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Creo que una distribución distributiva de este tipo merece unadesignación específica, y que el término esquema es apto par...
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Nadel cuestiones preliminares estrutura social

Published on: Mar 3, 2016
Source: www.slideshare.net


Transcripts - Nadel cuestiones preliminares estrutura social

  • 1. S. F. NADEL PROFESOR DE ANTROPOLOGÍA DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL DE AUSTRALIA TEORÍA DE LA ESTRUCTURA SOCIALEl texto siguiente es el apartado “cuestiones preliminares” de esta obra. Y es elde la traducción española de 1966. Hay que subrayar que ciertas expresionesno han sido, en mi opinión (N. Pizarro), correctamente traducidas. Por ejemplo“individuos que son actores en virtud de alguna orden” debiera leerse “en virtudde algún orden” . La diferencia entre el femenino y el masculino es, en estecaso, esencial...
  • 2. CUESTIONES PRELIMINARES Tal vez habría debido titular este libro Hacia una Teoría de la EstructuraSocial, o incluso Reflexiones sobre una Teoría de la Estructura Social: asíhabría expresado más fidedignamente su naturaleza ensayística. Unagran parte del libro no se propone más que conseguir una aclaraciónprovisional e inmediata de la problemática; y aunque ésa sea una tareatan necesaria cuanto provechosa en mi opinión, no puede, sin embargo,pretenderse que dé mucho de sí en cuanto a respuestas conclusivas odefinitivas conclusiones.La misma palabra teoría que aparece en el título debe reconducirse a laperspectiva adecuada. Latamente hablando, llamamos teoría a un cuerpode proposiciones interconexas (hipótesis, generalizaciones) referentes aun área problemática determinada de cuya factualidad empírica seproponen dar razón. Ahora bien: cuando se trata de teorías científicas depleno alcance, ese dar razón de significa explicar. En este sentido lasproposiciones o generalizaciones interconexas son tales que de ellas sesiguen lógicamente consecuencias observables1. Dicho de otro modo,generalizaciones y proposiciones son tales que los hechos empíricos delcampo cubierto por la teoría son deducibles de ellas, de tal modo que lacualificada entidad de esos hechos es predicha (por la teoría) y entendida(a la luz de la teoría). No hará falta decir que sólo las ciencias másadelantadas han alcanzado ese nivel de construcción explicativa deteorías. Pero la voz teoría puede entenderse también en otro sentidomenos ambicioso, a saber, como un cuerpo de proposiciones (no menosinterconexas) que sirven para reproducir o conseguir una proyección delárea temática, preparando así una base para su investigación empíricamediante los métodos adecuados. Más precisamente, dichas proposicio-nes sirven para clasificar los fenómenos, reducirlos analíticamente a susunidades relevantes o indicar sus interconexiones, así como para definirlas reglas de procedimiento y los esquemas de interpretación2. En estesentido, teoría quiere decir lo mismo que esquema conceptual oestructura lógica; sólo en este sentido puede decirse que el presenteestudio aspire a ser una teoría. De todos modos, en un par de lugarespropondremos también algo que equivale prácticamente a hipótesisexplicativas3. Pero se presentarán más bien inciden-talmente, sóloporque el giro de la argumentación lleva en dichos momentos en esadirección, y sin que ellos sean puntos cruciales de la teoría. Basta esto como introducción. Atendiendo ahora al tema mismo, tal vez el mejor punto de partida de la presente investigación sea la afirmación reciente de un distinguido antropólogo, según la cual se han hecho progresos notables en la teoría de la estructura social de las sociedades homogéneas... En comparación con ellos, las teorías de la cultura son asistemáticas e incoordenadas4. No me interesa ahora discutir la 1 R. B. Braithwaite, Scientific Explanation, 1953, p. 22.2 Félix Kaufmann, Methodology of the Social Sciences, 1944, pp. 48, 161-2. [Hay traduccióncastellana ampliada: Metodología de las Ciencias Sociales, México, F. C. E., varíasimpresiones (N. del J.J.] 3 Así ocurre, por ejemplo, con los principios de asignación y de dicotomización de rolesintroducidos más adelante. (Cfr. pp. 74 ss.) 4 Meyer Fortes, Social Anthropology at Cambridge since 1900 (lección inaugural, 1953, p.39).
