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la globalización económica

Published on: Mar 4, 2016
Source: www.slideshare.net


Transcripts - la globalización económica

  • 1. TEMA 33: “LA GLOBALIZACIÓN ECONÓMICA”.La globalización.De acuerdo con la definición del Fondo Monetario Internacional, la globalización consiste en lacreciente interdependencia económica de los países del mundo, causada por el incremento delcomercio mundial y de los flujos de capitales y por la cada vez más rápida difusión de la tecnología.El resultado de la globalización es una creciente competencia entre las empresas a nivel internacional.Los gobiernos garantizan cada vez menos a las empresas del propio país un dominio del respectivomercado nacional. Y esto implica que las empresas sólo pueden prosperar si logran ser competitivas enel mercado internacional.Todo ello es, en parte, resultado del progreso tecnológico, que por un lado abarata los transportes y lascomunicaciones, facilitando así la globalización, y por otro lado ha adquirido un ritmo tan aceleradoque una economía nacional que se cerrara a las innovaciones internacionales quedaría pronto atrasadaen su tecnología. Pero por otra parte es resultado de una opción política de los gobiernos, que handecidido abrir sus economías, reduciendo las tarifas aduaneras, llegando a acuerdos internacionales yfacilitando la entrada de capital extranjero. Lo han hecho porque parten de la convicción de que todoello es beneficioso para el desarrollo de sus países. Así es que la globalización tiene un componentecasi irreversible, como es el progreso tecnológico, y otro que no lo es, ya que los gobiernos podríanmodificar su opción por la apertura de sus fronteras a la competencia internacional, en caso de quellegaran a considerarla perjudicial para los intereses económicos nacionales o sus intereses electorales.Son los resultados positivos de la globalización los que la impulsan.La imagen que de la globalización transmiten los medios de comunicación es, sin embargo, muchasveces negativa. Se la acusa de reducir la soberanía económica de los Estados, a los que la competenciainternacional obligaría a adoptar contra su voluntad políticas liberalizadoras y de reducción del Estadodel Bienestar. Se la acusa de perjudicar los intereses de los trabajadores de los países desarrollados,sometidos a la competencia de países con salarios más bajos. Se la acusa también de sacrificar a lospaíses pobres, a los que impediría adoptar aquellas políticas económicas que más podrían contribuir asu desarrollo. Se la acusa, en fin, de representar la dominación mundial de las organizacioneseconómicas internacionales y de las grandes empresas internacionales. En resumen, según sus críticos,supondría una amenaza tanto para la soberanía democrática de los países desarrollados como para eldesarrollo del llamado Tercer Mundo. 1
  • 2. Desarrollo humano y globalización.El mundo de comienzos del S. XXI se sigue caracterizando por la extrema desigualdad entre losniveles de desarrollo de los distintos países. El desarrollo se puede medir de diversas maneras. Sepuede tomar en consideración el Producto Nacional Bruto (PNB) por habitante, que es convenientemedir de acuerdo con la paridad del poder adquisitivo (PPA), es decir teniendo en cuenta que lacantidad de bienes que se pueden comprar con la misma cantidad de dólares en los distintos países delmundo. O se puede tomar en consideración la esperanza media de vida, que representa el índice máselocuente del nivel de bienestar de una población. Los países más desarrollados, es decir EEUU,Canadá, Europa occidental y Japón, tienen una esperanza de vida de casi 80 años y un producto porhabitante, medido según la paridad de poder adquisitivo, de más de 20.000 dólares. Por el contrario,los países menos desarrollados, como los del África subsahariana, tienen una esperanza de vida entorno a los 40 años y un producto por habitante de mil dólares o menos.Pero hay que examinar la cuestión con perspectiva histórica y plantearse si el mundo en su conjuntoestá experimentando un avance o un retroceso en sus niveles de bienestar. Para ello se puede recurrir acomparar la esperanza de vida a comienzos del S. XXI con la de hace 30 años. Se observa que elavance ha sido muy notable, sobre todo en países de desarrollo medio, como Indonesia, Vietnam,Egipto o Marruecos, en los que ha aumentado en casi 20 años. Pero la