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Ponencia carolina maya coloquio humanidades

Published on: Mar 4, 2016
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Transcripts - Ponencia carolina maya coloquio humanidades

  • 1. II Coloquio de humanismo y educación Cuerpo y subjetividad en educación Hacia la creación de nuevas zonas de experiencia Énfasis de Formación Política y Ciudadana del Departamento de Psicología de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá Carolina Maya Gómez1; Carol Pavajeau Delgado2La presente ponencia parte de la experiencia del Énfasis de Formación Política yCiudadana del Departamento de Psicología de la Pontificia Universidad Javeriana deBogotá. El Énfasis es un componente formativo que desde 2005 se ofrece a lospsicólogos y psicólogas en formación inscritos en el Área Educativa del Departamento.Su objetivo fundamental es el desarrollo de propuestas pedagógicas que movilicen losprocesos subjetivos de niños, niñas y jóvenes de manera que impacten sus prácticaspolíticas y ciudadanas. Para ello, en asocio con dos instituciones educativas de laciudad, los psicólogos y psicólogas desarrollan propuestas pedagógicas basadas en lacreación de nuevas zonas de experiencia. Estas zonas son escenarios de interlocución yparticipación que buscan resignificar y valorar el ejercicio de la política y la ciudadanía,de modo que dicho conocimiento impacte y se refleje en las prácticas y vivenciasparticulares de las comunidades vinculadas al proceso. Para poder entender la aplicación de las zonas de experiencia dentro del Énfasis,y su relación con la temática central de este coloquio la ponencia girará, en primerainstancia, en torno a la relación fundamental entre cuerpo, experiencia, sujeto ysubjetividad; para luego profundizar sobre los aspectos metodológicos que sustentan lapropuesta pedagógica antes mencionada.Cuerpo, experiencia, sujeto y subjetividad12 Maestra en Artes Visuales de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá. Actualmente sedesempeña como docente del Departamento de Psicología de la misma universidad y CoordinadoraEjecutiva del Centro para Bogotá de Agentes Culturales del Centro de Estudios Sociales (UNAL) unidadincubada en cooperación con The Cultural Agents Initiative at Harvard University.2 Psicóloga y docente de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, Master en Antropología de laUniversidad de los Andes.
  • 2. Sin el cuerpo es imposible pensar la experiencia humana, de hecho sin él es difícilpensar el mundo; pues la percepción sensible, materializada en el cuerpo, es nuestraúnica vía de acceso a la realidad que nos envuelve, que nos constituye, pero a la quetambién, de la misma manera, constituimos, damos forma y significado. Es decir, elcuerpo es el escenario en el cual el sujeto se encuentra con el mundo y consigo mismo3. Esta perspectiva, parte de una reflexión que pretende dejar clara la diferenciaentre el cuerpo científico y el cuerpo que siente. El cuerpo como objeto de estudio (loque llamamos el cuerpo científico) es fuente de innumerables interpretaciones ydiscursos; sin embargo, tal como Alain Corbin ilustra en La Historia del Cuerpo (2005)“los científicos suelen olvidar la tensión existente entre el cuerpo científico y el cuerpoque prueba el placer y el dolor” (p.14). El cuerpo científico es aquel que, visto entercera persona, puede ser entendido como una suma de funciones (biológicas, sociales,culturales, políticas) las cuales pueden ser cuantificadas o cualificadas sin tenerencuenta, necesariamente, al sujeto particular en el cual dichas funciones se expresan. Por su parte el cuerpo que siente es la manifestación de un complejo sujetoencarnado que se percibe a sí mismo en sus múltiples dimensiones: física, emocional,mental, espiritual4, social; las cuales representan una unidad indivisible, pues es graciasa su estrecha relación que el sujeto puede dotar de sentido y significado su realidad. Ese cuerpo que siente, puede ser entendido como el “cuerpo viviente” que seobserva desde la primera persona. Así, tal como afirma Tomas Hanna (1994), “cuandoel ser humano se ve a sí mismo desde su interior, está conciente de sus sentimientos, desus movimientos y de sus intenciones” (p.36); ello significa que la atención se desplazade la percepción del mundo como un agente extraño e independiente, y moviliza alsujeto a prestar-se atención (a sí mismo) con el fin de percibir cómo la multiplicidad defenómenos que caracterizan un contexto espaciotemporal determinado lo afectan y lomotivan (directa o indirectamente) a actuar. De hecho, como explica Matha Eddy(2007): “para poder actuar es necesario primero sentir nuestro mundo (incluidos anosotros mismos), luego ‘conectarse con él’[es decir dotarlo de sentidos y significados]y, por último, tener la capacidad para moverse como respuesta” (p.1). A esto se le3 Es como pensar en un espejo, ya que este puede contener las imágenes del mundo y del sujeto simultáneamente. Este cuerpo-espejo construye, determina, forma imágenes de sí mismo, y a su vez, conecta, enseña y muestra lo que nos rodea. En ese sentido, la imagen del cuerpo se construye a partir de la percepción del sí mismo como el lugar privilegiado desde donde podemos entender e incidir sobre la realidad.4 La dimensión espiritual del sujeto se refiere a aquellas aspiraciones del sujeto que trascienden la mera satisfacción de las necesidades básicas de supervivencia.
