pascuala. El viejo se encaprichó, Y un amigo le habló de brebajes, brujas y no sé qué otras cosas. Promediaba una de esas noches negras cuando Don Tomás hacia alto frente a la vivienda de la Dorotea Chorrera, la bruja de Collasgón. Un enorme gato negro de ojos fosforescentes, hacía guardia en elhueco obscuro de la puerta, sentado sobreuna herrada mular. Al agacharse Don Tomás para penetrar en la vivienda dio con su frente en
  • 44. un cerripe perennemente verde que pendía amarrado a un hilo deltecho de la casa. - El diablo me conteste si no hay aquí ser viviente—barbotó el viejo con su voz ronca y autoritaria. - ¿Y qué miserable es el que viene a interrumpir mi sagrada casa? — contestó una voz chillona de lechuza, desdela obscuridad. Salió la vieja Chorrera, escuchó lo que el visitante solicitaba; pasaron ambos al antro infernal y nadie sabe lo que allí se dijo ni lo que allí se hizo. Pero...ocho días después. Don Tomás, camino del Marañón, se llegó a la casa de Pascualita y sin decirle esta boca es mía, siguió viaje con la linda chinita por detrás, en la bestia que para el efecto llevara preparada. Huangalec es un sitio endiabladamente solitario. En las profundas gargantas del Marañón, parece que allí la naturaleza hubiera sufrido en los lejanos tiempos, un ataque epiléptico. En la Época de verano, cuando la atmósfera sin salida, se caldea, parece que fuera un horno enrojeciendo las montañas Algunos árboles de la región, enormemente corpulentos, hacen más tétrico y mortuorio el lugar. En las noches lunadas parecen fantasmas con los brazos abiertos, sofocados porel calor almacenado. En ese sitio tenía, pues, Don Tomás sus huertas, regadas por una profunda quebrada que baja de Sartin. Su plantación de caña de azúcar era excelente Allí fue a parar la Pascualita y de allí se sabe lo más increíble de la historia. Se dice que Don Tomás estaba por perder los muchos pleitos que tenía y que porconsiguiente perdería también su fundo de Sayapamba, cuando un día, al atardecer, hallándose reunidos después de la faena todos los peones; mientras Pascualita preparaba la comida, oyeron que una voz muy rara llamaba a Don Tomás porsu nombre, La voz repercutía dentro de la casa con toda claridad. Algunos peones salieron para ver de qué se trataba sin encontrar ningún ser viviente en las inmediaciones. Toda la gente se apretujó en un colectivo arranque de pavor.
  • 45. Súbitamente vieron llegar a la puerta de la casa un jinete en una mula blanca muy bien aperada. El jinete era alto con trazas de muy fuerte. Pascualita cuenta que escuchó solamente este diálogo con el viajero: - Tomás, te he mandado llamar y no has contestado. - He estado enfermo, señor. - Mientes, porque hoy estás mejor que nunca, Y a mi cita del otro día ¿por qué no te presentaste? - No pude, señor. - Entonces, devuélveme el dinero o entrégame el alma que vendiste... Pascualita se desmayó de terror al oír semejante secreto. Los peones, en cambio cuentan que el viajero hizo salir a Don Tomás quién tomó el estribo de la bestia mientras aquel montaba. Picó espuelas a su mula y se perdió en un instante en el camino, dejando tras de sí un olor a azufre. Al día siguiente, Pascualita y el resto de gente abandonaban Huangalec, dejando al viejo solo, con su plantación de caña y llorando por la molienda que no podríaya realizar. Atardece. El río murmura. Los copudos sauces se mecen blandamente. Los pájaros se aprestan a pasar la noche. Elsoltiñe de rojo las filudas rocas y el ambiente va tomando importancia como preparando el escenario para un drama, Por el lado de Chocapamba un jinete en buena mula avanza presuroso, Viene solo. Su silueta se yergue recta y fuerte. Al llegar al río es casi de noche. Un hombre que sigue playa abajo, es detenido por la potente voz del viajero, quién le pide sujetar su mula mientras baja a tierra y quitando las alforjas que trae vacías se encamina a grandes pasos en dirección a las rocas tenebrosas. El tétrico y gigantesco higuerón oculta con su sombra el camino del viajero. Allí, detrás del árbol se distingue el profundo hueco que lleva a las entrañas de la roca. Después de