  • 3. segunda parte de la afirmación (aunque no creo que fuera difícil refutarla). Lo que me interesa es indicar que el mismo concepto de estructura social sigue siendo, en cierto sentido, discutible en antropología. Es un hecho, por ejemplo, que las discusiones a su respecto tienden aún a ser polémicas (y la cita recién hecha es un ejemplo de ello). Esto puede sorprender si se piensa que en la disciplina hermana que es la sociología ese concepto ganó casi desde el primer momento la situación de término de uso corriente. El término aparece ya en los escritos de Herbert Spencer y Durkheim5, y su presencia es casi constante en la literatura contemporánea. Pero se usa casi siempre en un sentido muy amplio y un tanto vago, aplicable a algunos o a todos los rasgos que intervienen en la constitución de alguna sociedad; es, por tanto, prácticamente un simple sinónimo de términos como sistema, organización, complejo, esquema, tipo; en la práctica, su sentido no se aleja mucho del de la expresión la sociedad en su conjunto. He aquí unos cuantos ejemplos: La estructura social es el tejido de las fuerzas sociales en interacción, de las cuales surgen los diversos modos de observar y pensar...6 El estudio de la estructura social atiende a las formas principales de la organización social, a saber, los tipos de grupos, asociaciones e instituciones, y el complejo de los mismos que constituye las sociedades... Una exposición completa de la estructura social supondría un estudio de todo el campo de las instituciones comparadas7. Las estructuras de grupo representan el tipo de realidad en cuyo seno hemos nacido y encontramos trabajo y recreo, premios y castigos, lucha y ayuda recíproca... Todos los varios modos de agrupación... tomados colectivamente componen el complejo esquema de la estructura social... En el análisis de la estructura social se revela el papel de las diversas actitudes y los diversos intereses de los seres sociales8. La introducción del término en antropología coincidió, por otra parte, con elintento de darle una definición más estricta y precisa. Debemos a Radcliffe-Brown9 los primeros esfuerzos en ese sentido; sus discípulos y continuadoreshan seguido desarrollando el concepto y han definido de nuevo algunos deesos elementos. Pero muchos antropólogos siguen prefiriendo el sentidoamplio e inespecífico del término estructura social, mientras que otros —especialmente en América— lo excluyen totalmente, como, por ejemplo,Linton en The Study of Man o Lowie en su Social Organization. Un distinguidoantropólogo, Kroeber, ha puesto explícitamente en duda la utilidad deltérmino, subrayando, acaso con excesiva intolerancia, la vaguedad con quetienta a quienes lo usan: «Estructura» parece ser una útil palabra conperfecto sentido, pero que de repente se pone de moda durante una década—como «aerodinámico»—, y durante ese período de moda tiende a ser apli-cada indiscriminadamente por las agradables connotaciones con queresuena10.Pero si bien hay ejemplos que aconsejan al antropólogo prescindir de laayuda de un concepto de tan fluida connotación, es también posible argüir enfavor precisamente de la versión amplia del mismo. Firth ha señalado, porejemplo, que toda ciencia tiene que poseer un depósito de términos deaplicación general, no demasiado rigurosamente definidos, y... estructura 5 Herbert Spencer, Principies of Sociology, 1885, vol. I, pp. 459 ss.; Social Satics, 1892, p.237; Emile Durkheim, De la División du Travail Social, 1893, 6.a ed., pp. 149 ss.6 K. Mannheim, Ideology and Utopia, 1936, pp. 45-6.7 M. Ginsberg, Reason and Unreason in Society, 1947, pp. 1, 8.8 R. M. Maclver and G. H. Page, Society, 1950, pp. 209, 2129 On Social Structure, J. R. A. I., 1940, vol. 70, Parí. I.10 Anthropology, 1948, p. 325
  • 4. puede ser uno de ellos11. El argumento es de peso y tiene fuerza deconvicción; pero a pesar de ello en la presente discusión adoptaré el punto devista opuesto. Lo haré en sustancia por vía heurística, intentando poner enclaro la fecundidad del concepto si se define de un modo riguroso. No estampoco difícil defender este punto de vista. Pues nadie negará que el añadirun término nuevo a un vocabulario técnico que ya está bien provisto deequivalentes aproximados de la nueva expresión es un hecho queinevitablemente sugiere la impresión de que el nuevo término posee unaconnotación determinada y específica y que se refiere a un campo de pro-blemas o de métodos de investigación que antes no había sido determinado,o acaso ni percibido. Este hecho es aún más patente en casos como el de lapalabra estructura, que tiene una significación bien definida en otrasdisciplinas. Desde el punto de vista ideal de la economía y la consistenciacientíficas, la aceptación de cualquier término nuevo debería someterse aesas condiciones. Las aplicaremos aquí, por tanto, y trataremos en estesentido la expresión estructura social como nuevo y especializadoinstrumento conceptual cuya fecundidad vale la pena explorar. Dicho esto, hay que añadir que la tal exploración no será ni gratuita ni redundante. Pues ni siquiera entre los especialistas que nos presentan una precisa definición de estructura social hay mucho acuerdo, por lo menos en cuanto a formulación verbal. Todos los dedicados al estudio de la estructura social están de acuerdo en que al estudiar la estructura estudiamos esencialmente la interrelación o disposición de partes de alguna entidad total, de algún todo. También coinciden en que el adjetivo social especifica el carácter de ese todo, el cual es la sociedad o alguna de sus subdivisiones, y no la cultura, ni ninguno de los sectores o provincias de ésta; y esta distinción está ya hoy lo suficientemente bien sentada como para requerir ulterior comentario. Lo único que vale la pena añadir es que unos cuantos especialistas emplean, sin embargo, el concepto de estructura también en el segundo sentido. Así, por ejemplo, Herkovits entiende, un tanto ingenuamente, por estructura cultural la combinación progresiva de rasgos en complejos, áreas y esquemas 12. Bateson aplica la misma terminología — pero a un nivel mucho más elaborado y complejo — al orden lógico (en términos de premisas o supuestos subyacentes) discernibles en los modos de comportamiento típicos de un pueblo 13. Más recientemente, Feibleman ha presentado un punto de vista análogo, al identificar la estructura de una cultura o estructura cultural con el conjunto común de axiomas, de los cuales pueden deducirse todas las manifestaciones de una cultura 14. Por lo que hace al concepto de estructura aplicado a la sociedad,aunque no está en discusión cuál es la entidad total cuya división en partesse toma como objeto temático de los estudios estructurales, en cambio haygrandes diferencias a la hora de concebir la naturaleza de dichas partes. Yla diversidad de puntos de vista da aquí pie a una considerable confusión.Consideremos algunos de esos puntos de vista.En una de sus aportaciones más recientes, Radcliffe-Brown declara que loscomponentes de la estructura social son seres humanos, y que laestructura misma es una disposición de personas en relaciones11 Elements of Social Organization, 1951, p. 29.12 Melville J. Herkovits, Man and his Works, 1948, p. 169.13 Gregory Bateson, Naven, 1936, pp. 218-20.14 James K. Feibleman, «Towards an Analysis of the Basic Valué System» (AmericanAnthropologisí, vol. 56, 1954, p. 424).