esperanza de vida se ha es-tancado, o incluso ha descendido, en 2 áreas: en Rusia y Ucrania, como resultado de la profunda crisisque acompañó al hundimiento del comunismo, y en varios países del África subsahariana, comoresultado del pavoroso impacto del SIDA.Otra medida del desarrollo es la que ofrece el Índice de Desarrollo Humano de Naciones Unidas, quecombina datos de producto por habitante, esperanza de vida y nivel educativo. La conclusión es que elnivel de desarrollo humano de países como Rusia o Brasil es hoy superior al que tenían EEUU o GranBretaña hace un siglo, mientras que la India se encuentra a un nivel similar al de Italia entonces.Todo esto significa que, si bien las condiciones de vida de buena parte de la humanidad sondeplorables, la extendida impresión de que tales condiciones se están deteriorando cada vez más no secorresponde con la realidad, salvo en el caso de algunos países, especialmente los más afectados por elSIDA. Pero ahora se trata de estimar el impacto de la globalización en el desarrollo. Para ello lo 1º quenecesitamos es un índice de la globalización. La revista Foreing Policy viene publicando anualmenteun índice, que no toma solamente en cuenta los aspectos económica del fenómeno, sino que tambiénincluye la medida en que un país está conectado con el resto del mundo a través de los contactospersonales, el uso de internet y la cooperación política internacional. Necesariamente este índice 2
  • 3. resulta más elevado en los países pequeños, lo que explica que Irlanda, Singapur y Suiza se sitúen a lacabeza de los 62 países analizados en el año 2004, pero ese efecto queda eliminado si nos limitamos alcaso de los países más poblados. Canadá y EEUU, que ocupan los puestos 6 y 7 de la clasificacióngeneral, son los países más globalizados entre aquéllos que tienen más de 30 millones de habitantes.La conclusión es evidente: los países más desarrollados de América del Norte, Europa y Asia Orientalson también los más globalizados. No hay una correspondencia exacta entre ambos fenómenos, comolo muestra el caso de Japón, pero en términos generales puede afirmarse que el nivel de globalizacióny el de desarrollo humano se corresponden.La liberalización económica.La globalización ha ido de la mano de la liberalización económica, ya que la expansión de losintercambios que implica la primera exige la supresión de trabas que lleva consigo la segunda. Elconcepto de libertad económica es a menudo malinterpretado, entendiéndolo como sinónimo de«capitalismo salvaje». Se trata de un grave error, ya que la libertad económica -es decir la libertad delos agentes económicos para perseguir sus propios intereses- exige que la propiedad esté debidamenteprotegida, que los contratos se cumplan, y que exista un clima de confianza, todo lo cual sólo lo puedegarantizar un Estado eficiente.Una medida del avance de la liberalización se encuentra en los informes anuales de EconomicFreedom of the World, que presenta un índice que combina datos relativos al volumen del sectorpúblico, a las garantías jurídicas y la seguridad de los derechos de propiedad, a la estabilidadmonetaria, a la libertad de comercio internacional, y a la regulación del crédito, el trabajo y losnegocios. Hong Kong, Singapur y Nueva Zelanda encabezaban la clasificación de los 123 paísesanalizados en 2002. Es importante señalar que algunos países de Europa occidental con un gran sectorpúblico, mal puntuados en ese aspecto, obtienen en cambio una puntuación muy elevada en laclasificación global. Suecia, por ejemplo, que es el ejemplo clásico del Estado del Bienestar, se sitúaen el puesto 118 en el apartado relativo al volumen del sector público, pero sube al puesto 22 en laclasificación general de libertad económica. Es un buen recordatorio de que Estado del Bienestar ylibertad económica no son incompatibles, como parecen creer algunos.Entre los países en que el progreso de la liberalización ha sido mayor se encuentran algunos muydesarrollados, como Gran Bretaña e Italia, y otros de desarrollo medio, como Brasil, Irán o BanglaDesh. Puede observarse también que la Rusia poscomunista, a menudo identificada como el prototipo 3