  • 46. largo rato vuelve el viajero con las alforjas llenas y pesando más. Llegando junto a subestia y extrayendo de la carga un puñado de monedas, despide al muchacho con un gesto. Más tarde, la noticia de que Don Tomás se vio con el diablo y recibió dinero, se hace lenguas por toda la comarca. Los pleitos son ganados; las tierras cultivadas porsu dueño. Han pasado los años. Por la misma ruta Shicapaque pasa una larga procesión de indios conduciendo un ataúd. Don Tomas ha muerto y es llevado a sus propiedades para ser sepultado. El peso del cadáver es enorme dada la corpulencia del difunto. Los indios van sudados y tienen necesidad de relevarse a cada instante. De súbito, al pasar frente a las peñas de Shicapaque, camino obligatorio de Sayapamba, sienten algo así como una conmoción que obliga a los cargadores a dejar en tierra el ataúd. Pasado el estupor sin que pudiera explicarse la causa vuelven a emprender la marcha. Es raro, el ataúd no pesa ya, está liviano, parece vacío; los hombres pueden caminar más rápido y casi no se relevan, pese a que empiezan a trepar la cuesta. Al fin llegan a la casa de Don Tomás, donde la sala mortuoria los espera arreglada. Toda la noche decenas de hombres permanecen despiertos cuidando el cadáver. Los perros aúllan dolorosa y lastimeramente. Pero lo espeluznante es que un macho cabrío ronda la casa dando balidos e inundando el ambiente de un olor sulfuroso. - Es el diablo se dicen todos y las oraciones se elevan lloronas y rogativas por el alma del difunto. 00000ooo00000
  • 47. PERRO SIN DUEÑO Sobre el fondo sinuoso de los cerros se perfila la silueta de un perro. Un perro oscuro, lanoso, de abundante cola y caídas orejas. Un perro chusco; un perro indio no cruza ningún camino por esta puna; ni se distinguen rebaños por muchos kilómetros. Lo probable es que se trata de un perro sin dueño. El animal siente el temor de la inmensa soledad. Mira a uno y otro lado. Olfatea el suelo y ante la tremenda realidad de encontrarse sin huela, se posa en sus cuartos traseros y da comienzo a un aullido tenebroso y lúgubre. Las hondonadas y las peñas contestan consu profundo eco. Nada más. A ver, quién le mandó al Basilio bajar al pueblo. A ver… y sin conocer a nadie; sin tener siquiera una yanasa dondehacer posada. Pero, a decir verdad, el pedazo de terreno que se repartió con sus hermanos a la muerte del padre, apenas si alcanzaba para una ruin vivienda...¡Y esto!... Sin pase para elojo de agua; sin un árbolde donde rebuscar unas chamizas, y finalmente, ni tan siquiera un montón de piedras con que comenzar los cimientos. Irse porallá, por las Haciendas ¡malo!, muy malo. No ser dueño de uno mismo: no poder tocar la "caja " hasta cansarse, ni "bujoniar" con las chinas que es tan agradable. No, a las haciendas, no. Claro, con un poco de voluntad, tal vez no sería necesario irse a rodar el mundo. Pero voluntad en sus hermanos no la encontraría jamás. Él, elmenor, siempre estuvo presente en sus trabajos; en los suyos propios nadie lo acompañó. El no tener familia, más que de otra cosa, servía para hacer burlas de él. Levantar casa ¿para qué?; si en todo el contorno no había china que satisfaciera su deseo. Y seguía pensando en cómo resolver la vida. Su mano tosca y callosa acariciaba la cabeza de su perro y recordó de pronto su infancia y la infancia
  • 48. delanimal cuando llegó muerto de hambre hasta la choza, con una mirada de ansiedad y angustia y cómo desde aquel día se hicieron amigos. También aquella vez todos los hermanos se pusieron contra él. El nombre cayó como un insulto. "PERRO SIN DUEÑO" Quizá en su aullido desahogó un poco de dolor. Sin rumbo fijo, el perro emprendió de nuevo la marcha cruzando lomas, faldeando cerros atravesando riachuelos de aguas cristalinas dondesaciaba su sed. El barro era una costra pegada al vientre ya los costillares. Las nubes comentaron a correr más rápidas fustigadas por ellátigo delviento que al atardecer se adueñó de la puna. El rayo culebreó por los cerros. Y el cielo comenzó a llorar un tristísimo aguacero. Para mala suerte suya, lo primero que Basilio encontró en el pueblo fue la china cocinera del Sub Prefecto. Al verlo con su aire huraño y admirado de todo, le preguntó de dónde era. Si no hubiera contestado, si se hubiera callado entonces hacía doce meses no habría nacido este hijo suyo, ni habría perdido la compañía de su perro ¡Pero la china tenía unos ojos y una laya de cuerpo! ¡Santo