  • 5. institucionalmente definidas y reguladas15. Aún tenemos otra definición másreciente de este mismo autor, interesante porque su circularidad nos revelalas dificultades inherentes a la conceptuación de la estructura social: en estanueva definición se dice que la estructura social consta de seres humanosno considerados como organismos, sino en tanto que ocupan posiciones enuna estructura social16. Eggan ve los componentes o las unidades de laestructura social en las relaciones interpersonales, las cuales se conviertenen parte de la estructura social bajo la forma de status ocupados porindividuos17. Evans-Pritchard restringe la estructura social a lasinterrelaciones de grupos, excluyendo explícitamente las relacionespuramente interpersonales18. Fortes acepta, en cambio, estas últimas comoelementos de la estructura social, añadiendo que se llega a ellas porabstracción de los rasgos constantes presentes en el esquema de or-ganización de todas las actividades en las cuales (la relación) es relevante19.Para Leach la estructura social (en la medida en que se trata de situacionesprácticas) consiste en un conjunto de ideas acerca de la distribución delpoder entre personas o grupos de personas20. Por último, la más recienteedición de las Notes and Queries on Anthropology propone la definición —demasiado universal— de estructura social como la entera red de relacionessociales en que están incluidos los miembros de una comunidad dada en unmomento determinado; mientras que Lévy-Strauss, per contram, sostieneque la estructura social no puede en absoluto reducirse al conjunto de lasrelaciones sociales describibles de una sociedad dada21. Se convendrá, según creo, en que poco puede ganarse intentando reconciliar esas varias concepciones. Empezaré, por tanto, por el principio, y examinaré de nuevo la significación que podemos atribuir lógica y fecundamente al término estructura social. Propongo proceder de un modo estrictamente operacional, lo que quiere decir que en cada estadio intentaré precisar las operaciones, de observación o gnoseológicas, que subyacen a cada término usado; y espero que el procedimiento no resulte exageradamente laborioso, circular o dedicado a elaborar materia obvia. De cuando en cuando utilizaré un sistema de notación que intentarédesarrollar principalmente en base a símbolos corrientes de lamatemática y la lógica simbólica. No lo haré por dar una apariencia máscientífica a la exposición, sino por mi firme creencia en que el análisissocial puede en la presente situación hacer un uso fecundo de dichasformas de notación, y está ya maduro para ello. El objetivo de esas no-taciones, para entrar ya en materia, consiste en facilitar la formulación deciertas situaciones complicadas, mucho más sencilla y precisamente delo que puede hacerse mediante descripciones verbales comunes. Esto noes, sin duda, más que un comienzo, pero creo que prometedor. Y no hayzona del análisis social que resulte más adecuada para ese comienzoque el análisis de la estructura social, el cual, como estamos viendo,atienda centralmente a rasgos y relaciones formales, es decir, al tipo de15 En African Systems of Kinship and Marriage, ed. por Daryll Forde y A. R. Radcliffe-Brow,1950, p. 82.16 A. R. Radcliffe-Brown, Structure and Function in Primitive Society, 1952, pp. 9-10.17 Social Organization of the Western Pueblos, 1950, p. 5.18 The Nuer, 1940, p. 26219 The Web of Kinship Among the Tallensi, 1949, p. 340.20 «Time and Social Structure», en Social Structure, Studies presented to A. R. Radcliffe-Brown,1949, pp. 56-57. 21 Political Systems of Highland Burma, 1954, p. 4.
  • 6. fenómenos de que se ocupan fundamentalmente la matemática y lalógica.Tal vez pueda decirse aún algo más en defensa de este nuevo punto departida. Se ha argüido que la exposición y la interpretación sociológicasno se benefician de una alta discursividad, pues la sociología tienepocas fórmulas, en el sentido de expresiones simbólicas abreviadas derelaciones entre variables sociológicas22. Mas si tal es el caso, unsistema de expresiones simbólicas, aunque sea en la modesta forma deun sistema meramente notacional, tiene que ayudar a conseguir un tipode exposición más riguroso y conciso. Sin duda la técnica de la notaciónno puede producir por sí misma fórmulas significantes, ni puedeprocurar automáticamente una comprensión profunda de las relacionesentre las variables sociológicas23. Lo único que puede darnos es unnuevo instrumento para formular muy adecuadamente esas relacionescuando ya han sido descubiertas. Pero no hay que minimizar por ello laimportancia del tal instrumento. Es sabido que el instrumental nuevo hafacilitado también nuevos descubrimientos. Produce, sin duda, en los quelo usan una nueva actitud, una nueva manera de contemplar el material atratar: y esto es sin duda lo decisivo. Empezaremos por considerar la definición más general de estructuraque subyace al uso del término en todas las demás disciplinas. En ellasla estructura es una propiedad de los datos empíricos —objetos, hechoso series de hechos—, los cuales la presentan a veces o resultan poseerlauna vez sometidos a observación o análisis; y se dice que los datospresentan una estructura en la medida en que presentan una articulacióndefinible, una disposición ordenada de las partes. Al indicar laarticulación o la disposición, es decir, características formales, laestructura puede distinguirse o contrastarse con la noción de función(entendiendo brevemente con este término la adecuación respecto dealguna efectividad previamente definida) y con las de contenido, caráctermaterial, carácter cualitativo. El primero de los dos contrastes es dema-siado conocido para que tengamos que ilustrarlo aquí; el segundo es decorriente aplicación en psicología, lingüística y lógica. Observemos de paso que hay por lo menos dos casos en los que explícitamente se niega a la estructura social ese carácter que aquí le atribuimos, a saber, el ser un elemento de la la realidad empírica. Esta negación, formulada por Lévi-Strauss y Leach, será discutida más tarde. Ahora, por no dejar el tema incompleto, añadiremos una tercera distinción a las dos mencionadas, a saber, la distinción entre estructura y proceso; pero tampoco este punto puede aún considerarse en estas reflexiones preliminares. Mientras que la diferencia entre estructura y función supone una divergencia de puntos de vista e intereses, la distinción entre estructura por un lado y carácter material o cualitativo por otro implica el paso a un superior nivel de abstracción. Pues cuando describimos estructuras abstraemos los rasgos relaciónales partiendo de la totalidad de los datos 22 «Social Structure», en Anthropology Today, ed. por A. L. Kroeber, 1953, p. 525.23 Robert K. Merton, Social Theory and Social Structure, 1949, p. 13.