  • 3. denomina conciencia somática; la cual nos permite interiorizar el conocimiento,grabarlo en nuestro propio cuerpo y actuar intencionalmente según las demandas delcontexto de manera precisa y eficaz (Eddy, 2007). El desarrollo de este tipo deconciencia es el principio que sustenta disciplinas como la ginmasia, el teatro y la danzadonde cada movimiento, cada sonido, cada palabra constituyen una unidad semánticaconsecuente con una clara intención por parte de aquel que ejecuta la acción (gimnasta,bailarín, actor), de tal modo que nada de lo que sucede en el escenario es gratuito ocarece de sentido. Sin embargo, la conciencia somática es, en la actualidad, un fenómeno pocousual; de hecho generalmente la vida cotidiana pasa frente a nuestros ojos mientraspermanecemos exteriores, ajenos, impasibles ante a ella. Tal como afirma Jorge Larrosa(1998) “Consumimos libros y obras de arte, pero siempre como espectadores o tratandode conseguir un [goce] intrascendente e instantáneo. Sabemos muchas cosas, peronosotros mismos no cambiamos con lo que sabemos” (p.18). En este consumo inhertede conocimiento, permanecemos estables, impermeables al mundo. Es como si la vidatranscurriera del otro lado de una vitrina que nos hace inmunes a cualquier estímulomientras los objetos continúan lejanos y siempre ajenos tras el cristal. La interacciónentre nosotros y el mundo se ha visto truncada por una barrera que nos separa e impideque el conocimiento se convierta en una experiencia vital. Uno de los factores que ha contribuido a la creación de esta barrera es ladesconfianza de la ciencia moderna frente eso que llamamos experiencia. Tal comoexplica Giorgio Agamben (2007) la ciencia moderna ha aislado las impresionessensibles –las ha desmembrado del sujeto– para luego cuantificarlas y sistematizarlas enuna serie de leyes universales que permiten racionalizar el mundo. El contacto directodel sujeto con el mundo (la experiencia) pierde toda autoridad como una forma deconocer y es desplazada “lo más afuera posible del hombre” dejando en su lugar losnúmeros, las medidas, los instrumentos y las leyes universales (Agamben, 2007). Con la hegemonía del racionalismo científico, el conocimiento se convierte enalgo universal, objetivo, abstracto y cada vez más alejado de la vida misma; mientras elindividuo cognocente es receptor pasivo de una serie de verdades que lo determinan,enmarcan, situan y sobre las cuales no pude dudar. Aún así, los cambios generados en la vida social en las últimas décadas con lafractura de las tradiciones y costumbres han ido creando nuevos escenarios, llenos deincertidumbres y relativismos, donde los conocimientos e instituciones se han
  • 4. cuestionado y re-evaluado. Las personas ya no cuentan con la tradición como una forma normativa yreguladora de la identidad, lo que ha propiciado nuevos mecanismos de identidad del yoy la pregunta por el sujeto se ha intensificado. La concepción de sujeto se aleja cada vez más de la pasividad y deldeterminismo, y se acerca a la posibilidad de concebirse como forjador de sus propiasidentidades, como gestor de su historia de vida personal. El proceso de reflexión yconsolidación propia, se expresa en la forma como el sujeto se relaciona en susdiferentes contextos, donde ejercerá un papel activo, lo que lo convierte en actor no sólode su vida sino de una colectividad. En palabras de Touraine: El sujeto es la voluntad de un individuo de obrar y de ser reconocido como actor. […] El actor no es aquel que obra con arreglo al lugar que ocupa en la organización social, sino aquel que modifica el ambiente material y sobre todo social en el cual está colocado al transformar la división del trabajo, los criterios de decisión, las relaciones de dominación o las orientaciones culturales (1992, p.207). En esta medida, el ejercicio de ser sujeto implica la reflexión del individuo sobresu propia identidad, que se ve reflejado en la tarea cotidiana de relacionar su historia yproyección con la cultura y la vida social en la que se encuentra inmerso. A esteproceso de apropiación y transformación consciente y reflexiva del conjunto dedinámicas socioculturales donde la persona se construye y ejerce control sobre susvivencias, se le denomina subjetividad. La subjetividad entonces, se constituye en esatensión entre lo estructural y el cambio, entre la influencia del contexto y la autonomíapersonal. En esa configuración de la “singularidad contextualizada” (la subjetividad), esindispensable que la persona reconozca la presencia