cielo! Trabajando hoy y haraganeando mañana, no le faltaba como ir tirando. De vez en cuando se acordaba de su perro. La china tuvo la culpa por no quererlo dejar entrar aquella noche, de temor al patrón, cuando abrió la puerta despacito para darlo posada en su corazón y hasta en su cuerpo. ¡Para qué se comprometería aquella vez ahora no tendría a la policía sobre sus pasos y sabría a donde ir libre de penas y acaso con su china y su hijo. Pero hoy, tenía que esconderse en los montes de las quebradas y andar sin rumbo y sin camino. Todo por el delito de haber tenido un hijo en la cocinera de un Subprefecto. La piedra goteaba su humedad como lágrimas. Elviento hacia llegar la lluvia hasta donde se acurrucaba el perro. ¡Cuántos días de hambre! ¡Cuántas
  • 49. noches sin sueño!Pero al fin se durmió de hambre y de fatiga. Un gallo cantó a deshora. El perro se incorporó de un salto, tenso el cuerpo. Comenzó a caminar como en acecho. En el fondo del valle se distinguía una ciudad. Tal vez en ella encontraría a su dueño. ¿Y el Basilio?... ¿Y su hijo?... ¿Y la china?... ¿Conocemos acaso elfin de las criaturas que nacen y padecen un mundo de prejuicios y egoísmos? 00000ooo00000
  • 50. EL SEMBRADOR 480 lunas. 480 lunas, pálidas y enfermas que brillaron sobre mis ojos ciegos. Sobre mis ojos apretados como puños; como esos puños que mezquinan una dádiva. 480 lunas que corrió mi sangre morena y que cayó en mí, semilla en surco infecundo. Hasta que al fin, una luna cualquiera, oyó llorar mi sangre bermeja, en dos pies sobrela tierra. Hoy mis ojos apretados y mis puños apretados, mis ojos como puños, te gritan desde mi obscuridad y te dicen; surco infecundo – que mi sangre morena está mirando bajo una luna nueva, y arrullando mi corazón la única gavilla sollozante de aquel surco que no vi dondenacía. Sangre acida, chirle, la suya sangre que mató elgermen de toda nueva planta. Sangre que me privó de mi cosecha. Y, sin embargo, yo siempre esperé siquiera un brote; una hojita, así pequeña, donde cupiera un nidal de trinos y sonriera una flor. Por eso mi sangre morena tuvo que buscar su gleba. LLUVIA Es una hojita que tiembla y que se abriga con el frío de 480 lunas viejas. Son dos párpados cerrados que pugnan por abrirse y mirar. Por sonreír siquiera. Son dos puños abiertos y una nube que trepa porlos cerros. Aves negras vuelan junto a mí. Revolotean. Graznan. Picotean. Informes gusanos que se arrastran y rasguñan junto al tallo; y mis ojos sin ver, pero adivino la garra que quiere destrozar mi planta, la boca que quiere destruir mi brote. Si hay heridas es porquehay quien esgrime sus puñales.
  • 51. Corro gritando: "¡Viento! ¡Viento! ¡Viento!... ¡Nube! ¡Nube! ¡Nube!... ¡Shingo! ¡Shingo! ¡Shingo!..." Si hay garras, porque hay fieras. Golpeo con mi razón de ciego: aquí, allá, a miespalda, de frente. Y de frente, sin mipalo, porque miplanta está allí bajo la nube y apenas la veo. A fuerza de gritar los ojos se abrieron como puños generosos. Una estrella fugaz vuela en el cielo: Veo!... Veo dentro de mí, fuera de mí; cerca y lejos. Y al ver lloro de contento: bendita lluvia que cae sobre mi planta florecida, quieta, estática y callada: mi sangre morena vertical sobre la tierra. PRIMAVERA Ya todo está dicho No hay nada nuevo. Si el sol se apagara: eso si sería nuevo. Si el mar fuera a los ríos: esto sería nuevo. Si en el día brillaran las estrellas: eso sería nuevo. Si diese caridad el avaro. Si no pidiera limosna el pordiosero. Siviera el ciego, si escuchara el sordo:sería nuevo. Si digo 'Belloncito', no es nuevo. Si digo 'Plantita mía'. No es nuevo. Pero para mí sí lo es, ya que nunca sembré, ni pude tener una flor azul para verla por mil. Cuando busqué la sombra del gajo que es del mismo tronco de donde yo me desgajé, su sombra me negó. Y la flor del mismo tronco, lejos del cual yo florecí en gleba obscura, cuando ya había muerto, su aroma me ocultó. Si digo: Florcita mía Es nuevo para mí, pero ya ha sido dicho. En cambio, con mis ojos de ciego, regué el surco ajeno donde otros dejaron caer su semilla sin quererlo. $in embargo de que todo fue dicho, antes de mí, después de mí, nadie ha pronunciado ni siquiera lo que siempre se repite, y hasta desearían quitar del surco que sembré, el pobreriego a que tiene derecho.