  • 7. percibidos, ignorando todo lo que no sea orden o disposición; dicho brevemente, nos limitamos a definir las posiciones de las partes componentes unas respecto de otras. Así podemos describir la estructura de un tetraedro sin decir si es de cristal o de madera, o si es un cubito de sopa; podemos describir la disposición de una fuga o una sonata sin producir sonidos musicales; y podemos describir el orden sintáctico sin referirnos al material fonético o al contenido semántico de las palabras así ordenadas. Esto tiene la importante consecuencia de que las estructuras puedentrasponerse sin tener en cuenta los datos concretos que las manifiestan;dicho de otro modo: el carácter concreto de las partes que componen unaestructura puede cambiar sin alterar la identidad de la estructura. Por eso.nuestra definición debería formularse de nuevo del modo siguiente:estructura significa una disposición ordenada de las partes que puedetratarse como trasponible y relativamente invariante mientras..que laspartes mismas son variables. Esta definición, por cierto, correspondeplenamente a la que los lógicos adoptarían para su propio campo: enlógica se habla, en efecto, de estructura idéntica en el caso de cualquierconjunto abstracto que pueda tener más de una representaciónconcreta. Estas últimas pueden ser todo lo diversas que se quieran encuanto a contenido material24. Traduzcamos ahora todo esto a un lenguaje adecuado para el análisisde las sociedades. Conviene considerar una dificultad que se presenta enseguida, a saber, que no es nada fácil decir con precisión qué es unasociedad25. Pero cualesquiera que sean los rasgos que queramos incluiren una definición muy elaborada de ese concepto, hay al menos algunascosas claras que pueden formularse muy simplemente. Por de pronto, lassociedades constan de hombres; las sociedades tienen límites, pues hayhombres que pertenecen a ellas y hombres que no; y los hombrespertenecen a determinadas sociedades en virtud de reglas bajo las cualesse encuentran y que les imponen modos .determinados y regulares deconducta los unos respecto de los otros. En teoría, puede haber tantos deesos modos de conducta cuantas son las situaciones en las cuales loshombres se encuentran unos con otros, es decir, en número infinitoprácticamente. Pero aquí hablamos de modos de conducta dominados porreglas o leyes y, por tanto, estereotipados de un modo u otro (o sea,hechos determinados). Así entendidos los modos de conducta, puededecirse de ellos que son finitos en número y siempre menos numerososque las posibles combinaciones de individuos: lo que quiere decir que unmismo modo de conducirse es lo que llamaremos repetitivo en lapoblación, es decir, que se repite. Basta entonces con que añadamos a lodicho que estos modos de conducta son repetitivos también en el sentidode que se aplican a poblaciones sucesivas.Ampliemos un poco este punto. En vez de decir modos determinados deconducta respecto de otros decimos habitualmente relaciones, y decimosque son institucionalizadas o sociales (a diferencia de las privadas opersonales) cuando queremos indicar que dichas relaciones se siguen dedeterminadas leyes o reglas. Por otra parte, no decimos que esos modosde conducta o acción recíproca de los individuos son relaciones más que24 M. Cohén and E. Nagel, An Introduction to Logic and Scientific Method, 1947, p. 29. 25 Cfr. mis Foundations, pp. 183-5; Marión J. Levy, The Structure of Society, 1952, Cap. III;A. Radcliffe-Borown, Structure and Function in Primitive Society, 1952, p. 193.