del sí mismo, y la voluntad de sersujeto social. El sí mismo se refiere a las creencias que una persona tiene sobre sí, lamanera en que cada individuo organiza sus vivencias, pensamientos, experiencias ysentimientos, para elaborar su imagen propia (su concepción y forma de vida). Ahorabien, el sí mismo inmerso en las transformaciones sociales y culturales que semencionaron anteriormente, es una “entidad” dinámica y múltiple, que hace parte de lasidentidades fragmentadas, es decir hay diversas imágenes de sí mismo, las cuales sealimentan en las culturas, se filtran y se definen constantemente. En este orden de ideas, …el sí-mismo no queda definitivamente establecido al final de la infancia, como
  • 5. lo han asumido varias de las megateorías psicológicas de comienzos del siglo XX; por el contrario, el sí mismo, entendido como el conjunto de relatos sobre la propia persona, cambia en la medida en que se transforman los mundos y las relaciones sociales en que se encuentra inscrito (Estrada, 2001: p.20). Así pues, el sí mismo es siempre aprendido y está siempre en desarrollo: es unmodo de aprender a caracterizar en el discurso la propia capacidad como agente, comoalguien que puede hacer, como actor […] cambia continuamente y no está limitado ofijado a un lugar geográfico o a un momento en el tiempo.” (Goolishian y Harlene,1994: p.298). “Desde esta perspectiva, toda conducta humana es intencional y situadaen una realidad sociohistórica, simultáneamente producida y modificada” (Goolishian yHarlene, 1994: p.298). Al entrar en juego la intencionalidad y la relatividad en la construcción desujeto, se posibilita y cobra sentido el proceso reflexivo y sus formas peculiares deorden referencial interno; es aquí cuando el sujeto se ve enfrentado a poder decidirsobre sí, pudiendo optar por adaptarse a las estructuras de sujeto establecidas yfuncionales socialmente o posicionarse de manera diferente en sus contextos culturalespara agenciarse y transformarse. Esto le implica un permanente ejercicio de pensarse yrecrearse como sujeto, al igual que analizar, resistir y movilizarse dentro de suentramado relacional y cultural. En contextos5 donde el sujeto se concibe como “un producto y no como unacondición heredada”, puede hacer uso de la reflexividad y la voluntad paratransformarse a sí mismo y su ambiente (Valencia y Palacio, 2001: p.25). La reflexividad del yo es un proceso permanente y generalizado, en el cual elindividuo se pregunta a sí mismo, por lo que le pasa, por lo que siente, y por lo quepiensa, de manera consciente. Este proceso de reflexividad también ocurre en el cuerpo,siendo este el que posibilita la cohesión del yo integralmente y le permite a la personasentirse un ser vivo, al apreciar y controlar las percepciones sensoriales, los órganos ylas disposiciones corporales en conjunto.Hacia la creación de nuevas zonas de experiencia: Énfasis de Formación Política y5 “Realidad que se aborda desde diferentes perspectivas ya sea como característica de una modernidad acelerada (Helena Bejar, Michael Foucault), de una postmodernidad que marca el fin de la historia (Lyorard), de una modernidad inconclusa (Habermas),o de una hibridación entre lo tradicional y lo moderno (Canclini).” (Valencia y Palacio,2001, p 25)
  • 6. Ciudadana. Dado el enfóque particular del Énfasis es la Formación Política y Ciudadana,nuestro interés sobre la subjetividad se centra en lo que algunos autores denominan ladimensión política de la subjetividad. Esta dimensión es la que permite al sujetoreflexionar sobre su condición como integrante activo de una colectividad, y de losprocesos de corresponsabilidad social que de ello se derivan. Tal reflexividad le permiteverse, asumirse como un sujeto creador y no como un agente pasivo dentro de la tramasocial. En ese sentido cuando hablamos de movilizar los procesos subjetivos en laescuela (en el marco de un proceso de formación política y ciuadana) a lo que nosreferenimos es que nesecitamos crear un puente que le permita a los niños, niñas yjóvenes sentir, vivir, y recrear la participación política y ciudadana en su cotidianidaddesde sus propias posibilidades y recursos. Esto implica iniciar un proceso de reflexiónen el cual estas comunidades empicen a reconocerse a sí mismas como una colectividadde sujetos que actúan, interactúan y generan cambios en la realidad. Una de las apuestas pedagógicas que han caracterizado nuestro proceso es el usodel teatro como una zona de experiencia que buscan recrear una serie de condicionesque