  • 52. ¡Si diera calidad el avaro! ¡Si pudiera ver el ciego! TIERRA Gracias te sean dadas Madre Tierra, porque das una piedra para el que no tiene almohada y suave lana para el que no tiene sueño. Gracias te sean dadas Madre Tierra, por el pan que pones en la mesa del que nunca comparte sus mendrugos. Gracias te sean dadas Madre Tierra, por sustentar tanto egoísmo, tantas maldades juntas y tantas cosas buenas: como las flores que nacen en las rocas; como las tierras negras, fecundas, generosas; y como la ternura en el corazón de las fieras. Gracias te sean dadas, por mi surco florecido, por mi gavilla que necea un pan de espiga tierna, un pan de harina blanca, sin saber que apenas tengo pan de harina morena. Gracias te doy, Madre Tierra, porque los ríos van al mar y en la noche brillan las estrellas; por mi almohada de piedra; por el sol que no se apaga y nos calienta. Te doy gracias por el caminito de cuesta que ya conocen mis pasos y a cuyo final me espera una planta temblorosa que a nadie pide ni ruega. 00000ooo00000
  • 53. Y EL ÁRBOL FLORECÍA Para mi hermano Guillermo El viento que subía lento, sofocante, arrancó una semilla del árbol florecido. Era un puntito negro con una como a manera de ala. Revoloteaba; caía, volvía a subir, zigzagueaba, según como respirara el viento al trepar la cuesta. El viento agonizó. La semilla alada, flotó por un instante en el aire recalentado, para después caer suavemente, entre dos rocas, justamente en la sombra de la más pequeña, la que quedaba al bordedel precipicio. Allí quedó recostada por mucho tiempo. Ningún pájaro pudo verla. Ningún gusano denunció su presencia. Los hombres maldijeron aquel año la demora de las lluvias. La se milla no. El caso es que las lluvias llegaron alguna vez. El agua corría por la pendiente. Los flancos de la roca criaron musgo y el musgo lloraba su humedad, gota a gota, sobrela semilla alada. Brotaron dos raíces primero, que se aferraron a la tierra; después dos hojitas comenzaron a crecer. Cuando pasaron las lluvias la semilla se había convertido en tierno arbusto protegido por las rocas. Cuando elsol desvistió a los árboles. Cuando elcalor hizo polvo delmusgo y ese polvo cayó sobre el arbusto, este tuvo la humedad de las rocas y se mantuvo siempre verde. Los animales vagaban por el campo, esqueléticos, ansiosos de yerba jugosa. Estiraban sus pescuezos hasta alcanzar las matas aún verdes que crecían en lugares casi inaccesibles. Pero al arbusto no podían llegar por que las dos rocas aún le protegían. Aquel año los hombres maldijeron porque las lluvias llegaron demasiado
  • 54. tempranas y demasiado intensas. De alguna brizna de musgo que quedó en la roca volvió a extenderle en una grande mancha; otra vez hubo lágrimas junto al arbusto que poco a poco se hizo árbol y floreció de alegría. La tierra donde nació era fecundo por eso creció recto y se hizo frondoso. La roca grande todavía podía protegerlo, pero por el lado la pequeña sus largos brazos quedaban indefensos. Como las lluvias fueron abundantes, abundaron también los pastos, los animales no enflaquecieron. Toros lustrosos mugían llenos de vitalidad y fuerza, buscándose para medir la potencia de sus músculos. Uno de ellos, salvaje, arisco, criado fuera del rebaño, ensayaba cornadas contra los árboles, hiriéndoles, doblándolos, torciéndolos como sogas. Y le tocó al árbol una de aquellas rabias. El esbelto tallo fue batido. La roca pequeña ya no podíaprotegerlo. Así quedó lisiada, retorcido,... pero aún florecía. Pasó el calor. Volvieron las lluvias. Así se sucedieron sol y lluvia; lluvia y sol. Las raíces se profundizaron. El árbol creció más y más. Desde su copa véase allá, abajo, un campo cultivado y un recodo manso del rugiente río. En sus ramas anidaron pájaros. Los pájaros le trajeron la hermosura divina de sus cantos. Un enorme siervo lustró su alta cornamenta en su corteza, dejándola una herida, pero el árbol siempre florecía. Los hombres maldecían a la lluvia, al sol, a los mosquitos. El árbol no. Sujetándose a las rocas y a las plantas seguían estacando un camino. Una estaca cayó justo a dos metros de la roca más pequeña y el hombre pasó a poner otra estaca más allá. Los hombres maldecían al sol, a los mosquitos, a la lluvia y a la tierra bravía. El árbol no.
  • 55. Los hombres herían la montaña con sus herramientas abriendo un camino que se retorcía como una culebra. Llegaron junto a la roca pequeña. Le hicieron primero una gran herida para luego hacerla volar hecha pedazos con dinamita. Se abrían paso bacía el río. Las raíces delárbolquedaron descubiertas en eltalud de la carretera; el árbol se dobló. Alguna raíz profunda lo sostuvo. Y allí quedó con su copa hacia el camino, hacia abajo, con sus brazos retorcidos, con su herida en la corteza... Pero aún florecía 00000ooo00000
  • 56. NARRACIONES INÉDITAS ELOY HULERO
  • 57. ¡Dios mío! ¿Quién buscará mi voz cuando me vaya? ¿Quién abrirá las páginas del libro? Los que debieron ser, todos se han ido, Antes que suba hacia la cruz el Cristo. (Dios y Hombre – Néstor Gastañadui) Con mucha humildad me he permitido continuar la difusión de la narrativa costumbrista andina del insigne escritor Eloy Hulero. Estuve leyendo los versos de Gastañadui, el cual me inspiró profundamente la estrofa que líneas arriba las transcribo. Ese alguien, podríaser yo. Tu hijo Paul Ledesma