  • 8. cuando presentan cierta consistencia y constancia, pues sin esosatributos no serían más que actos individuales e inconexos. Pero loconstante o consistente no es en realidad la conducta concreta, con suespecífica cualidad y su específico contenido. Si así fuera, los individuossupuestos en cualquier relación tendrían que obrar el uno respecto delotro o en presencia del otro siempre de la misma manera en el sentidomás preciso y material. Pero podemos pasar por alto la variabilidadinevitable que se presenta siempre que se repiten en ocasiones diferentesy circunstancias diversas acciones cualesquiera, aunque la intención delos agentes sea que esas acciones sean idénticas. Muy pocas relacionesse acercan al tipo que produciría siempre el mismo comportamiento uni-forme. Puede ejemplificarse con las relaciones de tipo estrictamenteutilitario y orientadas a una sola finalidad, como la relación entre colegasde trabajo, la relación entre el vendedor y el cliente, tal vez la relaciónentre el maestro y el alumno.Pero la mayoría de las relaciones carece de esta sencilla constancia ouniformidad. El comportamiento concreto que se presenta en ellas esmás bien diversificado y resulta variable en mayor o menor medida,cambiando intencionalmente según las circunstancias; sólo seráconstante o consistente en cuanto a su carácter general, es decir, en sucapacidad de indicar cierto tipo de reciprocidad o ligadura mutua.Podemos, sin duda, decir de personas ligadas por una relación queobran siempre del mismo modo una respecto de la otra; pero ese modomás debería decirse en plural, y el mismo debe entenderse con bastanteamplitud. En virtud de este carácter general de lata mismidad podemosconsiderar a toda una serie de modos de acción en realidad variablescomo componentes de una sola relación (constante, consistente)-Recíprocamente, toda relación así identificada (y denotada con el nombremás adecuado posible) se entenderá como significativa de toda una talserie de modos de acción subsumidos bajo ella. Así, por ejemplo, admitimos que la amistad es una relaciónmanifestada por una variedad de modos de acción recíproca, tal vezperceptibles en diversos tipos de circunstancias, como la ayuda en crisiseconómicas y de otro tipo, el consejo mutuo en diversas materias, losesfuerzos o intentos de estar juntos, ciertas respuestas emocionales, etc.Una relación de respeto implicará ciertas formas de saludo, una de-terminada elección de vocabulario, la petición de consejo, su oferta, elofrecimiento de servicios, su expectativa, etc. La relación padre-hijoincluye análogamente acciones que suponen respeto, comportamientoque indica amor y cura y actos de naturaleza disciplinaria o punitiva.Repitamos que la gran mayoría de las relaciones sociales es de este tipoamplio y serial (al que Gluckman llama multiplex)26. Dicho de otro modo:toda relación tiene un entero dominio de representaciones concretas quela implican. Así, al identificar una relación estamos ya haciendoabstracción de los modos de comportamiento, cualitativamente variables,para conseguir un aspecto invariante, que es la ligazón entre personassignificada por todos esos modos diversos.Podemos indicar esto simbólicamente utilizando letras minúsculas (de la aa la n) para representar los diversos modos de comportamiento: el signo :para significar la condición hacia o acción hacia, y el corriente signológico de implicación, ⊃, para expresar que los modos de comportamientoen cuestión están implícitos en la relación; indicamos además, mediante elsigno matemático de serie,∑ , el hecho de que una relación no consta26 Max Gluckman, The Judicial Process among the Barotse of Northern Rhodesia, 1954, p. 19
  • 9. sólo de un modo de conducta o acción, sino de toda una serie de ellos.Así, cuando decimos que dos personas cualesquiera, A y B, seencuentran en una determinada relación r —relación que, para mayorsencillez, consideraremos estrictamente simétrica— queremos indicar que A r B, si(1) A(a, b, c,...n): B, y viceversa; ∴r ⊃ ∑a,... nFirth sostiene puntos de vista muy análogos acerca del proceso mediante elcual identificamos relaciones sociales o las inferimos a partir de algunasecuencia de hechos observados: En estos casos vemos suficienteselementos de semejanza como para permitirnos atribuirles la identidad,abstraer y generalizar en un tipo de relación social27. Observemos, sinembargo, que esta abstracción y generalización no lleva demasiado lejos.Pues sigue siendo necesario distinguir entre relaciones o tipos de relacionesde un modo cualitativo, por su contenido en fines, emociones, etc. Así escomo podemos hablar de la amistad distinguiéndola del amor o de la lealtad,separar el respeto de la reverencia o de la servidumbre, o cómo podemosdistinguir entre relaciones que tienen significación económica, política,religiosa o acaso sólo emocional. Es claro, por otra parte, que toda relación, gracias a la ligadura oreciprocidad que significa, sirve para otorgar posiciones, para ordenar odisponer el material humano de las sociedades. Y considerando lo queantes dijimos acerca de la repetitividad de las relaciones en la población sesigue de todo ello que las relaciones satisfacen el criterio de invariancia im-plícito en el concepto de estructura. Lo satisfacen en el sentido de que todarelación tiene sus varias representaciones concretas también entre losindividuos, ampliamente variables, que pueden encontrarse ligados o puestosen posición en algún momento del modo dicho.Pero las relaciones no son irregularmente repetitivas, ni los individuos queobran en ellas son arbitrariamente variables. (Podemos, en efecto, pasar poralto aquí las relaciones fortuitas, como, por ejemplo, las que se deben asimpatías o antipatías que casualmente afecten a individuos: éstas no nosinteresan relevantemente, puesto que la investigación social es por definiciónun estudio de regularidades, no de accidentes.) La recurrencia de lasrelaciones está más bien circunscrita o limitada por leyes o reglas, por elmismo conjunto de leyes que determina los modos de conducta de loshombres los unos respecto de los otros. Una parte de esas reglas consiste enque especifican también este tipo de individuos —individuos que satisfacenciertas condiciones o que están situados en ciertas circunstancias— quepueden o tienen que obrar en determinadas, relaciones. Dicho mássimplemente, los individuos llegan a ser actores en una relación determinadaen virtud de alguna orden, la cual es, naturalmente, tan invariante como lasrelaciones que dependen de ella. Y en vez de hablar de individuos que sonactores en virtud de alguna orden, hablaremos habitualmente de individuosque desempeñan roles. Todo esto se aclara más adelante. Por el momento basta con añadir sólouna cosa. Aunque las relaciones y los roles más precisamente: las relacionesen virtud de roles) disponen y ordenan a los seres humanos que constituyen27 Raymond Firth, Elements of Social Organization, p. 21