  • 4. del «capitalismo salvaje», tiene un nivel muy bajo de libertad económica, mientras que un país deEstado del Bienestar clásico como Alemania tiene un índice elevado.La influencia de la liberalización sobre el crecimiento económico es en general positiva, como lomuestran la experiencia de los últimos años y diversos estudios económicos. La ventaja de la libertadeconómica es que permite a los agentes económicos especializarse en aquellas actividades en las quepueden obtener mejores resultados. Ello ocurre también en el ámbito del comercio internacional, queconstituye un elemento clave de la globalización. A veces se tiende a suponer que el comercio in-ternacional representa un juego de suma cero y en particular se piensa que los países cuya economía esmenos productiva deberían protegerse de la competencia extranjera, para evitar que sus empresas searruinen. La teoría económica sostiene sin embargo lo contrario. De acuerdo con el principio de lasventajas comparativas, un país siempre saldrá ganando si se abre al exterior y se especializa en lossectores en que mejores resultados puede obtener.No es, sin embargo, suficiente que un país en desarrollo liberalice su economía para que obtenga unritmo de crecimiento satisfactorio. Si comparamos el crecimiento del PIB por habitante de los paísesmás poblados durante la última década con el incremento de su libertad económica durante las últimasdos décadas (el desfase temporal es necesario para la comparación, porque las medidas liberalizadorastardan en surtir efecto), nos encontramos con que los países con mayor crecimiento, encabezados porpaíses asiáticos de desarrollo medio, como China, India y Bangla Desh, han experimentado unaimportante liberalización. Pero otros países que también han liberalizado sus economías han tenidoresultados mucho peores, como es el caso de Nigeria y Kenia, cuya tasa de crecimiento ha resultadonegativa. Hay que tener en cuenta otros factores, algunos de ellos no estrictamente económicos. Entreellos cabe destacar los conflictos internos y la elevada incidencia del SIDA.Globalización, soberanía nacional y Estado del Bienestar.En cuanto al supuesto declive del Estado del Bienestar que se estaría produciendo como consecuenciade la globalización, es necesario hacer algunas observaciones importantes. En primer lugar losingresos de los gobiernos no sólo no han disminuido en los últimos años, sino que han aumentadoligeramente en porcentaje del PIB, lo que quiere decir que en términos absolutos han aumentado to-davía más, debido al incremento del propio PIB. Entre 1990 y 2000 Japón fue el único de los paísesdel G7 en que ese porcentaje disminuyó. En segundo lugar, las diferencias al respecto entre unospaíses y otros siguen siendo muy considerables. Dentro del G7 los dos extremos están representados 4
  • 5. por EEUU, donde los impuestos suponían en 2000 1/3 del PIB y Francia, donde suponen la ½ del PIB.En Suecia y Dinamarca el porcentaje es todavía más elevado. Todo esto significa que la globalizaciónno obliga a los gobiernos a seguir una política de reducción del gasto público. Si en EEUU el sectorpúblico es menor, ello se debe a que así lo han querido los electores americanos. Y si los electores deEuropa occidental quieren mantener su Estado del Bienestar pueden hacerlo, sin que ello resulteincompatible con su creciente apertura al mercado mundial.Esto no significa que los gobiernos puedan seguir cualquier política económica sin pagar un coste porello. Una política que no impulse la competencia se traduce en una reducción de la productividad y,por tanto, en un menor crecimiento, pero ciertos tipos de gasto público realmente mejoran laproductividad. Ello ocurre, obviamente, con las inversiones en infraestructuras y también con losgastos en educación. Y en último extremo, la globalización tampoco impide que se opte por una menorproductividad, lo que implica una menor producción total, a cambio de un medio ambiente más limpioo de jornadas laborales más cortas. En conclusión, no es que la soberanía nacional haya desaparecido,sino que en los últimos años los gobiernos han optado por políticas liberalizadoras debido a susfavorables efectos económicos.A menudo se argumenta, sin embargo, que los países están perdiendo capacidad de regular su propiomercado laboral debido al fenómeno de la deslocalización. Dado que el nivel salarial en los países endesarrollo es mucho más bajo, resulta provechoso para las empresas multinacionales mover parte desus plantas hacia ellos. Esto, se traduce en la pérdida de puestos de trabajo mejor pagados en los paísesdesarrollados y en la creación de puestos de trabajo peor pagados