  • 58. REMEMBRANZA A MARCA WUAMACHUKO ELOY HULERO
  • 59. VESTIGIOS DE UN PASADO GLORIOSO Florecida a los sesenta y tres años de vida, cuando ya no se puede florecer; sin embargo acepté esta invitación por tratarse de visitar de nuevo la tierra de mis mayores, donde vivieron los abuelos de mis ancestros. Llegamos a Marca Wuamachuko cuando surgía una mañana neblinosa y no se distinguía nada de los alrededores. Después de un desayuno suculento y sabroso, se despejó el cielo y entonces nuestros ojos pudieron distinguir a lo lejos, lo que los ojos de aquellos que vivieron antes, seguramente otearon en el horizonte el acercamiento de sus enemigos. Grandiosas ruinas, pueblo de hombres que supieron construir en roca, para combatir los embates del tiempo y la destrucción de los siglos. Sin embargo se mantienen en pie como el carácter de esa raza que fue después envilecida, ultrajada, humillada, escarnecida, atropellada y despojada del bien primitivo que tuvieron una simplicidad de vivir sencilla y llanamente. La imaginación vuelve a reconstruir aquelpueblo que hoy está por los suelos y que solo quedan algunos muros como vestigio del esfuerzo que realizaron todos; para levantar su ciudad que era una fortaleza. Ya no están todos los muros, ya no están cubiertas las ventanas, ni asoma ningún rostro; pero la imaginación lo supone allí frente a su anfiteatro o plaza. Lo supone en las atalayas de las rocas inaccesibles, mirando hacia elhorizonte donde señala la “rosa náutica”; que aquellos desconocieron por otros métodos y por otros sistemas. La amplitud del campo que se divisa es tan amplio que es fácil imaginar que aquellos hombres descendientes del cóndor y adoradores de la serpiente,
  • 60. debieron tener la vista del águila, para poder distinguir a tan lejanas distancias el acercamiento de tropas enemigas. Pero alfin, eltranscurrir de los tiempos conocedelacercamiento de una tribu más poderosa. De un imperio más y mejor organizado, cuyas costumbres difieren de las suyas; porque tienen orden en su trabajo, unidad en sus creencias y un mismo lenguaje que los une. Los invitan a venir a su tierra para modificar sus costumbres que tienen mucho de primitivo y salvaje. Los conquistadores siempre victoriosos, los incas legendarios y soberanos se acercan a Marca Wuamachuko en son de paz; trayendo el beneficio de un gobierno organizado y de una sociedad más justa y más perfecta. Los Wuamachukos así los esperan con los brazos abiertos, dispuestos a modificar su modo de ser como lo esperamos ahora, como tenemos puestas nuestras esperanzas a la modificación de un porvenir que de nuevo se deslumbra. 00000 o 00000 El sol de mis mayores nos alumbra, las nubes cual copos de algodón van pasando de cerro en cerro ydescubriéndose elazul de nuestro cielo. Ese Dios invisible cuyas obras eran tangibles y palpables, a quien adoraban. Es esplendoroso y abriga nuestro cuerpo que por la mañana estuvo aterido. Pero detrás de él hay un gran ¡Pachacamác!, el creadorde todas las cosas. - ¡Dios mío! - ¡Pachacamác! – Resucita en nuestro espíritu aquello que se ha muerto, aquello que parece vencido y has que surja un nuevo esfuerzo por nuestra patria. Aquella patria que antes estuvo tan unida, aquella patria que
  • 61. fue un solo hombre en su esfuerzo por construir canales, por construir templos y palacios, por construir caminos… - ¡Gran, Pachacamác! – vuelve a iluminarnos nuevamente. Tranquilizada el alma he vuelto a recorrer por segunda vez uno por uno los recintos, las viviendas de ese pueblo glorioso que fue nuestro. Llegaron decíamos, el pueblo poderoso de los incas, y efectivamente dieron una organización más perfecta; señalaron topos de casas para aquella raza que tuvo por suyos todos los animales salvajes y silvestres. Y así surgió Moyán. Señalaron un granero para abastecimiento de sus tropas y de sus pueblos yse llamó Serpaquino, pueblo maravilloso, quesupo determinar con los nombres las características más salientes de una tierra, lo que predominaba y lo que podría dar el nombre inconfundible y perfecto. Determinando su modo de ser y su modo de producir. Imposible olvidarse de todo el daño que pudo habernos hecho un pueblo al conquistarnos. Una civilización que había alcanzado tan alto grado de desarrollo con una técnica de irrigación e ingeniería perfecta; de una agricultura que alcanzó niveles muy altos, cuyo pueblo lo primero que tuvo fue la alimentación, el vestido, la vivienda asegurada y no podía pedir más; porque eso es cuanto todo hombre ambiciona. El hecho de ser digno de tener donde trabajar, como trabajar y como realizar obras grandiosas. Yo me imagino que ellos al construir sus canales de irrigación, al terminar sus templos se sentían orgullosos de pertenecer a un mismo imperio y llamarse hijos delsole hijos del inti; procedentes almismo tiempo de un gran creador al que desconocían y cuyo nombre no se atrevían ni siquiera a nombrarlo.