  • 10. una sociedad, la colección de relaciones existentes tiene que ser ella mismaordenada; tiene que serlo, por lo menos, si la disposición ordenada de losseres humanos es efectivamente una disposición total, que esté presente entoda la sociedad. Imagínese una pieza de música polifónica: cada dos tonosde la misma están en posición relativa el uno respecto del otro por losintervalos que describen; pero el esquema, la estructura total de la pieza, noreside, como es obvio, en la mera presencia y colección de todos esosintervalos, sino en el orden en que aparecen. Aunque esta analogía nocarece de puntos débiles, ilustra el punto presente si en vez de intervalosleemos relaciones y en vez de estructura musical estructura social.Es sorprendente que esta cuestión no haya sido suficiente menteconsiderada como tal. La mayoría de los autores que han escrito sobreestructura social parecen contentarse con indicar que la estructura socialse compone de un modo u otro de personas que están en relaciones, ode la suma total de éstas. Sólo Lévi-Strauss da un paso más e insiste enque el mero conjunto de las relaciones presentes no equivale a laestructura (cfr. p. 32). Luego estipula, como estamos haciendo nosotros,otro orden por encima del orden implícito en las relaciones y capaz deinterrelacionar a éstas mismas entre sí. Observemos que no se tratasimplemente de una jerarquía de dos niveles, es decir, de relaciones deprimer grado (que ligan y disponen a personas) y relaciones de segundogrado (que hicieran lo mismo con relaciones). Hay aquí diferencias denaturaleza: la ordenación de una pluralidad de relaciones difiereradicalmente de la ordenación de una pluralidad de individuos medianterelaciones. Y cualquiera que sea exactamente la naturaleza de la primeraordenación, está claro que tiene que corresponder a algo del tipo de unsistema total, red o esquema. Aquí podemos interrumpir estas consideraciones. Tenemos ya todoslos términos que necesitamos para una definición de la estructura social,y podemos formularla del modo siguiente: llegamos a la estructura deuna sociedad abstrayendo de la población concreta y de sucomportamiento concreto el esquema o red (o sistema) de relacionesque prevalecen entre individuos en su capacidad de desempeñar roleslos unos respecto de los otros28.Aunque esta definición, y otras análogas, son básicamente correctas (ytienen que serlo si nuestro razonamiento ha sido correcto), todas ellasocultan serias dificultades metodológicas; pues una satisfactoria teoríade la estructura social montada sobre esa base presupone unaadecuada teoría de los roles, mientras que en realidad no hemosindicado nada sistemático sobre ellos. Por tanto, como paso ulterior mepropongo intentar cubrir esa laguna. Antes, empero, serán necesariasunas cuantas observaciones para completar esta discusión preliminar. A) Empecemos por subrayar que la expresión desempeñar roles losunos respecto de los otros, recogida en nuestra definición de la estructurasocial, no significa meramente desempeñar roles vis-á-vis los unos de losotros; o sea: no restringimos la estructura social a relaciones o situacionesde copresencia. Seguramente no será necesario justificar este punto devista: lo mencionamos sólo porque en el uso de la terminología corriente(o de cualquiera que no sea muy incómoda por artificial) puede darse la28 Talcott Parsons, Essays in Sociological Theory, 1949, p. 34
  • 11. impresión de que se están considerando primariamente situaciones decopresencia. Las relaciones que no se producen en copresencia puedensin duda plantear ciertos problemas técnicos, como el de los adecuadosdispositivos de comunicación. Pero el que la sociedad se base enrelaciones con copresencia no supone menos dificultades técnicas, que eneste caso se refieren a la consecución de la necesaria proximidad física delos actores. Pasaremos por alto ambas cuestiones, que se refieren másbien a las condiciones previas a la estructura social, más que a éstamisma.B) Puede parecer que el planteamiento aquí propuesto, que parte de losconceptos de rol y de actor que desempeña un rol, tiene que perder todauna provincia o aspecto de la estructura social, a saber, el formado por lasdisposiciones ordenadas de subgrupos y análogas subdivisiones de lasociedad. Podemos estar seguros de que toda sociedad contiene en suseno un número mayor o menor de réplicas de sí misma, más pequeñas ymás simples, y a las que llamamos convencionalmente secciones,segmentos, subgrupos, etc. Su presencia y articulación es naturalmenteuna articulación con el mismo título que la división de la sociedad enactores que desempeñan roles. Y esto parece indicar que nuestra defini-ción de la estructura social es incompleta y que, para completarla,tenemos que mencionar no sólo relaciones entre actores o personas, sinotambién las interrelaciones entre subgrupos. Pero esta yuxtaposición esengañosa, a pesar de la casi coincidencia de los términos relación einterrelación. Este último (aplicado a grupos) no es contrapartida oparalelo del primero (aplicado a personas), como mostrará una breveconsideración: mientras que la relación entre personas implica interacciónentre ellas, comportamiento de las unas respecto a las otras, los gruposde los que decimos que están Ínter-relacionados no están en interacciónentre ellos y como tales, colectivamente, salvo en pocos casosespeciales. La situación tiene, pues, que considerarse de otro modo.Los subgrupos, igual que el grupo máximo que es la sociedad en sutotalidad, constan de personas en relaciones determinadas, estables. Ytodo grupo se caracteriza por el tipo de relaciones que se presentan entredichas personas y las mantienen juntas. Pero, en la medida en que lossubgrupos son entidades discretas, unidades limitadas, algunas de esasrelaciones características, por lo menos, tienen que ser también limitadas,es decir, tienen que terminar en algún punto, el cual