en los países en desarrollo. Elfenómeno no es sin embargo muy intenso, porque en realidad la mayor parte de la inversión exteriordirecta de los países desarrollados se dirige hacia otros países desarrollados, que ofrecen mejoresoportunidades de negocio. A finales de los años 90, por Ej., el 80 % de la inversión exterior directa delos EEUU se dirigía a Canadá, Japón y Europa occidental. Con todo, es cierto que la deslocalizacióndestruye puestos de trabajo en unos países y los crea en otros.Los perdedores se encuentran entre los trabajadores cuyas fábricas se cierran. La mayoría encontraránnuevo empleo, pero a veces serán peor pagados. En realidad la globalización hace que los paísesdesarrollados se especialicen cada vez más en sectores de alta tecnología, con lo que crece el númerode puestos de trabajo cualificados, mientras que se pierden empleos de baja cualificación. En esesentido, la globalización opera hoy en el mismo sentido que el progreso tecnológico, perjudicando alos trabajadores sin cualificación, lo que representa probablemente el principal factor de incremento de 5
  • 6. la desigualdad salarial en los países desarrollados. Para contrarrestar este efecto es necesario impulsarla formación continua de los trabajadores.Entre los ganadores se encuentran los consumidores, tanto del mundo desarrollado como del TercerMundo, que se benefician del abaratamiento de los productos. Lo son también las economías de lospaíses en desarrollo y más concretamente las de los países de desarrollo medio, como China o India.Pero lo más polémico resulta de los efectos que este proceso tiene en los trabajadores de los países endesarrollo. Recuérdese que la deslocalización implica pagar salarios más bajos de los que se pagabanen el país de origen, motivo por el cual a veces se concluye que los trabajadores empleados por lainversión directa extranjera en el Tercer Mundo se ven sometidos a una situación desfavorable. Sinduda lo es en relación con la de los países desarrollados, pero desde su propio punto de vista loimportante es que sus nuevos empleos suelen estar mejor pagados que los ya existentes en su país. Deacuerdo con un estudio de los años 90, el salario medio pagado por las empresas multinacionales en lospaíses de bajos ingresos era el doble del salario medio en los mismos. Y el crecimiento económico delos países en desarrollo tiende a producir un incremento salarial. En realidad la inversión extranjeradirecta resulta mucho más positiva para los países en desarrollo que las entradas de capital a cortoplazo (que puede retirarse en cualquier momento en que surjan dificultades).Las grandes empresas multinacionales tienen un campo de actuación auténticamente global y sus cifrasde ventas se expresan en cientos de miles de millones de dólares, pero su importancia y su poder son amenudo exagerados. No tiene sentido ninguno, comparar el volumen de negocios de una empresa conel PIB de un país, como a menudo se hace, porque en el cálculo del PIB se contabiliza tan sólo el valorañadido de las actividades productivas, mientras que en la cifra de negocios se contabiliza el total.Con todo, es indudable que las empresas multinacionales son uno de los grandes protagonistas de laglobalización.Los países en desarrollo.El gran desafío del S. XXI se plantea en los países en desarrollo. Uno de los terrenos en que estoresulta más evidente es en el de la alimentación. La mayor parte de la población mundial ha sufridotradicionalmente de malnutrición crónica. Hoy el problema ha desaparecido casi totalmente en lospaíses desarrollados, pero sigue presente en muchos países del mundo.De acuerdo de un estudio de Naciones Unidas, la falta de peso de las madres y de los niños pequeños,debida a la desnutrición, representa el mayor factor de riesgo para la salud mundial. En los países en 6