  • 62. Ahora hablamos de un crucificado y lo que menos hay en nuestro ser es amor, espíritu de sacrificio; lo que más prima es el egoísmo, la envidia, la negligencia, la apatía, la indiferencia. No hay hombres que nos guíen hacia un porvenir, no hay espíritus enaltecidos que sepan ser bandera y baluarte para hacernos llevar a nuestra patria al sitio que ocupó la antigüedad. 00000 o 00000 Yo me pregunto ahora: ¿Cómo es que hay gentes que dicen ser dueños de terrenos de este cerro?, ¿De dónde?, ¿Cómo surge su propiedad?, ¿Por qué son dueños? Si este cerro y sus ruinas pertenecen primero a Wuamachuko y después al Perú. Como es posible que esta gente que ni siquiera ha tenido la delicadeza de imitar los muros que están a su vista, han levantado unas miserables chozas de tapial traída por los españoles y de unas tejas que no fueron el tejado que cubrió a este pueblo. Es inconcebible la negligencia de los gobernantes es inconcebible la negligencia de las autoridades es inconcebible la negligencia de todos los peruanos; por no conservar un patrimonio tan rico, tan grande y tan majestuoso. Todos deberíamos conocer Macchu Picchu, pisar alguna vez su suelo y besar sus piedras, como todos deberíamos conocer Marca Wuamachuko, Wari, las líneas de Nazca, conservar la ruinas de Chan Chan; porque son otros tantos monumentos de una civilización que fue miserablemente ultrajada, sólo
  • 63. porque no había alcanzado a desarrollar un armamento capaz de rechazar a unos invasores que ninguna civilización nos traían. Vuelven a recorrer por mi memoria los versos del poeta José Santos Chocano. “Aguas del Cusco, piedras de sol chimilco, imperios que han dejado las huellas de su paso…” Es necesario ser del lugar, haber vivido en él. Sentir un amor por la patria, por la bandera y por la tierra. Es necesario estar aquí bajo este día friolento y así poder observar el gran esfuerzo que hicieron nuestros antepasados. 00000ooo00000
  • 64. LAS CRESTAS DE WUAMACHUKO Yanahuanca, Shulcahuanca, Tucupina, Yanaorco, Mamorco, Cacañán, Sasón, Paqchín, Piogán; ¿Entienden mi idioma? Yo dejé de aprender, el de mis mayores y quizás no entienden ustedes ahora misuspiro, misúplica y mi oración. ¿Por qué no descubrenel misterio de la vida de mi pueblo y de mi gente? Y tu viejo Huaylillas ¿También humillaste la testa y escondiste tus canas venerables? – ¡Dime! En una noche de éstas de plenilunio tan hermosas – ¿Cómo vivieron mis gentes? – ¿Dónde fueron a parar los adivinos del oráculo de Cumbicus? Seguramente huyeron empavorecidos al ver llegar una nueva raza, nuevos hombres de rostros diferentes que fueron poblando poco a poco la pampa de Purrumpampa. Construyeron una nueva ciudad, podría decirse, simple e improvisada; porque no tuvieron tiempo para construir en piedra como la construyeron ustedes sus ciudades (imperio inca). 00000ooo00000
  • 65. LAS ERMITAS DE WUAMACHUKO Y así fue creciendo elpueblo y lo primero que en ella surgieron fueron cinco iglesias: San Agustín (la más importante), San Francisco, San José y la otras dos cuyos nombres no se conservan; pero que debió haber sido de los dominicos, porque fue también otra de las órdenes que con la cruz en la mano fueron desbastando pueblos y haciendo desaparecer la vida de mis ancestros. Los padres Agustinos, posiblemente fue la orden religiosa más importante, porque creó un convento no sólo en Wuamachuko, sino en Chusgón; subsidiarios delconvento de Trujillo y delconvento de Lima y de la orden de España. Sobre este convento más tarde se fundó el colegio San Nicolás; en honor al hombre que lo fundó en los principios de la República. A esta gran extensión de terreno que por aquel entonces estaba poblada por innumerables pobladores contentos y satisfechos. De pronto se sintieron invadidos y hoy en las ruinas mismas de estas, contemplo y me pregunto: – ¿Por qué tapiaron sus puertas? – ¿A qué incruento sacrifico se obligaron? Murieron dentro de sus muros, huyeron por caminos desconocidos – ¿A dónde fueron?... Abandonaron su pueblo o ¿Se sometieron también a la nueva invasión de un pueblo diferente? – ¿Qué fue de los incas? Ya no tenían derecho para reclamar la vida. Fue así como los españoles poco apoco su fueron adueñando de estas tierras. - ¿Cómo llegó a ser el capitán De Mora de Sandoval? Dueño de tan extensos terrenos; fue a los principios de la colonia. - ¿Cómo se llamó Doña Florencia, la cacica de Wuamachuko?, que se casó con éste capitán español. No lo conserva la historia estos nombres, sólo sabemos que fue de la nobleza de los Wuamachukos.