indica con otros loslímites del grupo. Desde este punto de vista podemos describir lossubgrupos como áreas de relaciones limitadas. Pero en la medida en queson también subdivisiones de una colectividad más amplia y que no estánaislados ni son unidades autosuficientes, las relaciones limitadas mismastienen que estar interrelacionadas. Dicho de otro modo, tienen quepresentarse o tienen que insertarse en la red superior o esquema de queantes hablamos. La interrelación entre subgrupos no es, pues, más queun caso especial de la referencialidad o carácter ordenado de lasrelaciones, y nuestra definición de la estructura social la subsumeentonces y nos llevará lógicamente a ella. Por no dejar el tema incompleto habría que añadir, aunque sólo fueraentre paréntesis, la siguiente observación. Tomando unos criteriosbásicos de referencia un tanto diversos, la unidad limitada o ligada delos grupos (o de la sociedad en su conjunto) puede exponerse mássimplemente mediante el criterio de co-actividad, esto es, indicando laconcreta actividad (o actividades) coordinada que debería imperar entre
  • 12. todas las personas del agregado humano del que se pretendeconstituye un grupo. Tal es el criterio que efectivamente adoptamos en unanterior trabajo29. Pero, aunque satisfactorio en aquel contexto, elcriterio en cuestión lo es mucho menos que éste. Pues estará claro queuna co-actividad única y concreta no puede siempre traducirse por unaúnica relación de la misma extensión. La trasposición sólo es posible sila coactividad no supone diferenciación en la posición de los parti-cipantes (de tal modo que ArB sea igual a BrC... ad inf.), o si la relaciónconsiderada es de un tipo muy general (por ejemplo, la relación decomunidad entre miembros de una misma tribu o ciudadanos, elparentesco de un grupo basado en la descendencia). Pero en lapráctica, la primera condición no se dará, o la segunda será demasiadovacía de información, de modo que la amplia co-actividad tendrá quedividirse en una serie de relaciones distintas de acuerdo con losdiferentes papeles desempeñados por los participantes. Así, pues,desde el presente punto de vista, principalmente centrado en el con-cepto de relación, la única definición posible de la unidad del grupo es ladefinición un tanto complicada que hemos dado antes. C) Vamos a aclarar ahora los términos red y esquema no se usan aquí como sinónimos. Más bien se quiere indicar con ellos dos tipos o tal vez niveles diferentes de estructuración que encontraremos en nuestras discusiones y para los cuales, sea dicho francamente, no he hallado términos muy satisfactorios. El mejor modo de describirlos consiste en decir que uno de los tipos de estructuración se abstrae de interacciones, y el otro de distribuciones. El último puede aplicarse a cosas muy varias: poblaciones concretas, personas en sus roles, relaciones y subgrupos. Los términos red y esquema indicarán esta distinción ante todo respecto de relaciones.Entenderé pues por esquema toda distribución ordenada de relacionessobre la base exclusiva de su semejanza o desemejanza. Su mejorejemplo (aunque hay otros menos típicos) son las sociedades del tipollamado por Durkheim segmenta!, es decir, sociedades caracterizadaspor la repetición de agregados iguales, como, por ejemplo, clanes, linajes,conjuntos de edades o estratos sociales 30. Explicaremos esto un poco másdetalladamente. Como todo grupo o subgrupo consiste en un área derelaciones limitadas o ligadas, se sigue de ello que si los subgrupos sonrepetidos, las relaciones que los caracterizan estarán distribuidas deanálogo modo repetitivo. Esto equivale a decir que las relaciones sepresentarán en el seno de cada una de las unidades análogas (oagregados), pero no fuera de ellas o entre ellas, y que desaparecerán oserán sustituidas por otras relaciones diferentes en los límites del grupo.Piénsese en la comunidad que existe entre compañeros de edad y sóloentre compañeros de edad; o en la elaboración económica y ritual válidaen el seno de grupos de descendencia y no fuera de ellos; o en laexistencia de un mismo tenor de vida restringido a miembros del mismoestrato social. Podemos representar gráficamente esa distribucióndiscontinua, pero repetitiva, escribiendo los complejos de relacionesidénticas (r) que se presentan en el interior de los subgrupos yseparándolos de las relaciones que ocurren en los límites de dichosgrupos (Lr) del modo siguiente, por ejemplo:29 The Foundations of Social Anthropology, 1951, p. 186.30 The División of Labour in Society, trad. inglesa, 1949, p. 175
  • 13. Creo que una distribución distributiva de este tipo merece unadesignación específica, y que el término esquema es apto para ella.Pero no nos proponemos interesarnos mucho por ella en lo que sigue.Más bien la consideraremos como un aspecto sin problemas yrelativamente elemental de la estructura social. Esos esquemas sonefectivamente sin problemas, porque todo lo que puede decirse a surespecto se agota con la descripción de la distribución repetitiva de quese trate. Y son relativamente elementales porque un orden distributivoes el tipo de orden más sencillo que existe, y no supone sino un bajonivel de abstracción. Hay que observar, sin embargo, lo siguiente: elesquema distributivo no está nunca aislado: pues si las subdivisionesson efectivamente subdivisiones, es decir, componentes de unasociedad, tienen que estar entonces enlazadas por ciertasinteracciones y por interrelaciones basadas en ellas; en otro caso nollegarían nunca a componer una sociedad (en la cual tiene que habercomportamiento respecto de otros). El esquema irá por tantoacompañado de una red, y precisamente de la combinación de ambosnacen problemas genuinos, es decir, el tipo de problemas en quepensamos cuando hablamos de interdependencia de grupos osegmentos, en simbiosis social o de la cohesión e integración en unsociedad total.Entendemos por red aquel entretejimiento de relaciones por el cuallas interacciones implícitas en una determinan las que ocurren en otras.Firth ha comentado recientemente la afición de los antropólogos ametáforas como ésta de red, aunque reconociendo la utilidad de estaimagen que nos permite representar gráficamente las relaciones entrepersonas como si fueran eslabones y líneas31. No hay duda de que lared de que hablan los antropólogos no es más que una metáfora. Peroesta metáfora ha sido en realidad usada también por otros científicos,como