  • 7. desarrollo los dos factores de riesgo que le siguen en importancia son la práctica del sexo no seguro,que incide en la difusión del SIDA, y las malas condiciones en el suministro de agua, el saneamiento yla higiene, que facilitan la difusión de infecciones. Ninguno de estos tres factores resulta, en cambio,importante en los países desarrollados, donde los principales factores de riesgo son el tabaco, la hi-pertensión arterial y el alcohol, que también representan problemas graves en los países en desarrollo.La FAO, que es el organismo de la ONU que se ocupa de la alimentación, estima que casi un 20 % delos habitantes del mundo en desarrollo sufren de desnutrición. Particularmente grave es la situación delos niños, un 30 % de los cuales están gravemente desnutridos, lo que pone en riesgo tanto su saludactual como su futuro. En efecto, la desnutrición favorece el desarrollo de las enfermedades y ademásimpide un crecimiento corporal adecuado, limitando así las posibilidades del niño para ganarse la vidaen la edad adulta. Así es que la desnutrición no es sólo una consecuencia de la pobreza, sino que es unfactor de pobreza. Lo más grave es que la desnutrición afecta de manera irreversible al desarrollo delcerebro y, por tanto, a la inteligencia. Para esto no sólo importan los elementos básicos de laalimentación -proteínas, grasas e hidratos de carbono- sino que algunos oligoelementos resultancruciales. El déficit en vitamina A es un grave factor de mortalidad infantil y de ceguera. El déficit enyodo perjudica al cerebro, y lo mismo ocurre con el déficit en hierro, que afecta a ¾ partes de lahumanidad. Según un experto, la falta de hierro puede conducir a que el cociente intelectual de un niñose reduzca en 5 ó 10 puntos.Algunos de estos problemas tienen sin embargo un remedio relativamente fácil, como la difusión delconsumo de sal yodada, harina enriquecida en hierro, o vitaminas en tabletas. Así es que, paracombatir la desnutrición, junto al desarrollo económico resulta crucial la educación, muyespecialmente la educación de las niñas, cuya formación se traduce en una mejora de la dieta. Porúltimo, no hay que olvidar la importancia de los factores políticos en la lucha contra el hambre. Unaprensa libre puede dar la señal de alarma en el inicio de una hambruna local y si los gobernantes hande responder ante sus electores es más fácil que le presten atención.Si del problema de la desnutrición pasamos al más general del desarrollo, nos encontramos tambiéncon la incidencia de factores muy distintos. De acuerdo con un estudio del Harvard Institute forInternational Development, los factores que más incidieron en las tendencias globales de crecimientodurante el período 1965-1990 se pueden agrupar en cuatro bloques: condiciones iniciales, geografíafísica, política gubernamental y cambio demográfico. Respecto a lo primero, se puede comprobar que,a igualdad de los restantes factores, los países en desarrollo presentan tasas de crecimiento más altasque los desarrollados, ya que pueden adoptar avances ya aplicados en estos últimos. Los rasgos 7
  • 8. geográficos relevantes son el emplazamiento costero, más favorable para el comercio que el interior, yel clima templado, menos propicio a las enfermedades infecciosas y más favorable a la agricultura.Respecto a los factores políticos, el crecimiento se ve favorecido por la apertura al mercado mundial,por la prudencia en la política fiscal, por la vigencia del Estado de derecho y por la limitación de lacorrupción. Respecto al cambio demográfico, la reducción de la natalidad en países como China hasido importantes, porque evitó que la proporción de población infantil dependiente fuera excesiva.A partir de los años 90, las políticas económicas han tendido a aproximarse en todos los países, debidoa la adopción generalizada del paradigma liberal, y ello facilita el crecimiento de los países en de-sarrollo. El factor geográfico sigue manteniendo su importancia, de manera que se mantienen lasdificultades para los países tropicales y para los que carecen de salida al mar. La difusión de lasdemocracias y de los principios liberales favorece también el avance del Estado de derecho, aunque lacorrupción sigue siendo un obstáculo importante al crecimiento. En cuanto a los factoresdemográficos, el descenso generalizado de la natalidad en el mundo está creando una situación nueva.Conviene analizar los problemas de la corrupción y de la natalidad. La corrupción afecta tanto a lospaíses desarrollados como a los países en desarrollo, pero resulta más grave en estos. La forma mástípica de corrupción consiste en el soborno que una empresa del mundo desarrollado paga a las auto-ridades de un país en desarrollo para obtener un contrato. La competencia entre las empresas se ve asídistorsionada y las más honestas se ven perjudicadas, pero las consecuencias más graves son para elpaís en desarrollo, en el que las decisiones de inversión no se toman por sus beneficios potencialespara el desarrollo