  • 66. LOS SILENCIOSOS SOCAVONES Los campos de pronto se vieron empobrecidos, ya no se cultivó la tierra como antes. Comenzaron a surgir molinetes para extraer el oro de la tierra; ¿Pero cuál mina abastecía? El ingeniero Yushtracla alega que fueron las minas de Yanaorco, ricas en plata y oro. – ¿Dónde estaban las bocas minas? – ¿Quién las tapió? – ¿Quién las sepultó hasta nuestros días?... Porque en las faldas del cerro El Toro si se ven aún las heridas que buscaron el corazón del cerro que es oro puro. Y siguieron los españoles más allá del Marañón; siguieron siempre en busca del metal, porque lo que les trajo a estas tierras fue una ambición desmedida y hambre inmensa de riquezas. Ellos nos enseñaron el egoísmo, la lucha por sí mismo y para sí mismo. Y así poco a poco la gente se fue formando la idea de que quizás estuvieron equivocados al vivir en una sociedad unidad y comunitaria. Ya no fueron llamados para conservar los canales, nada importaba. No fueron llamados para conservar los represas, el agua no tenía importancia, lo que importaba era el oro. Así fue como llegaron, seguramente también a Wuamachuko, a Parcoy, Tayabamba y los centros mineros porexcelencia de la región. 00000ooo00000
  • 67. PUEBLO ANCESTRAL DE ARCAICAS COSTUMBRES Cambiar de idioma, cambiar de creencias y cambiar de costumbres, debe haber significado un inmenso sacrificio que la historia no lo registra, no va a registrar; por el contrario sigue y existe este registro porque de veinte y treinta millones de peruanos que hubieron antes de la conquista, en la colonia apenas sí quedaban cinco millones de diseminados entre la costa, sierra y selva. Solamente la imaginación es capaz de medir la magnitud de esta catástrofe; pero dejemos esto, porque vienen a mi memoria los versos de Abraham Valdelomar: Mi infancia que fue dulce, serena, triste y sola, se deslizó en la paz de una aldea lejana, entre el remanso rumor con que muere una ola y el tañer doloroso de una vieja campana… Mi infancia no fue junto al mar. Mi infancia fue sellada por la falda de los cerros majestuosos de los andes. Como dice Ciro Alegría, en su obra “El Mundo es Ancho y Ajeno”: “Ande, selva y río son cosas grandes en mi vida”. Efectivamente son cosas grandes Señor, ande, selva y río. Contemplar el ande desde esta atalaya de Marca Wuamachuko, recién se comprende la magnitud de este paisaje y recién se entiende la belleza de los riscos. Yo nací cuando la humanidad estaba convulsionada por la Primera Guerra Mundial; y quizás por eso mi espíritu está tan lleno de tristeza, no porque lo heredara del temperamento de mis antepasados, sino porque mis padres sufrieron la catástrofe y la impresión de tan infausta guerra.
  • 68. Los primeros recuerdos que tengo de mi pueblo es que era más pequeño. De costumbres más apacibles. Los señores feudales residuos de la colonia en la época de la república ya no eran los que fueron antes. Aquellos grandes señores que entraban a las ciudades al compás del paso desus caballos finos con sombrero a la pedrada y ponchos de hilos finos. Cuando la gente tenía que separarse para darles paso aquellos grandes señores que derrochaban libras en los bailes y saraos que organizaban. Yo no fui testigo de aquellos acontecimientos; he visto si después la casa donde vivió Sánchez Carrión y Bolívar, tanto en esta ciudad como en Angasmarca. He recorrido los mismos caminos que los españoles recorrieron. He conocido mi tierra por todos los caminos seguros y precisos que llevan a un determinado lugar. Como he recorrido por caminos inverosímiles que cruzan precipicios, que se hunden en tremendos valles y suben inaccesibles cuestas y allí en la falda de todos los cerros y en cadasitio que hay un regato de agua, he encontrado una chipra, una choza de un hermano campesino. De un hombre de aquel que subsiste después de la conquista. Sus costumbres son sencillas, su modo de vivir es demasiado parco, pero su paciencia muchas veces ruge en un grito de protesta y su indiferencia muchas veces se levanta airada contra aquel que lo oprime en exceso. He sido testigo presencial del despojo de terrenos por empresas ya más modernas que requerían de potreros para criar animales y arrojaban a los campesinos para que busquen otros albergues en otras tierras y en otros lugares; sin comprender que elhombre de los andes es piedra y raíz del lugar en donde ha nacido. Es algo que forma el conjunto de esta naturaleza. Algarabía que es incapaz
  • 69. de olvidar su terruño que solamente en estos últimos tiempos por la exigencia del aumento de la población ha comenzado a inmigrar a la costa, para hacer de nuevo allí el mismo ser infeliz que ya no puede subsistir sobre su tierra. Porque está exhausta y envejecida, ya no le da elsustento necesario para su existencia. Es por eso que ahora cuanto se podría hacerse, cuanto deberá hacerse para nuevamente entrar en una tercera etapa de cambiar costumbres, de cambiar creencias, de cambiar ideologías. Ese es el esfuerzo titánico que hay que realizar. Reconstruir no solamente elmedio físico sino reconstruir alhombre para hacerlo nuevamente digno de su destino, digno de su porvenir; para que se sienta orgulloso de ser hijo de esta tierra y vuelva a labrarla, vuelva a buscar en lo más recóndito de su memoria los secretos que deben haberla dejado sus antepasados como lo dejaron los nuestros el recuerdo imperecedero de estas tierras. 00000ooo00000