los físicos, los ingenieros, los neurofisiólogos. Ellos hablan, porejemplo, de redes de comunicación, o de redes de fibras nerviosas.Subrayemos que nuestro uso del término es muy análogo a estos otrosusos, y tiene también un sentido técnico. Pues no sólo indicamos con éllos eslabones mismos existentes entre las personas —esto, en efecto,queda ya adecuadamente descrito por la mera palabra relación. Sinoque más bien deseamos suscitar con el término red la ligadura ulteriorentre los eslabones mismos, y la importante consecuencia de que lo queocurre, por así decirlo, entre un par de nudos tiene que afectar tambiéna lo que ocurre entre otros adyacentes. Nos hacía falta una palabraadicional para indicar esta situación de interrelación o eslabonamientoentre las relaciones mismas (cada una de las cuales es un eslabónentre dos nudos), y la palabra red nos ha parecido la más adecuada.31 Raymond Firth, Social Organization and Social Change, J. R. A. I., vol. 84, 1954, p. 4
  • 14. Por mencionar otro uso reciente de esta metáfora, recordaremos queBarnes la ha usado para ilustrar un tipo especial de .campo socialconstituido por relaciones que se expanden indefinidamente sin alcanzarun cierre, por así decirlo, razón por la cual no dan origen a grupossociales duraderos. Esta expansión puede representarse groseramentepor el diagrama ArB, BrC, CrD..., aunque cualquier persona puede tenerrelaciones con varias otras, y las otras personas pueden también tenerrelaciones entre ellas. Paradigma de este tipo es la amistad, en la cualcada persona se ve a sí misma como centro de una colección deamigos, los cuales a su vez tienen amigos propios y pueden ser o noamigos también entre sí32. Esta imagen se acerca bastante a la que aquípresentamos, aunque representa un caso especialmente sencillo. La redde Barnes no supone, en efecto, más que el hecho de que determinadasrelaciones se entretejen a través de personas que participan de más deuna de ellas; yo en cambio pienso en una situación en la cual eseéntretejimiento tiene relevancia sobre lo que ocurre en las relaciones y,por tanto, sobre su interdependencia fáctica. Lo importante para Barneses la expansión o dispersión de las relaciones y el carácter abierto de lared; lo esencial para mí es su coherencia y su cierre, es decir, su equi-valencia con un sistema. D) Digamos algo, para terminar, acerca de los esquemas distributivos,o, más precisamente, acerca de un determinado tipo de los mismos. Sepresenta cuando una sociedad está constituida de tal modo que contieneun número fijo de subdivisiones, del tipo que sea. El número fijo, la fijezadel número, indica simplemente el alto grado de constancia quecaracteriza a ese esquema; hay ejemplos obvios y conocidos; sociedadescon algún sistema de mitades, o una sociedad de seis fratrías (como loszuñi), o de cuatro castas (como la India clásica), o de tantos o cuantosgrados de edad. Podemos añadir que estas disposiciones fijas desde el punto de vistanumérico puede aplicarse también a los actores destinados a desempeñardeterminados roles o, más en general, a la población que constituyedeterminadas clases o subgrupos de la sociedad. Un club o unaasociación cuyo número de miembros es fijo y que tiene, por ejemplo, unpresidente, dos vicepresidentes y un consejo de tres miembros, puede seruna sencilla ilustración. Ejemplos más complicados se encontrarán enSimmel el cual prestó especial atención a este aspecto de la estructurasocial al que consideraba muy relevante33.Recientemente se ha ocupado del mismo tema Lévi-Strauss, aunque desde unpunto de vista algo diverso. Lévi-Strauss no piensa en una disposiciónnuméricamente fijada, es decir, hecha invariante, por leyes sociales explícitas,sino en una disposición que presente esa invariancia en términos puramenteestadísticos (y aproximados)34. Tal sería el caso —escogiendo nosotrosmismos el ejemplo— siempre que encontremos que las dimensiones declanes o grupos oscilan alrededor de una cifra media que se mantiene porescisión (si el clan se desarrolla demasiado) o fusión (si su desarrollo es32 J. A. Barnes, Class and Committee in a Norvegian Island Parísh, Human Relations, vol. 7,1954, pp. 434.33 Cfr. The Sociology of Georg Simmel, ed. por K. H. Wolff, 1950, pp. 105 ss.34 Op. cit., pp. 534-5.
  • 15. insuficiente); o bien cuando averiguamos que la clase dominante de una so-ciedad estratificada se aproxima siempre, por ejemplo, al diez por ciento de lapoblación 35. Pero lo sociológicamente relevante de tales disposiciones numéricas —se apliquen a personas situadas en roles, o la población de subgrupos o al número de los subgrupos mismos— no es el esquema distributivo como tal. Repitamos que, considerado en sí mismo, el esquema es una forma de estructuración elemental y nada problemática. Cuando cobra interés e importancia es en el momento en que revela la interdependencia, implicada por él, entre las personas o secciones así numeradas, es decir, cuando el esquema va acompañado por una cierta diferenciación y un entretejimiento de los respectivos modos de acción de dichas personas o secciones, lo que equivale a decir que se da al mismo tiempo que una red de relaciones. Así, por ejemplo, el conjunto numerado de fratrías o castas puede estar concebido de tal modo que cada una de ellas tenga específicos deberes — rituales o seculares— respecto de las demás; una segmentación dual de la sociedad, tal vez incluso la presencia de dos vicepresidentes en una asociación, puede servir para canalizar y equilibrar una disposición; y la población constante de determinados clanes o clases dominantes puede representar la dimensión óptima para las concretas actividades detentadas por dichos segmentos. Tenemos pues aquí todo un campo de problemas relevantes, los cuales necesitan aún ulterior estudio. Se refieren todos ellos a la medida en la cual éstas y otras formas análogas de interdependencia e integración dependen de concretas disposiciones numéricas, o, a la inversa, a la medida en la cual la invariancia numérica facilita (o dificulta) determinadas posibilidades de interacción propuesta. Pero todas éstas son fundamentalmente cuestiones de adecuación, de aptitud de medios respecto de fines, o sea, problemas funcionales, que como tales caen fuera de nuestra discusión. .35 S. F. Nadel, Notes on Beni Amer Society, Sudan Notes and Records, vol. 26, 1945, pp. 16-17

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