económico y el bienestar de la población, sino por los beneficios ilegales que puedenreportar a sus dirigentes. Es frecuente que proyectos útiles y baratos sean descartados en favor de otrosmás caros y de dudosa rentabilidad.El problema de la corrupción ha sido desde mediados de los años 90 cuando se ha comenzado areconocer públicamente lo grave que resulta como obstáculo al desarrollo. A ello ha contribuido unaorganización no gubernamental, Transparency International, fundada en 1993. Esta organizaciónpublica anualmente un Índice de Percepción de la Corrupción, que clasifica a los países de acuerdo conel grado de corrupción de sus políticos y funcionarios públicos, basándose en datos de encuestas ycuestionarios. Los países escandinavos y, en general, los países desarrollados de tradición protestante,aparecen como los menos corruptos, junto a Singapur. Es fácil comprobar cómo los países másdesarrollados son también los menos corruptos. 8
  • 9. En cuanto a las cuestiones demográficas, se ha producido en los últimos años tanto un considerableaumento de la esperanza de vida como una caída de la natalidad. Esto último puede observarse en latasa de fertilidad, es decir el número de hijos por mujer. Puede observarse que el descenso de lafertilidad es un fenómeno universal. En el pasado una elevada tasa de natalidad resultaba indispensablepara la supervivencia de los grupos humanos, debido a lo elevadas que eran las tasas de mortalidad.Habiéndose reducido sustancialmente éstas, la disminución de la natalidad viene a restablecer elequilibrio. En algunos países, incluidos la mayoría de los muy desarrollados, la fertilidad hadescendido por debajo del nivel de 2 hijos por mujer que asegura el reemplazo generacional, lo que setraduce en un envejecimiento de la población que resulta perjudicial para el dinamismo económico.En otros, como los del África subsahariana, las tasas se mantienen muy elevadas, de manera que re-sulta difícil que el crecimiento económico se mantenga por encima del demográfico. Y por último, enlos países en los que sólo recientemente se ha reducido la fertilidad, como ocurre en buena parte delmundo en desarrollo, existe un elevado porcentaje de población adulta joven que encuentradificultades en obtener un empleo satisfactorio.En resumen, la transición demográfica, es decir el descenso sucesivo de la mortalidad y la natalidad, esun proceso muy complejo, que genera desequilibrios y tensiones. Genera también una fuerte presióndemográfica, que empieza a tener consecuencias para Europa, donde se está incrementando elporcentaje de población venida de otros continentes.A pesar de todos estos obstáculos, bastantes países en desarrollo están consiguiendo un ritmo decrecimiento económico muy satisfactorio. En el gráfico, que refleja el crecimiento de los países máspoblados durante el último cuarto del S. XX, las tasas más altas de crecimiento del PIB por habitante,superiores al 3% anual, las han conseguido algunos países en desarrollo asiáticos, mientras que lospaíses más desarrollados tienen tasas en torno al 2% y el crecimiento menor se da en algunos de lospaíses menos desarrollados, en especial, en África.A la vista de esto cabe preguntarse si la brecha entre ricos y pobres se está ensanchando o se estácerrando. En principio la respuesta parece ser que se está cerrando, debido al elevado crecimiento quepresentan los países en desarrollo más poblados, es decir China e India. Pero para confirmar esaimpresión optimista habría que establecer si la desigualdad está aumentando en el interior de los paísesque más se desarrollan, como parece posible. Tampoco se ha llegado a un acuerdo acerca de la medidaen que se está reduciendo el número de pobres. Los distintos métodos estadísticos empleados setraducen en resultados muy diferentes, aunque los estudios apuntan hacia un descenso de la pobreza.En todo caso, lo que resulta difícil sostener, aunque a menudo se oye, es que la globalización esté 9