  • 70. LA TRILLA Conservo recuerdos de mi niñez que por increíbles no quisiera ya narrarlos, pero si hay una en especial. De la edad de diez años que si se refiere a una famosa trilla organizada por mi abuela, en el pueblo de Sartin. El fundo se llama Cacho, está a dos kilómetros de distancia del pequeño pueblecito. Esta trilla digo notable, porque de ella se encargaban los más notables hombres del pueblo. Mi abuela dos veces viuda, era muy querida y muy respetada por todo el pueblo. Y cuando ella tenía que hacer la recolección de su trigo en este fundo, todos los hombres capaces de trabajar asistían a esta recolección. La era o parva había sido ya previamente preparada. Los shalcos colocados, las varas amarradas y la sakicha puesta alrededor. Mi padre encabezaba a todos los hombres. Hoz al hombro llegaron muy temprano por la mañana a la casa de Cacho. Recuerdo que todos tomaron caldo de carne muy sabroso, acompañado de mote y de papas. Después de un momento de descanso se dirigieron todos a la chacra de los trigales maduros. Una vez cegado el trigo, los hombres, transportaron a lomo hacia la era o parva, para que las mojigangas pisoteasen y así lograr que el trigo quede limpio y así poderensacarlos o quizás guardarlos en los urpos rajados. Después de tal algarabía, mi abuela llamó para comer una sabrosa y copiosa comida. Después se armó una jarana con voces y guitarras de los mismos trabajadores; porque en aquel pueblecito la gente es muy entendida por sus menesteres.
  • 71. El perfil de las cosas y los hombres se fue borrando de mi mente, porque al fin cayo un profundo sueño recostado en un suave y tierno regazo de mi madre. Podría ser este un retrato de una minka o minga de aquellos tiempos en que los hombres trabajaban y colaboraban en las labores comunales. Sin más pago y retribución que aquel alimento que obtenían y algunos campesinos se incluían en las labores del campo. Iban a obtener por un día de trabajo un cuartillo de trigo, un cuartillo de maíz, un cuartillo de arveja o de alguna leguminosa; en las papas se obtenían un almud, la medida común y corriente de aquellos tiempos es el almud no era la arroba ni se conocíaaún el kilo. 00000ooo00000
  • 72. EL RODEO Otro de los recuerdos de mi niñez, se refiere a un rodeo en la hacienda de Marcabal Grande. El patrón había citado a todos los caporales de las distintas secciones de la hacienda para convenir la fecha en que debería realizarse dicha labor. Esta fecha tenía que mantenerse secreta aún para los familiares mismos, afín de que no retirasen los animales que se encontraban en los pastizales dentro del perímetro de la hacienda. Llegada la fecha convenida, cada uno de los hombres y secciones correspondientes llevaban a sus gentes al sitio convenido, donde llegaban al amanecer cuando despuntaba el sol. Después comenzaban con la usanza antigua, arrear todos los animales que se encontraban a su paso hacia un lugar previamente convenido, en este caso Monterón; donde los muchachos iban cuidando de las puntas de ganado que llegaban. Allí también se acercaban mujeres de los trabajadores con sus shushunas de fiambre, para darles el alimento que le correspondía a las doce del medio día. Ya cerca de las dos de la tarde comenzaban a bajar la punta de ganado, terneros retozones, vacas ariscas, toros mugientes que al tropel de sus pezuñas iban bajando por las laderas con mugidos esplendorosos y con un grito de los mayorales y de los peones; asípoco a poco iban llevando la masa multicolor hasta las cercanías de la hacienda, y después los llevaban a los corrales de encierro a donde los dueños de los animales con sus marcas acreditaban su propiedad para irlos retirando. Después de un pago por el peaje. En esta oportunidad los muchachos gozábamos de intensa alegría enlazando a los terneros para chiqueriarlos y poder tener al siguiente día una excelente leche sino es que habíamos tomado ya una exquisita mamanta al pie de las vacas mismas.
  • 73. Así llegaban los dueños de los animales en donde empezaban hacer sus reclamos; a demostrar cuál y cuáles eran suyos y después de pagar en la administración una cantidad muy módica de dinero:cinco a diez soles por un año de pastizales, retiraban a sus animales. Así iban quedando cada día menos animales, que correspondían a dueños de más lejanas distancias. En esta oportunidad los muchachos vivíamos la intensa felicidad en lacear a los terneros y luego chiqueriarlos y poder tener al siguiente día excelente mamanta para el desayuno y a veces lo tomábamos en el acto mismo, al pie de las vacas. Al final de la jornada quedaban algunos animales que nadie venía a reclamarlos, los mismos que no tenían ni marca ni señal por lo cual el hacendado lo declaraba pertenencia, los marcaba y los ponía suseñaly desde ese momento comenzaban a prestar servicios a la hacienda. 00000ooo00000