Por qué aprender matemáticaIgnacio ZalduendoPara LA NACIONMartes 17 de mayo de 2011 | Publicado en edición impresaMientras...
han de manejar con un discurso razonado y despojado de prejuicios. Será importante distinguir lo esencialde lo accesorio, ...
of 2

Por Qué Aprender Matemática

Published on: Mar 4, 2016
Source: www.slideshare.net


Transcripts - Por Qué Aprender Matemática

  • 1. Por qué aprender matemáticaIgnacio ZalduendoPara LA NACIONMartes 17 de mayo de 2011 | Publicado en edición impresaMientras describo, por ejemplo, la función logaritmo, un alumno levanta la mano y dice: "Profe, ¿y estopara qué me va a servir?".¿Cómo le explico que la única vez en mi vida que usé un logaritmo fue para elegir mi AFJP?La pregunta también surge regularmente en cuanto uno menciona el nombre del teorema que se proponeexplicar. Es una muy buena pregunta. Y no sólo para el alumno, ya que el profesor también debe saberpara qué enseña matemática y, en consecuencia, qué ha de enseñar y cómo conviene hacerlo.Sí, claro, la matemática es muy útil. Es fácil mostrar ejemplos. Sin matemática no habría autos, remedios,teléfonos, encuestas, tomografías... No habría transporte, ni finanzas ni comunicación ni producción decasi nada. Pero la respuesta no es ésa, porque el chico quiere saber para qué le va a servir la matemáticaa él, no para qué le va a servir al mundo moderno.Para algunos -los que en su vida profesional se ocuparán del diseño o la gestión de las actividadesmencionadas arriba-, la respuesta es que una parte de lo que están aprendiendo será una herramienta ensu quehacer cotidiano o será el sustento teórico necesario sobre el que construirán otras herramientasmás especializadas. De éstos, a los más creativos la matemática les resultará más útil por aquello de queuno termina echando mano a lo que sabe, y cuanto más sepa, mejor.Pero hay otra parte de la respuesta sobre la utilidad de aprender matemática que debería ser aplicableabsolutamente a todos, y reside en el poder formativo que tiene su estudio. Aquí no se trata de descubrirla pólvora: Platón exaltaba ese poder formativo en La República.Consideremos el siguiente testimonio: "Finalmente me dije: jamás seré abogado si no entiendo lo quesignifica demostrar; dejé Springfield y regresé a casa de mi padre, donde permanecí hasta que pudedemostrar cada Proposición de los seis libros de Euclides. Entonces supe lo que significa demostrar, yvolví a mis estudios de leyes". Abraham Lincoln llegó a ser mucho más que un buen abogado, y aunqueno afirmo que fue porque estudió a Euclides, lo cierto es que cuando uno lee sus cartas y discursospercibe claramente una mente con una sólida formación matemática. Más cerca, Manuel Belgrano fue ungran impulsor de la matemática, a la que consideraba "la llave maestra de todas las ciencias y artes".Se me dirá que mis ejemplos son del siglo XIX y que hoy en día se requieren habilidades distintas. No locreo. Mirar dos pantallas a la vez mientras se habla de una cosa, se escribe otra paseando los dedossobre un teclado y se toma una decisión puede ser una habilidad útil para un piloto de caza, pero losdemás nos vemos enfrentados diariamente a problemas sutiles y complejos que requieren nuestraatención indivisa y para los cuales tenemos, por suerte, bastante más de tres segundos. "La educación eslo que queda tras haber olvidado todo lo que se nos enseñó", dijo Albert Einstein. Y la matemática,cuando se enseña bien, deja hábitos y habilidades intelectuales básicos, esenciales para cualquierpersona y de indudable valor social.¿Por qué es formativa la matemática? En primer lugar, por su estructura lógica. Para hacer matemática(demostrar algo, resolver un problema) se necesitan muy pocos conceptos, pero bien definidos y que se
  • 2. han de manejar con un discurso razonado y despojado de prejuicios. Será importante distinguir lo esencialde lo accesorio, buscar analogías, cambiar el punto de vista y captar relaciones escondidas. Todo esto hade producirse dentro de una frontera delimitada por reglas claras. Reglas que no admiten doblez niexcepción.En segundo lugar, por la creatividad que fomenta. Porque dentro de esas fronteras bien delimitadas queacabo de mencionar reina la libertad más absoluta. Vale todo. Sobra lugar para la imaginación y lacreatividad (hay, por dar un ejemplo, más de 350 demostraciones del Teorema de Pitágoras). Nosguiamos por nuestra intuición y sentido estético. Así, la matemática es personal. Tanto que no pocasveces, cuando se lee un teorema se adivina la mano del autor tal como se adivina al pintor cuando semira su obra.En tercer lugar, la matemática obliga a la honestidad. Es difícil engañar a otros sin engañarse antes unomismo, y en matemática esto simplemente no se puede: los desvíos, las falsedades, no encuentran lugar.Existe la posibilidad de error, pero esos errores nos explotan en la cara. La cuenta da lo que da, y si nonos gusta el resultado habrá que reconocer que tiene una existencia propia que escapa a nuestrapreferencia y a nuestra voluntad.En cuarto lugar, la matemática enseña paciencia, tenacidad y la aceptación de los tiempos humanos. Lasmáquinas son muy rápidas, pero ninguna piensa ni puede generar una idea. Para eso hace falta sopesaralternativas, dejarlas decantar, encontrar un camino, seguirlo y, cuando falle, buscar otro. "Que venga lainspiración no depende de mí. Lo único que puedo hacer es asegurarme de que me encuentretrabajando", decía Pablo Picasso. Lo mismo enseña el hecho de enfrentarse con un buen problemamatemático.Por último, la matemática nos hace humildes. Porque en ella encontramos todos, tarde o temprano, loslímites claros de nuestra fuerza y habilidad. Límites que se podrán superar con tiempo, esfuerzo y estudio¡y esto también es formativo! Pero siempre para encontrar, más allá, nuestros nuevos límites.Discursos razonados, reglas claras sin excepción, libertad dentro de la ley, creatividad, honestidad,paciencia y humildad no son cosas que nos estén sobrando hoy a los argentinos. Así, llega la respuesta ala primera pregunta: "Esto te va a servir para ser más humano, mejor ciudadano y mejor persona".© La NacionEl autor es matemático, investigador del Conicet y vicerrector de la Universidad Torcuato Di Tella

Related Documents