  • 10. generando pobreza. El crecimiento de China e India ha acompañado a su apertura hacia el exterior,mientras que el Africa subsahariana, la región más atenazada por la pobreza, está muy poco integradaen el mercado mundial.Las organizaciones económicas internacionales.En la regulación de la economía mundial juegan un papel importante tres organizacionesinternacionales, que a menudo son objeto de denuncias por parte de los críticos de la globalización. Setrata del Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la Organización Mundial de Comercio.El Fondo y el Banco fueron creados simultáneamente al final de la II GM, mientras que la OMC sefundó en 1995 y vino a sustituir al GATT, que se basaba en rondas de negociaciones comerciales. Enlos últimos años las políticas económicas promovidas por el Fondo y el Banco se han basado en elllamado «consenso de Washington», es decir en el estímulo al comercio exterior, la eliminación de losdéficit fiscales, la reducción de los subsidios estatales a las empresas, la liberalización de lasactividades financieras, la privatización de las empresas públicas y la protección de los derechos depropiedad. La receta es razonable en conjunto, pues consiste en promover la libertad económica, peroesto no significa que se haya aplicado siempre adecuadamente. Muchos expertos consideran que en losúltimos años las instituciones internacionales han impuesto a los países que atravesaban dificultadesfinancieras, como condición para recibir su ayuda, unas políticas que a veces han tenido efectosnegativos.En realidad los capitales de los que disponen el Fondo y el Banco para acudir en ayuda de los países endificultades son relativamente pequeños en comparación con los enormes flujos internacionales decapital, pero su opinión cuenta mucho, porque su aval inspira confianza a los inversores privados, asíes que los países procuran obtenerlo. Un pequeño préstamo del Banco Mundial para un proyectoconcreto, por ejemplo un oleoducto para un país africano, puede resultar decisivo para que empresasprivadas multinacionales se decidan a invertir en él.Las tres citadas son instituciones internacionales formales, de las que forman parte la mayoría de losEstados del mundo. Pero en la regulación de la economía mundial juegan un papel muy importante lasreuniones periódicas de un grupo informal, el G7, integrado por los jefes de Estado o de gobierno delas 7 grandes economías desarrolladas, es decir, EEUU, Japón, Alemania, Francia, G. Bretaña, Italia yCanadá. Las reuniones comenzaron en 1975, inicialmente con asistencia de tan sólo los cinco primerospaíses, y tienen lugar todos los veranos, atrayendo una gran atención de los medios de comunicaciónde todo el mundo. Últimamente se invita también a Rusia, por lo que también se le denomina G8. En 10
  • 11. las reuniones del grupo no se toman decisiones formales, pero representan un importante instrumentopara coordinar los puntos de vista de los Estados con mayor peso en la economía mundial.El movimiento antiglobalizadorEn los años 1999 a 2001, a partir de la reunión de la OMC en Seattle en noviembre de 1999, fuefrecuente que las reuniones de estas instituciones internacionales dieran lugar a masivasmanifestaciones de protesta por parte de los críticos de la globalización liberal. Dado que acudíanpersonas de todo el mundo, especialmente jóvenes, y que se trataba de aprovechar la concentración deperiodistas provocada por las reuniones contra las que se protestaba para lograr un impacto mediático,estas manifestaciones antiglobalizadoras representaban a su vez otra cara de la globalización.A partir de 2002, con la organización del Foro Social Mundial en Porto Alegre (Brasil) lasmanifestaciones de protesta han dado paso a la realización de foros de debate alternativos.Últimamente el término de antiglobalización ha tendido a ser sustituido por el de alterglobalización,para subrayar que no se trata de oponerse a la creciente interacción entre los países del mundo, sino desentar las bases de una globalización distinta a la existente. El movimiento antiglobalizador oalterglobalizador agrupa a tendencias y organizaciones muy diversas, unidas por una comúnorientación vagamente anticapitalista. Tras el fracaso del comunismo no hay sin embargo unaalternativa clara a la economía de mercado, lo que se traduce en que el movimiento se haga notar máspor sus críticas que por capacidad de llegar a un acuerdo sobre políticas alternativas. Pero en últimotérmino es probable que las tendencias anticapitalistas no desaparezcan nunca. La economía demercado ha triunfado en todo el mundo al final del S. XX porque es eficaz en generar riqueza, perogenera también una desigualdad que choca con ese deseo de solidaridad que convive con el egoísmoen el ánimo de gran parte de los seres humanos. 11

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