le permitan a las personas reflexionar sobre su lugar dentro de la comunidad yrecrear nuevas posibilidades que les permitan superar las tenciones que los inhiben aparticipar. En nuestro caso uno de los principales referentes es trabajo del director de teatrobrasilero Augusto Boal. Se trata de una propuesta revolucionaria que emerge durante losaños 60 y tiene como principal objetivo abrir un campo de posibilidad para que lapoblación en condiciones de vulnerabilidad económica, política, social y/o cultural,pueda expresarse y detectar por sí misma los factores que la oprimen, descubriendo asíel camino para su liberación (p.14). Para ello, el director brasilero acude a una serie dedinámicas basadas en el lenguaje teatral y en juegos infantiles latinoamericanos a travésde las cuales los espectadores como los actores de la escena, representan (simulan) unasituación urgente de opresión que los afecta en la vida cotidiana. El objetivo de dichadinámica es resolver la situación a medida que todos los participantes plantean yejecutan las posibles acciones para dar solución al problema3. Así, como explica Boal,su trabajo se basa en un principio fundamental: “transformar al espectador –ser pasivo,receptivo, depositario– en protagonista de una acción dramática, sujeto, creador,transformador” (p.15). Boal considera que sólo el espectador como actor de la escena
  • 7. “es capaz de un acto liberador”, y en esa misma medida se verá incitado a llevarla a lapráctica en la vida cotidiana. Este tipo de experiencias pueden ser interpretadas como una forma alternativa deasimilación (de aprendizaje) mediante la cual el hombre somete la realidad al propio yoen una zona intermedia en los procesos de pensamiento que le permite pre-decir(anticipar) acciones como campos de posibilidad para transformar su realidad. Autorescomo Winnicott (1996) y Vygotski (1979), lo han definido (El juego imaginario o juegode roles) como un fenómeno transicional o zona intermedia entre el mundo interno yexterno del hombre que le permite no sólo dotar de sentidos y significados a losfenómenos que enmarcan su realidad sino que además orientan y movilizan su acción.De acuerdo con Vygotski (1979), “el desarrollo de la voluntad y la capacidad de llevar acabo elecciones conscientes se producen cuando el [sujeto] opera con el significado delas acciones” a través de la ejecución de las mismas en medio de una situaciónimaginaria (p.154). Dicha simulación es entonces un trampolín entre la incapacidad delsujeto para reconocer su potencial transformador y su creciente capacidad para ello. Enese sentido las zonas de experiencia se convierten en una dinámica propicia no sólo pararestablecer el vínculo fundamental entre conocimiento y vida; sino restituir al cuerpo ellugar privilegiad donde sólo tiene sentido la experiencia humana.Obras citadasAgamben, G. (2007). Infancia e historia. Argentina: Adriana Hidalgo Editora.Boal, A. (1980). Teatro del Oprimido/2. Ejercicios para actores y no actores. México: Editorial Nueva Imagen.Dewey, J. (1949). El Arte como Experiencia. Ed. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica.Corbin, A. (2005). La Historia del Cuerpo (II) De la revolución francesa a la gran guerra. España: TaurusEddy, M (2007). “El mantenimiento del equilibrio del cerebro equivale a una persona equilibrada: la educación somática”. Traducido del inglés por Allison Spector (2009). SPINS Newzine, 3, Issue 1, pp. 1- 4Giddens (1995)Goolishian, Harold A. & Anderson, Harlene (1994). Narrativa y self. Algunos dilemas
  • 8. posmodernos de la psicoterapia. En Dora F. Schnitman (Ed.), Nuevos paradigmas, cultura y subjetividad (pp.15-22). España: Ediciones Paidós S.A.Gómez E., J (2005). Aprendizaje Ciudadano y Formación Ético-Política. Ed. Bogotá: Universidad Distrital Francisco José de Caldas.Gonzáles Rey F. (2002) Sujeto y Subjetividad, Una Aproximación Histórico Cultural. Ed. México: Thomson.Hanna, T. (1994). Somática: recuperar el control de la mente sobre el movimiento, la flexibilidad y la salud. México : Editora Yug.Larrosa J. (1998) La experiencia de la lectura estudios sobre literatura y formación. Barcelona: Editorial Laertes.Marina, J. (1994). Elogio y refutación del ingenio. Ed. Barcelona: Anagrama.Touraine, A. (2003), El Sujeto. En ¿Podremos vivir juntos?: iguales y diferentes, México: Fondo de Cultura Económica.Vygotski, L. (1979). El Desarrollo de los Procesos Psicológicos Superiores. Ed. Barcelona: Crítica,Winnicott, D.W (1996). Realidad y Juego. Ed. Barcelona: Gedisa.